sábado, 28 de diciembre de 2013

Los escritores recomiendan





En Entre vidas convocamos escritores para que recomendaran libros que leyeron a lo largo del 2013. En la primera tanda Juan Guinot, Natalia Rodríguez y Patricio Chaija.







Juan Guinot (escritor, publicó “2022 La Guerra del Gallo” por Talentura Libros)

El sentido de un final - Julian Barnes (Anagrama)
Una muchacha muy bella - Julián López (Eterna Cadencia)
Ladrilleros - Selva Almada (Mardulce)
Brasil - Paula Brecciarolli (Conejos)
El Huevo Izquierdo del talento - Carlos Salem (Nuevo Extremo)
Charco Negro/Antología Argentinoespañola (Wuwei-Unomasuno)
Desarticulaciones - Silvia Molloy (Eterna Cadencia)
Lengua Muerta - Marcos Almada (Alto Pogo)
Crímenes en el Barrio de Once - Ernesto Mallo (Siruela)
Campeón - Cristian Godoy (La eitorial municipal, Jujuy)




Natalia Rodríguez (escritora, publicó “La vi mutar” por Editorial Wu Wei)

1- El Minotauro sale a fumar un cigarrillo, de Steven Sherrill: narra la vida del Minotauro fuera de su laberinto, en los bajos fondos yanquis. Muy poético, muy hermoso y con la tensión justa. Lo mejor es que el título no miente: el Minotauro sale a fumar de verdad, todo el tiempo.
2- Los Pichiciegos, de Fogwill: debería haberla leído mucho antes, lo sé, pero nunca es tarde. Cuando la lea nuevamente voy a encontrarle otros sentidos. Tiene vida propia.
3- Manual sadomasoporno, de Laiseca: lo compré apenas salió y lo leí este año (a veces uno se demora al divino botón). Qué puedo decir del maestro... Cada uno de sus escritos es un poco él, un poco el delirio. Me gustaría llegar a eso: su obra no es delirante, es el delirio, es Lai entero.
4- La casa de las bellas durmientes, de Kawabata: preciosa, densa, luminosa, a pesar de la oscuridad de su ambiente.
5- Los cuerpos del verano, de Martín Castagnet: no suelo leer mucha ciencia ficción, no estoy muy acostumbrada al género. Esta novela me llevó por su mundo sin forzarme. Es entretenida, ágil, rara, pero de una rareza armoniosa.



Patricio Chaija (escritor, publicó las novelas “Nuestra Señora de Hiroshima”, “Pili” y “El cazador de mariposas)

1) Árboles de tronco rojo, Marcelo Guerrieri
El debut de Guerrieri como narrador es impresionante. Son cuentos muy bien narrados, inteligentes. 

2) El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, Haruki Murakami
Una novela que no pude dejar de leer. Un planteo increíble muy bien desarrollado, con mundos paralelos llevada a muy buen puerto. La recomiendo, es una de las mejores novelas que leí jamás. 

3) La alargada sombre del amor, Mathias Malzieu
La pérdida de un ser querido narrada de manera directa. Arrolladora y edificante, sin moralejas. 

4) Viene con la noche, Alberto Ramponelli
Una novela de horror argentina que, si la descubrieran en Hollywood, harían una superproducción muy taquillera. Es la historia de una muerte, y cómo una presencia estremecedora viene con la noche. 

5) Las reglas de Burroughs, Sebastián Chilano
Chilano es garantía de calidad. Y esta es una novela excelente. Entretrenida, bien redactada, con imágenes espectaculares. Merece tener miles de lectores. 

6) Me verás volver, Celso Lunghi
Celebro la aparición de Celso Lunghi en el panorama de la narrativa actual. Es un narrador con múltiples recursos, que horroriza y entretiene. Las historias familiares son el motor de esta novela, que uno no puede dejar de leer. 

7) El pasado, Alan Pauls
Una gran novela sobre el amor contada con precisión y detalle extremo. Una historia de una pareja que no vas a poder olvidar. 

8) 2022: La guerra del gallo, Juan Guinot
La experticia del autor nos hace creíble esta utopía ambientada en un futuro cercano. Una idea genial, liberar el Peñón de Gibraltar para embromar a los ingleses, en represalia por haberse quedado con las Malvinas. Esta historia debería ser lectura obligatoria. 

9) Tesis sobre un homicidio, Diego Paszkowski
El autor tiene un arsenal de recursos formales consistentes. No es sólo una novela policial: es un texto literario con una interesante manera de enunciar. Gran novela de un muy buen escritor.  


10) Lengua muerta, Marcos Almada 
Esta novela, centrada en las biografías de un grupo de escritores desconocidos y fallecidos, es un hallazgo muy notable. El narrador investiga y desentierra antiguas historias, hilvanando anécdotas de todo tipo, y descubrimos un autor muy serio y con mucho oficio en el arte de la escritura.






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domingo, 4 de agosto de 2013

Juan Marcos Almada: “No me gustaría ser como el narrador de Lengua muerta, pero hay algunas cosas que seguramente se me filtraron”





El escritor Juan Marcos Almada, responsable de la editorial Alto pogo junto con Hernán Brignardello y Julieta Sciarra, acaba de lanzar a través de su sello la novela Lengua muerta. Además de su nueva publicación, el autor habló con Entre vidas acerca del libro de cuentos de boxeo “12 rounds”, que compiló junto a Mariana Belén Kosodij y de los proyectos en los que está trabajando actualmente.


¿Cómo fue que decidiste a abrir tu propia editorial?
Hay dos o tres motivos. Dos son, como dice Federico Moura en Imágenes paganas, el deseo y la ansiedad. Hace rato que, como tantos otros, vengo leyendo en copias impresas y anilladas o escuchando en la voz de los propios autores, textos inéditos. Ahí nace el deseo y la ansiedad de ver esos textos hechos libro.
Otro de los motivos fue una anécdota. Yo compraba en una librería de viejos en Granaderos y Vallese, en Flores. El viejo que la atendía, un día me llevó a una habitación contigua al local y me mostró una mesa con una pila tremenda de hojas A4. Me dijo que ahí había para tres o cuatro novelas. Yo estaba en otra en ese momento, pero siempre me quedó punzando la idea de publicarlo.

¿Por qué se llama “Alto Pogo”?
Alto Pogo, digo, la idea del sello, nace en una mesa de un bodegón de Almagro, donde nos solíamos juntar con Hernán Brignardello, Pato Eleisegui y el Brujito Correa. Tiramos un par de nombres y quedó Pogo. Pero cuando lo tramitamos en la Cámara argentina del libro, nos dijeron que Pogo ya existía. Bastaron un par de deliberaciones telefónicas hasta que Correa tiró el Alto para anteponerlo. Nos gustó y quedó. Le da una cosa callejera, de barrio, actual, que nos interesa.

¿Qué criterio manejan para la elección de los materiales a editar?
Gusto, plenamente subjetivo. No es que solamente nos tenga que gustar, porque algún texto puede no gustarte del todo, pero al leerlo te das cuenta de que tiene algo, el tema, el estilo, el tono, que puede gustarle a otros. Eso me parece capital. Empezar a pensar los textos como proyectados en los lectores, en los hipotéticos lectores a los que queremos llegar. Es una linda tarea.

¿Con qué obstáculos se encontraron al momento de armar la editorial?
No sé si son obstáculos, más bien son retos. Uno es la plata, como siempre; el otro es el tiempo. Conjugando esas dos variables, el libro se hace.

Con tu sello acabas de lanzar tu novela “Lengua muerta”, ¿cómo surge la idea?
La novela estaba encajonada. Me llega el dato de que estaba abierto llamado a subsidio para el Fondo metropolitano de la Cultura, las artes y las Ciencias de Ministerio de Cultura de la CABA. Lo mandé y me olvidé. A los seis meses me llega un mail informando que me lo habían otorgado. Entonces, si la plata estaba, sumábamos un título más a Alto Pogo. En principio el libro iba a salir en tercer lugar, pero dadas que las dos variables se conjugaron perfectamente, ahí está el libro en la calle.

La novela funciona como una especie de diario en el que el protagonista desarrolla su investigación reseñando obras de otros escritores, ¿inicialmente ya sabías que iba a ser así?
En verdad cuando lo arranqué era un cuento, pero a medida que me fueron apareciendo los autores, los sellos, los textos, me di cuenta de que iba a tener que seguir. Y seguí construyendo ese entramado hasta que el sabio consejo de Hernán Brignardello, hizo que parara la máquina porque, tal cual le pasa al narrador, podría estar encastrando nombres hasta el final de mis días.

¿Te ayudó con la escritura de la historia el poder tomar cierta época de la Argentina?
Sí, por supuesto, en ese sentido, para mí, sentimentalmente, funciona como un homenaje a lo que viene pasando hace un par de años en la producción de textos. Quería jugar con eso pero a la vez, trabajar con un personaje culposo, que no puede disfrutar porque está atado a los displaceres que le produce que todo eso que sucede le pasa de costado. Quería que se hablara de muerte, que un deseo fuerte en el personaje, fuera justamente, el desear internamente, la muerte de todos esos escritores. Y hablar de muerte, de muerte generacional en Argentina, te lleva directamente a la dictadura. Entonces también me sirvió trasladarlo décadas atrás, para justificar la culpa que siente el narrador por estar vivo.

¿Qué tiene de autobiográfico?
Quiero pensar que no mucho, no me gustaría ser como el narrador, pero hay algunas cosas que seguramente se me filtraron. Yo no sé decir cuáles.

¿Con qué se va a encontrar la gente que todavía no leyó Lengua Muerta?
Con muchos nombres de escritores y de sellos editoriales, títulos. Pero además, más allá de la voz del narrador, ese escritor que se siente fracasado y vacío, con un multiplicación de voces, que son los textos que el narrador transcribe, fragmentos de poemas, cuentos y novelas de esos escritores muertos.




En el 2012 junto a Mariana Belén Kosodij compilaron el libro de cuentos de boxeo “12 rounds”, ¿cómo fue la experiencia?
Tremenda. Jugar con una idea y llevarla a cabo nos pone muy contentos. En el transcurso conocimos gente muy solidaria y bondadosa, que nos prestó todo tipo de ayuda. Desde los escritores que nos confiaron un texto, y le pusieron la garra necesaria para que el libro circulara, el prólogo del gran Sergio Víctor Palma, hasta la ayuda económica de Alejandra Ramírez y la Dirección Gral. Del libro y promoción de la lectura de la CABA, hasta la gente que nos ayudó en las distintas presentaciones, porque nuestra idea siempre fue mover el libro, llevarlo a ámbitos que tuvieran que ver con el boxeo, y poco a poco lo fuimos logrando.

En la publicación se encuentra una gran cantidad de prestigiosos escritores, ¿cómo fue el proceso de selección?
A dedo. Muchos de ellos son amigos, que más allá de ser amigos, nos gustaba como escribían. Con Mariana hacíamos un programa de radio, que todavía está al aire, y donde invitamos a muchos escritores, a los cuales leemos antes de entrevistar. Eso hace que tengamos un variado conocimiento de los textos que circulan. En ese sentido no corrimos demasiados riesgos, por más que hubiera en el proyecto, escritores inéditos hasta ese momento, ya conocíamos cómo escribían. Tratamos de que hubiera una variedad de estilos, e incluso de géneros. Creo que eso le dio mucha riqueza.

¿Cómo nace tu cuento “Recortes”, incluido en el libro?
Yo había escrito otro cuento para el libro. Pero un día me cayó la ficha de una historia que siempre me contaba mi vieja, una historia que la tenía como protagonista y que era una historia que se relacionaba con el boxeo desde el costado íntimo y sentimental. En el cuento, la narradora habla de Goyo Peralta, con el cual tuvo un breve romance en su juventud, y de el Vasco Pérez, que era su hermano y que era un boxeador reconocido en ese tiempo en el interior de la provincia de Buenos Aires. Creo que desde ese momento empecé a prestar más atención, a parar la oreja en las historias que mis viejos tienen para contar, hay ahí una cantera narrativa inconmensurable.

¿Qué repercusiones tuvieron dentro del mundo del boxeo?
Fue un libro al cual se le prestó más atención en el ámbito periodístico deportivo que en el literario. Por supuesto que hubo algunas notas interesantes en la prensa literaria y cultural, pero las devoluciones, no solo de los periodistas de box, sino de la gente que consume el deporte, fueron muy buenas y gratificantes. Apuntábamos a eso, llevar el libro a un lector que por ahí no se esperaba un libro así.

Hay una gran cantidad de escritores que todavía no publicaron, ¿Qué sugerencias les harías? La editorial que manejás suele recibir material de escritores inéditos?
No me siento como para sugerirles nada. O si hay algo para sugerir es que sigan escribiendo. Sí, la idea del sello es recibir material, pero también salir a buscarlo.

¿En qué proyectos está trabajando Alto Pogo?
Para este año hay tres más. Carpincho, un libro de cuentos de Juan Carlos Virgilio, Cómic, una novela de Odiseo Sobico, y por último, Paganos, una antología de cuentos sobre santos paganos populares, que es una idea de Patricio Eleisegui y que tiene 16 cuentos.
Para el año que viene ya tenemos varias cosas más. Novelas de Juan Mattio y Kike Ferrari, de Ana Ojeda, de Manuel Megías, de Loyds, un libro de cuentos de Patricio Eleisegui. Y posiblemente Nicolás Correa trabaje una colección de poesía. Hay otras ideas también, como la de una coedición junto con el 8vo, loco, el sello de Ana Ojeda.

¿Qué aspiraciones tenés dentro del ambiente literario?
Seguir trabajando, aprendiendo y conociendo escritores que además de talento literario, tienen un buen sentido de la fraternidad.
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jueves, 28 de marzo de 2013

Sebastián Chilano: “El desamor vuelve a plantearse en primera plana”.





El escritor Sebastián Chilano habló con Entre vidas acerca de su nueva novela “Las reglas de Burroughs” con la que obtuvo el Premio Nacional “Laura Palmer no ha muerto”, un concurso que organiza todos los años el sello Gárgola Ediciones.


¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de “Las reglas de Burroughs”?
Recuerdo dos o tres viajes en tren, La Plata-Constitución, dos de Constitución-Mar del Plata y un viaje en colectivo de larga distancia en los cuales la tranquilidad del viaje se perdió por un piedrazo. En el colectivo y una vez en el tren la piedra rompió la ventanilla, en el caso del colectivo el viaje se interrumpió, el tren siguió hasta su destino. El ataque fue en zonas marginales. En uno de esos viajes se me ocurrió preguntarme qué pasaría si ese ataque fuera en medio de una hermosa y tranquila zona rural. Es el primer recuerdo que tengo de esta novela.

¿Por qué le pusiste ese nombre? ¿Manejabas otras alternativas?
Estaba leyendo “El almuerzo desnudo” cuando leí las tres reglas que Burroughs usa en su prólogo para referirse a la negociación de los yonkis, y entendí que esas reglas se podían aplicar para muchas cosas, incluso para crear una comunidad que dependiera de esas reglas para sobrevivir.
Hace 2 años la mandé a concurso en España y no quedó ni siquiera finalista. Pensé que era culpa del título, para el concurso de Gárgola la cambié el nombre, se llamó “Las reglas implícitas” y ganó. Cuando hablé con Ricardo Romero, el editor, me dijo que le gustaba todo de la novela menos el título, le conté el título original y la novela volvió a ser “Las reglas de Burroguhs”

En tu novela Riña de gallos hay muchas idas y vueltas con el tiempo, ¿ahora la idea era escribir una historia lineal o se fue dando a medida que ibas escribiendo?
La idea era escribir una historia lineal para no repetir el sistema de “Riña de gallos”. El relato fragmentado y la interrupción temporal eran un mecanismo instalado en la forma de escribir, y la necesidad de liberarme de esa estructura para no escribir más de lo mismo me llevaron a una historia lineal. Pero hay cosas que se repiten. La división en tres partes, los capítulos cortos, los diálogos breves e inconclusos pertenecen a las dos historias. El desamor también vuelve a plantearse en primera plana.

Marcos en gran parte del libro observa todo sin realizar demasiado análisis de las situaciones, ¿cuál fue el punto de inflexión para que cambie su actitud?
No hay un punto de inflexión. O mejor dicho, sí lo hay, pero no pertenece a Marcos, le pertenece a la historia que lo envuelve. No es él quién decide cambiar, cambia el escenario y él se adapta. Lo hace durante toda la novela. Probablemente lo haya hecho toda la vida, incluso en su pasado.

El personaje de Julieta resulta muy intrigante e hiperactiva, ¿en qué te basaste para la construcción del personaje?
Quise que Julieta fuera una mujer común y corriente. Quise que fuera silenciosa y tranquila. Quise que no se riera mucho y que no estuviera todo el tiempo mostrando quién podía ser. El resultado no me pertenece. La mayoría de los hombres que leyeron la novela piensan que es intrigante. La mayoría de las mujeres la odian, por indiferente, y porque no se sienten identificada con ella. No sé si se identifican con las otras mujeres de la historia

¿Cómo definirías la comunidad en la que se desarrolla gran parte de la historia?
Para mí es una sociedad como cualquier otra. Como en la matrix, me parece que vivimos una realidad de la que no podemos despertar, y si pudiéramos, veríamos todo tan extraño como la hace Marcos al entrar a una sociedad con reglas que no conoce. Como en las películas de viajeros en el tiempo, seríamos actores maravillados por un mundo nuevo. Si alguien libre de nuestras reglas tratara de entender qué hacemos cuando el semáforo está de color amarillo, aprendiera a sacar plata de una caja con una ranura donde mete una tarjeta de plástico y aprieta botones como si supiera de memoria los pasos de un libro de la colección “Elije tu propia aventura”, o se preguntara por qué no hay que comer carne roja en Semana Santa, quizás entonces entenderíamos que nuestra comunidad es tan rara como una secta o una tribu.



¿Hay algo autobiográfico en la novela?
En toda novela hay algo autobiográfico. No se puede separar al autor de sus protagonistas. Pero, salvo el disparador de las piedras contra el tren, no hay mucho más que haya salido de la vida real.
Hay detalles que son anécdotas contadas por amigos de amigos. Por ejemplo: hay tres hermanos que fueron Testigos de Jehová y que cuentan que antes de llegar a la comunidad se dedicaban a reciclar departamentos y casas y lo hacían usando materiales de baja calidad para abaratar costos y dar más a la Iglesia. Esa historia es cierta.

Con la novela obtuviste el Premio “Laura Palmer no ha muerto”, ¿qué expectativas tenías al momento de presentarte a dicho concurso?
Todas. Muchas. Pocas. Ninguna.
Todas: el escritor tiene que tener un ego enorme. Si no cree él mismo en lo que escribe, si no lo demuestra, ¿quién más va a creer en él?
Muchas: el escritor tiene que estar convencido que no hay otra novela mejor en la tierra que la que acaba de enviar al concurso, pero, quizás no necesariamente sea del agrado del jurado.
Pocas: el año anterior había mandado otra novela “En algún otro lugar” al mismo concurso y obtuvo una mención. Después leí la novela ganadora “Río Negro” de Mariano Quirós y entendí por qué no podía ganar.
Ninguna: “Las reglas de Burroughs” ya había participado en otro concurso y no había figurado entre los finalistas. Ese fue el golpe al ego. No esperaba nada de la novela.

¿Qué repercusiones viene teniendo por parte de tus colegas y de los lectores?
En general son buenas. Algunos colegas la compararon con otros autores de renombre y eso me hace feliz. Otros me dijeron que no pudieron dejarla hasta terminarla y eso me hace feliz. Otros me dijeron que no entendieron ciertas partes y eso también me gusta. Las devoluciones de la obra son lo más gratificante que uno tiene. Recibo interpretaciones que yo no buscaba. Otras que sí. Recibo preguntas sobre ciertos temas puntuales de la novela: la comunidad donde transcurre, los nombres de los protagonistas. Por suerte recibió difusión: Ángel Berlanga sacó un comentario en el suplemento Radar de página 12: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4969-2013-03-10.html
Juan Rapacioli me hizo una entrevista para el suplemento literario de Telam que tuvo rebote en varios portales http://www.telam.com.ar/notas/201302/8879-reglas-para-una-vida-sin-reglas.html y en el diario “La Capital” de mi ciudad salió una nota hace poco.

¿Con qué se va a encontrar las personas que todavía no leyeron Las Reglas de Burroughs?
Con una novela que como escritor tenía ganas de contar sacándole los lugares comunes y dosificando la información de las escenas y los personajes.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
Estoy buscando editor para dos novelas terminadas: “En algún otro lugar” que obtuvo mención en el anterior concurso de Gárgola pero aún no consiguió el derecho de ser publicada y en la novela “Don y maldición” que es una incursión a la novela cuasi policial cuasi mística y sobre todo humana.

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martes, 20 de noviembre de 2012

Leer me gusta: “Nuestro principal objetivo es fortalecer el hábito de la lectura en los chicos”




Un grupo de estudiantes de Ciencias de la Comunicación  de la Facultad de Ciencias Sociales estuvieron hablando con Entre Vidas acerca de la campaña de bien público “Leer me gusta” que están desarrollando con el objetivo de fomentar la lectura infantil. La primera jornada desarrollada en el Parque Rivadavia tuvo tanto éxito que tienen pensando repetir el evento domingo de por medio.


¿En qué consiste la campaña “Leer me gusta”?
Leer Me Gusta es una campaña de bien público para fomentar la lectura infantil, orientada a los chicos de 6 a 10 años. Buscamos concientizar a los padres y adultos sobre la importancia de la lectura, sobre todo en la niñez.

¿Cómo nace la idea de fomentar la lectura en los chicos?
Somos estudiantes de Ciencias de la Comunicación y estamos realizando esta campaña para nuestro trabajo final de la materia Taller Anual de la Orientación de Publicidad (TAO). Cuando nos dijeron que teníamos que hacer una campaña de bien público pensamos que queríamos realizar algo que comprometa a la población y que ayude a mejorar la calidad de vida. Analizando el contexto, identificamos el problema del desplazamiento de la lectura en los niños frente a otros estímulos tecnológicos. Por eso, diseñamos una estrategia para que los niños adopten el hábito de la lectura.

La primera jornada se llevo a cabo en el Parque Rivadavia, ¿cómo fue la experiencia?
El domingo 11 de noviembre realizamos la primera jornada de lectura. Empezamos repartiendo a los padres  nuestro “manual para incentivar al pequeño lector”, invitándolos  a participar de las actividades. La experiencia fue muy buena, ya que tuvimos gran participación de padres y chicos. Consideramos que fue un éxito.




¿Qué actividades realizaron?
Empezamos leyendo los cuentos La princesa y el guisante, junto con Alma, una nena que se ofreció a leer con nosotros, y Las palabras mágicas junto con Fernando, un papá que fue a participar de las actividades junto con sus hijos. Luego dividimos a los chicos en dos grupos y le repartimos a cada uno de los equipos oraciones desordenadas para que armen una historia. Por último, realizamos un sorteamos el libro Llegar a Marte.

¿Qué recibimiento tuvieron de la gente que se acercó al evento?
La gente nos recibió muy bien. Desde el principio los chicos se engancharon con las actividades y participaron, al igual que los padres, que estaban muy agradecidos con nosotros.

¿Cuál es el objetivo que se fijaron con el resto del equipo?
Nuestro principal objetivo es fortalecer el hábito de la lectura en los chicos, despertando en ellos el interés por esta práctica. Queremos concientizar a los adultos sobre la importancia de la lectura para el desarrollo intelectual de los niños.

Más allá de realizar la campaña como trabajo final de la materia de Taller Anual de la Orientación de Publicidad, ¿tienen pensado continuar con las actividades todos los domingos?
Nuestra idea es seguir realizando las jornadas domingo de por medio, debido al éxito que tuvimos y la gran participación que tuvimos tanto de los chicos como de los padres. Muchos de ellos nos consultaron si íbamos a volver.

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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Agustín Aguirre: "La obra persigue el fin de la reflexión y el humor principalmente"




El guionista y escritor Agustín Aguirre decidió incursionar en el ámbito teatral y adaptó su popular blog “El Bobero” a un unipersonal que será protagonizado por el actor Sebastián Fernández. El ingenioso autor vio que la mejor manera de darle un cierre al personaje que realiza una crítica anormal contra la gente normal era a través de un espectáculo teatral. Aguirre estuvo hablando con Entre vidas acerca de la obra “El Bobero” que estará todos los viernes a las 23 horas en el Teatro N/Artaza, cuyo estreno será el viernes 14 de septiembre.


¿Cómo surge la posibilidad de llevar a teatro la obra El Bobero?
La realidad es que yo no lo había pensado. Después de un reportaje con Alejandro Fantino me llamo un productor y me dijo que quería lo mismo que en la entrevista pero arriba de un escenario. Lógicamente me negué porque no soy actor. Finalmente luego de muchas idas y vueltas decidí hacerlo con Sebastián Fernández.

¿Qué te llevó a considerar a Sebastián Fernández como el actor ideal para el papel?
Lo primero fue el talento. Y lo que más me gustó de él fue la dedicación y el compromiso. Es muy dificíl tratar con un actor que deje el ego de lado para que todo salga bien.

¿Cómo llegaste a él?
A través de Claudio Cabré, el productor de la obra, que también es un excelente profesional. Lo estudiamos un poco pero en la reunión nos dimos cuenta de inmediato que era el indicado.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de empezar el proyecto?
La realidad es que soy un tipo de carácter marcado. No me gusta nada fumarme el ego de nadie. No me importa si sos Chris Rock o un desconocido. Tuve que tratar con demasiados egos y eso me hizo tambalear, a un mes del estreno casi mando todo a la mierda.

¿Qué cambió para que no dejaras el proyecto de lado? 
La seriedad de la gente que conocí. Antes de Sebastián estuvo Sofia Elliot, que es una genia y por un pequeño problema no podíamos hacerlo. Pero si no lo hacía con Sebastián no iba a hacerlo. La gente cada vez se compromete menos. No existe más el esfuerzo, están todos corriendo por algo que los salve. Quiren dar el batacazo. Es un reflejo de la realidad.

Contame el proceso de selección del equipo que te acompaña en el unipersonal.
El equipo se conformo con Silvina Eiseinstein, que aparte de ser mi amiga es la persona con la que escribo para televisión. Ella me ayuda en la adaptación. Por otro lado está Claudio Cabre que es el productor. Sebastián Fernandez es el actor, y también agrego cosas suyas. Y por último estoy yo en una especie de debut de director y autor.

¿Qué sensaciones te está dejando tu primera experiencia como director de teatro? 
La verdad que muy positivas. Lo disfruto, sino no lo haría. Es un mundo que desconozco, pero otra puerta para exponer lo que pienso. De todos modos la obra persigue el fin de la reflexión y el humor principalmente. Creo que ese es mi fuerte y quiero explotarlo. Después la gente dirá.

La obra es una adaptación de tu exitoso blog El Bobero. ¿Cuánto te llevó la adaptación a teatro y qué tan difícil fue seleccionar con tanta variedad de temas que aparecían en la página?
La verdad es que había más de quinientos textos. No sé cuando tuve tanto tiempo. Seleccione lo que más me indignaba, para mi esta obra es darle un cierre definitivo a "El Bobero", siempre dije que él no podía tener vida, y ahora se la estoy dando para poder matarlo y continuar con otras cosas.

¿Con qué se va a encontrar el público que vaya a ver la obra?
Con reflexiones de la vida cotidiana llevadas al paroxismo. lo que intentamos hacer es mostrar lo irrisorias que son algunas costumbres o comportamientos humanos. Y como muchas veces la crítica no sirve de nada, los ponemos en ridículo. Nadie quiere estar en ridiculo. Creo y espero que la gente se ría y mucho.




¿Qué te llevó a elegir al teatro N/Artaza para realizar el unipersonal?
El buen compromiso de Monica Navarro. Me pareció todo muy serio y bien manejado. En este ambiente parece que hay muchas personas pero todos se conocen entre si. El teatro fue muy serio en todo momento.

El personaje de "El Bobero" es definido por vos como un adulto sociópata que se centra en intentar hacer "una críticar anormal contra la gente normal". ¿Podrías adelantar alguno de los temas de los que hablará en el espectáculo?
Sí. Vamos a hablar de la medicina, de las salas de espera, de los taxistas, de los rugbiers, de la obesidad, de la inseguridad. La realidad es que los temas son muy variados, y donde vi el hueco para poder analizarlo desde un lado gracioso lo aproveche. El contenido es fuerte, y sacamos muchas cosas para que nadie se sienta ofendido, pero creemos que es original y distinto a lo que se denomina "stand up".

Ahora que estás incursionando en el teatro, ¿tenés pensado escribir obras de teatro?
La realidad es que en lo único que pienso es en el mar. Claro que detras de esto habrá nuevas cosas. Siempre es así, pero desde muy chico me acostumbre a vivir el día a día. Y en este momento como dije antes necesito el mar, vacaciones, y no pensar en nada por un mes como minimo, jaja.

El estreno de la obra es el viernes 14 de septiembre a las 23 hs en el teatro N/Artaza, ¿hasta cuándo va a estar la obra en cartel?
Tenemos pensado hacerlo por dos meses. Dependiendo de cómo venga veremos si lo extendemos o lo cortamos. La idea es que sea algo bueno y terminarlo en el mejor momento, el que hace arte sabe que pèrseguir el dinero es un error, por eso no quiero caer en depender de la taquilla, el día que no nos guste más bajaremos la persiana.

¿Qué proyectos tenés para el futuro?
En este momento estamos negociando con una productora extranjera dos series de television y tengo muy atrasado mi segundo libro. sigo escribiendo en distintos medios, pero intento elegirlos más que antes.

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domingo, 9 de septiembre de 2012

Giselle Aronson: “El microrrelato es el formato de género negro más impune”



La escritora Giselle Aronson publicó su primer libro de microrrelatos llamado “Cuentos para no matar y otros más inofensivos”, a través de Macedonia Ediciones. Actualmente reparte su tiempo entre la literatura y su trabajo como fonoaudióloga y terapeuta del lenguaje. La autora habló con Entre vidas acerca de sus comienzos, su impecable libro de microficciones y de los proyectos en los que trabaja actualmente.




¿Qué te inculcó tu amor por la literatura?
En mi casa se leía mucho, mis padres fueron los que me transmitieron la pasión por los libros. Creo que, de tanto verlos leer, empecé a interesarme y ellos fueron sugiriéndome las primeras lecturas. Hasta hace poco pensaba que en esa época mi inquietud se limitaba sólo a la lectura pero, meses atrás, mi madre encontró unas poesías guardadas que yo había escrito a los seis, siete años, espantosas por cierto. Entonces recordé que el germen de la escritura había estado en mí mucho antes de que yo tuviera conciencia de eso.

¿Qué fue lo primero que leíste y que te marcó para comenzar a escribir?
Cien años de soledad no fue lo primero que leí pero sí el libro que más me marcó aunque no puedo asegurar que haya influido en mi decisión de escribir. No directamente, al menos. No podría establecer un libro en particular, quizás haya sido el camino de lectura previo que hace cada escritor antes de animarse a contar sus propias historias. En ese caso, todos los libros que he leído son responsables. 

¿Por qué te decidiste a escribir microcuentos?
Como les ocurrió a otros compañeros de género, no fue una decisión deliberada. Comencé a escribir y lo que más naturalmente me salían eran historias breves. En ese momento, no tenía idea de que eso que yo escribía era un microrrelato. A medida que fui profundizando y conociendo otros escritores y sus obras, me di cuenta que mis textos se ajustaban al género. Una vez que supe de qué se trataba, traté de aprovechar ese conocimiento para utilizar concienzudamente los recursos y las particularidades de ese tipo de literatura.

¿Cuáles son tus referentes dentro del género?
Kafka, Borges, Cortázar dentro de los clásicos. Luisa Valenzuela, Raúl Brasca, Ana María Shua, David Lagmanovich, Lilian Elphick, Gabriela Aguilera Valdivia, Diego Muñoz Valenzuela, Pía Barros, David Roas, Lauro Zavala. Y muchos escritores de muchos países a quienes conocí a través de blogs y redes sociales que hacen que el intercambio funcione como un combustible para la escritura.

En una entrevista que le hice un tiempo atrás a la escritora Ana María Shua ella señaló que el autoplagio es inevitable para los escritores, ¿Qué opinión tenés al respecto?
Coincido con ella. Pero agregaría (si es que ella no lo hizo ya) que es peligroso descansar en la comodidad del autoplagio. Es meritorio alcanzar una voz propia. Bien logrado, es lo que se constituye en un estilo personal en la escritura, pero, particularmente, creo que es recomendable animarse a ampliar esos márgenes, incursionar en otros géneros, otras formas. No quedarse en lo que nos sale fácil y naturalmente. Estar incómodos y no descansar hasta volver a encontrar nuestro límite corrido, un poco más allá.

¿Por qué le pusiste a tu primer libro Cuentos para no matar y otros más inofensivos?
La muerte es un tema recurrente en mis relatos. Aparece explícita, velada, intuida, sospechada, reprimida, ideada, deseada, inevitable. Se me ocurrió que, muchas veces, se hacen cosas para no matar y otras para dar muerte a etapas, estados, momentos, recuerdos, decisiones. Los más inofensivos se refieren a los cuentos de humor, los cotidianos.


¿A qué le atribuís que en varias de tus microficciones está presente la muerte?
Es un tema que intriga, sobre el que somos testigos o nos acercamos de lejos. Es uno de las grandes temáticas y no me siento ajena a la curiosidad que provoca. Además, la microficción es impune. Si vos, en una novela o un cuento largo, matás a alguien, lo más probable es que tengas que explicar por qué, cómo, dónde y luego ocultar el crimen, el cadáver, enfrentar un juicio, castigar. En el microrrelato no hace falta extenderse en esto. Sobre lo que no está escrito podés tener una sospecha, puede ser inferido pero no es necesario tanto despliegue ni justificativo. El microrrelato es el formato de género negro más impune.

¿En dónde encontraste inspiración para crear las historias que aparecen en el libro?
La inspiración puede tener con la realidad un lazo más o menos concreto, en mi caso. Algunos cuentos han surgido de historias que me contaron o de las noticias. Otros, de alguna frase o palabra que escuché o leí y me disparó otra cosa. Pero hay cuentos que no tengo idea de dónde salieron, termino de escribirlos y me pregunto ¿y esto de dónde vino?

Los microcuentos “La espera” y “Final” son dos de los tantos recomendables que aparecen en el libro, ¿cuáles son tus preferidos?
A “La espera” le tengo un cariño especial porque fue el primero que apareció en papel, en una antología. “Cambio de menú” y “Mejor no” tienen una recepción muy buena de parte de los lectores. En “La Biblioteca de Desechos Virtuales” me gustó la idea que subyace. Igualmente, no soy yo quien tenga que decir esto, me gusta escuchar las preferencias de los lectores.

¿Qué repercusiones tuviste por parte de los lectores?
Me llegaron buenas impresiones; las malas, no. Algunos cuentos fueron interpretados de distintas maneras, eso es lo que más me maravilla de la escritura, que se convierte en algo diferente a lo que habías pensado. Los textos se toman todas las libertades y no te consultan. Y es muy bueno que eso suceda.

¿Qué opinión tenés acerca de los concursos literarios? ¿Te has presentado en alguno?
Muchos. Nunca gané ninguno: eso es trayectoria. Me sirven para estimular la escritura. No niego que me gustaría ganarlos (por algo participo) pero aprendí (después de varios enojos de mi ego) que no son lo más importante y que hay tantas variables que intervienen que sería imposible ajustarse a todas.

¿Está en tus planes escribir una novela o textos más largos que las microficciones?
En Cuentos para no matar y otros más inofensivos hay relatos cortos que no son microficciones. He escrito varios cuentos cortos y algunos cuentos ni largos ni cortos y continúo produciendo esos textos.
Empecé a escribir dos novelas que abandoné. Ahora mismo, estoy escribiendo la tercera.

¿Por qué pensás que es un género no tan comercial?
Por puro prejuicio. No encuentro otra respuesta.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Tengo casi listo un segundo libro en el que conviven microficciones, cuentos cortos y otros más extensos. En algunos meses comenzaré a buscarle editorial que se interese en él. En este momento estoy escribiendo una novela, como dije anteriormente. Esta vez la historia se me presentó sólida y cerrada con moño, así que el proyecto está firme.

¿Cómo te organizás para poder trabajar de fonoaudióloga, terapeuta, hacer las cosas de la casa y encima escribir?
Uso un mecanismo de compensación de etapas: si una semana le dedico más tiempo y energía a la escritura, la semana siguiente compenso abocándome más al trabajo y la familia; o a la inversa. De todas formas, no me sale.

¿Qué sugerencias le darías a los escritores que están comenzando en el ambiente literario?
Serían sugerencias de un par porque podría decir que yo también estoy comenzando. Asistir a talleres, leer incansablemente, agruparse, intercambiar, no encerrarse y compartir los escritos. Saber escuchar, tener maestros. Rodearse de gente que te enriquezca desde todo punto de vista. Aprovechar las redes sociales; hace años era impensado el contacto con tantos escritores (imposibles de contactar en otras circunstancias) y la circulación de información. No abandonar si uno está convencido, insistir. Y escribir sin parar.
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miércoles, 25 de julio de 2012

Francisca Mauas: “Prefiero la libertad de la improvisación y que la lucha siga siendo día a día”




Francisca Mauas es actriz, dramaturga, productora y directora. Actualmente protagoniza la obra “Una vez inmóvil” junto a los actores Nicolás Salischiker y Santiago Fraccarolli, presentándose todos los viernes a las 21 hs en el Teatro El Fino. Mauas habló con Entre vidas acerca de sus comienzos y de su excelente presente al frente de un proyecto muy recomendable la cartelera teatral.


¿Quién te inculcó el amor por el teatro?
Es una buena pregunta.  Creo que nació de adentro mío, me lo inculqué yo misma.  A mi familia le gusta el teatro pero me enseñaron más el hábito de la lectura y la escritura que del teatro en sí mismo. 
Actuar me gustó desde chiquita, entonces no puedo pensar en un momento determinado en el que supe que me gustaba…

¿Cómo te organizas para poder actuar, producir, dirigir y además escribir las obras? ¿De todo eso qué es lo que más disfrutás?
Al principio las cosas suceden de a una y cuando avanza la cosa, se viene el caos de todo a la vez.  Primero vivo la etapa solitaria de la escritura.  En ese proceso aparecen ya imágenes, posibles puestas y demás.  Una vez que termino de escribir, empiezo a buscar actores y a armar el equipo para empezar a ensayar.  Y ya cuando eso está en camino y tenés fecha de estreno, empieza el ajetreo.  Un bello caos que después se extraña. Disfrutar, disfruto de todo.  Pero si tengo que elegir una etapa más cómoda y segura, elijo la escritura.  Es un momento y un espacio donde siento confianza y serenidad.  Me llevo bastante bien conmigo en esa etapa.  Será porque al escribir en soledad uno se marca sus propios tiempos y se perdona también errores que en acción o en grupo no tanto. 

¿Cómo surge la historia de tu nueva obra “Una vez inmóvil”?
Primero me imaginé un personaje.  Un personaje importante, respetado, con mucho poder en su discurso, un gran orador, que fuera seductor y tan noble como villano.  Inventé un escenario donde sus subordinados le preparasen un lugar donde refugiarse de un peligro que corre.  Y la atención se me fue hacia esos personajes.  Empezaron casi solos a ser los protagonistas de la historia y su líder pasó a ser una excusa para contar los conflictos entre ellos.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de llevar a cabo el proyecto?

Obstáculos un montón.  No sé si más que en proyectos anteriores pero se sintieron fuertes esta vez.  Supongo que cualquiera que hace una obra lo sabe.  Se nos va vida trabajando duro, contra el mundo muchas veces, porque la entrega es absoluta en el mejor de los casos y siempre que hay entrega, aparecen contrariedades.  Intentar resolver cosas a veces sin saber, con nuestro instinto, puede traer dificultades.  Pero sin piedras en el camino supongo que sería aburrido. 


¿En qué te basaste para elegir la de sala del Teatro El Fino?
El Fino es un teatro precioso y es perfecto para contar esta historia.  Está bien ubicado y el trato es excelente en todo sentido.  No es fácil encontrar un espacio donde las cosas sean más o menos armoniosas y justas para todos.  En El Fino la gente la pasa bien.

¿Qué repercusiones estás teniendo con la obra?
De parte del público tengo repercusiones de toda clase.  Eso me gusta.  La obra presenta interrogantes y me divierte escuchar interpretaciones.  Prefiero que en vez de preguntarme dudas sobre lo que vieron, me vengan con respuestas.  Al fin y al cabo es el espectador quien termina de escribir la historia. 

¿Por qué decidiste dirigir la obra junto a Judith Schmorak?
Al estar fuera y dentro de escena, necesito sí o sí una mirada externa.  Yo me considero más como una directora general del proyecto y a ella como una directora actoral.  La elegí a Judith porque la conozco hace años y ya hemos trabajado juntas, porque es una genia, excelente actriz y directora y además una amiga con la que tengo toda la confianza del mundo.  Necesito mucho ese apoyo de alguien parecido a mí y a la vez diferente, que me sostenga y que reme a mi par.  Y ella es todo eso. 

¿Por qué elegiste el género de suspenso para contar la historia?
El suspenso me gusta y creo que en teatro se ve poco.  Estamos acostumbrados a ese género en películas pero no tanto en obras teatrales.  Me divierte actuar el suspenso.  Una vez inmóvil fue yendo para ese lado de a poco.  La intriga que empezó a generarse la llevó al suspenso sola.  Las dudas, la sospecha constante, el encierro y el afuera, son elementos que llevan inevitablemente al suspenso.

Para las personas que todavía no vieron “Una vez inmóvil”, ¿por qué tendrían que ver la obra?
No quiero vender mi obra yo misma porque suena raro.  Les diría dos cosas: una que vengan a ver a mis geniales actores y la otra que vayan al teatro en general.  A ver cosas nuevas, cosas escondidas por ahí, las que les recomiendan, las que encuentran al azar, las que por alguna razón les llaman la atención.  Que no las dejen morir.  El teatro independiente tiene mucho esfuerzo puesto y por ende mucho amor.  Nada tan malo puede salir de eso. 
Hay que ir más al teatro, eso diría. 

¿Qué proyectos tenés para el futuro?
Como proyecto inmediato tengo otra obra, que recién estoy escribiendo pero ya bastante encaminada.  Ideas y proyectos más hacia futuro tengo innumerables.  Me gusta hacer películas en mi cabeza y obras también.  Después elijo una y le doy vida.  Trato de no perder el ritmo creativo y estar siempre activa para no dejar de generar cosas.


¿Qué aspiraciones tenés dentro del ambiente teatral?
Soy arena que vuela con el viento, la verdad.  No tengo un objetivo que quiera alcanzar.  Tengo claro que no quiero parar de hacer obras.  Lo que pueda pasar o ser de mí, no me sale planearlo. Las cosas más lindas me pasaron así, sorpresivamente, y a veces llenarse de grandes objetivos puede ser frustrante o contraproducente también. Prefiero la libertad de la improvisación y que la lucha siga siendo día a día. 
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