miércoles, 8 de mayo de 2019

Laura Saks: “Me gustaría escribir una novela histórica”



La escritora Laura Saks habló con Entre Vidas acerca de su novela Experimento feminista en plena metamorfosis publicada por Azul Francia Editorial y comentó que en un futuro le gustaría escribir una novela histórica.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Lo que se dice ritual, creo que ninguno, pero sí me pasa que para escribir necesito (prefiero) estar sola en mi casa y sin música de fondo. 

¿Con qué frecuencia escribís?
En general, una vez por semana. Al participar del taller de Diego Paszkowski, donde la idea es llevar y/o enviar por mail tres carillas semanales, me acostumbré no sólo a escribir una vez por semana sino a escribir tres carillas por vez.

¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
Creo que fueron varias personas y factores. Por un lado, la escuela primaria a la que fui (Mundo Nuevo, donde trabajo actualmente) tiene un proyecto hermoso llamado “Terraza de Lectores”, en el que incentiva a los chicos y chicas no sólo a leer sino a disfrutar de la literatura y a compartirla con los compañeros y compañeras de clase. Por otro lado, tanto mi mamá y mi papá como mi hermano siempre han sido grandes lectores, lo que, a lo largo de mi infancia, sin duda tuvo un efecto en mí.

¿Cuál fue la imagen disparadora que da inicio a la historia de tu novela Experimento feminista en plena metamorfosis?
Te soy sincera: no hubo tal imagen. Empecé a escribir esta historia en el 2012 en el taller de Diego Paszkowski, en medio de lo que él suele denominar “búsqueda de un tono”, así que, como en la vida misma, lo que terminó por ser esta novela empezó ni más ni menos que como un ejercicio de estilo, una prueba piloto, una buena mezcla entre trabajo y azar.

¿Con qué se va a encontrar la persona que lea el libro?
Creo que va a encontrarse con una novela donde, de algún modo, confluye lo local con lo universal, ya que Lisa, joven empleada en un local de ropa de la calle Aguirre y protagonista del relato, comparte un excitante tramo de su vida en el que, con una ironía y un humor característicos, cuestiona todo lo que desde su punto de vista implica vivir inmersos en (y en contra de) una sociedad “capitalista, machista y heteropatriarcal”. Quien lea la novela va a encontrarse con una persona irreverente, que suele apelar a lecturas previas y autores y autoras admirados, que mezcla en forma cotidiana el castellano y el inglés, que confía en el trabajo psicoanalítico y que, como muchos y muchas de nosotros, mantiene un equilibrio inestable, si se me permite la expresión, entre la seguridad y la inseguridad en los propios recursos.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Azul Francia Editorial
Fue una seguidilla de buena onda: primero un compañero del taller literario me dio la idea de preguntarle a Diego Paszkowski acerca de alguna editorial independiente que pudiera interesarse en publicar esta novela, y luego Diego me pasó el contacto de la editora de Azul Francia Editorial.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
No sé si hay temas en particular pero creo que lo central, la superestructura, por así decirlo, de mi escritura, es la relación entre la vida cotidiana de los personajes y las preguntas y reflexiones que ellos mismos se hacen a lo largo del relato. Creo que es un modo de construir una relación (a veces tensa, otras ambigua, quizás polémica) entre lo que les ocurre a los personajes y los procesos y las luchas sociales en general. 

¿De qué tema que todavía no hayas escrito te gustaría hacerlo próximamente?
Me gustaría escribir una novela histórica. Dado que la literatura y la historia son dos cuestiones que me apasionan, creo que sería interesante trabajar en un proyecto así.

¿Qué libros o autores recomendarías? 
La pregunta del millón. Desde ya que no agota la lista, pero entre otros y otras, recomendaría a Abelardo Castillo, Adolfo Bioy Casares, Aldous Huxley (Un Mundo Feliz), Antonio Tabucchi (Sostiene Pereira), Daniel Pennac (la saga malausseniana), Diego Paszkowski, Franz Kafka, George Orwell (1984), Herman Melville (Bartleby, el escribiente), Humberto Costantini (De Dioses, Hombrecitos y Policías), John Kennedy Toole (La Conjura de los Necios), Juan José Saer, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Manuel Puig, Osvaldo Soriano (Triste, Solitario y Final), Paul Auster, Ray Bradbury, Raymond Carver, Roberto Arlt, Theodore Sturgeon (Más que Humano), Oscar Wilde, Amelie Nothomb (Estupor y Temblores), Liliana Bodoc, María Elena Walsh, Hebe Uhart y Gabriela Cabezón Cámara. 

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Publicar novelas que valgan la pena, conocer autores y autoras con quienes compartir vínculos de trabajo y, por qué no, de amistad y contribuir al crecimiento de las editoriales independientes.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy escribiendo mi segunda novela, mi primera incursión en la ciencia ficción. Si bien tiene una prosa similar a Experimento Feminista en Plena Metamorfosis (en cuanto al tono, a los recursos de estilo y al humor ácido), la historia es bien diferente, no sólo porque el protagonista es varón sino también porque lejos de tener lugar en los outlets de la calle Aguirre, el relato está situado en una empresa dedicada a la clonación.



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miércoles, 17 de abril de 2019

Martín Armada: “Trabajo como editor y editar mis propios textos me enfrenta a todos mis vicios y manías”




El escritor Martín Almada habló con Entre Vidas acerca de su libro de poesía La gran meseta publicado por Caleta Olivia Ediciones y contó que estuvo dos años corrigiendo el libro hasta que sintió que no había que ajustar nada más.






¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Ninguno en particular, o ninguno al menos que pueda reconocer como tal. Trabajo de manera bastante irregular, bastante más de lo que me gustaría.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo todos los días por trabajo. Respecto a la poesía, hay veces que lo hago más regularmente que otras. Pensar en palabras, eso sí es diario.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
El lenguaje poético está en muchas cosas, tiene que ver más que nada con una pulsión de registro y una práctica con la lengua. En mi familia hay grandes contadores de historias y siempre hubo una biblioteca, irregular, despareja y variada. Creo que la poesía en algún punto tiene que ver con darse el permiso de atravesar todos los registros sin miedo a equivocarse, algo que descubrí después de mucho tiempo. Lo mejor que me pasó a mi fue aceptar que un poema puede llegar a donde uno quiere o no, pero no hay posibilidad de error en el ejercicio libre de la imaginación. Es una posibilidad de juego. Y cuando comprendés el poder infinito de esa licencia, te enamorás.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara La gran meseta?
Tiene un poco que ver con que el libro es, de alguna manera, un recorrido en el que los elementos que se atraviesan son casi siempre los mismos. Lo que va variando es la forma de pasar a través de ellos o la forma en la que esos elementos transforman la mirada. A cada transformación, por mínima que sea, se la puede volver poema. Lo que el ejercicio de la poesía activa en el lenguaje es una especie de alarma que para mí señala que la monotonía es una forma tramposa de armonía. En el caso del libro, cada poema fue un intento de acompañar con palabras una mutación que, pese a ser mínima, al menos para mí fue reveladora.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Arduo, obsesivo. Trabajo como editor y editar mis propios textos me enfrenta a todos mis vicios y manías. En principio, dejé lo mínimo indispensable. Mi intención no tenía que ver con la abundancia.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Tengo un vínculo particular con todos, es una relación secreta me parece, no la termino de entender. En todos dejé que pasara  todo lo que podía pasar. Cada poema costó algo, me demandó algo y por eso no hay ninguno que sea mi preferido. Respecto a los lectores, no lo sé. Lucas Finocchi, un amigo músico, hizo con dos de ellos unas canciones que me gustan mucho: eligió el último poema del libro y uno en el que aparecen cables arrancados. Con música los quise un poco más.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
El pasado, el presente, el futuro, la naturaleza, el amor y mi casa. Cosas muy generales y variaciones sobre esas cosas.

¿Qué temas de los que todavía no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Me gustaría seguir buscando y recién ahí ver qué pasa. Es posible que siempre escriba de lo mismo. O no. La idea de no conformarme ya me hace sentir satisfecho, cuando la inconformidad no provoca angustia genera una inquietud muy vital.

¿Qué libros o autores recomendarías leer?
Todo lo que no tenga que ver con tu mundo como lector me parece un buen plan. En apariencia nuestra vida es bastante sedentaria, por eso cuando leo me gusta que siempre haya una sensación de riesgo y aventura. Cuando leo me quiero ir a otro lugar, ni mejor ni peor, diferente al que puedo imaginar.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Caleta Olivia Ediciones?
Me convocó Gabo Moreno, fue muy paciente. Esperó dos años hasta sentí que ya no podía hacer nada más por ajustar el libro.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy muy dispuesto a aprender más de lo que la poesía me permite conocer como lector y a la hora de escribir. A que mirar con un poco más de libertad. Quiero saber un poco más de mí y aprender a estar a gusto con eso. Es una verdadera ambición.



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martes, 2 de abril de 2019

Florencia Soler: “El amor y la música son mis temáticas predilectas”





La escritora Florencia Soler habló con Entre Vidas acerca de su primer libro de poesía NG, un diario de delirios que saldrá este año a través de Halley Ediciones y contó que la gente que lo lea se va a encontrar con poemas de una historia intensa de amor que no fue.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No hay demasiado ritual porque no siempre es premeditado el momento de la escritura. Sí hay situaciones más propensas para ello. Un momento de soledad y música por ejemplo. La música es mi lugar favorito para escribir, me lleva a lugares muy profundos dentro de mí, mi esencia real y la curiosidad de explorar y explotar esos sitios. En esa sensación de libertad plena, de sentir que nada es imposible, allí surge la creación.

¿Con qué frecuencia escribís?
Me identificaría más con una pregunta inversa, con qué frecuencia no escribo jaja. Hay semanas que escribo más que otras pero siempre estoy en algo, ya sea en mi cabeza, en el papel o en la búsqueda. Es un placer para mí hacerlo y una necesidad.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
No fue alguien en particular, creo que fue todo un contexto, varios factores que tuvieron algo que ver en esto. De chica escribía cuentos de hobbie y en la escuela tenía cierta tendencia y facilidad para la escritura, para la redacción de diferentes tipos de textos pero la vida me fue llevando hacia otros lugares muy diferentes. Sin embargo, cuando hay algo que pulsa adentro de uno, lo podemos dilatar en el tiempo pero tarde o temprano emerge y sale a la luz. Éste libro es un trabajo de 3 años de poesía. Pero también es el resultado de toda una vida, de cosas tapadas, guardadas que encontraron una hendija, una excusa para poder  brotar. Tampoco es que yo busqué a la poesía, creo que para ser más precisa debo decir que ella me buscó a mí. Mi afinidad para con la escritura, entrelazada a mi personalidad sensible, romántica y soñadora daban por resultado un buen proyecto de poeta.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara NG, un diario de delirios?
El nombre del libro surgió hace unos años, prácticamente en el mismo instante en que nació el deseo, la idea de escribir un libro y publicarlo. Por eso hubiera sido imposible otro título, porque el libro no existía pero ya había sido concebido con ese nombre. NG son las iniciales de mi musa inspiradora, quién además fue una gran influencia en mi poesía, alguien que yo admiro mucho y que provocó en mí desde la creación de poemas hasta las más poderosas fantasías románticas. Por eso me identifico y elegí la palabra 'delirios', en referencia a algo platónico. Eso es lo que tiene de maravilloso el arte, es el lugar donde hay un deseo que se impone ante uno mismo, un deseo de algo que si no existe, igualmente allí podemos inventarlo.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Yo hice una pre-selección, eso no fue tan grave porque a esta altura de mi poesía, puedo admitir mi evolución y descartar lo que ya no va conmigo. Pero la selección con mi editora Mariana Kruk, sí fue un poco más fuerte. La cuestión de afinar la autocrítica y buscar la objetividad para lograr un buen trabajo es difícil sobre todo cuando hay textos que son personas, emociones, lugares, recuerdos. Entonces se vuelve un desafío despegarse de los sentimientos que están tan entrelazados al menos con este género poético. Cada poema tiene una historia detrás, un contexto al que me ví muy encariñada y por eso la dificultad a la hora de definir. Pero trabajar esto con Mariana, con su calidez, su paciencia y su amor es lo más cercano a la tranquilidad y satisfacción asegurada en los resultados. Además está hablada la posiblidad de un volumen 2, así que nada se pierde. Hay poemas que no entraron en este libro pero quedan pendientes para ver la luz más adelante.

¿Cuál es tu poema preferido del libro?
No sé si tengo uno favorito, es como te decía recién. Los poemas también son contextos, momentos determinados, recuerdos. Entonces hay algunos que se han llevado más de mí que otros y eso me hace valorarlos un poco más. Poder plasmarme trasparente en un texto es un gran triunfo para mí así que eso también pesa. Hay un texto que se llama 'Deseos estrellados' y lo amo mucho porque tiene que ver con eso.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Todo aquello que me hace sentir viva, todo aquello que me saca del estrés de la rutina, todo aquello que me hace mirar hacia dentro de mí funciona como motor para existir y en mi caso, por ende, para escribir. El amor y la música son mis temáticas predilectas.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Una de mis grandes referentes es Alejandra Pizarnik, una adelantada hermosa en la poesía de su época. En cuanto a la poesía en la actualidad, afortunadamente con las redes sociales se facilitan y se expanden las fronteras en el descubrimiento literario o de las artes en general. Poetas españolas como Marina Rosado Andrades y Sara Bueno me resultan fascinantes y muy recomendables. Y después tengo grandes influencias en la música sobretodo, grandes compositores que considero poetas extraordinarios como Gustavo Cerati, quien influyó en mí desde muy chica con sus letras maravillosas. Bandas clásicas de la historia del rock and roll como The Beatles, Pink Floyd, Led Zeppelin cuyas letras han trascendido a lo largo de los años, y que siempre seguirán vigentes. Hay más poesía en el rock and roll que en la vida misma muchas veces y eso me apasiona muchísimo.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Me gustaría llegar a muchas personas obviamente pero no me quita el sueño el deseo de tener más o menos trascendencia. El solo hecho de poder escribir, hacer lo que me gusta ya sea de lleno o en forma paralela a otras actividades, es muy gratificante. Son pocos los afortunados que pueden vivir de lo que les gusta, más aún en el plano artístico. Creo que por eso lo importante es llevarlo a cabo, saciar las ganas del corazón, eso funciona como el mejor motor para la vida. Las cosas buenas que vengan después como consecuencia, bienvenidas sean pero no apunto a ningún objetivo en particular. Prefiero fluir, disfrutar esto de crear y que sea lo que tenga que ser.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Halley Ediciones?
A Mariana la conocí hace un par de años en los ciclos de poesía que siempre acostumbra a hacer. Pero lo loco fue que yo admiraba su poesía antes de conocerla, incluso antes de conocer sus actividades editoriales. Entonces fue doblemente hermoso conocerla. Con el tiempo comencé el taller de acompañamiento poético con ella, y todo lo demás fluyó natural. Ella sabía mi deseo de publicar y cuando vió un determinado punto de maduración en mi poesía, ahí me invitó a formar parte de este hermoso equipo editorial que es Halley. Una oportunidad única, que valoro tanto por haber surgido de una profesional tan linda y admirable como Mariana Kruk.

¿Con qué se va a encontrar la persona que lea tu libro? 
En el libro van a encontrar básicamente poemas de una historia intensa de amor que no fue, y mis constantes intentos de transformar el dolor en luz. Pero está bueno saber que además el libro es la autora en su máxima expresión. Una mujer que se inició en la poesía prácticamente al mismo tiempo en que pudo romper su cascarón, después de muchos años de estar guardada sin conocer realmente la verdadera identidad de su corazón y que a través del amor, de la música y de la poesía pudo llegar a su destino.

¿Tenés pensado escribir otro género literario?
Me encantaría escribir cuentos o cualquier otro tipo de ficción. Hay algunas ideas sueltas flotando en mi cabeza pero aún están verdes. Veremos más adelante si maduran.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando?
Soy muy inquieta, siempre estoy buscando cosas que sirvan de nutrientes para crear. La poesía está presente todos los días en mi vida. Ahora se publica NG pero a la vez se sigue escribiendo, por eso pienso que esto recién empieza, va a haber volumen 2, tal vez hasta 3, no sé jaja. Lo importante para mí es fluir y seguir siempre en movimiento.



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sábado, 30 de marzo de 2019

Belén Zavallo: “Escribiendo puedo embellecer lo que por ahí es más hostil”





La escritora Belén Zavallo habló con Entre Vidas de su fanzine Todos tenemos un jardín que ya agotó la primera edición y que están trabajando en la segunda tirada. Además, contó que a futuro le gustaría escribir y publicar algo exigente que la comprometa más estéticamente.






¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
En realidad, mi escritura es muy impulsiva, surge en cualquier momento. Por supuesto que necesito contar al menos con el teléfono, aunque prefiero escribir a mano en mis cuadernos sin renglones o en la computadora. Pero puedo hacerlo cuando me siento en el taller de escritura que coordino o en el taller al que asisto, sin embargo, esos son tres días a la semana y yo escribo a diario. Mi necesidad de escribir es frecuente. Todos los días escribo. Si no alcanzo a hacer un poema, anoto versos o imágenes que se me presentan sobre cosas que me interpelan. Puede ser cualquier cosa. Me gusta que me pase eso con lo cotidiano. Pero también, escribo como un impulso desde lo afectivo. Siempre me pasó eso desde muy chica de comunicar mis emociones a través de la escritura, ya sea para que mi texto sea leído por un interlocutor o para aclararme (o confundirme o desahogarme) con eso que me estaba desbordando. Vivo la escritura como una necesidad vital. No puedo escaparme y he tenido la suerte de que todo lo que encauzo laboralmente, me conduce a ella, me encuentra escribiendo.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Yo crecí con una presencia muy fuerte de mujeres con una formación literaria potente. Mi mamá en principio nos propició a mí y a mis hermanos una biblioteca y su hábito de verla siempre leyendo está entre mis recuerdos. Leyendo y cocinando. Esa es mi primera aproximación, pero también mi hermana Cari, es profesora de lengua, literatura y latín. Ella estudiaba de noche, yo soy más chica pero súper pegada y la veía o escuchaba. La Sonatina de Rubén Darío es como un rezo entre nosotras en el sentido de que la poesía estuvo sonando ahí en ese círculo como una música. Después tuve grandes profesoras como Graciela Gianetti, amigos poetas como Ferny Kosiak y mucho contacto que sostengo a través de las benditas redes sociales con gente que admiro muchísimo como Martín Rodríguez o Natalia Litvinova, que aunque esporádicamente la comunicación sea directamente sobre la literatura, eso de poder seguir qué se está publicando qué proyectos se manejan en Bs As nos mantiene actualizados. Digo “nos” porque con Washington, también amigo y poeta tenemos un proyecto de librería virtual solo de poesía y Jacarandá nos acercó un montón a estas relaciones que realmente disfrutamos. Por eso decimos que nosotros ahí hacemos circular literatura, porque el negocio en cuanto a lo económico no es algo demasiado redituable. Menos hoy por hoy.

¿Por qué decidiste que tu fanzine se llamara Todos tenemos un jardín?
Se llama así porque lo sometí a votación, la propuesta me la hizo Ferny que es el que lleva adelante el proyecto Camalote. Pero además hay un poema que se llama Todos estamos heridos y muchos otros atravesados por alguna planta, así que coincidimos en que si lo titulábamos como un poema le quitaba preponderancia al resto de los textos y si jugábamos con la estructura podíamos abarcar a todos. Tengo mis lugares de amor en la cocina, la literatura y los jardines así que estaba bien representada yo como poeta en el título.

¿Cómo fue el proceso de selección de las poesías que aparecen en el fanzine?
La selección fue rápida. Yo escribo mucho pero no todo es publicable. Entonces elegí sabiendo que tenían que quedar menos de veinte poemas. Hicimos la impresión y nos juntamos a editar. Fue muy rápido el proceso, una tarde estábamos en feria y corregimos unos poemas y otra tarde seguimos con el trabajo ya pensando en el orden e hilamos más fino. Al otro día tenía el pdf, la tapa, el texto de la contratapa y la foto, todo por mail. Él es una máquina de producir. Tiene esa energía que a mí me falta. Así que fue hermoso que también esto nos una.

¿Cuál es tu poesía preferida del libro y cuál es la que destacan los lectores?
Los lectores destacan Todos estamos heridos y yo coincido en ese poema porque tiene un valor afectivo muy fuerte. Lo escribí para participar de un Slam de poesía oral de mi provincia y salió pensando en el momento más doloroso que atravesé en mi vida que fue una situación de abuso sexual que tocaba directamente mis fibras, porque si bien no fui yo la víctima lo sufrí doblemente. Y mi proceso de la depresión desesperada hacia una mirada más interna y compasiva conmigo me llevó a un lugar que visito seguido que tiene esto de la naturaleza pura. Ahí realmente nos despiertan los picapalos, cruzamos liebres, hay lechuzas, lagartos y todo eso que está presente en el poema y que para mí fue volver a mi origen. Para poder hablar desde el dolor sin rencor.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
La alimenta todo lo que me pasa y que me afecta. Soy muy sensible pero también actúo muy rápido frente a todo. Soy mamá que abarca todos los roles desde los 19 años, eso me llevó a trabajar y a hacerle frente a todo lo que te depara y mi escape a la realidad es la escritura. Ahí puedo fluir en un tiempo más amable, menos exigente. Escribiendo puedo embellecer lo que por ahí es más hostil.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
He leído mucha poesía, nosotros en la carrera de lengua y literatura podemos leer a los clásicos, literatura española es hermosa pero también lejana. Lorca y Manrique tienen textos bellísimos, pero en la cercanía a mí leer a Silvina Giaganti me abrió la perspectiva. Es una poesía actual en la que yo me supe capaz de también escribir. “Tarda en apagarse” a mí me impactó porque me llego en el momento en que estaba escribiendo más también y porque la seguí en twitter a la autora, y es feminista y todo eso que a una la va representando, te interpela. Yo en ese momento leía todo lo que iba viendo que se publicaba de esa generación, y de las editoriales que hoy traemos en Jacarandá. Caleta Olivia, Mansalva, Santos Locos, Neutrinos, Pánico el pánico y Llantén que hace unas traducciones maravillosas. Recomiendo lo que leo y disfruto.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Soy poco ambiciosa pero disfruto un montón esto que pasa hoy. Estar invitada a lecturas y que te nombren poeta es fuerte pero hermoso, que te entrevisten por algo que hacés desde la pasión (sí con responsabilidad) pero es más desde las entrañas que me sale. Yo escribo hace tanto pero recién hoy me animo a hacerlo un acto público, eso es lo nuevo. Y como lo comparto con un círculo de gente que me cruzo porque estamos en la misma, es más fácil sentirte cómodo y parte de esta novedad.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el fanzine? 
Vino con el proyecto Camalote de Ferny Kosiak que edita a jóvenes poetas inéditos, empezó con Thiago Schonfeld que es un nene de 10 años. Siguió con Washington, mi amigo y socio, y seguí yo con María Mercado. Thiago va a mi taller y a su vez la novia de su mamá dicta el taller de escritura al que yo concurro, Naty su mamá al mío. Y a todos ellos yo los publiqué el año pasado en una sección de una revista de periodismo de investigación (Revista Análisis) que inauguró conmigo una sección que se llama “Entre versos” en la que la propuesta es publicar a poetas de nuestra provincia. Estamos todos muy contactados y nos damos lugar en lo que hacemos. Crecemos juntos, circulamos los espacios. Somos camaradas, digamos. Y eso es lo que da estas oportunidades.

¿Tenés algún otro proyecto?
Sí, estoy escribiendo con una temática. Ya no es sólo escribir porque sí. Estoy pensando qué tema me atraviesa en este momento para un posible futuro poemario más rico. Este fue un fanzine y por suerte tuvo una aceptación que supero mis expectativas, se agotó la primera edición y estamos trabajando la segunda. Así que me gustaría poder escribir y publicar algo más exigente, que me comprometa más estéticamente.  En el jardín soy yo en mi estado más primitivo, quizás. Con la desgarradura en presente.



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jueves, 21 de marzo de 2019

Marcial Gala: “Siempre es un enigma para mí como nace un personaje”





El escritor Marcial Gala, flamante ganador del Premio Ñ-Ciudad de Buenos Aires por su novela Intensos compromisos con la nada que se publicará con el nombre de Llámenme Casandra, habló con Entre Vidas acerca de dicho libro y de su novela Rocanrol, publicada por Ediciones Corregidor. Además, adelantó que está reescribiendo una novela que en Cuba fue premiada pero fue censurada.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Café, una taza algunas veces, dos, otras.

¿Con qué frecuencia escribís?
Cuando estoy en medio de un proyecto todos los días.

¿Por qué decidiste que tu nueva novela se llamara  Rocanrol?
Trata de dos chicos que amaban el rock, género musical que para muchos cubanos es expresión de libertad.

¿Cómo fue el proceso de construcción de los personajes de Peter Kiss y Pepillo?
Los personajes te van sorprendiendo, algunos crecen más, otros menos. En esa novela es muy importante también, la madre de Peter, que tiene el seudónimo de Crazy Horse, fue el personaje necesario para que la maquinaria de la novela empezara a moverse.

¿Con qué se va a encontrar la gente que lea la novela?
Uff, esa es una buena pregunta, aún no he podido leer la novela editada y la verdad es que ese paso de mero mecanuscrito a libro cambia mucho las cosas, incluso me preocupa más con qué me voy a encontrar yo.

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar nuevamente con Ediciones Corregidor?
Bueno, se las propuse y les gustó.

También, en poco tiempo se publicará la novela Intensos compromisos con la nada con el nombre Llámenme Casandra, ¿qué podés adelantar la historia?
Es muy intensa, transcurre en la misma época de Rocanrol, pero en Angola y su personaje principal es una mujer presa en el cuerpo de un hombre. Es una novela que junto a Rocanrol y a Perfume francés conforman una trilogía. 

¿Qué cambio en vos después de ganar el Premio Ñ-Ciudad de Buenos Aires por dicha novela?
Alegre de haber ganado ese premio que para mí tiene una significación muy grande por llamarse premio ciudad de Buenos Aires que es una ciudad que me encanta.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio lugar el inicio de la historia?
Recordar el mar de Cienfuegos desde el balcón de la casa de mi madre.

¿Cómo nació el personaje protagonista Rauli?
Siempre es un enigma para mí como nace un personaje.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
De la violencia, el desamor, la intolerancia, la búsqueda de uno mismo y la filosofía, sobre todo de Nietzsche y Kierkegaard y también, claro de la propia literatura, de los enormes autores que ya no están: Bulgakov, Youcenar, Tolstoi, Rulfo, Duras, Lezama, Proust, García Márquez, Arenas, Borges y tantos otros, sin olvidar a Shakespeare y a Homero. En realidad el principal tema de mi escritura es la literatura.

¿De qué tema que todavía no escribiste tenés pensado hacerlo próximamente?
Me encantaría afrontar la novela histórica.

¿Qué libros o autores recomendarías? 
Maestro y margarita, En busca del tiempo perdido, Montaña mágica, La conjura de los necios, Pedro Páramo, El dios de las pequeñas cosas, el amante, Antes de que anochezca, El jardín de los senderos que se bifurcan, Crimen y castigo…

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Escribir y leer.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
Reescribo una novela que en Cuba ganó un premio pero fue censurada.



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Victoria Zerdá: “Tengo la certeza que la escritura me va a acompañar siempre”






La escritora Victoria Zerdá habló con Entre Vidas acerca de su libro de poesía Algo que no cierra publicado a través de Azul Francia Editorial. Además, contó que forma parte de una red de mujeres publicitarias con la que siempre se reúnen para armar diferentes proyectos.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
En cuanto a una primera escritura de poesía no cuento con mucho ritual, cuando aparece, aparece, y generalmente lo anoto en algún borrador del mail o el celular, para tenerlo a mano todo el tiempo e ir puliéndolo con los días. La narrativa creo que sí es más de ponerse y sentarse, que la inspiración nos encuentre trabajando dijo no sé quién, si bien quizás me viene algo de algún cuento que estoy escribiendo y también recurro a los borradores, el mejor ritual es ordenar mi casa, ponerme cómoda, algún sahumerio y disfrutar el momento con el teclado. No me di cuenta de que esto de embellecer el espacio era algo que ayudaba hasta que lo leí por ahí, y con más razón lo hago. Lo mismo cuando me siento a corregir los poemas ya para mandarlos a editar y cerrar.

¿Con qué frecuencia escribís?
Generalmente no hay una semana que no escriba. A veces estoy corrigiendo, otras estoy escribiendo cosas nuevas todo el tiempo, a veces pasan dos semanas que no pude escribir nada y para mí es un montón y se murió la escritora y blá y de repente estoy otras dos semanas escribiendo a full, así que creo que la posta es relajar y tener en claro que todo lo que se siente y se piensa es material para algún poema, por eso además de la constancia para corregir me hice la costumbre de estar atenta a cada pensamiento que me da la sensación que puede ser algo nuevo. A veces estoy a punto de dormirme, o charlando con alguna amiga y se me viene algo a la cabeza y hasta que no la anoto no puedo pensar en otra cosa.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
No sé si hay amor por la poesía, hay amor por las letras, en general. Lo que tiene la poesía es que creo que la única materia que tiene son los sentimientos. Si bien en cualquier pieza literaria que se escriba los sentimientos están, a diferencia de un cuento que quizás la idea o los personajes son primordiales, en la poesía lo único que importa son los sentimientos que puedas plasmar con imágenes cuando la escribas. De chica leí de todo pero te diría que nada de poesía, pero cuando me encontré escribiendo lo que para mí eran ensayos acerca de sentimientos y cosas que me pasaban me vi escribiendo poesía. Después empecé a pulir con los talleres y a conocer a Idea Vilariño, a leer a Gelman y a Tuñón, a darle más bola al último libro de poemas de Cortázar que había leído hacía tiempo por arriba... Y ya cuando estaba editando el libro aparecieron Elvira Sartre, Juana Bignozzi, mujeres que sentían tanto o más que yo, pero lo escribían mucho mejor, jaja.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Algo que no cierra?
Porque habla del amor. Y creo que el amor no cierra, no se sabe qué es, adónde está o adónde te va a llevar, y está buenísimo. Porque habla de los ciclos del amor, no planteados desde el binarismo enamoramiento-desenamoramiento sino desde un proceso en sí mismo que tiene un montón de estados, y lo que hace el libro es atravesar todos esos estados que a su vez son cíclicos, por eso no cierra, por eso la contratapa dice que el final está en el principio y que el final esconde un nuevo comienzo.

¿Cómo fue el proceso de selección de las poesías que aparecen en el libro?
La selección más clara fue tomar los poemas que tocaban el amor y/o los vínculos de alguna forma. Tengo muchos que hablan de las problemáticas sociales, del movimiento feminista y hasta de lugares a los que viajé y me inspiraron mucho, pero fue una decisión dejarlos afuera de la edición para que tuvieran un concepto claro. Después la cronología de los mismos poemas ya me contaban algo, había un ciclo, un proceso, un espiral de los estados, porque básicamente eran muy biográficos y digamos que tuve un año intenso de vínculos, amores desamores, duelos etc. Así que con la estructura no tuve más que seguir escribiendo y armando una historia de amor en sí misma, del amor propio.

¿Cuál es tu poesía preferida del libro?
Por supuesto me gustan todas y algunas más que otras. Si tengo que elegir un poema, creo que LA LIBERTAD es el que me dio más placer escribir cuando salió y el que cuenta un estado muy mágico y empoderado al que está buenísimo llegar, si me pongo en el rol lectora que vive y siente el amor, para mí es el mejor estado/proceso de todos los que cuenta el libro.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
Además del amor, del duelo, del empoderamiento, de la fortaleza, de la soledad que nutre y recompone, de los crushes indescriptibles, de los vacíos..., y sobre todo de la valentía.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Todos los que mencioné antes y agregaría a Clarice Lispector y Nicole Krauss para una narrativa sensorial como las que me gustan a mí. Después, los que leí de chica y me quedaron para siempre, como Hemingway o Bukowski.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Hacer lo que me gusta. Hoy me gusta escribir en la intimidad y publicar. Como hoy es publicar el libro que a mí me gustó escribir. Tengo la certeza que la escritura me va a acompañar siempre, hoy elijo que sea para abrirla y publicarla y que las personas lo lean para yo poder transmitir algo, para que lo que viví y con lo que pude crear pueda hacer que al otro le pase algo, porque creo que el arte, si bien no es condición, con un interlocutor siempre se potencia. Elijo recitar y salir por ahí a compartirlo, y subir algunas cosas en mi blog aunque mi profesor diga que eso no se hace hasta que no esté en papel, no me importa. La verdad lo que más quiero es seguir viviendo, que es la materia de cualquier escritor, y escribir desde esos estados, sin forzar. Si me leen porque resuena o gusta, genial.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Azul Francia Editorial?
Un día, después de un finde bastante tranqui en el que había escrito poemas de despedida porque no me salía otra cosa, y ya después de un año de estar escribiendo tres hojas semanales para el taller, con bastante manija de virginiana por materializar algo, le pregunté a mi profesor "¿narrativa o poesía?". Él me dijo que los poemas que le había mandado ese día estaban muy buenos y que ya estaba para un libro. Así que ahí nomás me contactó con Francisca de la Editorial y, a la semana, con el primer borrador, ya me daba el OK.

¿Tenés algún otro proyecto?
Bastantes. Seguir escribiendo siempre. Tratar de empezar-realizar-terminar la tesis de grado que me quedó algo colgada. Seguir produciendo eventos artísticos como A través de ellas, un ciclo en el que empecé a participar el año pasado leyendo poemas y este año voy a estar co-produciendo. Se trata de un evento que se hace todos los meses con una temática distinta y exponemos la mirada de la mujer de ese tema a través de distintas disciplinas: teatro, música, ilustración, arte visual, fotografía, etc. Es muy zarpado porque nos juntamos muchas artistas a mostrar cómo vivimos sentimos y creamos a partir de diversas temáticas. Algunas de las que hicimos el año pasado fueron "Cuerpo y movimiento" y "Deconstrucción de género", todas con una mirada super feminista y militante, lo que me parece genial y clave.
Además de eso pienso seguir leyendo en otros ciclos bien distintos, movidas en centros culturales, festivales, expos. El año pasado tuve la suerte de abrirme a todo eso y es zarpado lo que se genera cuando salís a abrir este oficio que es tan solitario, conocés gente hermosa. Así que a por ello.
También formo parte de una red de mujeres publicitarias con la que siempre nos estamos reuniendo y craneando proyectos, así que causas para este año sobran.



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domingo, 6 de enero de 2019

Daniel Grozo: “Encontré en la poesía un canal para encontrarme con mi abuelo y luego para encontrarme conmigo y el mundo”






El escritor Daniel Grozo habló con Entre Vidas acerca de su poemario Epifanía del acaso publicado por Peces de Ciudad Ediciones y adelantó que en poco tiempo estará publicando una antología histórica de poesía platense llamada Livianas imágenes de la fiebre.





¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Hallar un poco de silencio y soledad para poder escuchar el eventual poema que acaso haya de nacer. 

¿Con qué frecuencia escribís?
Tengo un amigo con quien discuto seguido sobre arte y literatura, Lucas Torres, que una vez me dijo: “Espero que cuando llegue la inspiración, te encuentre trabajando.” [Acabo de ver que en realidad la frase es de Pablo Picasso.] Trato de escribir lo más que puedo, sin embargo, me pareciera observar que para trabajar una obra se requiere también de exteriorizarla, es decir, todo lo que ataña a la difusión de la misma, y por otra parte, el estudio riguroso tanto de los grandes autores de la historia como de los contemporáneos para tratar de advertir dónde estamos parados. Se me suele complicar la búsqueda de un equilibrio sano entre estudiar, escribir, exteriorizar.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Mi abuelo falleció cuando yo tenía un año de edad sin embargo dejó muchos grandes poemas que desde muy chico me leía mi papá y que más tarde empecé a leer y a recitar por mi cuenta. Encontré en la poesía un canal para encontrarme con mi abuelo y luego para encontrarme conmigo y el mundo.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Epifanía del acaso?
Porque me pregunto si la obra de arte necesita inexorablemente brindar cierto tipo de luz, funcionar como una suerte de revelación. Por otra parte, creo identificarme en alguna medida con la poesía epifánica, aquella que se levantó en oposición a la poesía objetivista, que presenta un yo lírico fuerte, un tuteo que le dobla el brazo al voceo, que aborda temas existenciales y trascendentales y que, fundamentalmente, no busca realizar una expresión objetivante de la realidad. Ahí justamente aparece el acaso, que me evoca la incertidumbre, la duda como arma epistemológica para enfrentarse a la existencia, al mundo, a la propia poesía.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Se trata de poemas que en su totalidad fueron escritos durante los últimos dos años anteriores a la publicación del libro. La intención era que respondan por un lado al concepto antes mencionado y por otro al reflejo de una subjetividad que durante ese lapso de tiempo experimentó sensaciones decididamente intensas.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
“Qué si no el extravío” creo que es mi preferido. Los lectores han destacado “Salto de Fe”, “Por mano propia”, “Tus ojos” o “La finalización del fin”.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Me gusta decir que el poeta contemporáneo, aquel que Heidegger había encaramado en la vanguardia de lo auténtico, se ha olvidado del sentido y se ha entregado al dominio de la forma. Trato de buscar un equilibrio entre esos dos pilares fundamentales que hacen a la poesía, entonces, cuando de se trata de hallar un tema, intento que el mismo entre en relación con alguna experiencia personal desde cierta complejidad. Por ejemplo, el poema que citaba antes, “Salto de Fe”, es un diálogo entre Hegel y Kierkegaard sobre la realidad, la racionalidad, Dios, la historia pero al mismo tiempo sobre un profundo amor y un profundo desvarío vivenciados por quien escribió esos versos.

¿Qué temas de los que todavía no escribiste te gustaría hacerlo en un futuro?
Siempre quise escribir sobre fútbol pero nunca me ha salido nada decente ni por asomo. Hasta el momento son pasiones, el fútbol y la poesía, que no he sabido congeniar.

¿Qué libros o autores recomendarías leer? 
“Por un poco más de luz” de Horacio Castillo; “Antología Personal” de Borges; “Altazor” de Huidobro; “Libertad bajo palabra” de Octavio Paz; la obra completa de Olga Orozco.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con Peces de Ciudad Ediciones
No es fácil encontrar una editorial como Peces de Ciudad que ostente tanta seriedad en cuanto a lo profesional y que te asegure que tu libro se va a mover por tan diversos espacios culturales como ferias de libros, eventos literarios, internet y redes sociales, librerías y tantos otros. Por suerte, al momento de buscar editorial me encontré azarosamente con un amigo poeta, Gonzalo Zuloaga quien ya había publicado allí y quien me recomendó la editorial. Por suerte, también, Peces de Ciudad se interesó por mi trabajo.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
En varios. En poco tiempo estaré publicando una antología histórica de poesía platense, “Livianas imágenes de la fiebre” que cuenta con prólogo de Vicente Costantini e ilustraciones de Laura Rolando. Estoy trabajando también en otro libro de poemas propios que en un principio pretendía ser una parodia de la poesía hija de la posmodernidad pero que el caos natural de esa intención me está conduciendo a llevarlo por otros horizontes. Asimismo en varias actividades que se nuclean en mi sitio web relacionadas con la difusión, organización de eventos, talleres de poesía entre otras que no hacen sino dificultarme una vida saludablemente monógama.



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