lunes, 16 de enero de 2012

Robertita Superstar: “Muchas chicas me escribieron diciéndome que les pasaba lo mismo que a Robertita”






Robertita Superstar alcanzó popularidad dentro del mundo cibernético al volcar parte de sus historias en el blog “Treintañera”. Poco a poco la gente se fue sintiendo identificada con lo que le iba pasando a ella. Al tiempo, decidió buscar editorial para publicar una novela que tenía escrita y así llegó a Interzona. “Loser” cuenta la historia de una chica que está obsesionada con un chico que no le presta atención. La autora y también ilustradora, habló con Entre vidas para hablar de sus primeros pasos dentro del mundo literario y de sus proyectos para este año.


¿Cómo nace el nombre de Robertita?
Nace de manera inconciente. Cuando una de mis amigas se compró una computadora, yo le puse Roberta a la máquina. Después quise abrir un blogspot y como yo trabajaba en un estudio de arquitectura y no quería figurar con mi nombre entonces le puse Robertita.

Mucha gente puede pensar que toda la historia te pasó a vos, ¿es netamente autobiográfica o ponerle el nombre de Robertita era para sembrar una duda?
Ese era mi duda, si le ponía Robertita van a pensar que todo me pasó a mí, qué onda. De autobiográfico tiene lo que a muchas chicas les ha pasado, lo de encontrarse con un chico que no les da bola, Eso es real hubo un pibe que no me dio bola. Después aparece explotada y sobredimensionada, esa parte psicópata y caprichosa que tenemos todos. El “no me importa nadie más, quiero que me dé bola este pibe”. Muchas cosas pasaron y otras no. Es ficción obviamente. Si bien el punto de partida es real, luego modifique y potencié para que sea gracioso.

En un momento del libro decís que el hombre loser garpa más que la mujer loser. ¿Lo ves realmente así?Yo creo que sí. Igual dentro de un estilo de mujer. Si le preguntás a mis amigas y se les presenta un perdedor no les gusta ni un poco. Pero dentro de un estilo de mujeres, el hombre perdedor, puede generar ternura, simpatía. La mujer perdedora, nada que ver. Le baja la lívido al pibe. Creo

¿Cómo fue que elegiste el nombre de “Loser” para tu primera novela?
Nunca se me había ocurrido ponerle como título una única palabra. Yo titulo mas largo
Es más, el cuento que tengo dentro del libro “Historias de hotel”, su titulo es largo.
A último momento Guido Indij me sugirió que le pusiera Loser y me encantó ese nombre.

¿Cómo surge lo de escribir una novela?
No me di cuenta que tenía una novela latente hasta que no se dieron la mitad de las cosas con este personaje. Cuando me vi muy patética tratando de desengancharme de un pibe que no me prestaba atención ahí arranqué a escribir pensando que podía ser entretenido.

¿Y el blog cómo aparece?
El blog nació mucho antes. También por una situación de frustración. Estaba en un laburo que era horrible. En un estudio al que me había llevado un compañero de la facultad. Yo pensé que la iba a pasar bien, aunque mucha relación con él no tenía. Y el flaco al segundo día ya no me habló más, nunca supe el motivo pero era una persona muy malhumorada. Todo era un golpe en la mesa, subía el volumen de la radio, se ponía violento. Yo lo odiaba pero decidí  seguir en el trabajo hasta terminar los finales y recibirme Encima quedaba cerca de mi casa y me iba a trabajar en bici. Ahí fue que abrí  un blog y empecé a escribir para descargarme. Luego, me recibí, terminé ese laburo y continué con el blog.


¿Cómo se da la posibilidad de editar la novela?
Yo había terminado la novela y estuve viendo qué hacer durante el 2010. Pensando en qué editorial quería publicarla, dije: Interzona. Fui a la página, no había mail de contacto, completé datos de contacto electrónico explicándoles y poniéndoles el link de mi blog. Pensaba que nadie me iba a responder pero a los tres días tenía un mail de Interzona en la que me decían que les había gustado mi blog y me pedían que les llevara mi novela. No lo podía creer. Imprimí la novela y me fui hasta la editorial. A la semana Guido me llamó, me dijo que le gustaba y que probablemente la iban a editar.

¿Qué repercusiones tuviste con el libro?
Lindas. Muchas chicas me escribieron diciéndome que les pasaba lo mismo que a Robertita. A mucha gente le está gustando la novela, por ahora nadie se quejó.

Contame del libro “Historias de hotel”.
Está muy bueno. Es un libro colectivo que une a distintos estilos y personalidades: Arturo Carrera, Sergio Chejfec, Gustavo Nielsen, Ariel Magnus, Edgardo González Amer y yo. Fuímos al Hotel Llao Llao en Bariloche, un lugar para vivir. La experiencia fue genial. Nos pidieron realizar un texto que tuviera que ver con “historias de hotel” pero no nos pusieron ninguna pauta.  Fue un desafío interesante. Apenas me llamó Guido para invitarme al sur decidí escribir acerca de una crisis de pareja o algo así.

¿Qué proyectos vas a encarar para este año?
Quiero escribir dos novelas que tengo en mente. Una la estoy empezando y por ahora son anotaciones caóticas pero le tengo fe. Y la otra, probablemente se llame “Winner” va a ser una novela gráfica compartida con mi amigo Ayar Blasco, capaz es la continuación de Loser, o capaz la continuación de Loser es la otra. No lo sé aún.

¿Qué objetivos tenes dentro del mundo de la literatura?
Crecer, aprender, publicar más y conocer más gente divina como la que fui conociendo hasta el momento.
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martes, 10 de enero de 2012

Sebastián Chilano: “Los obstáculos se vencen cuando se encuentra la voz común de la novela”



Sebastián Chilano reparte su tiempo entre la medicina y la literatura. Desde Mar del Plata, ciudad en la que vive, ha cautivado a los lectores con su primera novela “Riña de gallos”, en la que un triángulo amoroso con varios saltos en el tiempo y la confusión que arrastra el protagonista de la historia hará que la trama sea sumamente atrapante. También, en coautoría con el periodista y escritor Fernando Del Río, publicaron “Furca, la cola del lagarto” y “El geriátrico”, dos novelas intensas en las que tocan temas jugados como: la invalidez, la discriminación, la decadencia física y mental, la cercanía ante la muerte, entre otros. El autor y médico atendió muy amablemente a Entre vidas para repasar parte del importante camino que está realizando dentro del mundo literario.


¿En qué momento decidiste tomar a la escritura de manera profesional?
Si por profesional se entiende escribir de modo responsable, empecé hace unos 5 o 6 años cuando me di cuenta que debía considerar ciertos errores (de tiempos verbales, de características de los personajes o de verosimilitudes) como importantes, que no podía seguir creyendo que la historia en su conjunto era suficiente, y lo entendí por una cuestión de respeto a los amigos que en esa época me leían. Hoy sigo cometiendo errores, pero trato de evitarlos.
Si por profesional se entiende a publicar con un contrato mediante, eso no fue una decisión, fue un golpe de suerte que aún hoy no consigo explicar. Y aspiro repetir sin necesidad de entender el mecanismo. Y también se podría decir que creí ser profesional cuando dejé que la novela con el título “La pelea de gallos” en honor a una frase de una canción del ya disuelto grupo español Héroes del Silencio se ajustara (sin que nadie me lo consultara) al más argentino “Riña de gallos”.

Muchas historias nacen a partir de un cuento, ¿la de tu primera novela “Riña de gallos” cómo se dio?
Riña de gallos no nació a partir de un cuento. Nació de la necesidad de contar una historia real, sencilla, pero que descolocara al lector. Que lo sacara de su comodidad y le hiciera pensar “¿qué carajo pasa acá?”. Esa fue el concepto general, a partir de ahí nace la historia de amor, nacen los cambios de tiempos, los cambios de escenarios, y entre idas y venidas sí algún cuento se coló en la historia, como ejemplo el último capítulo de la primera parte, cuando el protagonista Gabriel recuerda un día de playa con Clara. Ese era un cuento viejo que se amoldó a la novela.

¿Cómo trabajaste la trama para que los lectores no se confundieran con tantas idas y vueltas en el tiempo?
La idea es que los lectores se confundan, que sientan la angustia y desesperación del protagonista, aunque sin llegar a encariñarse demasiado con Gabriel. Y, como era de esperarse, yo también en determinado momento me perdí. El desafío de la novela entonces se convirtió ya no tanto en seguir confundiendo a los lectores si no en sacarlos de esa maraña de dudas y darles (y darme) una respuesta que pudiera satisfacerlos. Hice líneas de tiempos. Reordené la historia de distinta manera a como se presenta en el libro y pude solucionar parcialmente la historia. Digo parcialmente porque algunas devoluciones marcaron que hay más finales que el que pretendí dar.

Al protagonista Gabriel por momentos se lo ve confundido y otras muy obsesivo, ¿clínicamente cómo lo definirías?
Como una persona que no sabe distinguir entre amor y deseo.

¿Tenés alguna característica de Gabriel? ¿Hay algo autobiográfico?
Ojalá que no. No quisiera tener nada de Gabriel, pero quizás parte de su incomprensión y de su cinismo nacen del autor. Hay cosas que hace Gabriel que confieso me gustaría hacer: esa capacidad para enfrentar a Simón, para rebajarlo hasta el punto de hacerle entender que ni siquiera una pelea a trompadas puede salvar su honor. Eso me gusta de Gabriel. Otras cosas no me gustan. Parece obsesivo, sí, pero no creo que a un grado patológico. Es un rasgo de su personalidad. Habría que preguntarle a la psicóloga que lo trató qué diagnosticó tras las sesiones.




Además de Mar del Plata, parte de la historia sucede en Colón, Entre Ríos. ¿Por qué elegiste esa ciudad?
La familia de mi señora, Liliana, vive en Colón, Entre Ríos, en un campo a 10 minutos del centro, rodeados de verde, vacas y preocupaciones muy distintas a las nuestras. Una tarde, cuando andaba perdido entre las idas y venidas de Gabriel y Clara, mi señora me dice que habló por teléfono con su mamá, y que su mamá estaba angustiada porque un vecino le había matado a balazos los perros, ya que a su vez esos perros habían entrado al campo del vecino y le habían matado los gallos de riña. Mi señora me contaba angustiada la situación y yo no podía parar de sonreír y sentirme feliz: ese pequeño relato casero de una familia entrerriana había resuelto gran parte de la trama de la novela

¿Por qué no hay tantas precisiones de la historia persona de Gabriel?
No hay precisiones sobre Gabriel para:
-1) desorientar al lector.
-2) evitar que el lector se sienta identificado con Gabriel.
-3) disimular cualquier coincidencia entre Gabriel y el autor.
-4) agigantar el personaje de Clara.
-5) Todas las opciones son correctas. 

Con Fernando Del Río escribieron dos novelas, ¿cómo fue se conocieron?
Hace mucho tiempo (año 2003) en una galaxia muy lejana (la biblioteca municipal de Mar del Plata) apareció un afiche (la hoja arrancada de un cuaderno cuadriculado) donde se convocaba a jóvenes (lo era entonces) escritores a formar parte de un proyecto: lanzar una revista literaria. Al final del afiche había un número de teléfono (fijo) al cuál llamé ese mismo día y del otro lado contestó Fernando Del río a quién conocí una semana más tarde. La revista se llamó “El brote” duró 4 números y dejó los lazos que en 2007 nos permitieron escribir una novela juntos.

¿Cómo surge la posibilidad de escribir en coautoría los libros “Furca, la cola del lagardo” y “El geriátrico”?
En esa revista conocimos a un dibujante en silla de ruedas que acercó una adaptación gráfica de un cuento de Charles Bukowski, años más tarde, con Fernando, hartos de las dificultades que implica publicar, decidimos hacer una novela entre los dos “porque sería más fácil publicarla”. Mitad en serio, mitad en broma, recordamos al dibujante y decidimos hacerlo rodar, si se permite la expresión. Durante 3 o 4 meses escribimos “La cola del lagarto” con comunicación diaria, idas y venidas, cambios argumentales, hasta que lo publicamos en Mar del Plata por nuestra cuenta y por medio de los contactos de Fernando lo leyó Sergio Sinay y lo acercó a su editorial, Ediciones B y así dimos el salto fuera de nuestro hábitat.
Escribir “El geriátrico” fue un proceso totalmente distinto, ya con la certeza de que sería publicado y con la dificultad que nosotros mismos nos impusimos de no repetir la fórmula de “La cola del lagarto”. El proceso de creación fue distinto. El personaje ya no fue el hombre en silla de ruedas, sino su abuela, capaz de tanta ironía y maltrato como su nieto, pero con enemigos distintos: los enfermeros, las pastillas, los horarios y su propio reloj biológico.

¿En qué se basaron para crear un personaje tan siniestro como Furca?
Apuntes para crear un personaje Furca: imagínese un personaje con una limitación (ciego, sordo, paralítico, rengo, feo, tonto) y quítele toda conmiseración sobre sí mismo y la sociedad, hágalo reaccionar de la forma menos pensada, y que no se adapte a lo que se espera de él. Si alguien le dice “Pobrecito”, que lo escupa en la cara, si alguien le pregunta “¿te ayudo a cruzar la calle?” que conteste “Prefiero morir en esta esquina”. Algo así como el viejo dibujito “El niño migraña” que pasaban por aquella otra MTV donde podías escuchar al palo “Smell like a teen spirit” de Nirvana.

También nos encontramos con su abuela Mara, protagonista de “El geriátrico”, ¿se podría definir cómo un caso atípico ya que quiere irse a vivir a un lugar para ancianos?
Es atípico, sí. Como atípico es también el geriátrico donde transcurre la historia. Aunque hay casos de gente que prefiere ir a vivir a esos lugares, en general eligen de alta cuota y con pocos compañeros. El caso particular de Mara parece el de un adolescente que siente que tiene que abandonar la casa materna.

Trabajaste en geriátricos, ¿personajes como el militar retirado Dante Massoni o el enfermero homosexual Edi son verídicos?
Sin lugar a dudas. No tengo tanta experiencia trabajando en geriátricos. Las cosas, y sobre todo desde el recuerdo, se suelen exagerar. Trabajé unos meses en el turno noche (22 a 6) en un geriátrico de Villa Elisa, cerca de La Plata, cuando estudiaba medicina y después he atendido pacientes en distintos lugares. Los personajes de Dante y Edi no los conocí personalmente, pero creo que si uno busca, sin duda, en algún geriátrico están.

En ambas novelas se meten con temas políticamente incorrectos, ¿qué repercusiones tuvieron?
Negativas no tuvimos. Y eso que tuvimos lectores añosos, lectores católicos, evangelistas, lisiados, familiares de lisiados, y sigue la lista. Por lo menos de los contactos y devoluciones hasta ahora no hubo queja. Quizás alguien se puede haber sentido ofendido y prefirió guardar un respetuoso silencio que nosotros no tuvimos.


Chilano - Del Río

¿Cómo fue el proceso de escritura de a dos? ¿Con qué obstáculos se encontraron?
Distinto para cada novela. En “Furca. La cola del lagarto” había condiciones del personaje principal y trazamos un camino para que recorriera. Como una road movie. Un día estaba en su silla de ruedas en las playas del norte, otro en el templo evangélico de la avenida Independencia casi Luro, en otro tirado en el pasto de Punta Mogotes, en otro en un cabaret. Las escenas hicieron la historia.
En “El geriátrico” fue distinto. Hay escenas con casi ocho personajes, todos fuertes, todos distintos que hay que manejar desde las 4 manos de los autores, es decir, fue un quilombo.
Los obstáculos son varios. Sobre todo el orgullo del escritor. Que alguien te destroce una escena, un diálogo, una frase, no es fácil. Lleva de mucha paciencia y más que nada muchas puteadas, pero también de entender que todo se hace para mejorar. Los obstáculos se vencen cuando se encuentra la voz común de la novela, de los personajes. Cuando los autores entienden qué quieren y cómo van a conseguirlo.

¿Qué aporte de Fernando Del Río consideras fundamental?
La certeza para saber si una frase se ajusta o no. La intuición. El compromiso. El empuje. La paciencia. Las ideas. Ah, perdón, era uno.

¿Qué podés adelantar de la tercera parte que le dará el cierre a la trilogía?
Que estamos más perdidos que los guionistas de Lost antes de empezar a escribir la sexta temporada cuando tenían que cerrar todas las historias abiertas en 5 años de serie.

¿En qué estás trabajando actualmente?
En este momento tengo una novela que se llama “En algún otro lugar” (que sacó una mención en el segundo concurso Laura Palmer no ha muerto el año pasado) que está siendo evaluada en Ediciones B donde publiqué todo lo anterior.
Y estoy en etapa de re-re-re corregir una novela que se llama como mi blog “En tres noches la eternidad” que quiero mucho pero me parece muy pretensiosa, por tanto deberé apelar a la censura en esta nueva corrección.

Además, en breve aparecerán cuentos cortos en la antología "Poca cosa" que lleva adelante la editorial Letra Sudaca con el esfuerzo y el empuje de sus creadores, Santiago Fernández Subiela, Francisco Constantini y Juieta Molinero.

Por último, ¿si tuvieras que elegir entre tu trabajo como médico clínico o dedicarte a ser escritor con qué te quedarías?
Mi situación ideal sería trabajar 4 horas de médico 5 días a la semana, dedicadas más a la docencia que a la atención a pacientes. Y el resto del día a escribir y sobre todo leer, con la suerte de publicar 1 o 2 novelas por año.
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domingo, 1 de enero de 2012

Ganadora del sorteo del 2do número de "La Balandra"

La persona ganadora del sorteo del 2do número de la revista “La Balandra” es CLAUDIA PÉREZ. Felicitaciones!!! Nos ponemos en contacto a través del mail de Entre Vidas para que retires el ejemplar. Muchas gracias a todos por participar!!!
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lunes, 26 de diciembre de 2011

Sorteo del 2do número de "La Balandra"





Se viene fin de año y “Entre vidas” va a estar sorteando un ejemplar del 2do número de la revista de narrativa "La Balandra".

Las condiciones a cumplir son las siguientes:

- Ser seguidor del blog “Entre vidas” (ir al blog http://entrevidasmm.blogspot.com, acceder con gmail y agregarse como seguidor).
- Ser seguidor del FanPage de "La Balandra" en facebook.
- Enviar un mail a la dirección entrevidasmm@gmail.com indicando en el asunto "Quiero La Balandra" y en el cuerpo del mail: nombre y apellido, edad y cómo se enteraron del sorteo.

La inscripción finaliza el día 1 de enero de 2012 a las 15 hs y el ganador se sabrá el día 2 de enero de 2012.


El ganador retirará la revista por la zona de Capital Federal, sin excepción.

Se agradece la difusión. Leer más...

domingo, 25 de diciembre de 2011

Ganadora del sorteo de la novela "Los abandonados"

La persona ganadora del sorteo de la novela "Los abandonados" de Luis Mey es MERCEDES CORONATO. Felicitaciones!!! Nos ponemos en contacto a través del mail de Entre Vidas para que retires el libro. Muchas gracias a todos por participar!!! Leer más...

domingo, 18 de diciembre de 2011

Mercedes Giuffré: “Los escritores de novela histórica no estamos tratando de recuperar el pasado sino que estamos tratando de entender el presente”




La escritora Mercedes Giuffré es licenciada en Letras y docente universitaria pero su reconocimiento literario llega de la mano de su personaje Samuel Redhead, protagonista de las tres novelas que publicó hasta el momento. El género que maneja es el de la novela policial histórica, razón por la que tuvo que realizar una importante investigación de la época colonial. El tercer libro de la saga se llama “El carro de la muerte” y trata el tema de los esclavos con una mirada diferente a la que se nos enseñó en las escuelas argentinas. Giuffré es de esas personas que respira literatura, es una apasionada y eso queda reflejado al escucharla hablar de Redhead como si estuviera describiendo a un hijo.


¿Quién te inculcó el amor por la literatura?
En mi casa se leía mucho. Y tuve la suerte de tener muy buenas maestras que me hicieron tomar contacto con la literatura infantil y juvenil primero, y en la secundaria con los clásicos universales. Mi profesora, Rosalía, con quien sigo viéndome, fue muy importante en mi formación como lectora. Creo que ninguno de sus alumnos ha olvidado lo maravillosas que eran sus clases. Pero ya desde chica yo escribía. Mis padres lo advirtieron y me mandaron al taller literario que funcionaba en la escuela por las tardes. Después, en la adolescencia, manifesté que quería ser escritora y apoyaron esa decisión enviándome a un taller más “profesional” que dirigía la poeta Hebe Solves, quien lamentablemente ya falleció. Mi padre es artista plástico y tenía su taller de alumnos en el piso de arriba y Hebe, el suyo, en el piso de abajo. Con ella fui perfeccionando el estilo, puliendo la expresión. Más tarde seguí la carrera de Letras tratando de acercarme a la literatura desde una perspectiva analítica y crítica. Aprendí a abordar los textos de otra manera.

¿Te acordás lo primero que escribiste que consideraste publicable?
Sí, me acuerdo. Tengo carpetas llenas de poemas, cuentos y una novela que empecé a escribir a los 14 años. Pero fue recién cerca de los 30 que consideré publicable una serie de cuentos. No estaba desesperada por editarlos pero me parecía que el verlos impresos iba a cambiar algo en mí, entonces los publiqué en una editorial de autor y sentí que fue un paso gigante, un cambio. La edición fue de muy pocos ejemplares y ya no se consigue. Después, publiqué un ensayo académico sobre la novela histórica argentina en una editorial universitaria. Éste fue muy bien recibido y se ha utilizado en varias cátedras, en tesis y en artículos de investigación. A partir de ahí, consideré el dedicarme a escribir ya profesionalmente.

Ahí aparecen las historias de Redhead.
Durante la crisis del 2001 me quedé sin trabajo y estaba muy angustiada. Daba algunas clases en la facultad pero no podía vivir de eso. Y notaba que el mal momento del país no era sólo un resultado de la mala política reciente, sino que su origen había que buscarlo en el tiempo. Yo vivía el presente como algo caótico, incomprensible y doloroso. Soy de la idea de que los escritores de novela histórica, en realidad, no estamos tratando de recuperar el pasado, que es lo que hace el historiador, sino que estamos tratando de entender el presente. Vamos al pasado, como si se tratara de un espejo, para entender lo que nos pasa ahora. Justamente por eso me puse a leer bibliografía de la época de las Invasiones Inglesas y de la Revolución de Mayo porque para mí son los momentos clave de nuestra conciencia nacional. Leí empedernidamente durante cuatro años y medio acerca del tema. A mitad de ese proceso, digamos a los dos años, se me apareció el personaje de Samuel Redhead. Después quise recorrer museos, visitar ambientes genuinamente coloniales, ver los carruajes de la época, la ropa, etc. Trasladarme mentalmente a los espacios que quería recrear. Y de ese modo, lentamente, fui encontrando el tono con el que quería contar la historia. Por un lado, era una manera de evadirme de la realidad caótica que me rodeaba, y por el otro, de encontrar un hilo conductor entre el momento fundacional de nuestra identidad y el futuro que debíamos construir para salir de la crisis. Con “Deuda de sangre” se inició Redhead como personaje así como la serie de novelas que protagoniza. Pero también me inicié yo como novelista. Es una obra con mucha carga en la que descubrí mi estilo. Después fui creciendo como narradora, y Redhead fue creció a la par como personaje. Por eso estamos tan unidos.

¿Cuándo empezaste a escribir “Deuda de sangre” ya veías que iba a ser una saga?
Sí. Cuando apareció el personaje en mi mente, lo hizo como una historia de vida muy larga. Sé toda su historia hasta el fin.  Y a partir de ese marco, empiezo a pensar los misterios de cada una de las entregas, los títulos de cada novela y su historia particular, porque cada libro tiene un caso policial y se resuelve en sí mismo. No es necesario leerlos todos, a menos que uno quiera saber qué pasa con el personaje y con su gente (que es lo que espero les suceda a los lectores). 

¿Cómo surge el nombre “Redhead y cómo elegiste la profesión del protagonista?
Por un lado, necesitaba un personaje que fuese dúctil para meterse en los diferentes ambientes. La sociedad de esa época estaba muy estratificada. ¡Y había un estamento que vivía en la esclavitud! Ya ahí tenemos un problema para formar un país. Teníamos un grupo de comerciantes y sus familias, que formaban lo que hoy sería una clase media-alta con aspiraciones aristocráticas.  Después estaba la antigua casta militar española, muy venida a menos, y luego tenías al pueblo raso. Entonces yo necesitaba un personaje que pudiera relacionarse abiertamente con todos esos grupos sin ser cuestionado, y además alguien que tuviera la suficiente educación y cultura y fuese un buen observador. Por otro lado, me pareció muy interesante el paralelo entre el investigador de misterios y el cirujano que hace una autopsia. El cuerpo que disecciona el investigador es la sociedad (lo mismo que hace el escritor en su obra). Por eso mi personaje es médico “y” cirujano, en una época en la que ambas disciplinas se diferenciaban en cuanto a la adquisición de los conocimientos. El médico se formaba en la universidad y el cirujano se formaba en algunos colegios y en el campo de batalla. Redhead tiene las dos formaciones. Finalmente, el nombre es el de un médico real que vivió en esa época y que acompañó a Manuel Belgrano a casi todas las campañas y con quien tradujeron del inglés varios textos que al general le interesaba que estuviesen disponibles en español. Yo tomé el apellido de Joseph Redhead y algunos de sus rasgos, no todos.



En la tercera novela “El carro de la muerte” arranca con una serie de asesinatos de esclavos, ¿la idea es dar a conocer la verdadera historia de la esclavitud que no aparece en los manuales?
Mi generación fue educada con una historia de cotillón. No sólo en la primaria (que cursé en tiempos del Proceso), sino luego, en la escuela secundaria, ya en plena democracia. Me acuerdo que para las fiestas patrias me pintaban la cara con corcho quemado y me hacían actuar de negrita mazamorrera. La visión de la esclavitud era ésa. ¡Patética! Todos felices, cada uno en su rol. No se enseñaba lo que significó realmente ese genocidio. La condición del esclavo era deplorable, acá como en todas partes. La Asamblea del año XIII dictó la libertad de vientres, pero quienes ya habían nacido esclavos lo siguieron siendo y servían en las casas de los blancos o en sus tierras.  Algunos compraron su libertad peleando en las guerras de Independencia. Por eso los ejércitos se nutrieron con batallones de negros y eran los que iban a la vanguardia, la “carne de cañón”. También se los mandó a la frontera a luchar contra el indio. Se los trató muy mal y nosotros, durante mucho tiempo, creímos lo que  se nos inculcó en la escuela: que acá se los trataba bien a los esclavos, que la gente era cariñosa con ellos, que no trabajaban como mulas y que acá no hubo racismo (ni lo hay…). ¿De dónde viene entonces la frase de “trabajar como un negro”? La esclavitud fue terrible porque era esclavitud. Y nadie puede ser feliz ni vivir dignamente en esa condición. Lo que me lleva a cuestionarme sobre las esclavitudes actuales: la trata de personas, el sometimiento sexual sistemático avalado por la complicidad de quienes tienen los medios para evitarlo, la explotación de los inmigrantes ilegales en las fábricas… Espero que abramos los ojos como sociedad (a nivel global, porque esto no es privativo de nuestro país). El mundo entero está volviendo a los tiempos de la esclavitud.

¿En la tercera novela la idea era ir cerrando la historia de vida del protagonista?
Cerrar una etapa. Las dos novelas que siguen inician otra. La vida de Redhead es como la vida de cualquiera de nosotros, y va cambiando. Es más, yo siempre digo que Redhead es un poco todos nosotros, porque proviene de diversos orígenes y elige vivir acá.

¿Qué tenés de Redhead?
Mucho. Él, como yo, tiene la mitad de sus ancestros en Galicia. Es metódico, a veces obsesivo. Tiene una gran necesidad de justicia. Y a veces espera demasiado de la gente.

¿Qué repercusiones tuviste con tu última novela “El carro de la muerte”?
Me escribieron muchas personas. Tengo un grupo de lectores que me escribe desde la primera novela y con el que mantenemos un diálogo fluido. A algunos los conocí en persona, a otros no porque viven lejos. Incluso tengo lectores del extranjero. Varios son médicos. Entre las cosas lindas que surgieron a partir de las publicaciones, por ejemplo, los dos primeros libros fueron leídos en la clase de literatura de un colegio de Carlos Casares. Un orgullo para mí. Otra repercusión fue que me invitaron a dar varias charlas y estoy viajando seguido por el país, conociendo a otros escritores.

¿Qué libros de autores argentinos recomendarías?
Leo mucho a mis colegas y creo que en Argentina hay, (contra lo que afirman algunos que quizá no han leído lo suficiente), una nueva y rica generación de narradores. La literatura argentina y latinoamericana está creciendo y cambiando, y a mí me interesa mucho lo que surge. En cuanto a nombres, me gusta la obra de Liliana Bodoc, me parece que lo que hace es original, de un nivel narrativo único. Me gusta  y mucho lo que hace Leonardo Oyola, que en mi opinión está a la vanguardia de la literatura argentina actual. Es un escritor que espero sea valorado porque se lo merece. Otro tanto puedo decir de Pedro Mairal, Andrés Neuman, Samanta Schweblin, María Inés Krimer y Alejandra Zina. Y Claudia Piñeiro, que me parece una narradora formidable. Me gusta también el trabajo de la escritora cordobesa Cristina Bajo, que viene desarrollando desde hace bastante una saga ambientada en su tierra durante las guerras civiles. Me encanta lo que hace el ya clásico Pablo de Santis. Tengo en la mesa de luz un libro de Luis Mey que me regaló un buen amigo. Pero es injusto no mencionar a otros muchos a quienes admiro. La lista sería interminable. ¡Y no he leído todo lo que quiero leer todavía! Así que si me preguntás dentro de unos meses, seguro tendré más nombres.

¿Actualmente en qué estás trabajando?
En una novela distinta, también policial pero saliendo del lugar cómodo que me proporcionaba Redhead. Yo podría escribir veinte novelas con este personaje, pero no me parece interesante, de momento, porque me convertiría en una “escribidora” y no en una escritora. Tal vez las escriba pero a lo largo de los años. No como una máquina que expende libros. El escritor tiene que ir creciendo intelectualmente, no sólo estéticamente. Creo que es el momento de explorar otro tipo de policial, que es el género con el que me siento más auténtica, y después sí volver a Redhead pero cambiada. Crecida. No repetir la fórmula hasta el cansancio. Estoy explorando otro lenguaje, incursionando en algo más crudo y con cierto humor. Y estoy releyendo a Chandler.
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jueves, 15 de diciembre de 2011

Sorteo de la novela "Los abandonados"






Se vienen las fiestas y “Entre vidas” va a estar sorteando un ejemplar de la novela “Los abandonados” del escritor Luis Mey.

Las condiciones a cumplir son las siguientes:

-    Ser seguidor del blog “Entre vidas” (ir al blog http://entrevidasmm.blogspot.com, acceder con gmail y agregarse como seguidor).
-    Enviar un mail a la dirección entrevidasmm@gmail.com indicando en el asunto "Quiero el libro de Luis Mey" y en el cuerpo del mail: nombre y apellido, edad y cómo se enteraron del sorteo.

La inscripción finaliza el día 25 de diciembre de 2011 a las 15 hs y el ganador se sabrá el día 26 de diciembre de 2011.


El ganador retirará el libro por la zona de Capital Federal, sin excepción.

Se agradece la difusión. Leer más...