domingo, 6 de enero de 2019

Daniel Grozo: “Encontré en la poesía un canal para encontrarme con mi abuelo y luego para encontrarme conmigo y el mundo”






El escritor Daniel Grozo habló con Entre Vidas acerca de su poemario Epifanía del acaso publicado por Peces de Ciudad Ediciones y adelantó que en poco tiempo estará publicando una antología histórica de poesía platense llamada Livianas imágenes de la fiebre.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Hallar un poco de silencio y soledad para poder escuchar el eventual poema que acaso haya de nacer. 

¿Con qué frecuencia escribís?
Tengo un amigo con quien discuto seguido sobre arte y literatura, Lucas Torres, que una vez me dijo: “Espero que cuando llegue la inspiración, te encuentre trabajando.” [Acabo de ver que en realidad la frase es de Pablo Picasso.] Trato de escribir lo más que puedo, sin embargo, me pareciera observar que para trabajar una obra se requiere también de exteriorizarla, es decir, todo lo que ataña a la difusión de la misma, y por otra parte, el estudio riguroso tanto de los grandes autores de la historia como de los contemporáneos para tratar de advertir dónde estamos parados. Se me suele complicar la búsqueda de un equilibrio sano entre estudiar, escribir, exteriorizar.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Mi abuelo falleció cuando yo tenía un año de edad sin embargo dejó muchos grandes poemas que desde muy chico me leía mi papá y que más tarde empecé a leer y a recitar por mi cuenta. Encontré en la poesía un canal para encontrarme con mi abuelo y luego para encontrarme conmigo y el mundo.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Epifanía del acaso?
Porque me pregunto si la obra de arte necesita inexorablemente brindar cierto tipo de luz, funcionar como una suerte de revelación. Por otra parte, creo identificarme en alguna medida con la poesía epifánica, aquella que se levantó en oposición a la poesía objetivista, que presenta un yo lírico fuerte, un tuteo que le dobla el brazo al voceo, que aborda temas existenciales y trascendentales y que, fundamentalmente, no busca realizar una expresión objetivante de la realidad. Ahí justamente aparece el acaso, que me evoca la incertidumbre, la duda como arma epistemológica para enfrentarse a la existencia, al mundo, a la propia poesía.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Se trata de poemas que en su totalidad fueron escritos durante los últimos dos años anteriores a la publicación del libro. La intención era que respondan por un lado al concepto antes mencionado y por otro al reflejo de una subjetividad que durante ese lapso de tiempo experimentó sensaciones decididamente intensas.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
“Qué si no el extravío” creo que es mi preferido. Los lectores han destacado “Salto de Fe”, “Por mano propia”, “Tus ojos” o “La finalización del fin”.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Me gusta decir que el poeta contemporáneo, aquel que Heidegger había encaramado en la vanguardia de lo auténtico, se ha olvidado del sentido y se ha entregado al dominio de la forma. Trato de buscar un equilibrio entre esos dos pilares fundamentales que hacen a la poesía, entonces, cuando de se trata de hallar un tema, intento que el mismo entre en relación con alguna experiencia personal desde cierta complejidad. Por ejemplo, el poema que citaba antes, “Salto de Fe”, es un diálogo entre Hegel y Kierkegaard sobre la realidad, la racionalidad, Dios, la historia pero al mismo tiempo sobre un profundo amor y un profundo desvarío vivenciados por quien escribió esos versos.

¿Qué temas de los que todavía no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Siempre quise escribir sobre fútbol pero nunca me ha salido nada decente ni por asomo. Hasta el momento son pasiones, el fútbol y la poesía, que no he sabido congeniar.

¿Qué libros o autores recomendarías leer? 
“Por un poco más de luz” de Horacio Castillo; “Antología Personal” de Borges; “Altazor” de Huidobro; “Libertad bajo palabra” de Octavio Paz; la obra completa de Olga Orozco.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Peces de Ciudad Ediciones
No es fácil encontrar una editorial como Peces de Ciudad que ostente tanta seriedad en cuanto a lo profesional y que te asegure que tu libro se va a mover por tan diversos espacios culturales como ferias de libros, eventos literarios, internet y redes sociales, librerías y tantos otros. Por suerte, al momento de buscar editorial me encontré azarosamente con un amigo poeta, Gonzalo Zuloaga quien ya había publicado allí y quien me recomendó la editorial. Por suerte, también, Peces de Ciudad se interesó por mi trabajo.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
En varios. En poco tiempo estaré publicando una antología histórica de poesía platense, “Livianas imágenes de la fiebre” que cuenta con prólogo de Vicente Costantini e ilustraciones de Laura Rolando. Estoy trabajando también en otro libro de poemas propios que en un principio pretendía ser una parodia de la poesía hija de la posmodernidad pero que el caos natural de esa intención me está conduciendo a llevarlo por otros horizontes. Asimismo en varias actividades que se nuclean en mi sitio web relacionadas con la difusión, organización de eventos, talleres de poesía entre otras que no hacen sino dificultarme una vida saludablemente monógama.



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jueves, 27 de diciembre de 2018

Natalia Amendolaro: “Hay imágenes increíbles en las cosas más insignificantes”





La escritora Natalia Amendolaro hablo con Entre Vidas acerca de su libro de cuentos Resultó que éramos libres publicado con la editorial Dunken y contó que el nombre surgió una noche cuando al despertarse  se le apareció esa frase en la cabeza.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
La verdad es que escribo casi en cualquier lugar (casa, subte, momento tranquilo en el trabajo, una esquina) así que muchos rituales no tengo. Siempre tengo papel y lapicera en la cartera. Me ha pasado de estar con una idea rondando y tener que anotarla con urgencia por miedo a olvidarla y encontrarme escribiendo mientras camino por los túneles de las combinaciones de subte. Si me quedo sin papel escribo en las hojas blancas de los libros que estoy leyendo o en servilletas de bares que después guardo de recuerdo. A veces, cuando me cuesta encontrar un cierre para un cuento o una idea, largo todo y me pongo a hacer yoga. De alguna manera algo se afloja y deja fluir lo que necesito.

¿Con qué frecuencia escribís?
Trato de escribir todos los días. Aunque sean enunciados o diálogos sueltos. Por eso la manía de tener anotadores siempre. Cuando tengo un cuento más o menos formado entre esa acumulación de ideas me siento a escribirlo, casi siempre a la noche. Es el mejor momento del día para mí.

¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
Sinceramente, soy la única de mi familia que lee sin obligación. En el colegio nos mandaban a leer un libro como tarea en las vacaciones de invierno. Lo fui adoptando como hábito. A medida que crecía lo iba expandiendo. Me acuerdo de haber pedido que me compraran un libro de Borges, yo tendría 10…11 años. “Historia de la eternidad”. Es un libro de ensayos. Claro que en ese momento no entendí ni una palabra, y ahora más o menos jaja Muchas veces los pedía enamorada de las tapas. Y un libro te lleva a otro. Es como dice Sylvia Iparraguirre, uno se crea una vida invisible. A mí los libros me salvaron la vida, varias veces. Y por eso les estoy eternamente agradecida.

¿Por qué decidiste que tu libro de cuentos se llamara Resultó que éramos libres?
Pasé por muchos títulos. Había pensado nombrarlo como alguno de los cuentos. Ninguno me convencía. Una noche, de madrugada, había estado durmiendo muy mal, esas noches en las que uno no para de soñar cosas, me desperté con esa frase en la cabeza. No recuerdo si aludía al sueño que estaba teniendo, pero era una idea muy fuerte. La dejé flotar un tiempo hasta que un día, releyendo los cuentos, me di cuenta que la frase aplicaba a todos mis personajes. En definitiva, en la ciudad, todos buscamos la forma de ser libres.

¿Cómo fue el proceso de selección de los cuentos que aparecen en el libro?
Durante éste año me pasó que empecé a ver cosas en la ciudad que antes me pasaban por al lado. Siempre fui una observadora muy atenta, pero en este último tiempo la cuestión de la falta de empatía y la velocidad se me hicieron mucho más evidentes. Me generaban (generan) una sensación de angustia, de soledad muy fuerte. Quise entonces agrupar los cuentos que de alguna forma transmitieran esas sensaciones. Me encontré con que venía escribiendo sobre esto antes de notarlo. La decisión fue puramente subjetiva y quedaron varios afuera por cuestiones de seguir una línea de ideas. Con éste libro quiero comunicar, desde la ficción, lo que vemos todos los días en la calle. Esa sensación de estar tan juntos, pero tan solos.

¿Cuál es tu cuento preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Ya son varios los que me comentan que les gustó mucho el cuento “Parálisis de sueño”. Es prácticamente una conversación entre dos personas en un bar, pero está tan lleno de imágenes que es fácil recrearlo. Estimo que por eso el agrado general. Sin embargo, mi preferido es “Bajo la Santa Rita”. Es una historia de amor. Viene de un recuerdo mío de la infancia. Un personaje que me cruce apenas dos o tres veces y desde ahí le invente una vida. En “Resultó que éramos libres” siempre hay alguien buscando amor.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Dunken
A principio de año mande un cuento a un concurso que oficiaban para una antología. A partir de haber sido seleccionado y de formar parte de ese compilado surgió el ofrecimiento. En ese momento no había pensado en publicar nada propio, pero tenía esta idea de cuentos agrupados por esas sensaciones tan viscerales y me pareció que podía ser un lindo compendio. Siempre estoy queriendo comunicar un mensaje que para mí es muy importante. Tanto en mis redes como en el blog que escribo cada domingo y en mis textos. Esa idea de proyectar el amor más allá de las formas. En criollo: “dejar de ser tan mierda y abrir un poco los ojos”.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
De absolutamente todo lo que me rodea. La gente sobre todo. Soy una gran observadora. Presto mucha atención a las personas en la vida diaria. Lo que dicen, como lo dicen, los gestos. Hay imágenes increíbles en las cosas más insignificantes. Me gusta mucho viajar, por ejemplo, tomarme un tren a no-importa-donde y unir paisajes con personas. Salir a caminar me activa la imaginación reflexiva. También miro muchas películas pero sobre todo leo toneladas de libros. Es verdad que si uno no lee es muy difícil que pueda escribir. Leo casi 4 libros al mes. Y si bien tengo favoritos, trato de leer todo lo que me recomiendan. Siempre me llevo sorpresas.

¿Qué temas de los que todavía no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Uf!, me intrigan mucho las obsesiones. Las manías. Las conductas humanas llevadas a extremos me generan mucha curiosidad. Pero no extremos inverosímiles. Los puntos límites de la cordura digamos. Puntos de fuga.

¿Qué libros o autores recomendarías leer? 
Mi escritor favorito fue y siempre será Ricardo Piglia. En la literatura soy muy autodidacta y tanto sus novelas como sus libros de ensayo me dieron cátedra mucho tiempo. Después tengo varios segundos puestos. Los cuentos de Cortázar y de Abelardo Castillo. Los cuentos de Walsh. La generación maldita y toda la segunda mitad del siglo xx es fantástica.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
“Resultó que éramos libres” acaba de salir así que estoy metida con eso, ayudando a que crezca y poder llegar a más gente. Como te dije antes, más allá de un libro es un mensaje. Por otro lado tengo varios cuentos en proceso de corrección. Vamos a ver que sale de ellos.



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lunes, 24 de diciembre de 2018

Jesús Iribarren: “Sin temor a equivocarme, quién se aferra a la fe, lleva mejor la existencia”




El escritor Jesús Iribarren habló con Entre Vidas de su libro de poesía Pasó el reviente publicado por la editorial Ojo del Mármol y adelantó que trabaja en la corrección de nuevos poemas.





PH Marcelo Pedro

¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No soy de tener rituales, porque generalmente cuando empiezan a incubar las ideas es en lugares incomodos, saco mi libretita y anoto ideas sueltas, después en casa preparo el mate y, cada treinta minutos salgo a fumar un cigarrillo.

¿Con qué frecuencia escribís?
Trato de hacerlo todos los días, pero hace unos cuantos meses desordené la rutina y escribo cuando una idea que viene madurando vale la pena llevarla al papel. Soy muy obsesivo con la corrección y le dedico mucho tiempo, inclusive meses. Ahora estoy corrigiendo poemas que creo que nunca van a tener el tono que me gustaría, por eso borro y vuelvo a agregar, en una escritura inconformista que tiene vocación de infinita.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Mi abuela escribía poemitas, pintaba cuadros y tocaba el piano, yo pasaba largas horas en su casa que estaba pegada a la mía, y creo que ahí está el germen. Mi vieja también me enseñó el valor de la poesía cuando me hacía escuchar música. Creo que en la adultez, aprendí a leer en profundidad esas señales que me dejaron como miguitas de pan en la infancia.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Pasó el reviente?
Nació así, porque desde antes de pasarlo al Word, sabía que era una contracara de mi libro anterior Vergüenza, en el cual estaba presente cierta carga emocional donde las drogas, el alcohol, las pastillas, el descontento y esa voz áspera, tosca y desilusionada, predomina a lo largo del libro; ya en el segundo había una idea del post reviente, donde la contemplación de los males y el fracaso cotidiano toman vuelo. Es también un libro intenso, pero sin dudas, hay una madurez del narrador y sus circunstancias.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Como siempre me ocurre, los fui descartando a medida que el libro se armaba, porque desde el primer poema hasta el último hay un orden y cierto hilo conductor que no me gusta revelar, porque cada lector debe interpretar lo que tenga ganas; es un garrón cuando alguien te explica de antemano un libro o un tema. Mejor, libertad.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Como todo padre, no puedo optar. Te dejo el que mejores devoluciones tuvo de los lectores:

Olavarría, 5.30 am.
Salgo a la calle medio empedo a fumar un pucho,
las luces del parque de enfrente
se reflejan en el pasto mojado
por el rocío.
Dos autos estacionados afuera.
Un silencio matador
que se corta con el compresor de la estación de servicio
y un remis que pasa con las luces altas.
Como una trompada se me viene a la mente
la noche que fuimos a ver al Indio.
Pogueamos como locos y tomamos cerveza a morir;
fue una noche excelente y vos así despeinada
estabas mortal.

Apago el pucho con la suela de la zapatilla,
cierro la puerta —dos vueltas con llave—
y se acabó.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
 Mis temas van desde la realidad cotidiana, hasta los libros que, con mucha pasión leo.  Hay temas que siempre son recurrentes y están en la desilusión de la vida y la humanidad.

¿Qué temas de los que todavía no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Sobre mi infancia en Pringles (que de a poco voy soltando algunos poemitas); el amor y la desilusión o su agotamiento; la muerte como fantasma que siempre está presente; la fe que es algo tan amplio más allá del culto que cada quien profese, y en mi caso es más complejo porque no creo en nada. Sin temor a equivocarme, quien se aferra a la fe, lleva mejor la existencia.

¿Qué libros o autores recomendarías leer?
Soy bastante ecléctico en mis lecturas. Te respondo por fanatismo: “La broma infinita”, de David Foster Wallace, con sus trescientas ochenta y ocho notas al pie y mil doscientas y pico de páginas; “2666”, de Roberto Bolaño; la poesía reunida de Fogwill; “El arte de narrar”, de Juan José Saer; Onetti, todo; la poesía de Vicente Luy; Héctor Viel Temperley; Anne Carson; Roger Wolfe; karmelo Iribarren; Leonard Cohen; Alejandra Pizarnik; Nicanor Parra; Charles Simic; Michell Houllebeqc. Y por último, me sorprendieron las novelas “Movimiento único” de Diego Gándara y “Como si existiese el perdón”, de Mariana Travacio.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Ojo del Mármol
Le mandé un mail a Valeria De Vitto preguntándole si podía pasarle un manuscrito, y ella con la mejor onda y su amoroso trato me dijo que sí.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
Ordenando el caos. Estoy pelando ramitas de un arbolito que apenas asoma. Hay muchos poemas sueltos que necesitan irse para siempre, y otras reescrituras.
Hice un taller de novela con Carlos Chernov, y mis fallidos intentos han quedado por la mitad. Tengo el síndrome de la página 80. No paso de ahí. Me frustro fácil.



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domingo, 23 de diciembre de 2018

Jessica Boianover: “Estamos tomando consciencia de nuestros derechos y de lo que no estamos dispuestas a tolerar más”





La escritora Jessica Boainover habló con Entre Vidas acerca de sus libros de cuentos “13 cuentos chicos para chicos chicos” y “13 relatos contra el bullying, ciberbullying y mobbing e ideas concretas para combatirlos”, ambos publicados por su editorial Niña Pez Ediciones.  Además, habló de los próximos lanzamientos de la editorial.






¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Primero tomo notas de las ideas que se me ocurren, por eso siempre llevo conmigo una libretita: en mi mesita de luz hay una y en mi mochila hay otra. Tomo notas durante varias semanas, a veces meses. Observo y escucho lo que la gente me cuenta y en algunos casos narro en mis cuentos algunas partes de sus historias de vida. El momento mismísimo de escritura ocurre por lo general por la noche, de madrugada. Así me pasó con el primer cuento que escribí: “En los bosques del Rey Mahuey”. Ese cuento surgió una noche en mi cabeza y no me pude dormir hasta que me senté y lo escribí. El único ritual que tengo hoy es escribir en la cama con la laptop. Me encanta estar relajada y cómoda para poder escribir con soltura.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo todos los días, además de anotar ideas en las libretitas también las anoto en el celular: se me puede ocurrir una idea en el colectivo estando parada, o en la calle caminando o donde sea. En una época mantenía un blog humorístico con las cosas que me pasaban, relatos de viajes, anécdotas. Cuando me voy de viaje, compro una libretita y la lleno de anotaciones, observaciones de lo que veo, vivencio, de la naturaleza, de lo que me provoca un paisaje o una situación específica. Luego, la escritura de mis relatos ocurre cuando ya llevo mucha información e ideas en la cabeza y un día deciden salir. No tengo control en lo más mínimo. No puedo decir: “bueno, hoy escribo”, no. Surge, de forma inevitable y hasta necesaria. Siento que tengo cosas para contar y no puedo no escribirlas.

¿Cómo surge la escritura del libro 13 cuentos chicos para chicos chicos?
Surge una madrugada cuando estaba terminando de estudiar en el profesorado de Pre-Escolar. Mis alumnitos me inspiraron. El libro nació en el año 1996 durante mi residencia en sala de 5 de la Escuela N° 12 de Capital Federal. Los cuentos quedaron en la computadora, pasaron a un diskette, luego a una laptop y así estuvieron hasta el año 2017 que se transformaron en libro publicado por Peces de Ciudad. El libro tuvo una transformación en el año 2012 que fue cuando incluí la Guía de Enseñanza de los Valores de vida que deseaba transmitir con mis relatos y también en ese año agregué las preguntas sugeridas al final de cada cuento. La idea de ese agregado fue dar una herramienta a los adultos para que pudieran abrir el debate luego de leerles los cuentos a los niños y también para que los niños que saben leer, puedan reflexionar solitos.

Para el que todavía no leyó el libro, ¿con qué se va a encontrar?
Con el libro “13 cuentos chicos para chicos chicos” se van a encontrar con cuentos cortos y alguno que otro un poquito más largo con los cuales disfrutar de historias producto de mi imaginación y con contenido educativo. Se encontrarán con cuentos que dan ideas sobre cómo resolver conflictos, ser tolerantes, practicar la empatía y la solidaridad, la generosidad, el perdón, aprender qué es la diversidad y cómo respetar a quienes son diferentes (¡todos los somos!), cómo enfrentar la enfermedad de un ser querido, qué es la autoestima y la belleza interior y muchas cosas más que son importantes para mí y, creo, que para muchas personas más.

¿Qué repercusiones tuviste respecto de los lectores?
¡Las más maravillosas! Y, al mismo tiempo, me encontré con una realidad triste que dio nacimiento a mi segundo libro llamado “13 relatos contra el bullying, ciberbullying y mobbing e ideas concretas para combatirlos”. Durante este año, 2018, hice lecturas de cuentos en centros culturales y librerías y tuve la oportunidad de leer algunos de mis cuentos y reflexionar y debatir con los niños y niñas que asistieron a los encuentros. Realmente fue hermoso escuchar a los chicos y saber qué piensan de cada una de las temáticas que abordan los cuentos, la participación fue enorme y muy gratificante. También pude observar la reacción de las familias (por lo general, mujeres: mamás, tías, abuelas) y pude notar su sorpresa ante lo que decían sus hijos, sobrinos, nietos…  La realidad triste que te comentaba es que, si bien los chicos participaban de los debates, en algunos cuentos había chicos que no hablaban, pero cuando leía cuentos sobre bullying todos tenían algo que decir: todos contaban que habían sufrido o estaban sufriendo bullying: “a mí me dicen gordo”, me dijo un nene de 7 años, por ejemplo, delante de todos: de sus familias, de extraños, de otros niños…
Otra repercusión importante que tuve y sigo teniendo en mis lecturas de cuentos es que hay mamás que son docentes, directoras de jardines de infantes, de escuelas primarias que se acercan y me dicen “yo compro tu libro para trabajarlo en la escuela”. Para mí, que me digan eso, es maravilloso. Una mamá me contó que sus hijos llaman a mi libro “El libro de las preguntas”. Realmente es una experiencia muy gratificante.

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
Ahora estoy en período “anotación”. Tengo ideas para 22 cuentos dirigidos a las niñas y los niños de hoy con temática antipatriarcal, antimachista. Estoy pensando en el título del libro porque definirlo como “cuentos feministas” es limitarlo. Los cuentos tocarán temas como el uso de los colores en la vestimenta, los juguetes para niños y niñas, las formas de vinculación en el amor… y no solamente del amor romántico sino del amor de las madres y los padres, los abuelos, los tíos, los adultos que rodean a los niños. Quiero contarles a los chicos que tienen derechos: que el amor no duele, que un papá o una mamá no debe pegar, que los límites en la crianza deben darse con amor, que tienen derecho a que los traten bien. Porque muchos niños no saben eso. Muchos niños no saben que no todos los papás/mamás pegan, muchos niños no saben que quien te ama no debe pegarte. Hay mucha naturalización de cosas que no están bien y pienso que sembrar esas semillas en la infancia, germinarán generando adultos más amorosos, respetuosos.

¿Cómo fue el proceso de escritura del libro de cuentos con guía de enseñanza?
Mis dos libros tienen guía de enseñanza y el tercero también la tendrá. La idea surgió luego de hacer un curso sobre Coaching. Estaba buscando algo que me ayudara más que el psicoanálisis, algo me faltaba al terminar mis sesiones de diván. Ya no me servía preguntarme el por qué de las cosas sino que necesitaba algo que fuera más allá. El curso de Coaching que hice me brindó eso que estaba buscando: aprendí a preguntarme con qué herramientas cuento yo como persona ante cada sueño o desafío o problema, con qué personas de mi entorno puedo contar, cómo puedo lograr algo, qué significan los Valores en la vida de las personas. Ese curso me permitió ver la vida de otro modo más práctico. Entonces pensé que podía volcar ese aprendizaje en mis cuentos y desde entonces, hago cuentos con preguntas y guía de Valores. Y eso es lo que aprecian mis lectores: los adultos que compran los libros o los niños que los leen (o los escuchan).

También escribiste el libro 13 relatos contra el bullying, ciberbullying y mobbing e ideas concretas para combatirlos. ¿Por qué decidiste que nuevamente el número sea 13?
Muchos me preguntan lo mismo. Estaba escribiendo el segundo libro y me pareció que no podía dar menos cuentos que el libro anterior. Fue simplemente eso.

¿Viviste alguna situación de las que contás en el libro?
Ufff… medio libro es mi vida. Me refiero al segundo libro, al de bullying. Viví bullying desde los 5 años. Hice la escuela secundaria en 4 instituciones. Viví golpes, humillaciones, desprecios, traiciones de amigas, indiferencia de los adultos, impotencia de mi mamá por no saber cómo ayudarme. Hace veinte años, cuando sufrí por bullying en la secundaria nadie sabía cómo resolverlo. “Son cosas de chicos”, decía la Directora. No había investigaciones, no había información en internet ni libros que hablaran mucho del tema y que dieran ideas prácticas para implementar, tanto para prevenir el acoso escolar como para erradicarlo una vez ya instalado en la institución educativa. Nadie sabía qué hacer. Muchos niños y adolescentes se han suicidado en el mundo por esto, yo también sentí que no quería vivir más en esa época. Fue devastador. Destruyó mi autoestima y me marcó de por vida. Erradicar el bullying llevará muchas décadas, si es que algún día logramos erradicarlo, aunque personalmente pienso que es una utopía porque eliminar el bullying implica que todos los seres humanos en la tierra dejen de ser intolerantes, irrespetuosos, violentos, agresivos, etc. Por eso, como viví todo lo que cuento en el libro, tomé este tema como mi propia batalla, mi militancia. Investigué muchísimo como para no sólo dar relatos que aborden estos temas sino también dar soluciones. Y eso es lo que ofrezco en mi segundo libro. Hay que trabajar mucho la autoestima, la autoaceptación. Hay que hacer un trabajo personal y también hay que enseñar a respetar al otro. Y eso se hace en casa, eso es tarea de los adultos: de las familias y de la comunidad educativa.

Ambos libros son sumamente didácticos. ¿Hacés presentaciones en los colegios?
Muchas gracias, es un halago lo que me decís. Sí, es la idea. Estamos trabajando con algunas mamás para hacer presentaciones en las escuelas a las que asisten sus hijos. Igualmente, muchos colegios ya tienen mis libros y usan la Guía de Enseñanza. La idea era esa: que no me necesitaran a mí, que con el libro tuvieran todo el material para disfrutar de la lectura y también generar enseñanza-aprendizaje.

 ¿Cómo nace Niña Pez Ediciones?
Niña Pez Ediciones nació este año 2018. A principio de año pensé en comenzar la editorial pero algunos comentarios desalentadores de amigos me hicieron descartar la idea. Pero luego pensé en mis cuentos y en lo que quiero enseñar: podemos lograr nuestros sueños. Entonces, pese a todo lo difícil que me decían que era, me animé. En agosto de este año comencé a aprender cómo iniciar una editorial, de la mano de la maravillosa Mariana Kruk: ella me enseñó todos los cómo, cuándo, dónde, por qué, para qué. Sabía que quería editar libros pero no solamente libros vendibles sino libros buenos, libros que tuvieran un mensaje que dejar al mundo. Por eso mi editorial selecciona obras que ayuden a nuestro lema “Libros para un mundo mejor”. Y eso encontrarán en cada libro.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de armar la editorial?
Al principio fue difícil encontrar autores. De a poquito la editorial comenzó a circular en muros de Facebook, en perfiles de Instagram y Twitter, y comenzaron a llegar obras inéditas. Pero el primer obstáculo que encontré fue el que te mencioné antes: los comentarios desalentadores. La gente que te quiere, no quiere verte fracasar y desde ese lugar de amor y de cuidado, a veces siembran obstáculos en tu camino. Lo importante es confiar en uno y tener la certeza de poder lograr lo que nos proponemos. Por suerte, superé ese obstáculo recordando todo lo que enseñan mis libros. Es un ciclo redondito: comienza en mí, me atraviesa y termino enseñándome a mí misma. Es hermoso.

¿Cuáles son los próximos lanzamientos de la editorial?
La palabra “próximos” me remite a futuro pero también a pasado muy muy cercano: la editorial sacó en Noviembre una novela hermosa para todas las edades, si bien el público de “Violeta y su fábrica de juguetes”, de Leonor Vila, es infantil, yo disfruté tanto la novela que la leí de un tirón y no pude dejar el libro hasta la madrugada.
Hace una semana salió el libro “Haikus - Poesía de un mundo pequeño”, de Cecilia Vazquez Dusefante, se trata de un libro de 60 haikus sobre la maternidad, la niñez y la naturaleza y está lleno de ilustraciones para los más pequeños y para todos los que disfrutan de la poesía.
Ayer presentamos “7 Frases machistas y cómo combatirlas”, de Noelia Ale y Agata Menichini, una tesis universitaria de la carrera de Ciencias de la Comunicación, para concientizar sobre el machismo instalado no sólo en los hombres sino también en nosotras, las mujeres, y reflexiones para eliminar esas formas de pensamiento. Un día después de haberlo presentado, ya se agotó la primera tirada.
En breve saldrá el primer libro de Pedagogía Montessori (y creo que es el primer libro de Argentina, pero no puedo afirmarlo pues no estoy segura) de la editorial: se llamará “Los Logros de Ema - Primer año de vida”, de mi autoría. El libro cuenta con el asesoramiento de Lic. Lorena Otero, guía internacional Montessori, y estará plenamente ilustrado a todo color por Alicia I. Zelada. Espero que en febrero ya lo tengamos con nosotros.
También se viene “Ulisas - La vida de cada mujer es un viaje heroico”, primer libro de la Colección Empoderamiento Femenino, de Carolina Clack, una novela maravillosa que dará mucho que hablar, probablemente saldrá entre febrero y marzo.
En abril saldrá el libro “Sonicoloformas. Poemas con sonido, color y forma”, de Norma Minniti, para público infantil, y ¡tiene texto interactivo!
En abril también presentaremos en Tandil el libro “Historias Tatuadas”, de Ana Caliyuri, para público juvenil y adulto, un libro con relatos sobre los tatuajes y las marcas que deja la vida en cada persona.
Por último, en abril también, publicaremos un libro de Fábulas para toda la familia, de Liliana Manograsso (aún estamos pensando en el título). El año 2019 se viene con todo. Y estamos en convocatoria de autores todo el año, de forma ininterrumpida.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Entrar a las casas de las familias, generar aprendizaje, entretener con buenos libros, buena literatura, sembrar el amor por los libros, el amor por la lectura y la escritura. Ayudar a los niños y niñas a que conozcan qué está bien y qué está mal, qué derechos tienen, ayudarlos a vivir una infancia libre: libre de prejuicios, libre de maltratos, de etiquetas, de violencia.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Bueno, por mi trabajo actual leo unos cuantos libros por semana. Los de Niña Pez Ediciones, ¡los recomiendo a todos! Digamos que eso no me da mucho margen para leer otros libros, pero mis preferidos de la vida son “Madame Bovary” gran clásico, un gran visionario Gustave Flaubert, su autor. “Ensayo sobre la ceguera” de Saramago, me parece un excelente libro sobre la naturaleza humana con el cual el lector debería hacer un trabajo de reflexión e introspección importante. Por lo general, me gustan los libros que me dejan pensando, como “Crimen y castigo” también, por ejemplo.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?

Estoy escribiendo en mi mente mi tercer libro que acompaña este cambio de paradigma que tenemos el privilegio de vivenciar: el de la muerte del machismo y el patriarcado y el florecimiento de la mujer empoderada. Estamos tomando consciencia de nuestros derechos y de lo que no estamos dispuestas a tolerar más. Quiero llegar con este mensaje a las niñas y los niños, para que ellas sepan que no está bien que nos desmerezcan, que nos den empleos con menor salario que el que les dan a los hombres por el mismo trabajo, que sepan desde pequeñas que el amor no duele; quiero llegar a los niños para que desde chiquitos sepan que no está bien maltratar a las mujeres y a nadie en general, quiero que sepan que tienen el mismo deber de cuidar a sus hijos, cambiar pañales, hacer su parte en los quehaceres del hogar. Quiero que las niñas sepan que pueden ser astronautas, bomberas, ingenieras; quiero que los niños sepan que está bien jugar con muñecos, que eso no los hace menos varones. Quiero sembrar eso y mucho más en las mentes de esta nueva generación para que sean adultos responsables, respetuosos y conscientes de sus derechos y obligaciones.




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sábado, 10 de noviembre de 2018

Angie Pagnotta: “La poesía para mí es algo muy elevado, muy sagrado”





La escritora Angie Pagnotta habló con Entre Vidas acerca de su libro de poesía Los desiertos efímeros publicado por la editorial Peces de Ciudad y adelantó que junto a su novio Tommy Tow lanzarán ENGRAMM, una plataforma cultural que unirá Buenos Aires y Berlín en la que estarán todos los proyectos literarios y culturales en los que están.




¿Cómo te organizas con el tiempo para desarrollar tu profesión de periodista con la escritura de narrativa, poesía y notas que van surgiendo?
Creo que últimamente el tiempo toma al tiempo. Ahora que estamos con un pie en el anteúltimo mes del año, es difícil pensar en organizarse. Todos los planes de orden se fueron con el correr de los meses y es como si un pilón de papeles, mes tras mes, se hubiera acomodado en el escritorio. Creo que la clave será volver a empezar en la reorganización. En ese sentido trato de regirme por los deadlines de las notas que hago cuando colaboro para otros, por el cronograma de Kundra o de Engramm (mis proyectos personales) y por la propia necesidad de escritura: a ninguna de las tres cosas puedo escapar. Alguna le quita tiempo a la otra y se van prestando minutos y horas entre sí, es la única forma que, por ahora, conozco.

¿En qué momento de tu vida empezaste a escribir poesía?
Lo primero que escribí fue poesía y fue cuando tenía 10 u 11 años. En ese momento no sabía que eso podía ser algo tangible y mucho menos poesía pero, de algún modo, me gustaba creer que sí. Mucho tiempo después las revisé (y pese a ser cursis y ñoñas) encontré versos o frases hermosas. Algunas las rescaté para el libro nuevo, muy camufladas, creo que nadie sabría cuáles son. Pero, de algún modo la poesía siempre está en nosotros, es cuestión de atenderla, de escucharla.

¿Cuándo sentiste que la poesía que escribías era publicable? 
Hasta este libro, nunca. La poesía para mí es algo muy elevado, muy sagrado, muy importante como para que se publique así por que sí. Esto lo pienso en serio, me parece un lugar muy noble como para contaminarlo con “intentos marketineros’’. En un cuento o una novela vos podes describir una escena, un móvil, un personaje: lo que quieras; y allí el lector podrá leer lo que dijiste, entre líneas o interpretarte a como dé lugar, sin embargo las cosas son tangibles, concretas y están situadas en un contexto, tienen una carga, un cómo y muchas otras cosas más. Por ponerlo en otras palabras: hay una casa /vive una familia / pasa una historia. En la poesía hay algo del lenguaje, de las palabras, de la cadencia, del tono, de la textura, es decir, del alma del texto que no puede interpretarse, casi, diría, solo puede sentirse…y si eso no se siente ¿para qué publicarlo? Hasta este libro me parecía eso y la opinión de mi editor hizo plantearme que estas poesías estaban encaminadas, sino hubieran seguido guardadas.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Los desiertos efímeros?
Porque el hilo conductor del libro es el título; se trata de los lugares que son oscuros, desérticos, dolorosos pero que, al cabo de un tiempo, de un nuevo amor, de un nuevo sentimiento o de atravesar aquello que duele, se convierten en efímeros. Es ahondar un poco en esa sensación que producen algunas personas, amores, sentimientos o lugares…la de un vacío profundo, intenso y sumamente fuerte pero que, luego, tiempo después, años después o simplemente después de *introducir aquí el paliativo que el lector quiera* se convierten en recuerdo, en pasado, en algo que dolió pero terminó.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
El proceso tuvo que ver con este hilo conductor que te decía. A veces la imaginación viene acompañada de la escritura, por suerte, y entonces el libro se va armando solo. Busqué y escribí poesías que tuvieran que ver con esa sensación de vacío, pero también con la superación. Al final el libro se trata de eso: de vencer.

¿Cuál es tu poema preferido del libro?
Un nombre en el cuello, porque tiene algo muy espontáneo y es el último poema que escribí en mi departamento de soltera, recuerdo muy bien el día y toda la atmósfera de ese momento.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
De las relaciones que forjamos, nos inventamos y queremos. Del amor, del desamor, de la pasión, de lo erótico, del sexo, del monólogo interior de cada uno a raíz de alguna situación planteada en el cuento o la novela y de lo que necesito poner en palabras y desprenderme casi para siempre de eso.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
En cuanto a poesía leí a Jorge Teillier y me encantó. También estuve leyendo la poesía completa de Fogwill que publicó Alfaguara y también me gustó mucho. (Fogwill me gusta siempre y en todo, pero vale destacarlo en sus poesías) También me llegó la colección de poesía del sello Baltasara Editora y me gustó mucho en general, tiene una selección de autores muy buena. Otra que estuve leyendo es a Idea Vilariño y me encantó y de Argentina podría nombrar también a una de mis preferidas: Lorena Suez, que tiene un libro que se llama Intemperie, publicado por Viajera Editorial que es una belleza increíble. En cuanto a autores que puedo recomendar, como siempre hay muchos, muchísimos, pero apostaría a los que primero se me vienen en mente y leí este año:  Debret Viana, Mariana Travacio, Martín Sancia Kawamichi, Cristian Acevedo, y Tatiana Goransky, pero por suerte hay muchos y mucha producción literaria buena e interesante.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Peces de Ciudad
Peces de Ciudad es la editorial que publicó mi primer libro de cuentos en marzo  2017 y este libro de poesía llegó a raíz de una anécdota muy graciosa en Whatsapp. A partir de incorporarme como editora de narrativa en septiembre 2017, tenemos un grupo de la editorial y allí, además de hablar de los libros, hablamos de todo un poco. En ese contexto les conté a los chicos que había mandado algunas poesías de este libro a una editorial y me lo habían rechazado. Les conté el argumento que me dieron y después de comentar como corresponde, Facu Mallonaro (editor de mi libro y curador de Poesía en Peces) me dijo que lo mande así lo leían. Facu Mallonaro es tajante, quien lo conoce sabe que si algo no le gusta te dice sin problema alguno. Yo esperaba el hacha, la verdad. Pero no, le gustó, lo trabajamos y así fue. Una linda sorpresa, no me lo esperaba.

¿Tenés algún otro proyecto?
Seguir con Revista Kundra y Nunca se sabe desde Berlín, ciudad a donde vivo actualmente. Y allí lanzar un espacio en la que venimos trabajando junto a Tommy Tow: ENGRAMM, una plataforma cultural que une Buenos Aires y Berlín, nucleando todos los proyectos literarios y culturales en los que estamos. Además seguir escribiendo ficción, por supuesto, escribir es siempre fundamental, esté donde esté, acá en esta Buenos Aires que amo tanto, o en Berlín, donde espero ir encariñándome de a poco.




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jueves, 8 de noviembre de 2018

Silvia Renée Arias: “La investigación es una de las tareas que me procuran mayor placer”





La escritora Silvia Renée Arias habló con Entre Vidas de su novela El íntimo traidor publicada por Letras del Sur Editora y contó que la imagen disparadora que dio inicio a la historia fue la de un hombre en una bicicleta que andaba por las calles del balneario Claromecó y su madre pidiéndole a ella que no se acercara a él. Además, la autora adelantó que está corrigiendo la novela Ninguna mujer decente que es la primera parte de una futura trilogía.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
En casa, necesito que todo esté en orden a mi alrededor, o por lo menos todo lo posible. Y servirme un café. Pero puedo escribir en casi cualquier ámbito, de manera que todo lo que necesito es algo que decir y tiempo por delante, aunque sea una hora.

¿Con qué frecuencia escribís?
Todos los días. El espectro de la escritura es amplio (reseñas literarias, notas periodísticas, correcciones de textos), y por supuesto mis libros. Llevo mi diario religiosamente desde los 15 años, y desde siempre no dejo de escribir aunque sea media hora por día en la novela de turno. No me recuerdo sin escribir, desde los trece años. A veces me dedico a la corrección; otras, a elaborar un par de frases; si no lo hago, siento un vacío, tengo la sensación de que no he aprovechado el día. Por supuesto, cuando tengo más tiempo escribo hasta seis horas seguidas, o durante una larga jornada interrumpida sólo por las comidas y alguna lectura. La verdad es que, como decía Borges, un escritor escribe siempre, incluso cuando no lo hace en papel o en computadora.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu novela El íntimo traidor?
Un hombre en una bicicleta en las calles del balneario Claromecó, cuando yo era adolescente. Mi madre lo veía pasar y me decía que no me acercara a él. Nunca me explicó por qué, y eso fue motivo suficiente para que me dijera, ya entonces, acaso no conscientemente, que algún día iba a escribir una historia que lo tuviera como protagonista. Y me alegra no haberle preguntado nunca a mi madre el por qué de su rechazo hacia ese hombre, porque me permitió jugar con la imaginación.

¿Cuál fue el proceso previo de investigación que realizaste para escribir el libro?
La historia de Lario y Ramón, los protagonistas de “El íntimo traidor”, se desarrollan en Villamarina, mi Claromecó de ficción, escenario de casi todos mis relatos, de modo que investigué acerca de cómo era entonces el lugar en el tiempo en que suceden los hechos; cómo fue creciendo, cómo se veía entonces. Acudí a libros de historia de la región escritos por quien fuera una de mis profesoras, la historiadora Stella Maris Gil de Giménez, y puesto que Ramón es pescador, entrevisté a Enrique Mulder, un personaje local que todo lo sabe sobre el oficio. Ambos fueron de gran ayuda, así como los archivos del diario La Voz del Pueblo de Tres Arroyos. La investigación es una de las tareas que me procuran mayor placer, tal vez debido a mi formación profesional como periodista.

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar con Letras del Sur Editora?
Cosas del destino. Hace un par de años fui por día –el único y el último, porque al día siguiente me iba de viaje- a la Feria del Libro. Coincidió esa tarde, sin que yo lo supiera, con la firma de libros por parte de Gonzalo Garcés en el stand de Letras del Sur Editora. Hacía un tiempo que no lo veía a Gonzalo, de quien soy amiga desde hace más de veinte años, y me acerqué para saludarlo. Allí estaba, por supuesto, Nora Galia. Nos pusimos a conversar, nos caímos muy bien, ella conocía mi último libro, “Bioygrafía. Vida y obra de Adolfo Bioy Casares”, que yo venía de publicar en Tusquets, y cuando estaba a punto de irme, me preguntó si tenía alguna novela mía que pudiera leer. Le dije que sí. Un par de meses más tarde se la envié, y el feliz resultado fue la publicación de “El íntimo traidor”.

¿Qué diferencias notás en vos como escritora entre la que escribió Criado en Nueva York y la que publicó El íntimo traidor?
Aquella primera novela, impublicable, de más de seiscientas páginas, la escribí a mis quince años. Conservo una copia. Tiene una frescura y algunos hallazgos que todavía hoy me sorprenden, pero por supuesto no conocía ni la técnica ni los trucos de la literatura (y acaso hoy todavía tampoco; uno va aprendiendo siempre, con la lectura). Digamos que es un precioso borrador, un espléndido fracaso.

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
Hasta ahora, he escrito siempre sobre lo que he querido, aunque algunas historias no se hayan publicado todavía. Pero creo, de todas maneras, que me gustaría escribir con una suerte de honestidad brutal. Lo hago, pero en mis diarios. Historias impublicables. Por otro lado, suele decirse que un escritor escribe siempre sobre un mismo tema, que lo obsesiona. En mi caso he advertido, no sin perplejidad, que la novela que vengo de terminar, “Ninguna mujer decente”, aborda también, como en “El íntimo traidor”, el tema de la culpa y los caprichos del destino. Como dijo el escritor Luis Mey en la presentación de mi novela, “el destino puede ser despiadado en tus mínimas distracciones”. Me interesa abordar ese asunto y profundizar en el sentimiento de culpabilidad que nos condiciona algunas conductas, sobre todo cuando responde a una idea falsa que nos hacemos sobre hechos del pasado.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
¡Que me lea Beatriz Sarlo e integrar el canon! Jajajaja. No, en serio, no me planteo objetivos. Me gustaría seguir publicando novelas y que sean leídas por la mayor cantidad posible de lectores. Aspiro a que sean merecedoras de reseñas y críticas. Las biografías y los cuentos me apasionan también, pero el hecho de convivir durante tanto tiempo con personajes que de pronto te sorprenden y hacen la suya y te cuentan una historia mejor de la que vos había imaginado en un principio, hacen para mí, de la novela, un género fascinante. De todos modos, el único objetivo de mi vida, hoy por hoy, es seguir escribiendo, más allá del ambiente literario, más allá de todo.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
“Deslinde”, de Devret Viana; la biografía de Salinger, de David Shields y Shane Salerno; “La separación”, de Silvia Arazi; “Libertad bajo palabras”, de Verónica Boix; “Que todo se detenga”, de Gonzalo Unamuno; “Cómo ser malos”, de Gonzalo Garcés; “La pregunta de mi madre” y “Los pájaros de la tristeza”, de Luis Mey; “Mañana sólo habrá pasado”, de Sebastián Basualdo; “Tierra ganada al río”, de Fernando Bogado; “Una noche de invierno”, de Laura Kasischke, “La visitante”, de Claudia Solans, y “La débil mental”, de Ariana Harwicz.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy terminando (o eso creo) de corregir “Ninguna mujer decente”, novela que cuenta la historia de unos ex compañeros de un taller literario que viajan a Villamarina para rendir homenaje al maestro, que ha muerto hace un par de meses, y continúo con la parte final de “Los días inmóviles”. Esta última novela es la primera parte de un proyecto que por ahora incluye, por lo menos, tres libros más, y que está basada en mis diarios. Es, entre otras cosas, la historia de una adolescente que crece y termina sus estudios secundarios durante la dictadura militar. Yo misma me he quedado un tanto sorprendida al releer mis propios diarios de esa época, y me entusiasma su escritura porque es aquella adolescente reprimida y llena de miedos, pero también con la firme decisión de abandonar el pueblo y buscar su propio destino, la que le cuenta su historia a esta mujer adulta que soy ahora.




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lunes, 22 de octubre de 2018

Luis Arturo Ramos: “La falta de presión editorial me ha permitido escribir acerca de lo que me viene en gana y como me da la gana”




El escritor mexicano Luis Arturo Ramos habló con Entre Vidas acerca de su novela Los argentinos no existen publicada por Evaristo Editorial y contó que terminó otro libro en el que repite personajes de otra historia pero enfatiza protagonismos distintos.



¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Simplemente me siento a escribir. La posición me tiene sin cuidado. Podría, como en el Kamasutra, hacerlo de cualquier modo. Escribo cuando tengo algo que escribir. Esperar frente al escritorio a que se me ocurra algo, me parece más ridículo que sentarme a la mesa para que me dé hambre.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu novela Los argentinos no existen?
Durante y luego de la Segunda Guerra Mundial, hubo en México mucha simpatías, no por los nazis, sino por la Alemania que ponía en jaque a potencias hegemónicas y colonialistas con las que México había tenido diferendos. Algo similar pasó en Irlanda. La Revolución Mexicana, eminentemente anti-estadounidense, imponía criterios y enemistades.  La primera edición en español de Mi lucha, se hizo en México, con prólogo de un connotado intelectual mexicano: José Vasconcelos. Los grupos de extrema derecha, sinarquistas, anticomunistas y de un capitalismo emergente, prohijaron multitud de panfletos, artículos y publicaciones varias, apoyando la causa alemana porque veían en ella el contrapeso a la expansión marxista y al capitalismo internacional. El México de la post-guerra, estaba lleno de inmigrantes de todas las tendencias: republicanos, franquistas, judíos, nazis y ex-nazis, comunistas,  anticomunistas, intelectuales y farsantes que aprovecharon el río revuelto en un país políticamente ingenuo. México era un horno adecuado para bollos de todo tipo. Siempre me ha llamado  la atención y me diviierte, la idea de que en un país con fuerte presencia indígena, existan estas tendencias más cómicas que demenciales.

¿Cómo trabajaste la construcción del personaje del doctor Bulmaro Zamarripa?
Bulmaro Zamarripa es un personaje típico y representativo de las tendencias antes aludidas. Un profesionista educado en el México de los años  30, todavía agitado por una Revolución radical que iba perdiendo potencia.  Zamarripa es un individuo que por historia y sensibilidad personal, es  seducido por las propuestas políticas extremas dominantes en el mundo. Por otra parte, mi obra novelística está llena de médicos (los únicos que pueden aspirar a cometer el crimen perfecto, dice un personaje). Su oficio me permitía añadir la metáfora del huevo del mal, en el vientre de un matón neo-nazi. (El nazismo está vivito y coleando y Trump le está dando respiración de boca a boca). Con el nombre intenté un juego de palabras que, por sí mismo, reflejara esta zarzuela propia del momento histórico.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre título tan provocador?  ¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro en Argentina con Evaristo Editorial?
El título es precisamente eso: una provocación. Tan efectiva, que los editores de Evaristo cayeron en ella  y me invitaron por iniciativa de Ezequiel De Rosso,  a publicarlo en Argentina. Su propuesta fue una gratísima sorpresa, aunque ya varios amigos argentinos me habían dicho que el libro tendría posibilidades en este país. Espero que tengan razón.

¿Cómo fue tu experiencia en la Feria del Libro 2018?
La Feria de Buenos Aires es impresionante. Bien organizada y cómoda para caminarla. Me hicieron algunas entrevistas para radio y platiqué con varias personas. Pero la mayor parte del tiempo lo dediqué a caminar Buenos Aires. De Recoleta a Puerto Madero. Es una ciudad que me encanta, y comparada con la Ciudad de México, es un portento de organización y buen comportamiento.

De las nueve novelas que tenés publicadas, ¿cuál es la que más te gusta?
Perdón por el lugar común, pero me gustan todas. Cada una de ellas representa una etapa en mi vida y en mis intereses literarios. Pero si tuviera que quedarme con alguna sería con Este era un gato... Técnica, temática y estilísticamente  es la más acabada. Ganó el Premio Latinoamericano de Narrativa “Colima” para Obra Publicada y hasta ahora la más celebrada por la crítica precisamente por esos motivos.

¿Estás manejando la posibilidad que otros libros tuyos sean publicados por una editorial argentina?
Ojalá hubiera editoriales interesadas en otras novelas mías. No tengo agente literario. Me manejo a la antiguita. Soy escritor para tienda de abarrotes y no para supermercado. Pero no me quejo.  La falta de presión editorial me ha permitido escribir acerca de lo que me viene en gana y como me da la gana.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Acabo de releer a Junger: Tormenta de acero y voy muy adelantado con una novela de Pamuk: El museo de la inocencia. Leí 4321 de Paul Auster, pero no es una de mis favoritas.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Terminé una novela que puede leerse como una secuela de la inmediatamente anterior: De puño y letra. Reaparecen algunos personajes y se suman otros. El contexto de las acciones es el mismo y se montan sobre  la prolongación de la trama anterior: la relación  entre  atípica y  perversa  del Intelectual mexicano  con el Estado, en un país donde escasean los lectores.  Con esta novela intenté algo que resulta frecuente en los autores norteamericanos: repetir personajes pero enfatizar protagonismos distintos. Uno de mis amigos leyó el inédito y la calificó como novela polifónica. Me gusta la palabrita.



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