sábado, 7 de septiembre de 2019

Marcelo Rubén Sánchez: “Intento decir que algo queda a pesar de no entenderse bien qué es lo que pasa”





El escritor Marcelo Rubén Sánchez habló con Entre Vidas acerca de su libro Abstracto publicado por Halley Ediciones y explicó que le puso ese nombre porque cree que esa palabra define algo tan imposible de definir como es la poesía. Además, el autor contó que le gustaría escribir haikus sobre el amor que es un tema del que casi no escribe y dedicárselo a su señora.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
El momento de la escritura requiere como único ritual la soledad, no una soledad de tristeza sino simplemente la soledad entendida como la oportunidad de encontrarse con uno mismo. Un lugar donde no suenen los teléfonos ni haya interrupciones. Un lugar donde sólo escriba y nadie tenga acceso.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo con una frecuencia de una o dos veces a la semana, con suerte: tres. En general el primer día de la semana que escribo es para hacer correcciones de lo hecho la semana anterior y dedico cualquier otro, o más días, a escribir algo nuevo. La cantidad de tiempo que dispongo depende del que me dejan las obligaciones y eso es bastante poco.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Mi amor por la poesía viene de mis padres, pero también incrementó por mis profesores y maestros desde la escuela, tanto primaria como secundaria. Los autores del Siglo de Oro español, la poesía gauchesca y otros poetas latinoamericanos tuvieron gran influencia a pesar que llegaron por lecturas obligadas. En mi adolescencia la música fue un gran escalón, ya que el rock nacional fue muy importante en mi formación, desde Almendra, Nebbia, Miguel Abuelo, Pastoral, Charly y otros más. Algunos amigos ávidos lectores, también me llevaron a conocer a los malditos poetas franceses y a los herméticos. En fin, todo fue una coctelera que aún hoy da vueltas y me enamora.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Abstracto?
Se llama Abstracto porque creo que esa palabra define algo tan imposible de definir como es la poesía. El primer poema intenta habla del agua que se escapa entre las manos, pero igual nos moja. O sea, intento decir que algo queda a pesar de no entenderse bien qué es lo que pasa. Un dato de color es la tapa del libro que es un castillo en el aire, y el dibujo hecho por mi hija Maite, está dedicado al músico Alberto Cortés que falleció cuando el libro empezaba a tomar forma y me pareció un lindo homenaje a tan grande autor. En la presentación del libro, la poeta Verónica Martínez leyó sus poemas, además de los míos y los que leyó Mariana Kruk y mi hijo Matías junto con su amigo Agustín que son estudiantes del Conservatorio de Banfield, tocaron temas de jazz haciendo de la presentación una verdadera fiesta.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Los poemas se seleccionaron siguiendo dos criterios bien definidos, por eso el libro se dividido en dos capítulos. Una primera parte donde los poemas son imágenes con movimiento y sentimientos volcados sobre una palabra como por ejemplo “Castillo” o “Estela”, y una segunda parte señalada por mi relación exclusiva con los poemas como “Para prohibir un poema” o simplemente aquel que se llama “Poesía”.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Creo que todos son mis preferidos y por eso fueron editados, pero si tengo que elegir uno estaría entre estos tres: “Nadie” “El espejo” o “Vista” porque de alguna manera me siento más representado hoy que el libro ya se editó. A los lectores creo que les gusta “Mi poema favorito” y “Razia”.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones?
Conocí a Mariana Kruk buscando talleres de escritura a fines del año 2017, ahí empezamos un trabajo que fue creciendo y me fue nutriendo hasta que el compendio de poemas maduró para ser presentado al lector. De hecho, Abstracto abarca mayoritariamente el año 2018 y algunos pocos del 2017. Debo agradecer a Mariana por su empeño y profesionalismo a la hora de editar y corregir, y sobre todo por ayudarme a vencer los miedos a la hora de sacar mi primer libro.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
No hay un tema pensado, en general son sensaciones de un instante que se llevan al papel no necesariamente en el mismo momento. Puede estar relacionado con la realidad social, con la emoción por algo personal o con una reflexión sobre algo que leí de la historia o de lugares que visito. Van surgiendo y me van sorprendiendo, pero siempre es importante el momento de sentarse a escribir. Que las musas te sorprendan trabajando.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo próximamente?
Me gustaría escribir un libro de Haikus, ya que me parece maravilloso condensar tanta emoción en unos pocos versos. Una cultura milenaria para desarrollar una poética tan distinta a la nuestra y tan elevada. De ser así me gustaría escribir haikus sobre el amor que es un tema que casi no escribo y dedicárselo a mi señora.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Más que libros recomendaría a grandes autores que admiro profundamente, voy a mencionar a Ungaretti, Baudelaire, Alfonsina Storni, Borges y Emily Dickinson, pero son tantos que me es imposible nombrar a todos. Además considero que habría que darle espacio a la gente común que escribe. Siempre compré algún libro de un autor desconocido para descubrir un universo nuevo y más de una vez me he sorprendido y admirado con esas obras.  En Halley Ediciones hay una enorme colección de obras poéticas de gran valor esperando llegar a los lectores para ser reconocida.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Actualmente tengo proyectados dos libros que espero puedan salir el año próximo, uno relacionado con la oscuridad del alma (Sombrío) y otro relacionado con poemas mitológicos grecorromano, todavía sin título. Sigo escribiendo cada semana con o sin una consigna determinada y si, de tanto trabajo sale algo positivo, veremos con Mariana si vale la pena su edición en algún momento. Siempre quiero tener proyectos y espero que se puedan concretar.



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lunes, 26 de agosto de 2019

Sergio Muñoz: “Tengo tendencia a disfrutar más de los proceso, si estos fueron transformadores, que de los productos”




El escritor Sergio Muñoz publicó el libro Vengo de un lugar a través de Halley Ediciones y habló con Entre Vidas del proceso de escritura y selección de los poemas que forman parte de dicha publicación.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Dedico un tiempo a que el entorno sea agradable, que me inspire; música instrumental, chill out, con una vela aromática si es de noche, o luz tenue si es durante el día. Físicamente busco comodidad, puede ser sentado o acostado con la computadora en la falda. Me gusta tener algo para picar (comer) y tomar, que compro exclusivamente para tener a mi lado mientras voy desarrollando la idea. Antes de comenzar a escribir, como un acto meditativo, releo lo que ya tengo escrito para refrescar y poder “enganchar” con las ideas que traigo a incluir. Y así lentamente voy ingresando nuevamente en el texto que sigue abriéndose y desarrollándose. Durante la noche estoy más lúcido para escribir y es cuando logro concretar muchos textos. En la mañana ni lo intento porque no me gusta madrugar, y aunque lo haga no logro despertar hasta cerca del mediodía.

¿Con qué frecuencia escribís?
Tengo mis épocas. Y los disparadores aparecen cuando estoy preparado para verlos; una frase, una leyenda, una canción, una escena, un gesto, etc. Aunque siento que todo el tiempo estoy escribiendo, en mi cabeza, y demoran en concretarse por el nivel de abstracción del que suelo partir. Voy acumulando ideas que me vienen todo el tiempo, pero al no saber cómo concretarlo lo voy “anotando” en mi cabeza apelando mucho a la memoria. Más adelante, en el proceso de maduración, sucede algo que termina por ensamblar las distintas ideas que hasta ese momento tenían sentido para mí pero no lograba hilarlas. Hasta que baja al papel y todo empieza a ser más claro y viable.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Durante el 2015 asistí, en Montevideo, a un taller literario que frecuentaba desde hacía varios años. Siempre fui más por la narrativa (o la dramaturgia, por estar vinculado al teatro), pero esos últimos meses me propuse como ejercicio escribir poesía, en el taller, para agarrar más experiencia en el campo de la escritura. Focalicé allí y empecé a descubrir que podía decir cosas que no había podido decir con la narrativa. Y de a poco me empecé a enamorar de la poesía y sus posibilidades. Una magia comenzó a aparecer en mi escritura, en mi forma de leer, de pensar, de hablar, de sentir. En el taller de poesía de la UNA profundicé en las herramientas que me terminaron de afianzar y me hicieron ver, al volver a la narrativa, que mi sensibilidad había cambiado. La poesía es una ventana a la esencia; un camino de ida. 

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Vengo de un lugar?
Cuando empezó a emerger la idea del segundo poemario quería encontrar en la poesía, que sabía que lo podía hacer, la posibilidad de ir más allá del lenguaje. Que no hablara sobre lo que me estaba pasando (que ya lo había hecho en SEMPITERNO), ni tampoco sobre lo que me había pasado o sobre lo que me gustaría que me pasara. Sino que fuera atemporal. Que pudiera correrme de los lugares comunes que me han hecho que todo vuelva a suceder. De alguna manera encontrar una poética que saliera del binomio causa-efecto. Que mis actos no provoquen un caos o una caricia, sino que sea una idea que colapsa desde otro lugar; ese que recuerdo desde que era pequeño, esa inocencia que no conoce de culpa, pecado, perdón, o miedo; que reafirma una realidad que no condena al perdonado. El título impera una verdad lúcida e intransigente; dice que “vengo de un lugar” que no es este donde estoy, que no es físico (si bien vengo de otro país) y es innombrable. Un no-lugar.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Todo comenzó con un poema de 36 versos. Luego cada verso sería el detonante de otro poema; de ahí los acrósticos. Entonces nacieron los poemas disponibles para estar en el libro: todos son parte de una narrativa que cuenta la historia de dos gigantes. Cada poema emerge del verso que lo sostiene. Pero me propuse generar un esquema que fuera bien claro, si bien no a simple vista pero sí con las lecturas repetidas y detalladas, para que el libro tuviera una especie de “esqueleto” que pudiera dar cuenta y sentido a toda la nebulosa que puede estar rodeando este objeto. El libro, un solo poema, se divide en cinco capítulos que responden a los cinco elementos (agua, fuego, aire, madera, metal) y a su vez a los cinco sentidos (tacto, vista, oído, gusto, olfato) combinándose en cada capítulo, comenzando con el sentido que percibe el objeto más lejano hasta el que lo percibe más cercano. Dentro de cada capítulo a su vez, habrían cinco poemas, uno por cada sentido/elemento. Pero a su vez cada uno de estos tiene su propio anagrama, o sombra, que es concebido desde la idea de yin-yang; poema hecho con exactamente la misma cantidad de palabras que cambiaría el sentido de aquel, aportándole una nueva visión sobre lo que propone el poema, también como acróstico. De los 36 seleccioné 25 y luego realicé los anagramas de estos. Entonces serían 50 poemas acrósticos: 25 poemas y sus anagramas.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Mi poema preferido es: INSENSIBLE

no despierta apasionado
imagina lo peor

a la bronca ha calmado
yace tieso sobre piedra
esperándolo entender
recuerda el sueño atroz

noche de liberación
intensiones desterradas

mira el lecho y lo respira
a sus pies llenos de barro
ñandú mira sorprendido
asustado y extrañado
no se mueven hay tensión
abrazados en el éter

No hay un poema que algún lector haya destacado. Lo que me interesa, que creo que es un logro intencional, es que se destaca el libro en su totalidad. Cada detalle, cada palabra, cada disposición  de los caracteres en él hace sentido en el lector. Hay un mirar en su totalidad; lo reafirma el diseño en tapa.


¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones?
Mariana Kruk es la directora de Halley Ediciones, con quien ya había publicado mi primer poemario “SEMPITERNO” cuando pertenecía ella a PECES DE CIUDAD. Luego retomé la narrativa en un contexto académico en la UNA, pero continué con la poesía; cursando y a la vez gestando algunas ideas. Escribiendo “en mi cabeza”, porque no sabía cómo traducirlo en la escritura. La idea fue madurando hasta que un día sentí la necesidad de empezar a ver cómo quedaba en el papel. Estaba demasiado complejo en mis ideas como para poder “verlo”. Entonces comencé a escribir. Me sorprendí. Y sentí que era una buena idea a concretar. Le conté a Mariana que tenía algo para publicar, ella me dijo que las puertas de Halley estaban abiertas para mí y que le enviara el material. Su respuesta fue un SI rotundo de primera!! Si bien era una idea que a mí me había encantado y confiaba en ella, no sé nada aún sobre viabilidades con respecto a proyectos de este estilo donde, además de ser poesía, puede estar reducido a ciertos lectores más curiosos, abiertos y lo que se les revele no necesariamente en la primera lectura. Nuevamente me sorprendí; algo estaba empezando a descubrir en ese nuevo libro, a pesar mío, que me impulsó a ir adelante en la concreción. Luego comenzamos el proceso de corrección con Mariana, donde hubo muchas preguntas sobre las que crecimos ambos en el intercambio, y se abrieron muchas respuestas que me ayudaron a entender y crecer sobre este oficio tan maravilloso. Trabajar con Mariana es lo más hermoso que me ha pasado en mi experiencia como escritor. Tengo tendencia a disfrutar más de los proceso, si estos fueron transformadores, que de los productos. Este fue uno.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
De experiencias, sin apego. De paradigmas. De retazos del pasado. De lo que escucho. De este cuento que me toca transitar. De mis errores y malas elecciones. De lo que veo. De mis deseos e incomprensiones. De mis decepciones y alegrías. De mis ganas de acceder a ese lugar que es mal llamado “muerte”. De lo que toco. Del desapego. De los ciclos. Del amor que puede esconder una amenaza. De la ceguera humana. De las tristezas. De lo que digo. De la justicia divina. De las infinitas veces que no amé y decidí que me he inventado. De lo que huelo. De la inconsciencia. De lo que mi corazón me recuerda. De lo que mi cuerpo esconde. De las miradas sin ojos. De los cuerpos que aparentan estar separados. De amar mi futuro incierto.  De Dios. De vos.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo próximamente?
Sobre la violencia; una poética de la violencia. SEMPITERNO es básicamente agresivo. Pero quiero escribir sobre la normatividad de la violencia; cuando ser violento ya no es “ser violento”, sino que es ser normal, es un lenguaje común, natural, esperable y aceptable. Incluso reclamable. Un paradigma que pone en horizontalidad la necesidad de que otro supla mi necesidad y la obtención de objetos de consumo; no hay límite que enmarque lo uno y lo otro. Con más distancia, es un tema que necesito bajar al papel, como un nuevo idioma que aprendí a hablar, pero no lo quiero utilizar. Saberlo me permite reconocerlo; para no hablarlo, para abolirlo. Para no darle realidad.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Dentro de la poesía recomiendo a José Gorostiza. Su poema Muerte sin fin es el más impactante. El libro “POESÍA Y POÉTICA de Gorostiza” habla sobre su universo tan particular dentro de la escritura en varios géneros que incursionó. Este libro me atrapó por su claridad para adentrarse en la poética de este autor; su análisis es claro y, sin dejar de ser la poesía el estilo que impera en el discurso, logra extraer los artilugios de este poeta para poder hacer “el viaje”.
También recomiendo a Cristina Peri Rossi. La conocí con “LAS LEYES DE LA HOSPITALIDAD” y luego con su novela “SOLITARIO DE AMOR”; un libro visceral, poético, onírico y edípico. Cuando lo terminé de leer sentí un vacío muy grande, pero un vacío abismal. Me hizo viajar al vientre materno.
En la narrativa dos libros que al día de hoy los veo con una vigencia terrible son las novelas “ENSAYO SOBRE LA CEGUERA” y “ENSAYO SOBRE LA LUCIDEZ” de José Saramago. El primero me parece una alegoría tan real y actual que resulta un fantasma apocalíptico pero esperanzador. El segundo es una luz sobre el primero, un poco más concreto de verlo, y una lección para todos sobre una posible salvación al sistema que hemos dejado instalarse. Ambos son actuales, letales, esperanzadores, tristes, lamentables, reveladores e inteligentes. Dos libros que hay que leer.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Mi naturaleza es estar siempre en varios proyectos a la vez. Como actor estoy en un proyecto de la pieza teatral “LOS PADRES TERRIBLES” de Jean Cocteau, de la que soy parte del elenco en Montevideo y este mes realizamos dos únicas funciones por cumplir su estreno de diez años. A raíz de estas dos funciones a sala llena (400 espectadores cada una) estamos trabajando la idea de llevarla por el interior de Uruguay y quizás venga a Buenos Aires, como lo hizo en el 2011 con dos funciones a sala llena en Timbre 4. En la escritura estoy en proceso de narrativa, algo un poco más extenso donde por única y última vez plasmaré más explícitamente datos autobiográficos que me han solicitado que lo haga. Y tengo ganas de hacerlo. Creo que es el momento de soltar definitivamente las extrañezas de ciertas vivencias que siguen haciendo eco en mis escrituras. Y seguir transitando la UNA es un gran proyecto que me permite ampliar mi fluidez de expresión.


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Luciana Strauss: “Empecé con unas notas desordenadas de escenas estatales”




PH Mai Albamonte



La escritora Luciana Strauss habló con Entre Vidas acerca de su novela El ente publicada por Alto Pogo y contó que algún día le gustaría escribir algo que tenga que ver con la cárcel.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No tengo rituales. Puedo escribir en distintos lugares, momentos del día, y en diversas situaciones. Cuanto tengo necesidad de escribir no importa dónde ni cómo.

¿Con qué frecuencia escribís?
Tampoco escribo con una frecuencia específica, cuando estoy en algún proyecto como una novela y veo que estoy encaminada tengo la necesidad de conectarme todos los días con el material. Por más que sea tan solo leer y corregir poco o casi nada. Cuando estoy en una búsqueda, abriendo varios textos distintos, todavía testeando que puede funcionar y qué no puede ser más intermitente.

¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
El amor por la literatura lo encontré yo. Y lo encontré de grande a partir de una experiencia que quise contar. Fue también una búsqueda creativa, un intento de salir de una escritura académica a la cual estaba acostumbrada y no me permitía usar ciertos recursos, como por ejemplo el humor. A partir de ahí fue al taller de Marcelo Guerrieri. Él y mis compañeros de taller fueron en parte responsables que ese amor no fuera pasajero, y que pudiera encontrar amigues con quien compartirlo.

¿Por qué decidiste que tu novela se llamara El ente?
Se llama el El ente por dos motivos: porque la novela es sobre un ente público (por ejemplo como los entes reguladores), y por otro lado, porque El ente, tiene algo de fantasmal, una energía muy presente en la novela, sobre todo cuando vira hacia el fantástico.

¿Cuál fue la imagen disparadora que da inicio a la historia?
No hubo una imagen disparadora, sino más bien escenas estatales compuestas de diálogos, algunas acciones y objetos de oficina.

¿Cómo fue el proceso de escritura?
Empecé con unas notas desordenadas de escenas estatales. Primero trabajé algunas de estas escenas y las convertí en capítulos. Al comienzo los capítulos cerraban en sí mismos, como  cuentos. Después, me dediqué a trabajar en profundidad los personajes y sus conflictos. A partir de ahí pude construir la trama, que me permitió hilar todos los capítulos y definir un orden.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Alto Pogo
Marcos Almada, uno de los editores, estaba interesado. Había leído en un ciclo y creo que ahí me escuchó, además que teníamos gente en común del ambiente literario.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Son los temas de mi vida cotidiana, pueden ser diversos. El trabajo, la isla del delta. Me cuesta escribir sobre lo que no conozco, por eso nunca “elijo un tema”, se me presenta a partir de vivencias. De todas formas, creo que siempre detrás de lo escribo hay alguna problemática social.

¿De qué temas todavía no escribiste pero te gustaría hacerlo en un futuro?
Algo relacionado con la cárcel. Empecé con algunas líneas, pero no terminó de despegar.

¿Qué libros o autores recomendarías? 
El ruido y la furia, de William Faulkner.
Los pichiciegos y los Cuentos Completos, de Rodolfo Fogwill
La virgen cabeza, de Gabriela Cabezón Cámara
Distancia de rescate, de Samantha Schweblin
Rabia, de Sergio Bizzio
Plop, de Rafael Pinedo.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Seguir escribiendo y que también me lean personas que no pertenecen al ambiente literario.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy probando, experimentando, tengo varios comienzos de novelas que aun no terminan de arrancar.


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miércoles, 21 de agosto de 2019

Denise Stephanie Ferreira: “La violencia de género atraviesa el poemario”






La escritora Denise Stephanie Ferreira habló con Entre Vidas acerca de su libro Calar hondo en la batalla publicado por la editorial Liberoamérica y contó que muchos de los poemas del libro tuvieron los escribió a partir de una historia de violencia de género que vivió desde los 17 años hasta los 21.






¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Siempre guardo una de mis libretas Brugge en mi cartera, luego me voy a algún café (el que tenga más cerca en ese momento ya que suelo moverme por lugares distintos) y , después de pedir un café con leche acompañado con algo, comienzo y casi que no puedo parar.

¿Con qué frecuencia escribís?
Todos los días, aunque sea unas líneas, un poema, pero hoy puedo decir que tengo el hábito de hacerlo a diario.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Creo que todo comenzó con un gran libro ilustrado de poesía de Elsa Bornemann, cuando tenía cinco años; lo leía casi todos los días por las noches.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Calar hondo en la batalla?
El título surgió luego de pensar en algo que tenga que ver con la lucha pero que a la vez no sea algo simple y que dé lugar a interpretaciones diferentes, que cada uno elija su significado.

El hilo conductor del poemario es el de la violencia de género. 
Sí, la violencia de género atraviesa el poemario. Desde los 17 hasta los 21 aproximadamente tuve una relación terrible, de una psicopatía extrema, de una crueldad imposible. Sufrí mucho y aunque tenga cicatrices hoy, quise expresar todo ese dolor en palabras, transformarlo en arte, en algo que quizás hasta podría ayudar a alguien más o alguna otra persona podría verse reflejada en cada poema.

¿En qué momento decidiste volcar tu historia a los poemas?
No sé si hubo momento en que dije “sí, voy a hacer esto” sino que tan solo surgió y comenzó a fluir, y cuando me di cuenta ya había escrito más de lo que pensaba sobre el tema. También puedo atribuir a que estoy en un momento de mi vida en que me siento fuerte, yo misma, resguardada en el feminismo que siempre confié pero que hoy, más que nunca, corre por mi sangre.

Además, hay poemas sobre lugares y las sensaciones que te generaron. ¿Qué podés contar al respecto?
Desde fines del año pasado y hasta febrero de este, viajé por Europa, recorrí muchas ciudades y experimenté sensaciones fuera de lugar, o dentro. Hay un poema particular que habla sobre lo que experimenté en el Vaticano: estuve rodeada de lo más ostentoso del planeta mientras niños morían de hambre y mientras mujeres se hacían abortos clandestinos gracias al poder de la Iglesia. Fue algo inolvidable.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
La selección la hice en base al hilo conductor y a tomar poemas que le den aire para que no se convierta de principio a fin en un libro meramente testimonial.

¿Cuál es tu poema preferido del libro?
Tengo muchos preferidos; cada uno los escribí con tanta dedicación…Pero “Pinceles en la calle” es uno muy visual y que representa mi vida en todos esos años, la ambigüedad, el dolor, el arte.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Liberoamérica?
Me llegó la posibilidad a través de Denise Griffith, a quien conocí hace más de un año. Por gustos en común decidimos juntarnos a tomar un café y conversar. Desde allí quedó un lazo y luego ella me contactó para que publicase en la editorial que dirige aquí, en Argentina (Liberoamérica tiene su sede central en España y está presente en toda Latinoamérica).

¿De qué temas se nutre tu escritura?
Se nutre del dolor, de la incertidumbre, del pasado, de la familia y del amor.
¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo próximamente?
De la muerte, de la complejidad de existir.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Recomiendo a Sylvia Plath, Emily Dickinson, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Charles Bukowski y Michel Houellebecq. Todos sus escritos son geniales y calan hondo. Hay un poema, que tengo en mi piel, de Bukowski que reza: “Your life is your life, know it while you have it”. Esa es mi filosofía de vida.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Actualmente estoy trabajando en una novela y otro poemario. La novela aborda la intimidad de una chica que sufre violencia de género a muy temprana edad, y todo lo que le suscita, y el poemario los lazos familiares, sus rupturas y ambigüedades.



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lunes, 19 de agosto de 2019

Yhonais Lemus: “Todo proceso creativo debe pasar por la mente y por todo el cuerpo”





La escritora Yhonais Lemus habló con Entre Vidas acerca de su libro de poesía Destellos acuosos publicado por Halley Ediciones y contó que actualmente está escribiendo su primera novela, que incursiona tanto en el género narrativo como en la prosa poética.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Antes de escribir preparó un buen tarro de café; eso es más que suficiente.

¿Con qué frecuencia escribís?
Trato o me obligo a escribir casi todos los días, aún sigo llevando conmigo un pequeño bloc de notas de bolsillo que raramente uso ya que cuando se me ocurre algo, una frase o un verso, lo anoto directamente en las notes de mi móvil.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Crecer viendo a los padres, o algún otro familiar cercano, con algún tipo de hábito ayuda o permite formar los propios hábitos, siempre vi y sigo viendo a mi madre leyendo algún libro de mística o teología. La sensibilidad poética, en parte, se la debo a ella que siempre me incentivó a la lectura. En casa tuve una gran biblioteca con los mejores clásicos de la literatura y también algunos Bestseller, de allí recuerdo mis lecturas tempranas de Juan Salvador Gaviota, El Principito, Tiburón, La vuelta al mundo en ochenta días, así como algunos cuentos de la obra completa de Borges. Creo que hay en el hábito lector algo que conlleva a un tipo de contestación; ya sea en seguir leyendo o tomar el camino de la escritura: la pintura, el baile o cualquier otro totalmente inesperado, porque uno no sabe qué hacer con eso que se está leyendo, o a lo que te puede llevar esa lectura, por eso mismo no puedo decir que sostengo una relación de “amor” con la poesía sino, más bien, una relación de amor y odio en general con toda la literatura ya que es en ese intersticio donde encuentro eso que me ayuda a batallar mis propias obsesiones; esa búsqueda de encontrarme y perderme en el texto, que potencializa mi incertidumbre de ser en devenir, rescatando un poco ese Dasein al que se refería Heidegger y mezclándolo con Deleuze.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Destellos acuosos?
Realmente, el título del libro fue quedando solo. Nunca me gustó del todo, pero el poemario es eso: Destellos Acuosos, imágenes que surgen de la nada, de la ausencia, del vacío de una casa y diversos objetos que esta vez, por extraño que suene usaron mi voz poética con sus ritmos y silencios para ser articulados. En el transcurso, y cada vez que volvía al poemario, trataba de cambiar el título por otro, pero no lo encontré o simplemente el poemario estuvo destinado a llamarse así. Creo en eso, que a veces son las palabras las que lo encuentran a uno y hacen su voluntad.

¿Cómo fue el proceso de selección de las poesías que aparecen en el libro?
Cada vez estoy más convencida de que todo proceso creativo debe pasar por la mente y por todo el cuerpo, se debe sentir, saborear y hasta oler. Por ello la composición de un poemario, así como la de un álbum de música, o una serié artística, exceden las propias limitaciones del autor o creador, es decir el proyecto artístico va exigiendo su tiempo y composición.
En el caso específico de mi poemario, y de mi proceso creativo en general, porque siempre se tienen sus manías, cada poema fue pidiendo el otro hasta completar la serie, pero para ello antes tuvieron que pasar por un estado corporal y emocional; estar en sintonía con ese presente y maneras de percibir.

¿Cuál es tu poesía preferida del libro?
Siento que todas son fundamentales para la composición del libro, como si se tratase del funcionamiento de un cuerpo, o de cualquier organismo; un poema puede ser el páncreas, otro el hígado o el corazón, una célula podría ser una palabra y cada verso un tejido; todos son necesarios para el funcionamiento. Por ese motivo trato de darles a todos la misma jerarquía.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones
Realmente no lo busqué, conocí a Marina Kruk, la editora, en un encuentro poético, así como a otros poetas de los cuales ya tenía referencia en mi país gracias a la revista digital Letralia que maneja un gran amigo poeta: Jorge Gómez Jiménez. Luego de compartir en esa y otras actividades literarias tuve la impronta de enviarle el poemario a Marina simplemente con la intención de que lo leyera y surgiera algún tipo de intercambio, para mí fue una grata sorpresa su interés en publicarlo.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Simple, de lo que estoy haciendo, de lo que estoy leyendo, de lo que estoy viviendo.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo en el futuro?
No lo sé, porque la poesía en un lenguaje y un mundo en sí mismo, un verso puede sostener todos los temas porque está supeditado.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Podría recomendar un sinfín de autores que me encantan, y de hecho movimientos literarios con los que más me siento identificada, pero quizá lo que me guste a mí no cause el mismo efecto en otro lector, por eso creo en un tipo de democracia del canon y del corpus no sólo literario sino artístico. Además, los gustos por los autores y géneros literarios van cambiando; se ajustan a nuestras vidas, a cada momento de nuestra existencia que, a veces, exige un autor específico, un género literario, una música, un artista plástico o un tipo de comida.
Comúnmente se le pregunta al músico por bandas favoritas, o al cineasta por directores,  y creo que lo que nos toca es deconstruir todo, por eso no quiero hablar de autores sino de artistas que logran sedimentar o remover mi piso creativo que no se alimenta solamente de la lectura sino de eso que me eriza la piel cuando lo escucho, lo veo, o lo leo y una de esas artistas es la corógrafa alemana Pina Bausch, de alguna manera trato de acercarme a esa intensidad que ponía en escena con los bailarines de danza contemporánea cuando escribo. Del mismo modo, recomiendo, ya que también me eriza la piel, a Clarice Lispector a quien considero más que escritora una filosofa porque en su narrativa hay una forma del pensamiento que te muestra una manera de ser y estar en el mundo donde la epifanía y la extrañeza son parte esencial de la vida. También recomiendo a la fotógrafa norteamericana Vivian Maier que pudo capturar con su cámara la esencia de las calles de Nueva York y de Chicago. Si bien estas artistas: coreógrafa, escritora, fotógrafa, crean un efecto en mí, verdaderamente recomiendo eso que logre conmover a cada uno, eso que tenga el poder de erizarles la piel.

¿Tenés algún otro proyecto?
Por ahora estoy escribiendo mi primera novela, que incursiona tanto en el género narrativo como en la prosa poética.

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María Sola: “Un dibujo o una pintura pueden sugerirme un relato”







María Sola estudió Historia del Arte y realizó talleres literarios, primero con Antonio Di Benedetto y luego con Alberto Laiseca. Con este último trabajó varios de los cuentos que aparecen en su primer libro Mujer Deshabitada, publicado por la editorial Muerde Muertos. La autora habló con Entre Vidas acerca de su debut literario y contó que un dibujo o una pintura suelen ser la imagen disparadora varias de los relatos que escribe.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Primero ordeno todo, después preparo el mate, luego elijo música para escuchar mientras escribo, y por último, suspendo las llamadas.

¿Cómo fue el proceso de selección de los 52 relatos que aparecen en Mujer deshabitada?
Como son bastante variados, los fuimos ordenando acorde a la densidad y la temática, y elegimos agruparlos en seis secciones que sugieren una perspectiva: “De la magia y el arte”, “De transformaciones y finales”, “Del pasado y los vínculos”, “De humanos y bestias”, “De relaciones y encuentros” y “De sueños y pesadillas”. Al inicio de cada sección, incorporamos una pintura mía como antesala de estos universos.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre al libro?
Todo surgió de un dibujo mío de 2,35 metros de altura que lleva ese título. La imagen me inspiró el cuento, y finalmente, el dibujo ilustró la portada.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
Como comenté antes, de pronto un dibujo o una pintura pueden sugerirme un relato. Otras veces arranco con una frase que me suena y avanzo hacia el encuentro de la historia. Debo agregar, también, que los escritores que me acompañan durante la vida son una fuente constante de inspiración.

¿Cuál es tu relato preferido y cuál es de los lectores?
Como con los hijos, no puedo elegir uno. Por ahora, entre los más comentados están: “Padre”, “Última estación”, “Año sabático” y “Punto cruz”.

Los textos los trabajaste en el taller de Alberto Laiseca. ¿Cómo fue esa experiencia?
Digamos que, lamentablemente, lo conocí un poco tarde, llegué con él a trabajar más o menos la mitad del libro. Me escuchaba leer, y alentó fuertemente mi independencia a escribir lo que me diera la gana, sabiendo de antemano que no tenía ninguna experiencia. Fue un monstruo literario, y un lujo para mí tenerlo de Maestro, aparte del cariño enorme que me generó.

La contratapa fue escrita por Selva Almada. ¿Qué fue lo primero que dijo al leer tu libro?
Hacía mucho tiempo que no la veía y la sabía muy ocupada como para pedirle una lectura. José María Marcos (editor de Muerde Muertos) me alentó, y ella accedió con gusto. Después de seis meses, me envió su comentario y lo leí. Me senté de golpe y le mandé un whatsapp preguntándole si creía en lo que había escrito, y contestó: “Ay, querida, siempre escribo lo que siento”.

¿Cómo surgió la posibilidad de editar con Muerde Muertos?
Cuando conocí a José María, supe que sería la única persona con quien podría llegar a concretar el libro.

¿Con qué se van a encontrar los lectores?
Con circunstancias imaginarias, fantásticas o delirantes, algunas enmarcadas en situaciones verosímiles.

¿Qué libros o autores recomendarías?
¡Uy, tantos!  Rioplatenses: Alberto Laiseca, Antonio Di Benedetto, Horacio Quiroga, Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik, Juan Carlos Onetti, Oliverio Girondo, Rodolfo Fogwill, Selva Almada, Marosa di Giorgio, Gabriela Cabezón Cámara, Natalia Rodríguez Simón. Europeos: Marguerite Yourcenar, Simone de Beauvoir, Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant. ¡Y muchos más!

¿De qué tema todavía no escribiste y te gustaría hacerlo en un futuro? ¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Sobre la miseria, la social y la interna que los humanos tenemos en el rincón oscuro del corazón. Estoy intentando avanzar con una novela, mientras sigo con los cuentos, que es el territorio que más me gusta.



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jueves, 15 de agosto de 2019

Caterina Gostisa (China editora): “Me tomo mucho tiempo para seleccionar los libros”






Caterina Gostisa está al frente de China editora y habló con Entre Vidas acerca de los comienzos de este emprendimiento que se ha ganado un espacio importante en el ambiente literario. Además, contó de lo exitosa que fue la experiencia de la editorial en la FED 2019 en la que vendieron 220 libros en tres días.




¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
Mi abuelo. La casa de mis abuelos era mi segundo hogar. Y recuerdo que había varias bibliotecas de pared a pared en su casa. Él siempre me decía que lo más importante en la vida era leer. Parece que algo de eso caló hondo en mí. No como mandato sino como amor a los libros. Además de lector, él escribía y encuadernaba libros.
Otra persona que me heredó su amor por los libros es mi mamá. Recuerdo que cuando yo era chica siempre la veía leyendo. Y tengo esa imagen muy presente. Ella con un libro en la mano. Ella devorando libros. Y tiene sentido que haya sido ella una de las personas que más me apoyó, junto a mi marido, con mi vocación de tener una editorial y dedicarme a esto.

¿Cómo nace China editora?
Nace a raíz de un taller de edición de Juan Terranova. Empezó en el 2012 el taller. Al principio eramos varios. Se formó un lindo grupo. Luego el taller terminó y cada uno siguió otros caminos. Al final quedé yo sola.

¿Por qué se llama así?
A mí me gusta contar esta versión: en el año 2009 viajé sola a China por un emprendimiento laboral. Me enamoré de ese país. Fue una experiencia muy fuera de lo común. Y surgió la posibilidad de quedarme viviendo un tiempo ahí. Pero como a la vez tenía el proyecto de terminar la carrera (estudié Cs. Políticas) decidí volver y quedarme en Bs. As.
La realidad es que no se llama así por mi amor a China sino por esta otra razón: por una lluvia de ideas que hicimos los que íbamos al taller de edición. Una amiga mía, Guri, anotó en un papel lo primero que se le vino a la cabeza: “Comida china”. Y cada uno escribió palabras sueltas en el papel. Luego hicimos una selección de las palabras finalistas y después empezamos a combinar esas palabras. Ganó China editora.

¿Qué criterio utilizan para la elección del material que publican?
Por un lado está el material que salgo a buscar. Es decir, libros que me gustan, que están en otros idiomas y que nunca fueron publicados en Argentina. En esos casos me pongo a rastrear a los autores, agentes, editoriales. Y ahí es cuando empieza la negociación. Por lo general me doy cuenta enseguida cuando un libro tiene potencial en el mundo de lectores argentinos. Pero es algo muy personal. Me tomo mucho tiempo para seleccionar los libros. No me gusta publicar cualquier cosa. Lo analizo bastante y si no me parece un texto excepcional, un texto que genere emociones intensas en el lector, entonces prefiero no publicarlo. Por más que sea pasable o “editable”.
Por otro lado están los libros que se arman desde la editorial. Por ejemplo el de consejos de escritura. A ese libro lo hicimos con mi marido, Luciano Lamberti. Y hubo varios ensayos y decálogos que tuvimos que dejar afuera por una cuestión de extensión. Pero pronto vamos a publicar un volumen 2 del libro. El género ese me fascina. Y hay mucho material para trabajar.

¿Con qué obstáculos se encontraron al momento previo de armar la editorial?
Como todo proyecto independiente y freelance, el mayor obstáculo fue la inversión inicial. Tampoco existía la posibilidad de financiar el proyecto con ayuda de subsidios, concursos o premios ya que no cumplíamos con los requisitos (ejemplo: tener como mínimo dos años de funcionamiento, cierta cantidad de títulos publicados al año, etc).

Vos ya venías con experiencia haciendo la prensa en editoriales, ¿cómo ves el momento en cuánto a la difusión de los libros?
Cada libro que publico tiene una prensa especializada. No suelo mandar ejemplares de prensa a los medios para que después se repartan los libros entre los periodistas. Yo me contacto directamente con los periodistas que sigo hace tiempo, les mando la gacetilla de prensa del libro y si les interesa el libro ahí recién les llevo un ejemplar de prensa.
Hace poquito se incorporó Lucía al área de redes. Es una excelente profesional que le está dando mucho movimiento a las redes, y que está generando contenido muy interesante. Una gran incorporación para la editorial. 

¿Se esperaban el éxito de los libros El nadador en el mar secreto o Pupila
Siempre está el factor del azar en juego. Uno nunca sabe a ciencia cierta qué libro va a tener más visibilidad entre los lectores. Por más que sea excelente el libro. Por suerte tanto El nadador como Pupila son dos libros que tuvieron y están teniendo un hermoso recorrido en el boca a boca de muchos lectores. Es emocionante leer los comentarios de los lectores en Facebook o Instagram. Siempre armo un archivo con todos las reseñas y comentarios del libro y se los mando al autor (William Kotzwinkle). En el caso de Pupila el autor está muerto y me manejo con la hija.

¿Recordás qué te provocaron la primera vez que los leíste?
Con El nadador lloré. Me despertó muchas emociones. Hacía bastante que un libro no me generaba algo así. De inmediato supe que lo iba a publicar en Argentina. Tuve una corazonada. Después me llevé la sorpresa de que el autor era una persona super humilde y accesible y nos terminamos haciendo muy amigos. Con él y su mujer.
Y de Pupila recuerdo que lo primero que pensé al terminar de leer la novela fue: “Tengo que leer todo lo que exista sobre este autor”. Algo muy archimboldiano. Jaja. Y si bien es un autor que nunca publicó sus textos en vida, yo conseguí todos sus manuscritos a través de un alumno suyo. Así que es muy probable que el año que viene publique otro libro de Zui Long.

¿Cómo llegaron a la editorial para poder realizar las traducciones?
Al autor de El nadador lo contacté por mail. Le propuse hacer una nueva traducción al español. Una para Argentina. Le encantó la idea. Y yo disfruté muchísimo haciendo la traducción. Leí varias veces el libro y lloré con cada lectura. En cambio con el autor de Pupila me llegaron los manuscritos a través de un alumno suyo del taller de escritura. Si bien el autor es de Malasia, a sus textos los escribió en castellano. Vivió muchos años en Argentina y para escribir decidió usar su lengua adoptiva, lo cual significó para él un desafío inmenso.

¿Qué es lo que te atrapó para tener intenciones de publicarlos?
Vi mucho potencial en ambos libros. Supe de inmediato que el público de lectores argentinos podía llegar a disfrutar mucho estos libros.

¿Qué podés adelantar del nuevo libro de la editorial llamado Los hologramas nos hacen compañía de Gonzalo Gossweiler?
Soy amante del género de ciencia ficción. A pesar de que este libro se puede pensar como libro de género de ciencia ficción creo que son cuentos que todos los lectores van a disfrutar (no solo los lectores de ciencia ficción).
Cuando leí por primera vez el manuscrito del autor, hace unos meses, recuerdo que quedé boquiabierta. Realmente me sorprendió. No solo por la calidad literaria, por su estilo, por esa forma tan única de narrar que tiene Gonzalo. También por las historias que compuso. Me trasladó a mundos extraños y sorprendentes con personajes tan sensibles y maravillosos que por momentos quise quedarme a vivir en esos cuentos.

¿Qué libros o autores recomendarías? 
Voy a recomendar 4 libros muy diferentes entre sí: George Orwell fue amigo mío, de Adam Johnson; Los elementales, de Michael McDowell; El idioma de los gatos, de Spencer Holst; y La única historia, de Julian Barnes. Tengo en la lista de pendientes Cometierra, de Dolores Reyes que lo quise comprar en la FED pero ya se había agotado. 

¿Cómo fue la experiencia en la FED 2019?
Fue increíble. En general me emocionó ver a tanta gente junta con un mismo objetivo: comprar libros. Y en lo particular súper bien también. Vendimos 220 libros en 3 días. Sumamos a muchos lectores chinos durante la FED.

¿Qué objetivos tienen con la editorial?
Mi objetivo es poder seguir sacando libros de calidad. Libros que no defrauden a los lectores. Tengo una lista enorme. Pero los trabajo con tiempo. Además, siempre está el tema de los costos de imprenta, cada vez más altos. No soy una máquina de publicar. Me gusta disfrutar de cada etapa de edición. Y hacerlo bien.
Lo ideal para mí sería que China pueda tener un promedio de al menos 6 novedades anuales. Con el tiempo veremos si llegamos a ese objetivo.

¿Cuáles son las próximas publicaciones en las que están trabajando?
En breve voy a mandar a imprenta un libro de cartas de Gustave Flaubert. Es un libro pequeño y maravilloso. La selección de cartas está dividida por temas (Literatura, Crítica, Religión, Arte, Sexo, Política). Es un libro que todo amante de Flaubert (y del género de ensayo sobre escritura) debería leer. Me siento muy afortunada por haber tenido la posibilidad de publicarlo.
Otra novedad importante es el libro que pienso publicar para fin de año: La teoría de la luz y la materia, de Andrew Porter. Se trata de un libro de cuentos de un autor estadounidense que admiro muchísimo. Firmé contrato con él hace poco. Lo acaban de traducir al japonés y a otros idiomas pero por suerte todavía no estaba traducido al español, así que me voy a dar el lujo de publicar por primera vez una traducción al español de un autor tan genial como Andrew Porter.



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