lunes, 25 de julio de 2016

Alberto Badino: “El Espectador es un libro que intenta acortar la distancia entre lo que narra y el lector, busca incluso involucrarlo y hacerlo reflexionar”




El escritor Alberto Badino estuvo hablando con Entre Vidas acerca de su novela El espectador publicada bajo el sello de Ediciones La parte maldita, en la que el protagonista Juan es un mero espectador de su vida. El autor dialogó también de la posibilidad de llevar la historia al cine y de su novela inédita Nina.



¿Tenes algún ritual en el momento previo a escribir?
A mí me parece que no invento las historias, sino que las sigo. Veo un tipo caminando por la vereda de enfrente y algo se me dispara; ¨un hombre camina de noche por una vereda oscura, en la calle reina un silencio casi absoluto, al pasar frente a una obra escucha que alguien le pide ayuda, mira por entre las tablas de madera, hay un hombre herido que lo llama. Yo sigo lo que va pasando en esa historia, no como observador sino que estoy ahí y escucho el sonido de la bisagra cuando abro la puerta de madera, hasta que me llaman a comer o freno brusco para no chocar con el auto de adelante. La historia sigue y a veces tiene un final, (no siempre), cuando termina la evalúo si me parece que puede servir para algo la corrijo mentalmente. Queda en mi cabeza y puede pasar mucho tiempo hasta que la escribo. Cuando me siento a escribir transcribo en palabras esas imágenes o esa historia que de alguna manera viví.

¿Cuál fue la imagen disparadora de tu libro El espectador?
La imagen fue muy clara, era un hombre mirando desde lejos una fiesta, lo que hice fue representarla en la tapa del libro. Es un hombre que; "desde la oscuridad, mira hacia las luces, ve las mesas con los manteles bordados y las personas sirviéndose comida en los platos de losa, las personas que son su familia pero desde ahí, parecen actores en un escenario iluminado".

¿Cómo te llega la posibilidad de publicar con Ediciones La parte maldita?
Publicar el libro no fue fácil, varias veces estuve por abandonar. Una editorial importante me tuvo un año dando vueltas haciendo interminables antesalas que no hubiese hecho por ganar el mejor trabajo de ingeniería, al final dijeron que no lo iban a publicar por un recorte de presupuesto. Después recorrí unas cuantas editoriales, grandes medianas y chicas, las respuestas eran; no aceptamos libros de autores desconocidos, o, déjalo si querés, pero tenemos material pendiente desde hace más de dos años que todavía no leímos y me señalaban una pila de libros algo inclinada cubierta de polvo. Daba pena abandonar ahí mi libro, dejarlo en esa oscura soledad. Una vez se me ocurrió una idea creativa, pensé en dejar el libro con un chocolate, dije que era para que leyeran 10 páginas y me dijeran que les parecía. Perdí cuatro chocolates. Ediciones La Parte Maldita la conocí a través de Mauricio Koch que había publicado ahí. Mauricio no solo es un amigo sino que insistió muchas veces que no podía dejar el libro sin publicar y siempre que estaba por tirar la toalla él me daba ánimos, aprovecho acá para agradecerle por su  apoyo e invalorable ayuda.

¿Para el que todavía no leyó tu novela qué podrías adelantar de la historia?
El Espectador es un libro que intenta acortar la distancia entre lo que narra y el lector, busca incluso involucrarlo y hacerlo reflexionar. Considero que todos tenemos algo de espectadores, todos en algún momento nos ha costado decir lo que pensamos o reaccionar a ciertos estímulos, todos hemos tenido en nuestra infancia momentos de incomprensión y desamparo, si bien cada uno en distinta medida, el libro intenta captar esa empatía con el aislamiento que cada uno lleva dentro.

¿Qué tenes del protagonista Juan? ¿En quién te inspiraste para crear al personaje?
Es un libro que tiene muchos elementos autobiográficos y me inspiré en mí mismo y en muchas cosas que me pasaron para escribirlo. Es un intento mostrarse al desnudo, de caminar sin red, de conjurar mis propios demonios. Pero el personaje una vez creado empezó, (como mi mujer) a no hacerme mucho caso, a ser independiente a buscar su propio camino  y ahí empecé a seguirlo para ver a dónde me llevaba. Y después fueron años de ajustes y correcciones hasta que me conformó (o agotó) el resultado.

¿Con qué obstáculos te encontraste al escribir la historia?
Ponerse a uno mismo como protagonista tiene pros y contras. Muchas veces me dijeron, o me dije a mí mismo; ¡no vas a contar eso! Hubo vergüenza propia y ajena que vencer. Sumergirse tan adentro del personaje y la historia  hace que sea difícil tomar la distancia necesaria para poder corregir. Muchas veces escribir fue doloroso. Tuve una gran ayuda de mis amigos del taller y de mi maestra Liliana Heker, que con paciencia de chinos escucharon cada uno de los capítulos y aportaron sus correcciones o comentarios, que muchas veces no me gustaron o me irritaron, pero fui tomando nota y dejé pasar el tiempo para poder valorar esos aportes.

¿Qué buscaste al escribir capítulos cortos?
Suelo ser muy concreto, y buscando las adecuadas, se pueden decir muchas cosas que tengan profundidad, con pocas palabras. Me parece que los capítulos cortos le dan agilidad a la lectura. Traté que no hubiese nada de más. Traté también de que cada capítulo se desarrollase como un cuento, con su estructura y su desenlace.

¿Cómo te definirías como escritor?
Me definiría como alguien que sigue aprendiendo. A veces me surgen inevitables comparaciones con escritores que conozco y admiro su cultura, la cantidad de libros que leyeron y su memoria. Yo no alcancé a leer ni la cuarta parte y mi memoria es mala, así que para hacer algo medianamente bueno me tengo que esforzar más.

¿De qué trata tu novela inédita Nina?
Nina trata sobre lo inevitable; está narrada a través de un personaje que es consciente de que  está actuando de manera incorrecta pero no puede cambiarlo. ¨Me transformé en una persona poco creíble, incluso para mí mismo¨. Daniel es un hombre en crisis; ¨Me acercaba a los cincuenta y me sentía vencido; trabajaba a desgano en algo que no me interesaba y con mi mujer, mantenía una relación seca y distante¨ hasta que conoce a Nina, la novia de un amigo con la que empieza a intercambiar mails. ¨Al principio me pareció una pesada, me hartaba con sus preguntas,y, aunque a veces no le contestaba, sus mails siguieron llegando.  …al final empecé a esperarlos¨. Nina conseguirá que todas sus crisis se agudicen, con su mujer, con su amigo, con su trabajo y Daniel se preguntará; ¨será esto la felicidad¨. Nina trastoca todo su mundo, lo saca de quicio; la pregunta es si Daniel logrará finalmente volver a encontrar algún tipo de equilibrio.


Escribiste el guion de tu novela “El espectador”, ¿qué posibilidades hay de que la historia llegue al cine?
Escribí el guion, no fue un trabajo simple porque es un idioma completamente distinto. Tuve que modificar muchas partes, también el final. Ayudó que lo que escribo siempre parte de una imagen que traduzco a palabras, escribir el guion fue hacer el camino inverso. Este año estoy haciendo un curso de Desarrollo de Proyectos que termina con una carpeta para presentar en el INCAA y con un pitching con productores que van a escuchar los proyectos. Soy ingeniero y si tuviese que calcular la probabilidad de que la historia llegue al cine diría que es muy baja. Pero igual, vale la pena hacer el intento.

¿Qué objetivos tenes dentro del ambiente literario?
Lo que a mí me apasiona es contar historias, pero siempre me costó pertenecer a un ambiente, cualquiera sea, siempre tuve la sensación de ser un sapo de otro pozo.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Actualmente estoy trabajando en la carpeta del guion de El Espectador, hicimos un teaser de un minuto con mis hijos que estudian cine. https://youtu.be/I3ihrB96rCw
Un cortometraje que hicimos también en familia está en el Festival de Mar del Plata así que estoy cruzando los dedos. Estoy corrigiendo a Nina (que no es lo mismo que educando a Nina).
Tengo varios cuentos dando vueltas: "Un hombre empieza a sentir un zumbido en su oído. Cuando se hace ver le dicen que es un acufeno y que es incurable. El hombre tiene que vivir las  24 horas de sus días con ese zumbido que crece. Que le produce una irritación que a veces no pude controlar.
Solo cuando bebe suficiente whisky el sonido casi desaparece…".



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