sábado, 5 de noviembre de 2016

César Sodero: “Mi idea era reconstruir el pueblo de nuevo”





El escritor César Sodero publicó el libro de cuentos Sierra Grande a través de la Editorial Alto Pogo con el fin de reconstruir el pueblo en el que nació por medio de la literatura. Afirma que el libro es una obra de ficción cien por cien. El autor estuvo hablando con Entre Vidas acerca de su flamante libro y de los proyectos en los que está trabajando entre los que se destacan una adaptación de unos cuentos para una productora española que filmaría un largometraje en ese país.








PH Mai Albamonte Pizarro

¿Qué rituales tenes al momento previo a escribir?
Doy muchas vueltas antes de sentarme a escribir. Pero creo que siempre hago más o menos lo mismo. Preparo el mate, me siento frente a la compu, pongo música, navego por internet buscando algún disparador, y después empiezo a escribir. Una vez que sé por donde voy necesito estar en silencio, entonces sí, apago la música y empiezo a escuchar lo que estoy escribiendo. Empiezo a sentir y a buscar el ritmo de las frases.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo por períodos. Hay meses que escribo mucho y otros que escribo poco. Y otros meses que no escribo nada. Ahora estoy en un período en el que estoy escribiendo muchas cosas al mismo tiempo.

¿Qué temas te sirvieron de disparadores para escribir las historias que aparecen en tu libro de cuentos Sierra Grande?
La nostalgia de hablar de una época que marcó mi vida para siempre. Y también las ganas de darle voz a historias que estaban olvidadas. Hay muy poco material sobre cómo se vivía en los años noventa en la Patagonia.

¿Por qué decidiste que todos los cuentos sucedan en la Patagonia, más precisamente en Sierra Grande?
Empecé a escribir el libro sabiendo que se tenía que llamar Sierra Grande, que es el pueblo en el que nací. Mi adolescencia la pasé ahí y tenía ganas de darle cuerpo al espítiru de esa época, a los noventa. Bastante oscuro, por cierto.  Mi idea era reconstruir el pueblo de nuevo. Partir de un punto geográfico real para proyectar el imaginario que sentía que había formado parte de aquellos años. Creo, y estoy convencido de eso, de que cada libro tiene que fundar un mito. Todo libro de ficción tiene que generar su propia mitología. Un universo propio. Porque me parece que la literatura es una herramienta genial para romper estructuras. Para poner en crisis nuestras creencias y a partir de ahí ampliar nuestra visión del mundo.

Vos naciste en Río Negro, ¿qué tiene de autobiográfico el libro?
Todo y nada. Muchos me preguntan si lo que cuento pasó de verdad. Como si existiera una realidad de la que uno pudiera dar cuenta con la literatura. Aún hoy creemos en la teoría de la verdad por correspondecia. Y estoy convencido de que eso nos lleva a una visión conservadora de la vida. No importa si lo que cuento se corresponde o no con lo que sucedió. Lo que importa es la lectura, la obra, la ficción, las sensaciones, los mundos que surgen del libro. Sierra Grande es una obra de ficción, cien por cien. Si de eso alguien puede decir que es autobiográfico no le suma ni le resta nada al libro, porque aunque yo dijera que es una autobiografía el libro sigue siendo el mismo. Una obra de ficción. Una invención. Nada más.

¿Cómo fue el proceso de selección de los cuentos que aparecen en el libro?
Solo quedó afuera una historia porque transcurría en otro tiempo, con los mismos personajes pero años después. No escribí mucho más que lo que está en el libro. Tenía clara la idea del libro y traté de no desviarme de lo que quería contar.

¿Cuál es tu cuento preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
Mi cuento preferido es Odisea, me parece que ahí encontré un tono y un modo de abordar las historias que es el que vengo usando últimamente. A la gente le gusta mucho Los Rusos y también Enriqueta.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con la Editorial Alto Pogo?
Leí una nota que le hicieron a Marcos Almada, el editor, y me gustó lo que decía. Le escribí, le conté de que se trataba el libro y nos juntamos a tomar un café. Le dejé el libro y cinco meses después me llamó para decirme que lo quería editar.

¿Qué autores recomendarías leer?
De los escritores contemporáneos argentinos me gusta mucho Diego Muzzio, su libro Las esferas invisibles es uno de los mejores libros de la literatura argentina de los últimos años. Muzzio es alguien que tiene buenas historias para contar y sabe cómo contarlas. Además trabaja con temas (la muerte, siempre la muerte) que son incómodos pero necesarios. Recomiendo mucho su trabajo. De los escritores argentinos clásicos, me gustan los cuentos de Fogwill, de Haroldo Conti, de Walsh, Silvina Ocampo, Borges. Casi toda la cuentística argentina clásica me parece insuperable. Por otro lado, abriendo las fronteras, ahora estoy en un período Cormac Mac Carthy, me parece que su novela Meridiano de Sangre es una de las mejores novelas que leí en los últimos años. Otro que me inspira es Maupassant, sus cuentos son increíbles, lo mismo me pasa con William Goyen.  Son muchos, pero estos autores son los que en este momento tengo más presentes porque son los estoy leyendo.

¿En qué proyecto estas trabajando actualmente?
Estoy trabajando en la adaptación de unos cuentos míos para una productora española, es un largometraje que en principio se filmaria en España. También estoy presentando al INCAA un guión que escribí para dirigir mi primer largometraje. Y voy avanzando de a poco en un libro de cuentos que se llama Animales, y como el título lo indica, son historias donde los animales son protagonistas.


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