sábado, 29 de octubre de 2011

Alejandra Laurencich: “El escritor se hace, sin dudas”




Alejandra Laurencich, destacada escritora y guionista, autora de los libros de cuentos “Coronados de gloria” e “Historias de mujeres oscuras” y de la novela “Vete de mí”, actualmente es la fundadora y directora de la revista de narrativa “La Balandra”.  Si bien la publicación ya se puede conseguir en kiosco y revistas, el lanzamiento oficial será el 1 de noviembre a las 19 hs en la Fundación de Tomás Eloy Martínez, y en la presentación estará el staff complemento y destacados escritores argentinos. Alejandra estuvo hablando con “Entre Vidas” de sus comienzos, sus proyectos y de la revista trimestral “La Balandra”, imprescindible y muy recomendable para la gente del mundo literario.


¿En qué momento de tu vida sentiste que ibas a dedicarte a la literatura?
En el 89, cuando comencé a escribir mi primera novela, que fue un mamotreto de 800 páginas, si no más. Pero apenas empecé, dije: esto es lo que siempre anduve buscando, esto es ser feliz. Había atisbado el oficio de narrar, el placer de sentarme a transcribir en escenas, en diálogos, los personajes con los que soñaba.

En tu libro “Coronadas de gloria” hay dos cuentos “Felicidad” y “De rodillas” que se destacan ampliamente, ¿en qué momento de tu vida los escribiste?

Todos los cuentos de ese libro fueron escritos a lo largo de la década del 90 aproximadamente. Esos que mencionás pueden haber sido escritos a fines de esa década. Pero Felicidad lo tuve en la cabeza durante un par de años, dándole vueltas completamente a la idea, para ver cómo estructurarlo, por dónde comenzar a contarla, qué soporte contendría el conflicto.

Tu última novela “Vete de mí” la escribiste y corregiste durante 18 años, ¿por qué ocurrió esa demora?
Esa novela la comencé a escribir en el 91, en el 93 tenía una versión terminada y la presenté a concurso, salió finalista en Emecé en el 94, pero yo atravesaba un momento difícil, cuando me enteré de esta condición, casi por causalidad, en el 95 (porque por decisión del jurado, creo, no se habían dado a conocer los finalistas), así que ni siquiera pensé en sacarle rédito a ese reconocimiento, como se estila con las novelas que salen finalistas. Luego fui tocándole cosas al original, cambiando partes, porque a medida que evolucionaba literariamente veía cosas que no me gustaban, hasta que en algún momento pensé que tenía que cambiarle el narrador, y así la reescribí íntegra, y como cada vez que la presentaba a concurso no salía premiada, tenía tiempo para seguir metiéndole mano, y así pasaron los años, salió mi libro de cuentos, luego el otro, y la novela seguía recibiendo correcciones y nuevas ideas que s eme ocurrían, hasta que al fin, firmé contrato para publicarla.


¿El nombre de la novela se debe a un disco de la banda “Almendra”?
Sí, fue sugerencia de la editora, por el tango, o el bolero no sé,  pero yo pensé en ese tema de Spinetta, que me fascinaba, y me encantó.

¿Existe alguna posibilidad de escribir una continuación de la historia protagonizada por el personaje de Luis?
¡Ya la tengo empezada! Todo el año pasado me dediqué a escribir esa novela, tengo más o menos 160 páginas de la continuación, la novela calculo que podría estar lista en 300 o 400. Es lo que me falta pero La balandra me lleva mucho tiempo. Si tuviera más tiempo, incluso podría re-escribir el mamotreto ese del que te hablé, que es la continuación hacia atrás, o sea, lo anterior a esa parte de la historia que conté en Vete de mí.

Además de escribir cuentos y novelas, sos guionista. ¿Cómo fue la experiencia de colaborar en la escritura del guión de la película “El salto de Christian”?
Fue una experiencia interesante, el guión era de Eduardo Calcagno, el director: él me propuso colaborar, cuando el guión ya estaba listo, había que mirar el guión, escribirle algunas escenas que quería cambiar, y escribir partes para el personaje que interpretaba Gastón Pauls y algún otro. Lo más lindo fue que inmediatamente se filmó, así que yo pude escuchar cómo se reía la gente el cine con los chistes que yo le había puesto al personaje unas semanas atrás, en la intimidad de mi estudio, riéndome sola, y en pantuflas.

¿Cómo surge la idea de la revista de narrativa “La Balandra”?
Hace años que doy taller y hago supervisión de obra para autores, y en los novatos, y en algún momento, siempre aparecían las mismas preguntas ante el oficio, ante el mundo editorial, los concursos, de pronto me encontraba contando lo mismo, o desmitificando la tarea del escritor, una y otra vez, porque además cada pregunta de los autores que empiezan me remite siempre, a pensar en mi propia experiencia de cuando fui novata, o de mis compañeros en aquél entonces: el deslumbramiento o la perplejidad que muchos teníamos frente a cuestiones que hoy, con años en el oficio y en el mercado, me parecen cotidianas, absolutamente distintas de cómo las imaginaba. Muchas veces me decía a mí misma: qué bueno sería que los autores ya consolidados pudieran mostrar a los que empiezan, o a los lectores, lo que es este oficio por dentro.  Y en cuanto tuve oportunidad de pensar la revista que yo quería, me dije: eso es lo que voy a mostrar, voy a poner a hablar a los autores consagrados de estos temas que ocupan la imaginación de muchos de los que empiezan, o que les inquietan. Para no sólo acompañarlos, sino, de algún modo, advertirles: ojo, ¡miren dónde se están metiendo!

En principio la publicación va a ser trimestral, ¿está en los planes que salga mensualmente?
No, de ninguna manera. Es muy difícil hacer una revista de esta calidad de información y contenido en un tiempo tan corto, hay mucha gestión de textos, conseguir los permisos de publicación, y antes de eso, la búsqueda que implican ciertas secciones. Por lo menos yo no me siento capacitada a hacer un número de estos en menos tiempo.

En el primer número la nota de tapa plantea la pregunta de si un escritor nace o se hace, ¿cuál es tu opinión al respecto?
Creo que todo el que se dedica a escribir ha sentido en algún momento de su vida (probablemente la infancia o la adolescencia) la atracción por la palabra, por la letra escrita o pronunciada; se ha visto expresando o fantaseando en oraciones, una escena o un sentimiento. Eso es lo que a mí me sucedió. Entonces, por ese lado creo que hay algo con lo que se nace, esa inclinación a la palabra, así como otros nacen con una inclinación a los sonidos, o los motores, o las matemáticas. Pero estoy convencida de que con eso solo no se es escritor, que incluso muchas personas pueden ir perdiendo esa inclinación natural por la palabra si no practican la escritura, si no se sientan una y otra vez, durante años, a escribir, a corregir, a enmendar o pulir lo escrito. Entonces, el escritor se hace, sin dudas.

¿Con qué dificultades te encontraste al momento de llevar a cabo la revista?
Lo más difícil fue armar el equipo que sintonizara genuinamente con la idea motora, con los objetivos. Y explicar a todos los que colaboraban, que lo que se decía había que contarlo de un modo bien simple, sin dar ningún “dato” por sentado, digamos, porque lo que para nuestro ambiente puede ser cosa de todos los días, algo sabido y recontrasabido, para el que empieza puede ser una incógnita mayúscula. Y el tema del diseño, por el que tuvimos que atrasar la salida de la revista casi un mes y medio, después de cambiar varias veces de diseñador. Pero Willy Weiss, es una maravilla, se compenetró inmediatamente con la propuesta.


Leyendo “La Balandra” lo que se aprecia es la calidad del papel, del material de lectura pero también del nivel de firmas importantes que opinan y colaboran. ¿Cómo fue el proceso de armado del staff y el aporte de escritores de la talla de Guillermo Martínez o Romina Doval?
Apelé a amigos o conocidos, gente que me parece muy trabajadora y comprometida, sea escritor, periodista, fotógrafo o corrector, les planteaba la idea, les proponía colaborar o integrar el staff. La mayoría de las veces fue una cuestión de intuición, que no siempre fue acertada, pero es la única forma de manejarme que conozco. Guillermo Martínez y Romina Doval se entusiasmaron enseguida, apostaron por mí de una forma incondicional, como tantos otros, Claudia Piñeiro, Sylvia Iparraguirre, Ronsino, Muslip, Gamerro, Saccomano, Meradi, la traductora Patricia Wilson, Andrés Neuman, que nos envió un cuento inédito, tan generoso él, y todos los editorazos, que en medio de sus ocupaciones se hicieron un tiempo para mandar sus colaboraciones. Los tremendos periodistas que nos acompañan. Hubo deserciones, también, por falta de tiempo, o por otros motivos, pero también ascensos: Azucena Galettini, por ejemplo, fue convocada como correctora, y terminó siendo asesora, y como le decimos en broma, multiuso, porque sabe hacer cualquier tarea, y hubo y hay una sintonía completa con ella; y en general, hay sintonía en el equipo, con Willy, el diseñador, y con la fotógrafa, Rocío Pedroza, que es de familia (conozco su sensibilidad desde pequeñita), y hasta con la gente de difusión, Maumy González (una escritora inédita fenomenal), y Licia de Casenave que nos ayuda en el lanzamiento, todos son, de alguna manera, entrañables. Estoy muy contenta con el equipo que quedó.

¿Qué repercusiones vienen teniendo de los lectores?
Una repercusión extraordinaria, nunca imaginé que la revista podría llegar a despertar, en tan poco tiempo, tanto reconocimiento. Se agotó en algunos kioscos, cada día son más los libreros que la piden, los lectores que escriben pidiéndola desde distintos puntos del país, los escritores o periodistas que me hacen llegar elogios descomunales. Algún día pediré permiso para publicarlos y los pondré en el correo de la revista. Para que vean que no exagero ni un poco.

Más allá que ya está en venta, el martes 1 de noviembre es la presentación, ¿quiénes formarán parte y en dónde se llevará a cabo?
Estaremos los del staff completo (es mi intención), y dos de los talentosos nuevos autores que hemos publicado, Fernando Zúñiga y Carlos Costa, porque Julia Rendón está en Ecuador. Y Elsa Drucaroff, y Ángel Berlanga, creo que Mariana Enríquez es la única que no podrá asistir, una lástima. También muchos de los escritores que colaboraron y periodistas que ya confirmaron asistencia. Una fiesta, una celebración. Gracias a la generosidad de la Fundación Tomás Eloy Martínez, que nos ofreció su espacio: Carlos Calvo 4319, primer piso, a las siete de la tarde. Margarita García Robayo, que es la directora de la Fundación, coordinará la presentación.

Para el que todavía no compró el primer ejemplar, ¿con qué se va a encontrar?
Con el oficio de escribir, visto desde adentro, con la palabra y las reflexiones de muchos de los más talentosos personajes relacionados con la narrativa, de esta época y de otros tiempos también, todo dispuesto de una forma tan cuidada y con tanto cariño, que no va poder dejar de leer.

Por último, además de “La Balandra”, ¿en qué otros proyectos estás trabajando actualmente?
¡¡En armarme una agenda posible para escribir las dos novelas que tengo empezadas y el libro de cuentos que quiero terminar!!

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