miércoles, 19 de febrero de 2014

Marisa Potes: “A mí la coincidencia creativa a veces me da miedo”





La escritora marplatense Marisa Potes estuvo hablando con Entre vidas acerca de su comienzos como en la literatura, los libros publicados y los proyectos en los que está trabajando actualmente.



¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
Mis padres. Ellos siempre fueron muy lectores. Cuando yo no sabía leer, me leían, me contaban cuentos, y hablaban de lo que ellos estaban leyendo o habían leído alguna vez. Después me compraban revistas (Larguirucho, Hijitus, Paturuzú, Patoruzito y Billiken). Plata no sobraba para nada, pero las revistitas y después los libros, no faltaban.


¿Cuál fue la primera lectura que te impactó?
Creo que la de las revistitas mencionadas. Yo leía y me metía completamente en el mundo de ficción. Podían hablarme, gritarme, ofrecerme manjares, que no registraba nada de lo que pasaba. Y recuerdo que un día, mientras estaba leyendo, me di cuenta de que sentía que veía todo eso como una película, o como si estuviera ahí; aunque estuviera en blanco y negro, yo lo "veía" en colores, sentía los olores, las onomatopeyas se convertían en ruidos, y las viñetas en imágenes en movimiento. No fue exactamente un texto, sino la maravilla de poder sentir tan vívidamente ese mundo de ficción.

¿Y lo primero que escribiste?
Cuando ni se me ocurría ser escritora, un cuentito que debe andar por ahí, con dibujito y todo; las redacciones escolares; alguna poesía para un concurso; un cuentito para una revista de la escuela (pero nada de esto con intención de considerarme escritora). Es difícil determinar qué fue lo primero que escribí. Sí te puedo decir claramente qué fue lo primero que dije "a ver si en el lector se produce el efecto que quise lograr", fue una novela romántica, digamos. Fue la primera cosa que di a leer como "escritora".

¿Se publicó esa novela?
No. ¿Me gustaría que se publique? Sí. Le estoy retocando el principio, porque no me convence. Pero esa novela, basada en apuntes que había hecho cuando lo de escribir era hobby puro, es la primera que decidí dar a leer colocándome en el rol de escritora (aún cuando me costaba pensarme a mí misma como tal).

¿Cómo surge la posibilidad de publicar tu primer libro?
A través del concurso de Literatura Infantil Julio C.Coba de Editorial Libresa (Ecuador). Es un concurso que premia con publicación y dinero al ganador, pero también considera a los finalistas y los recomendados por el jurado. Mi libro, Malacara, fue recomendado por el jurado, y decidieron publicarlo. Yo no comencé escribiendo infantil. Buscando concursos a donde mandar por mail, encontré este, y me gustó eso, de que además del ganador había posibilidades para otros. Entonces decidí escribir la novela para el concurso, basada en una lecturita que había escrito para mis alumnos.

¿Es un libro también para adultos?
Por las bases del concurso, está destinada a niños, pero me encontré con la sorpresa de que muchos adultos se identifican con el personaje. He recibido mensajes diciéndome "lloré un montón porque a mí me pasaba algo parecido".

Malacara cuenta la vida de Ramiro Malacara, que debido a su apellido recibe numerosas burlas de parte de la gente, ¿en qué te basaste para desarrollar la historia?
En la gente en general. Quería contar la historia de alguien condicionado por las cargadas de otro y en la resolución (no spoilearé) quise darle una vuelta de tuerca que no fuera, la solución Karate Kid (un poquito te spoileo). Elegí que lo cargaran por su apellido porque no quise meter en la historia nada que tuviera que ver con los estereotipos de aspecto físico, raza o condición social. Y que aquello que es tan importante para uno, el nombre, terminara siendo vivido por el personaje como una condena (así lo siente el personaje cuando lo cargan).

Después publicaste la novela El Campo Deportivo, ¿la idea era apuntar al ámbito educativo?
No. La escribí para un concurso, pero no llegué con los tiempos y no la mandé. Tenía ganas de escribir acerca de los grupos antagónicos que se creen completamente distintos, pero terminan siendo más iguales de lo que creen.

En éste caso los grupos antagónicos que se creen muy diferentes son la Escuela de Ciencias y la Escuela Técnica…
Los primeros apuntes trataban de dos grupos de diferentes clases sociales, separados por una calle, y el punto de reunión era una plaza. Pero se me complicaba la trama porque cuando empecé a escribir la historia se alejaba de lo que yo quería contar. Entonces resolví trabajar con dos grupos antagónicos, pero socialmente iguales. Tal como dijiste, los alumnos de la escuela Técnica y de la de Ciencias. Elegí ese ámbito porque muchas de las enemistades se desarrollan a partir y en la escuela. Acá, tanto como en Buenos Aires, son conocidas los antagonismos entre tal o cual escuela, generación tras generación y me pareció interesante desarrollar el tema en ese contexto. De la misma manera que en Malacara, busqué que el desarrollo fuera diferente al de la mayoría de las historias que había visto o leído: los dos grupos tienen la misma participación; no hay unos buenos y otros malos, digamos. Se llama El Campo Deportivo porque estos grupos se ven obligados a compartir ese campo.

¿Tuviste que realizar alguna investigación previa?
La parte social, la de las enemistades, no, porque es algo que conozco, pero sí para el aspecto deportivo. La historia se centra fundamentalmente en torneos de atletismo. Los protagonistas corren carreras de cien metros, y también hay postas, garrocha y otras disciplinas. Hablé con atletas, profes de educación física, miré cientos de videos, leí reglamentos. Hay una parte en donde se habla del uso de estimulantes, así que también me asesoré con gente que sabe de eso.

Luego publicaste el libro El Efecto Elefante, ¿cuál fue la imagen disparadora?
Mis libros escritos hasta ese momento (no había escrito ni Malacara ni El Campo Deportivo) eran libros para adultos, digamos, y largos: 300 páginas como promedio. Había terminado de escribir algo y me dije "podría escribir una novela corta, sencilla, rápida". Algo que podría parecerse a lo que le daban para leer a mis hijos en la escuela. Pensé qué tema podría interesarles a los adolescentes. “Viajes en el tiempo”, me dije. A mí me gusta (creo que a todos los escritores debe gustarles esto) buscarle la vuelta de tuerca diferente. Las historias de viajes en el tiempo han sido muy escritas, peeeeero... ¿viajes en el tiempo en la historia Argentina, en un contexto realista? Eso no lo había visto. Nada de Washington, Lincoln o Da Vinci, sino Belgrano, San Martín o Jorge Newbery... Me largué a escribir... y no tuvo nada de corta y mucho menos de sencilla. La historia, los personajes fueron creciendo y me llevaron a lo que terminó siendo El Efecto Elefante.

¿Por qué El Efecto Elefante?
Es una paráfrasis de El Efecto mariposa (no de la película, que la vi después, sino de la teoría del caos). El protagonista, al explicar en qué consiste este fenómeno, dice que un error en la historia argentina más que un aleteo de mariposa es una patada de elefante, por las graves consecuencias que origina. Me complació ver que mi historia (se agrandó Chacarita) que va por otros derroteros, tiene menos baches en cuanto al respeto por el universo creado, que la película. Fue un gran alivio ver que esa historia y la mía ¡no se parecen en nada! salvo en el viaje en el tiempo. Porque como dice Kike Ferrari, creo que es, el terror que da cuando pensás que esa historia que tiene tema parecido puede ser igual a la tuya! A mí la coincidencia creativa a veces me da miedo.

¿Con qué se va a encontrar la gente que lea el libro?
La respuesta la voy a dar a partir de lo que me dicen los lectores: que es una novela atrapante, al punto de que no han ido a comer o no durmieron para seguir leyendo; que es una historia que presenta giros inesperados, que sorprenden al lector; que los personajes les resultan muy atractivos, cada uno con su particularidad, y que por eso me exigen (en tono amenazante) que haya una segunda parte. Es una historia que tiene elementos de ciencia ficción, aventura y romance que no puede faltar.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de escribir la historia?
Comencé pensando en una historia sencilla, pero la historia se fue complejizando en cuanto a la trama, a lo que les va pasando a los personajes. Escribí bastante de un tirón, y en un momento se me complicó. Había algunos aspectos que no sabía cómo resolver, entonces la dejé descansar unos meses. Un día, luego de terminar otra historia, decidí retomarla. La dificultad reside en respetar al pie de la letra el universo creado, y tener mucho cuidado con los viajes en el tiempo: toda situación de viaje en el tiempo contiene paradojas constantemente. Ese universo creado tenía que solucionar esas paradojas, y a medida que iba mejorando estos aspectos, la historia sufría modificaciones... o sea un efecto elefante dentro de El Efecto Elefante. Así que hubo momentos en que deseaba tener otro cerebro para poder agregarlo al mío y poder pensar en paralelo, de la misma manera que había dividido en paralelo la pantalla de mi computadora para trabajar con el texto y los apuntes a la vez. Pero fue tan placentero escribirla, y luego corregirla, y leerla y ver que había obtenido lo que quería, que la dificultad, finalmente, fue lo mejor de todo el trabajo.

Formas parte del staff del Festival Azabache de literatura que se desarrolla todos los años en Mar del Plata, ¿qué podés adelantar de la edición de este año?
Estamos en eso, trabajando. En el espacio dedicado a la literatura juvenil e infantil, vamos a aumentar la presencia de las actividades puramente literarias; en las ediciones anteriores en el stand en la Plaza del Agua había juegos didácticos, u obras de teatro; este año la idea es dictar talleres, armar mesas, debates, charlas, no solo para los chicos, sino también para docentes y lectores en general interesados en la literatura para jóvenes, con la participación de narradores, lectores muy avezados, y escritores. La idea fundamental en Azabache es reunir a los escritores con los lectores. Romper esa barrera. El escritor a veces está como panelista, y a veces como espectador. El lector tiene el contacto directo con los escritores; tiene al alcance de la mano el backstage, de alguna manera. En eso en general está basado el festival.

Por último, ¿en qué proyectos estás trabajando actualmente?
El proyecto es muchos proyectos: seguir escribiendo sin perder la pasión por la escritura, sin estar pendiente del lector hipotético (como diría el Tigre Oyola: "no lo pensés: hacelo"); difundir mis novelas ya publicadas para que mis personajes queridos lleguen a más lectores, y trabajar para que mis novelas no publicadas encuentren su lugar en las editoriales.
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jueves, 13 de febrero de 2014

Giselle Aronson: “Notaba una comodidad peligrosa en el microcuento y me propuse abordar otras extensiones”





Entre Vidas entrevistó a la escritora Giselle Aronson para hablar acerca de su libro de cuentos Poleas y de su novela Dos, que posiblemente se publique este año.



¿Por qué tu libro de cuentos se llama Poleas?
Porque me parece que es un concepto que representa a la narrativa breve. Copio la contratapa del libro, mi manera de explicarlo: Una polea es un dispositivo que, mediante una fuerza acotada, permite generar un movimiento, desplazamiento o fuerza mayores o más amplios.
El cuento breve actúa bajo el mismo principio: una idea, una imagen, un recorte, una escena, nos abre la posibilidad de revelaciones, nuevos descubrimientos, realidades que se descrifran o se traslucen. Universos mayores o más amplios que se despliegan a partir de fuerzas pequeñas y simples pero poderosas. Poleas.

Comparándolo con tu anterior publicación Cuentos para no matar y otros más inofensivos aparecen varios cuentos más extensos, ¿es algo que te planteaste inicialmente?
No me lo planteé específicamente como objetivo para Poleas, sí como desafío a partir de mi primer libro. Notaba una comodidad peligrosa en el microcuento y me propuse abordar otras extensiones. Surgieron cuentos más largos, continué trabajando sobre el microrrelato y escribí una novela.

¿Cómo se dio la posibilidad de editar el libro con Textos Intrusos?
Cuando tuve el libro terminado inicié la búsqueda de editorial. Textos Intrusos respondió, se mostraron interesados en su publicación y así fue.

El cuento “Loli” es brillante y a la vez muy duro, ¿qué sensaciones te quedaron tras escribir esa historia?
Me quedó la sensación de conocer al personaje muy íntimamente, como si hubiera convivido con él muchos años, como si fuese mi amigo. Loli es un personaje más de novela que de cuento, tiene otra impronta, se impone a la trama. Siento que tengo que escribirlo más, de hecho, estoy pensando en incluirlo en textos que estoy escribiendo ahora.

En el cuento “Poco creíble” de una editorial le responden a un escritor que si quiere que le lean su novela tiene que buscar algún dato excéntrico, ¿es solo ficción o realmente pensás que los escritores son desprolijos y bohemios?
Ese cuento habla del prejuicio, del prototipo, del encasillamiento. En este caso recae en el escritor pero podría aplicarse a muy variados casos.

¿Cuáles son tus cuentos preferidos de Poleas?
Loli a la cabeza. Todos los de la primera parte, fue un desafío escribirlos.

¿Cómo fue la experiencia de escribir la novela Dos?
Dura. Tuve que hacer un cambio de chip y pasar del formato cuento breve a otro completamente diferente, plantearme otra forma de escritura.

¿Qué podés adelantar de la historia?
En principio, es la historia de dos mujeres que viven en una ciudad chica del sur del país. Una es la esposa del intendente de la ciudad, la otra trabaja como personal de maestranza en una escuela. En principio.

¿Cuándo se publica?
Hay grandes posibilidades de que se publique este año. Crucemos los dedos.

¿Con qué obstáculos te encontraste al pasar de escribir microcuentos a algo de mayor extensión?
Tengo una tendencia a la condensación, a no detenerme lo suficiente en una escena. Tuve que aprender a darle tiempo a la trama, a ir desgranándola poco a poco. De todos modos, la novela tiene un lenguaje ágil y se pone el énfasis en las acciones.

Para muchos escritores es más complicado escribir microficciones, ¿cómo es en tu caso?
En mi caso es a la inversa, no encuentro dificultades en la escritura de los microrrelatos.


¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy escribiendo algo que todavía no tiene una forma concreta. Sin darme cuenta, empecé a escribir una línea argumentativa en la computadora y otra en una libreta, a mano. Hasta que me di cuenta de que formaban parte de lo mismo. Veremos si sigo con la misma modalidad.

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domingo, 9 de febrero de 2014

María Carolina Bugnone: “La escritura ha tomado un lugar preponderante en mi vida”




La escritora María Carolina Bugnone, ganadora del Premio Municipal de Literatura Osvaldo Soriano en Mar del Plata 2010, habló con Entre Vidas acerca de su reciente libro de cuentos “Hasta las seis hay tiempo” y de su primera novela que busca editorial para publicarse durante éste año.


¿Cómo nace tu pasión por la literatura?
Supongo que nace antes de mí, a partir de la pasión de mis padres, de mis abuelos también. Mis padres no escriben pero leen mucho, y me invitaron a descubrir maravillas en los libros desde muy chica. Cuando alrededor de los once años mi papá me dijo “Leé esto, te va a gustar” y me dio “El hombre ilustrado” de Bradbury, algo cambió en mí, para siempre. Toda mi familia paterna es amante de Bradbury, así que las lecturas de ese autor en voz alta con mis primos, en la infancia, marcó algo muy fuerte en mí.

¿Recordás lo primero que escribiste?
Sí, perfectamente. A los once años, en sexto grado; era un trabajo para Lengua, pero supe que escribía un cuento porque me gustaba hacerlo más allá de la tarea. “El niño y el caballo volador” se llamaba, lo tengo guardado en la hoja original de la carpeta escolar.

Además de escritora, sos psicóloga y música, si tuvieras que elegir una actividad de las tres, ¿con cuál te quedarías? ¿Cómo organizás los tiempos para poder dedicarte a tantas cosas?
Es como preguntar si querés más a tu mamá o a tu papá. Amo las tres cosas, el psicoanálisis, la música y las letras. Durante años viví sin hacer música y sin escribir, me volqué absolutamente a la profesión. Pero la verdad es que las otras dos cosas vivían en mí desde mucho antes, desde  la infancia, así que en un momento volvieron a mi vida para no irse. Actualmente y desde hace unos años, la escritura ha tomado un lugar preponderante en mi vida. Los tiempos los organizo como puedo, es decir, no tengo ni idea, pero de una u otra manera termino organizándolos.

¿Cómo surge la posibilidad de publicar tu libro de cuentos “Hasta las seis hay tiempo”?
A partir del primer premio que me otorgó la Secretaría de Cultura de Mar del Plata en 2011, con el concurso Osvaldo Soriano en la categoría Cuento, empezó a circular algo de lo que estaba escribiendo. Hacía poco, también había abierto mi blog donde publicaba poesías y cuentos. Fue el escritor Nicolás Correa el que leyó mi material; y sobre todo a partir de uno de los cuentos que había ganado ese premio, “Humo”, fue que me convocó para el proyecto de la Exposición de la actual Narrativa Rioplatense ( www.exposiciondelaactual.blogspot.com.ar ). Me pidieron material para la edición del librito, dentro de la segunda tanda con varios otros autores. Me pareció un proyecto muy interesante, y me puso muy feliz.

¿De los cuentos que aparecen en el libro cuáles son tus preferidos?
De “Hasta las seis hay tiempo” los que más me gustan son “El cosito”, “Humo”, y “La última”. Un autor que respeto y admiro, Sebastián Chilano, opina que el mejor cuento es el último, “Nico & Valen”. Lo comento porque para mí es algo así como palabra autorizada.

¿Cuál es tu método de escritura para cada cuento?
Es difícil para mí tener un método. En general me pasa que me viene un deseo imparable de escribir algo. Eso empieza a tomar forma en el proceso mismo de escritura, no soy de planificar demasiado, de pensar qué quiero que hagan mis personajes. De verdad tengo la sensación de que la mano camina sola, y me sorprendo de las cosas que van pasando en la historia. Se parece bastante a cómo se construyen los sueños, me parece, el inconciente me lleva y después, cuando terminé de escribirlo y lo leo, recién ahí veo cosas que tal vez “quise” decir, o significados que podría tener. Es muy placentero el proceso de escritura. Y me sucede que casi todo el tiempo tengo ganas de escribir, si tuviera más tiempo, escribiría todos los días. Si paso una semana entera o quince días sin escribir, extraño hacerlo.

Actualmente terminaste de escribir tu primera novela, ¿con qué obstáculos te encontraste al pasar a textos más extensos?
Bueno, así como los cuentos y la poesía me salen con bastante fluidez, la novela no fue lo mismo. Pero no sólo porque una novela obliga a desarrollar, a explicitar, a tomarse tiempo, a dejar de sintetizar (un problema para mí), sino en este caso también porque la había iniciado en 2010, la había abandonado y la retomé el año pasado. Y la forma y el contenido distaban de la forma y el contenido que me interesa transmitir ahora. Así que fue un largo proceso de reescritura, rescatando y borrando párrafos, ideas, modos de decir. Hasta que en un momento le “encontré la vuelta” y me empecé a sentir cómoda con eso.

¿Podés adelantar algo de la novela?
Está situada en Mar del Plata, relata sobre la vida de Mónica, una psicoanalista de 58 años un poco depresiva, con sus conflictos amorosos, familiares, y de modo tangencial también su relación con la profesión. Vale aclarar que todo lo narrado corresponde al plano de la ficción, teniendo en cuenta que tengo la misma profesión que la protagonista.

Muchos escritores escriben en publicaciones digitales, reseñando o escribiendo algún material propio, ¿te llegó alguna propuesta de ese estilo?
No por ahora pero me interesan ese tipo de propuestas, en 2011 colaboré con reseñas para los blogs www.libroscopio.wordpress.com y www.elperroelocuente.blogspot.com.ar.

¿Qué proyectos tenés para éste año?
Uno de los proyectos es que se edite la novela. Quiero seguir por ese camino, y empezar a escribir una segunda. Otro es seguir generando un espacio para las letras en el grupo Psicofango del que formo parte y a través del cual armamos “fiestas literarias” en Mar del Plata y en C.A.B.A., donde se realizan lecturas y música en vivo. Me acompañan en el proyecto los escritores Alejo Salem, Lisandro Parodi de Mar del Plata, y Gabriela Cancellaro, Maximiliano Provenzani y Pablo Roset de C.A.B.A. Gonzalo Viñao, escritor marplatense, fue uno de los fundadores del proyecto.

¿Qué objetivos tenés dentro del mundo literario?
Principalmente seguir escribiendo -cada vez mejor si es posible,-, hacer circular los textos, continuar conociendo e intercambiando con escritores y participando de proyectos colectivos e individuales.

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jueves, 30 de enero de 2014

Los escritores recomiendan - Tercera entrega






En Entre vidas convocamos escritores para que recomendaran libros que leyeron a lo largo del 2013. Va la tercera tanda.



Gastón Intelisano (Escritor, publicó las novelas “Modus Operandi” y “Epicrisis”)

La aguja en el pajar, de Ernesto Mallo.
Tuya, de Claudia Piñeiro.
El huracán lleva tu nombre, de Jaime Bayly.
Mujer equivocada, de Mercedes Rosende.
El peso de la verdad, de Mercedes Giuffré.
Riña de gallos, de Sebastian Chilano.
Un saco de huesos, de Stephen King.
Los crímenes de Moises Ville, de Javier Sinay.
Tormentas del Pasado, de Gabriela Exilart.
Punto de origen, de Patricia Cornwell.


María Carolina Bugnone (Escritora, publicó los libros de cuentos “Humo” y “Hasta las seis hay tiempo”)

1- Tan lejos que es mentira, de Sebastián Chilano, Letra Sudaca. Es una novela donde la impronta de la noticia de una futura muerte altera el sentido de lo cotidiano, de lo posible y lo imposible.
2- La ciudad de los Cesáres, de Carlos Gardini, Letra Sudaca. Cuentos fantásticos que tienen de fantasía tanto como de profundidad en el contenido y de belleza en la forma.
3- Súcubo, de Nicolas Correa, Wu Wei. Terror y conurbano, una obra extraña, ágil y cruda.
4- Las fiestas no son para los niños, de Luciana De Luca, Milena Caserola y El 8vo loco. Entre ingenua y terrible, infantil y siniestra, preciosa obra escrita con encanto y precisión.
5- Criminis Causa, de Juan Carra, Letra Sudaca. Admito que los policiales no son de mi preferencia, pero esta novela me atrapó desde el principio, con un estilo cuasi documental, duro, escabroso, muy bien escrita.
6- Todo hace ruido, de Jimena Arnolfi, Pánico el Pánico. Un libro de poesía que articula lo más sencillo con lo más hondo, hermosos poemas.

Ignacio González (Escritor, publicó el libro de cuentos “Perspectiva Modelo”)

1- La carretera, de Cormac McCarthy. Un padre y su hijo, en un mundo desolado y post apocalíptico, caminan por la ruta buscando tierras menos hostiles. Es genial cómo está narrado el vínculo entre ambos. El padre que no deja de educar al hijo, a pesar de lo horroroso del mundo que le dejará de legado.
2- Carretera maldita, de Stephen King. Es la historia de un hombre que lo ha perdido todo. Página tras página se asiste a la resolución patológica de su duelo, en medio de un mundo que le es indiferente y que, a su vez, lo indiferencia.
3- Sueños del hombre elefante, de Juan José Burzi. Es excelente este libro de cuentos. Imágenes crudas y frías de un mundo terriblemente gris, narrado con una poética muy bella.
4- Malditos animales, de Pablo Tolosa. Es el libro de cuentos con el que este escritor viedmense ganó el concurso del Fondo Editorial Rionegrino, en el 2009. Son 19 cuentos aterradores, breves y asfixiantes que se desarrollan en una prosa digna de los grandes maestros.
5- Quepobrestán, de Fernando Figueras. Una nouvelle super delirante, intensa y lúcida. Figueras sabe ser ácido, divertido, reflexivo y crítico en sus letras. ¡Y todo al mismo tiempo!
6- Nuestra señora de Hiroshima, de Patricio Chaija. Gran novela que aborda, con un vuelo onírico impresionante, la tragedia más horrorosa del siglo pasado. Un libro imprescindible.

Gustavo Gauna (escritor y abogado, tiene escrita la novela “Todo el cansancio del mundo”, próxima a publicarse)

1-Claus y Lucas, de Agota Kristof. Son 3 novelas que ahora se editan juntas bajo ese título. La historia de 2 gemelos que son testigos de la locura del mundo en la segunda mitad de S. XX. La mejor parte es la primera, llamada El Gran Cuaderno. Es una especie de diario que escriben los gemelos cuando niños. Un verdadero taller de narrativa. El estilo es seco y directo. Prácticamente no hay opiniones ni declaraciones de principios.
2-La Comedia Humana, de William Saroyan. El protagonista es un chico de 14 años que en medio de la segunda guerra mundial, tiene que andar repartiendo telegramas con malas noticias. Estilo seco y ajustado. Novela dura y tierna a la vez.
3-Tierra Trágica, de Erskine Caldwell. Novela misarable que narra la historia de los blancos pobres (white trash) en un olvidado pueblo del sur estadounidense. Caldwell era uno de los narradores favoritos de Soriano.
4-Relatos Completos, de John Cheever. Cuentos que ganan por knock out. Echan una mirada sombría sobre la familia acomodada yanki de los años 50s.

Pablo Martínez Burkett (escritor, publicó los libro “Los ojos de la divinidad” y “Forjador de penumbras”)

1- 2022- La guerra del gallo, de Juan Guinot (Talentura, 2011): es un viaje a la locura de todos los que hace 30 años teníamos 18 (o por ahí).
2- Muerde Muertos, de Carlos Marcos y José María Marcos (Editorial Muerde Muertos, 2012): una novela epistolar a cuatro manos que tiene como virtud la perdurabilidad de la historia. Garantía de muy buena lectura.
3- Quepobrestán, de Fernando Figueras (Muerde Muertos, 2013): una nouvelle divague que puede ser leída como mero divertimento o como una suerte de versión criolla y alocada de “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad.
4- Philip Dick, instrucciones de uso, de Luciano Alonso (Editorial Alaska, 2011): una obra dictada por el amor, imprescindible para todos los que amamos a PKD.
5- Desfile de fenómenos, de Nahuel Fernández Etlis (el autor, 2012): estampas de seres dislocados que sobreviven en la ciudad de la furia.
6- Los hombres de los pantanos, de Federico Sironi (Expreso Nova Ediciones, 2011): mini-biografías ilustradas compuestas de una forma que uno quisiera creer que son un remedo horroroso de “Vidas imaginarias” de Schwob o “Historia Universal de la Infamia” de JLB, si no fuera porque uno sospecha que son casos reales hasta la abominación.
7- La soledad del lector, de David Markson (La bestia equilátera, 2012): un ejercicio de ficción experimental por demás de enriquecedor.
8- Cuentos completos, de Rodolfo Walsh (Ediciones de la Flor, 2013): lo pedí de regalo para mi cumpleaños porque quería tener en un solo volumen los relatos tantas veces leídos y releídos, el policial negro argentino en su máxima expresión.
9- Las ciencias ocultas en la Ciudad de Buenos Aires, de Roberto Arlt (China Editora, 2013): un costado desconocido de Robertito que es un derroche de erudición y que permite atisbar la génesis de muchos de sus obras memorables.
10- El facineroso-Crónicas policiales, de Roberto Arlt (Del Nuevo Extremo, 2013): compendio de un periodismo policial que hizo escuela.
11- La Ciudad de los Césares, de Carlos Gardini (Letra Sudaca, 2013): un gran descubrimiento que me gané en un sorteo radial. Relatos del mejor fantástico rioplatense. Si me tengo que quedar un mes en medio de la nada me llevo este libro, porque tiene el renovado sabor de todos mis autores favoritos más la frescura de una cuidada prosa hasta ahora desconocida. Una verdadera felicidad.

Patricia González López (Escritora y poeta. Publicó los libros: “Indecible”, “Dos de azúcar” y “Maldad: cantidad necesaria”)

La Mujer Pez, Jorge Dorio, Bajo La Luna Poesía
Guía para perderse en la ciudad, Víctor López Zumelzu, Vox
Humo, Walter Lezcano, Vox
Bengala hotel, Eugenia Coiro, Viajera.






Patricio Eleisegui (escritor y periodista, publicó los libros “Nubes de polvo sopladas a cañonazos”, “Envenenados” y próximamente “Ninguno es feliz”)

Lumbre, de Hernán Ronsino
Súcubo, de Nicolás Correa
La Invención de lo Cotidiano, de Ana Ojeda
Inventario de la Derrota, de Agustín Montenegro
Lengua Muerta, de Juan Marcos Almada
La vi Mutar, de Natalia Rodríguez


María José Sánchez (Escritora, publicó los libros de poesía: "Último desierto" y "Hoy, así",  y la novela: "El amor y sus tumbas")

1- Tombuctú, de Paul Auster
2- Monstruos perfectos, de Miguel Ángel Molfino
3- El síndrome de Ulises, de Santiago Gamboa
4- Los buenos suicidas, de Toni Hill
5- La cúpula, de Stephen King
6- El maestro de Petersburgo, de J. M. Coetzee

Tatiana Goransky (Escritora, publicó los libros “Lulúpe Maria T”, “¿Quién mató a la cantante de jazz?”, “Don del agua” y “Ball boy”) 

Ceviche, de Federico Levín.
La virgen Cabeza, de Gabriela Cabezón Cámara
Bahía Blanca, de Martín Kohan
Riña de Gallos, de Sebastián Chilano
Sangre Kosher, de María Inés Krimer
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miércoles, 1 de enero de 2014

Los escritores recomiendan - Segunda entrega



En Entre vidas convocamos escritores para que recomendaran libros que leyeron a lo largo del 2013. Va la segunda entrega.



Sebastián Chilano (escritor, publicó varias novelas entre ellas “Riña de Gallos”, “Las reglas de Burroughs” y “Tan lejos que es mentira”)

Una forma de vida, de Amelie Nothomb
Mr Gywn, de Baricco
Mi ángel tiene alas negras, de Elliott Chaze
Los enamorados, de Alfred Hayes
Sobre el rock, de Martín Zariello
Sueños de perro, Guillermo Orsi
Yo lloré con Terminator 2, Carlos Salem
El encierro de Ojeda, Martin Murphy
 Don del agua, Tatiana Goransky
 La ciudad de los Césares, Carlos Gardini
 Hasta las seis hay tiempo, de María Carolina Bugnone
 Poleas, de Giselle Aronson



Selva Almada (escritora, publicó las novelas “El viento que arrasa” y “Ladrilleros”)

1- Una muchacha muy bella, de Julián López. Es una de las revelaciones del año, una voz novedosa en la narrativa argentina, profundamente lírica y profundamente política.
2- Mi libro enterrado, de Mauro Libertella. La otra revelación del año. Con una prosa límpida y melancólica, Libertella reconstruye los últimos días de su padre y sortea con una voz propia el prejuicio de ser el hijo escritor de un gran escritor.
3- Todo está tranquilo arriba, de Gerbrand Bakker. Una joyita holandesa publicada en Argentina por la editorial Bajo la luna. Una historia simple, cruda e inolvidable.
4- La vi mutar, de Natalia Rodríguez. Una historia sórdida vista a través de los ojos de un chico. De manera impecable (y envidiable), Rodríguez construye la voz de un narrador niño para contar un mundo de extrañas mutaciones donde las mujeres terminan con el cuerpo reventando de flores.
5- Beya, de Gabriela Cabezón Cámara & Iñaki Echeverría. Una vuelta de tuerca más a la tremenda novela de Cabezón Cámara, Le viste la cara a dios. Adaptada por la autora e ilustrada por Echeverría, una novela gráfica oscura, contundente y de una actualidad espantosa.




Giselle Aronson (escritora, publicó los libros “Cuentos para no matar y otros más inofensivos” y “Poleas”)

Las maquinarias de la noche, de Abelardo Castillo
La revolución es un sueño eterno, de Andrés Rivera
De A a X, de John Berger
Cuentos completos, de Humberto Costantini
Nadie se salva solo, de Margaret Mazzantini
La máscara sarda, de Luisa Valenzuela Turdera y Ángela Pradelli
Mi vida querida, de Alice Munro
Temporada de jabalíes, de Gilda Manso 

Hasta las seis hay tiempo, de María Carolina Bugnone
Hacer el cuento, de Caro Fernández y Leo Mercado
El peor de los desiertos, de Alejandro Pereyra
Sueño de agua, de Raúl Feroglio
Plan de fuga, de Juan José Dimilta




Ernesto Kullock (escritor, publicó la novela “Veneno para hormigas”, por Factotum Ediciones)

Cámara Gesell, de Guillermo Saccomano
Las Garras del niño inútil, de Luis Mey
Claus y Lucas, de Agota Kristof
Cómo usar un cuchillo, de Fernanda Garcia Lao
Clases de literatura, de Julio Cortazar



Juan Marcos Almada (escritor, publicó la novela “Lengua Muerta”, por Editorial Alto Pogo)

Lumbre, de Hernán Ronsino (Eterna Cadencia)
A dos horas de Barboza, de Gonzalo Gálvez Romano (El 8vo. loco/Milena Caserola)
Súcubo, de Nicolás Correa (Wu Wei)
El salto de los antílopes, de Jotaele Andrade (El mono armado)
Batán, de Débora Mundani (Bajo la luna)
Falso contacto, de Ana Ojeda (Milena caserola)
Ladrilleros, de Selva Almada (Mardulce)
Moravia, Marcelo Luján (El Aleph)



Juan Carra (periodista y escritor. Publicó la novela “Criminis Causa” por Editorial Letra Sudaca)

Ladrilleros, de Selva Almada
Dudoso Noriega, de Juan Sasturain
Tan lejos que es mentira, de Sebastián Chilano
Pánico, de Ana Prieto
La mafia política, de Diego Grillo Trubba
Súcubo, de Nicolás Correa
                                                      Un mar de castillos peronistas, de Cristian Alarcón



Mariana Kruk (poeta, publicó “hasta la última uva” y “migas”, ambos editados por Otro Contar, “piromanía” por Cartonerita Niña Bonita y “ninguna nuez” por Textos Intrusos)

Nocturnos en Mi, de Eusebia Florestán (Otro Contar)
Poesía y Teatro. Obra completa, de Humberto Constantini (Ediciones ryr)
Delivery con Lluvia, de Leandro Gabilondo (Espiral Calipso)
Ideorrealidades, de Saint Pol Roux (Editorial Descierto)
Paula levanta la persiana, de Valeria Pariso (Ediciones Aql)
Gramática personal, de Oscar Conde (Editorial Oinos)
Los Living, de Martín Caparrós (Anagrama)



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sábado, 28 de diciembre de 2013

Los escritores recomiendan





En Entre vidas convocamos escritores para que recomendaran libros que leyeron a lo largo del 2013. En la primera tanda Juan Guinot, Natalia Rodríguez y Patricio Chaija.







Juan Guinot (escritor, publicó “2022 La Guerra del Gallo” por Talentura Libros)

El sentido de un final - Julian Barnes (Anagrama)
Una muchacha muy bella - Julián López (Eterna Cadencia)
Ladrilleros - Selva Almada (Mardulce)
Brasil - Paula Brecciarolli (Conejos)
El Huevo Izquierdo del talento - Carlos Salem (Nuevo Extremo)
Charco Negro/Antología Argentinoespañola (Wuwei-Unomasuno)
Desarticulaciones - Silvia Molloy (Eterna Cadencia)
Lengua Muerta - Marcos Almada (Alto Pogo)
Crímenes en el Barrio de Once - Ernesto Mallo (Siruela)
Campeón - Cristian Godoy (La eitorial municipal, Jujuy)




Natalia Rodríguez (escritora, publicó “La vi mutar” por Editorial Wu Wei)

1- El Minotauro sale a fumar un cigarrillo, de Steven Sherrill: narra la vida del Minotauro fuera de su laberinto, en los bajos fondos yanquis. Muy poético, muy hermoso y con la tensión justa. Lo mejor es que el título no miente: el Minotauro sale a fumar de verdad, todo el tiempo.
2- Los Pichiciegos, de Fogwill: debería haberla leído mucho antes, lo sé, pero nunca es tarde. Cuando la lea nuevamente voy a encontrarle otros sentidos. Tiene vida propia.
3- Manual sadomasoporno, de Laiseca: lo compré apenas salió y lo leí este año (a veces uno se demora al divino botón). Qué puedo decir del maestro... Cada uno de sus escritos es un poco él, un poco el delirio. Me gustaría llegar a eso: su obra no es delirante, es el delirio, es Lai entero.
4- La casa de las bellas durmientes, de Kawabata: preciosa, densa, luminosa, a pesar de la oscuridad de su ambiente.
5- Los cuerpos del verano, de Martín Castagnet: no suelo leer mucha ciencia ficción, no estoy muy acostumbrada al género. Esta novela me llevó por su mundo sin forzarme. Es entretenida, ágil, rara, pero de una rareza armoniosa.



Patricio Chaija (escritor, publicó las novelas “Nuestra Señora de Hiroshima”, “Pili” y “El cazador de mariposas)

1) Árboles de tronco rojo, Marcelo Guerrieri
El debut de Guerrieri como narrador es impresionante. Son cuentos muy bien narrados, inteligentes. 

2) El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, Haruki Murakami
Una novela que no pude dejar de leer. Un planteo increíble muy bien desarrollado, con mundos paralelos llevada a muy buen puerto. La recomiendo, es una de las mejores novelas que leí jamás. 

3) La alargada sombre del amor, Mathias Malzieu
La pérdida de un ser querido narrada de manera directa. Arrolladora y edificante, sin moralejas. 

4) Viene con la noche, Alberto Ramponelli
Una novela de horror argentina que, si la descubrieran en Hollywood, harían una superproducción muy taquillera. Es la historia de una muerte, y cómo una presencia estremecedora viene con la noche. 

5) Las reglas de Burroughs, Sebastián Chilano
Chilano es garantía de calidad. Y esta es una novela excelente. Entretrenida, bien redactada, con imágenes espectaculares. Merece tener miles de lectores. 

6) Me verás volver, Celso Lunghi
Celebro la aparición de Celso Lunghi en el panorama de la narrativa actual. Es un narrador con múltiples recursos, que horroriza y entretiene. Las historias familiares son el motor de esta novela, que uno no puede dejar de leer. 

7) El pasado, Alan Pauls
Una gran novela sobre el amor contada con precisión y detalle extremo. Una historia de una pareja que no vas a poder olvidar. 

8) 2022: La guerra del gallo, Juan Guinot
La experticia del autor nos hace creíble esta utopía ambientada en un futuro cercano. Una idea genial, liberar el Peñón de Gibraltar para embromar a los ingleses, en represalia por haberse quedado con las Malvinas. Esta historia debería ser lectura obligatoria. 

9) Tesis sobre un homicidio, Diego Paszkowski
El autor tiene un arsenal de recursos formales consistentes. No es sólo una novela policial: es un texto literario con una interesante manera de enunciar. Gran novela de un muy buen escritor.  


10) Lengua muerta, Marcos Almada 
Esta novela, centrada en las biografías de un grupo de escritores desconocidos y fallecidos, es un hallazgo muy notable. El narrador investiga y desentierra antiguas historias, hilvanando anécdotas de todo tipo, y descubrimos un autor muy serio y con mucho oficio en el arte de la escritura.






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domingo, 4 de agosto de 2013

Juan Marcos Almada: “No me gustaría ser como el narrador de Lengua muerta, pero hay algunas cosas que seguramente se me filtraron”





El escritor Juan Marcos Almada, responsable de la editorial Alto pogo junto con Hernán Brignardello y Julieta Sciarra, acaba de lanzar a través de su sello la novela Lengua muerta. Además de su nueva publicación, el autor habló con Entre vidas acerca del libro de cuentos de boxeo “12 rounds”, que compiló junto a Mariana Belén Kosodij y de los proyectos en los que está trabajando actualmente.


¿Cómo fue que decidiste a abrir tu propia editorial?
Hay dos o tres motivos. Dos son, como dice Federico Moura en Imágenes paganas, el deseo y la ansiedad. Hace rato que, como tantos otros, vengo leyendo en copias impresas y anilladas o escuchando en la voz de los propios autores, textos inéditos. Ahí nace el deseo y la ansiedad de ver esos textos hechos libro.
Otro de los motivos fue una anécdota. Yo compraba en una librería de viejos en Granaderos y Vallese, en Flores. El viejo que la atendía, un día me llevó a una habitación contigua al local y me mostró una mesa con una pila tremenda de hojas A4. Me dijo que ahí había para tres o cuatro novelas. Yo estaba en otra en ese momento, pero siempre me quedó punzando la idea de publicarlo.

¿Por qué se llama “Alto Pogo”?
Alto Pogo, digo, la idea del sello, nace en una mesa de un bodegón de Almagro, donde nos solíamos juntar con Hernán Brignardello, Pato Eleisegui y el Brujito Correa. Tiramos un par de nombres y quedó Pogo. Pero cuando lo tramitamos en la Cámara argentina del libro, nos dijeron que Pogo ya existía. Bastaron un par de deliberaciones telefónicas hasta que Correa tiró el Alto para anteponerlo. Nos gustó y quedó. Le da una cosa callejera, de barrio, actual, que nos interesa.

¿Qué criterio manejan para la elección de los materiales a editar?
Gusto, plenamente subjetivo. No es que solamente nos tenga que gustar, porque algún texto puede no gustarte del todo, pero al leerlo te das cuenta de que tiene algo, el tema, el estilo, el tono, que puede gustarle a otros. Eso me parece capital. Empezar a pensar los textos como proyectados en los lectores, en los hipotéticos lectores a los que queremos llegar. Es una linda tarea.

¿Con qué obstáculos se encontraron al momento de armar la editorial?
No sé si son obstáculos, más bien son retos. Uno es la plata, como siempre; el otro es el tiempo. Conjugando esas dos variables, el libro se hace.

Con tu sello acabas de lanzar tu novela “Lengua muerta”, ¿cómo surge la idea?
La novela estaba encajonada. Me llega el dato de que estaba abierto llamado a subsidio para el Fondo metropolitano de la Cultura, las artes y las Ciencias de Ministerio de Cultura de la CABA. Lo mandé y me olvidé. A los seis meses me llega un mail informando que me lo habían otorgado. Entonces, si la plata estaba, sumábamos un título más a Alto Pogo. En principio el libro iba a salir en tercer lugar, pero dadas que las dos variables se conjugaron perfectamente, ahí está el libro en la calle.

La novela funciona como una especie de diario en el que el protagonista desarrolla su investigación reseñando obras de otros escritores, ¿inicialmente ya sabías que iba a ser así?
En verdad cuando lo arranqué era un cuento, pero a medida que me fueron apareciendo los autores, los sellos, los textos, me di cuenta de que iba a tener que seguir. Y seguí construyendo ese entramado hasta que el sabio consejo de Hernán Brignardello, hizo que parara la máquina porque, tal cual le pasa al narrador, podría estar encastrando nombres hasta el final de mis días.

¿Te ayudó con la escritura de la historia el poder tomar cierta época de la Argentina?
Sí, por supuesto, en ese sentido, para mí, sentimentalmente, funciona como un homenaje a lo que viene pasando hace un par de años en la producción de textos. Quería jugar con eso pero a la vez, trabajar con un personaje culposo, que no puede disfrutar porque está atado a los displaceres que le produce que todo eso que sucede le pasa de costado. Quería que se hablara de muerte, que un deseo fuerte en el personaje, fuera justamente, el desear internamente, la muerte de todos esos escritores. Y hablar de muerte, de muerte generacional en Argentina, te lleva directamente a la dictadura. Entonces también me sirvió trasladarlo décadas atrás, para justificar la culpa que siente el narrador por estar vivo.

¿Qué tiene de autobiográfico?
Quiero pensar que no mucho, no me gustaría ser como el narrador, pero hay algunas cosas que seguramente se me filtraron. Yo no sé decir cuáles.

¿Con qué se va a encontrar la gente que todavía no leyó Lengua Muerta?
Con muchos nombres de escritores y de sellos editoriales, títulos. Pero además, más allá de la voz del narrador, ese escritor que se siente fracasado y vacío, con un multiplicación de voces, que son los textos que el narrador transcribe, fragmentos de poemas, cuentos y novelas de esos escritores muertos.




En el 2012 junto a Mariana Belén Kosodij compilaron el libro de cuentos de boxeo “12 rounds”, ¿cómo fue la experiencia?
Tremenda. Jugar con una idea y llevarla a cabo nos pone muy contentos. En el transcurso conocimos gente muy solidaria y bondadosa, que nos prestó todo tipo de ayuda. Desde los escritores que nos confiaron un texto, y le pusieron la garra necesaria para que el libro circulara, el prólogo del gran Sergio Víctor Palma, hasta la ayuda económica de Alejandra Ramírez y la Dirección Gral. Del libro y promoción de la lectura de la CABA, hasta la gente que nos ayudó en las distintas presentaciones, porque nuestra idea siempre fue mover el libro, llevarlo a ámbitos que tuvieran que ver con el boxeo, y poco a poco lo fuimos logrando.

En la publicación se encuentra una gran cantidad de prestigiosos escritores, ¿cómo fue el proceso de selección?
A dedo. Muchos de ellos son amigos, que más allá de ser amigos, nos gustaba como escribían. Con Mariana hacíamos un programa de radio, que todavía está al aire, y donde invitamos a muchos escritores, a los cuales leemos antes de entrevistar. Eso hace que tengamos un variado conocimiento de los textos que circulan. En ese sentido no corrimos demasiados riesgos, por más que hubiera en el proyecto, escritores inéditos hasta ese momento, ya conocíamos cómo escribían. Tratamos de que hubiera una variedad de estilos, e incluso de géneros. Creo que eso le dio mucha riqueza.

¿Cómo nace tu cuento “Recortes”, incluido en el libro?
Yo había escrito otro cuento para el libro. Pero un día me cayó la ficha de una historia que siempre me contaba mi vieja, una historia que la tenía como protagonista y que era una historia que se relacionaba con el boxeo desde el costado íntimo y sentimental. En el cuento, la narradora habla de Goyo Peralta, con el cual tuvo un breve romance en su juventud, y de el Vasco Pérez, que era su hermano y que era un boxeador reconocido en ese tiempo en el interior de la provincia de Buenos Aires. Creo que desde ese momento empecé a prestar más atención, a parar la oreja en las historias que mis viejos tienen para contar, hay ahí una cantera narrativa inconmensurable.

¿Qué repercusiones tuvieron dentro del mundo del boxeo?
Fue un libro al cual se le prestó más atención en el ámbito periodístico deportivo que en el literario. Por supuesto que hubo algunas notas interesantes en la prensa literaria y cultural, pero las devoluciones, no solo de los periodistas de box, sino de la gente que consume el deporte, fueron muy buenas y gratificantes. Apuntábamos a eso, llevar el libro a un lector que por ahí no se esperaba un libro así.

Hay una gran cantidad de escritores que todavía no publicaron, ¿Qué sugerencias les harías? La editorial que manejás suele recibir material de escritores inéditos?
No me siento como para sugerirles nada. O si hay algo para sugerir es que sigan escribiendo. Sí, la idea del sello es recibir material, pero también salir a buscarlo.

¿En qué proyectos está trabajando Alto Pogo?
Para este año hay tres más. Carpincho, un libro de cuentos de Juan Carlos Virgilio, Cómic, una novela de Odiseo Sobico, y por último, Paganos, una antología de cuentos sobre santos paganos populares, que es una idea de Patricio Eleisegui y que tiene 16 cuentos.
Para el año que viene ya tenemos varias cosas más. Novelas de Juan Mattio y Kike Ferrari, de Ana Ojeda, de Manuel Megías, de Loyds, un libro de cuentos de Patricio Eleisegui. Y posiblemente Nicolás Correa trabaje una colección de poesía. Hay otras ideas también, como la de una coedición junto con el 8vo, loco, el sello de Ana Ojeda.

¿Qué aspiraciones tenés dentro del ambiente literario?
Seguir trabajando, aprendiendo y conociendo escritores que además de talento literario, tienen un buen sentido de la fraternidad.
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