lunes, 13 de agosto de 2018

Marcela Chaoul: “Cuando empecé a escribir no tenía definido el personaje”




La escritora Marcela Chaoul publicó su novela El asco de las pulseras a través de la editorial Hojas del Sur y habló con Entre Vidas acerca de la historia protagonizada por Renata, de trece años. En dicho libro, ella por medio de peripecias va vivenciando su relación con los padres, amigos, estudio y principalmente con la transformación que va a teniendo con su cuerpo.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
 Escribo en el escritorio: llevo una botella de agua, pañuelos de papel y si es invierno, caliento el ambiente. Cierro la puerta, aunque no haya nadie en casa.

¿Con qué frecuencia escribís?
Intento escribir todos los días para darle continuidad a la novela del momento y para que mis dedos no pierdan la práctica. Cuando no tuve tiempo durante el día, termino de cenar, prendo la computadora y, en un archivo que lo llamo ejercicio de creatividad, escribo, aunque sea, un párrafo.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu novela El asco de las pulseras?
Cuando tenía nueve años, jugaba en casa de un compañero de la escuela y en su cuarto había rifles de aire comprimido. Me apuntó y la bala entró por mi ojo izquierdo y quedó tan bien alojada en mi cabeza, que los médicos decidieron no sacarla. El ojo lo reemplacé por una prótesis. Fue un cambio abrupto en mi vida. La primera novela que escribí, fue sobre cómo crecí con la bala y la prótesis, pero no la publiqué. En la segunda novela, quise saber cómo hubiera sido mi adolescencia sin haber sufrido esa tragedia y me dejé llevar por lo que mi cuerpo tenía para contarme.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre?
Cuando terminé la primera escritura, al leerla en papel, descubrí que a Renata, la protagonista, muchas cosas le daban asco. Quise agregarle al título un objeto que normalmente se usa como algo atractivo y la contradicción de pulsera con asco me pareció acertada.

¿Cómo fue el proceso de construcción de la protagonista Renata?
Cuando empecé a escribir no tenía definido el personaje. A medida que escribía las peripecias, surgió el nombre de Renata y fui construyendo su personalidad. Fue como un rompecabezas: fui juntando piezas de cómo eran mis compañeras del secundario y situaciones vividas. Después, me dejé llevar por la ficción y las hipérboles.

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro con la editorial Hojas del Sur?
Fue gracias a Luis Mey, mi profesor y guía literario, que se contactó con Andrés Mego, dueño de la editorial.

Para el que todavía no leyó la novela, ¿con qué se va a encontrar?
Renata tiene trece años. A través de sus peripecias vivencia un subi baja de emociones cuando se relaciona con sus padres, con amigos, con el estudio y sobre todo, con las transformaciones que su cuerpo va teniendo como la de todo adolescente.

¿Qué repercusiones tuviste respecto de los lectores de la novela?
Que es graciosa, atrapante, cruda, dura, fuerte, tierna, vertiginosa. Que no pudieron parar de leerla, la devoraron. Que se quedaron con ganas de más y que escriba la continuación. Que se identificaron con el personaje y que al utilizar lugares comunes, conocidos, se sintieron parte de la novela. Que el libro les sirve para entender a sus hijos adolescentes y para que los adolescentes también lo lean. Que es un libro que los profesionales, que trabajan con adolescentes y padres de adolescentes, debieran leer. 

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
Estoy indagando sobre el incesto, la promiscuidad y la perversión. Me parece que son temas recurrentes dentro del ámbito familiar que quedan solapados en la cotidianeidad. 

¿Cómo es tu experiencia en el taller con Luis Mey?
Empecé hace tres años, individual. Al principio, una vez por semana y a los pocos meses, dos veces por semana. Me urgía escribir y encontré en él a la persona que buscaba: exigente, sensible, honesto, generoso y dedicado. Nuestras clases son intensas. Discutimos nuestros puntos de vista hasta lograr un punto medio. Me respeta cuando estoy bloqueada y me da ejercicios adecuados para cada situación. Me enseñó cómo elegir la compra de libros. Cómo organizar mi biblioteca. No solo me ayuda a escribir, sino que también a relacionarme con la literatura y a transitar el camino solitario de la escritura. Me dio la llave de todas las puertas que tienen alguna conexión literaria. Me presentó a varios de sus alumnos y a su vez yo lo recomiendo como profesor y escritor. Se va generando una linda cofradía. Somos muy amigos y hacemos literatura de todo lo que nos rodea y vivenciamos.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Ser de utilidad a los lectores, de la misma manera que los libros de otros autores lo son para mí. Compartir con otros autores un espacio de charla informal donde podamos hablar de la soledad del escritor y no sentirnos tan solos en el angustiante camino de la escritura.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Claus y Lucas de Agota Kristof. Middlesex de Jeffrey Eugenides. El mundo según Garp de John Irving. Los pájaros de la tristeza de Luis Mey. La débil mental de Ariana Harwicz.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy corrigiendo una novela que dejé reposar hace un año. Al mismo tiempo, como me enseñó Luis, escribo una nueva.




Leer más...

Nazareno Petrone: “El gran disparador fue un libro de Levrero”




El escritor Nazareno Petrone publicó el libro de cuentos El fulbito de los lunes y otros cuentos con Qeja Ediciones, editorial de la que es uno de los creadores. Además, adelantó que está empezando a escribir su primera novela y que próximamente publicará un poemario.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
En general los rituales son más para postergar la escritura que para no escribir, nos llenamos de supuestos ideales para tener el tiempo, el clima, la soledad perfecta, solo para evitar el momento de escritura. Es raro, uno disfruta de escribir pero bueno, como todo esfuerzo, es fácil esquivarlo. Yendo a mis rituales, si o si, necesito tener el texto medianamente armado, organizado, planeado en mente. Me cuesta mucho sentarme en blanco, primero lo trabajo en mi cabeza, después encuentro el momento para bajarlo.

¿Con qué frecuencia escribís?
Son rachas. Tengo momentos que varios días de la semana encuentro el espacio para sentarme a escribir, después paso dos semanas y no escribí nada. Igual, por lo general, aunque sea una idea o un poema por semana se me cae.

¿Qué temas te sirvieron de disparadores para escribir las historias que aparecen en tu libro de cuentos El fulbito de los lunes y otros cuentos?
El gran disparador fue un libro de Levrero que se llama ‘Caza de conejos’. Me lo regalaron para un cumpleaños, lo leí de un tirón, al mes lo leí de nuevo, había algo que me atraía, que me gustaba y a la vez me daba la sensación de que podía armar algo de ese estilo. Después usé toda mi vida relacionada al fútbol, años de jugar, de ir a la cancha, de ver por televisión, todo eso está en el libro.

¿Cómo fue el proceso de selección de los cuentos que aparecen en el libro?
La mayor parte del libro son pequeños relatos que empecé a pensar sueltos y cuando vi que tenía varios y podían ser un libro decidí hacer 90 por los minutos del juego. Los tres cuentos restantes que vienen al final los elegí por el tema. Tengo cerca de 25 cuentos reunidos de todo tipo entre los cuales solo tres eran de fútbol. Me pareció que estaba bien agregarlos.

¿Cuál es tu cuento preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
Es difícil elegir uno porque son 90, con los lectores me pasó lo mismo, destacaron de todo tipo, en algunos podía coincidir con ellos, en otros casos me sorprendía que les haya gustado justo ese. Lo que sí disfrutaba era poner uno en el medio que no tenga nada que ver con lo que venía escribiendo, que quedara descolgado.

El libro fue publicado por tu editorial Qeja Ediciones, ¿cómo surgió ese proyecto?
Creo que la principal causa por la que surgió armar la editorial es porque estamos en un contexto que se puede. Más allá de los problemas económicos que puede haber, o la competencia que tienen los libros con millones de nuevos artefactos, la tecnología y las redes hacen que podamos trabajar en equipo con mayor facilidad. Ahora se puede contactar a un editor, a un diseñador, la imprenta, alguien que haga la web, los interiores, todo está al alcance de la mano. Tener la posibilidad de sacar libros sin intermediarios, vivir el proceso, estar en la elección de tapas, colores, venta, promos, presentaciones, está buenísimo. Además te aleja de andar peleando por un lugar, ya lo tenés asegurado, lo único que te queda es ponerte a escribir.

¿Qué expectativas tienen con la editorial?
Las expectativas van girando y transformándose a medida que vamos avanzando. Nos decimos todo el tiempo que tenemos que ir de a poco, tranquilos, no gastar de más, pero aparece un libro que queremos publicar y lo publicamos. Mientras tengamos plata en la rueda y podamos editar, vamos a seguir. Vivir de esto lo vemos muy lejano. Lo que sí queremos es editar a gente que nos guste, que nos caiga bien, que podamos generar un vínculo. Nuestro último libro ‘El interior afuera’ de María Lobo, lo presentamos en el Festival Internacional de Literatura de Tucumán. Nos invitaron allá, nos llevaron a comer empanadas, tomamos vino, participamos de lecturas, escuchamos otros autores. Al final del viaje la cuenta no era la plata que habíamos ganado sino el tiempo que pasamos. Hacer algo hoy, que todo está tan afectado por el mercado, sabiendo que no te va a dar réditos, hace que se puedan disfrutar de otras cosas, también te lleva, inevitablemente, a elegir más por gustos y placeres que por números. Y eso hace bien. Medio en joda, medio en serio, a la vuelta, decíamos que tenemos que publicar a alguien de Mendoza para que nos inviten a un viñedo. Creo que esa es la mejor expectativa que podemos tener. Tal vez dentro de unos años cambiemos el rumbo y sí podamos vivir de la editorial, por el momento nos queda disfrutar estas cosas.

¿Qué libros o autores recomendarías leer?
De lo último que leí, sin dudas, lo que más me gustó fue Magnetizado de Carlos Busqued. No podía dejar de leerlo. Un autor a recomendar que me gusta mucho es Fernando Pessoa, creo que esa sensibilidad, ahora, es imposible de encontrar.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Terminé de escribir un poemario que saldrá en los próximos meses o el año que viene. Además estoy trabajando otro poemario pero compartido con Leticia, novia y socia, en que dividimos el libro a la mitad, cada uno hace su parte pero a la vez se complementan. Y estoy arrancando a escribir mi primera novela. Respecto a la editorial nuestro próximo libro va a ser ‘No quiero ser tu amigo’ de Luciano Lutereau. Y para el año que viene pensamos inaugurar nuestra sección ensayos.



Leer más...

Romina Guzmán: “Creo mucho en lo curativo y transformador de las palabras en todo sentido”





La escritora Romina Guzmán publicó el libro Terapia poética a través de Halley Ediciones y habló con Entre Vidas acerca de dicha publicación y señaló que en este momento está iniciando una exploración como autora que había comenzado hace un tiempo como lectora y espectadora.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Es muy loco lo que me pasa con la escritura porque soy una persona muy ritualista salvo al momento de escribir. Creo que eso tiene que ver con que la escritura es un momento de plena libertad.

¿Con qué frecuencia escribís?
Llevo un diario en el que intento escribir todos los días aunque más no sea unas líneas. A veces escribo poco, pero siempre escribo. Una o dos veces a la semana, dependiendo del tiempo, me gusta releer el diario y sacar material para poesía. Muchos de esos esbozos se convierten en poemas.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Hará unos años me familiaricé como espectadora con los poetas que hacen Slams e improvisaciones y si bien mi estilo es muy distinto, eso me hizo ponerme a explorar más a poetas que escriben para ser leídos oralmente. Creo que eso me hizo replantearme la poesía de una manera muy distinta. Fue mi hermana Noelia la que me presentó a ese mundo y le estaré siempre agradecida. 

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara “Terapia poética”?
Para mí la poesía, como cualquier actividad artística, es una actividad sumamente terapéutica y catártica. Creo mucho en lo curativo y transformador de las palabras en todo sentido. Más allá de eso, me pareció que el título era atinado para proponer una hipótesis de lectura y a su vez plantear de una manera sutil lo que significa la poesía para mí. 

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
En realidad al leer varios de los poemas me surgió esa hipótesis de lectura. También pensar en lo terapéutico del proceso de escritura me resultaba motivador para escribir. Empecé a seleccionar poemas en relación, si se quiere, a esa consigna para que hubiera un hilo conductor. 

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Creo que tengo etapas con los poemas. En un principio me gustaba mucho el poema 1 de la sección Neurosis Obsesiva, creo que me pintaba a la perfección. Pero después me cansó un poco. Hoy, creo que mi favorito es “Regresión”. Los lectores destacan el último: “Poda” y de la sección Duelar “Irma”.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
No me gusta ser muy solemne en cuanto a los temas, creo que básicamente los poetas terminamos hablando siempre del amor o de su falta y eso es algo muy profundo y trascendente en si mismo. Trato de buscar palabras, o situaciones cotidianas que hablen de eso. Trato de recurrir mucho a lo concreto, a los objetos del día a día y a veces, esto sí que es muy cliché, al clima. 

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Pizarnik y Girondo para mi fueron claves. Me gusta la brevedad de Pizarnik y el lenguaje cotidiano de Girondo. Pero también me gusta invitar a la exploración de espacios de literatura alternativos, autores y autoras de editoriales independientes que hay en abundancia y muy buenos. Creo que hay muchas voces que representan la poesía desde los márgenes y me gusta recomendar la exploración de esos escenarios.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
No tengo la verdad un objetivo específico. Estoy por el momento iniciando una exploración como autora que había comenzado hace un tiempo como lectora y espectadora. Me interesa mucho lo interdisciplinario, la hibridez entre la lectura/escritura y otros lenguajes del arte como la música o la ilustración así que la búsqueda va bastante por ahí.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones?
Mi primer acercamiento a Mariana Kruk, editora de Halley fue porque editó la obra de un gran amigo mío. Después comencé un taller con ella y muchos de los poemas de mi libro fueron surgiendo a partir de consignas del mismo, hasta que pensé en una idea contenedora de esos poemas y otros. Ella estaba familiarizada con mi proyecto y fue un gran honor recibir la invitación a publicar. 

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
Tengo alguna idea revoloteándome en la cabeza como consigna para un nuevo poemario pero no sé si llamarla “proyecto” porque aún está muy verde. Por lo pronto sigo escribiendo y tratando de agrupar poemas cuando veo que hay de esos hilos sutiles que de alguna manera los unen o relacionan. También estoy viendo las posibilidades de ver cómo mis poemas podrían llegar a interactuar con otros lenguajes como el de la fotografía o la música.



Leer más...

Haidu Kowski: “Me vestía bien y caminaba las góndolas en horarios donde no había mucha gente”




El escritor Haidu Kowski habló con Entre Vidas acerca de su novela Instrucciones para robar supermercados, publicada por Tusquets Editores. Además, actualmente trabaja en una obra de teatro llamada Fogón, que escribió, dirige y estrenará este año. Y por último, en el 2019 saldrá nueva novela también a través de Tusquets.





PH Luca Frondoni




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No soy de sentarme un rato largo, entonces mi ritual es bastante ecléctico, puedo escribir en cualquier lado, en la calle, con gente en mi casa, en casa de otros, creo que el ritual sería no frenar ante la arremetida de una idea o del deseo de escribir. El silencio no me inspira, necesito música y mucho bardo alrededor. Creo que es un efecto del jam de escritura en mi vida, donde ejercité la escritura frente al público devenido en lector instantáneo.

¿Con qué frecuencia escribís?
Todos los días, todo el tiempo que pueda. 

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu novela Instrucciones para robar supermercados
No tener plata para comprar comida y tener mucho tiempo libre. Entonces me iba a los supermercados. Sin ninguna razón en particular. Me vestía bien y caminaba las góndolas en horarios donde no había mucha gente. Observaba, estudiaba y nunca dejaba de probar. De pronto me di cuenta que el supermercado era una especie de iglesia del capitalismo, que acogía a todo aquel que tuviese algo para dar a cambio de sus frutos. Un lugar plagado de referencias de consumo donde el pobre tenía vetado el acceso. Un dia, en plena hora pico, me crucé con un pibe que cortaba los sachets de leche con una gillette, otro día con uno que en el estacionamiento, vendías las cosas que robaba. Y las etiquetas flojas por la humedad de la carne... 

¿Cómo surge la elección de ese nombre para el libro?
Al principio la novela era eso, puras instrucciones reales de cómo hacerlo, pero en ocho años de escritura mutó hasta la obra que es hoy. El título me acompañó siempre.

¿Cómo fue el proceso de construcción del protagonista Franco?
Fue bastante más complicado que otros personajes, pero también puede ser el mismo actor que estuvo en otras historias que supe escribir. Franco llegó a la historia en una segunda escritura. De hecho, en un momento también pensé en llamar a la novela “El método Franco”, pero no. Franco  es mezcla de gente de la calle, con gente que no está en la calle y tiene un trabajo de mierda, o gente que la acaban de hechar, pero con las ínfulas de un pibe que tuvo una familia estricta que hasta ese momento no le había servido para nada. Todos esos conviven en su cabeza. Se siente descalzado, antisistema, pero a su manera tiene la suficiencia para subsiustir los avatares que le surjen en el camino. La subsistencia lo guía e incluso lo hace obrar en contra de sus ideales.

¿En qué te identificás con el personaje de Franco?
En el poder de la subsistencia, en que no me importa mucho el qué diran y en el odio al sistema que nos abraza hasta la asfixia. Franco tiene el ojo para entender que aunque ciertas costumbres son aprobadas por la sociedad, no todas deberían existir.

¿Por qué elige robar carne?
Porque la carne es la droga argentina, y si vas a robar algo es importante que se venda fácil. (Dicen que la droga se vende fácil, yo no lo sé). Además tiene que ver con nuestras entrañas ganaderas, con robarle a los dueños de todo y jugarle sucio a la moda vegetariana.

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro con Tusquets Editores?
Se lo di a un editor y a los quince días me dijeron que había tenido una gran lectura. Pensé que era joda, pero no. ¡El sueño del pibe! Gente muy profesional la de Tusquets. 

¿Qué diferencias notás en vos como autor entre el que publicó Manual de estrategias del póker (Estrategias de poker para la vida) y el que publicó el nuevo libro?
Siento que no hay ninguna diferencia, que puedo escribir sobre lo que quiera, siempre y cuando profundice en el tema. Por otro lado, el libro de poker fue un encargo, lo escribí en siete meses, mucho trabajo de lectura y escritura. Creo que gracias a eso tuve el impulso de práctica para bajar a papel una tercera versión de Instrucciones para robar supermercados. 

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
Sobre apuestas deportivas y los apostadores, sobre la prostitución mental y sobre la represión silenciosa.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Publicar diez novelas más, una mejor que otra, y después morirme. (La primera parte va a ser más difícil que la segunda).

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Trilogía de la guerra, de Agustín Fernández Mallo. Tiene todo, es un viaje en el tiempo ligado a los espacios bélicos pero carente de violencia explícita.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
En una obra de teatro que escribí y dirijo, se llama Fogón, estrena este año, se hace en mi casa. En una novela nueva que sale en 2019, también por Tusquets. En una posible serie de ocho capítulos con Instrucciones. En apostar sin fundirme. 




Leer más...

Leticia Martin: “Me gusta imaginar resultados delirantes a planteos actuales que considero hipócritas, falsos o ambiguos.”





La escritora Leticia Martin habló con Entre Vidas acerca de su novela Estrógenos publicada por editorial Galerna y de su flamante Qeja Ediciones con la que próximamente publicarán un libro que reúne toda la poesía escrita de Luciano Lutereau a la fecha.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No soy de armar escena literaria, al contrario. Desacralizo el acto. Tomo mate, a veces escribo mientras almuerzo, a veces antes de irme a mi casa, cuando quedo sola en la oficina, o cuando me desvelo. También me di cuenta que me miro las manos en el teclado, y las uñas, así que a veces me distraigo con una lima o un esmalte. Y después vuelvo, más prolija, de nuevo a lo mío. Es como una válvula de escape inconsciente. Soy lo menos ordenada en relación a rutinas de escritura, suelo dejar libros tirados por la mesa, por ahí, por la casa, en el trabajo, en las mochila… Eso sí, necesito la energía condensada en otros libros cerca, leer un poco antes de ponerme o solo estar cerca, olerlos. También he descubierto que necesito tener un mínimo orden en la casa, como la cena marchando o el lavarropas en funcionamiento. Como si escribir siempre tuviera que suceder mientras otras cosas avanzan.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo a diario. Si no es un cuento, es un capítulo de una novela, mails con comentarios a autores que edito, un poema, las respuestas de entrevista como esta, un prólogo, una presentación, una contratapa, la lectura que hice de un libro, alguna nota, algo. Para mí todo es escritura y si bien algunas de esas materialidades fluye más que otras, todas se están retroalimentando y hasta, algunas veces, conversan.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu novela Estrógenos?
Tenía en la retina el dibujo de una fila de hombres embarazados con una bandejita de casa de comidas rápidas entre las manos. Esperaban algo, no sabía qué. Eso que terminó en la escena de la sala de detención de paternidades gestantes que por decreto instalaran los Continuistas en un sanatorio tomado, luego de declarar el Estado de Sitio. Esa imagen y algunas otras de maltrato laboral que sufrí embarazada, y quería tomar y tergiversar apenas para la ficción.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre?
El nombre es un poco de Nicolás Mavrakis. Una tarde estábamos conversando con Juan Terranova y él acerca de mi novela y yo tenía una lista de nombres bastante baratos, porque no terminaba de decidirme. Ahora solo recuerdo uno que se me imponía, que era: “Parto peneano”, algo bastante obvio. También había algunos más feos, como “Euramérica”. Entonces Nicolás dijo esa palabra, que está un poco a lo largo de toda la novela, y desde el comienzo, cuando Martín, el protagonista, se inyecta comienza a inyectarse Estrógenos para feminizar su organismo y poder adaptar su fisiología a la gestación inminente. En esa época yo estaba leyendo y discutiendo con Testo Yonki de Paul Beatriz Preciado, que es un diario de reflexiones y anotaciones acerca de cómo va cambiando su cuerpo en la medida que ella se inyecta Testosterona para masculinizarse. Creo que linkear eso funcionó como un sí rotundo a la sugerencia de Nicolás y así quedó bautizada la novela. 

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro con la editorial Galerna?
Fue de verdad resultado de una impertinencia. Recuerdo que había ido como lectora a la Feria del Libro y que estaba en la presentación de tres títulos de esa editorial, en una de las salas del primer piso. Entonces pensé en acercarme a Gonzalo Garcés, que oficiaba de editor y presentador de esos títulos. Durante toda la tarde armé una pregunta para él. Cuando pude acercarme ya estábamos en la escalera mecánica, bajando hacia el ingreso del predio Ferial de Palermo. Duró dos minutos el intercambio, pero escuché la respuesta que esperaba. “Imprimí el material y dejámelo a Galerna”, dijo él. Eso hice. Al poco tiempo Garcés me contactó para preguntarme si la novela estaba comprometida en algún concurso. Le conté que sí, que estaba en tres. Y le pedí que esperáramos el veredicto. Pero él me respondió con una frase muy graciosa: “Vos querés salir a escondidas con tu amante y tener la cena servida al volver. Y eso no puede pasar. Vas a tener que decidirte”. Así que bajé Estrógenos de los tres concursos y dejé que el editor trabajara. Fue un gesto de confianza en Galerna y en él. Lo que vino fue muy bueno. Sobre todo por las diversas lecturas y mails comentando la novela, que recibí de muchas personas.

Para el que todavía no leyó la novela, ¿con qué se va a encontrar?
Hombres y mujeres disciplinados al punto de no poder escapar a la realidad de un futuro distópico donde los sectores Continuistas se han impuesto a los sectores Extincionistas, obligando a los hombres a engendrar y continuar sus embarazos hasta el término; para salvar a la humanidad. Una extraña forma de dialogar con la realidad tangible de nuestro país y nuestro mundo, pero dentro de una lógica ficcional propia. 

¿Qué repercusiones tuviste respecto de los lectores de la novela?
Muchas preguntas, muchos cuestionamientos, algunos comentarios de personas molestas, lecturas que afirman cosas que no quise decir, intenciones de hacer una serie y una película. No creo que haya mucho más que pedir a cambio de lo que escribimos y echamos a rodar por el mundo.

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
Acabo de terminar una novela muy distinta a Estrógenos, que titulé: La transición y que está buscando su destino. Fue un intento de ir a otro género, de ponerme en una situación de escritura distinta y no segura. Quizá pronto pueda ponerme a escribir otros futuros próximos. Me gusta imaginar resultados delirantes a planteos actuales que considero hipócritas, falsos o ambiguos. Creo que en ese juego se corren velos que en lo cotidiano no siempre es fácil identificar.

¿Cómo surge Qeja Ediciones?
Como respuesta al amor y a la confianza, como segunda oportunidad, como inquietud por lo que hay detrás, arriba, adentro y al dorso de los libros, para luchar contra el miedo a decir lo que no parece posible decir en democracia, para quitarle entidad a nuestros empleos, para evitar la mezquindad y el individualismo que parecen haber inyectado en nuestro adn, para no ser razonables, porque hay crisis y todavía tenemos de todo, porque podemos pensar y poner las manos en la masa, porque ahorrar en dólares es triste en un país endeudado a cien años, porque creemos en lo que escribimos y en los que escriben, porque hay historias que merecen ser leídas y porque apagamos la tele y luchamos contra la neurosis obsesiva de universitario de clase media que en el fondo seguimos siendo.

¿Por qué decidieron ponerle ese nombre a la editorial?
Esa es una pregunta que debería responder Nazareno Petrone. Él cuenta muy bien el relato de la noche en que surgió el nombre de la editorial, en el barrio de San Telmo. Me encanta escucharlo. Pero intento una reflexión. Quejarse es argentino. Ni siquiera es protestar, o hacer valer derechos. Quejarse es andar rumiando por lo bajo, algo que en el fondo no cambia la realidad, no permite oponerse de lleno, no te empuja a tomar la palabra. Y en el fondo todos somos, un poco, ese gesto horrible. ¿Qué mejor que ponerse una foto de lo que no queremos ser como motivo y motor? Cada libro que sale de imprenta, después de un arduo trabajo y esfuerzo, es un triunfo de lo escrito por sobre lo balbuceado en forma de queja. Una forma de extirpar lo que no. Algo así.

¿Qué libros publicaron y cuáles son los que van a estar publicando próximamente?
El próximo libro reúne toda la poesía escrita de Luciano Lutereau a la fecha, quien además declaró que ya no va a escribir poesía nunca más (cosa que no le creemos). Se llama: No quiero ser tu amigo” y reúne los títulos: Todos contentos, Forever juntos y Cumbia nena. También van a salir dos poemarios antes de fin de año: uno de Nazareno Petrone y otro mío. En marzo si el país sigue funcionando, publicaremos el primer título de la colección de ensayos. Estamos trabajando en la edición con Daniel Mundo y no puedo más de contenta con el material que nos acercó y el trabajo distendido que estamos haciendo. Nos quedan varias cenas y vinos por delante.

¿Cuál es criterio de selección de los libros que publican?
Está llegando muchísimo material y es muy difícil construir ese criterio. Nos importa mucho que el autor no confunda nuestro trabajo con el de una empresa, que el trato sea constructivo para ambos, y estar sumando valor al campo cultural. Nos interesa que el autor sepa que nos importa hacer crecer su material, incorporar distintas voces a la editorial, apuntar al federalismo, pensar el futuro digital del libro, saltar a los intermediarios y no fundirnos en el intento.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
El interior afuera, de María Lobo.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Tengo un hermoso proyecto en mente que es aprender a decir “no” y concentrar toda mi energía en las cosas que valen mucho la pena: afectos, libros, alumnos y escuchar música.





Leer más...

Giselle Aronson: “Mi intención era recorrer un camino experimental con la poesía, quería nutrirme de ella”




La escritora Giselle Aronson incursiona en la poesía con su nuevo libro En el hueco que queda, publicado por Halley Ediciones. La autora le contó a Entre Vidas que cuando empezó el taller virtual con Mariana Kruk buscaba encontrar lo poético en su escritura y con el paso del tiempo ese lugar fue convirtiéndose en un refugio.




PH Angie Pagnotta



¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Tengo que estar vestida y calzada. No puedo escribir en pantuflas, difícilmente en ojotas, tiene que ser un calzado que me cubra el pie. Tampoco en pijama. Mate preparado. Es muy probable que en el momento en que me disponga frente a la computadora, Jana, mi gata, venga a reclamar su dosis de cariño. Entonces, se vuelve ineludible auparla, acariciarla un rato, aceptar el amasado de sus garras cuidadosas y esperar a que se considere satisfecha y se vaya.

¿Con qué frecuencia escribís?
No hay frecuencia, últimamente. No puedo establecer ya un lapso entre un momento de escritura y otro. Sucede como una contingencia, un hecho fortuito, casi un milagro. No me gusta que sea así pero así está siendo por estos días.

Siempre escribiste narrativa, ¿cómo se da tu llegada a la poesía?
Cuando me preguntaban si escribía poesía, yo decía que sí pero que era como cantar en la ducha; un acto de intimidad, algo privado. El año pasado, en esa búsqueda que  no cesa, comencé un taller de poesía con Mariana Kruk. Empezaron a aparecer poemas nuevos pero también trabajamos mucho sobre los ya escritos, desde hace diez años hasta ahora. Tuve muy buena devolución de esos poemas “viejos”, entonces, me di cuenta de que yo no había llegado a la poesía, como pensaba hasta ese momento, sino que ya estaba ahí. Que sólo hacía falta que alguien echara luz para ver el espacio. Ese taller y Mariana tuvieron ese rol iluminador y yo estoy muy agradecida por eso.

¿De qué temas te nutriste para escribir las poesías que aparecen en tu libro En el hueco que queda?
Son imágenes que van apareciendo. Pueden ser de la vida cotidiana, o reacciones ante sucesos que ocurren. Las tormentas, la lluvia, el silencio, las palabras, los huecos, los recovecos, las ansias, son temas recurrentes en los poemas.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre?
Es un verso de uno de los poemas pero representa a todo el libro. Siempre queda un hueco: por algo que no está, que falta, que nunca estuvo, que se busca, un deseo. Entonces, el lenguaje aparece para nombrar eso que no está, para llenar ese hueco pero tampoco lo logra del todo.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Al principio creí que había elegido los poemas más trabajados, los más consistentes, los que más me gustaban o aquellos en los que más se escuchaba mi voz. Pero ninguna elección es inocente. Una vez que estuvo armado me di cuenta de que el libro no responde ni escapa a otra cosa que no sea la búsqueda que llevo a cabo desde el primer momento. Lo que no está, lo que no se sabe, lo que queda por fuera de lo predecible, lo racional, lo que se busca, lo que interroga.

¿Cuál es tu poema preferido del libro?
Son muchos. Sólo por elegir uno diré que Animal.

¿Cuál fue tu experiencia con el taller virtual que da la poeta Mariana Kruk?
Es un espacio imprescindible. Empecé el taller como parte de esa búsqueda, quería encontrar lo poético en mi escritura. Con el paso de los meses, fue convirtiéndose en un refugio, un abrazo. Es increíble que un espacio virtual tenga la capacidad de alivianar el peso de los días, de una realidad difícil y agobiante. Más que virtual es un espacio virtuoso.

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones?
Cuando yo empecé el taller con Mariana Kruk, mi intención era recorrer un camino experimental con la poesía, quería nutrirme de ella. Jamás me imaginé (ni en mis delirios más pretenciosos) escribir un poemario. A medida que avanzamos en el trabajo, fue surgiendo un material sólido. La editorial Halley no recibe pedidos, ellos son quienes invitan a los autores a publicar. Un día llegó esa invitación y fue un honor y una alegría inmensos.

¿Qué libros o autores de poesía recomendarías?
Olga Orozco, Glauce Baldovin, Jorge Boccanera, Julieta Lopérgolo, Eduardo Lalo, Idea Vilariño, Pamela Terlizzi Prina, Mariana Kruk, Raúl Delgado, Macarena Trigo, todos los autores de Halley Ediciones. Me estoy quedando corta, podría mencionar a muchos más.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Sigo escribiendo poesía.
Hace un año y medio que estoy  empezando una novela. La empiezo y la vuelvo a empezar. Ya no sé si es una búsqueda o una trampa.
También estoy revisando algunos cuentos escritos.
Continúo con los talleres literarios en Haedo y seguimos coordinando con Fernando Veríssimo, el ciclo Crudo & Cocido.



Leer más...

miércoles, 8 de agosto de 2018

Jorge Andrés Rosker: “La novela tiene más exigencia”






El escritor Jorge Andrés Rosker habló con Entre Vidas acerca de su primera novela Los trabajos de Hércules, publicada por Azul Francia Editorial. Además, comentó que actualmente trabaja en la escritura de una nueva novela.


¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Comencé escribiendo poesía. La poesía no me exigía demasiado. Era una escritura muy espontánea, aunque luego le hiciera correcciones. Cuando incursioné en la narrativa y más específicamente en la novela, la cuestión cambió. Generalmente cuando abro el texto en el que estoy trabajando abro también el solitario. Escribo y cuando me bloqueo abro el solitario, hago uno o dos juegos y vuelvo al texto. Es como si le diera un recreo al cerebro. La novela tiene más exigencia, desde mi punto de vista, ya que hay que estar pendientes no sólo de la historia sino también de las cuestiones temporales, climáticas, horarios, en fin, me pide mucho más.

¿Con qué frecuencia escribís?
No tengo una frecuencia definida. A veces me siento todos los días unas horas y de golpe pasan semanas en que abandono el texto. Al principio me cuestionaba estos momentos de “no trabajo” pero al tiempo me di cuenta de que así funcionaba. Cuando volvía al trabajo aparecían un montón de ideas.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu novela Los trabajos de Hércules?
Hace unos años me reunía con grandes amigos y compartíamos trabajos o sólo ideas. Uno de ellos, Jorge Victoriano Alonso (Premio Alfaguara) era apasionado por el realismo mágico y creo que tantas charlas que tuve con él me empujaron a la novela. Los trabajos de Hércules es en realidad una extracción de una novela que comencé a escribir y resultó demasiado larga y no me convencía. La dejé descansar un tiempo y cuando comencé a leerla nuevamente me di cuenta de que eran dos, pero la más rica para mi resultó ser ésta, la de mi querido Hércules.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre?
El nombre que todos vinculamos con el héroe mitológico tiene que ver con el trabajo ya que el personaje de mi novela no está dotado físicamente como el histórico. Sin embargo, sí tiene la voluntad y la garra necesaria para cumplir con sus tareas que, en este caso, no se las impuso nadie, sólo él.

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro con Azul Francia Editorial?
Un tiempo atrás estaba buscando una editorial para publicar el libro, por lo que decidí hacerle una corrección. Para eso me comuniqué con un muy buen amigo, Juan Leo López, que es un excelente corrector además de otras excelencias. Con sumo agrado Juan recibió mi libro y comenzó la tarea de la corrección. Dicha corrección la estaba realizando conjuntamente con Francisca Mauas. Al terminar el trabajo recibí el libro corregido y proseguí con la búsqueda de una editorial. Meses después descubro que Francisca lanzaba su editorial y nos pusimos en contacto. Tremenda alegría me provocaron los comentarios de ella acerca de mi historia y por sobre todo que quería editarla.

La novela ya se encuentra en preventa y próximamente será la presentación, ¿qué podés adelantar de la historia?
Básicamente la historia es como muchas en las que un personaje del interior del país llega a Buenos Aires en busca de trabajo, de realización personal, de éxito. En nuestra ciudad inmediatamente se hace amigo de un ser muy especial que lo hospeda en la habitación que ocupa en una pensión. A partir de allí, Hércules comienza su búsqueda de oportunidades. El tema acá es el humor como un soporte constante. Sin el humor creo que hubiera sido un relato sin mayores expectativas.

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
Estoy recopilando información de mis abuelos. Los paternos fueron austríaco él y húngara ella y los maternos franceses. Todos buscaron Argentina escapando de una Europa muy convulsionada. Lo que he encontrado hasta ahora es fantástico y ya tengo algunos borradores que hablan de mi abuelo paterno preso en Siberia, por ejemplo.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Mis objetivos son poder hacer llegar estas cuestiones que se me ocurren a la mayor cantidad de gente posible y recibir alguna devolución que me permita mejorar.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Acabo de comprar un libro de un autor que no conseguía en Argentina que se llama Achille Campanille. Es de principios del siglo pasado y un maestro del humor. Cualquier libro de él. De Bryce Echenique recomendaría todos pero el que leí hace poco y es excelente se llama Las obras infames de Pancho Marambio. Museo de la novela de la eterna de Macedonio Fernandez. Los Aforismos de Lichtenberg. Creo que la lista sería muy larga. Por supuesto Una sombra entre nosotros, de Francisca (subordinación y valor) Jajá!

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy tratando de terminar mi tercera novela que, si mis personajes me ayudan, será pronto pero los noto un poco sin ganas.



Leer más...

martes, 31 de julio de 2018

Mariano Contrera: “Es una novela que tiene un poco de todo”




El escritor Mariano Contrera habló con Entre Vidas acerca de su novela Las dos muertes del General publicada a través de la editorial Modesto Rimba y adelantó que actualmente trabaja en una historia que relata el peregrinar de una pasante de antropología en París.



¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Únicamente estar medianamente relajado, dentro de lo posible. Algunas veces un vaso de whisky, en otras ocasiones un cigarrillo. Generalmente hay que aprovechar frenéticamente el poco tiempo disponible, y olvidar todo ritual. La vida moderna, el trabajo, mi hijo, suelen consumir gran parte de las horas libres y no hay que desaprovechar ningún espacio. He llegado a levantarme a las 6 de la mañana para poder escribir antes de ir a trabajar, o a permanecer hasta las 3 am, sabiendo que debía ir al laburo en 4 horas. En los momentos culmines de inspiración puedo llegar a no dormir con tal de dejar salir lo que leva dentro. Lo necesito, es más fuerte que yo. Si me acuesto tampoco puedo dormir pensando en oraciones, párrafos, diálogos.

¿Con qué frecuencia escribís?
Durante los momentos de inspiración y creación pura suele ser algo diario, ya que la ansiedad y la necesidad de continuar la historia lo piden. Luego con la reescritura, corrección y demás arreglos suele espaciarse la frecuencia, pero trato de mantenerlo como un hábito. Una o dos veces por semana es lo mínimo.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu novela Las dos muertes del General?
La primera idea generadora fue la película Bastardos sin gloria. Ya que en la misma se propone tanto un intento de asesinato, como un posible cambio de los hechos históricos. A partir de ahí comenzó a pasar por mi cabeza la idea de transponer algo similar con un líder nacional. Desde ese punto de partida la idea mutó hasta convertirse en varias vidas entrelazadas con sus propias historias individuales, sus miedos y sus búsquedas.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre?
El nombre surgió a último momento, luego de una especia de brain storming con mis editores Mauro Lococco y Mere  Echagüe. Plantea de alguna forma esa incertidumbre entre la historia oficial y la imaginaria relatada en el libro, haciendo referencia  a Perón, pero sin nombrarlo abiertamente tampoco.

¿Cómo surge la elección del epígrafe que dice “Los locos abren los caminos que más tarde recorren los sabios, fragmento de Carlo Dossi?
A través de la historia muchas grandes personalidades han sido consideradas locas, pero luego el tiempo les ha permitido una redención como creadores únicos. Ahora se me ocurren los casos de Van Gogh, o nuestro más cercano Charly García.  En lo referente al libro, el personaje de Garmendia presenta síntomas de paranoia, y delirios persecutorios, pero mantiene la postura de haber sido el responsable de la muerte de Perón. Su argumento es plausible, posible, y hasta creíble, quizás no sea puramente una creación de su mente

¿Cómo nace la idea de que en el libro aparezcan personalidades como Ernesto Che Guevara o Fidel Castro?
Principalmente estas personalidades surgen por el contexto histórico, una intriga internacional que se desarrolle en Latinoamérica no podía excluir en plena guerra fría a los mayores exponentes del comunismo. El Che Guevara no había terminado del todo amigado con Perón, quien en una reunión personal antes de su viaje a Bolivia,  no le dio su apoyo en la misión de expandir el comunismo por el cono sur. Esto le daba un motivo extra para promover el intento de asesinato.

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro con la editorial Modesto Rimba?
Básicamente fui yo quien se puso en contacto con ellos, con la idea de expandir el ámbito de distribución de mi obra. Ellos estuvieron conformes con la novela y se mostraron más que dispuestos a trabajar juntos. Desde el primer momento al último nos hemos manejado de la mejor manera, y con la mejor onda.

Para el que todavía no leyó la novela, ¿con qué se va a encontrar?
Es una novela que tiene un poco de todo. Algo de ficción histórica, suspenso, un poco de policial, algo de road movie, y hasta pizcas de humor. Sigue a varios personajes en sus búsquedas personales, son personas comunes que persiguen algo, buscan cambiar sus vidas, y encontrar respuestas a sus miedos. Creo que la mayor satisfacción es que logré que fuera fácil de leer, ágil, rápida. Bastante cinematográfica en cuanto a los tiempos.

¿Qué repercusiones tuviste respecto de los lectores de la novela?
Afortunadamente la mejor. Gracias a la editorial he logrado llegar a personas que jamás hubiera imaginado, y que han mostrado la mejor onda y las mejores reseñas. En cuanto a las personas de mi ciudad (Lobos, Buenos Aires) he encontrado todos comentarios positivos (los negativos quizás no se hayan animado a expresármelos), que son todo un aliciente y un verdadero impulso a seguir en esto que amamos.

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
La verdad no tengo un tema en la cabeza del que pretenda escribir. Me interesan las historias pequeñas, datos curiosos, pequeños héroes, curiosidades, historias comunes con un toque de rareza. Una fabrica de bolitas, un boxeador retirado, el tipo que diseñó el Rastrojero, historias pequeñas, el ingeniero alemán que vino a diseñar aviones en Argentina en los 60, el tipo que tiene la receta de loa caramelos Media Hora, el que inventó la Esperidina… divagues solamente.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Cada comentario positivo, cada reseña, cada palabra de aliento es un casillero mas en este juego. No tengo objetivos, solo ir avanzando poco a poco, con eso me basta, y no aflojar. Mi sueño sería poder vivir de la escritura, creo que todos deseamos poder subsistir haciendo lo que amamos, desde jugadores de futbol, pintores, artistas en general.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
“La verdad del caso Harey Quebert” de Joel Dicker.
“Fahrenheit 451” de Ray Bradbury (debo reconocer que lo leí hace poco por primera vez)
“Cadáver  exquisito” de Agustina Bazterrica
“Matar a un ruiseñor” de Harper Lee

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
En este momento estoy trabajando en una nueva novela, que relata el peregrinar de una pasante de antropología en París, por restituir los restos de restos de un indio Selknam, del sur de nuestro país, antes de que la última descendiente pura viva muera de cáncer. Planea ser una historia en la que cada personaje experimente un viaje de superación interior, espiritual, personal,  espiritual, veremos que pasa.




Leer más...

domingo, 22 de julio de 2018

Julieta Lopérgolo: “No quería que el libro fuera una especie de catarsis, un desahogo a secas, digamos”





La escritora Julieta Lopérgolo habló con Entre Vidas de su libro de poesía Para que exista esa isla publicado por la editorial Postales Japonesas, en la que habla de diferentes momentos desde que se entera que su padre estaba enfermo. 




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
¿Rituales? Ninguno. Tal vez podría decir que no suelo escribir de noche.  De noche leo.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo a diario, lo que no quiere decir que escribo todos los días (risas). A lo mejor en días y días de escribir aparece algo que yo puedo llamar poema, que dice algo de lo que quiero decir de un modo que me conforma en cierta medida. No sé si es porque estuve muchos años sin escribir poemas, que es lo que solía escribir desde muy chica, que se me da por escribir cada día, y digo que se me da porque tampoco es que me obligue a eso o que se trate de un hábito consciente. 

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
En casa de mis padres siempre hubo libros, de todo tipo, desde diccionarios, enciclopedias, libros de historia, política, economía, novelas, muchas colecciones de las que editaba el CEDAL, por ejemplo, libros de psicoanálisis, teatro, y también, aunque en menor medida, poesía. Cuando cumplí ocho años mi papá me regaló Romeo y Julieta, una edición de Losada que todavía conservo y no presto, y que leí mil veces. No diría que mis viejos eran lectores de poesía. Sin embargo, muy poco tiempo antes de morir le conté a mi papá que estaba escribiendo poesía y me dijo “yo no entiendo cómo hay gente a la que no le interesa la poesía”. Te diría que nunca lo he visto leer un libro de poesía, pero sí había una valoración y una apuesta en él con respecto a la poesía, o al menos así lo siento.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Para que exista esa isla?
El título no es una ocurrencia enteramente mía. De hecho no se me ocurría ninguno hasta que un amigo que quiero mucho, y que leyó el libro unas cuantas veces antes de que se publicara, me señaló el último poema del libro, el último verso de ese poema, que es precisamente “para que exista esa isla”, y me pareció que era muy justo que ése fuera el título del libro. Un nombre y un lugar que estuve buscando mientras lo escribía, y todavía busco.

El libro está dividido en tres etapas que tienen que ver con momentos de tu padre, entre ellos el momento de su enfermedad y el momento posterior. ¿Cómo surgió la decisión de escribir un libro sobre un tema tan movilizador?
Esas etapas tienen que ver con momentos de mi padre y también con momentos míos, y de nosotros. Cuando mi papá se enfermó yo volví a escribir, y también me mudé a otro país, y con la escritura algo empezó a pacificarse, aun con mucho dolor y también impotencia (yo vivo en Montevideo y mi papá vivía en Rosario) por no poder acompañar a mi papá como hubiera querido. El libro va de un invierno a otro, el año que mi papá sobrevivió a la enfermedad hasta que se murió. Cuando lo internaron y ya no estuvo consciente, escribía casi todo el tiempo. Era mi manera de estar con él, de traerlo, de despedirme. Una vez que murió,  seguí escribiendo porque no podía dejar de hacerlo, y no sólo sobre mi padre o para él, sino sobre otras cosas.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
No quedaron muchos poemas fuera del libro. Me aterraba que fueran cursis, que yo quedara demasiado pegada al sufrimiento. No quería que el libro fuera una especie de catarsis, un desahogo a secas, digamos. Tampoco quería que sólo hubiera muerte, mi papá muerto.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
Si tengo que decir uno, me quedo con un poema de la primera parte del libro, un poema que es al mismo tiempo una escena que recuerdo con mucha precisión. Una mañana en la que iba a escuchar el parte médico que daban en la unidad de terapia intensiva había muchos perros tendidos en la vereda del hospital que ocupaba toda una manzana. Era una imagen tan hermosa en el medio de todo el dolor de esos días… Recuerdo que antes de entrar al hospital me quedé un rato mirando esos perros. Después escribí. Es un poema breve pero en esos momentos me dio mucha felicidad escribirlo:
En la cuadra del hospital
el sol traza una franja
de esquina a esquina.
Sobre esa línea
los perros duermen
sin amontonarse
en la luz del invierno.

En cuanto a si hay alguno que destaquen los lectores… el último poema de la primera parte:
Por última vez
había que subir a la terraza a destender
tu ropa.
Había que ver cómo algo tan simple
nos hería. 
Esa mañana contraria a las demás
la forma de tu cuerpo ondulaba en la soga,
el aire envejecido,
empastado de nada,
todo lo que no.
Queríamos decir mañana y no,
cielo celeste no,
ni vamos,
ni en un rato.
Lo único importante era esa ropa paralela
a la certeza enorme de tu muerte
en los oídos.
Podríamos haber velado directamente
la ropa tendida,
abrazados,
mientras soplaba ese viento desacostumbrado de junio
sobre el techo inocente de tu casa.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Qué difícil. Yo diría que hay leer siempre a César Vallejo, a José Emilio Pacheco, a Diana Bellessi, a Eliseo Diego, a Juan L. Ortiz. Y a Derek Walcott, a W. Szymborska, a Yehuda Amijai, a S. Plath. A Montalbetti, a Bustriazo Ortiz, a Gianuzzi, a Arturo Carrera, a Leopoldo Castilla. Y a Denise León, Sonia Scarabelli, Elena Anníbali, Soledad Castresana, Carlos Battilana, Dolores Etchecopar, Julia Magistratti, Alejandra Correa, María Mascheroni, Pablo Romero. Y tantos más. 
Hay poetas que no han publicado libros todavía pero que son tremendos tremendos, como Fidel Maguna y Eleonora Larumbe, de Rosario.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Postales Japonesas?
Una amiga compartió unos poemas míos en Facebook y justo Andrés Nieva (de Postales Japonesas) los leyó y se interesó. Me escribió para preguntarme si tenía algún libro escrito para mandarle, y resulta que tenía dos. Le mandé primero Para que exista esa isla y me propuso trabajar juntos y editarlo. Muy generoso Andrés,  como editor y como lector.

¿Con qué se va a encontrar la persona que todavía no leyó tu libro? 
No sé si puedo responder eso porque ese libro es una experiencia, singular como toda experiencia. En Para que exista está mi papá, está el amor que nos tuvimos durante todos los años en los que vivimos al mismo tiempo, el amor ahora que él ya no está, y también están mi madre, mis hermanos, nuestras infancias, la vida en Rosario, aunque no nombre esa ciudad en los poemas. A veces pienso que también está la pregunta, nada original, acerca de qué es un padre y cómo escribirlo.

En unos meses sale un nuevo libro de tu autoría, ¿qué podés adelantar de dicha publicación?
Un amigo diría que es un libro de meteorología poética. Eso podría ser un adelanto (risas).

¿Tenés pensado escribir otro género literario?
No se me ocurre qué. De momento intento escribir poemas.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
Sigo escribiendo. Una vez Carlos Battilana me dijo algo en relación a la publicación de libros de poesía, que me pareció maravilloso: “nadie espera nuestros libros”, y bien pensado esto produce una libertad enorme.




Leer más...

sábado, 21 de julio de 2018

Yanina Rafi: “El humor irónico, satírico me divierte mucho y yo soy un poco eso también”





La escritora Yanina Rafi habló con Entre Vidas acerca de su libro de poesía Objeto transicional que no tuve que publicará Halley Ediciones y cuya presentación oficial será el 18 de agosto en Río Grande provincia de Tierra del Fuego, lugar en el que vive la poeta.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Comenzar una entrevista con esa pregunta, me advierte que esto se viene divertido. Considero que soy la persona más ritualista del mundo, no logro sentarme a escribir sin antes haber prendido un palo santo, seleccionado la música adecuada, doy entre cinco y seis caminatas por la casa, hago la vela, la vertical, me observo en el espejo “pupilas adentro”  e incluso a veces bailo cigarrillo de por medio, una vez que arranqué puedo estar horas.
Siempre imagino que mis vecinos tienen una actividad familiar muy entretenida, sentarse a observar lo que hace la loca de enfrente, sería divertido observarme en ese proceso.

¿Con qué frecuencia escribís?
Intento hacerlo todos los días al menos un poquito, en general lo logro… voy a todos lados con una bitácora que hice con mis propias manos, todos los días hago anotaciones de ideas, palabras sueltas, sentimientos atados e inclusive acontecimientos del día. En mi cartera no puede faltar un lápiz. Debe ser si o si lápiz, porque si no se me ocurre nada que escribir me sirve para sujetar mi rodete. Parece un delirio todo esto, pero es muy real.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Hace un año atrás comencé un taller de acompañamiento poético, junto a Mariana Kruk. En aquel entonces, en las primeras conversaciones vía mail, yo decía: quiero escribir un libro, ya tengo algunos ensayos escritos y yo no soy del palo de la poesía. No me imaginé jamás que un año más tarde Mariana me diría: ok te mando el contrato de Halley Ediciones para publicar tu primer poemario. Fue una invitación armoniosamente musical que me llevó a inmiscuirme en un submundo paralelo, que adoro y no creo ser capaz de abandonar nunca más. 
La literatura en general estuvo en mi vida desde que tengo uso de razón. Mi mamá no quería comprar una tv para mi cuarto, para que yo no dejara de leer libros antes de dormir, en ese entonces tenía ocho años y es una costumbre que perduró en el tiempo.     

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Objeto transicional que no tuve?
¡Es todo un delirio místico! Surge de un poema que escribí hace unos cuatro meses aproximadamente, que lo titule de ese modo. Durante una o dos semanas sentí que no tenía nada más que decir, pero no abandonaba. Entonces me dedique a titular mis poemas del modo más excéntrico que encontrara. El humor irónico, satírico me divierte mucho y yo soy un poco eso también. La poesía no sólo es de “amor” y siempre digo que todo chiste tiene algo de real.

¿Cómo surge la elección del epígrafe, fragmento de Julio Cortázar?
Cortázar es mi primer amor y al primer amor siempre se regresa. Ese epígrafe me describe de una manera muy precisa. No tuve duda a la hora de elegirlo ya que sintetiza en pocas palabras el vaivén de mis poemas. Es un sube y baja de emociones.
   
¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
¡Llegó ese gran día! en un primer momento creí que sería mucho más complejo de lo que resultó finalmente. Lo cierto es que tengo cerca de ciento veinte poemas escritos, por lo tanto quedarían muchos afuera y no podía decidir, fueron días enteros pensando cuales elegir y buscando estrategias rebuscadas de selección. Sin embargo llegó el momento, me senté frente a la pc, leí cada uno de ellos en voz alta y en una hoja fui anotando sí o no, al finalizar tenía el número redondo de “sí” cuarenta y cinco, justo el número pedido por la editorial. Más allá de la estrategia, el enfoque fue reunir esos cuarenta y cinco poemas que contaran mi proceso, que vieran la luz del día esos que describen el crecimiento, el fluir de la poeta que vive en mí. Inclusive el orden cronológico es exactamente el dispuesto en el libro.       
   
¿Cuál es tu poema preferido del libro?
¡Qué difícil! Hay muchos preferidos. Los hay tristes, otros con los que muero de risa sobre todo por la historia que los definió. Los de furia me encantan y también los hay de amor. Si tuviese que elegir sólo uno creo que podría ser:
Azules malditos:
Malas intenciones
costumbres dañadas
 irrupción que desequilibra.
Tus encelos sulfurosos
azules cristalinos
irreductibles.
Ser capaz de inmisuirme
en tus pensamientos,
en tus pesadillas,
comprender tu maldición.
Anidar en una nube
durante kilómetros de silencio
y de distancia,
planeado un abrazo
que nos lleve al paraíso.       

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
En principio podría decir que me nutro de lo que este leyendo en ese momento, hay un poema en el que hablo de la selección de libros de acuerdo a la rotación de la luna. De todos modos hay factores secundarios muy importantes, por ejemplo la música. No puedo escribir si no tengo música de fondo. El primer libro sucedió escuchando toda la discografía de Gabo Ferro. Objeto fue creado con jazz la mayor parte del tiempo y a la vez escribiendo canciones para las composiciones de mi novio.
También se encuentra presente el teatro, este año regresé a las tablas con dos presentaciones en una Varieté. Ansió más y seguramente las habrá. Me encienden, me conectan con la artista que vive en mí. En lo cotidiano es todo más estructurado y busco romper moldes, todo el tiempo.
Por último y no por ello menos importante, estar presente, meditar, observar lo que sucede a mí alrededor, observarme, escuchar lo que mi cuerpo y mi mente dicen, cuándo dicen.   
                 
¿Qué temas de los que todavía no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Hace un tiempo atrás me hice esta misma pregunta. Sucedió en esos días en los que todos hablaban de la sanción de ley a favor del aborto. Hablo en pasado por qué sucedió lo que yo pensé que iba a suceder, pasó la media sanción, pasó el mundial y nadie más continua argumentando a favor o en contra. Es muy interesante observar el comportamiento humano, en el cómo nos fanatizamos o no con una sensación, como no nos apropiamos del conocimiento, de la idea, de la cultura, de lo que nutre. Pensé en cuanto me gustaría hablar de temas sociales que nos incluyan a todos, y cómo lograr que no tengan una connotación política, ni fanatismos, ni bandos. Difícil tarea, sigo meditando en ello.         

¿Tenés pensado escribir algún libro de cuentos o novela?
Antes de comenzar a escribir poesía, escribí un libro titulado Sonata. Es un libro de ensayos el cual aún no fue publicado. Antes de finalizar ese libro se me ocurrió una historia para una novela. Una vez finalizado Sonata, comencé ese proyecto y al cabo de un mes, me dije: esta historia no sé a dónde va y no está resultando tan genial como ocurría en mi imaginación. La abandone y comencé a escribir exclusivamente poesía, cada tanto pienso en mis ensayos y los extraño.           

¿Qué libros o autores recomendarías leer? 
Principalmente Julio Cortázar, ya confesé mi amor por él, todos sus libros son recomendables. Amo con todo mi corazón Todo tiempo futuro fue peor, de Raúl Brasca y las novelas de Murakami una genialidad. Además podría decirte que en ese proceso de decidir escribir un libro y no morir de vergüenza, leí De qué hablo cuando hablo de escribir, me impulsó a hacerlo y no dejarlo nunca más. En definitiva creo que podría hacer una lista interminable de libros y autores… Girondo, Pizarnik, Galeano, Huxley, Kundera, Camus… lista no taxativa. Hay libros como el principito que no dejo de leer nunca y Pablo Bernasconi que descubrí por mi hija más pequeña, creo que lo amo más yo, que ella. Sin embargo no se trata de hacer listas, se trata de amar, de vibrar, de arder, cada persona siente y vive las historias de modo diferente y quizás para mi Brasca es una genialidad y a vos no te mueve ni un pelo, lo que vale es que la piel se erice, que no puedas dejar de leerlo y que llegado el final, te digas: quería más. Esa creo yo es la recomendación más valedera.           

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones
Pienso en la palabra llegó de tu pregunta. Y no sé exactamente si es que algo llega o se va, me remite más bien a un hecho fortuito, a una casualidad. Y en lo que yo creo intensamente es en las causalidades. Es fundamental hablar del trabajo que realicé   hasta que Halley Ediciones propuso editarme. Desde hace un tiempo muy largo me planteé hacer de la escritura mi arte, mi oficio y por qué no mi profesión. No es mi profesión de base y por ello pienso que me queda mucho por recorrer y seguir aprendiendo. Una de mis premisas es nunca abandonar. Ser constante y la autoexigencia que me caracteriza. De algún modo en esta ocasión tiene una connotación positiva, sin ella no habría crecido del modo que lo hice. Cuándo todo eso sucedió Halley Ediciones me invitó a formar parte, es una de las cosas que más me enorgullecen y siento el verdadero placer de trabajar. Nunca es una carga, siempre es libertad.                 

¿Qué podés adelantar de la fecha de publicación y de la presentación?
La presentación será el 18 de agosto en Río Grande provincia de Tierra del Fuego, aún con lugar a definir y detalles “técnicos” pendientes. De los cuales mi editora dice: vos ocúpate de disfrutar. Por lo tanto puedo decirte y siguiendo esa máxima que estoy viviendo todo este proceso con mucha felicidad y a la vez pensando en cada detalle, viviendo con el anhelo de que sea una verdadera fiesta, habrá música en vivo, lectura de mis poemas por personas que quiero mucho y muchos brindis. Hace unos días atrás, con el adelanto en las redes sociales de uno de mis poemas, una persona me hizo saber que mi poema “lo había tocado” y pensé en esto: el resultado más esperado de todo este proceso es que al menos algunos lectores, sientan el calor profundo de Objeto trasnacional que no tuve, como el de las aguas termales. 

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
Sigo trabajando en poesía, a pesar de la publicación nunca dejé de escribir. Sin embargo aprendí del libro anterior que apresurarme a pensar en otro proyecto a la vez, no es bueno para el actual ni para el que viene. Imaginate que cuando eso sucedió, luego terminé abandonándolo. Además siento que todo el proceso desde la firma del contrato hasta la presentación es digno de vivirlo a contrapelo, con todas las emociones a piel. Hay momentos de mucha emoción, de alegría, inclusive de cansancio. El momento de corregir, volver a leer una y otra vez fue agotador, pero no por ello menos hermoso. El ultimo mail a Mariana fue: ok aplico la máxima, abandono la corrección.               
De todos modos soy una persona inquieta, muy perseverante y vivo en Tierra del Fuego, con diecisiete grados bajo cero de sensación térmica, toda una sensación para lo cual Murakami diría: “no pasa nada por perder un poco el juicio, pero como mínimo hay que mantener la conciencia de que se ha perdido”   



Leer más...

Melina Pogorelsky: “Lo bueno de escribir una novela breve es que las primeras repercusiones llegaron pronto”






La escritora Melina Pogorelsky luego de dedicarse a escribir libros juveniles acaba de publicar su primera novela para adultos llamada Subacuática con Odelia Editora. Además, la autora señaló que está trabajando junto a una artista plástica en un libro de poemas que escribió durante su segundo embarazo.




PH Jazmín Teijeiro



¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Poquísimos. Lo que más necesito es tiempo. Suelo escribir entre el mediodía y las cuatro de la tarde. Tengo un taller precioso y con mucha luz, que es donde escribo. Pero me gusta llevarme la compu y escribir en bares también.

¿Con qué frecuencia escribís?
Depende el momento, depende del proyecto. Por lo general siempre tengo dos proyectos de escritura en simultáneo, bien distintos, y voy y vengo. Hay épocas en las que “escribo” a diario. Bah, abro el documento, corrijo, tomo notas. Hay épocas en que casi no escribo.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu novela Subacuática?
La pregunta de qué pasaría con una mujer que muere tras un parto. Qué le pasaría al hombre, qué pasa con esa beba, qué pasa con ella misma. De ahí partí. Eso me venía repiqueteando en la cabeza.  Y también apareció la imagen del Pullboy, que es un elemento que se usa en natación para practicar solamente la brazada.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre?
Durante el proceso de escritura la llamé “Pullboy”, que es como finalmente se llama una de las tres partes, la de Pablo. Me interesaba ese elemento por lo mismo que aparece en uno de los capítulos:
“Sin embargo, la primera vez que usó el pullboy fue otra cosa. Ese esfuerzo en avanzar solo a través de la brazada, las piernas muertas y aun así balanceándose suavemente… La fuerza de los brazos, la rotación del torso, avanzar sin piernas. Pero avanzar. Romper la superficie del agua en cada brazada, remar; remarla. Con el pullboy no podía seguir jugando a no pensar en nada.”
Pero, cuando terminé la novela, fue bastante evidente que tenía que llamarse “Subacuática”, que es una palabra que cobra sentido al leer hasta el final y que sentí que marcaba el pulso de toda la novela.

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro con Odelia Editora?
Yo venía siguiendo el trabajo de las chicas desde el primer libro. Me llamaba la atención la belleza y calidad de sus tapas, el catálogo, todo. Empecé a ver los libros de Odelia en varias librerías y me gustó descubrir una editorial chica, nueva y con tanto movimiento. Conocía a María Eugenia Krauss, una de las editoras y la contacté para preguntarle si estaban recibiendo material. Después fue todo amor total, de ambos lados. De ellas hacia la novela y de mí hacia ellas. Nos reunimos una primera vez y yo quedé maravillada con ese equipo de mujeres apasionadas y tan profesionales. Es un placer haber sido publicada por ellas.

Para el que todavía no leyó la novela, ¿con qué se va a encontrar?
Creo que con una historia, o varias historias, para acompañar en la corriente. Con personajes que se mueven como pueden, pero poniendo el cuerpo. Una novela de amor y de agua.

¿Qué repercusiones tuviste respecto de los lectores de la novela?
Lo bueno de escribir una novela breve es que las primeras repercusiones llegaron pronto. La mayoría va por el lado de que lo leyeron sin poder parar, que se rieron y que lloraron. ¡Yo no sé si agradecer o pedir disculpas!

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
La verdad es que no pienso mucho en términos de temas. Por lo general me aparecen primero los personajes y los voy siguiendo. Vamos viendo…

¿Cómo fue el proceso de pasar de escribir libros juveniles a tu primera novela para adultos?
Fue muy natural. El proceso de escritura fue igual. Con las diferencias que siempre surgen por las particularidades de cada texto, claro. Pero no me pasó algo diferente porque el público de esta novela fuera adulto. Sí sentí más pudor o miedo con la idea de la circulación del libro, pero no sabría decir si tiene que ver con el público o sino más bien con que es mi libro más triste en algún punto, y el efecto que eso puede causar es algo distinto a lo que me venía pasando.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Del ambiente literario ya tengo lo mejor. Logré publicar casi todos los libros que quería que circularan. Hice buenas amigas y conocí de cerca a gente que admiro mucho, mucho. Yo ya gané.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Hace poco leí y me encantó Hay gente que no sabe lo que hace de Alejandra Zina. También me recomendaron y me gustó mucho El idioma materno de Fabio Morabito. La ilusión de los mamíferos de Julián López y El padrino de Florencia Gattari y Alberto Rojas Apel.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy en una extraña pausa en la escritura. Trabajando junto a una amiga artista plástica en un libro de poemas que escribí durante mi segundo embarazo y con el bebé chiquito, un proyecto muy amoroso y personal que tal vez algún día tome forma de libro.



Leer más...

martes, 17 de julio de 2018

Pablo Méndez: “Los que hacemos Solo Tempestad no la vemos como una simple revista de reseñas”





El periodista y escritor Pablo Méndez habló con Entre Vidas acerca del flamante portal de reseñas de libros Solo Tempestad, del ciclo literario Poesía a la Parrilla y de los proyectos entre los que se encuentran una novela aún inédita y una recopilación de cuentos que escribió en estos últimos tres años.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No tengo rituales. Lo que ocurre antes de escribir es un proceso: primero una idea, un personaje, un paisaje, o una línea de diálogo; después armar una historia a partir de eso, pero que no es suficiente; en determinado momento algo hace click, y conduce esa historia a un lugar que no es ni el que quiero, ni el que pensé con antelación, ni lo que debería ser, ese click es el que pone lo que se fue armando en mi cabeza en otra dimensión. Ahí es dónde empiezo a escribir. El resultado de esa escritura de ahí en más es un esfuerzo desmedido, y muchas veces con horizonte imposible, por llegar a esa dimensión. Lo contextual de esa previa a la hora de escribir es circunstancial. Hasta podría ser una reversión de la frase de Lennon: La escritura es aquello que sucede mientras estamos mirando nuestra vida.

¿Con qué frecuencia escribís?
Hace veinte años que trabajo como periodista. Escribo todo el tiempo, y mucho de eso que escribo es caldo de cultivo de la forma de lo que escribo, es como un laboratorio del estilo. Escribí en periodismo, escribí papers académicos, escribí guiones cuando estudiaba cine. Todo eso me sirve para jugar cuando escribo ficción, soy cómo una especie de estratega que quiero imponer una táctica para engañar a la historia. Pero siempre pierde.

¿Cómo surge la idea de crear el portal de reseñas de libros Solo Tempestad?
Como surgen las ideas y cuando pensás que es un proyecto normal y común le vas imprimiendo algo que salga de la regla. Los que hacemos Solo Tempestad no la vemos como una simple revista de reseñas, nos gusta pensar que día a día le vamos agregando significación a un concepto que puede derivar en múltiples lugares. es por eso que comunicamos de la forma que comunicamos, tomamos el riesgo de hacer reseñas que en otros lados sería imposible publicar, y por supuesto tratamos de salir de ese lugar tan oxidado que es la intelectualidad. Para exagerar con un ejemplo: no necesitamos ni la imagen ni un discurso estereotipado para tener rigurosidad intelectual. Solo Tempestad es una web de reseñas, aunque podría ser una banda de rock, una editorial o una banda de ladrones de bancos con máscaras de escritores.

¿Qué repercusiones tuviste respecto de los lectores del portal?
La verdad muy buena. Somos una de las referencias ineludibles a la hora de hablar de reseñas. Con ayuda de las redes sociales, a veces con una forma no común de crear estrategias de comunicación, logramos un número considerable de lectores y seguidores. Nuestra web es sumamente consultada incluso por libreros para conocer nuevas editoriales. Es importante decir que gran parte de las reseñas son de editoriales independientes.

¿Qué reseñas del portal recomendarías?
Las más locas. Tenemos reseñas integrales donde hacemos un panel de varios libros de un mismo autor, reseñas escritas en primera, segunda y tercera persona, también una reseña que cambia cada vez que uno pincha el link, reseñas con forma de diálogo, especiales dedicados al terror y algo que nos gusta mucho: todos los años en el día del niño hacemos un especial donde participan hijos, sobrinos y nietos reseñando libros infantiles.

¿Con qué género literario te sentís más cómodo?
Qué difícil. Quizás lo que más me entretiene es escribir cuentos, aunque ahora estoy con una novela. Pero la verdad me gusta experimentar en géneros casi desconocidos para mí, hace un tiempo estoy escribiendo poesía.

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
De muchos, creo que a mi generación la dictadura la atravesó simbólicamente, nací en el 77, y hay algo de esa cultura siniestra que mi generación tuvo que sacudirse en el mejor de los casos, creo que soy parte de una generación que tuco que acercarse a lo político, al concepto de ideología, a tratar de formar una utopía desde cero. Porque nacimos con el disco rígido reseteado. Fui una persona que busco en la música, en la literatura, en el cine una forma de expresarse fuera del fin de las ideas de los 90, donde mi generación pasó quizás esa época de absorción cultural más intensa, la adolescencia.

¿Hay posibilidades de ver un libro tuyo publicado próximamente? ¿Podés adelantar algo?
Todo es posible. Estoy escribiendo una novela y tengo otra punteada. Estoy recopilando los cuentos que escribí en estos últimos tres años y darles la forma de un libro. Hace tiempo ya que estoy investigando y juntando material para un libro de ensayos sobre el vínculo entre la literatura y el rock. Y además como dije antes estoy cometiendo la osadía de escribir poemas. Supongo que de todo eso algo saldrá. Mientras me convocan a antologías de cuentos en las que participo para justificar el título de escritor.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario y qué objetivos te fijaste con Solo Tempestad?
Como escritor es simple, uno quiere publicar y que lo lean. Con Solo Tempestad quizás el objetivo principal es hacer ruido, y no lo digo en sentido figurado, lo digo en la más pura literalidad del término. Tenemos un espíritu muy punk.

¿Cómo anda el ciclo literario Poesía a la Parrilla?
Es un ciclo que se mantiene desde hace tiempo, en septiembre cumplirá 5 años. Lo que ofrece el ciclo es muy simple: hay una selección de los lectores que responde a algo muy pensado, hay una curaduría, los escritores que elegimos tienen un vínculo entre sí aunque ellos no lo sepan, hay una comunicación interna entre los lectores, una asociación que no siempre tiene que ver con el género o la temática. Es allí donde queremos hacer la diferencia con los demás ciclos. Atendemos a los escritores como retales invitados. Además tenemos una parrilla de verdad y muy buena música. El lugar, la librería y editorial Notanpüan, es la esencia del ciclo, un lugar ajena a la ciudad de la furia.

¿A qué escritores de los que todavía no fueron te gustaría invitar para próximas ediciones? 
La verdad nos encantaría tener alguna visita internacional. A veces el deseo no es el paso previo a la consumación, a veces es la consumación misma. Solo eso puedo decir.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Voy a nombrar escritores que leí y que no podría seguir pensando en la literatura si ellos dejaran de escribir. Juan Mattio, Yamila Bêgne, Martín Sancia, Mariano Quirós, Leila Guerriero, Hebe Uhart.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Muchos de los que depende mi silencio para que se realicen. Pero puedo inventar uno para no quedar tan antipático: junto con un grupo de alumnos de la Facultad de Ingeniería estoy armando un dispositivo para extirpar el ego de los escritores, lo vamos a presentar en la feria de inventos de Frankfurt a finales de este año.



Leer más...

lunes, 9 de julio de 2018

Ariel Urquiza: “De a poco fui armando un rompecabezas en el que cada cuento era una pieza”





El escritor Ariel Urquiza habló con Entre Vidas de su flamante libro de cuentos No hay risas en el cielo publicado por la editorial Corregidor y adelantó que su nuevo libro transcurre a lo largo de la noche y su protagonista es un actor que paradójicamente no actúa.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Un café, no más rituales que ese.

¿Con qué frecuencia escribís?
Cuando estoy en medio de un texto de cierta longitud, suelo escribir diariamente. Dos, tres, cuatro horas. En algunos casos más. Lo mismo cuando estoy en el período de rescritura de capítulos o secciones que quiero mejorar. Pero cuando recién empiezo un texto todo es más lento y me cuesta más. Puedo pasar semanas o incluso meses sin escribir, o escribir un par de horas un día y recién retomar varios días después.

¿Cómo fue el proceso de selección de los relatos que aparecen en tu libro No hay risas en el cielo?
Fue después de terminar el segundo cuento que decidí escribir una serie de historias relacionadas entre sí.  De a poco fui armando un rompecabezas en el que cada cuento era una pieza. Hubo, sí, un par de cuentos que dejé afuera porque no me convencían. Y también otros cuatro o cinco cuentos que quedaron por la mitad. De hecho, el primer cuento de la serie nunca lo terminé de escribir. El disparador de ese cuento había sido una imagen que había visto en Internet: dos soldados de un cartel que habían sido acribillados y cuyas manos se rozaban, como si uno hubiera buscado la mano del otro antes de morir. Creo que podría decir que de esa imagen nació todo. Pero el cuento que había empezado a delinear a partir de esa imagen nunca pude cerrarlo. Llegó un momento en que me pareció que no tenía sentido, porque el conjunto de cuentos habían ido en otra dirección y esa primera pieza ya no encajaba.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre al libro?
La verdad es que no se me ocurría ningún nombre. Un día estaba revisando cuentos míos viejos, cuentos que con el tiempo fui desechando, y encontré uno que se llamaba así. Y decidí usar ese título para el libro.

¿Cuál es tu relato preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
Mi preferido podría ser el último: “Buscar una sombra”. Y también “¿Por qué estamos aquí?”, que tal vez no sea de los mejores pero me simpatiza el cambio que se produce en la mitad. Que cambie completamente de dirección. El gusto de los lectores está dividido. Todos me nombran un cuento diferente.

¿Cómo fue el trabajo en cuanto a los diálogos y al dialecto mexicano que aparecen en los textos?
Los diálogos simplemente se me presentan. Tengo a los personajes, al menos un esbozo, y los escucho hablar. Los dejo fluir. A menudo terminan siendo diferentes a como los imaginaba en un principio. La idea es dejarlos ser, no juzgarlos. No usarlos para bajar línea ni nada de eso. Es más bien como espiar en una habitación. Y en cuanto a los modismos mexicanos, fue complicado. Muchas de las expresiones las conocía de la época en que trabajé dando servicio técnico a clientes mexicanos. Otros, los más relacionados con el mundo del narcotráfico, los tomé de documentales, de películas, de foros de Internet, de libros.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con la editorial Corregidor?
Por medio de Nicole Witt, mi agente literaria. Ella se conectó con Corregidor y les acercó mi libro. Cuando Nicole me dijo que en Corregidor estaban interesados, no lo dudé.

¿Por qué decidiste que el libro tenga como uno de los temas predominantes el del narcotráfico? ¿Qué trabajo de investigación realizaste?
Como decía antes, todo surgió de un cuento. Un cuento que de hecho nunca terminé de escribir. Pensaba que en el mejor de los casos iba a ser un cuento aislado, pero terminó dando lugar a una serie de relatos. En algún punto pensé en escribir una novela, pero el formato de una serie de cuentos se adecuaba más a lo que tenía en mente. Además, con los cuentos podía ir armando una historia más amplia, pero al revés no iba a ser posible. Lo que más investigué fue la forma de hablar de los personajes. Tanto en lo que refiere a los modismos mexicanos y peruanos como al registro de algunos de los personajes. O ciertas expresiones propias del ambiente. Pero por otro lado, la idea no era hacer un libro que fuera un espejo de la realidad del mundo del narcotráfico. Más bien quería usar ese contexto para dar lugar a historias de situaciones límites. El mundo del narcotráfico en cierto modo es un pretexto. Es el escenario que da lugar a que la ficción ocurra.  Tal vez algunas personas piensen que escribir un libro relacionado con el narcotráfico sin ser un verdadero conocedor es un error, pero yo creo que si uno quiere investigar sobre el narcotráfico y llevar ese mundo a un libro, lo mejor sería escribir una crónica, una investigación, o a lo sumo una nonfiction basada en hechos reales. Mi intención era otra. Por dar un ejemplo, y sin ninguna intención de establecer comparaciones, no creo que Borges investigara sobre los malevos para escribir sus cuentos. Nada más lejano a su mundo. Pero él extrapolaba esa realidad a su literatura para crear ficciones.

En el libro aparecen temas como el machismo, la traición, etc. ¿Qué temas de los que todavía no escribiste tenés pensando hacerlo a futuro? 
El machismo y la traición no podían faltar, dada la temática. Pero no son temas recurrentes en mi escritura. Un par de temas que me interesan son la identidad y los rituales que establecemos para maquillar el sinsentido.

¿Qué libros o autores recomendarías?
Los últimos 5 libros que leí me gustaron mucho: Magnetizado de Carlos Busqued, Deslinde de Debret Viana, Black Water de Joyce Carol Oates, Shunga de Martin Sancia Kawamichi y La convención de Débora Mundani.

¿Qué podés adelantar de tu próximo libro?
Es una novela en la que todo transcurre a lo largo de una noche. El protagonista es un actor. Paradójicamente es un actor que no actúa. Y no me refiero al hecho de que hace un tiempo que no interpreta ninguna obra, lo cual también es cierto, sino a que se deja llevar por la situación sin actuar, sin hacer nada para enderezar su destino. Y al mismo tiempo se lo puede ver como un actor de tiempo completo que sufre una rara forma de deformación profesional.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Tengo una novela dando vueltas por ahí. Es un poco escurridiza. Y también hay un proyecto de obra de teatro. Un unipersonal. La protagonista es una mujer de mediana edad.



Leer más...

Adela Sánchez Avelino: “Quisiera ahora abordar temas con protagonistas masculinos”




La escritora Adela Sánchez Avelino habló con Entre Vidas acerca de su el libro de cuentos El mar de noche, publicado con Indie Libros y contó que le puso ese nombre ya que para ella el mar de noche está lleno de pasiones encontradas y misterio. Además, adelantó que está escribiendo sobre un pistolero urbano y que calcula que será una nouvelle.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
En general ninguno. Escribo en cualquier lado. Si me preparo, es de noche y estoy en casa, me sirvo un vodka, un whisky o un tequila.

¿Con qué frecuencia escribís?
Trato de escribir todos los días. No siempre lo logro, jaja.

¿Cómo fue el proceso de selección de los relatos que aparecen en tu libro El mar de noche?
Los fui escribiendo y cerré un conjunto para participar de un concurso del FNA, ese fue el germen del libro.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre al libro?
Porque adoro el mar. El mar de noche a su vez está para mí lleno de pasiones encontradas y misterio.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
De lo que nos pasa diariamente. De lo que me preocupa y hace sufrir. De eso que me desvela y me pone en carne viva: el amor, los afectos, la familia, por ejemplo.

¿Cuál es tu relato preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
No sé si tengo un preferido. Son todos “hijos de papel” distintos. Los lectores eligen: “Veinte años…”, “La última catedral de Europa”, “Lazo invisible”, “Como el mar de noche”.

¿Cómo surgió la posibilidad de editar el libro con Indie Libros?
De una entrevista con Esteban Castromán que es un genio y me habló de la plataforma digital. El proyecto me encantó y le pedí que también hubiera una versión papel. Tamara Herraiz y Patricio Zunini también me ayudaron mucho.

¿De qué tema todavía no escribiste y te gustaría hacerlo pronto?
Quisiera ahora abordar temas con protagonistas masculinos. Estoy escribiendo sobre un pistolero urbano que se las trae, supongo que será una nouvelle y más cuentos.

¿Qué libros o autores recomendarías?
Soy una lectura voraz. Leo de todo. Autores: Carver, Capote, Lispector, la literatura japonesa…son los primeros que surgen… Argentinos y actuales: Consiglio, Bermani, Enriquez, Pauls, Schebwlin, Falco, Kawamichi, Sardegna, Kamiya, Giaconi, Uhart, Rubio, Mairal, Busqued, García Lao y seguro olvido miles…

¿Qué podés contar del Café literario que organizás?
Es un microemprendimiento en el que nos juntamos a leer y escribir en el área de recoleta y/o tribunales. La idea es pasar un rato agradable acompañados de buena literatura e interrogarnos por los temas que van surgiendo nos resuenan y conmueven. También organizo charlas con escritores, vinieron por ejemplo: Kawamichi, Docampo, Mairal, Zunini y Busqued entre otros. La idea es vivir la literatura y compartir la experiencia. Yo propongo temas y autores pero los asistentes también pueden hacerlo, es abierto. Mi página web es www.cafeliterarioadela.com.ar

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
En el pistolero urbano de que ya te comenté que casi seguro será una nouvelle y en nuevos cuentos. Escribir se ha vuelto como respirar.



Leer más...