jueves, 11 de agosto de 2011

Luis Mey: “Quiero escribir, después las propuestas van a salir solas”


Es un destacado escritor argentino que pese a su juventud ya cuenta con dos novelas publicadas y ambas con excelentes críticas. Luis Mey respira literatura todos los días de su vida ya que trabaja como librero para estar cerca de lo que más lo apasiona, la literatura. Sus novelas “Los abandonados” y “Las garras del niño inútil” se agotaron rápidamente tras el boca en boca que hablaba maravillas de ambas publicaciones. Actualmente Factotum Ediciones acaba de reeditar “Las garras...”. Asimismo, el escritor tiene terminado un libro de cuentos llamado “Las primeras vacaciones de la bestia” y acaba de finalizar la escritura de “Tiene que ver con la furia” en coautoría con Andrea Stefanoni.


¿Cómo surge lo de empezar a escribir?
Lo primero que vino en la escritura fue la práctica. Después empecé a entender la teoría o empecé a hacer teorías propias que es lo más interesante. Se escribe con el corazón y se corrige con la cabeza. Si aplicas la cabeza antes que el corazón, la cabeza lo único que te va a poner son límites. Tener inteligencia es fácil, es cuestión de tiempo, de estudio y de buen contexto pero armar una observación pura y personal no te la va a enseñar nadie. Lo hacés vos, si querés.

¿Qué fue lo primero importante que escribiste?
Lo primero importante fue mi primera novela, sin dudas, todo el resto fue una práctica. También la práctica con más palos y más enseñanzas para mi mismo que es una novela que se llamaba “Dos días en la vida”, como la canción de Fito Páez. En realidad es malísima, pésima, pero son 400 páginas y tiene una trama y está bien ligada. Es malísima porque no es creíble, los personajes tienen muchos errores pero en el momento dije “conozco el camino”, acá puse primera, algo voy a hacer. Después la fui releyendo y dije “qué mala que es” pero mientras hacía otra cosa que la mejorara. Hasta ese momento creía que la siguiente novela tenía que ser mejor que la anterior. Cuando publicas empezás a pensar en escribir en comparación con lo publicado y eso es terrible. Por suerte, lo mejor que te puede pasar en el desarrollo es decir, mi literatura es una idea muy abstracta y no existe en realidad, la voy armando mi literatura. ¿Cómo voy a saber lo que voy a hacer en 30 años? Lo que vas a haciendo es lo que va determinando. No tengo que ser el crítico y biógrafo de mi propia vida con tanta insistencia, tengo que sencillamente trabajar.

¿Te influyen las críticas y los análisis de tus libros?
Si, me influyen porque encanta leerlas, es un acto de ego inevitable. Por suerte tuve muy buenas críticas.


¿A partir de qué momento te diste cuenta que ya tenías el oficio de escritor y que ya no te costaba tanto poder plasmar tus ideas en un papel?
A los 20 años sabía que ya me podía animar a una hoja en blanco porque tenía dos novelas escritas a mano y dije, si pude tener dos novelas a mano de cuatrocientas páginas cada una, ésto tiene que ser pan comido. Sabía que podía hacerlo mejor con herramientas. La computadora ayudó. Cualquier herramienta es como el martillo, puede construir o destruir. Traté de dejar la queja de lado y dedicarme a escribir.

Antes de tu primera novela publicada “Los abandonados” habías escrito varias más, ¿hay alguna que veas como con posibilidades de ser publicada?
Si, por ejemplo hay una que es muy divertida, se llama “Cara de empleado”, que es puramente de anécdotas de librería de un tipo que está al costado del camino y se siente la peor basura del sistema de comercio del mundo. Es muy divertida realmente porque lo entendería mucha gente que trabajó en comercios. Sabe que entra en cualquier otro tipo de comercio y al primero que se le acercan pidiéndole ayuda es a él. ¿Por qué a mí si yo no trabajo acá? Pero tenés cara de empleado. Esa novela es muy funcional pero son textos que tampoco me preocupo por editarlos ya. Es humorística pero por el nivel de crueldad. Le tengo mucho cariño y en algún momento se va a publicar, no sé cuándo ni me interesa. También, tengo cuentos que están muy bien recopilados. Parecen un libro. Todos los cuentos que fui escribiendo en el tiempo, se hacen como una especie de novela casi y se llama “Las primeras vacaciones de la bestia”. Es interesante, algunos cuentos se publicaron en España, en una revista que se llama Standdart Mag, que es muy buena y es como la Rolling Stones. Que hayan elegido poner un cuento mío por mes a mí me pone muy feliz. Suma, siempre y cuando no te la creas.

¿Actualmente lo que más posibilidad tenes de publicar es el libro de cuentos o hay otro libro más?
El libro de cuentos y también otra que tengo terminada pero siempre la corrijo un poco más que se llama “En verdad quiero verte pero llevará mucho tiempo” que es una novela sobre las instituciones a las que asiste un niño de niño y el por qué no asiste otras mejores.

¿En esa novela no aparece el protagonista de tus dos anteriores llamado Maxi?
No, se llama diferente. Es más humana la novela, tiene más esperanza. Es la búsqueda de lo que va a costar ver pero va a hacer esfuerzos por ver y cuando tenga una mínima oportunidad, que va a ser a través del ajedrez, jugando torneos, por una casualidad, el lo desarrolla a fondo. Es decir, las pocas oportunidades que le aparecen las desarrolla.

¿Vos en qué te basas para empezar a escribir una historia?
Me basé en un símbolo de mi infancia, es una imagen. Durante toda mi escuela primaria teníamos un equipo de fútbol muy malo, yo jugaba bien, lo sé. Pero mi equipo era con mis amigos que eran pésimos y enfrente teníamos un equipo del mismo curso que eran los mejores a cuarenta kilómetros a la redonda. Eran cuatro pibitos que no fueron jugadores profesionales porque no quisieron. Durante toda la escuela primaria nos ganaban mínimo, por partido, cada tarde de lunes a viernes, de 31 a 0, a 31 a 1. Le hacíamos un gol y se reprochaban entre ellos porque le habíamos hecho un gol. Y nosotros aprendíamos a perder. Aprender a perder es muy funcional a la victoria. A veces, es más difícil aprender a ganar. Ganar implica un nuevo desafío, perder es el mismo cuadrito en el que estás parado siempre. Ganar implica responsabilidades. Y éstos chicos acostumbrados a perder, con todos los cambios que experimentan a través de descubrir el ajedrez y otras instituciones y reírse de las instituciones que tenían antes, el último día de escuela primaria, y fue así en la realidad, el equipo de maletas le empata. Terminan 15 a 15. No le ganan, empatan pero para ellos fue un triunfo. Los partidos anteriores sirvieron para mejorar y la curva de los rivales fue en picada. Era un empate después de novecientas derrotas por goleada pero los otros lo tomaron como la peor derrota de sus vidas y nosotros como la mayor victoria de nuestras vidas. Lo interesante es ver la interpretación contextual de eso que en realidad la victoria puede ser cualquier cosa y depende de qué tan preparado estés para ver algo bueno en algo normal. No está medio vacío el vaso.


Retomando con “Los abandonados”, ¿Cómo surge la idea?
Empecé escribiéndolo como un cuento, después vi que latía por sí misma la historia y pensé que no podía terminar ahí. Ahí, página tras página volaron los dedos sobre el teclado. Recuerdo que la escribí muy rápido, en dos semanas había escrito toda la novela. Cada sesión de escritura no bajaba de las treinta páginas, pero con naturalidad, con un tono narrativo muy claro y me sonaba sólo en la cabeza. Ese libro no es autobiográfico, es un juego, yo ni en pedo hice las cosas que hizo Maxi. Me cayó mucho la ficha para escribir por la primera frase del libro “Los abandonados”, frase que es de Lloyd George y dice: “Lo peor que se puede hacer es cruzar un precipicio en dos saltos”. Esa frase me llevo a entender que si tenés algo para decir hacerlo con urgencia y claro, no dar tantas vueltas. Tenés algo para contar, contalo. Ser claro al hablar es fundamental y si la novela es en primera persona, más todavía.

Luego de escribirla, ¿la dejaste un tiempo encajonada?
Claro, porque cuando uno termina un texto, al menos me parece a mi, es muy lindo dejarlo en un cajón o un archivo un par de meses porque si lo empezás a corregir ni bien lo terminas es como un hijo recién nacido, si o si es hermoso. Pero cuando pasan un par de meses y ya tuviste una rutina con ese texto, el saber que es tuyo, ahí empezás a corregirlo con un ojo crítico y quitás lo que le tenés que quitar. A veces dos páginas, a veces cincuenta.

¿Cómo llega la posibilidad de publicar el libro?
Llega por un error. Por no querer presentar nunca más textos, que en realidad no mandaba mucho. Ninguna presentación muy concreta había hecho, algún concurso nada más. Por haber puesto en mi currículum laboral que había escrito algunas novelas, la editora de Factotum me empieza a reclamar que le muestre algo y yo al final le di “Los abandonados”, a pesar que creí que a ella no le iba a gustar. Y al otro día de presentársela ella llega con ojeras de toda la noche y me dijo que la quería publicar ya porque le había fascinado. Lo que intento hacer bien es escribir y darle mucho trabajo al objetivo.

¿Qué sentiste cuando tuviste el primer ejemplar en tus manos?
Lloré, obviamente. Como un pelotudo adolescente pero de emoción positiva. Y hoy día me pasa lo contrario, no tengo ejemplares míos en mi casa. Está bueno, me parece sano. Me parece que tengo que apuntar al siguiente. Quiero formar nuevas paredes, nuevos cuartos. Eso me interesa mucho.

¿Alguna anécdota que te haya ocurrido a raíz de la publicación de “Los abandonados”?
Si, varias. En realidad, lo más lindo es lo que menos esperaba que es el ida y vuelta con lectores comunes y corrientes que te escriben cartas fabulosas. Yo tengo un montón de cartas o de mails o inbox de Facebook largos que te cuentan impresiones que ni en pedo ibas a mirar vos como autor. Y te explican tu obra y tienen razón. La vieron con un ojo emotivo que no la va a ver un crítico y que no la va a ver el autor tampoco. Tienen un ojo muy particular. En la cantidad de cartas vas viendo un feedback que realmente vale la pena y mejora tu obra.

¿Pensaste que ibas a tener tantas repercusiones?
No, ni en pedo. Los dos libros se agotaron rápido y son ediciones de dos mil ejemplares que creeme que son muchos para editoriales chicas. Los abandonados fue un boca en boca rarísimo. Fue seleccionado para Frankfurt, para una antología de autores argentinos.

Hablame de tu segunda novela “Las garras del niño idiota”.
“Las garras” es de esos libros que se escriben una vez. La escribí muy rápido y surge en un viaje en el tren Mitre, volviendo del trabajo. Veo que a las diez de la noche pasa un guarda pidiendo boletas, hace años que a esa hora no pasaba un guarda. Y ahí me hizo acordar a cosas de mi infancia, podía ser la vida de cualquiera pero era mi vida y era literario. Empecé a ver que aunque era repetitivo lo de aquellos tiempos, dije, voy a seleccionar ciertas cosas de esa rutina y voy a demostrar que es particular. Cayendo en la autobiografía en realidad hacés muchísima literatura. Para salir de la autobiografía hay que dejar de lado todo lo repetitivo. Por ejemplo, situaciones de violencia, tal vez eran más repetitivas de lo que digo en el libro pero cuento ocho situaciones de violencia porque eran simplemente el parámetro de lo que era todos los días pero queda mejor así. Algunas partes son inventadas pero para ayudar a lo que si era autobiográfico. Es una novela porque tiene mi visión únicamente, sino tendría que tener la declaración de todos los personajes reales de esa novela. El personaje de Maxi es un observador más y no tiene la verdad absoluta, tiene su verdad como también la tendrá cada uno de los personajes de la historia. Maxi entiende que el que carga la cruz más potente es el victimario, no la víctima. La víctima carga alas. O sea, lo que no te mató te hizo más fuerte.


¿Qué opinó tu familia acerca del libro?
Por supuesto que tuvieron opiniones desencontradas porque es mi visión de las cosas, no es la de ellos y está buenísimo porque ellos son mucho más geniales de lo que yo los puse en el libro. Tengo una hermana norteamericana que es una genial literalmente, tiene tres títulos, es una genia. Los nombres son ficticios pero parto de una visión de las personas y del contexto de esa época sin poner los más maravillosas de algunas personas. Pero son grandes personas. Pensé que mi hermano iba a tener una visión muy terrible pero no, me preguntó si había dicho la verdad, le respondí que relativamente si y me dijo, entonces está todo bien. Parece que la leyó. A él le daba tranquilidad si yo había sido sincero. Con mis padres tuve mis discusiones pero después se fueron dando situaciones muy lindas de devolución porque era lo que tenía que pasar. Sirvió. Era una época violenta, no sólo mi padre. Lo que más le duele al personaje de Maxi es que quiere entenderlos pero no los entiende. Entre ellos tampoco se entienden porque el contexto tampoco ayudaba. Esto es así y vamos para éste lado y si sos diferente no encajás. Escribiendo me di cuenta que mis padres eran grandes personajes literarios. No debe ser fácil ser ellos. Son muy amplios.

En las garras está muy marcado lo de decir una cosa pero hacer otra, además del contexto político que seguramente es el que vos conocías…
Exactamente. El contexto tiene que estar explicado, tiene que ser comprensible y que ser relativo a la pequeña historia de fondo, que en realidad es la historia del grupo primario. Lo que tiene que pasar es que todo tiene que estar al revés. Cuando algo es gracioso tiene que ser trágico y viceversa y al mismo tiempo cuando uno dice algo significa todo lo contrario. Es lo que pasa todo el tiempo. Es muy difícil llegar a la comunicación verdadera de decir una cosa y querer decir exactamente eso. No se trata solo de lingüística, se trata de que la gente dice lo que puede y después ve como lo cumple.

¿Tuviste que hacer algún trabajo psicológico para poder contar tu dura historia en una novela?
El mejor trabajo es el de haber tenido reflexión. No solo saber qué me pasaba sino que reflexionar sobre lo pensado y decir, qué bueno que ahora pueda escribirlo porque significa que ya tengo la distancia suficiente. Poder escribirlo significó un gran alivio. Era saber que estaba lejos de eso y es lo mejor para poder amar a la vida con todos sus grises. Me sentí orgulloso de poder ver que era algo lejano.

¿Es verdad que tuviste que ponerle cordones de alambre a los zapatos para ir al colegio?
Si, eso fue una historia real. Jodido. Pero vi el símbolo ahí. Yo agarré los zapatos con alambre pero seguí adelante igual, está todo bien. No me voy a dar por vencido ni aún vencido.

Sos un apasionado de los deportes, ¿escribiste cuentos de fútbol?
Si, tengo muchos. Te potrero tengo infinidad. En “Las primeras vacaciones de la bestia” hay dos cuentos de fútbol. También, escribo muchos cuentos de navidad. Crudísimos. Todos los años me obligo a escribir un cuento de navidad en la fecha de Navidad. Como no trabajo el 25, que es una excepción, escribo ese día. Los libreros hay solo tres días que no trabajamos en el año, día del trabajador, Navidad y Año Nuevo. Las emociones están a flor de piel y siempre salen cuentos realmente buenos.

Al ser librero estás todo el tiempo rodeado de libros y sos de leer mucho, ¿qué libros recomendarías de los últimos que has leído?
Recomendaría uno que es un gran disparador de lectura y al mismo tiempo muy entretenido y profundo que es del austríaco Daniel Glattauer y el libro se llama “Contra el viento del norte”. Es muy sencillo el libro, es una novela epistolar. Es una historia de amor literalmente pero al estilo moderno, por mail. Y es terrible porque a mitad del libro las personas ya se conocen más que a nadie en el mundo y nunca se vieron ni en foto pero por un error empezaron a comunicarse por mail.
Después, recomiendo otra novela impresionante de la autora argentina Elsa Drucaroff y el libro se llama “El último caso de Rodolfo Walsh”. Es política, es un thriller, muy entretenida, emotiva y en menos de dos días la terminas, sin lugar a dudas. Es una gran novela.
También, hay un tipo que me divierte mucho, no lo conoce nadie, lo edita Galerna y se llama Roni Bandini. Tiene una novela muy buena, nunca lloré tanto de la risa con una novela, que a la vez es profunda. El libro se llama “El sueño Colbert”. El personaje es un perdedor nato y sueña con tener el estilo de vida que aparece en una vieja publicidad de Colbert.
Y por supuesto que recomiendo la última novela de Claudia Piñeiro, “Betibú”. La escritora mejora novela a novela. Es pulidísima y es porque le sale así. Es un estilo pulido. Cada página se esfuma, es muy difícil eso.

¿Qué estás escribiendo actualmente?
Terminamos de escribir una novela en coautoría con Andrea Stefanoni, se llama “Tiene que ver con la furia”. También, estoy escribiendo una novela en cinco grandes escenas sobre el partido de tenis Coria-Nadal, final de Roma 2005 en polvo de ladrillo. El partido que la crítica lo definió como empate por excelencia. Esa definición de empate es lo que determina los cambios en la vida de las personas que lo están viendo y que van teniendo una vida. Incluso la novela no va a dejar afuera ningún punto de los puntos del partido. No es un partido nada más, es una enseñanza de vida.

¿Qué objetivos tenés como escritor?
Te voy a ser muy sincero, por supuesto que a nivel secundario quiero seguir publicando pero en realidad estoy pensando en terminar textos y disfrutarlos. Es como muy rara la oportunidad de publicar. La situación de publicar se va a dar pero no estás todos los días pensando en eso. No es fácil, no está bueno andar tirando textos por ahí porque sí. Quiero escribir, después las propuestas van a salir solas.
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viernes, 29 de abril de 2011

Claudia Piñeiro: “El suspenso es una marca en esta novela o por lo menos intenté que lo fuera”



Sin lugar a dudas, Claudia Piñeiro es una de las escritoras argentinas más destacadas de la actualidad. En estos días, está presentando su nueva novela llamada “Betibú”. De su nueva publicación habló con “Entre vidas” anticipando de qué trata la historia en la que se investigará un crimen ocurrido en el interior de un country.

¿Por qué le pusiste Betibú a tu nueva novela?
Porque a la protagonista le dicen así por su parecido con Betty Boop, el cartoon.

En tus libros siempre se destaca el suspenso, ¿nuevamente será el género que se destaque?
Sí, el suspenso es una marca en esta novela o por lo menos intenté que lo fuera.

Hace un tiempo te entrevisté y me habías contado que escribís tus historias a partir de una imagen, ¿en éste caso cuál fue la imagen? ¿Cómo surgió la idea del libro?
La imagen fue la protagonista leyendo los diarios a la mañana en su casa, mientras desayunaba, diseccionándolos como lo hago yo, y recibiendo en ese momento un llamado inesperado.

¿Qué podés adelantar de la historia?
Betibú es una escritora, que después de ser muy exitosa tuvo un fracaso y se retiró a trabajar como ghost writer. Ante la muerte de un empresario (viudo de una mujer asesinada en un country tres años atrás) el diario “El tribuno” la envía a cubrir el asunto al country La Maravillosa. Y en la investigación trabajará con Jaime Brena, un periodista histórico al que desplazaron de la sección Policiales por no estar de acuerdo con la línea editorial del diario, y el periodista joven que lo reemplaza y que es generación google.

¿Cuánto tiempo te llevó la escritura de Betibú?
Un año y medio aproximadamente.


¿Cuáles son las expectativas que te hacés con el libro?
La que me hago siempre, que llegue a los lectores, que se apropien de él.

Al igual que en “Las viudas de los jueves” aparece la vida en los countries pero en éste caso desde afuera, ¿te gusta escribir acerca de esos ámbitos?
No particularmente, en medio escribí dos novelas que no están ubicadas en uno. Pero quería volver, mirarlo distinto, con otro punto de vista.

Tus libros tienen mucho de cinematográfico, por ejemplo Tuya, ¿hubo interesados en llevar otras de tus novelas al cine?
Las grietas de Jara tiene una opción dada para que la haga Julia Solomonoff con producción de Jara, y Tuya tiene dada una opción en Alemania. También estoy en tratativas con Elena sabe, para que lo haga una directora argentina que reside en Estados Unidos.

En los últimos tiempos has escrito notas en diarios, incluso recomendándole libros a la presidenta, ¿qué repercusiones tuviste?
Mucha y de todo tipo. Cuando te metés a opinar hay gente a la que le gusta y gente a la que no le gusta.

Actualmente se te ve debatiendo mucho en twitter, ¿es un medio que te gusta?
Sí me atrae mucho el intercambio ágil que se da con personas que tienen intereses semejantes, más allá de las ideologías.

¿Qué opinión tenés respecto al revuelo que se armó por la presencia de Vargas Llosa en la Feria del libro?
Preferí no sumarme en su momento a las tantas opiniones. Si estaba invitado, me parecía mejor que viniera sin hacer tanta alharaca, y opinar sobre lo que dijo.

¿Vas a estar firmando ejemplares de tu libro en la feria?
Sí. Después de la presentación que es el 8/5 a las 16, voy a firmar libros en el Stand de Alfaguara.

Por último, además de numerosos viajes para presentar Betibú, ¿tenés algún proyecto más para lo que resta del año?
Voy al festival de Novela Negra en Mar del Plata, y tengo una invitación para fin de año a un festival en Lyon, Francia, y a otro en Chile.
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viernes, 18 de marzo de 2011

Azucena Galettini: “No puedo sentarme a escribir si no sé el final del cuento”



Es Licenciada en Letras, traductora, docente y escritora. En la actualidad, Azucena Galettini acaba de publicar su primer libro de cuentos llamado “Lo único importante en el mundo” de Editorial El fin de la noche. Además, se encuentra terminando de escribir dos novelas que próximamente podrán tener la posibilidad de ser editadas. La joven escritora habló de sus comienzos, sus métodos de escritura y sus máximos objetivos de cara al futuro.

¿Qué se te dio por empezar a escribir cuentos?
Debo reconocer que no empecé por escribir cuentos. Desde que me tomé en serio la escritura, mi idea era escribir novelas. Tengo dos de ciencia ficción de mi época de adolescente bastante malas. Fue en los talleres que empecé a ejercitar el cuento. Liliana Heker, a quién considero mi maestra, siempre decía que un buen novelista puede ser un pésimo cuentista, pero quién domina el cuento tiene herramientas para escribir una buena novela. El cuento te obliga a ser riguroso, a que todo esté hiperajustado. Es un muy buen género para aprender el oficio.

¿Qué enseñanzas recibiste de la escritora Liliana Heker?
Liliana me enseñó muchas cosas, pero creo que la más importante es el compromiso con la escritura. Poner siempre el 100% en lo que uno hace, no quedarse jamás con el “y bueno, me salió así”.

Trabajar mucho cada texto…
Si, exactamente. Eso y una frase típica de ella, “las ganas de escribir vienen escribiendo”. Así como los pianistas necesitan practicar, los escritores también tienen que darle al teclado un rato largo, aunque más no sea para mantener los dedos y la cabeza ágiles, aunque lo que salga ese día no sirva después para nada.

¿Seguís con la idea de escribir novelas o tu prioridad es continuar con los cuentos?
Mi prioridad es escribir, más allá del género en sí. Ahora estoy metida en terminar de corregir una novela corta que se llama “Así de hermoso” y ya meterme de lleno a terminar otra novela más larga en la que estoy trabajando hace casi dos años.


¿De qué género es la novela “Así de hermoso”?
Realista. Transcurre en la Patagonia.

¿Es autorreferencial?
No, la verdad que no. Es decir, toda literatura se toca con lo personal porque lo que uno quiere contar, lo que te impulsa a contar una historia siempre parte de lo personal. Pero no hay nada en sí en esa novela que se toque con mi propia historia de vida, más allá de mi amor por el sur argentino.

¿Vivís de la escritura o actualmente tenés un empleo paralelo?
Vivo para comprar el tiempo para escribir. Vivo de la traducción, de la docencia, de la interpretación. Más que un empleo paralelo, tengo varios.


Hace un tiempo, en una entrevista, la escritora Ana María Shua señaló que “el autoplagio es inevitable para los escritores, ¿qué opinión tenés al respecto?
Depende qué se entienda por “autoplagio”. Es decir, hay temas que son recurrentes en cada autor. Son las obsesiones que te persiguen, es muy difícil que no aparezcan de manera recurrente. Creo que aburrir al lector es uno de los peores pecados que uno puede cometer cuando escribe y ser repetitivo puede ser un pasaje directo al aburrimiento.


¿Qué obsesiones te persiguen?
Tantas que son difíciles de enumerar. Creo que la soledad y la muerte son dos temas a los que siempre vuelvo de una manera u otra. Lo curioso es que no es conciente. Es decir, no es que busque hablar de esos temas pero las imágenes, las historias que se me ocurren giran muchas veces en torno a eso.

En varios de tus cuentos está presente la muerte…
Sí, exactamente. Desde distintas perspectivas, como pulsión, como fantasma que ronda, como el dolor de los vivos que tienen que seguir adelante. Quiero creer igual que muchas veces junto con esa presencia de la muerte hay también una visión esperanzadora.

¿En qué momento te ponés a escribir?
En los que puedo. Tanto en momentos muertos como en alguna hora que tenga durante el día. Pero para mí también se escribe en la cabeza. Muchas veces no estoy frente a un papel pero igual estoy de alguna manera escribiendo, jugando con imágenes, con determinadas emociones, cosas que después pasaré al papel. Cuando sienta que ya es momento de pasarlas al papel.

Hay escritores que escriben hasta una novela partiendo de una imagen o de una situación, ¿cómo se inician tus historias?
Yo siempre parto de una imagen inicial, sea cuento o novela. Es siempre una imagen que me ronda y ronda, hasta que encuentro la historia que justifique esa imagen.

¿Cuándo arrancas con un cuento ya tenés que tener en la cabeza el final?
Sí, no puedo sentarme a escribir si no sé el final del cuento. Sé que hay quienes empiezan a escribir y encuentran el final escribiendo y después vuelven para corregir desde ahí, yo no puedo, necesito saber a dónde voy antes de escribir, sino no me dan ganas.




Tu libro de cuentos “Lo único importante en el mundo” está compuesto por 17 cuentos, ¿fue difícil el proceso de selección del material?
Sí. Es decir, es un trabajo que ya había hecho cuando mandé al concurso del Fondo Nacional de las Artes, pero a la hora de la publicación volví junto con la editora Carolina Sborovski sobre la selección, sobre lo que funcionaba y lo que no. Hay dos cuentos del libro inicial que no están en el que se publicó, no porque no me gusten, si no porque no le aportaban fuerza al libro. Me costó mucho decidirme a sacar esos relatos, pero era la decisión correcta. También, reescribí uno de los cuentos, cambié el punto de vista de tercera a primera persona, porque no funcionaba.

La mayoría de los cuentos tienen que ver con situaciones de la vida cotidiana, ¿pensás que mucha gente se va a sentir identificada?
Es lo que querría, claro. Uno busca precisamente llegar a la gente, conmoverla de alguna manera (hacer reír, enojar, indignarse, por qué no...). Me gustaría también que les dejara esa sensación de que lo cotidiano también es trascendente, de que hay muchas cosas de la vida diaria que pasamos por alto.

¿Qué proyectos tenés para éste año?
En principio, terminar de corregir la novela corta, “Así de hermoso” y empezar a ver de publicarla y mientras tanto, seguir trabajando la otra novela, "La primera de las tres virtudes".

Por último, ¿cuáles son tus máximos objetivos como escritora?
Pregunta difícil. La verdad nunca lo pensé desde ahí. Creo que mi mayor objetivo sería estar siempre convencida no sé si de lo que escribo, pero sí de lo que publico (ya sea en editoriales, en mi blog, lo que lea en una lectura pública, etc.). Me parece que el lector no se merece menos que eso. Creo que respetar ese pacto es fundamental.
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sábado, 26 de febrero de 2011

Alejandra Waisblat: “Yo no elegí ésta profesión, la profesión me eligió a mí”



Lleva varios años trabajando en los medios de comunicación, arrancó como periodista y de a poco fue ingresando a la compleja profesión de agente de prensa. Alejandra Waisblat se ganó un lugar dentro del mundo artístico hasta crear su propia empresa. Actualmente se encarga de manejarles la prensa a artistas como el músico Jean Carlos o el actor Eduardo Calvo, más conocido como “El heavy re jodido”, entre otros. De  sus inicios,  su trayectoria y sus proyectos, Alejandra habló con “Entre vidas”.

Para el que no conoce, ¿en qué consiste el trabajo de un buen agente de prensa?
Mucha gente aún no entiende en qué consiste el trabajo de prensa. Muchos te dicen “escribís notas”, otros te dicen “sos como un rrpp”. Lo cierto es que el trabajo de prensa aún no tiene mucha prensa! Para mí es un trabajo artesanal, que tiene como objetivo ser el nexo entre los periodistas y productores y quien te contrata: un actor, un elenco de teatro, un músico, una empresa, un escritor, un profesional de cualquier área, etc. La misión fundamental consiste en dar a conocer, comunicar, posicionar. Por ejemplo, si el cliente es un músico que acaba de lanzar un disco, como jefes de prensa deberemos lograr que la nueva producción discográfica se difunda en la mayor cantidad de medios posibles, en todos sus soportes (radio, gráfica, internet, televisión), que genere interés periodístico y el artista sea entrevistado. Está en nuestras manos moldear la imagen del artista, crear expectativa en los periodistas y productores y como consecuencia,  generar interés en los potenciales seguidores de nuestro artista. Y digo que es un trabajo artesanal porque es un día a día, pensando una estrategia firme de comunicación, generando contactos y lazos con los periodistas, sabiendo cuál es el límite para no provocar molestias.

¿Por qué te decidiste a ser agente de prensa?
Yo no elegí ésta profesión, la profesión me eligió a mí. En realidad comencé mi carrera como periodista en medios gráficos, pero en un momento en que sólo me dedicaba a editar una revista propia –Habit.us, con tres socias y amigas- debo haber enviado algún currículum. La verdad es que no lo recuerdo. Pero un día me llamó Lola Silberman (a quien considero mi mentora) y me contrató como su asistente. Por distintos motivos personales y laborales de ambas, un día me propuso comenzar a recomendarme a los clientes que a ella comenzaban a resultarle “chicos”, me pareció un buen desafío y así fue: primero me llamó el director de un teatro de Saavedra, luego las directoras de un site de periodismo de género (ambos de parte de Lola), y se ve que comencé a hacer bien mi trabajo porque comenzaron a llamarme por recomendación. De esto, hace unos diez años, y nunca dejé de trabajar.

¿Cuál fue tu primer trabajo dentro de los medios?
Fue en un medio gráfico, un mensuario que se especializaba en radiodifusión. En ese momento, era muy importante en la industria y marcaba tendencia desde lo político y legislativo relacionado con los medios. También me eligió a mí el periodismo. En realidad, yo quería ser publicista. Estaba cursando la orientación de publicidad en la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UBA, cuando un día crucé al departamento de alumnos para hacer un trámite, y mientras esperaba vi un anuncio que decía: “Se busca alumno de Cs de la Comunicación con más del 50% de la carrera para medio gráfico de radiodifusión”. Como estaba sin trabajo, me presenté, tuve una entrevista y empecé al día siguiente. Allí comenzó mi carrera como periodista, siempre en medios gráficos. Aunque tuve la oportunidad de hacer radio en un par de oportunidades. Y quiero más!

Trabajaste varios años con Marisa Brel, ¿qué aprendiste de ella?
De Marisa aprendí mucho. En lo profesional, aprendí el timing de la prensa de espectáculos. Hasta ese momento, yo me especializaba en prensa de espectáculos independientes. Con Marisa ingresé al show de  los medios, y aprendí a conocerlos, a entenderlos, a saber por dónde puedo generar interés. En lo personal, aprendí –y sigo tratando de aprender- cómo una persona puede levantarse después de caerse, o mejor dicho, resbalarse, porque Marisa no se cae. Aprendo cada día a proyectar la buena energía en quienes lo merecen, a soñar en grande. Marisa es una gran motivadora. Desde que la conozco, logró todo lo que se propuso, y lo que aún no logró, sé que lo alcanzará.





¿Para ser prensa de artistas hay que ser cholulo?
Nooo!! Creo que puede ser muy contraproducente, porque se pierde objetividad. Pero sí está bueno admirar al artista, o coincidir en su arte. En lo personal, prefiero no tomar un trabajo de prensa de algo que no me gusta. No hablo de que sea bueno o malo, pero si no siento una conexión con el artista o su arte, prefiero dejarlo libre para que busque otro jefe de prensa. Para mí, ante todo, está la sinceridad. Conmigo misma y con quien me contrata.

De todos los eventos en los que participaste, ¿cuál disfrutaste más haciéndolo?
Disfruto todos y no disfruto ninguno. Los disfruto porque con cada uno aprendo y crezco, y porque es un mimo al alma ver el resultado del trabajo realizado. Y no los disfruto porque me generan mucho estrés. Hasta que no está la prensa que confirmó presencia, los invitados, y hasta que no está todo en orden, no puedo relajarme. Cuando todo eso pasa, me siento feliz, pero mi cuerpo tiene la sensación de haber sido aplastado por un camión. De todas formas, la satisfacción no tiene precio!

¿Hasta el momento cuál fue la personalidad más importante que has conocido y  cuál es la que anhelas conocer?
Trabajando como periodista tuve el honor de entrevistar a solas a la señora Celia Cruz. Estuve casi 45 minutos conversando con ella como si nos conociéramos de toda la vida. Una mujer humilde, sencilla, simpática, y divertida! Una GRANDE de verdad! También tuve la posibilidad de acompañar a dos queridos colegas en una entrevista que le hicieron al talentoso Rick Wakeman, y de hacerlo emocionar con una simple pregunta. Fue un momento mágico, aunque Fabio Ferreyra (de  X/Press @agencia de Noticias) y Gabriel Imparato (del diario La Capital de Mar del Plata) tuvieron que levantar el clima de esa nota! Como jefa de prensa, estuve con Goran Višnjić (el buenmozo Dr Luka Kovac en la serie ER), hace poco con los Europe y también me di el gusto de estar con gente que admiré en mi infancia y adolescencia como Willy Iturri de GIT y el querido Pipo Pescador. Por suerte, trabajé con muchos artistas, pero a quien más anhelo conocer (y aquí si sale mi faceta cholula) es a Michael Douglas, a quien admiro desde que tengo memoria. 

¿Tuviste malas experiencias?
La verdad es que sí. Tuve un par de experiencias con músicos (que no llegaron a ser conocidos) que creían ser megastars y minimizaban los logros obtenidos en prensa, cual si fueran los Rolling Stones y tuve  un par de decepciones con artistas a quienes les tenía mucho cariño y tampoco supieron reconocer el trabajo bien hecho. Pero en estos casos fue distinto, porque gracias –en parte, por supuesto- a mi granito de arena, dieron un paso importante en su carrera y se olvidaron de mí, que los había acompañado y apoyado cuando nadie más lo había hecho. Pero prefiero quedarme con lo que aprendí en cada caso y  no con el sabor amargo que me dejaron en ese momento.


¿Actualmente con qué artistas trabajás?
En estos momentos estoy trabajando con Jean Carlos y Eduardo Calvo,  a quienes adoro porque son seres transparentes, además de muy talentosos, también con Alex Rocha´z (actor, modelo y diseñador colombiano que llegó a nuestro país para presentar su colección de indumentaria masculina en el Buenos Aires Moda y terminar el rodaje de su primer largometraje Juegos de iniciación), con Barbypop (conocida como La reina de la Salada, una mina con una historia muy fuerte de vida, digna de admiración).
También hago prensa institucional y este momento estoy trabajando para El palacio eventos, Ricky Lacco (el estilista de las famosas), Ricky Lacco Spa y sequiensos.com.ar

¿Qué proyectos tenés para éste año?
Todos los años me propongo crecer un poquito más que el año anterior, superar desafíos, hacer prensas que me diviertan, me motiven.

¿Cuál es tu máximo objetivo laboral?
Yo estoy feliz con lo conseguido hasta ahora. El hecho de poder trabajar de lo que me gusta y elegí y vivir de esto, siento que es un privilegio. Mi máximo objetivo laboral es seguir siendo coherente con mis principios, poder elegir con quién trabajar. Y seguir disfrutando el día a día de esta profesión maravillosa. El día que no la disfrute más y sea más una obligación que placer, mandaré un currículum a un call center. ¡Pero dudo que ello ocurra!
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lunes, 24 de enero de 2011

David Kavlin: "La radio en Argentina tiene un nivel que la televisión de nuestro país debería envidiar"



Alcanzó su mayor nivel de popularidad al co-conducir junto con el “Mono” Amuchástegui el programa “Vale la pena” y desde la soltura que mostraba frente a cámara ha transitado su camino tanto en medios del interior como en Buenos Aires. David Kavlin forma parte de un grupo de jóvenes conductores pero más allá de eso, es actor, cantante y compositor. Desde el 17 de enero conduce el programa “Kavlines pelados” por Radio TKM, de lunes a viernes de 9 a 12 hs. David dialogó con “Entre vidas” para contar parte de su importante trayectoria y su actualidad al frente de un importante desafío radial.


Sos conductor de radio, de televisión, actor, cantante, ¿con qué rol te sentís más cómodo?
Uno va encontrando la comodidad en distintos aspectos de cada actividad. Con el tiempo aprendí a detectar que cosas me gustan de cada rol y pontenciarlas.

Tus comienzos se dieron en FM Salta, ¿qué recuerdos tenés del programa “Maratón”?
Se mezclaron varias cosas en ésa época. Primero, compartir el descubrimiento de la pasión por la comunicación con mi mejor amigo, Álvaro, con quién hicimos “Maratón”. Jugábamos a hacer radio, pero el juego se fue profesionalizando y eso llevó a perfilar todo hacia la búsqueda de una carrera. Además, eran los años ochenta, una década símbolo en la Argentina post dictadura, con una necesidad de exteriorización de la palabra y ahí estábamos nosotros.

¿Cómo se dá tu llegada a Córdoba?
Llegaba el final del secundario y yo había definido mi futuro académico, pero tenía que ver dónde. Mis padres me habían preparado desde hacia años bajo la idea que debía partir y a Buenos Aires la sentía enorme, así que opté por una ciudad intermedia, pero con fuerte desarrollo universitario.

En Córdoba conociste al “Mono” Amuchástegui con el que armaron una importante dupla, ¿ya desde el ciclo “12 mil” pensaron que iban a tener tanta química?
En Córdoba me topé con un tipazo, con ganas de hacer, como es el “Mono”. Primero me produjo en el cable y tras irnos a Paraguay le propuse que estuviera al frente del micrófono. Me parecía que su carisma daba más que para tirar ideas y vender publicidad y nació una dupla increíble.

Tras varios años trabajando en medios cordobeses llegas a Buenos Aires, ¿cómo se dio esa oportunidad?
Un productor nuestro en Paraguay tenía vínculo con Claudio Villarruel y se dio que viniéramos a hacer un piloto para Telefé. A partir de ahí se fue gestando “Vale la pena”.

¿Qué significó en tu vida el programa “Vale la pena”?
Fue lo mejor que me pasó en mi vida televisiva. Lo que no significa que en un futuro no pueda haber otro momento importantísimo que marque mi carrera en la tv. Era movilizante desde entrar por la puerta con las tres pelotas, cruzarte con grandes de la televisión, poder aprender a cada instante, trabajar con un grupo extraordinario de personas, construir amistades y ver crecer a cada uno.




Tuviste la oportunidad de trabajar con Martín Bossi y Alejandro Muller, dos de los actores del momento, ¿qué podés decir de ellos?
Son regalos de la profesión cruzarte en la vida con buenas y talentosas personas. Pero además son medallas que me cuelgo sin pudor de decir “a éstos tipos casi los elegimos nosotros y mirá dónde llegaron”. Ojo, lo hubieran logrado igual pero que lindo que es haber estado alguna vez en el mismo camino. Con Martín me une una amistad que nació de veranear juntos hasta incluso hacerle de anfitrión improvisado en algún show en sus comienzos. Siempre supe y supo hacia dónde iba y lo que le pasa me llena de orgullo. Y lo mismo con Ale, desde que improvisaba con nosotros tenía en claro que a un actor así, tarde o temprano le iba a llegar la oportunidad. Así fue. Un día me llamó la hermana de Adrián Suar para preguntarme si no me molestaba que lo llamaran para Pol-ka, imaginate si me iba a molestar?!!!

¿Qué te dejó la experiencia de conducir un clásico de la televisión como “Feliz domingo”?
Tomo siempre lo mejor de cada paso que doy y tamizo lo bueno de lo que no fue tan positivo. Hacer “Feliz domingo” me sirvió para ganar más horas de vuelo, poder trabajar con muchísimo público cada domingo y además, poder decir con mucho orgullo que fui parte de un programa con mucha historia.


El año pasado se te pudo ver cantar en la novela “Alguien que me quiera”, ¿seguís componiendo y cantando temas propios?
Lo que hice en la novela de Osvaldo Laport y Andrea del Boca fue solo una participación para darme un gustito de actuar. Y se dio que justo el personaje tenía que cantar. La música es otro pedazo de mi ser y siempre estoy componiendo y cantando mis canciones, por ahora canto para “adentro” (risas). Tal vez haya llegado el momento de sacar todo eso.


Arrancaste con el programa “Kavlines Pelados” por Radio TKM, ¿cómo surgió la propuesta?
Tenía ganas de hacer radio en FM y se lo conté a Daniel Hadad. Con mucha generosidad me propuso en pocos días la chance de armar algo con Ricky Valdez en la mañana de Radio TKM y todo fue fluyendo rápidamente. Armamos con Christian Raimundi, el gerente, el esqueleto del programa y definimos el equipo y manos a la obra!!!

¿Con qué se encuentra la gente que escucha el programa?
Se encuentra con un Kavlin pelado auténtico, con lo que nos divierte, nos mueve, nos preocupa, nos apasiona. Todo eso en forma de radio, música, secciones, info, etc.

Vas a tener que competir contra otros programas importantes ya instalados y con mucha audiencia, ¿qué es lo que diferenciará tu ciclo de los otros?
La diferencia la pone la personalidad que le imprime el conductor, más allá del contenido. Creo que con Anita y Vinchu, que me acompañan, y el equipo de la radio, vamos a lograr a base de trabajo, creatividad y mucha pasión, instalar de a poco un producto muy digno.

¿Qué opinión tenés acerca del nivel radial actualmente?
Si te sirve de algo, la radio en Argentina tiene un nivel que la televisión de nuestro país debería envidiar.

¿Qué proyectos tenés para el 2011?
Muchos. Siempre tengo muchos proyectos, tenerlos es el motor de mi vida. Algunos salen, otros no.

Por último, ¿cuál es tu mayor objetivo como artista?
Hace rato que no me manejo con objetivos, me manejo con pasos en el camino.
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viernes, 31 de diciembre de 2010

Guadalupe Docampo: "Aspiro a interpretar siempre cosas que me lleven a lugares diferentes"


Es una de las nuevas caras del cine argentino, joven pero con varios protagónicos en su haber, Guadalupe Docampo es una actriz con excelente presente y mejor futuro. Desde sus comienzos participando en la película “El custodio” mostró frescura y su confirmación llegó en “La Tigra, Chaco” en dónde tuvo una actuación impecable que le permitió obtener el premio a mejor actriz en el Festival de Cine de Mar del Plata. Próximamente se estrenará “El agua del fin del mundo” en la que compartirá cartel con Facundo Arana. De sus inicios y parte de su trayectoria, Guadalupe habló con “Entre vidas”.

¿Qué fue lo que te impulsó a dedicarte a la actuación?
No recuerdo un primer impulso, más bien la sensación desde muy pequeña de que eso tenía que hacerlo seguro y que todo lo demás es lo que iba a ser un misterio para mí.

¿Con quién estudiaste teatro?
Mario Moscoso y Susana Garcia fueron los primeros, después vinieron Dario Levin, Carlos Defeo, Violeta Zorrilla y Camilo Parodi.

¿Por qué pensás que varios directores te han elegido para protagonizar sus películas?
No tengo ni la menor idea. En primer lugar, porque entre ellos son muy diferentes, supongo que también fueron muy diversas las cosas que cada uno vio en mi.

Tu primer participación en un largometraje fue en la película “El custodio”, ¿cómo surgió la posibilidad de formar parte del elenco?
Yo había hecho el casting para "La Ninia Santa" y quedé entre las preseleccionadas. Mi nombre quedó dando vueltas por la oficina de Alvaro Urtizberea. Años más tarde me llamaron para hacer el casting para "El Custodio". Lo hice y me fue mejor.



¿Cómo fue la experiencia de trabajar con uno de los mejores actores del país como Julio Chávez?
Muy intensa. Era mi primera película, yo tenía mucho miedo, pero era lo que más quería hacer en el mundo. Julio me ayudó mucho y de el aprendí mucho también.

Contame acerca de tu participación en “Tetro”, de Francis Ford Copolla.
Yo audicioné para un personaje para el que finalmente no quedé, pero me ofrecieron participar de alguna otra manera y accedí encantada de la vida. Tuve 4 jornadas muy extenuantes aunque mi participación era mínima. Coppola se toma mucho tiempo para lograr lo que quiere en comparación con los tiempos que se manejan en Argentina. Todavía no tuve oportunidad de ver la película, pero sé que mi parte quedó afuera.

¿Qué podés decir de tu participación en “La Sangre brota”, del director Pablo Fendrik?
Toda la experiencia de esa película fue muy fuerte para mí. Me parece una de las mejores películas que se han hecho y me llena de orgullo haber podido participar. Disfrute mucho el proceso, los ensayos, las salidas a conocer locaciones, las charlas y, más que nada, la intensidad del rodaje. La mayoría de mis escenas se hicieron en la calle, en lugares donde circulaba mucha gente, incluso la primera escena de sexo de la película se hizo en una terraza y en la otra no podía haber equipo reducido. Todo fue muy salvaje y demandaba máximo compromiso de todos los que formábamos parte del equipo. "La Sangre Brota" me dejó la impresión de que todo es posible.



“La tigra, Chaco” fue la película que te trajo mayor reconocimiento dentro del público y de la crítica, ¿con qué exigencias te encontraste para realizar ese trabajo?
 La exigencia más notoria fue la del acento. Hasta llegar a La Tigra para rodar nunca había tratado de hacerlo. Tuve una semana para practicarlo. Me ayudaron mucho los actores de la película que eran de allá y Ezequiel Tronconi, por supuesto, que después de largas jornadas de rodaje, repasaba una y otra vez las escenas conmigo. Lo que me preocupaba del acento es que si lo hacía mal podía ser algo patético y eso iba a tener su repercusión en la película. Y, sinceramente, no era muy claro para mí durante el rodaje si el acento estaba funcionando o no. Pero para cuando fue el estreno de la película ya me había olvidado de los miedos y, para sorpresa mía, la gente lo recibió maravillosamente. Todo lo que paso con esa película fue increíble.

En tu nueva película “El agua del fin del mundo” tenés escenas muy fuertes con Facundo Arana, ¿te costó mucho interpretar un papel tan jugado?

En "El Agua..." muchas escenas son fuertes y el tiempo que teníamos para rodarlas, escaso. Ensayamos durante 4 meses con Diana Lamas y Facundo Arana. Paula Siero, la directora, nos lo propuso y para todos nosotros fue un lujo. No es normal tener todo ese tiempo para trabajar con tu director y compañeros en el cine. Cuando Paula decía acción cada uno sabía exactamente hacia donde habia que llegar, eso facilitó mucho las cosas, sobretodo, en las escenas mas densas. Claro que nada de ésto me hubiera servido a la hora de rodar sin la confianza incondicional de Paula, Diana y Facundo.



Tuviste participaciones en Todos contra Juan 2 y en Ciega a Citas, ¿te gustaría hacer una tira en televisión abierta?
Lo que me entusiasma de la tele es que te da puro oficio y en tiempo record. Lo que no me gusta es que te expone mucho y si la gente te ve tanto se pierde un poco el juego de que lo que esta viendo puede ser real. Como espectadora es una ilusión que disfruto mucho. Pero quizás sea solo mi imaginación. La televisión es una gran fuente laboral para los actores.

¿A qué aspirás como actriz?
Aspiro a interpretar siempre cosas que me lleven a lugares diferentes y que el estómago no se me deje de revolver ante cada nueva aventura.

¿Qué proyectos tenés para el 2011?
En febrero del 2011 finalmente se estrenara en las salas nacionales "El Agua del Fin del Mundo", después de su estreno internacional en el Festival Internacional de Cine de Roterdam. Para Marzo voy a ser "Errata" la opera prima de Ivan Voscovo, con Nico Woller, y un poco mas adelante, "De Martes a Martes" de Gustavo Triviño. También se va a estrenar "Antes" de Daniel Gimelberg. Por otro lado, hace unos meses que estamos trabajando en una obra con Florencia Elicabe que planeamos poder estrenar mediando el año. Todo lo demás va a ser pura sorpresa.
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martes, 23 de noviembre de 2010

Agustín Aguirre: “Desde que existe internet se multiplicaron los guapos”


 El año pasado en Entre vidas tuvimos la oportunidad de entrevistar al guionista Agustín Aguirre, dueño del blog “El bobero”, uno de los más populares y con mayor cantidad de seguidores. La nota tuvo mucha repercusión y debido a eso volvimos a encontrarnos con él para que nos cuente su actualidad y los importantes proyectos con los que cuenta para los próximos meses.



Hace un tiempo hablamos y tenias varios proyectos, ¿qué novedades tenés al respecto?
Por suerte he podido concretar lo que buscaba. Hemos escrito con Silvina Einseinstein tres series televisivas que están próximas a hacerse realidad.

¿Podrías contar de qué se tratan las series?
Si. "Diario de un Desempleado" es una tragicomedia que habla de un personaje sociópata que pierde todo lo que tiene y debe comenzar su vida desde cero. En el camino, se encontrara con situaciones inesperadas y graciosas, y también sentimentales, como recomponer los lazos familiares. En cuanto a "El Corte", es un unitario que habla de "Amores que no fueron", y aborda 13 historias planteadas desde distintas psicólogas que nos cuentan la razón por la cual esa pareja no funcionó, con un enfoque muy fuerte en la ruptura.
Y por último está "Basta la Salud", una comedia de hipocondríacos que enferma a todo un country.

¿Cuáles fueron los puntos de partida para desarrollar las historias?
La realidad es que no sabría decirte. Hemos mechado un poco de ficción, que es lo que nos gusta escribir, y de realidad. Todos en algún momento vivimos cosas similares. En el caso de "Diario de un Desempleado", mucha gente se vera reflejada, más viviendo en un país sensacionalista en el que encontrar un trabajo digno es una carrera de obstáculos.

Me imagino que habrás pasado alguna vez por la dificil tarea de conseguir empleo... y de las tediosas entrevistas que hay que pasar...
Si, de hecho he escrito bastante acerca de los supuestos "Recursos Humanos" que precisamente de humanos no tienen nada. Me parece que la calidad de trato hacia al ser humano y el comercio con la necesidad son dos cosas propias del capitalismo y son espantosas.

¿Estuviste en contacto con gente de recursos humanos para interiorizarte acerca de los mecanismos de selección?
Si, por desgracia tuve que sufrirlos. Soy una persona emprendedora, nunca me gusto estar parado. Por suerte mi constancia me impidió tener que tolerarlos demasiado, pero más de una vez me he parado y he mandado a una oficina entera a la mierda.


¿En qué quedó la posibilidad de escribir una obra de teatro?
Tuve una oferta concreta del productor Cristofani, ex productor de Sofovich, la idea era llevar el libro a teatro, pero por una cuestión de tiempos decidí apostar más a otras cosas. El teatro te consume demasiado tiempo y no es lo mío, por eso decidí decir que no y dejar la puerta abierta para un futuro.

¿La idea era llevar "El bobero" al teatro?
Si, la idea era hacer una comedia Stand Up con los diversos temas de "El Bobero". El productor me escuchó en un reportaje que me hizo Fantino y me insistía con que quería que actúe yo, pero para subirme a un escenario necesitan una orden de un juez, jaja.

Contame acerca de la novela que estas escribiendo...
Bueno, digamos que debido al apoyo incondicional que estuve dándole a un amigo que se encuentra en un neuropsiquiátrico me introduje demasiado en ese mundo. Es un mundo que siempre me asustó, que me tentó, y que también me pareció maquiavélico. Vivirlo de cerca es algo muy fuerte, y después de pasar días y días hablando con gente internada, me puse a pensar que la reja que los separa del mundo, ese alambre de un milímetro de espesor, nunca define bien de que lado está le gente enferma y de cual la que busca vivir en paz. De eso trata mi novela.

 Junto a la guionista Silvina Einseinstein

¿Ya conseguiste una editorial que confíe en el producto?
Si, en cuanto a la Editorial prefiero reservármelo porque hasta no firmar y asegurarme de que sean serios no quisiera afirmar nada. De todos modos estoy en el proceso de finalización de la misma.

¿Por qué pensás que no hay término medio con la gente que lee tu blog? o te aman o te odian...
Es algo que nunca voy a entender, y que sinceramente tampoco me interesa. Yo soy muy fiel a mi mismo, y escribo de la misma forma. El arte como escapismo nunca me intereso, entonces cuando afirmás o contás tus pensamientos aparece la gente que te critica o que lo comparte. En algún momento me importó, la verdad es que no tengo aires de estrella ni mucho menos, soy alguien buscando su lugar en el mundo, pero elijo vivir de una determinada manera y la gente que no la comparte no la entiende, simplemente quiere meterte en su misma ruta. Todos te la van a querer hacer difícil, pero si tus intenciones son eternas no se puede hacer nada. ¿Quién puede quitarle la alegría a un hombre pobre cantando bajo la lluvia?

¿La gente que te critica entiende tu humor?
Tal vez decir que no seria de soberbio, pero es lo que creo. Yo elegí reírme solo de las cosas que se eligen. Nunca me vas a ver haciendo madera de un árbol caído, pero me vas a encontrar riéndome de todas las elecciones que no comparto. Aunque suene prejuicioso.

¿Tenés alguna anécdota con gente que no comparta tus apreciones en el blog o en twitter?
Demasiadas. No sabría por donde empezar. Pero todas están conectadas a los sentimientos. Hay mucha gente que te puede decir barbaridades de mi, y después esta la que me conoce. Pero aprendí que los que proponen una pelea por twitter están refugiados en un monitor, y yo no cazo moscas, prefiero destruirme a trompadas, aunque suene a caníbal. Desde que existe internet se multiplicaron los guapos.

¿Qué relación tenés con la gran cantidad de seguidores de tu blog?
Con algunos tengo una relación muy buena, así como internet te da esos malhumores, también te permite responder y acercarte. Por ejemplo he entablado una gran amistad con Diego Mira, un chico que escribe muy bien, pero también he entablado relaciones con la policía, con gente que quiere romper esa barrera y conocerte, jajaja.

¿Para cuando el club de fans de "El bobero"?
Jajajajaja, ya lo hizo una chica en Facebook, creo que tiene seiscientos seguidores. Esas cosas me dan verguenza, no quiero ser famoso ni nada por el estilo, quiero ser feliz escribiendo.

¿Te reconocen en la calle?
No, gracias a Dios no. Una sola vez en la playa me pasó. Pero no me gusta eso, no persigo el fin de ser famoso, persigo el fin de ser feliz haciendo lo que me gusta. De hecho, me he negado a poner foto en el libro, y terminaron poniendo una espantosa, jajaja.

Por último, ¿qué mirada tenés acerca de las relaciones humanas y del amor en general?
La verdad que mi mirada acerca del amor es bastante particular. Yo he decidido para mi vida no privarme de nada, hacer siempre lo que siento, y no mucha gente tiene el valor de vivir así. Principalmente porque hay mucha gente lastimada, pero sospecho que la felicidad en el amor es poder ser las 24 horas del día uno mismo con la persona a quien amas, y la libertad no es estar solo, es sino tener la libertad de elegir entre millones de personas a una sola para compartir todo.

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