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jueves, 4 de junio de 2020

Jorge Rosker: “Aquello que nos ocurre a lo largo de la vida, inequívocamente, se refleja en nuestras palabras”






El escritor Jorge Rosker habló con Entre Vidas acerca de su libro de poemas Aves de retaguardia, publicado por Azul Francia Editorial.





¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Aves de retaguardia?
Descubrí que releyendo poemas guardados y algunas de las canciones que compuse había un denominador común y eran los pájaros. Esto me motivó a reunirlos en un poemario. ¿Por qué de retaguardia? Porque es el lugar seguro, el que protege y sostiene. Creo que las aves y la naturaleza son y serán nuestra retaguardia para estar salvos.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Tengo mucho material sin publicar lo que me llevó a una selección bastante ardua. En un momento me pregunté ¿y por qué no las letras de algunas canciones? Son poesía al fin. Un poco más estructurada por una cuestión morfológica pero, poesía al fin. Las incorporé tratando de que el contexto sea coherente.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
No tengo uno preferido. Cada uno de ellos me remite a un momento de mi vida. Posiblemente la Canción para un Ave Clara. Un colibrí que me acompañó en un momento de crisis y me asombró con su rutina puntual y exquisita.
Me llegaron comentarios en general muy elogiosos. No por un poema en especial. De todos modos como no pudimos hacer la presentación formal por motivos de público conocimiento, todavía espero que llegue a más personas. Hasta ahora se  han hecho ventas por las redes.

¿Cómo se dio la posibilidad de volver a publicar con Azul Francia Editorial
Volver a publicar con Azul Francia tiene que ver con la generosidad de Francisca Mauas y por qué no con su insensatez, quizás. Siento que lo que publique de ahora en más será con Azul Francia. Hay compromiso y seriedad.

¿Qué diferencias notás en vos como autor entre el que publicó la novela “Los trabajos de Hércules” con el que escribió el poemario?
Creo que la diferencia radica en el proceso de trabajo. La narrativa exige más tiempo, concentración y, muchas veces, voluntad. La poesía, en mi caso, es más salvaje, espontánea. Una explosión de imágenes que muchas veces merecen una pulida pero es eso, un instante, un flash.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Los temas son muchos pero pienso que todos, finalmente, tienen que ver con mi historia. No podría ser de otra manera. Aquello que nos ocurre a lo largo de la vida, inequívocamente, se refleja en nuestras palabras.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
En este momento estoy tratando de escribir la historia de mis abuelos. Mi generación, los que hoy tenemos sesenta años o más, somos nietos de la guerra. Casi todos con antepasados que, de una manera u otra, participaron de la guerra. Nunca abordé algo biográfico o, de alguna manera, autobiográfico. Esto conlleva un trabajo de investigación que nunca había hecho.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Tengo muchos poetas que me reconfortan. Giuseppe Ungaretti. Ignacio Anzoátegui. Manuel J, Castilla. Oliverio Girondo. Armando Tejada Gómez. Todos recomendables.
Y me quedo corto.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Dos proyectos. Un poemario en proceso de selección de obras y como decía anteriormente, la historia de mis abuelos.




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sábado, 30 de mayo de 2020

Cecilia Muñoz: “Los sentidos deben estar bien despiertos a la hora de escribir”





La escritora Cecilia Muñoz habló con Entre Vidas acerca de su libro de poemas Sola en el bosque publicado por Azul Francia Editorial.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No tengo rituales específicos. Prefiero que sea de noche y necesito mucha tranquilidad y soledad. No puedo escribir con música fuerte o con el sonido de una TV de fondo, menos si se escuchan voces desde los departamentos vecinos. El momento de escribir es muy íntimo para mí, porque me encuentro con mis ideas, pensamientos, sensaciones…

¿Con qué frecuencia escribís?
Depende. Trabajo mucho (soy docente) y me cuesta tener una rutina de escritura, así que escribo cuando tengo una idea o me lo propongo; entonces me hago el espacio y el tiempo necesarios. En este contexto de pandemia, me resulta más difícil porque me lleva mucho tiempo y energía la virtualidad. La escritura también es un trabajo y necesita de una rutina y una rigurosidad que debo reconocer, aún no tengo, pero estoy intentando tener.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Supongo que mi mamá. Ella advirtió que desde muy chica me gustaba la poesía y me empezó a regalar libros de Neruda, Benedetti… Y así empecé a leer más y, de pronto, a escribir. Mi primer poema lo escribí a los quince años. 

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Sola en el bosque?
El título del libro es el último verso del último poema. Yo quería que tuviera una estructura circular, que invite a leerse incesantemente. Como el libro entero habla de un recorrido (el bosque) que implica movimiento, aprendizaje, cambio, pensé que ese recorrido no debía terminar nunca, dentro de la lógica de la lectura y del libro, claro.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Son veintisiete poemas que escribí entre los años 2017 y 2018, a los que se suman los tres haikus que titulan cada parte del libro (que se divide en tres). En total son treinta. No hubo un criterio de selección, me fui guiando según lo que me iba pasando con cada uno, es decir, “este sí, este no”, y por cómo iban quedando luego de corregirlos.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Mi poema preferido es el primero, “Impermanencia”, porque tiene que ver con un movimiento que me ayudó mucho a crecer y a escribir los otros poemas. El que más destacan los lectores es “Puesta en escena”. Creo que porque el yo lírico habla de temas que pueden generar identificación, como son el amor y la distancia.

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro con Azul Francia Editorial
Conozco a una autora rosarina, Pipu Simeoni, que publicó su libro de poesía con Azul Francia. No pude ir a su presentación pero lo veía por las redes y me parecía un libro hermoso. Un día le pregunté por la editorial y me habló de Francisca Mauas (la editora) y de su profesionalismo y compromiso con su trabajo, así que me contacté con ella y le mandé mi material. A los pocos días, recibí su respuesta positiva y ahí empezó todo, que fue una experiencia inmejorable.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Muchos son los temas. En general, mi yo lírico se nutre del afuera, del mundo. El recorrido no es del interior al exterior sino al revés. A partir de la experiencia, del encuentro con el otro, con la naturaleza, con la ciudad, es que brotan los versos. Los sentidos deben estar bien despiertos a la hora de escribir.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Me gustaría, quizás, escribir una poesía que hable más de la realidad social, del presente. Si bien tengo algunos poemas, como “En la esquina” o “Bestiario”, en donde asoma como trasfondo lo social, no es un tema que aparezca mucho en mi libro.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Es difícil elegir unos pocos, entre tantos en la historia de la poesía. En este momento, no dudaría en recomendar a Glauce Baldovin (Mi signo es de fuego, poesía completa) y a Estela Figueroa (El hada que no invitaron, poesía reunida). En general, me gusta más la poesía escrita por mujeres y en castellano (me molestan las traducciones de poesía, espero que no se ofenda mi amiga Irene si lee esto, ella la traduce muy bien).

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Me gustaría publicar unos cuentos de terror que tengo escritos desde hace un tiempo, pero para eso hace falta trabajarlos muchísimo. Estoy en la fase uno de mil. Son cuentos que escribí a partir de charlas que he tenido con mis estudiantes de secundaria, ellos me dieron mucho material y ganas de escribir, y me gustaría que sean el “público lector”, aunque también pienso en un público más “amplio”. Lo digo entre comillas porque dudo de esos conceptos y, sobre todo, de esa distinción entre literatura para jóvenes/ literatura para adultos.



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viernes, 27 de marzo de 2020

Natalia Leiderman: “Encontrar la voz, el ritmo propio, es el desafío que tiene cada poeta”




La escritora Natalia Leiderman habló con Entre Vidas acerca de su libro Starenka publicado por Caleta Olivia y contó que la figura de su abuela es el centro de gravedad sobre el que gira todo el poemario. Además, contó que junto a Patricio Foglia están terminando de corregir nuestra segunda traducción de Mary Oliver que saldría este año.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Moverme. Mover partes del cuerpo, mirar algo que se mueve, escuchar a alguien moviéndose;  leer, y sobre todo leer algo que me llegue como una música. A veces el mismo escribir es el ritual necesario para escribir. Hablo de escribir lo más físicamente posible, como movimiento puro, como ritmo que luego te lleva, misteriosamente, a descubrir algo que te estalla entre las manos.

¿Con qué frecuencia escribís?
No soy ordenada. Este año pasé mucho tiempo sin escribir. Y de repente vuelvo a escribir casi obligándome, indignada; en general porque empiezo a  necesitar alivio, representación, ver. Pero escribir no significa en absoluto escribir algo que valga la pena. Cuando pierdo la constancia, en general habilito un cuaderno y me digo: voy a escribir cualquier cosa, todos los días, y así empiezo. Como si se tratara de un conjuro para seguir viva. No me gusta que sea así, pero así es como me relaciono con la escritura, porque la necesito.  Después dejo de necesitarla, le tomo el gusto a la vida tranquila, y el ruido empieza a pulirse. 

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
El a-mor a la poesía me lo inculcó el miedo. Yo no quería (no quiero) morir de miedo. Yo no quería que todo a mi alrededor me llevara puesta; quería entenderme, y entender a lxs otrxs, sentirlxs. Ser otrxs quería también. No hubo alguien en particular. Mi mamá me leía cuentos, y eso era hermoso y lo rescato como una parte preciosa de mi infancia (ese entusiasmo de seguir historias tan encandilada es irrepetible). Pero a la poesía como arma más inmediata y vital llegué en la adolescencia y primero a partir de canciones; más tarde mi tía me regaló la poesía completa de Alejandra Pizarnik. Y ahí fue mi sí definitivo, cuando me casé conmigo, como diría Thénon. Empecé a llevar los poemas como piedritas en los bolsillos, para apretarlos en el puño cuando me desesperaba: Aunque es tarde, es noche /y tú no puedes./ Canta como si no pasara nada/ Nada pasa.

¿Cómo fue el proceso de selección de las poesías que aparecen en tu libro Starenka?
Escribí mucho y durante varios meses. Tomé nota de todo. Mi abuela estaba viviendo en mi casa. Y el proceso de este libro fue, al principio, un tiempo extendido de observarla furiosamente. Yo estaba muy enojada. Hubo muchas notas que obviamente no llegaron a poemas, muchos poemas que no llegaron al libro, muchos poemas del libro que ni siquiera sé si son poemas pero ahí están. Porque creo que se hablan entre sí. Trabajé los textos con Osvaldo Bossi, quien me ayudó a ordenar, a poner en perspectiva, a entender, a desenojarme, a no ser despiadada con este personaje. A darme cuenta de acá yo porto la voz: no puedo ni debo ser cruel. Y creo, viéndolo en retrospectiva, que se trató de un camino de reconciliación, de entender a esa mujer profundamente humana, cruzada y recruzada por fuerzas ancestrales e históricas. Se trató de ejercer la ternura: por ella, y por mí. Yo salgo del libro entendiéndola, entendiéndome más: y también queriendo ser otra. 

¿Cuál es tu poesía preferida del libro y cuál es la que destacan los lectores?
No tengo un poema preferido y necesito olvidarme de lo que escribo, estoy un poco en ese momento. Pero, por otro lado, no siento que haya poemas individuales sino una continuidad donde todo hace eco con todo. Igualmente sí hay un poema que destacan en general. Empieza así: ante todo/ no te culpo. Y es la pregunta a la que llega el poema –creo- lo que inquieta. El poema habla de la maquinaria de lo cotidiano sobre nosotrxs, nuestras decisiones, nuestros movimientos. Rebelarse no es fácil, incluso en este presente feminista de hermoso y poderosísimo abrir los ojos, en donde todo parece claro y distinto. Parece fácil, pero unx falla una y otra vez.  Hay que tener cuidado porque puedo aplastar sin darme cuenta a otrxs en mi supuesta liberación. Si bien yo veo tan evidentes los sometimientos de mi abuela, ella vivió su vida con una pasmosa naturalidad, entonces: qué cosas estaré soportando/ yo ahora/ opacadas bajo el trabajo milimétrico/ de la costumbre. Todo es confuso y complejo. Hay que estar atenta, mirar mucho a mi alrededor, cuidarme de que el odio no tiranice mi mirada; mirar de verdad a quienes amo, hablar y tender redes de afecto activas, que crezcan desde la ternura: aprender y reaprender todo el tiempo. Aceptar, sobre todo, los límites y las contradicciones que tengo: no hay una fórmula suave y fácil para ser más libre. Yo tampoco he podido rebelarme. Es un trabajo constante. A veces hay momento luminosos, pero me siento frustrada en general. De ese fracaso, de esa vulnerabilidad, surge este poema.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Caleta Olivia?
Ya había publicado en 2017 con Pablo Gabo una traducción (hecha junto a Patricio Foglia): “El pájaro rojo” de Mary Oliver. Estábamos en contacto y quería publicar con él así que esperé a que se diera la oportunidad; vengo desde el principio siguiendo su arduo trabajo como editor. 
¿Qué diferencias notás entre este libro y el anterior llamado “Animales dorándose al sol”?
“Animales dorándose al sol” (El ojo del mármol, 2016) es probablemente un libro con un rejunte más caótico de poemas, escritos es momentos muy distintos. Sí hay obsesiones y preguntas que vuelven como qué es la juventud, qué la vejez, qué el deseo, qué el amor y por qué todo se destruye (ja). En Starenka hay un solo hilo del que tiré, un momento preciso en el que escribí; la figura de mi abuela es el centro de gravedad sobre el que gira todo el poemario. Digamos que tiene un funcionamiento más “en serie”, donde la individualidad de cada poema queda más bien desplazada y es más importante la resonancia de todos los poemas entre sí.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
No sé si la escritura se nutre de temas. O sea, podría decirte “temas”: diría que me nutro de estar desesperada, de ver que todo lo hermoso muere, de la rabia, del tiempo, del amor y su brillo insoportable; de la opresión, la extrañeza, el dolor. Pero eso no diría nada particular de mí. Los temas son -con ligeras diferencias, con ligeros cambios de énfasis - siempre los mismos. Creo que la poesía en particular se nutre más de un ritmo primitivo, de esa cosa medio invisible que es la vértebra musical que la pone de pie. Encontrar la voz, el ritmo propio, es el desafío que tiene cada poeta.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Como dije en la respuesta anterior, imagino que los temas van a ser siempre los mismos.  Pero yo creo fervientemente en el efecto aleph que tiene un poema cuando es logrado o, yendo a la cuestión del “tema”, que tiene un tema cuando se roe desde el fervor, desde el apasionado compromiso. Un poema cava, va hacia abajo, hacia los cimientos, y busca conquistar algo que va muchísimo más allá de lo individual. Bueno, eso: para mí el buen poema es como la mónada leibniziana; es espejo de todo el universo. Más que otro tema, quiero ir más hasta el fondo.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Es muy difícil esta pregunta, así que va un corte rigurosamente sincrónico de los libros que tirados (amorosamente, estoy mucho en el piso) alrededor mío por distintas razones: “Mundo de siete pozos” de Alfonsina Storni; “Museo salvaje” de Olga Orozco;  “La bestia ser” de Susana Villalba; “Tres” de Osvaldo Bossi; “La casa de la niebla” de Elena Anníbali; “Transgénica” obra reunida de Gabby De Cicco; “La hermana la extranjera” de Audre Lorde (este es un ensayo pero vuelvo a él siempre como biblia poética). Y van de yapa tres jóvenas que tengo al lado de la compu right now: “Por mano propia”, De Melina Varnavoglou; “Contrato precario” de Micaela Szyniak y “Piedra grande sin labrar” de Verónica Yattah.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estamos terminando de corregir nuestra segunda traducción de Mary Oliver con Patricio Foglia. El libro se llama “El trabajo del sueño” y saldrá este año por Caleta Olivia si todo sale bien. Es un poemario que venimos trabajando hace más de dos años y nos fuimos enamorando cada vez más de su claroscuridad. Ojalá les guste.



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domingo, 8 de marzo de 2020

María Catalina Jiménez: “Creo que el mundo está lleno de historias flotando solo hay que abrir los ojos y atraparlas”




La escritora María Catalina Jiménez habló con Entre Vidas acerca de su libro Los lugares que no me pertenecen publicado por Halley Ediciones y contó que actualmente está escribiendo otro libro de poemas intentando mezclar la poesía con el collage.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
La verdad es que no tengo rituales. Escribo de manera muy desordenada, en cualquier lado, en papel, en la compu, en el celu, en cualquier momento.

¿Con qué frecuencia escribís?
Todos los días. Algunos más, otros menos, pero todos los días escribo algo.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Los lugares que no me pertenecen?
Porque el sentido de no-pertenencia es uno de los que más me han perseguido desde que tengo memoria. 

¿Cómo fue el proceso de selección de las poesías que aparecen en el libro?
El primer borrador, incluía todas las poesías que me gustaban. Era un poco un rejunte de los últimos años de escritura. Cuando Mariana me dijo que teníamos que reducir el número. Empecé a seleccionar los que realmente quería que estuvieran, pero creo que fue más intuición que otra cosa.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
Mi poema favorito es:

estoy aprendiendo a entender
que ocupo
el lugar que tengo que ocupar

que todavía
hay aire suficiente
para abrir los brazos
y girar.

Porque es uno de los que más me repito a mi misma. Pero creo que el que prefieren los lectores es:

lejos
no son kilómetros
ni tiempo.
lejos
es esa canción
que dejé de escuchar 
porque ya no era mía.

Porque que todos hemos experimentado esa sensación.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones
Me gustaba la línea de la editorial así que les escribí para saber si estaban recibiendo manuscritos y Mariana me respondió que sí. Así de sencillo fue.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
De todo lo que vivo, todo lo que veo, todo lo que leo. Creo que el mundo está lleno de historias flotando solo hay que abrir los ojos y atraparlas.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
En este momento, recomendaría escuchar a Sarah Kay. Me encanta ver cómo juega con la poesía, la narrativa, pero siempre desde la oralidad.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Actualmente estoy en mitad de un próximo libro, pero más que nada estoy intentando mezclar la poesía con el collage y con otros formatos. Quiero seguir escribiendo poesía, pero siempre de una manera nueva.



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domingo, 26 de enero de 2020

Josefina Bianchi: “El título forma parte de un verso en el que dos personas se ven enredadas y se comparan con un collage del constructivismo ruso”





La escritora Josefina Bianchi habló con Entre Vidas acerca de su libro Enredadera rusa publicado por Caleta Olivia y contó que intentó que los poemas estuvieran entre lo solemne y lo banal, entre  lo antiguo y lo moderno, y  jugar con ambas puntas para trabajar una tensión desde ahí.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
En general, lo único que necesito es tener mi computadora y algo caliente para tomar. Un lujo es que suene algo de música instrumental.

¿Con qué frecuencia escribís?
Soy muy desordenada y trabajo más que nada desde mi casa, así que los tiempos me son difusos. No tengo rutinas, ni creo en la inspiración. Lo hago cuando puedo.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
En la primaria tuve varias maestras que nos daban ejercicios con poemas e incentivaban la escritura, y al ver que eso era algo que me interesaba, mi familia y amigxs me compraban o armaban cuadernos y me hacían recitar (algo que me divertía pero también me daba mucha vergüenza). Así que maestras, familia y amigxs, una buena combinación.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Enredadera rusa?
El título forma parte de un verso en el que dos personas se ven enredadas y se comparan con un collage del constructivismo ruso. La idea de un arte comprometido y de la implementación de una  combinación de técnicas, junto a la desorientación que estas producen al no saber en dónde empieza un material  y termina el otro, siempre me interesó. Desde esa línea, intenté que el libro estuviera entre lo  solemne y lo banal, entre  lo antiguo y lo moderno, y  jugar con ambas puntas para trabajar una tensión desde ahí. Eso es la enredadera rusa, que también puede sonar  a “ensalada rusa” o “ruleta rusa”.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Si algún poema no funcionaba en tanto a lo que me interesa lograr o decir, el poema era descartado, pero la realidad es que todos los poemas de este libro fueron escritos para este libro.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Mi preferido es el número 10, y supongo que el que destaca entre los lectores es el 19. Ambos igual trabajan, de alguna manera, las mismas ideas: un mundo que parece estar hecho para los hombres, barcos y mujeres que hacen lo que pueden y arman estructuras como motor y  supervivencia.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Caleta Olivia?
En la presentación del libro Selva Ociosa, de Noe Vera, Pablo Gabo me preguntó si estaba escribiendo, si estaba pensando en armar un libro. Me dijo que quería leerme y ver si podíamos editar algo. Al tiempo empecé a armar  Enredadera y recordé la posibilidad de publicar en Caleta, en donde sabía que se trabajaba muy  bien y tenías la  posibilidad de estar rodeadx de poetas geniales. Desde ese lugar, me parece importante comentar que en la página de legales se encuentra una leyenda que dice “Obra impulsada por Caleta Olivia”; esto a simple vista me sonó raro, pero después pensé que  Pablo es una máquina de leer y buscar material, así que ahora me parece algo hermoso y acertado.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
De las mujeres que me rodean, de lo que esperan las instituciones de nosotrxs y  de mi historia familiar.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
No sé si hay un tema en particular sobre el que me gustaría escribir. Creo más en el modo de decir las cosas, que en la cosa concreta.  Si la poesía puede ser un modo de ver el mundo , entonces todo puede decirse poéticamente. Solo espero seguir leyendo y escribiendo, y que ambas acciones me resulten cada vez más desafiantes.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
El monopolio de la sensibilidad, de Marina Gersberg, amiga y compañera de catálogo y presentación en Caleta Olivia. Marina arma un fuego chamánico de palabras que traza la maternidad y el caos. A Marina Mariasch y Noe Vera, recomiendo no solo leerlas, sino también hacer taller con ellas. También a  Valeria Tentoni, Flavia Garione y Fernanda Mugica, a quienes les conocí su obra primero en lecturas y hoy quiero leer  todo lo que escriben. Podría seguir con Laura Wittner, Estela Figueroa, Vanina Colagiovanni, Beatriz Vignoli, Paula Jiménez España. Y aunque no sea estrictamente poesía: Sontag, siempre Sontag.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Con Máquina de Lavar estamos terminando nuestro nuevo libro de poemas y traducciones. Por otro lado, con Victor López Zumelzu otro de poesía que lleva el título de “Estimado poeta”. Por mi lado, estoy jugando y no tengo nada definido.



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domingo, 24 de noviembre de 2019

Zayra Margot: “Pedazo de carne es todo lo que no se dice”





La escritora Zayra Margot habló con Entre Vidas de su libro Pedazo de carne publicado por Halley Ediciones y contó que el poemario tiene el orden y disparador de mis recuerdos y alguna que otra mentirilla piadosa.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Previo a que escriba siempre hay algo que me desborda, pero que se va formando en días anteriores. Me pongo inquieta, me da fastidio todo y odio muchas cosas de mí. Después miro por la ventana, me pongo audífonos con volumen a mil. Doy unas cuantas pitadas hasta que se me vienen frases y las anoto en el computador o en alguna hoja que esté cerca. Así es casi siempre. Sufro cuando escribo, pero se siente rico igual.

¿Con qué frecuencia escribís?
Todas las semanas escribo. Muchas veces son cosas inútiles, pero son el proceso para llegar a algo que no me parezca tan laxo. Pero también me cuido. Cuando la escritura está hurgando muy en mi inconsciente la aparto. Pienso que la imagen del escritor como alguien que le hace bien escribir es errónea (pasa como modo de descarga o poner en papel un sentir, pero no siempre es así y hay que aceptarlo). Hay algo más ahí que un simple gusto. Pienso que estaría bueno aprender a desplazar la escritura y respetar sus momentos.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Nació porque debía de nacer. Antes pasé por la narrativa, pero como todo texto, está lleno de poética. Sentía que cada capítulo que escribía podría resumirse en alguna frase. La poesía siempre estuvo rondando, aunque no la quisiera ella se metía como la mayor delincuente. Pero también hubieron protagonistas. Recuerdo que hace casi dos años fui a los talleres del GYM POÉTICO dirigido por Gerardo Montoya y él siempre nos ponía en aprietos, nos lanzaba consignas y como podíamos nos resolvíamos y después a salir al escenario. Todo así. Nos lanzaba a la cancha. Todo muy lindo.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Pedazo de carne?
Pedazo de carne somos todos. Nos creemos importantes cuando en verdad somos carne medio cocinada y a veces podrida de tanto enredo que nos metemos con la vida. A veces deseamos mucho para ese saco de fluidos y huesos que somos.

¿Cómo fue el proceso de selección de las poesías que aparecen en el libro?
Los poemas fueron saliendo solos. Escribía y solo continuaba. Tienen el orden y disparador de mis recuerdos y alguna que otra mentirilla piadosa. Después Mariana Kruk seleccionó los 6 poemas que quedaron fuera de Pedazo de carne, pero los pueden encontrar en el tríptico. Esa fue una gran idea de Mariana.

¿Cuál es tu poema preferida del libro?
No sé si es mi favorito, pero es uno que no puedo dejar de recordar y que creo que muestra el deseo enjaulado con toda la carne viva puesta en el asador. Es el poema 26.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones
Ya sabía de Halley Ediciones y me parecía una editorial muy particular. Se notaba el cariño y respeto por la obra de cada poeta. Una noche terminé de armar el poemario y decidí mandarlo y Mariana me contestó al día siguiente. Me dijo que se había desayunado mi poemario y eso me entusiasmó mucho. Estoy agradecida por la confianza que depositó en mí y por apostar por mi obra.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Pedazo de carne es todo lo que no se dice. Es poner la carne viva en el asador (como respondí líneas arriba). Me parece que resulta necesario poder expresar las cosas tal como son, con las palabras verdaderas y sin esconder (aunque siempre se está escondiendo algo). Todo esto sin perder la poética y seguir con un hilo conductor, que en este caso es resaltar todo objeto inanimado y animado en el papel de ser un Pedazo de carne, el cual pasa por un tránsito de deseos y sigue siendo, a pesar de todo.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Prefiero terminar con las cosas que estoy arrancando antes de pensar en algo a futuro. Soy una persona que piensa a corto plazo. Creo que conforme vaya terminando lo que estoy haciendo y transite con el día a día saldrá un tema interesante para escribir.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Recomiendo a Jorge Eslava. Es un escritor peruano que sin querer me inculcó las ganas de escribir. Fue mi profesor en un curso llamado Expresión Escrita en la Universidad de Lima. Deben de leer la novela Sol en su piel y Navajas en el paladar (tiene un trabajo de campo impresionante). Son dos grandes obras de este escritor.
De poesía recomiendo a Macarena Trigo. Su poemario Rabia y Relojería es bastante fuerte. Me parece que es un buen referente de la poesía actual.

¿En qué otro proyecto estás trabajando actualmente?
Ahora estoy haciendo una novela que se llama (hasta ahora) Un dildo y un amor. En el taller de Leticia Martin siempre pasan cosas hermosas y estoy trabajando este proyecto de novela junto a mis compas: Lucía Esteban, Mavi Massaro, Mónica Jurjevcic  y Laura Saiz. Todas comandadas por Leticia. También estoy trabajando entre las paredes blancas de mi cueva, un poemario acerca de las mujeres de la familia, todo lo que pasa en generación en generación y cómo cada hija, nieta, bisnieta afronta ese paquete maléfico (para mí siempre lo que se hereda tiene un tinte maléfico y extraño).
Junto con una gran amiga, Lina Arroyo, estamos entusiasmadas por realizar un guión para un largometraje de ficción. Así que estamos copadas con eso. Ya tenemos nuestras ideas y nos juntamos constantemente para ir charlándolo. Esperemos que después de nuestras vacaciones tomemos mejor impulso. 



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lunes, 28 de octubre de 2019

Agustina Amabile: “Últimamente escribo más sobre la naturaleza y mi relación con ella”





La escritora Agustina Amabile habló con Entre Vidas de su libro Casa Mandarina publicado por el sello hermano de Caleta Olivia llamado Rangún y contó que al poco tiempo de enviarles el materiales recibió la respuesta para poder editar con ellos.  Además, la autora señaló que mientras sigue escribiendo tiene ganas de empezar a gestionar lecturas y ciclos.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir? 
No creo tener un ritual previo, el ritual se manifiesta en el mismo momento en el que escribo. La escritura me toma casi por asalto. Es un impulso que no entiende mucho de formas, así que me toman las ganas y las ideas, esté donde esté: En el trabajo, en el colectivo o andando en bicicleta. Hace ya unos años que escribo en un bloc de notas en el celular, ya que no puedo deshacerme de él, al menos intento que sirva a la urgencia que también requiere la inmediatez de los momentos creativos.

¿Con qué frecuencia escribís?
Semanal diría, acercándome a un “casi todos los días”. Depende de la época, también puede pasar que escriba en varios momentos de un mismo día.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Creo que fue un lenguaje o un formato que mi expresividad encontró desde muy chica. No sé si me fue inculcado. Mi papá era un gran orador y escribía, aunque recién de grande me encontré con algunas pocas cosas escritas. Mi abuela creo que fue la que prestó atención y sobre todo que gestionó esta característica mía y la nombró como parte identitaria de mi personalidad. Mis profesoras de lengua y literatura  en primaria y secundaria fueron también impulsoras de ese desarrollo en mí. 

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Casa Mandarina?
Durante muchos años no escribí hasta que arranqué a hacerlo de nuevo sin proponérmelo y pensé en: qué contuvo, como cuenco o hilo conductor, lo escrito en esos últimos años, la respuesta coincidía con mi llegada a la Casa Mandarina, que es mi casa, donde vivo y he compartido con varias amistades. Con el paso del tiempo se va cargando, cada vez, de más de sentido.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Originalmente eran el doble de poemas, los fui trabajando uno por uno con mi gran amiga, maestra y correctora Josefina Infante con quien hicimos un trabajo de meses mientras me iba haciendo cargo de la idea de que serían parte de un libro, mi primer libro.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Me es difícil pensar en alguno como preferido, creo que lo que me sucede es que a medida que pasa el tiempo, esa selección en mí continúa y voy prefiriendo menos que más. De los 20 que son, me quedaría con cuatro o cinco; entre ellos podría decir el 18: “voy a correr, tan rápido. No me vas a alcanzar”, siento que escribí exactamente lo que intenté decir, pero con respecto a los poemas que destacan las personas que lo leen, siempre es diverso, hay un par que se repiten, pero después me han sorprendido algunas elecciones que han hecho. Eso es algo que me tranquiliza.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Rangún?
Decidí (en un rapto de valentía) enviar mi material a alguna editorial, Caleta estaba primera en mi lista. Los contacté por Instagram, les dije que tenía un material y si podía enviárselos, me pasaron un mail y les envié un word. Me contestaron enseguida, para mi sorpresa, con el mismo word con algunas anotaciones y así intercambiamos un par de mails más, hasta que tuve que preguntar: “Disculpen, no me queda claro, ¿esto significa que van a publicarlo?” a lo que me respondieron “Claro, Agustina, ya estamos trabajando en ello”. Y así fue que luego firmamos contrato bajo su sello hermano Rangún, y dimos comienzo a esta aventura a pesar del nefasto momento coyuntural que venimos padeciendo en estos 4 años.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
De mi vasto mundo emocional; de mis experiencias. Últimamente escribo más sobre la naturaleza y mi relación con ella, sobre lo que no entiendo ni puedo explicar pero necesito expresar o sobre lo que creo entender por un minúsculo momento. En resumen, sobre mi necesidad de poner en palabras lo que me atraviesa.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
No sé si tengo un tema que quisiera alcanzar. Me conformo con no abandonar este lenguaje que tan vital me es. Me gustaría que sea proporcional y fiel a mi proceso en la vida y no pretender, nunca, escribir lo que no me sea imperioso.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Estoy en proceso de aprendizaje, no he leído hasta ahora tanto como me gustaría. Creo que hice a la inversa, empecé a escribir antes de saber cómo hacerlo. Así que ahora estoy en esa búsqueda, conociendo. De lo contemporáneo, a mí me gusta mucho cómo escribe Marianela Márquez y su libro “Diario de cefalea” editado por Caleta Olivia; Alejandro Güerri, en el “Pez que nada” editado por Añosluz. Y de mis coterráneos, Vicente Luy con su locura y honestidad.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Soy recién llegada a este circuito. Me voy encontrado con personas muy lindas con quienes intercambiamos nuestros libros y también vamos generando vínculos amistosos. Participo de lecturas a las que me van invitando y allí disfruto, más allá de los nervios, que de a poco se van aplacando.
Actualmente estamos organizando una Lectura de poesía con Luis Mey en su librería “Suerte Maldita” para el 23 de noviembre. Y creo que se trata de eso: Conocer y compartir unos mates, una birra o una simple charla, en donde el libro solo ofició de entrada en esta gran mesa.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
En principio, sigo escribiendo. Tengo varios proyectos en mente. En cuanto a la poesía, estoy pensando en gestionar lecturas y ciclos, en Córdoba trabajé muchos años en gestión cultural pero en la organización de eventos musicales, ahora me gustaría retomar mi beta organizativa pero en esta área. Después, hay muchas ideas que van circulando en conjunto con mis amistades, como realizar algún podcast que integre nuestros intereses, como el yoga, la bioenergética, la escritura, etc. Todas estas disciplinas con las que me fui encontrando fueron sin duda semilla, germinaron las raíces de Casa Mandarina, que en definitiva fue un viaje al interior de mi propia tierra.



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lunes, 14 de octubre de 2019

Denise Griffith: “La carencia nos mueve”


PH Juan Manuel Pato

La escritora Denise Griffith habló con Entre Vidas acerca de su nuevo libro de poesía llamado Carencia, publicado por la editorial Liberoamérica y contó que tiene intenciones de escribir temas más sociales en forma de narrativa.




¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Carencia?
Es un título fuerte, yo agarraría un libro con ese nombre si lo viese en una feria. Había pensado otros, pero me di cuenta de que no reflejaban las sensaciones de los poemas. Varias personas habían utilizado la palabra “carencia” para definir otros escritos míos y la pensé apropiada para este. Además, puede entenderse de dos modos. Por un lado, está el aspecto más frecuente, que es aquello que nos falta por el costado emocional, afectivo. Pero para mí al mismo tiempo tiene que ver con cómo vivimos la escritura y el lenguaje. La carencia nos mueve. Puedo decir que sigo escribiendo porque nunca me alcanza con lo que ya plasmé, necesito abarcar la esencia de lo que soy con lo escrito y el no lograrlo, esta imposibilidad, me motiva. Eso es hermoso.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Fue un proceso que duró poco más de un año y, si bien tenía mucho más escrito, quise que quedara lo que realmente reflejaba mi estilo y me diferenciaba.

¿Cuál es tu poema preferido del libro?
Mi poema preferido es aquel que va dedicado a mi abuela difunta, a mi abuela Luisa. Ella me contaba cuentos cuando era muy chiquita y de alguna manera me inculcó el amor por la ficción. Creo que si viese todo lo que estuve publicando y haciendo luego de que falleciera, estaría orgullosa. Nos amaba tanto a mi familia y a mí…

¿Qué diferencias notás en vos como escritora entre este libro y el anterior Antojos de desorden?
Antojos de desorden se escribió bastante rápido. Este fue un largo proceso y, al ser el segundo, ya con cierta exigencia. Creo que con el primer libro tenemos la excusa de que si hay algo que no está bien logrado, sigue siendo el primero y le tenemos compasión y cariño. Con el segundo ya es otro tema. Además, al depender de mi propia mirada como autora y editora traté de ser más exigente. Muchas veces cuando ya tenemos la aprobación de un editore dejamos de preocuparnos. En este caso, lo consulté con mi colega Lucía Bima y ella me dio el visto bueno pero sigue sin ser lo mismo que si hubiese enviado un manuscrito a una editorial que no me conoce. Fue un acto de confianza en el escrito y en mi esfuerzo. Una suerte de amor propio, algo que también expresan estos poemas en su temática.

¿Qué podés contar de la presentación que hiciste en Café La Noire?
Vino mucha más gente de la que esperaba, aparte más que a la presentación de mi primer libro. Fue un momento fuerte, sobre todo porque lo que escribí es así y abrirse, poner el cuerpo, es difícil. Por suerte me encontré ante un público que al final me hizo llegar sus impresiones y por lo visto captó mi mensaje incluso desde su propia experiencia. Fue mucho amor condensado y quedé tan impresionada que esa noche me dormí a las cuatro de la mañana.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Temas más sociales en forma de narrativa. A  lo mejor con un toque surrealista.

¿Cómo ves el momento editorial actual?
Lo veo súper complicado tanto para los autores como para los editores. Soy nueva en el oficio pero me puedo imaginar que editar libros hace cinco años era otra cosa. Por el lado de los autores, sé que les está costando conseguir editorial para sus escritos. La mayoría de las editoriales ante la suba desmedida del dólar, postergan.

Además de escribir poesía, lees una gran cantidad de libros para reseñar. ¿Cuáles recomendarías de los que leíste este año?
Reverdecer de Sol Arri (Niña Pez) y Cándida fatal de Daniela Giorgetta (Caleta Olivia). Ambos de poesía muy sentida con la que en lo personal me conecté desde mi sensibilidad.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy trabajando en varios a la vez y es difícil saber cuál vendrá primero.



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lunes, 7 de octubre de 2019

Alejandra Lerma: “Quería un libro como un viaje por mis otros libros”




La escritora colombiana Alejandra Lerma habló con Entre Vidas acerca de su libro de poesía Precisiones sobre la incerteza publicado por Sic Semper Tyrannis Ediciones y adelantó que en quince días saldrá un libro sobre la muerte de su padre llamado No habitar ya la tierra.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Me encantan los rituales, pero no los asocio directamente a la escritura, no soy mucho de hábitos fijos, así que mis costumbres varían según el momento que voy atravesando,  pero podría  decirte que en mi casa siempre enciendo palo santo, ese aroma me serena, y que suelo cerrar las cortinas, apagar la música y hacer mucho silencio para escribir.  Casi nunca escribo con los zapatos puestos.

¿Con qué frecuencia escribís?
Depende, corrijo con más frecuencia de la que escribo. He tenido temporadas de verdadera sequía, en las que por meses no se asoma ni un verso, y de pronto una mañana, a las 4 30 am me  veo escribiendo  27 páginas de corrido. La poesía no puede programarse como la narrativa o el periodismo, requiere de una paciencia diferente, tenés que estar al acecho pero con cierta liviandad. Alguna vez le dije a alguien que  aunque no parezca siempre estoy escribiendo, tomo notas  intangibles todo el tiempo.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Mi abuelo, un hombre campesino, que no terminó ni la primaria, pero  aprendió a leer y amó la literatura. Cuando yo apenas aprendía a leer él se quedó ciego, me pedía que le leyera a poetas como León de Greiff, Porfirio Barba Jacob, Almafuerte, Petrarca… yo no entendía nada de lo que decían esos hombres, pero la música se me fue quedando adentro.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Precisiones sobre la incerteza?
Mi figura literaria favorita es el oxímoron,  tal vez porque  ese es el aroma de la vida, la combinación de sentidos contrarios que generan otros, imposibles, misteriosos, intensos. La incertidumbre es todo lo que tenemos, el puñado de nada que se nos ha ofrecido, pero al menos sabemos eso, que andamos a tientas por el mundo. Mi libro anterior a este también tenía esta figura en su nombre: Oscuridad en luz alta.

¿Cómo fue el proceso de selección de las poesías que aparecen en el libro?
Quería un libro como un viaje por mis  otros libros, así que de manera cronológica elegí los poemas que consideré más sustanciosos de cada trabajo y los hilé con capítulos. Aquí nada tiene mucha lógica o pretensión, es una incerteza.

¿Cuál es tu poesía preferida del libro y cuál es la que destacan los lectores?
Me gusta mucho  A la anciana que seré, la historia detrás de ese poema, la oculta referencia Wislawa, la plata que me dejó ese texto al ganarse un concurso, y sobre todo el recordatorio que es de mi vejez. Muchas personas me piden que lea  Futuro Imperfecto, que es un poema a mi padre, a veces me agota leerlo tanto.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Sic Semper Tyrannis Ediciones
Esta editorial la dirigen Miguel Tejada y Juliana Soto, dos periodistas de la Universidad del Valle, sitio donde yo estudié la misma carrera,  sabía que estaban comenzando con un proyecto editorial de  muy buena calidad, y me gané un premio municipal para publicar el libro, podía elegir una editorial local y opté por ellos. Nos ha ido muy bien, incluso la chica que hizo la parte del diseño, Juliana Love, se ganó el premio CLAP por el bello trabajo.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Creo que los temas siempre son los mismos y no son más de cuatro para el mundo de la escritura en general, pero evidentemente hay obsesiones; algunas de las mías: los retratos familiares, la muerte de lo cotidiano, habitar un cuerpo femenino, la relación con las amigas, la desesperanza ante los hombres, el agradecimiento a lo salvaje.

¿De qué tema que aún no hayas escrito te gustaría hacerlo en un futuro?
De mi  intento de suicidio.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Depende a quien se lo recomiende, es como la música, hay genialidades en cada género, pero sabes que algunas personas entran mejor al metal que a una balada y viceversa. Pero diré que hay pasar por Olga Orozco, Wislawa Szymborska, Enriqueta Ochoa, María Mercedes Carranza,  Ángel González, Roberto Juarroz, Walt Whitman, Anne Sexton, San Agustín, Miyo Vestrini…

¿Manejás la idea de publicar tu libro en el exterior?
Pues no sé si manejo la idea jajajaja, nunca me lo han propuesto y tampoco conozco los canales para hacerlo, pero sería un buen vuelo.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
En 15 días saldrá un libro sobre la muerte de mi padre, lo publicaré a través del premio departamental  de Escritores Vallecaucanos, Jorge Isaacs, son poemas que van del hospital, al cementerio, del cementerio a la infancia, de la infancia a la ira…  No habitar ya la tierra, se llama.
Y como dice la poeta colombiana Bibiana Bernal, tengo un par de casas en obra gris: un libro que se titula Los hombres que no amé y otro que por ahora se llama Promesa de alivio, ambos de poesía. 



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miércoles, 2 de octubre de 2019

Daniela Giorgetta: “Me sigue sorprendiendo y poniendo muy contenta cada devolución que me llega”





La escritora Daniela Giorgetta habló con Entre Vidas acerca de su libro Cándida fatal publicado por Rangún Editores, un sello de Caleta Olivia, y contó que su escritura se nutre de los pequeños detalles y emociones de la vida cotidiana. Además, la autora adelantó que ya tiene otro libro de poesía terminado e intenta escribir una novela.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
La verdad es que no tengo rituales antes de escribir poesía. La poesía se me aparece en
la cabeza, me resuena, me pide que la escriba; es como el ritmo de una canción que se
me pega. Así que cuando eso me pasa, y me pasa bastante seguido, escribo. Escribo en
lo primero que tenga a mano: el celular, papeles, en la compu del trabajo, en mi
compu. Para escribir narrativa sí tengo algunos rituales, porque me lleva más tiempo, me hace
pensar, armar la voz narradora, los personajes, las descripciones. Escribo en mi casa,
me preparo café, mate, cerveza o vino; según el día, el clima, la hora, la situación o mi
humor. A veces acompaño con música que sé que me puede ayudar a conseguir el
ritmo de lo que quiero escribir en ese momento, a veces no escucho nada más que el
ruido de la calle que se mete por el balcón. Extraño el cigarrillo, en la poesía y en la
narrativa. Y en otros momentos también.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo casi todos los días, aunque sea una pavada, una poesía cortita, un par de
palabras.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Por mi ex pareja, hace muchos años ya, conocí a los llamados poetas malditos y a
algunos otros, pero sobretodo a los de la generación beat. Él me transmitió el amor
por leer, la constancia de escribir y me abrió bastante el horizonte en cuanto a la
literatura. Yo después hice mi propio camino; leyendo recomendaciones, caminando
librerías, conociendo gente.
En mi casa no se leía mucho, menos poesía. A mi abuela le gustaba Alfonsina Storni,
según me ha contado mi mamá, parece que recitaba sus poemas mientras limpiaba.
Pero murió cuando yo era muy chiquita y nunca me encontré con libros de ella, así que
no sé, no tengo tan claro cómo llegué a la poesía, si es que llegué.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Cándida fatal?
En realidad lo decidió un amiga mía, Maga, por el nombre de uno de los poemas del
libro. Cándida fatal tiene una historia, es el comienzo de una canción de Daniel Melero
que se llama “tenés”. Fue una canción que marcó el principio y el fin de una relación,
que se puede ver un poco en mi libro, entre otras cosas, claro. Pero me gusta mucho el
oxímoron que se forma entre esas dos palabras; la candidez vs la fatalidad, la ternura
vs lo carnal. Con mi editor, Gabo, estuvimos a punto de cambiarle el nombre porque no nos
terminaba de cerrar, pero finalmente lo dejamos porque ya estaba escrito el prólogo, y
la escritora del mismo, Daniela Fernández, usó como puntapié inicial el título del libro, y la verdad es que quedó precioso. El día de la presentación del libro, con Gabo dijimos
que menos mal que le dejamos ese nombre.

¿Cómo fue el proceso de selección de las poesías que aparecen en el libro?
Más que proceso de selección, fue ordenar todo lo que tenía escrito y darle forma a
algunos poemas que los tenía escritos así nomás.

¿Cuál es tu poesía preferida del libro y cuál es la que destacan los lectores?
De los largos, el que más me gusta es “muerte y yerba mojada”, de los cortitos “no
existas mi amor”. En cuanto a los lectores, es muy diverso lo que me llega respecto a preferencias de
poemas, pero suelen coincidir todos en que es una lectura que los interpela, que les
dice algo o que los hace encontrarse con sensaciones propias. “Sus poemas nos dan la
bienvenida en el espacio familiar de una voz que reconocemos y que se vuelve nuestra
propia voz”, dice Daniela Fernández en el prólogo, y creo que ahí reside lo que
interpela, no lo sé, pero leo eso como eje principal en las reseñas que han hecho
Agustina De Diego y Denise Griffith, y en los mensajes que me llegan directamente a
mí o que me comparte mi editor. Es muy lindo y me sigue sorprendiendo y poniendo
muy contenta cada devolución que me llega.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Rangún Editores?
Fue bastante gracioso, luego de la insistencia de mi amiga Maga, que me puso un plazo
de dos semanas para terminar de ordenar en un solo archivo toda mi poesía, mandé
un mail a dos editoriales, una fue Caleta Olivia, Rangún Editores es un sello de ellos.
Después de mandarlo, releí lo que ahora es mi libro y me quería matar, sentí mucha
verguenza, me pareció un delirio haber pensado que me podían llegar a editar, así que
borré de mi mente ese acto y seguí con mi vida. A la semana me escribió Gabo
diciéndome que me querían publicar. Y a la semana siguiente de la respuesta de Caleta
Olivia, me escribió la otra editorial, Niña Pez, pero ya había cerrado con Caleta.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
De los pequeños detalles y emociones de la vida cotidiana. De lo que veo, de lo que
siento, de lo que escucho, de lo que hablo (o no hablo y después escribo) con algunas
personas.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Estoy intentando escribir una novela, eso me gustaría poder lograr en un futuro.




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jueves, 19 de septiembre de 2019

Florencia Ganduglia: “Todos mis poemas laten pasión”





La escritora Florencia Ganduglia habló con Entre Vidas acerca de su libro de poesía Atrapaversos publicado por Halley Ediciones y contó que le gustaría experimentar en la escritura del género de narrativa.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Algo que considero indispensable al momento de escribir es estar a solas, preparo el mate que me va a acompañar en el proceso de escritura, pongo música para que despierte mi inspiración y comienzo a crear.

¿Con qué frecuencia escribís?
Trato de escribir al menos dos veces por semana, siempre y cuando encuentre el espacio para hacerlo, ya que mi trabajo como kinesióloga me insume mucho tiempo. Sí, disfruto mucho de ese momento en el cual me conecto con mi ser y desde allí se disparan un sinfín de frases y palabras desde donde nacerá el poema.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Desde siempre me gusto la poesía, pero ahora que lo pienso quizás mi madre indirectamente fue participe de despertar ese amor por las palabras, así también como los desamores que he vivido que hicieron más fuerte aún ese deseo de escribir.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en tu libro Atrapaversos?
Junto a mi editora Mariana Kruk fuimos seleccionando los poemas que irían en el libro, por suerte coincidimos en los que quedarían. Fue muy movilizador tener que releer todo lo que había escrito y descubrir la evolución que tuve. Esa evolución es debida al taller que realizo con Mariana y a que logró que pudiera llegar a conectarme con mi interior, con cada una de las consignas que me dio. Así, algunos poemas fueron quedando fuera y otros son los que hoy dan vida a este libro, Atrapaversos.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones?
Mariana Kruk, editora de Halley Ediciones fue la que me propuso y me animó a que llevara a cabo este proyecto. Así, con el tiempo, el sueño de ver nacer mi primer libro se hizo real.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
Mi escritura podría decirse que se nutre de variados temas, preponderan el amor, el desamor, los deseos incumplidos o que quedaron truncos. Todos mis poemas laten pasión, se podría decir que es mi corazón el que habla con cada uno.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo próximamente?
Me gustaría intentar escribir más sobre temas sociales, siempre y cuando me lo permita el gran tema de inspiración para mí, el amor.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Me gusta mucho Cortázar, Idea Vilariño, Octavio Paz, Sabato… por nombrar algunos de todos, que son muchos.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Sigo escribiendo, seguramente en un tiempo pueda surgir la posibilidad de armar un segundo libro de poemas.
Me gustaría comenzar a experimentar con narrativa, por ahora es una asignatura que tengo pendiente.



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sábado, 7 de septiembre de 2019

Marcelo Rubén Sánchez: “Intento decir que algo queda a pesar de no entenderse bien qué es lo que pasa”





El escritor Marcelo Rubén Sánchez habló con Entre Vidas acerca de su libro Abstracto publicado por Halley Ediciones y explicó que le puso ese nombre porque cree que esa palabra define algo tan imposible de definir como es la poesía. Además, el autor contó que le gustaría escribir haikus sobre el amor que es un tema del que casi no escribe y dedicárselo a su señora.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
El momento de la escritura requiere como único ritual la soledad, no una soledad de tristeza sino simplemente la soledad entendida como la oportunidad de encontrarse con uno mismo. Un lugar donde no suenen los teléfonos ni haya interrupciones. Un lugar donde sólo escriba y nadie tenga acceso.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo con una frecuencia de una o dos veces a la semana, con suerte: tres. En general el primer día de la semana que escribo es para hacer correcciones de lo hecho la semana anterior y dedico cualquier otro, o más días, a escribir algo nuevo. La cantidad de tiempo que dispongo depende del que me dejan las obligaciones y eso es bastante poco.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Mi amor por la poesía viene de mis padres, pero también incrementó por mis profesores y maestros desde la escuela, tanto primaria como secundaria. Los autores del Siglo de Oro español, la poesía gauchesca y otros poetas latinoamericanos tuvieron gran influencia a pesar que llegaron por lecturas obligadas. En mi adolescencia la música fue un gran escalón, ya que el rock nacional fue muy importante en mi formación, desde Almendra, Nebbia, Miguel Abuelo, Pastoral, Charly y otros más. Algunos amigos ávidos lectores, también me llevaron a conocer a los malditos poetas franceses y a los herméticos. En fin, todo fue una coctelera que aún hoy da vueltas y me enamora.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Abstracto?
Se llama Abstracto porque creo que esa palabra define algo tan imposible de definir como es la poesía. El primer poema intenta habla del agua que se escapa entre las manos, pero igual nos moja. O sea, intento decir que algo queda a pesar de no entenderse bien qué es lo que pasa. Un dato de color es la tapa del libro que es un castillo en el aire, y el dibujo hecho por mi hija Maite, está dedicado al músico Alberto Cortés que falleció cuando el libro empezaba a tomar forma y me pareció un lindo homenaje a tan grande autor. En la presentación del libro, la poeta Verónica Martínez leyó sus poemas, además de los míos y los que leyó Mariana Kruk y mi hijo Matías junto con su amigo Agustín que son estudiantes del Conservatorio de Banfield, tocaron temas de jazz haciendo de la presentación una verdadera fiesta.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Los poemas se seleccionaron siguiendo dos criterios bien definidos, por eso el libro se dividido en dos capítulos. Una primera parte donde los poemas son imágenes con movimiento y sentimientos volcados sobre una palabra como por ejemplo “Castillo” o “Estela”, y una segunda parte señalada por mi relación exclusiva con los poemas como “Para prohibir un poema” o simplemente aquel que se llama “Poesía”.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Creo que todos son mis preferidos y por eso fueron editados, pero si tengo que elegir uno estaría entre estos tres: “Nadie” “El espejo” o “Vista” porque de alguna manera me siento más representado hoy que el libro ya se editó. A los lectores creo que les gusta “Mi poema favorito” y “Razia”.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones?
Conocí a Mariana Kruk buscando talleres de escritura a fines del año 2017, ahí empezamos un trabajo que fue creciendo y me fue nutriendo hasta que el compendio de poemas maduró para ser presentado al lector. De hecho, Abstracto abarca mayoritariamente el año 2018 y algunos pocos del 2017. Debo agradecer a Mariana por su empeño y profesionalismo a la hora de editar y corregir, y sobre todo por ayudarme a vencer los miedos a la hora de sacar mi primer libro.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
No hay un tema pensado, en general son sensaciones de un instante que se llevan al papel no necesariamente en el mismo momento. Puede estar relacionado con la realidad social, con la emoción por algo personal o con una reflexión sobre algo que leí de la historia o de lugares que visito. Van surgiendo y me van sorprendiendo, pero siempre es importante el momento de sentarse a escribir. Que las musas te sorprendan trabajando.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo próximamente?
Me gustaría escribir un libro de Haikus, ya que me parece maravilloso condensar tanta emoción en unos pocos versos. Una cultura milenaria para desarrollar una poética tan distinta a la nuestra y tan elevada. De ser así me gustaría escribir haikus sobre el amor que es un tema que casi no escribo y dedicárselo a mi señora.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Más que libros recomendaría a grandes autores que admiro profundamente, voy a mencionar a Ungaretti, Baudelaire, Alfonsina Storni, Borges y Emily Dickinson, pero son tantos que me es imposible nombrar a todos. Además considero que habría que darle espacio a la gente común que escribe. Siempre compré algún libro de un autor desconocido para descubrir un universo nuevo y más de una vez me he sorprendido y admirado con esas obras.  En Halley Ediciones hay una enorme colección de obras poéticas de gran valor esperando llegar a los lectores para ser reconocida.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Actualmente tengo proyectados dos libros que espero puedan salir el año próximo, uno relacionado con la oscuridad del alma (Sombrío) y otro relacionado con poemas mitológicos grecorromano, todavía sin título. Sigo escribiendo cada semana con o sin una consigna determinada y si, de tanto trabajo sale algo positivo, veremos con Mariana si vale la pena su edición en algún momento. Siempre quiero tener proyectos y espero que se puedan concretar.



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lunes, 26 de agosto de 2019

Sergio Muñoz: “Tengo tendencia a disfrutar más de los proceso, si estos fueron transformadores, que de los productos”




El escritor Sergio Muñoz publicó el libro Vengo de un lugar a través de Halley Ediciones y habló con Entre Vidas del proceso de escritura y selección de los poemas que forman parte de dicha publicación.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Dedico un tiempo a que el entorno sea agradable, que me inspire; música instrumental, chill out, con una vela aromática si es de noche, o luz tenue si es durante el día. Físicamente busco comodidad, puede ser sentado o acostado con la computadora en la falda. Me gusta tener algo para picar (comer) y tomar, que compro exclusivamente para tener a mi lado mientras voy desarrollando la idea. Antes de comenzar a escribir, como un acto meditativo, releo lo que ya tengo escrito para refrescar y poder “enganchar” con las ideas que traigo a incluir. Y así lentamente voy ingresando nuevamente en el texto que sigue abriéndose y desarrollándose. Durante la noche estoy más lúcido para escribir y es cuando logro concretar muchos textos. En la mañana ni lo intento porque no me gusta madrugar, y aunque lo haga no logro despertar hasta cerca del mediodía.

¿Con qué frecuencia escribís?
Tengo mis épocas. Y los disparadores aparecen cuando estoy preparado para verlos; una frase, una leyenda, una canción, una escena, un gesto, etc. Aunque siento que todo el tiempo estoy escribiendo, en mi cabeza, y demoran en concretarse por el nivel de abstracción del que suelo partir. Voy acumulando ideas que me vienen todo el tiempo, pero al no saber cómo concretarlo lo voy “anotando” en mi cabeza apelando mucho a la memoria. Más adelante, en el proceso de maduración, sucede algo que termina por ensamblar las distintas ideas que hasta ese momento tenían sentido para mí pero no lograba hilarlas. Hasta que baja al papel y todo empieza a ser más claro y viable.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Durante el 2015 asistí, en Montevideo, a un taller literario que frecuentaba desde hacía varios años. Siempre fui más por la narrativa (o la dramaturgia, por estar vinculado al teatro), pero esos últimos meses me propuse como ejercicio escribir poesía, en el taller, para agarrar más experiencia en el campo de la escritura. Focalicé allí y empecé a descubrir que podía decir cosas que no había podido decir con la narrativa. Y de a poco me empecé a enamorar de la poesía y sus posibilidades. Una magia comenzó a aparecer en mi escritura, en mi forma de leer, de pensar, de hablar, de sentir. En el taller de poesía de la UNA profundicé en las herramientas que me terminaron de afianzar y me hicieron ver, al volver a la narrativa, que mi sensibilidad había cambiado. La poesía es una ventana a la esencia; un camino de ida. 

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Vengo de un lugar?
Cuando empezó a emerger la idea del segundo poemario quería encontrar en la poesía, que sabía que lo podía hacer, la posibilidad de ir más allá del lenguaje. Que no hablara sobre lo que me estaba pasando (que ya lo había hecho en SEMPITERNO), ni tampoco sobre lo que me había pasado o sobre lo que me gustaría que me pasara. Sino que fuera atemporal. Que pudiera correrme de los lugares comunes que me han hecho que todo vuelva a suceder. De alguna manera encontrar una poética que saliera del binomio causa-efecto. Que mis actos no provoquen un caos o una caricia, sino que sea una idea que colapsa desde otro lugar; ese que recuerdo desde que era pequeño, esa inocencia que no conoce de culpa, pecado, perdón, o miedo; que reafirma una realidad que no condena al perdonado. El título impera una verdad lúcida e intransigente; dice que “vengo de un lugar” que no es este donde estoy, que no es físico (si bien vengo de otro país) y es innombrable. Un no-lugar.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Todo comenzó con un poema de 36 versos. Luego cada verso sería el detonante de otro poema; de ahí los acrósticos. Entonces nacieron los poemas disponibles para estar en el libro: todos son parte de una narrativa que cuenta la historia de dos gigantes. Cada poema emerge del verso que lo sostiene. Pero me propuse generar un esquema que fuera bien claro, si bien no a simple vista pero sí con las lecturas repetidas y detalladas, para que el libro tuviera una especie de “esqueleto” que pudiera dar cuenta y sentido a toda la nebulosa que puede estar rodeando este objeto. El libro, un solo poema, se divide en cinco capítulos que responden a los cinco elementos (agua, fuego, aire, madera, metal) y a su vez a los cinco sentidos (tacto, vista, oído, gusto, olfato) combinándose en cada capítulo, comenzando con el sentido que percibe el objeto más lejano hasta el que lo percibe más cercano. Dentro de cada capítulo a su vez, habrían cinco poemas, uno por cada sentido/elemento. Pero a su vez cada uno de estos tiene su propio anagrama, o sombra, que es concebido desde la idea de yin-yang; poema hecho con exactamente la misma cantidad de palabras que cambiaría el sentido de aquel, aportándole una nueva visión sobre lo que propone el poema, también como acróstico. De los 36 seleccioné 25 y luego realicé los anagramas de estos. Entonces serían 50 poemas acrósticos: 25 poemas y sus anagramas.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Mi poema preferido es: INSENSIBLE

no despierta apasionado
imagina lo peor

a la bronca ha calmado
yace tieso sobre piedra
esperándolo entender
recuerda el sueño atroz

noche de liberación
intensiones desterradas

mira el lecho y lo respira
a sus pies llenos de barro
ñandú mira sorprendido
asustado y extrañado
no se mueven hay tensión
abrazados en el éter

No hay un poema que algún lector haya destacado. Lo que me interesa, que creo que es un logro intencional, es que se destaca el libro en su totalidad. Cada detalle, cada palabra, cada disposición  de los caracteres en él hace sentido en el lector. Hay un mirar en su totalidad; lo reafirma el diseño en tapa.


¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones?
Mariana Kruk es la directora de Halley Ediciones, con quien ya había publicado mi primer poemario “SEMPITERNO” cuando pertenecía ella a PECES DE CIUDAD. Luego retomé la narrativa en un contexto académico en la UNA, pero continué con la poesía; cursando y a la vez gestando algunas ideas. Escribiendo “en mi cabeza”, porque no sabía cómo traducirlo en la escritura. La idea fue madurando hasta que un día sentí la necesidad de empezar a ver cómo quedaba en el papel. Estaba demasiado complejo en mis ideas como para poder “verlo”. Entonces comencé a escribir. Me sorprendí. Y sentí que era una buena idea a concretar. Le conté a Mariana que tenía algo para publicar, ella me dijo que las puertas de Halley estaban abiertas para mí y que le enviara el material. Su respuesta fue un SI rotundo de primera!! Si bien era una idea que a mí me había encantado y confiaba en ella, no sé nada aún sobre viabilidades con respecto a proyectos de este estilo donde, además de ser poesía, puede estar reducido a ciertos lectores más curiosos, abiertos y lo que se les revele no necesariamente en la primera lectura. Nuevamente me sorprendí; algo estaba empezando a descubrir en ese nuevo libro, a pesar mío, que me impulsó a ir adelante en la concreción. Luego comenzamos el proceso de corrección con Mariana, donde hubo muchas preguntas sobre las que crecimos ambos en el intercambio, y se abrieron muchas respuestas que me ayudaron a entender y crecer sobre este oficio tan maravilloso. Trabajar con Mariana es lo más hermoso que me ha pasado en mi experiencia como escritor. Tengo tendencia a disfrutar más de los proceso, si estos fueron transformadores, que de los productos. Este fue uno.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
De experiencias, sin apego. De paradigmas. De retazos del pasado. De lo que escucho. De este cuento que me toca transitar. De mis errores y malas elecciones. De lo que veo. De mis deseos e incomprensiones. De mis decepciones y alegrías. De mis ganas de acceder a ese lugar que es mal llamado “muerte”. De lo que toco. Del desapego. De los ciclos. Del amor que puede esconder una amenaza. De la ceguera humana. De las tristezas. De lo que digo. De la justicia divina. De las infinitas veces que no amé y decidí que me he inventado. De lo que huelo. De la inconsciencia. De lo que mi corazón me recuerda. De lo que mi cuerpo esconde. De las miradas sin ojos. De los cuerpos que aparentan estar separados. De amar mi futuro incierto.  De Dios. De vos.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo próximamente?
Sobre la violencia; una poética de la violencia. SEMPITERNO es básicamente agresivo. Pero quiero escribir sobre la normatividad de la violencia; cuando ser violento ya no es “ser violento”, sino que es ser normal, es un lenguaje común, natural, esperable y aceptable. Incluso reclamable. Un paradigma que pone en horizontalidad la necesidad de que otro supla mi necesidad y la obtención de objetos de consumo; no hay límite que enmarque lo uno y lo otro. Con más distancia, es un tema que necesito bajar al papel, como un nuevo idioma que aprendí a hablar, pero no lo quiero utilizar. Saberlo me permite reconocerlo; para no hablarlo, para abolirlo. Para no darle realidad.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Dentro de la poesía recomiendo a José Gorostiza. Su poema Muerte sin fin es el más impactante. El libro “POESÍA Y POÉTICA de Gorostiza” habla sobre su universo tan particular dentro de la escritura en varios géneros que incursionó. Este libro me atrapó por su claridad para adentrarse en la poética de este autor; su análisis es claro y, sin dejar de ser la poesía el estilo que impera en el discurso, logra extraer los artilugios de este poeta para poder hacer “el viaje”.
También recomiendo a Cristina Peri Rossi. La conocí con “LAS LEYES DE LA HOSPITALIDAD” y luego con su novela “SOLITARIO DE AMOR”; un libro visceral, poético, onírico y edípico. Cuando lo terminé de leer sentí un vacío muy grande, pero un vacío abismal. Me hizo viajar al vientre materno.
En la narrativa dos libros que al día de hoy los veo con una vigencia terrible son las novelas “ENSAYO SOBRE LA CEGUERA” y “ENSAYO SOBRE LA LUCIDEZ” de José Saramago. El primero me parece una alegoría tan real y actual que resulta un fantasma apocalíptico pero esperanzador. El segundo es una luz sobre el primero, un poco más concreto de verlo, y una lección para todos sobre una posible salvación al sistema que hemos dejado instalarse. Ambos son actuales, letales, esperanzadores, tristes, lamentables, reveladores e inteligentes. Dos libros que hay que leer.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Mi naturaleza es estar siempre en varios proyectos a la vez. Como actor estoy en un proyecto de la pieza teatral “LOS PADRES TERRIBLES” de Jean Cocteau, de la que soy parte del elenco en Montevideo y este mes realizamos dos únicas funciones por cumplir su estreno de diez años. A raíz de estas dos funciones a sala llena (400 espectadores cada una) estamos trabajando la idea de llevarla por el interior de Uruguay y quizás venga a Buenos Aires, como lo hizo en el 2011 con dos funciones a sala llena en Timbre 4. En la escritura estoy en proceso de narrativa, algo un poco más extenso donde por única y última vez plasmaré más explícitamente datos autobiográficos que me han solicitado que lo haga. Y tengo ganas de hacerlo. Creo que es el momento de soltar definitivamente las extrañezas de ciertas vivencias que siguen haciendo eco en mis escrituras. Y seguir transitando la UNA es un gran proyecto que me permite ampliar mi fluidez de expresión.


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miércoles, 21 de agosto de 2019

Denise Stephanie Ferreira: “La violencia de género atraviesa el poemario”






La escritora Denise Stephanie Ferreira habló con Entre Vidas acerca de su libro Calar hondo en la batalla publicado por la editorial Liberoamérica y contó que muchos de los poemas del libro tuvieron los escribió a partir de una historia de violencia de género que vivió desde los 17 años hasta los 21.






¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Siempre guardo una de mis libretas Brugge en mi cartera, luego me voy a algún café (el que tenga más cerca en ese momento ya que suelo moverme por lugares distintos) y , después de pedir un café con leche acompañado con algo, comienzo y casi que no puedo parar.

¿Con qué frecuencia escribís?
Todos los días, aunque sea unas líneas, un poema, pero hoy puedo decir que tengo el hábito de hacerlo a diario.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Creo que todo comenzó con un gran libro ilustrado de poesía de Elsa Bornemann, cuando tenía cinco años; lo leía casi todos los días por las noches.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Calar hondo en la batalla?
El título surgió luego de pensar en algo que tenga que ver con la lucha pero que a la vez no sea algo simple y que dé lugar a interpretaciones diferentes, que cada uno elija su significado.

El hilo conductor del poemario es el de la violencia de género. 
Sí, la violencia de género atraviesa el poemario. Desde los 17 hasta los 21 aproximadamente tuve una relación terrible, de una psicopatía extrema, de una crueldad imposible. Sufrí mucho y aunque tenga cicatrices hoy, quise expresar todo ese dolor en palabras, transformarlo en arte, en algo que quizás hasta podría ayudar a alguien más o alguna otra persona podría verse reflejada en cada poema.

¿En qué momento decidiste volcar tu historia a los poemas?
No sé si hubo momento en que dije “sí, voy a hacer esto” sino que tan solo surgió y comenzó a fluir, y cuando me di cuenta ya había escrito más de lo que pensaba sobre el tema. También puedo atribuir a que estoy en un momento de mi vida en que me siento fuerte, yo misma, resguardada en el feminismo que siempre confié pero que hoy, más que nunca, corre por mi sangre.

Además, hay poemas sobre lugares y las sensaciones que te generaron. ¿Qué podés contar al respecto?
Desde fines del año pasado y hasta febrero de este, viajé por Europa, recorrí muchas ciudades y experimenté sensaciones fuera de lugar, o dentro. Hay un poema particular que habla sobre lo que experimenté en el Vaticano: estuve rodeada de lo más ostentoso del planeta mientras niños morían de hambre y mientras mujeres se hacían abortos clandestinos gracias al poder de la Iglesia. Fue algo inolvidable.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
La selección la hice en base al hilo conductor y a tomar poemas que le den aire para que no se convierta de principio a fin en un libro meramente testimonial.

¿Cuál es tu poema preferido del libro?
Tengo muchos preferidos; cada uno los escribí con tanta dedicación…Pero “Pinceles en la calle” es uno muy visual y que representa mi vida en todos esos años, la ambigüedad, el dolor, el arte.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Liberoamérica?
Me llegó la posibilidad a través de Denise Griffith, a quien conocí hace más de un año. Por gustos en común decidimos juntarnos a tomar un café y conversar. Desde allí quedó un lazo y luego ella me contactó para que publicase en la editorial que dirige aquí, en Argentina (Liberoamérica tiene su sede central en España y está presente en toda Latinoamérica).

¿De qué temas se nutre tu escritura?
Se nutre del dolor, de la incertidumbre, del pasado, de la familia y del amor.
¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo próximamente?
De la muerte, de la complejidad de existir.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Recomiendo a Sylvia Plath, Emily Dickinson, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Charles Bukowski y Michel Houellebecq. Todos sus escritos son geniales y calan hondo. Hay un poema, que tengo en mi piel, de Bukowski que reza: “Your life is your life, know it while you have it”. Esa es mi filosofía de vida.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Actualmente estoy trabajando en una novela y otro poemario. La novela aborda la intimidad de una chica que sufre violencia de género a muy temprana edad, y todo lo que le suscita, y el poemario los lazos familiares, sus rupturas y ambigüedades.



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lunes, 19 de agosto de 2019

Yhonais Lemus: “Todo proceso creativo debe pasar por la mente y por todo el cuerpo”





La escritora Yhonais Lemus habló con Entre Vidas acerca de su libro de poesía Destellos acuosos publicado por Halley Ediciones y contó que actualmente está escribiendo su primera novela, que incursiona tanto en el género narrativo como en la prosa poética.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Antes de escribir preparó un buen tarro de café; eso es más que suficiente.

¿Con qué frecuencia escribís?
Trato o me obligo a escribir casi todos los días, aún sigo llevando conmigo un pequeño bloc de notas de bolsillo que raramente uso ya que cuando se me ocurre algo, una frase o un verso, lo anoto directamente en las notes de mi móvil.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Crecer viendo a los padres, o algún otro familiar cercano, con algún tipo de hábito ayuda o permite formar los propios hábitos, siempre vi y sigo viendo a mi madre leyendo algún libro de mística o teología. La sensibilidad poética, en parte, se la debo a ella que siempre me incentivó a la lectura. En casa tuve una gran biblioteca con los mejores clásicos de la literatura y también algunos Bestseller, de allí recuerdo mis lecturas tempranas de Juan Salvador Gaviota, El Principito, Tiburón, La vuelta al mundo en ochenta días, así como algunos cuentos de la obra completa de Borges. Creo que hay en el hábito lector algo que conlleva a un tipo de contestación; ya sea en seguir leyendo o tomar el camino de la escritura: la pintura, el baile o cualquier otro totalmente inesperado, porque uno no sabe qué hacer con eso que se está leyendo, o a lo que te puede llevar esa lectura, por eso mismo no puedo decir que sostengo una relación de “amor” con la poesía sino, más bien, una relación de amor y odio en general con toda la literatura ya que es en ese intersticio donde encuentro eso que me ayuda a batallar mis propias obsesiones; esa búsqueda de encontrarme y perderme en el texto, que potencializa mi incertidumbre de ser en devenir, rescatando un poco ese Dasein al que se refería Heidegger y mezclándolo con Deleuze.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Destellos acuosos?
Realmente, el título del libro fue quedando solo. Nunca me gustó del todo, pero el poemario es eso: Destellos Acuosos, imágenes que surgen de la nada, de la ausencia, del vacío de una casa y diversos objetos que esta vez, por extraño que suene usaron mi voz poética con sus ritmos y silencios para ser articulados. En el transcurso, y cada vez que volvía al poemario, trataba de cambiar el título por otro, pero no lo encontré o simplemente el poemario estuvo destinado a llamarse así. Creo en eso, que a veces son las palabras las que lo encuentran a uno y hacen su voluntad.

¿Cómo fue el proceso de selección de las poesías que aparecen en el libro?
Cada vez estoy más convencida de que todo proceso creativo debe pasar por la mente y por todo el cuerpo, se debe sentir, saborear y hasta oler. Por ello la composición de un poemario, así como la de un álbum de música, o una serié artística, exceden las propias limitaciones del autor o creador, es decir el proyecto artístico va exigiendo su tiempo y composición.
En el caso específico de mi poemario, y de mi proceso creativo en general, porque siempre se tienen sus manías, cada poema fue pidiendo el otro hasta completar la serie, pero para ello antes tuvieron que pasar por un estado corporal y emocional; estar en sintonía con ese presente y maneras de percibir.

¿Cuál es tu poesía preferida del libro?
Siento que todas son fundamentales para la composición del libro, como si se tratase del funcionamiento de un cuerpo, o de cualquier organismo; un poema puede ser el páncreas, otro el hígado o el corazón, una célula podría ser una palabra y cada verso un tejido; todos son necesarios para el funcionamiento. Por ese motivo trato de darles a todos la misma jerarquía.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones
Realmente no lo busqué, conocí a Marina Kruk, la editora, en un encuentro poético, así como a otros poetas de los cuales ya tenía referencia en mi país gracias a la revista digital Letralia que maneja un gran amigo poeta: Jorge Gómez Jiménez. Luego de compartir en esa y otras actividades literarias tuve la impronta de enviarle el poemario a Marina simplemente con la intención de que lo leyera y surgiera algún tipo de intercambio, para mí fue una grata sorpresa su interés en publicarlo.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Simple, de lo que estoy haciendo, de lo que estoy leyendo, de lo que estoy viviendo.

¿De qué temas que aún no escribiste te gustaría hacerlo en el futuro?
No lo sé, porque la poesía en un lenguaje y un mundo en sí mismo, un verso puede sostener todos los temas porque está supeditado.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Podría recomendar un sinfín de autores que me encantan, y de hecho movimientos literarios con los que más me siento identificada, pero quizá lo que me guste a mí no cause el mismo efecto en otro lector, por eso creo en un tipo de democracia del canon y del corpus no sólo literario sino artístico. Además, los gustos por los autores y géneros literarios van cambiando; se ajustan a nuestras vidas, a cada momento de nuestra existencia que, a veces, exige un autor específico, un género literario, una música, un artista plástico o un tipo de comida.
Comúnmente se le pregunta al músico por bandas favoritas, o al cineasta por directores,  y creo que lo que nos toca es deconstruir todo, por eso no quiero hablar de autores sino de artistas que logran sedimentar o remover mi piso creativo que no se alimenta solamente de la lectura sino de eso que me eriza la piel cuando lo escucho, lo veo, o lo leo y una de esas artistas es la corógrafa alemana Pina Bausch, de alguna manera trato de acercarme a esa intensidad que ponía en escena con los bailarines de danza contemporánea cuando escribo. Del mismo modo, recomiendo, ya que también me eriza la piel, a Clarice Lispector a quien considero más que escritora una filosofa porque en su narrativa hay una forma del pensamiento que te muestra una manera de ser y estar en el mundo donde la epifanía y la extrañeza son parte esencial de la vida. También recomiendo a la fotógrafa norteamericana Vivian Maier que pudo capturar con su cámara la esencia de las calles de Nueva York y de Chicago. Si bien estas artistas: coreógrafa, escritora, fotógrafa, crean un efecto en mí, verdaderamente recomiendo eso que logre conmover a cada uno, eso que tenga el poder de erizarles la piel.

¿Tenés algún otro proyecto?
Por ahora estoy escribiendo mi primera novela, que incursiona tanto en el género narrativo como en la prosa poética.

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