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jueves, 15 de agosto de 2019

Caterina Gostisa (China editora): “Me tomo mucho tiempo para seleccionar los libros”






Caterina Gostisa está al frente de China editora y habló con Entre Vidas acerca de los comienzos de este emprendimiento que se ha ganado un espacio importante en el ambiente literario. Además, contó de lo exitosa que fue la experiencia de la editorial en la FED 2019 en la que vendieron 220 libros en tres días.




¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
Mi abuelo. La casa de mis abuelos era mi segundo hogar. Y recuerdo que había varias bibliotecas de pared a pared en su casa. Él siempre me decía que lo más importante en la vida era leer. Parece que algo de eso caló hondo en mí. No como mandato sino como amor a los libros. Además de lector, él escribía y encuadernaba libros.
Otra persona que me heredó su amor por los libros es mi mamá. Recuerdo que cuando yo era chica siempre la veía leyendo. Y tengo esa imagen muy presente. Ella con un libro en la mano. Ella devorando libros. Y tiene sentido que haya sido ella una de las personas que más me apoyó, junto a mi marido, con mi vocación de tener una editorial y dedicarme a esto.

¿Cómo nace China editora?
Nace a raíz de un taller de edición de Juan Terranova. Empezó en el 2012 el taller. Al principio eramos varios. Se formó un lindo grupo. Luego el taller terminó y cada uno siguió otros caminos. Al final quedé yo sola.

¿Por qué se llama así?
A mí me gusta contar esta versión: en el año 2009 viajé sola a China por un emprendimiento laboral. Me enamoré de ese país. Fue una experiencia muy fuera de lo común. Y surgió la posibilidad de quedarme viviendo un tiempo ahí. Pero como a la vez tenía el proyecto de terminar la carrera (estudié Cs. Políticas) decidí volver y quedarme en Bs. As.
La realidad es que no se llama así por mi amor a China sino por esta otra razón: por una lluvia de ideas que hicimos los que íbamos al taller de edición. Una amiga mía, Guri, anotó en un papel lo primero que se le vino a la cabeza: “Comida china”. Y cada uno escribió palabras sueltas en el papel. Luego hicimos una selección de las palabras finalistas y después empezamos a combinar esas palabras. Ganó China editora.

¿Qué criterio utilizan para la elección del material que publican?
Por un lado está el material que salgo a buscar. Es decir, libros que me gustan, que están en otros idiomas y que nunca fueron publicados en Argentina. En esos casos me pongo a rastrear a los autores, agentes, editoriales. Y ahí es cuando empieza la negociación. Por lo general me doy cuenta enseguida cuando un libro tiene potencial en el mundo de lectores argentinos. Pero es algo muy personal. Me tomo mucho tiempo para seleccionar los libros. No me gusta publicar cualquier cosa. Lo analizo bastante y si no me parece un texto excepcional, un texto que genere emociones intensas en el lector, entonces prefiero no publicarlo. Por más que sea pasable o “editable”.
Por otro lado están los libros que se arman desde la editorial. Por ejemplo el de consejos de escritura. A ese libro lo hicimos con mi marido, Luciano Lamberti. Y hubo varios ensayos y decálogos que tuvimos que dejar afuera por una cuestión de extensión. Pero pronto vamos a publicar un volumen 2 del libro. El género ese me fascina. Y hay mucho material para trabajar.

¿Con qué obstáculos se encontraron al momento previo de armar la editorial?
Como todo proyecto independiente y freelance, el mayor obstáculo fue la inversión inicial. Tampoco existía la posibilidad de financiar el proyecto con ayuda de subsidios, concursos o premios ya que no cumplíamos con los requisitos (ejemplo: tener como mínimo dos años de funcionamiento, cierta cantidad de títulos publicados al año, etc).

Vos ya venías con experiencia haciendo la prensa en editoriales, ¿cómo ves el momento en cuánto a la difusión de los libros?
Cada libro que publico tiene una prensa especializada. No suelo mandar ejemplares de prensa a los medios para que después se repartan los libros entre los periodistas. Yo me contacto directamente con los periodistas que sigo hace tiempo, les mando la gacetilla de prensa del libro y si les interesa el libro ahí recién les llevo un ejemplar de prensa.
Hace poquito se incorporó Lucía al área de redes. Es una excelente profesional que le está dando mucho movimiento a las redes, y que está generando contenido muy interesante. Una gran incorporación para la editorial. 

¿Se esperaban el éxito de los libros El nadador en el mar secreto o Pupila
Siempre está el factor del azar en juego. Uno nunca sabe a ciencia cierta qué libro va a tener más visibilidad entre los lectores. Por más que sea excelente el libro. Por suerte tanto El nadador como Pupila son dos libros que tuvieron y están teniendo un hermoso recorrido en el boca a boca de muchos lectores. Es emocionante leer los comentarios de los lectores en Facebook o Instagram. Siempre armo un archivo con todos las reseñas y comentarios del libro y se los mando al autor (William Kotzwinkle). En el caso de Pupila el autor está muerto y me manejo con la hija.

¿Recordás qué te provocaron la primera vez que los leíste?
Con El nadador lloré. Me despertó muchas emociones. Hacía bastante que un libro no me generaba algo así. De inmediato supe que lo iba a publicar en Argentina. Tuve una corazonada. Después me llevé la sorpresa de que el autor era una persona super humilde y accesible y nos terminamos haciendo muy amigos. Con él y su mujer.
Y de Pupila recuerdo que lo primero que pensé al terminar de leer la novela fue: “Tengo que leer todo lo que exista sobre este autor”. Algo muy archimboldiano. Jaja. Y si bien es un autor que nunca publicó sus textos en vida, yo conseguí todos sus manuscritos a través de un alumno suyo. Así que es muy probable que el año que viene publique otro libro de Zui Long.

¿Cómo llegaron a la editorial para poder realizar las traducciones?
Al autor de El nadador lo contacté por mail. Le propuse hacer una nueva traducción al español. Una para Argentina. Le encantó la idea. Y yo disfruté muchísimo haciendo la traducción. Leí varias veces el libro y lloré con cada lectura. En cambio con el autor de Pupila me llegaron los manuscritos a través de un alumno suyo del taller de escritura. Si bien el autor es de Malasia, a sus textos los escribió en castellano. Vivió muchos años en Argentina y para escribir decidió usar su lengua adoptiva, lo cual significó para él un desafío inmenso.

¿Qué es lo que te atrapó para tener intenciones de publicarlos?
Vi mucho potencial en ambos libros. Supe de inmediato que el público de lectores argentinos podía llegar a disfrutar mucho estos libros.

¿Qué podés adelantar del nuevo libro de la editorial llamado Los hologramas nos hacen compañía de Gonzalo Gossweiler?
Soy amante del género de ciencia ficción. A pesar de que este libro se puede pensar como libro de género de ciencia ficción creo que son cuentos que todos los lectores van a disfrutar (no solo los lectores de ciencia ficción).
Cuando leí por primera vez el manuscrito del autor, hace unos meses, recuerdo que quedé boquiabierta. Realmente me sorprendió. No solo por la calidad literaria, por su estilo, por esa forma tan única de narrar que tiene Gonzalo. También por las historias que compuso. Me trasladó a mundos extraños y sorprendentes con personajes tan sensibles y maravillosos que por momentos quise quedarme a vivir en esos cuentos.

¿Qué libros o autores recomendarías? 
Voy a recomendar 4 libros muy diferentes entre sí: George Orwell fue amigo mío, de Adam Johnson; Los elementales, de Michael McDowell; El idioma de los gatos, de Spencer Holst; y La única historia, de Julian Barnes. Tengo en la lista de pendientes Cometierra, de Dolores Reyes que lo quise comprar en la FED pero ya se había agotado. 

¿Cómo fue la experiencia en la FED 2019?
Fue increíble. En general me emocionó ver a tanta gente junta con un mismo objetivo: comprar libros. Y en lo particular súper bien también. Vendimos 220 libros en 3 días. Sumamos a muchos lectores chinos durante la FED.

¿Qué objetivos tienen con la editorial?
Mi objetivo es poder seguir sacando libros de calidad. Libros que no defrauden a los lectores. Tengo una lista enorme. Pero los trabajo con tiempo. Además, siempre está el tema de los costos de imprenta, cada vez más altos. No soy una máquina de publicar. Me gusta disfrutar de cada etapa de edición. Y hacerlo bien.
Lo ideal para mí sería que China pueda tener un promedio de al menos 6 novedades anuales. Con el tiempo veremos si llegamos a ese objetivo.

¿Cuáles son las próximas publicaciones en las que están trabajando?
En breve voy a mandar a imprenta un libro de cartas de Gustave Flaubert. Es un libro pequeño y maravilloso. La selección de cartas está dividida por temas (Literatura, Crítica, Religión, Arte, Sexo, Política). Es un libro que todo amante de Flaubert (y del género de ensayo sobre escritura) debería leer. Me siento muy afortunada por haber tenido la posibilidad de publicarlo.
Otra novedad importante es el libro que pienso publicar para fin de año: La teoría de la luz y la materia, de Andrew Porter. Se trata de un libro de cuentos de un autor estadounidense que admiro muchísimo. Firmé contrato con él hace poco. Lo acaban de traducir al japonés y a otros idiomas pero por suerte todavía no estaba traducido al español, así que me voy a dar el lujo de publicar por primera vez una traducción al español de un autor tan genial como Andrew Porter.



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domingo, 23 de diciembre de 2018

Jessica Boianover: “Estamos tomando consciencia de nuestros derechos y de lo que no estamos dispuestas a tolerar más”





La escritora Jessica Boainover habló con Entre Vidas acerca de sus libros de cuentos “13 cuentos chicos para chicos chicos” y “13 relatos contra el bullying, ciberbullying y mobbing e ideas concretas para combatirlos”, ambos publicados por su editorial Niña Pez Ediciones.  Además, habló de los próximos lanzamientos de la editorial.






¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Primero tomo notas de las ideas que se me ocurren, por eso siempre llevo conmigo una libretita: en mi mesita de luz hay una y en mi mochila hay otra. Tomo notas durante varias semanas, a veces meses. Observo y escucho lo que la gente me cuenta y en algunos casos narro en mis cuentos algunas partes de sus historias de vida. El momento mismísimo de escritura ocurre por lo general por la noche, de madrugada. Así me pasó con el primer cuento que escribí: “En los bosques del Rey Mahuey”. Ese cuento surgió una noche en mi cabeza y no me pude dormir hasta que me senté y lo escribí. El único ritual que tengo hoy es escribir en la cama con la laptop. Me encanta estar relajada y cómoda para poder escribir con soltura.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo todos los días, además de anotar ideas en las libretitas también las anoto en el celular: se me puede ocurrir una idea en el colectivo estando parada, o en la calle caminando o donde sea. En una época mantenía un blog humorístico con las cosas que me pasaban, relatos de viajes, anécdotas. Cuando me voy de viaje, compro una libretita y la lleno de anotaciones, observaciones de lo que veo, vivencio, de la naturaleza, de lo que me provoca un paisaje o una situación específica. Luego, la escritura de mis relatos ocurre cuando ya llevo mucha información e ideas en la cabeza y un día deciden salir. No tengo control en lo más mínimo. No puedo decir: “bueno, hoy escribo”, no. Surge, de forma inevitable y hasta necesaria. Siento que tengo cosas para contar y no puedo no escribirlas.

¿Cómo surge la escritura del libro 13 cuentos chicos para chicos chicos?
Surge una madrugada cuando estaba terminando de estudiar en el profesorado de Pre-Escolar. Mis alumnitos me inspiraron. El libro nació en el año 1996 durante mi residencia en sala de 5 de la Escuela N° 12 de Capital Federal. Los cuentos quedaron en la computadora, pasaron a un diskette, luego a una laptop y así estuvieron hasta el año 2017 que se transformaron en libro publicado por Peces de Ciudad. El libro tuvo una transformación en el año 2012 que fue cuando incluí la Guía de Enseñanza de los Valores de vida que deseaba transmitir con mis relatos y también en ese año agregué las preguntas sugeridas al final de cada cuento. La idea de ese agregado fue dar una herramienta a los adultos para que pudieran abrir el debate luego de leerles los cuentos a los niños y también para que los niños que saben leer, puedan reflexionar solitos.

Para el que todavía no leyó el libro, ¿con qué se va a encontrar?
Con el libro “13 cuentos chicos para chicos chicos” se van a encontrar con cuentos cortos y alguno que otro un poquito más largo con los cuales disfrutar de historias producto de mi imaginación y con contenido educativo. Se encontrarán con cuentos que dan ideas sobre cómo resolver conflictos, ser tolerantes, practicar la empatía y la solidaridad, la generosidad, el perdón, aprender qué es la diversidad y cómo respetar a quienes son diferentes (¡todos los somos!), cómo enfrentar la enfermedad de un ser querido, qué es la autoestima y la belleza interior y muchas cosas más que son importantes para mí y, creo, que para muchas personas más.

¿Qué repercusiones tuviste respecto de los lectores?
¡Las más maravillosas! Y, al mismo tiempo, me encontré con una realidad triste que dio nacimiento a mi segundo libro llamado “13 relatos contra el bullying, ciberbullying y mobbing e ideas concretas para combatirlos”. Durante este año, 2018, hice lecturas de cuentos en centros culturales y librerías y tuve la oportunidad de leer algunos de mis cuentos y reflexionar y debatir con los niños y niñas que asistieron a los encuentros. Realmente fue hermoso escuchar a los chicos y saber qué piensan de cada una de las temáticas que abordan los cuentos, la participación fue enorme y muy gratificante. También pude observar la reacción de las familias (por lo general, mujeres: mamás, tías, abuelas) y pude notar su sorpresa ante lo que decían sus hijos, sobrinos, nietos…  La realidad triste que te comentaba es que, si bien los chicos participaban de los debates, en algunos cuentos había chicos que no hablaban, pero cuando leía cuentos sobre bullying todos tenían algo que decir: todos contaban que habían sufrido o estaban sufriendo bullying: “a mí me dicen gordo”, me dijo un nene de 7 años, por ejemplo, delante de todos: de sus familias, de extraños, de otros niños…
Otra repercusión importante que tuve y sigo teniendo en mis lecturas de cuentos es que hay mamás que son docentes, directoras de jardines de infantes, de escuelas primarias que se acercan y me dicen “yo compro tu libro para trabajarlo en la escuela”. Para mí, que me digan eso, es maravilloso. Una mamá me contó que sus hijos llaman a mi libro “El libro de las preguntas”. Realmente es una experiencia muy gratificante.

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
Ahora estoy en período “anotación”. Tengo ideas para 22 cuentos dirigidos a las niñas y los niños de hoy con temática antipatriarcal, antimachista. Estoy pensando en el título del libro porque definirlo como “cuentos feministas” es limitarlo. Los cuentos tocarán temas como el uso de los colores en la vestimenta, los juguetes para niños y niñas, las formas de vinculación en el amor… y no solamente del amor romántico sino del amor de las madres y los padres, los abuelos, los tíos, los adultos que rodean a los niños. Quiero contarles a los chicos que tienen derechos: que el amor no duele, que un papá o una mamá no debe pegar, que los límites en la crianza deben darse con amor, que tienen derecho a que los traten bien. Porque muchos niños no saben eso. Muchos niños no saben que no todos los papás/mamás pegan, muchos niños no saben que quien te ama no debe pegarte. Hay mucha naturalización de cosas que no están bien y pienso que sembrar esas semillas en la infancia, germinarán generando adultos más amorosos, respetuosos.

¿Cómo fue el proceso de escritura del libro de cuentos con guía de enseñanza?
Mis dos libros tienen guía de enseñanza y el tercero también la tendrá. La idea surgió luego de hacer un curso sobre Coaching. Estaba buscando algo que me ayudara más que el psicoanálisis, algo me faltaba al terminar mis sesiones de diván. Ya no me servía preguntarme el por qué de las cosas sino que necesitaba algo que fuera más allá. El curso de Coaching que hice me brindó eso que estaba buscando: aprendí a preguntarme con qué herramientas cuento yo como persona ante cada sueño o desafío o problema, con qué personas de mi entorno puedo contar, cómo puedo lograr algo, qué significan los Valores en la vida de las personas. Ese curso me permitió ver la vida de otro modo más práctico. Entonces pensé que podía volcar ese aprendizaje en mis cuentos y desde entonces, hago cuentos con preguntas y guía de Valores. Y eso es lo que aprecian mis lectores: los adultos que compran los libros o los niños que los leen (o los escuchan).

También escribiste el libro 13 relatos contra el bullying, ciberbullying y mobbing e ideas concretas para combatirlos. ¿Por qué decidiste que nuevamente el número sea 13?
Muchos me preguntan lo mismo. Estaba escribiendo el segundo libro y me pareció que no podía dar menos cuentos que el libro anterior. Fue simplemente eso.

¿Viviste alguna situación de las que contás en el libro?
Ufff… medio libro es mi vida. Me refiero al segundo libro, al de bullying. Viví bullying desde los 5 años. Hice la escuela secundaria en 4 instituciones. Viví golpes, humillaciones, desprecios, traiciones de amigas, indiferencia de los adultos, impotencia de mi mamá por no saber cómo ayudarme. Hace veinte años, cuando sufrí por bullying en la secundaria nadie sabía cómo resolverlo. “Son cosas de chicos”, decía la Directora. No había investigaciones, no había información en internet ni libros que hablaran mucho del tema y que dieran ideas prácticas para implementar, tanto para prevenir el acoso escolar como para erradicarlo una vez ya instalado en la institución educativa. Nadie sabía qué hacer. Muchos niños y adolescentes se han suicidado en el mundo por esto, yo también sentí que no quería vivir más en esa época. Fue devastador. Destruyó mi autoestima y me marcó de por vida. Erradicar el bullying llevará muchas décadas, si es que algún día logramos erradicarlo, aunque personalmente pienso que es una utopía porque eliminar el bullying implica que todos los seres humanos en la tierra dejen de ser intolerantes, irrespetuosos, violentos, agresivos, etc. Por eso, como viví todo lo que cuento en el libro, tomé este tema como mi propia batalla, mi militancia. Investigué muchísimo como para no sólo dar relatos que aborden estos temas sino también dar soluciones. Y eso es lo que ofrezco en mi segundo libro. Hay que trabajar mucho la autoestima, la autoaceptación. Hay que hacer un trabajo personal y también hay que enseñar a respetar al otro. Y eso se hace en casa, eso es tarea de los adultos: de las familias y de la comunidad educativa.

Ambos libros son sumamente didácticos. ¿Hacés presentaciones en los colegios?
Muchas gracias, es un halago lo que me decís. Sí, es la idea. Estamos trabajando con algunas mamás para hacer presentaciones en las escuelas a las que asisten sus hijos. Igualmente, muchos colegios ya tienen mis libros y usan la Guía de Enseñanza. La idea era esa: que no me necesitaran a mí, que con el libro tuvieran todo el material para disfrutar de la lectura y también generar enseñanza-aprendizaje.

 ¿Cómo nace Niña Pez Ediciones?
Niña Pez Ediciones nació este año 2018. A principio de año pensé en comenzar la editorial pero algunos comentarios desalentadores de amigos me hicieron descartar la idea. Pero luego pensé en mis cuentos y en lo que quiero enseñar: podemos lograr nuestros sueños. Entonces, pese a todo lo difícil que me decían que era, me animé. En agosto de este año comencé a aprender cómo iniciar una editorial, de la mano de la maravillosa Mariana Kruk: ella me enseñó todos los cómo, cuándo, dónde, por qué, para qué. Sabía que quería editar libros pero no solamente libros vendibles sino libros buenos, libros que tuvieran un mensaje que dejar al mundo. Por eso mi editorial selecciona obras que ayuden a nuestro lema “Libros para un mundo mejor”. Y eso encontrarán en cada libro.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de armar la editorial?
Al principio fue difícil encontrar autores. De a poquito la editorial comenzó a circular en muros de Facebook, en perfiles de Instagram y Twitter, y comenzaron a llegar obras inéditas. Pero el primer obstáculo que encontré fue el que te mencioné antes: los comentarios desalentadores. La gente que te quiere, no quiere verte fracasar y desde ese lugar de amor y de cuidado, a veces siembran obstáculos en tu camino. Lo importante es confiar en uno y tener la certeza de poder lograr lo que nos proponemos. Por suerte, superé ese obstáculo recordando todo lo que enseñan mis libros. Es un ciclo redondito: comienza en mí, me atraviesa y termino enseñándome a mí misma. Es hermoso.

¿Cuáles son los próximos lanzamientos de la editorial?
La palabra “próximos” me remite a futuro pero también a pasado muy muy cercano: la editorial sacó en Noviembre una novela hermosa para todas las edades, si bien el público de “Violeta y su fábrica de juguetes”, de Leonor Vila, es infantil, yo disfruté tanto la novela que la leí de un tirón y no pude dejar el libro hasta la madrugada.
Hace una semana salió el libro “Haikus - Poesía de un mundo pequeño”, de Cecilia Vazquez Dusefante, se trata de un libro de 60 haikus sobre la maternidad, la niñez y la naturaleza y está lleno de ilustraciones para los más pequeños y para todos los que disfrutan de la poesía.
Ayer presentamos “7 Frases machistas y cómo combatirlas”, de Noelia Ale y Agata Menichini, una tesis universitaria de la carrera de Ciencias de la Comunicación, para concientizar sobre el machismo instalado no sólo en los hombres sino también en nosotras, las mujeres, y reflexiones para eliminar esas formas de pensamiento. Un día después de haberlo presentado, ya se agotó la primera tirada.
En breve saldrá el primer libro de Pedagogía Montessori (y creo que es el primer libro de Argentina, pero no puedo afirmarlo pues no estoy segura) de la editorial: se llamará “Los Logros de Ema - Primer año de vida”, de mi autoría. El libro cuenta con el asesoramiento de Lic. Lorena Otero, guía internacional Montessori, y estará plenamente ilustrado a todo color por Alicia I. Zelada. Espero que en febrero ya lo tengamos con nosotros.
También se viene “Ulisas - La vida de cada mujer es un viaje heroico”, primer libro de la Colección Empoderamiento Femenino, de Carolina Clack, una novela maravillosa que dará mucho que hablar, probablemente saldrá entre febrero y marzo.
En abril saldrá el libro “Sonicoloformas. Poemas con sonido, color y forma”, de Norma Minniti, para público infantil, y ¡tiene texto interactivo!
En abril también presentaremos en Tandil el libro “Historias Tatuadas”, de Ana Caliyuri, para público juvenil y adulto, un libro con relatos sobre los tatuajes y las marcas que deja la vida en cada persona.
Por último, en abril también, publicaremos un libro de Fábulas para toda la familia, de Liliana Manograsso (aún estamos pensando en el título). El año 2019 se viene con todo. Y estamos en convocatoria de autores todo el año, de forma ininterrumpida.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Entrar a las casas de las familias, generar aprendizaje, entretener con buenos libros, buena literatura, sembrar el amor por los libros, el amor por la lectura y la escritura. Ayudar a los niños y niñas a que conozcan qué está bien y qué está mal, qué derechos tienen, ayudarlos a vivir una infancia libre: libre de prejuicios, libre de maltratos, de etiquetas, de violencia.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Bueno, por mi trabajo actual leo unos cuantos libros por semana. Los de Niña Pez Ediciones, ¡los recomiendo a todos! Digamos que eso no me da mucho margen para leer otros libros, pero mis preferidos de la vida son “Madame Bovary” gran clásico, un gran visionario Gustave Flaubert, su autor. “Ensayo sobre la ceguera” de Saramago, me parece un excelente libro sobre la naturaleza humana con el cual el lector debería hacer un trabajo de reflexión e introspección importante. Por lo general, me gustan los libros que me dejan pensando, como “Crimen y castigo” también, por ejemplo.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?

Estoy escribiendo en mi mente mi tercer libro que acompaña este cambio de paradigma que tenemos el privilegio de vivenciar: el de la muerte del machismo y el patriarcado y el florecimiento de la mujer empoderada. Estamos tomando consciencia de nuestros derechos y de lo que no estamos dispuestas a tolerar más. Quiero llegar con este mensaje a las niñas y los niños, para que ellas sepan que no está bien que nos desmerezcan, que nos den empleos con menor salario que el que les dan a los hombres por el mismo trabajo, que sepan desde pequeñas que el amor no duele; quiero llegar a los niños para que desde chiquitos sepan que no está bien maltratar a las mujeres y a nadie en general, quiero que sepan que tienen el mismo deber de cuidar a sus hijos, cambiar pañales, hacer su parte en los quehaceres del hogar. Quiero que las niñas sepan que pueden ser astronautas, bomberas, ingenieras; quiero que los niños sepan que está bien jugar con muñecos, que eso no los hace menos varones. Quiero sembrar eso y mucho más en las mentes de esta nueva generación para que sean adultos responsables, respetuosos y conscientes de sus derechos y obligaciones.




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martes, 25 de septiembre de 2018

Leandro Surce: “Editamos ocho libros en un contexto sumamente hostil”





El escritor y Editor Leandro Surce habló con Entre Vidas acerca de su libro de cuentos Pormenores, publicado por la editorial que maneja llamada Kintsugi Editora. Además, habló de la gran cantidad de libros que publicaron este año pese al difícil contexto del país.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Ninguno. Yo asocio la escritura a las disposiciones anímicas. Soy bastante heideggeriano en esto.  Es algo que saco de la experiencia: cuando estoy muy triste o relativamente alegre es cuando más fácil me resulta escribir. Sospecho que cuando uno se encuentra en esos estados de ánimo la camisa de fuerza de las inhibiciones, de las inseguridades, se distiende un poco.

¿Con qué frecuencia escribís?
No soy una persona muy estructurada… No sabría identificar una frecuencia. Sólo sé que de tres años a esta parte he intensificado muchísimo mi ritmo de escritura.

¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
Como mi mamá es bibliotecaria, desde niño estuve en contacto con libros. Recuerdo que agarraba los rojos o los azules (esos de las colecciones de Hyspamérica: los clásicos de la literatura universal, los premios Nobel). Leía cualquier cosa: Homero, Shakespeare, Russell, Beckett. Diría que me la inculcaron los propios libros. Como mis primeras lecturas fueron clásicos, cuando empecé a leer cosas más contemporáneas me resultaba super chocante (casi un insulto) que esos autores no estuvieran muertos. Para mí los libros eran como un legado de los muertos.

¿Por qué decidiste que tu libro de cuentos se llamara Pormenores?
A veces las palabras, sobre todo cuando están en modo título, funcionan como “condensadores místicos”. No te dicen de qué va la cosa pero alguna pista te dan. Tenía varios cuentos cortos y un día se me ocurrió esa palabra. Recuerdo que la anoté en la anteportada del libro que estaba leyendo en ese momento, “Más allá del bien y del mal” (de Nietzsche). Me gusta porque está ligada al acto de contar algo, porque es una invitación a la profundización de una anécdota, por ejemplo. Esto es algo que se ve muy bien, por la negativa, en la expresión: “No quiero entrar en los pormenores de…”.

¿Cómo fue el proceso de selección de los cuentos que aparecen en el libro?
Solitario, hermético. Existen tres ediciones de “Pormenores”: La primera en e-book gracias a un concurso en el que participé (2014), la segunda la que hizo la editorial Qué diría Victor Hugo? (2016), la última la que me di el gusto de hacer a través de mi propio sello, Kintsugi Editora (2018). Para la segunda edición, Andrés Alvarado y Gastón Córdova (mis entonces editores), me dieron una mano con la selección. En los otros casos intervino meramente el criterio personal. En la última versión, además de hacer retoques, agregué tres cuentos más.

¿Cuál es tu cuento preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Mi preferido es “Por amor”. Siempre lo fue. No sé muy bien por qué. Quizás por ese Japón que desconozco. Quizás por cierta relación de sustitución entre el hijo perdido en la guerra y esa pobre criatura a la que Aiko e Ibuki no dejan crecer. Los lectores destacan “A galope” o “Campo de girasoles”.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
De cualquier cosa (en el buen sentido). Por ejemplo, ahora (ahora desde hace años) estoy fascinado con los monstruos. Exploré un poco. Escribí algunos cuentos, microrrelatos y hasta un ensayo bastante exhaustivo sobre el tema. Pero también me interesa mantener cierto diálogo con la literatura clásica y con la mitología pagana. Ahora (ahora ahora) estoy con eso. Pero como te decía, pude ser cualquier cosa. Acabo de terminar un libro de cinco cuentos. Cuando terminé de escribir los primeros tres me di cuenta de que, a pesar de que en cada caso los personajes cambiaban, el personaje principal siempre era el mismo, que operaba desde un fondo insospechado. Después escribí los otros dos. Pasó exactamente lo mismo. En todos es crucial el más grande de los seres inanimados. Como tema no sé de dónde salió pero ahí está, armando una constelación a su alrededor.

¿Cómo surge Kintsugi Editora?
Surge en noviembre de 2017, con la publicación de un libro bellísimo de cuentos de Mirta Ovsejevich (ella es la culpable): “Matar a los testigos”. También del deseo que tenía de armar un espacio más inclinado hacia la narrativa; un espacio que, además, hiciera lugar a la microficción.

¿Por qué se llama así?
Por su floreciente remisión. En su novela “Fractura”, Andrés Neuman la resume muy bien: “Cuando una cerámica se rompe, los artesanos del kintsugi insertan polvo de oro en cada grieta, subrayando la parte por donde se quebró. Las fracturas y su reparación quedan expuestas en vez de ocultas, y pasan a ocupar un lugar central en la historia del objeto. Poner de manifiesto esa memoria lo ennoblece. Aquello que ha sufrido daños y sobrevivido puede considerarse entonces más valioso, más bello”.

¿Cuáles son las próximas publicaciones de la editorial?
Este año fue un año tremendo. Editamos 8 libros en un contexto sumamente hostil. En este último semestre presentamos dos títulos: “Crónicas de infancia”, de Joaquín Vazquez (poeta, filósofo, hincha de central… nadie es perfecto) y “La piel de Judas”, de Martín Moureu (si el día de mañana San Pedro no me deja entrar es por culpa de Martín). El primero es un libro que, oscilando entre el relato breve y la crónica, da cuenta de la experiencia de un profesor de filosofía con niños. Joaquín tiene el gran mérito de haber logrado plasmar la voz de los chicos, sin distorsiones, mediante su prosa ágil, sensible y lúdica. El poemario de Martín es una locura. Se trata de un gran poema narrativo escrito en tercetos que abreva en varias tradiciones, como la gauchesca. Por último, estamos trabajando en el noveno libro: “Heroína – La guerra gaucha”, una novela de Nicolás Correa. No le falta nada. Tiene una trama muy original (vehiculizada por un lenguaje osado, atrevido) en la que la búsqueda de la identidad y del amor confluyen en un escenario trágico como lo fue la guerra de Malvinas. 

¿Qué criterio utilizan para la elección del material que publican?
El gusto personal es decisivo pero no el único factor. Sin cierto espíritu de apertura sería imposible construir un catálogo variado. Sin embargo, la originalidad, formal o temática, es algo por lo cual siento especial debilidad. Por lo general, si leo un libro que no me produce ningún impacto (ni emocional ni estético ni nada), aunque esté escrito superlativamente bien, tengo que desestimarlo.

¿Qué libros o autores recomendarías? 
Mario Levrero (en especial sus novelas “París”, “El lugar”, “La banda del ciempiés”), el último libro de Fernanda Trías, “No soñarás flores” (de cuentos), también el último de Yamila Bêgné, “Los límites del control” (me encanta su prosa elegante, su apertura cósmica),  “Hojas que caen sobre otras hojas”, de Miguel Sardegna (un libro precioso, poético. Brilla como el oro en la tiniebla reposada de un templo nipón), “Bengalas” o cualquier otro libro de Enrique Decarli (¡lean a este autor!), “No tenemos apuro”, de Carolina Bruck, “El loro que podía adivinar el futuro”, de Luciano Lamberti (kafkiano, stevensoniano, cortazariano), etc. 

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Cuidar el medio ambiente.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
Aparte del libro de cinco cuentos que mencioné, que se me impuso de repente y fue una gran sorpresa para mí, me falta poco para terminar un libro de cuentos que actualiza y reversiona temáticas mitológicas (tanto paganas como cristianas). Algunos cuentos están en fase corrección, otros escribiéndose. También estoy en proceso de hacer la selección definitiva de los microrrelatos que integrarán un libro que todavía no sé cómo titular. Muchos de estos microrrelatos andan actualmente desperdigados por antologías, revistas y blogs.





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lunes, 17 de septiembre de 2018

Mercedes Victoria Mayol: “En cada momento importante de mi vida, siempre hubo un libro que me acompañó”







Mercedes Victoria Mayol, Directora Comercial de Malpaso Ediciones, habló con Entre Vidas acerca de los diversos e interesantes temas de los que se ocupa en la empresa y recomendó algunos libros del prestigioso catálogo de la editorial. Además, adelantó que están insertando las otras cinco editoriales que conforman el grupo en el mercado, con un solo objetivo: Llegar a todos los lectores de todos los géneros posibles.




Sos la Directora Comercial del Grupo Malpaso Ediciones para el Cono Sur, ¿cómo se dio tu llegada a la editorial?
Comencé como escritora en la editorial primigenia del grupo, Jus editores. Con el tiempo y debido a esas cosas de la vida que suelen ser causalidad, fui directora editorial de Jus Revista Digital, posteriormente me hice cargo junto a Alejandra Alvarado de la editorial misma en México y desde fines del 2016 manejo el área comercial del Cono Sur para todo el grupo.

¿De qué temas te ocupás?
Dirección, coordinación de acciones con nuestro distribuidor que es Océano, visitas a los libreros que son en definitiva la fuerza y la mejor alianza que podemos tener, son nuestros guerreros en el frente en un acto que es para mí de por sí, y en esta realidad, un acto revolucionario. Con ellos vemos en qué podemos mejorar, si les gustan nuestros libros, cual es el feedback con nuestros lectores. También estamos en contacto permanente con los periodistas a los que les hacemos llegar nuestras novedades ya que son una parte importantísima a la hora de dar una devolución de la calidad de nuestros libros con sus reseñas y sean buenas o malas, respetamos y aprendemos de su visión que suele ser el faro del lector. Vemos también marketing en redes y RRPP en general.

¿Cómo nace tu amor por la literatura?
De muy chica, te diría prácticamente desde que empecé a leer a los 5 años. Los libros fueron para mí un refugio y una ventana a una realidad diferente y esperanzadora que me ayudó a pasar momentos difíciles. En cada momento importante de mi vida, siempre hubo un libro que me acompañó. Tal vez por eso hoy, me siento tan feliz y privilegiada de trabajar en el mundo de los libros.

¿Cuáles son tus libros preferidos de Malpaso Ediciones?
Se me hace muy difícil elegir uno en particular, sé que suena cliché, pero en verdad nuestros libros son fáciles de querer por la calidad tanto en el diseño como en el contenido. Si me apurás un poco te diría que mis preferidos son: Los primeros editores de Alessandro Marzo Magno, Que levante la mano quién crea en la telekinesis de Vonnegut, Malerba de Grassonelli, Prosas reunidas de Szymborska, Cuentos completos de Doctorow, Cómo ser grosero e influir en los demás de Lenny Bruce, El fantasma del rey Leopoldo de Hochschild, Solterona de Kate Bolick, El pueblo sin atributos de Wendy Brown, Breve historia de siete asesinatos de Marlon James y las biografías que me vuelven loca. No sé, son muchos, estos son solo algunos de los que hemos lanzado en estos años, tengo varios más en mi biblioteca personal. De verdad se me hace difícil elegir.

¿Cuáles son las próximas publicaciones de la editorial?
Las novedades para octubre son ¡tremendas!:
En busca de aquel sonido, la biografía del genial Ennio Morricone escrita de manera poética y magistral de su puño y letra.
Los contrabandistas de libros de Joshua Hammer, una crónica que puede leerse casi como una novela de aventuras, de cómo el historiador y bibliotecario Abdel Kader Haidara, rescata y logra salvar de las manos de Al Kaeda 300.000 de los más valiosos manuscritos de la historia de la humanidad que estaban por ser destruidos por la ley Shaira, tradición que impone la mutilación a los ladrones, la lapidación de las parejas de hecho y la destrucción de cualquier texto que no cumpla con la ortodoxia islámica. Haidara se las ingenia para organizar una operación clandestina y a caballo, logra sacar y poner a salvo este tesoro arqueológico y cultural.  Una maravilla en sí misma, parece una aventura digna de Indiana Jones.
La última guerra de Daan Heerma van Voss, un periodista y escritor holandés que es de una belleza entre dramática y abrumadora.
Cuál es el peso que la historia tiene sobre nosotros, y cuál es la responsabilidad que estamos dispuestos a asumir. La lucha constante de la bondad contra la maldad inherente en el ser humano, el amor y la xenofobia atrapados en una misma historia que refleja con crudeza lo que sucede en la actualidad con los inmigrantes, nuestro trato hacia ellos y las conductas que vuelven a repetirse  a pesar de los horrores vividos en el tiempo.

¿Cómo ves el mundo editorial con todos los aumentos que se están dando en el último tiempo?
Es un momento complicado, desgraciadamente no es algo que no hayamos vivido, no una sino varias veces en los últimos treinta años. Pero sobreviviremos como los hemos hecho siempre. Argentina es la prueba fehaciente de que la ley del eterno retorno existe y persiste. Por suerte los argentinos somos resilientes y el mundo editorial lo es más. Nos acomodaremos como ya lo hicimos antes y seguiremos dando lucha junto a todos los lectores que nos acompañan y prevalecen a pesar de los gobiernos. Como dije antes, dedicarse a los libros en esta época, es más que nunca, un acto revolucionario y necesario. Sobreviviremos y seremos más fuertes.

¿Cómo fue la experiencia de Malpaso Ediciones en le FED?
Ya de por sí, poder charlar con los lectores, la hermandad con los editores y la sencillez de los autores en la feria fue impagable. La organización fue impecable y realmente se vio el enorme esfuerzo y sobre todas las cosas el amor y el idealismo que Victor Malumian y Hernán López Winnie le ponen al evento. Vendimos mucho gracias a Dios, pero más allá de eso, nos llevamos con nosotras las ganas de volver a ser parte de este sueño que ellos hicieron realidad. Lo lindo es ver lectores con tanto conocimiento y tanto entusiasmo a la hora de buscar libros de editoriales independientes, eran como sommeliers en busca del sabor perfecto. Maravillosa experiencia que esperamos poder compartir siempre.  Nos llenó de esperanza. 

¿Qué libros o autores recomendarías? 
Lo que me pedís es muy difícil, no todos tenemos los mismos gustos literarios y personalmente no dejo ningún género fuera. Podría recomendarte Los últimos editores, libro del cual me enamoré y que me hizo viajar a Venecia en un pasado distante como me pasó con El escarabajo de Mujica Lainez o Más que humano de Sturgeon. Podría decirte que lean a Doctorow, Lispector, Vonnegut, Kundera, Borges, Marechal, Sturgeon, pero también a Patricia Cornwell,  Larsson,  Rowling o Tolkien. Tengo una mente muy abierta a la hora de leer. Creo que lo importante realmente es que se tomen el tiempo de leer, lo que sea, lo que les guste, que no se sientan juzgados ni avergonzados por el género que elijan porque todo vale. La opinión de cada lector es subjetiva. Incluso hasta te diría que no solo por el gusto, sino por el momento personal por el que está transitando.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Llegar a la mayor cantidad de lectores posibles con nuestros libros, lograr que cada vez haya más y más gente enamorada de los libros, conseguir que leer sea algo tan indispensable como comer para sobrevivir, porque como diría Murrow, un pueblo de ovejas engendra un gobierno de lobos y yo me resisto a que seamos ovejas.

¿En qué otro proyecto estás trabajando actualmente?
Estamos insertando las otras cinco editoriales que conforman el grupo en el mercado, todas de altísima calidad y con un solo objetivo: Llegar a todos los lectores de todos los géneros posibles. A modo de broma solemos decir que tenemos un libro para cada ocasión y es lo que  estamos logrando.
Por ejemplo, Dibbuks es para los fans de la novela gráfica, comic, cuentos para chicos y no tan chicos. Salto de página para los lectores de nicho, los que buscan joyas literarias de autores revelación, Biblioteca Nueva de libros académicos que pasan por psicología como Las obras completas de Freud, hasta filosofía, política, economía, etc.  Lince novelas de suspenso, intriga, romance, thrillers psicológicos y por último, Jus que son joyas de rescate literario e inédito en español, especial para lectores exquisitos. 



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lunes, 27 de agosto de 2018

Yanina Giglio: “Quería que mi primer libro funcionara como un todo”






La escritora Yanina Giglio habló con Entre Vidas de su libro La Do Te publicado con Alción Editora y de Odelia Editora, editorial formada por ocho mujeres de diferentes disciplinas. Además, contó que trabaja en un formato de entrevistas un tanto particulares, que recibe el nombre de La entrevista patafísica.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Siento la escritura como un ritual en sí mismo.
Creo que estamos siempre escribiendo porque estamos vivos, despiertos en estado de extrañamiento o de alienación estamos constantemente acumulando historias, atravesados por miles de situaciones de comunicación, recubiertos de memorias sensibles. Escribir, en este sentido es vivir, es respirar la letra, el signo, como materia viva significante.
A esto es lo que llamamos escrivivir. Yo practico escrivivir: escribo con y desde el cuerpo. Digamos que primero la experiencia atraviesa el cuerpo, para luego ser ficcionalizada en papel. Considero al primer momento, el de experienciar, propiamente de la escritura; y el segundo momento (cuando estamos en el teclado o con la birome) este es para mí un momento de montaje o de reescritura. Luego vendrá el “verdadero” trabajo del proceso: editar para resultar originales.
Pero si me preguntás por el momento previo a sentarme frente a la pantalla, diría que suele ser un tiempo de observación profunda, ya sea de un material escrito o fílmico o de la empiria misma.

¿Con qué frecuencia escribís?
Siguiendo la lógica de mi primera respuesta “siempre estamos escribiendo”, ya sea en modo de sentir el mundo o en modo de ficcionalizar y trasvasarlo en papel.

¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
Es un amor propio. Nos conocimos durante una guerra, eso que fue mi infancia. Ella fue mi campo de refugio. La amaba más y más, porque lograba alejarme y protegerme de la violencia que reducía mi vida.

¿Por qué decidiste que tu libro se llamara La Do Te?
Fue una decisión ética y estética, conceptual también, que funciona casi en forma de acertijo. Quería que mi primer libro funcionara como un todo, como un signo en sí mismo, entonces, en el nivel de sentido del significado encontraba “La dote”, con toda la cuestión machista de la mujer entendida como una mercancía que se entrega y se decide sobre ella y sin ella. Digamos que la temática de los textos del libro estará denunciando esto una y otra vez: nacer con el género femenino es un estigma, ya es per se ingresar a un estado de violencia.
Por otro lado, del lado del significante del signo, su parte audible, me gustaba imaginar estos textos como partes de una sinfonía musical que complementaba y acompañaba a otros escritos, de otros escrivivientes. El ritmo poético preeminente en la prosa me resultaba una ofrenda musical (La y Do). Así fue que imaginé una nueva nota musical: “Te”. Sería una nota musical faltante que interpelaría al otro, buscándolo, un sonido específico como un pedido de auxilio o de piedad.
Así, entonces, desde el título del libro ya se puede jugar a descubrir la multiplicidad de sentidos.

¿Cómo surge la elección del epígrafe, fragmento de Jacques Derrida?
Fue ya hacia el final, cuando tenía que entregar el manuscrito a la editorial que encontré esta frase. Y fue un momento de cierre (aunque se lea al principio del libro) porque me permitió entender desde la racionalidad qué era lo que estaba denunciando en letras. Me dio la síntesis de la trama que subyace en alguna de las capas de sentido que aglomeran La Do Te.

¿Cómo fue el proceso de selección de los relatos que aparecen en el libro?
Solo quedaron fuera de esa camada algunos textos muy herméticos, con lo cual selección casi no hicimos, se decantaron solos (digo hicimos porque La Do Te fue parte de mi trabajo en el taller de la poeta Claudia Masin).
Sí fue una ardua tarea darle un orden a los textos. Ahí el criterio fue la intensidad, guiar al lector en un recorrido de intensidades desplegadas: empezar en un punto elevado de tensión; sostenerlo; llevarlo a lo más hondo para luego emerger en un final de aguas abiertas.

¿Cuál es tu relato preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
No puedo elegir uno, no. Pero sí puedo decirte que mi predilecto para leer en los ciclos es "Tiempo de reverberación". Me interesa esta ferocidad del texto y su suerte de catarata. Los oyentes quedan impactados, aturdidos, estáticos…
El público ha señalado varias veces uno de los primero poemas, “Variaciones de la tortura”. Es un texto muy breve que describe una relación madre-hija un tanto compleja, destructiva, un estrago.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
El gran tema -del que luego se desprenden muchos otros- diría que es el intento. Es una escritura sísifa que se pregunta una y otra vez por el móvil del intento, cómo, por qué y hasta cuándo es posible seguir intentándolo. ¿Y para qué? Desde este nodo, se desatan luego las violencias, las memorias, los mandatos, los traumas y tantos más como subtemas de la existencia humana.

¿Qué temas de los que todavía no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Me gustaría escribir sobre una experiencia que viví hace relativamente muy poco. Hace 8 meses doné mi riñón izquierdo a mi esposa.
Quisiera dejar este testimonio, más que nada porque me ha costado mucho encontrarme en alguna lectura sobre el tema.

¿Qué libros o autores recomendarías leer? 
Recomiendo lo que te entretenga y lo que te ayude a sanar al mismo tiempo. Cada cual tiene sus heridas, no podría “recetar” un libro como un genérico, para todo el mundo; sino al contrario, hay un libro para cada dolor y para cada momento de una vida.
Podría sí decir que mi sanadora es Clarice Lispector, con su pócima Aprendizaje o el libro de los placeres ha salvado mi vida.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Alción Editora
A través de su editor, Juan Maldonado. Le envié el material por mail, se interesó mucho, nos encontramos a charlar en el aula más grande de Filo, y en menos de 3 meses ya estábamos publicando. Todo muy pero muy veloz, comparado con tantos años de desear editar.

¿Cómo nace Odelia Editora?
Odelia nace a partir de un taller de edición en la librería Alamut. Dicho taller tenía como objetivo conformar una editorial independiente. Las asistentes fuimos todas mujeres. Ninguna de nosotras se conocía entre sí. Pero todas tuvimos desde el día cero las energías destinadas a la concreción del proyecto.
Creo que ninguna de nosotras imaginó tanta producción en tan poco tiempo. Nos sorprendemos de nosotras mismas.
Odelia está formada por 8 mujeres de diferentes disciplinas (abogacía, letras, diseño gráfico, producción de TV, psicología, filosofía, teatro y edición).

¿Cuál es el criterio de selección del material que publican?
Al momento tenemos dos colecciones: Muertos Vivos que reúne autores recobrados de narrativa, ya fallecidos, y cuyas obras habían dejado de circular en el mercado; y Avalancha, nuestra colección de narrativa contemporánea (novela y cuento), compuesta de voces nacionales e internacionales. Por lo tanto, en principio, los autores son seleccionados de acuerdo a los criterios estéticos de cada colección.
Para esto la premisa es que nuestros libros no pueden ser indiferentes al público -pueden gustar o no-, pero jamás pasar inadvertidos. Tanto por su contenido literario como por su diseño, los libros de Odelia despiertan emociones, generan movimientos, “cambian tu paisaje” (como solemos decir en las redes).

¿Cuáles son los pasos a seguir con la editorial?
Apuntamos a seguir construyendo un catálogo diverso, polifónico, multicultural, igualitario, asombroso y movilizador.
Luego de haber participado en la FED ya nos estamos preparando para nuestro primer viaje a Chile, a la “Furia del Libro” de Santiago. Esperamos hacer nuevos intercambios internacionales y fortalecer nuestros lazos con escritores y colegas.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Trabajo en un formato de entrevistas un tanto particulares, se llama “La entrevista patafísica”. Invito a escribir a cuatro manos a poetas y escritores sobre un tema extraordinario. Está resultando muy interesante, tanto que en simultáneo empecé a desarrollar un estudio ensayístico sobre el formato y sus procesos creativos.



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sábado, 18 de agosto de 2018

Valeria De Vito: “Clown es el libro que me permite cerrar una etapa”




La escritora Valeria De Vito habló con Entre Vidas acerca de su libro de poesía Clown, publicado por la editorial santafesina De l’aire, creada por los poetas Graciela Prieto Rey y Juan Pablo Bagnarol. Además, la autora contó que su editorial El Ojo del Mármol nació con la inquietud de hacer circular los textos de poetas que leía en sus blogs.



¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir? 
No tengo rituales. Me siento y escribo. Sí escribo en distintos contextos. A veces necesito escuchar música muy fuerte o estar en silencio absoluto, a veces escribo viajando en el transporte público anotando una idea o unas líneas de algo que esté disparándose en el momento: una imagen, un sonido, algo que está en el aire y no quiero que se me escape.

 ¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo menos de lo que quiero y más de lo que creo. Desde hace unos años, llevo notas, apuntes de una novela que va a tomando forma, entonces se acrecienta la necesidad de avanzar, y surge, regularmente, una escritura más ordenada. Escribo casi todos los días, por la mañana bien temprano, algunas horas de corrido.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Mi mamá me recitaba romances para dormir; un vecino de mi abuelo siempre interpretaba en las reuniones familiares sonetos de Borges o poemas de Almafuerte. Luego en la secundaria y en el profesorado tuve excelentes profesoras y profesores que acompañaron el descubrimiento personal del discurso poético. Hoy en día me contagian mis alumnos cuando me dicen que aman la poesía, o los poetas que envían sus libros para editar, o mis compañeros poetas que son enormes y de quienes también aprendo muchísimo. La poesía, la escritura es un camino en construcción que va enriqueciéndose de todos y de todo.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Clown
Clown es un libro que tiene que ver con lo que te decía en la respuesta anterior. La poesía o la escritura como “un camino en construcción”. Es el primer libro de poemas que escribí, de donde desplegaron “Colección de fantasmas” y “Un ramillete de rocío” que son los dos libros publicados con anterioridad. En la primera versión de Clown había dos partes: “Plan c ” y “Colección de fantasmas”, esta última quedó afuera porque pedía textos más narrativos y de temática social. En esa corrección y separación de ambas partes, hubo poemas cuyo mensaje profundizaba en el desencanto de una relación amorosa y esto generó la esencia de “Un ramillete de rocío”. En este recorrido, Clown es el libro que me permite cerrar una etapa. No puedo verlo separado de los otros dos. Sin dudas es una idea fiel a mis preferencias en la poesía: brevedad, imágenes sin golpes bajos, ni ornamentos y que pueda leerse de un tirón. Así lo escribí: de corrido, una noche fría de julio, en 2013. Y porque surgió de una idea que iba y venía, que caía y se remontaba en un lenguaje diáfano, mientras escribía lloraba y reía al mismo tiempo. En esa situación tragicómica, payasesca de escritora Clown se nombró así mismo.




¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Depende de lo que quiera decir, de lo que me esté ocupando en ese momento. En el caso particular de este poemario, el tema es la escritura. Pero el quehacer literario se nutre de lo que leo, lo que escucho, lo que observo.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Recomiendo los dos últimos libros de poesía que leí y un bonus. En primer lugar, “Martes Verde” de la colectiva #poetasporelderechoalabortolegal, que reúne los 53 poemas leídos en los Martes Verde antes de que saliera la media sansación en diputados, que fue editado de manera colectiva por diez editoriales independientes y revistas literarias. En segundo lugar, “Enfrentar al muerto” de Carolina Bartalini, es un libro que me gustó muchísimo justamente por las cuestiones que mencioné más arriba, acerca de las ideas que tengo de la poesía. Brevedad, imágenes claras y ritmo construyendo la temática del poemario. Y por último, invito a que lean el diario de Anaïs Nin. Es un clásico pero en épocas en que la poesía del “Yo” está cuestionada y a la vez sobrepasada, considero que la lectura de ese monumental documento, puede ser una herramienta interesantísima para repensar la estética que buscamos construir.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con la editorial santafesina De l’aire
Graciela Prieto Rey y Juan Pablo Bagnarol son dos personas amorosas que hacen su trabajo con mucho profesionalismo. El libro me lo habían pedido dos editoriales pero no me convencían las propuestas. A ellos le gustó como es e inmediatamente comenzamos a pensar cómo sería la publicación de un libro así. Me parece importante además que sea una editorial de una provincia amiga, es un modo de descentralizar, y apoyar proyectos editoriales que están súper buenos.

¿Cómo nace tu sello editorial El Ojo del Mármol
Con la inquietud de hacer circular los textos de poetas que leía desde sus blogs, con los que intercambiábamos lecturas y nos comentábamos las publicaciones en las redes. Me preguntaba cómo aún mis amigos o compañeros de estudio no sabían de la existencia de esos poetas.

¿Cuáles son los libros que van a publicar este año? 
El primer libro que publicamos fue “Martes verde”, que es una co-edición de varias editoriales que participamos de la colectiva #poetasporelderechoalabortolegal. En los próximos meses, saldrán dos libros más de nuestra colección de notas y ensayos de autor de Paula Jiménez España y Rodolfo Edwards. En poesía, sumamos títulos de Juan Fernando García, Tamara Domenech, Mauro Quesada, Lorena Curruhinca, Roxana Molinelli, Alejandra Méndez Bujonok y una reedición del primer libro de Gustavo Yuste, entre otros.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
En una novela.




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lunes, 13 de agosto de 2018

Nazareno Petrone: “El gran disparador fue un libro de Levrero”




El escritor Nazareno Petrone publicó el libro de cuentos El fulbito de los lunes y otros cuentos con Qeja Ediciones, editorial de la que es uno de los creadores. Además, adelantó que está empezando a escribir su primera novela y que próximamente publicará un poemario.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
En general los rituales son más para postergar la escritura que para no escribir, nos llenamos de supuestos ideales para tener el tiempo, el clima, la soledad perfecta, solo para evitar el momento de escritura. Es raro, uno disfruta de escribir pero bueno, como todo esfuerzo, es fácil esquivarlo. Yendo a mis rituales, si o si, necesito tener el texto medianamente armado, organizado, planeado en mente. Me cuesta mucho sentarme en blanco, primero lo trabajo en mi cabeza, después encuentro el momento para bajarlo.

¿Con qué frecuencia escribís?
Son rachas. Tengo momentos que varios días de la semana encuentro el espacio para sentarme a escribir, después paso dos semanas y no escribí nada. Igual, por lo general, aunque sea una idea o un poema por semana se me cae.

¿Qué temas te sirvieron de disparadores para escribir las historias que aparecen en tu libro de cuentos El fulbito de los lunes y otros cuentos?
El gran disparador fue un libro de Levrero que se llama ‘Caza de conejos’. Me lo regalaron para un cumpleaños, lo leí de un tirón, al mes lo leí de nuevo, había algo que me atraía, que me gustaba y a la vez me daba la sensación de que podía armar algo de ese estilo. Después usé toda mi vida relacionada al fútbol, años de jugar, de ir a la cancha, de ver por televisión, todo eso está en el libro.

¿Cómo fue el proceso de selección de los cuentos que aparecen en el libro?
La mayor parte del libro son pequeños relatos que empecé a pensar sueltos y cuando vi que tenía varios y podían ser un libro decidí hacer 90 por los minutos del juego. Los tres cuentos restantes que vienen al final los elegí por el tema. Tengo cerca de 25 cuentos reunidos de todo tipo entre los cuales solo tres eran de fútbol. Me pareció que estaba bien agregarlos.

¿Cuál es tu cuento preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
Es difícil elegir uno porque son 90, con los lectores me pasó lo mismo, destacaron de todo tipo, en algunos podía coincidir con ellos, en otros casos me sorprendía que les haya gustado justo ese. Lo que sí disfrutaba era poner uno en el medio que no tenga nada que ver con lo que venía escribiendo, que quedara descolgado.

El libro fue publicado por tu editorial Qeja Ediciones, ¿cómo surgió ese proyecto?
Creo que la principal causa por la que surgió armar la editorial es porque estamos en un contexto que se puede. Más allá de los problemas económicos que puede haber, o la competencia que tienen los libros con millones de nuevos artefactos, la tecnología y las redes hacen que podamos trabajar en equipo con mayor facilidad. Ahora se puede contactar a un editor, a un diseñador, la imprenta, alguien que haga la web, los interiores, todo está al alcance de la mano. Tener la posibilidad de sacar libros sin intermediarios, vivir el proceso, estar en la elección de tapas, colores, venta, promos, presentaciones, está buenísimo. Además te aleja de andar peleando por un lugar, ya lo tenés asegurado, lo único que te queda es ponerte a escribir.

¿Qué expectativas tienen con la editorial?
Las expectativas van girando y transformándose a medida que vamos avanzando. Nos decimos todo el tiempo que tenemos que ir de a poco, tranquilos, no gastar de más, pero aparece un libro que queremos publicar y lo publicamos. Mientras tengamos plata en la rueda y podamos editar, vamos a seguir. Vivir de esto lo vemos muy lejano. Lo que sí queremos es editar a gente que nos guste, que nos caiga bien, que podamos generar un vínculo. Nuestro último libro ‘El interior afuera’ de María Lobo, lo presentamos en el Festival Internacional de Literatura de Tucumán. Nos invitaron allá, nos llevaron a comer empanadas, tomamos vino, participamos de lecturas, escuchamos otros autores. Al final del viaje la cuenta no era la plata que habíamos ganado sino el tiempo que pasamos. Hacer algo hoy, que todo está tan afectado por el mercado, sabiendo que no te va a dar réditos, hace que se puedan disfrutar de otras cosas, también te lleva, inevitablemente, a elegir más por gustos y placeres que por números. Y eso hace bien. Medio en joda, medio en serio, a la vuelta, decíamos que tenemos que publicar a alguien de Mendoza para que nos inviten a un viñedo. Creo que esa es la mejor expectativa que podemos tener. Tal vez dentro de unos años cambiemos el rumbo y sí podamos vivir de la editorial, por el momento nos queda disfrutar estas cosas.

¿Qué libros o autores recomendarías leer?
De lo último que leí, sin dudas, lo que más me gustó fue Magnetizado de Carlos Busqued. No podía dejar de leerlo. Un autor a recomendar que me gusta mucho es Fernando Pessoa, creo que esa sensibilidad, ahora, es imposible de encontrar.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Terminé de escribir un poemario que saldrá en los próximos meses o el año que viene. Además estoy trabajando otro poemario pero compartido con Leticia, novia y socia, en que dividimos el libro a la mitad, cada uno hace su parte pero a la vez se complementan. Y estoy arrancando a escribir mi primera novela. Respecto a la editorial nuestro próximo libro va a ser ‘No quiero ser tu amigo’ de Luciano Lutereau. Y para el año que viene pensamos inaugurar nuestra sección ensayos.



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Leticia Martin: “Me gusta imaginar resultados delirantes a planteos actuales que considero hipócritas, falsos o ambiguos.”





La escritora Leticia Martin habló con Entre Vidas acerca de su novela Estrógenos publicada por editorial Galerna y de su flamante Qeja Ediciones con la que próximamente publicarán un libro que reúne toda la poesía escrita de Luciano Lutereau a la fecha.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No soy de armar escena literaria, al contrario. Desacralizo el acto. Tomo mate, a veces escribo mientras almuerzo, a veces antes de irme a mi casa, cuando quedo sola en la oficina, o cuando me desvelo. También me di cuenta que me miro las manos en el teclado, y las uñas, así que a veces me distraigo con una lima o un esmalte. Y después vuelvo, más prolija, de nuevo a lo mío. Es como una válvula de escape inconsciente. Soy lo menos ordenada en relación a rutinas de escritura, suelo dejar libros tirados por la mesa, por ahí, por la casa, en el trabajo, en las mochila… Eso sí, necesito la energía condensada en otros libros cerca, leer un poco antes de ponerme o solo estar cerca, olerlos. También he descubierto que necesito tener un mínimo orden en la casa, como la cena marchando o el lavarropas en funcionamiento. Como si escribir siempre tuviera que suceder mientras otras cosas avanzan.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo a diario. Si no es un cuento, es un capítulo de una novela, mails con comentarios a autores que edito, un poema, las respuestas de entrevista como esta, un prólogo, una presentación, una contratapa, la lectura que hice de un libro, alguna nota, algo. Para mí todo es escritura y si bien algunas de esas materialidades fluye más que otras, todas se están retroalimentando y hasta, algunas veces, conversan.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu novela Estrógenos?
Tenía en la retina el dibujo de una fila de hombres embarazados con una bandejita de casa de comidas rápidas entre las manos. Esperaban algo, no sabía qué. Eso que terminó en la escena de la sala de detención de paternidades gestantes que por decreto instalaran los Continuistas en un sanatorio tomado, luego de declarar el Estado de Sitio. Esa imagen y algunas otras de maltrato laboral que sufrí embarazada, y quería tomar y tergiversar apenas para la ficción.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre?
El nombre es un poco de Nicolás Mavrakis. Una tarde estábamos conversando con Juan Terranova y él acerca de mi novela y yo tenía una lista de nombres bastante baratos, porque no terminaba de decidirme. Ahora solo recuerdo uno que se me imponía, que era: “Parto peneano”, algo bastante obvio. También había algunos más feos, como “Euramérica”. Entonces Nicolás dijo esa palabra, que está un poco a lo largo de toda la novela, y desde el comienzo, cuando Martín, el protagonista, se inyecta comienza a inyectarse Estrógenos para feminizar su organismo y poder adaptar su fisiología a la gestación inminente. En esa época yo estaba leyendo y discutiendo con Testo Yonki de Paul Beatriz Preciado, que es un diario de reflexiones y anotaciones acerca de cómo va cambiando su cuerpo en la medida que ella se inyecta Testosterona para masculinizarse. Creo que linkear eso funcionó como un sí rotundo a la sugerencia de Nicolás y así quedó bautizada la novela. 

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro con la editorial Galerna?
Fue de verdad resultado de una impertinencia. Recuerdo que había ido como lectora a la Feria del Libro y que estaba en la presentación de tres títulos de esa editorial, en una de las salas del primer piso. Entonces pensé en acercarme a Gonzalo Garcés, que oficiaba de editor y presentador de esos títulos. Durante toda la tarde armé una pregunta para él. Cuando pude acercarme ya estábamos en la escalera mecánica, bajando hacia el ingreso del predio Ferial de Palermo. Duró dos minutos el intercambio, pero escuché la respuesta que esperaba. “Imprimí el material y dejámelo a Galerna”, dijo él. Eso hice. Al poco tiempo Garcés me contactó para preguntarme si la novela estaba comprometida en algún concurso. Le conté que sí, que estaba en tres. Y le pedí que esperáramos el veredicto. Pero él me respondió con una frase muy graciosa: “Vos querés salir a escondidas con tu amante y tener la cena servida al volver. Y eso no puede pasar. Vas a tener que decidirte”. Así que bajé Estrógenos de los tres concursos y dejé que el editor trabajara. Fue un gesto de confianza en Galerna y en él. Lo que vino fue muy bueno. Sobre todo por las diversas lecturas y mails comentando la novela, que recibí de muchas personas.

Para el que todavía no leyó la novela, ¿con qué se va a encontrar?
Hombres y mujeres disciplinados al punto de no poder escapar a la realidad de un futuro distópico donde los sectores Continuistas se han impuesto a los sectores Extincionistas, obligando a los hombres a engendrar y continuar sus embarazos hasta el término; para salvar a la humanidad. Una extraña forma de dialogar con la realidad tangible de nuestro país y nuestro mundo, pero dentro de una lógica ficcional propia. 

¿Qué repercusiones tuviste respecto de los lectores de la novela?
Muchas preguntas, muchos cuestionamientos, algunos comentarios de personas molestas, lecturas que afirman cosas que no quise decir, intenciones de hacer una serie y una película. No creo que haya mucho más que pedir a cambio de lo que escribimos y echamos a rodar por el mundo.

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
Acabo de terminar una novela muy distinta a Estrógenos, que titulé: La transición y que está buscando su destino. Fue un intento de ir a otro género, de ponerme en una situación de escritura distinta y no segura. Quizá pronto pueda ponerme a escribir otros futuros próximos. Me gusta imaginar resultados delirantes a planteos actuales que considero hipócritas, falsos o ambiguos. Creo que en ese juego se corren velos que en lo cotidiano no siempre es fácil identificar.

¿Cómo surge Qeja Ediciones?
Como respuesta al amor y a la confianza, como segunda oportunidad, como inquietud por lo que hay detrás, arriba, adentro y al dorso de los libros, para luchar contra el miedo a decir lo que no parece posible decir en democracia, para quitarle entidad a nuestros empleos, para evitar la mezquindad y el individualismo que parecen haber inyectado en nuestro adn, para no ser razonables, porque hay crisis y todavía tenemos de todo, porque podemos pensar y poner las manos en la masa, porque ahorrar en dólares es triste en un país endeudado a cien años, porque creemos en lo que escribimos y en los que escriben, porque hay historias que merecen ser leídas y porque apagamos la tele y luchamos contra la neurosis obsesiva de universitario de clase media que en el fondo seguimos siendo.

¿Por qué decidieron ponerle ese nombre a la editorial?
Esa es una pregunta que debería responder Nazareno Petrone. Él cuenta muy bien el relato de la noche en que surgió el nombre de la editorial, en el barrio de San Telmo. Me encanta escucharlo. Pero intento una reflexión. Quejarse es argentino. Ni siquiera es protestar, o hacer valer derechos. Quejarse es andar rumiando por lo bajo, algo que en el fondo no cambia la realidad, no permite oponerse de lleno, no te empuja a tomar la palabra. Y en el fondo todos somos, un poco, ese gesto horrible. ¿Qué mejor que ponerse una foto de lo que no queremos ser como motivo y motor? Cada libro que sale de imprenta, después de un arduo trabajo y esfuerzo, es un triunfo de lo escrito por sobre lo balbuceado en forma de queja. Una forma de extirpar lo que no. Algo así.

¿Qué libros publicaron y cuáles son los que van a estar publicando próximamente?
El próximo libro reúne toda la poesía escrita de Luciano Lutereau a la fecha, quien además declaró que ya no va a escribir poesía nunca más (cosa que no le creemos). Se llama: No quiero ser tu amigo” y reúne los títulos: Todos contentos, Forever juntos y Cumbia nena. También van a salir dos poemarios antes de fin de año: uno de Nazareno Petrone y otro mío. En marzo si el país sigue funcionando, publicaremos el primer título de la colección de ensayos. Estamos trabajando en la edición con Daniel Mundo y no puedo más de contenta con el material que nos acercó y el trabajo distendido que estamos haciendo. Nos quedan varias cenas y vinos por delante.

¿Cuál es criterio de selección de los libros que publican?
Está llegando muchísimo material y es muy difícil construir ese criterio. Nos importa mucho que el autor no confunda nuestro trabajo con el de una empresa, que el trato sea constructivo para ambos, y estar sumando valor al campo cultural. Nos interesa que el autor sepa que nos importa hacer crecer su material, incorporar distintas voces a la editorial, apuntar al federalismo, pensar el futuro digital del libro, saltar a los intermediarios y no fundirnos en el intento.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
El interior afuera, de María Lobo.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Tengo un hermoso proyecto en mente que es aprender a decir “no” y concentrar toda mi energía en las cosas que valen mucho la pena: afectos, libros, alumnos y escuchar música.





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domingo, 27 de mayo de 2018

Sandra Buenaventura: “Quiero pensar que los géneros son fluidos”







La escritora Sandra Buenaventura habló con Entre Vidas acerca de su libro de poemas A dónde vas con tu brilloso auto en la noche publicado por la editorial Alto Pogo y adelantó que con Metalúcida están por publicar tres nuevos libros y dos segundas ediciones.


PH Julio Arias-Arranz


¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Un té, seguro. Un sencha japonés con limón, cúrcuma y pimienta. También té de moringa, té puerh, té bancha, té negro. Siempre el té, como rito interior. Y siempre escribo con música, con auriculares, en circuito cerrado, yo sola tengo que escuchar esa música, esas canciones. Nadie puede entrar a esa habitación propia que es la música.

¿Con qué frecuencia escribís?
Todos los días cuando estoy en modo escritura, cuando tengo que largar sí o sí, cuando la palabra  está.  Y siempre es en la computadora, nunca escribo a mano.

¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
No creo que haya un quién. Hay un momento que fue, un momento que sigue siendo, una novela, un cuentito, unos personajes, unas emociones y un ruido interior. Un expandir la vida, y también ser la que yo todavía no había sido.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara A dónde vas con tu brilloso auto en la noche?
Fue un azar, a través de Mad Men, mirando el último capítulo, yo estaba con mi título borrador y no encontraba uno que me convenciera. Desde ahí me llegó esa frase de Kerouac, de On the road. Un momento eureka.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
La selección fue muy fluida junto a mi editor, Nicolás Correa. También diría que los poemas se conformaban unos con otros. Creo que fue más el seguir ese ritmo.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Los temas siempre están en otra parte.

¿Qué libros o autores recomendarías? 
Carla Maliandi. Natalia Litvinova. Pamela Terlizzi Prina. Roque Larraquy.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Escribir.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Alto Pogo?
A través de Nicolás Correa, el editor de la colección de Poesía. Un lujo.

¿Con qué se va a encontrar la persona que todavía no leyó tu libro?
Lo más lindo que a mí, como lectora, me sucede cuando estoy a punto de leer un libro es el deseo. 

¿Tenés pensado escribir otro género literario?
Quiero pensar que los géneros son fluidos.

¿Cómo surge tu proyecto Metalúcida Editora?
Surge en el 2013, a mi regreso a la Argentina, de un sueño y de una conversación.

¿Cuáles son las próximas publicaciones de la editorial?
Una autora argentina, una autora nigeriana, un autor argentino, dos segundas ediciones.

¿Qué sugerencias les darías a los escritores que buscan publicar?
Escribir.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
Recién lo terminé.



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sábado, 12 de mayo de 2018

Yair Magrino: “Es una novela de iniciación y es un intento de retrato generacional”





El escritor Yair Magrino habló con Entre Vidas de su novela Wonderboy publicada por la editorial Alto Pogo y de su flamante sello Sorojchi Editores con el que estará publicando autores latinoamericanos. Además, el autor señaló que le interesa mucho entrever las relaciones de la Historia y la Política como principales moderadores del accionar humano.

¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No soy muy de rituales. Creo que por el modo intempestivo en el que me pongo a escribir. Es casi una necesidad, como una explosión. El mate no me falta si escribo de día. No tengo el cliché del vino ni del whisky. Puedo hacerlo con música o en silencio. Con ropa, sin ropa, con calor o con frío. Para mí es un momento de abstracción de la realidad. No tengo hambre, no tengo sed, no tengo nada más que la urgencia de poder crear un pequeño universo.

¿Con qué frecuencia escribís?
Mis momentos de escritura son bastante discontinuos. Nunca pude ser muy disciplinado con eso. Wonderboy la escribí en tres meses. Con la continuación (“Bajo Flores”) estuve seis meses para escribir un par de capítulos, luego la dejé por seis meses y en 15 días escribí la otra mitad que faltaba. Hace poco me ocurrió algo similar con la precuela de Wonderboy (“Adoración de los Manes”). Estuve once meses para escribir cien páginas y en tres meses escribí las doscientas páginas que me faltaban.  Mi escritura se parece bastante a una catarsis. De todos modos, en los momentos en los que no escribo siempre estoy pensando escenas, diferentes variantes para la trama, hago anotaciones en una línea de tiempo, tacho mentalmente, repienso, borro. Eso me ayuda a la hora de sentarme a escribir porque casi todo ya está definido.

¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
En mi casa nunca hubo un gran amor por la literatura. Gran parte de la biblioteca familiar estaba comprendida por libros de pintores y unos pocos libros de Historia. Y muchos adornos para completar los espacios vacíos. De chico me obsesioné con una enciclopedia infantil de Snoopy. La leía todas las noches, prácticamente me la sabía de memoria. Después aparecieron los cuentos de Elsa Bornemann y Mafalda. De ahí pasé a Bradbury, al Quijote, me fascinaban las distopías. Y sobre todo leía muchas novelas de espías, guerrilleros de ETA o del IRA que perdían siempre en sus intentos de revolución. 

¿Por qué decidiste que tu novela se llamara Wonderboy?
Wonderboy es el nombre de un videojuego que fue muy famoso en los 80s y 90s. El título es un guiño. Es una novela de iniciación y es un intento de retrato generacional. Esas generaciones fueron las primeras en acceder a los videojuegos masivamente. El personaje, de un modo bastante cobarde e infantil, reconfigura la realidad para pensarse dentro de un videojuego. Porque allí no hay consecuencias. Cuando se pierde, se pone una ficha más y se vuelve a comenzar. Sin embargo, toda esa ficción que lo protege se rompe y el personaje debe hacerse cargo de su propia aventura. Está muy presente el 2001, es el contexto que da origen a la aventura. Adriana Santa Cruz dijo que Wonderboy es una alegoría de una época contradictoria. Me gusta pensarla así.

¿Cuál fue la imagen disparadora que da inicio a la historia?
Tengo muy claro el día que decidí escribir esa historia. Yo vivía en Barcelona y había ido con mis amigos a una casa okupada en medio de la montaña. Veía toda una comunidad viviendo al margen de la Barcelona que yo vivía y me parecía alucinante. Y al mismo tiempo me reconocí sin el valor necesario para poder llevar a cabo ese estilo de vida. Mis amigos y yo, ya veníamos frecuentando un círculo de actividades anarquistas o que estaban en los márgenes sociales. Había mucha libertad, muchos excesos y mucha gente talentosa. Ese fue el germen. De vuelta en Buenos Aires tardé uno o dos años en encontrar la justificación para escribir la novela. Se dio un poco naturalmente. Comencé con un cuento. Lo dejé. Comencé otro cuento. También lo dejé. Un día se me ocurrió juntarlos y sin darme cuenta tenía todo el universo de Saporitti /Wonderboy. Cuando estuvo eso, el resto salió bastante rápido.

¿Qué tenés de la protagonista Saporitti?
Creo que nada. O puede que todo. Esa primera persona en la que está narrada la novela me permitía jugar con esos bordes. ¿Qué de todo eso es verdad o mentira? Me han preguntado muchas veces qué partes tenían un correlato con la realidad. Los únicos que lo saben son esos amigos que estuvieron conmigo en la casa okupada en la montaña, a quienes les dedico la novela. Me interesa mucho la literatura del yo, no tanto la del ego. No recuerdo se fue Abelardo Castillo u Onetti quien dijo que escribir es recordar mal. Siempre me pareció una excelente definición.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Alto Pogo
Un poco el culpable fue Juan Guinot. Le pasé la novela, la leyó y nos juntamos una noche a conversar. Después vinieron dos meses de nuevas correcciones (siguiendo algunas de las recomendaciones de Guinot) y finalmente la acerqué a Alto Pogo. Los tiempos de la literatura (y de las editoriales independientes) son bastante tiranos y quedó un poco relegada. Pasó el tiempo. La novela ganó un premio del Fondo Metropolitano al otro año y con ese aval volví a la carga.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Los temas son casi siempre los mismos. Me interesa mucho entrever las relaciones de la Historia y la Política como principales moderadores del accionar humano. Somos hijos de la época en que nos toca vivir. Y eso nos enfoca de determinada manera para luchar por ciertos objetivos. O perderlos. Para la generación de mi abuela, por ejemplo, el acceso a la educación para sus hijos era prioridad. Era algo de lo que se hablaba en la panadería o en los cumpleaños. Para la generación de mis padres, que fueron jóvenes en los 70s, de lo que hablaban en las panaderías y en los cumpleaños era de democracia. Y mi generación vio como la democracia mandaba a la bancarrota a todo un país, se robaron ahorros, estafaron jubilados, se demolió la educación y la ciencia. Para las generaciones más jóvenes las luchas pasan por otro tipo de libertad. Están más relacionadas con la diversidad sexual, con la posibilidad de dejar atrás cierto binomio en desuso. Y sobre todo el crecimiento de los movimientos feministas, lo cual celebro. Van detrás de un objetivo igualitario que me parece necesario. Creo que nunca hay que perder de vista cuestiones de clase, de derechos de los trabajadores, de redistribución de riquezas, de programas estatales en cuanto a educación y a inversión en ciencia. Estas cuestiones están siempre presentes a la hora de escribir.

¿Qué libros o autores recomendarías? 
No descubro nada: Saer. Me parece el gran novelista argentino. Y Di Benedetto. De ellos recomiendo cualquiera de sus novelas. De los contemporáneos, me parece que Aníbal Jarkowski es alguien que debería ser leído por todos. De él recomiendo “Rojo Amor”. Y Gustavo Ferreyra me parece un escritor bestial. Las novelas “El Director”, “Piquito de Oro” y “Vértice” me parecen tres maravillas de la literatura argentina de los últimos años. Fabián Casas me gusta mucho. Alan Pauls también. Tengo un amor casi irracional por Silvina Ocampo: en los colegios debería incluirse como bibliografía obligatoria “Autobiografía de Irene”. Inés Garland es de las mejores cuentistas de la actualidad. Y ahora estoy esperando que salga el nuevo libro de cuentos de Clara Anich. Espero que sea pronto. Soy bastante fanático de W. G. Sebald. Escribió “Los Anillos de Saturno” y “Los emigrados”, entre otros.  Emanuelle Carrere es otro escritor que me gusta muchísimo. Y Philip Roth nos sigue enseñando como escribir. Todo lo que leo de él es un manual sobre cómo hacerlo bien. Tiene un manejo estético muy interesante, y sobre todo, claridad y originalidad en cuanto a estructuras narrativas. Gustavo Espinosa, de Uruguay, me parece otro talento importantísimo.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Creo que ninguno en particular. Me pierdo en la acción de todos los días. Tengo dos editoriales (Clubcinco y Sorojchi), soy parte de Grupo Alejandría (somos un colectivo de autores que nos dedicamos a la gestión cultural y la promoción de la lectura). Mantener esas actividades ya es un triunfo. Me hace muy feliz hacer lo que hago. Disfruto mucho. Tal vez sería momento de plantear un norte más claro, salir un poco de las trincheras. De todos modos, me gusta el barro, así que puede que me quede un rato más haciendo todo eso.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Están más relacionados con lo editorial. Acabo de lanzar el sello Sorojchi Editores, con el que estaré publicando autores latinoamericanos. Y el proyecto editorial de Clubcinco Editores me parece hermoso: el rescate y reedición de obras maravillosas que han sido descatalogadas. En cuanto a lo literario, con una lentitud exasperante, estoy trabajando en una novela sobre surf. En realidad, el surf es una excusa para poder escribir sobre el imperialismo cultural. Con el Grupo Alejandría (junto con Clara Anich y Jimena Ruth Rodriguez) estamos llevando a cabo un proyecto hermoso que se llama Mapa Literario con el que llevamos el ciclo al interior, o bien, estamos trayendo escritores del interior y del exterior a Buenos Aires. Grupo Alejandría es eso: tender puentes entre escritores y lectores. Ahora estamos haciendo esos puentes más largos. Y estamos muy felices de poder hacerlo.



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sábado, 14 de abril de 2018

Francisca Mauas: “Necesito convivir con los personajes de mi ficción antes de sentarme a escribir"




Francisca Mauas habló con Entre Vidas acerca de su flamante libro de narrativa en verso Una sombra entre nosotros publicado por Halley Ediciones y de su editorial Azul Francia.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Ninguno en particular, me parece. Cada creación fue diferente. Lo que sí me pasa – aunque no creo que sea original – es que necesito convivir con los personajes de mi ficción antes de sentarme a escribir. No existe la hoja en blanco. Hay un tiempo que le precede, lindísimo, cuando aparece una idea y luego los personajes, que cobran vida en la cabeza y ya toman sus propias decisiones.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribir es la etapa casi final. Me siento a hacerlo cuando ya tengo una mínima idea desarrollada. No creo que a todos los que escriben les pase lo mismo. Debe haber quienes se sientan con la hoja en blanco y fluyen como una cascada, pero no es mi caso. Yo necesito tener la idea ya trabajada, convivir con ese mundo y sentirme parte. Por eso la frecuencia es difícil de calcular. Escribo bastante seguido. A veces simplemente tomo notas en un cuaderno, en cualquier parte, y eso también es escribir o es, al menos, parte del proceso.

¿Por qué decidiste que tu libro de se llamara Una sombra entre nosotros?
Es una frase y un concepto que juega en uno de los tres cuentos del libro. Es algo así como un delirio persecutorio de uno de los personajes, que se siente una sombra entre otros dos. A la hora de buscar un título, me pareció que también era algo que tenía que ver con los otros dos relatos. Una sombra que nos persigue, que nos perturba o que nos ama y que, como toda sombra, es ineludible.

Para el que todavía no leyó el libro, ¿qué podrías adelantar del mismo?
Es de lectura rápida. Son cuentos escritos en verso, ágiles, sospecho que ideales, por un lado, para quienes no leen mucha poesía, porque estos textos tienen una historia con personajes como si fuera narrativa y, por otro lado, ideales para aquellos que sí leen poesía y que quieran experimentar un poema largo, distinto a lo que vienen leyendo.

¿Cómo fue que decidiste escribir un libro de narrativa en verso?
Empezó como un experimento. Pasé por la poesía, por el teatro, por un intento de novela, por los guiones… y estaba un poco aburrida, preguntándome qué podía inventar. Y entonces, no recuerdo cómo, empecé a bocetear un cuento en verso. Se lo mandé a mi profe, al gran Diego Paszkowski, y a él le gustó. Me alentó a seguir y continué hasta escribir estos tres relatos. Lo corregí incansablemente, con él y con la ayuda, por supuesto, de Mariana Kruk, que es la editora de Halley, la más genia, compañera y obsesiva por que todo quede perfecto. Un placer.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones?
Mariana Kruk y yo nos hicimos amigas a través de la poesía. Hace unos años, alguien en común nos presentó. Fue encanto a primera vista. Yo amé su escritura y ella la mía. Y eso dio comienzo a una amistad muy preciosa, que tiene que ver con las letras y con lo personal. Una cosa riega la otra. Te lo cuento y se me caen las lágrimas porque son muy emocionantes esos encuentros donde todo juega y todo vale. Ella abrió esta editorial y me ofreció ser parte, pero creo que surgió naturalmente. Ojalá yo tenga el honor de editarla a ella también.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
De los libros que leo, de las películas, del arte en general, que siempre genera más arte. De quienes me rodean, de lo que veo del mundo, de lo que me gustaría ver, de lo que no me gusta y desprecio, de lo que me duele, de lo que me parece injusto, de lo que me parece bello, de los sueños que recuerdo al despertar. De todo y de nada, supongo.

¿Con qué género literario te sentís más cómoda cuando escribís?
Casualmente en esto de la narrativa en verso me encontré cómoda. Igual en general no le temo a la escritura. Puedo hacerlo mal o bien, pero es un lugar del que me adueñé desde chica. No importa el género. Ni siquiera importa si es escritura o si es otra disciplina por la que he pasado. Es todo lo mismo en cierto punto. Es uno, ahí, medio desnudo, un poco infantil, tratando de sacar algo de adentro.

¿Cómo fue que te decidiste a armar la editorial Azul Francia?
No tenía idea de cómo se manejaba el tema de las editoriales independientes, salvo por los libros que me editaron otros y a través de los amigos y conocidos editores. Creí que era más complejo. No digo que sea fácil, pero no es imposible. Al menos por ahora, desde que arranqué, no me encontré con obstáculos complicados. Tenía ganas de tener algo propio, que tuviera que ver con las letras, que tuviera que ver con publicar libros, con colaborar con la literatura, con aprender algo nuevo, con agregar a mi vida algo que me divirtiera y me diera impulso a levantarme más contenta.

¿Por qué le pusiste ese nombre?
Azul es mi color favorito y es, además, una obra de teatro que escribí hace unos años, a la que le tengo mucho cariño. También es un nombre que tengo reservado por si algún día tengo una hija. Es una palabra que me gusta musicalmente y que, a pesar de que suele asociarse con la tristeza (blue), para mí tiene que ver con la creación, y nada de lo que sea creación es tristeza, sino alegría y, en cualquier caso, con transformar la tristeza en feliciad. Francia vino de forma natural, por añadidura, es casi mi nombre, un país que relacionamos – en general – con lo romántico, con lo inalcanzable. Estaba en la calle y pensé Listo, lo tengo, es Azul Francia.

¿Qué criterio manejás para la elección del material que editan?
Oigo mucho el término “línea editorial”. Nuestra línea editorial esto, nuestra línea editorial aquello. Mi línea editorial apunta a que me guste lo que estoy leyendo, a que el autor me atraiga como persona, a que sienta una conexión tanto con el texto como con el autor o autora. No son parecidos entre sí los autores ni responden a un criterio en cuanto a estilo ni mucho menos. Es como la literatura que leo y disfruto, es decir, no siempre igual.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de armar la editorial?
Una vez armado un poco todo (diseño gráfico, armado del primer libro, trámites de toda índole, etc), lancé las páginas de las redes sociales habituales y entré en pánico cuando me encontré tantos autores desesperados por publicar. Me sentí identificada con ellos, por supuesto. Y me asusté cuando me di cuenta de que tenía una editorial y de que tenía que ser cuidadosa con el material que recibía, con las respuestas que daba, con los egos delicados de los artistas. Ese fue un primer obstáculo, creo. Pero la razón por la que no tuve demasiadas dificultades es principalmente porque tengo a Mariana que, además de editar Una sombra entre nosotros, me ayuda en todo. Sin esa mano mágica, imposible.

¿Cuáles son los primeros lanzamientos de la editorial?
El primero, que ya está a la venta y cuya presentación es el 20 de abril, es Almagedón o El final de la razón, una obra teatral de Daniel Canney, que es un artista muy completo, gran persona, muy especial y un orgullo. Me gustó que el primer lanzamiento fuera dramaturgia, ya que el teatro y la actuación son uno de mis primeros amores. Y los que se vienen son dos de poesía, muy diferentes, uno de Gabriela Lucatelli y otro de Pipu Simeoni, dos hermosas poetas que se la juegan toda con sus textos, y una novela corta, muy divertida, de Jorge Rosker. Muy contenta con todo.

¿Qué libros o autores recomendarías?
Uy, qué difícil. Son tantos… Primero recomiendo los de mi profe Diego Paszkowski. Cualquiera de sus novelas es deleite asegurado. También escribe para niños y adolescentes. Recomiendo a mi editora, que es una poeta imperdible. Recomiendo los clásicos que me gusta leer y que nunca fallan: Bolaño, Phillip Roth, Patricia Highsmith, Flaubert, Bioy, Borges. Hay un libro espectacular que se me viene a la cabeza ahora, que me prestaron en su momento, llamado “Gone girl” (Perdida), de Gillian Flynn. No sé cuán reconocida es ella ni su obra pero es un thriller muy interesante y muy bien escrito. Se hizo una película aunque, como puede pasar, no llega ni a los talones del libro.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
En nada especial. Abocada a mi nuevo rol de editora y abierta a que caiga cualquier idea para escribir. Sin apuro. Disfrutando de haber publicado Una sombra entre nosotros.



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