sábado, 25 de febrero de 2017

Paola Soto: “Me gusta indagar en lo que duele o lo que no, para entender por qué y cómo pasa”






La poeta Paola Soto publicó su poemario Mal abrigada con la editorial Peces de ciudad. El libro recibe ese nombre porque la autora, oriunda de la zona del Caribe, cuando llegó a la Argentina vino con poco abrigo, acostumbrada al clima de su país. La escritora estuvo hablando de sus comienzos y analizó su flamante publicación.





¿Qué rituales tenes al momento previo a escribir?
Normalmente cuando escribo es porque me fulminó una idea o una frase y no importa mucho el lugar donde esté o qué estaba haciendo, por ende no creo tener algún ritual específico. Pero cuando puedo elegir, busco soledad y silencio.

¿Con qué frecuencia escribís?
Intento escribir fijo una vez por semana en uno de mis blogs: Porprimera.blogspot.com, para crearme el hábito de la constancia, y siempre tengo conmigo una libreta para ir anotando cosas porque la cabeza no para nunca.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Mi profesora de literatura de 4to y 5to año, pero ella no lo sabe. Vivía como en otro mundo, es una mujer increíble. En clases analizábamos poemas y fue mi primer contacto con las metáforas, con las maneras. Me fascinó entender que no era el qué sino el cómo, la sutileza de decir cielo y no hablar del cielo sino de grandeza y eternidad, por ejemplo. En clases entendí  el poder de las palabras y lo lejos que pueden fundirse en alguien sin que nadie sepa.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Mal abrigada?
Vengo del Caribe donde la temperatura es de 30 grados todo el año, y llegué a Buenos Aires sin ropa de invierno, comenzando la estación. Los primeros días pasaba mucho frío al salir. En una conversación con una de mis amigas me pregunta cómo estoy y le digo “mal abrigada” y me responde “la metáfora de la vida”, y me pareció un concepto muy acertado a lo que vivía en ese entonces. El frío por dentro y por fuera. Y ahí quedó.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Estaba escribiendo un libro sin saberlo.  Todo empezó como un desahogo, de hecho, los poemas están enumerados porque no sabía que estaba escribiendo un poemario y no me detuve a pensar en títulos, solo quería escribir de la metáfora del frío. Me puse como plazo todo el invierno, me senté a escribir el 21 de junio y terminé el 21 de septiembre, en algún punto de ese proceso fue que empecé a darme cuenta de que esto estaba tomando cuerpo,  de que estaba creado algo.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
Mi favorito es el #8 por el giro final. Es un poema muy duro pero es un golpe hacia adentro, no hacia afuera, me gusta lo inesperado y cómo transforma el ritmo mientras se lee. Y mención especial al #53, que lo hago casi un mantra personal. Con respecto a los lectores, me suelen hablar de poemas diferentes. En lo que sí han coincidido los comentarios, es en que se leen el libro de a poco porque duele. Pero si tuviera que destacar algunos de los que me nombran, serían el #23, #11, #8 y el #1.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
De lo visceral, del amor en todas sus versiones. Me gusta indagar en lo que duele o lo que no, para entender por qué y cómo pasa. Hay mucha poesía en todos los momentos de la vida, en las personas, en el autobús, en la calle y adentro. Todo es cuestión de saber mirar y traducir.

¿Manejas la idea de escribir próximamente una novela o un libro de cuentos?
Tengo una historia atravesada en las manos para una novela, pero le faltan muchas herramientas todavía. Quizás en unos años le toque la puerta a ese mundo.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Idea Vilariño, Claudio Bertoni, Karmelo Iribarren, Luis García Montero, Fabián Casas, Ángel González, como algunos de mis poetas recurrentes.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con el sello editorial Peces de ciudad?
Cuando terminé el poemario se lo envié a Mariana Kruk para que me diera su apreciación, porque anteriormente me había escuchado en un recital de la Editorial y quedamos en contacto. Mi idea era enviarlo a un concurso pero quería un visto bueno antes de hacerlo, y para mi sorpresa su respuesta fue desde el e-mail de la editorial adjuntando el contrato de publicación junto a su propuesta.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Me gustaría volcarme un poco más al periodismo narrativo. Estoy trabajando en una serie de escritos pero es muy pronto para saber a dónde van. Por ahora, leer, leer mucho.



Leer más...

jueves, 9 de febrero de 2017

Nalú Dornell: “La palabra olvido resonaba mucho conmigo”




Nalú Dornell acaba de publicar su libro de poemas Cosmética del olvido a través de la editorial Peces de ciudad. En la publicación se encuentran los temas de la memoria, el olvido, el lenguaje. Además, le contó a Entre Vidas que el nombre del libro tiene que ver con un símbolo para cerrar una etapa de nostalgia por una relación afectiva que había terminado.




¿Qué rituales tenes al momento previo a escribir?
Realmente no tengo ningún ritual, todo depende de dónde vino la inspiración. Puede ser desde hacerme un cafecito, escuchar cierta música o llegar de algún lugar a las 3 am.

¿Con qué frecuencia escribís?
La frecuencia varía por períodos, todo depende de mi estabilidad emocional. Cuanto menos estabilidad, más produzco y viceversa. En mis períodos menos productivos escribo un vez a la semana, de lo contrario todo los días.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
En mi casa circularon desde siempre libros de poesía. A mis quince años agarré uno de Pizarnik y me dejé criar por ella.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Cosmética del olvido?
El nombre del libro lo tomé como símbolo para cerrar una etapa de nostalgia por una relación afectiva que había terminado. La palabra "olvido" resonaba mucho conmigo por ese entonces y quise hacer algo así como una estética del olvido; pero lo cambié por "cosmética" para banalizarlo un poco.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Me encantó el proceso de selección. Quería que aparecieran ciertos poemas de cuando todavía permanecía ese vínculo afectivo, etapa en la que tuve una producción de poemas muy bonita, pero también agregar poemas nuevos, que hablaban de mi sufrimiento por la ruptura y de mi "recuperación" .

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
Mi poema preferido es "Diálogo entre libros", que es en respuesta a un poema de otro libro ("Reliquias del Éxtasis " de Valentino Terrén Toro) y en donde muestro parte de mi ideología queer, por llamarlo de alguna manera. Un poema bastante destacado por lectores es el de la página 11 (no tiene nombre), supongo que es atractivo por su intensidad.

En tus poemas aparece el tema de la memoria, el olvido, el lenguaje, la palabra. ¿Qué temas tenés pendientes para volcar a próximas poesías?
El desdoblamiento del Yo, la locura, el amar... sin dejar de lado los temas anteriores.

En uno de los poemas decís que la memoria es un espejo. ¿Cuál es la imagen disparadora que dio lugar al poema en el que aparece esa frase?
"La memoria llega en forma de espejo" podría entenderse más si dijera "el espejo es una memoria": por un lado, habla sobre lo efímero de la identidad, que al ser reflejada y percibirse, no queda sino en la memoria y ya no es la misma. Por otro lado, tiene que ver con las otras personas como espejo de uno mismo, un otro trayéndome información sobre lo que me pasa o (en este caso) lo que me pasó.

¿Manejas la idea de escribir próximamente una novela o un libro de cuentos?
No. No son géneros en los que me encuentre.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Recomendaría lo que a mí más inspiración me dio: leer fanzines. Que recorran ferias y eventos "under", hablen con la gente de los puestos y descubran autores independientes.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con el sello editorial Peces de ciudad?
Yo participo en un grupo de Facebook llamado "taller de expresión poética" en donde compartí varios poemas. Un día More, gran poeta también de Peces de Ciudad, me leyó y me pasó el contacto de la editorial.

¿En qué proyecto estas trabajando actualmente?
Estoy haciendo un zine llamado "Visiones" con mi nueva producción poética.







Leer más...

sábado, 28 de enero de 2017

Mariana Kruk: “El amor es una constante para mí, el centro de todo”






La poeta Mariana Kruk decidió crear la editorial Peces de Ciudad, nombre que viene de una canción de Joaquín Sabina, uno de sus cantantes favoritos junto a Silvio Rodríguez. La escritora se asoció con Soledad Blanco que se oficia entre otras cosas de librera virtual ya que la editorial no trabaja con librerías, los libros se compran on line únicamente. Kruk estuvo hablando con Entre vidas acerca de su editorial, de sus ganas de escribir crónicas y de sus libros de poesía entre los que aparece su última trilogía que finaliza con el libro Del amor y otros diluvios publicada por Peces de Ciudad.



¿Qué rituales tenes al momento previo a escribir?
No tengo demasiados rituales, te mentiría si te dijera que pongo música clásica, prendo velas, o tomo vino mientras escribo. Si pudiera elegir una hora para escribir, sería la mañana temprana, eso sí. Pero últimamente le estoy dedicando las tardecitas, por eso mismo sí muchas veces acompaño con algo para tomar, mi nueva obsesión: los aperitivos. Pero no lo considero necesariamente un ritual.

¿Con qué frecuencia escribís?
Ahora estoy tratando de retomar el hábito diario, tuve una época de silencio con la escritura, desordenada en horarios, con poco espacio. Estoy tratando de que vuelva a ser algo diario, aunque sea un rato, aunque no haya inspiración, creo en el oficio del escritor, en el sentarse todos los días y escribir. Estoy trabajando para recuperar eso.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
No hubo nadie en particular. En casa se leía, nos leían, pero tampoco era una cosa de locos. Mi mamá me regaló mi primer libro de poesía a los 9, pero para ese entonces yo ya escribía lo que consideraba canciones, no sabía que existía un género llamado poesía. Supongo que ese libro (era una Antología poética) me marcó de alguna manera. Puso a mis escritos en el marco “de algo”. Después vinieron los cantautores poetas. Descubrir a Silvio Rodríguez y a Sabina fue una cosa muy decisiva para mí.
Tu primera trilogía era acerca de un ex difícil de olvidar.

¿Cuál fue la imagen disparadora de tu nueva trilogía que culmina con el libro Del amor y otros diluvios?
Jaa, me gusta que los lectores compartan su cristal sobre mis libros. No diría que exactamente habla sólo sobre eso. Pero si tomamos eso que también es parte, la segunda trilogía habla de los intentos ciegos,  y a veces no tanto, de lograr encontrarse con otra persona después de haber atravesado un gran amor. De eso, la búsqueda y lo inmensos que pueden ser los amores efímeros.


Tu poesía se nutre, entre otras cosas, del amor y del desamor. ¿Qué temas pendientes tenés para escribir en futuros poemas?
Seguiré escribiendo del amor y del desamor porque es inagotable, es mi tema, es lo que me rompe la cabeza, que en el mundo en el que vivimos la gente ame, sea o no correspondida. El amor es una constante para mí, el centro de todo. No puedo decir que me preocupe hacer poemas sociales o políticos. Yo hago poemas de amor, de la ciudad, terrenales. Aunque hacer poemas de amor también es hacer política. Y considerando que pienso que no existen poemas que no sean de amor, incluyendo esos sociales, políticos, existenciales, todo recae en que El Amor es Primero, como dice una canción de mi amigo Pala.

¿Manejas la idea de escribir próximamente una novela o un libro de cuentos?
No, la poesía es mi género. Aunque tengo muchas ganas de empezar a escribir Crónicas. Es un género que me apasiona y el que más leo, por fuera de la poesía.

¿Cómo fue que te decidiste a armar la editorial Peces de Ciudad?
En realidad Peces de Ciudad es un sueño que vengo mamando hace muchísimos años, después de haber sido parte de proyectos editoriales de otros, y de haber descubierto el amor por hacer libros de otros más allá de los míos, tenía la necesidad imperiosa de hacer algo con reglas nuevas. Que tire para el autor más que para el editor, que se cuide desde el minuto cero hasta el final. Ya a punto de largar el primer libro se sumó Soledad Blanco, que es amiga de toda la vida, y a pesar de que venimos de mundos muy distintos es la otra pata de la editorial. Lleva el orden de una manera que yo no podría. Aporta en detalles, maneja dos de las tres redes que tenemos.  Oficia de librera virtual y yo me quedo seleccionando los autores, corrigiendo, diagramando posteriormente. Cada cual atiende su juego y eso está buenísimo.

¿Por qué le pusiste ese nombre?
Por la canción de Sabina, Peces de Ciudad, nuestras colecciones salen de ahí. “El primero de olvidar” poesía, “Islas para naufragar” narrativa. “Coro de Babel” ensayo y teatro… Todo sale de ahí.  Mucho antes de que “Peces…” viera la luz ya estaba todo pensado. Creo que es fundamental que se haya masticado tanto la idea, el diablo habita en los detalles, pero la hermosura también. Por eso en la editorial tratamos de cuidar todo, en todo momento.

¿Qué criterio manejan para la elección del material que editan?
Como te decía, la selección la hago yo.  Busco  -más allá de la excelencia de la escritura-, la pluralidad de voces, la originalidad en las ideas y muy fundamentalmente en poesía, la honestidad del poema.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de armar la editorial?
El primero que era el orden se resolvió muy pronto con la llegada de Sole, luego fue una gran apuesta anular librerías, mover la venta directa únicamente.  La prensa es un tema aparte, cuesta mucho que nos presten atención, aunque encontramos personas con medios chicos de esos que son tan fundamentales para las editoriales independientes. Pero es un lugar que debemos ocupar y a veces se hace cuesta arriba. Tratamos de crecer y llegar a ser más federales, está ocurriendo, pero se nos complica acompañar al autor, viajar, todo sale de nuestros bolsillos, no siempre las Casas de la Cultura nos apoyan. Sin embargo, creemos que es fundamental acompañar al autor y su obra en todo el proceso de edición, como reza nuestro institucional.  https://www.youtube.com/watch?v=Nk6MMehdxiE

¿Cuáles son los próximos lanzamientos de la editorial?
Se vienen un montón de autores increíbles, en poesía: Nadia Crantosqui, Belén Cianferoni, Jesús Madrid, Sebastián Pandolfelli. En narrativa Lucas R. Gelfo, Néstor Darío Figueiras, Angie Pagnotta. Y un montón de autores más, son todos alucinantes.

¿Cómo fue el proceso de selección de los autores que aparecen en la antología que publicaron del Tomo 1?
Las antologías son un muestrario del trabajo realizado, agarré lo que considero más significativo de cada libro, aunque eso es muy subjetivo, entra en juego el amor personal que uno le agarra a lo que escribió otro. Las antologías nacen con la intención de que el lector tenga un pantallazo de lo que hacemos y de cada libro, y que si les gustó el autor, luego busquen el libro completo. Son un motor de prensa. O esperamos que así lo sean.

¿En qué proyecto estas trabajando actualmente?
Estoy empezando a corregir “fuego o nada” mi próximo poemario, serán por supuesto poemas de amor, esta vez sin desencuentro. Apuntando a volver a las raíces de mi primer libro y trabajar como nunca la economía de las palabras. Encontrando la belleza de cada poema, desvistiéndolo lo más posible de todo lo demás. También, empezar a escribir Crónicas, o intentarlo, es algo que me debía hace un montón y es inminente arrancar con eso.Respecto a la editorial, seguir creciendo. Priorizar siempre la cadena de libros es algo que al día de hoy nos sigue costando, pero realmente no queremos dejar de atender eso, es un compromiso con el proyecto y con los autores, ahora  “Peces de Ciudad” es un hermoso monstruito al que le debemos trabajo, energía, dedicación. Seguir así, aprender a llevar esto adelante, tratar de ser mejor, siempre.




Leer más...

viernes, 13 de enero de 2017

Mauricio Koch: “Yo intenté desde el primer día atrapar algo de la fugacidad y del vértigo que es convivir con un bebé y verlo crecer”





El escritor Mauricio Koch publicó el libro Cuadernos de crianza en el que relata los primeros años de su hija Gretel. Pasó de ser una libreta de apuntes, a un blog hasta llegar a materializarse en una publicación muy interesante para los padres primerizos. Además, el autor habló con Entre vidas de su flamante novela breve Los silencios cuya publicación está a cargo de la editorial Conejos.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Mate con limón. Siempre. Y silencio; suelo ponerme tapones de algodón en los oídos. Pero desde que está Gretel, mi hija, me acostumbré a escribir con interrupciones cada cinco minutos. Y ya no podría escribir sin ellas, se me hicieron indispensables. Si pasa un rato largo sin aparecer por mi estudio, me levanto y voy a ver en qué anda, juego un ratito con ella y sigo.

¿Con qué frecuencia escribís?
Si estoy muy metido en el texto, y veo que fluye, escribo todos los días, aunque sea unos minutos. Casi siempre de noche, cuando todos duermen. Si estoy cansado corrijo, reviso capítulos, situaciones, pulo frases. Y a los primeros borradores los escribo los fines de semana, cuando estoy más lúcido y sin cargas laborales encima. Y llevo siempre mi libreta a todos lados: la uso más que nada como ayuda memoria; ahí anoto palabras sueltas, nombres o pequeñas escenas que veo o imagino cuando voy por la calle y que me sirven al momento de sentarme a escribir.

¿Cómo surgió la idea de pasar del blog al libro Cuadernos de crianza?
Cuadernos de crianza nació literalmente en esos cuadernos o libretas que mencioné antes. Eran apuntes muy breves que, durante los primeros meses de Gretel, escribía en los viajes en tren o subte camino al trabajo. Como todo era novedad para mí, y todo me deslumbraba, no paraba de escribir. Y empecé a compartirlo en Facebook, que por su formato era ideal. Fueron los lectores los que me sugirieron que armara un blog. Con el blog ya en camino, me comprometí a escribir hasta que Gretel cumpliera un año. La idea era luego armar una edición pequeña, de autor, para compartir con los amigos. Lo que pasó fue muy sencillo: cuando llegamos al año revisé los textos, los ordené y envié el proyecto a editorial Planeta, que, para mi sorpresa, me respondieron enseguida para decirme que estaban interesados.

¿Por qué decidiste escribir un libro acerca de los primeros años de tu hija Gretel?
Fueron varias. La más importante tiene que ver con que los chicos olvidan todo, o casi todo, de esos primeros años, y yo quería que quedara un testimonio ‒en clave literaria y hasta humorística‒ de cómo fueron esos primeros momentos en el mundo de Gretel, y también cómo fuimos nosotros, Karina y yo, como padres. Una idea un tanto romántica pensando en el futuro: cuando ella ya no recuerde y nosotros empecemos a olvidar, quizás sea lindo tener este libro a mano para hojearlo juntos. Otra razón es que cuando nació Gretel yo estaba trabajando en Los silencios, una novela que saldrá en breve, y me di cuenta que por un tiempo largo no iba a poder escribir ficción (porque no podía pensar en nada que no fuera en ella), así que me enfoqué de lleno en el diario y el blog. Y creo que fue una buena decisión.

¿Cuál fue el momento que más te impactó de las situaciones que escribiste en el libro?
Uh, tantos. Yo intenté desde el primer día atrapar algo de la fugacidad y del vértigo que es convivir con un bebé y verlo crecer. Es maravilloso. Siempre hay algo con qué deslumbrarse, todos los días tienen una sorpresa, y ojalá algo de esa frescura se me haya contagiado. Pero si tengo que elegir uno, es sin dudas el día que llegamos a casa con ella y la acostamos en su catre por primera vez: nos miramos con Kari y supimos, sin necesidad de decirnos nada, que nuestra vida había cambiado para siempre.

En varios textos está presente tu mamá, que no llegó a conocer a Gretel, ¿cómo hubiese reaccionado al ser abuela?
Por coquetería, mamá siempre decía que no quería ser abuela. Lamento tanto que su deseo se haya cumplido. Porque sin dudas hubiera disfrutado mucho de Gretel. Y nosotros habríamos disfrutado también de verla abuela, y de llamarla así. Por eso está tan presente en el diario, porque forma parte de la historia de Gretel, de su identidad, y es una presencia constante en nuestras charlas, parte de esa memoria que quiero que quede resguardo en Gretel, como mamá se lo merece. Ojalá así sea.

¿Qué sentiste al tener en brazos a Gretel por primera vez?
Pánico. Antes de Gretel, no me animaba a tener bebés recién nacidos en brazos; estaba seguro de que les iba a romper un hueso. Con ella no tenía opción, así que luego de cargarla una hora en la maternidad, quedé con la espalda contracturada como si hubiera jugado un partido de rugby.

¿Qué repercusiones tuviste de los lectores?
Hermosas, todas. Tanto en el blog como en las redes la devolución era inmediata, y siempre positiva. Y si bien la intención de la editorial era ver qué pasaba con los hombres respecto a este tema, si se animaban a soltarse y a hablar de la paternidad, las que más me siguieron y comentaron fueron las mujeres. Ellas estaban muy atentas a mis torpezas, descuidos, olvidos, y me daban siempre un consejo útil. Eso sigue hasta hoy, porque no perdí el hábito de compartir momentos y anécdotas sobre la crianza de Gretel, y siempre el intercambio en muy amoroso y divertido. En estos días, sin ir más lejos, me pasó de tener que llevar a Gretel al baño en un lugar público y no saber cuál es el más indicado, si el de hombres o el de mujeres, porque de hecho los espacios no están preparados para padres que están solos con sus hijas, y las lectoras me dieron consejos muy sabios.

¿Qué podés adelantar de tu libro Los silencios?
Los silencios es una novela breve que narra dos historias que se cruzan. Una transcurre a mediados de los noventa, con el desmantelamiento de los ramales del ferrocarril y el derrumbe de los pueblos del interior como escenario, y otra en el presente, cuando el protagonista recibe un llamado de su padre para avisarle que su madre murió. Él viaja entonces al pueblo donde se había criado y que dejó muchos años atrás y, en medio del dolor por la pérdida, se reencuentra con un viejo amor. Y con su casa, sus amigos, las internas de la vida en un pueblo chico. Y, sobre todo, con su padre, con quien nunca había tenido una buena relación y ahora está obligado a convivir.

¿Cómo te llegó la propuesta de publicarlo con la editorial Conejos?
Participé del concurso Bernardo Kordon, que organizan las editoriales Conejos y Paisanita, recibí una primera mención y ellos decidieron publicarla. Va a salir en los primeros meses de 2017, es el primer libro del año de Conejos. Una gran alegría.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Dos libros de ensayos excelentes que recomiendo mucho: Facundo o Martín Fierro, de Carlos Gamerro, y Metáfora y memoria, de Cynthia Ozick. Son libros sobre sus lecturas y es apasionante ver cómo leen y cruzan las ficciones con otro tipo de textos, periodísticos, históricos, biográficos. El de Gamerro es ideal para pensar nuestro país desde la literatura que ha producido, desde Sarmiento hasta Kohan. El de Ozick para releer a Kafka, a Capote, a Tolstoi bajo una nueva luz. Y un libro de cuentos: Los árboles caídos también son el bosque, de Alejandra Kamiya. Una belleza.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy con las correcciones finales de Los silencios y empezando a vislumbrar lo que será mi posible futuro libro de cuentos. La idea es que con El lugar de las despedidas y Los silencios conformen una trilogía. Falta mucho, pero hacia ahí quiero ir. Y hacia ahí voy.


Leer más...

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Carlos Marcos: “Me gusta suponer que la imaginación sustenta al mundo”





El escritor Carlos Marcos publicó el libro de mixtorietas Inmaculadas, las novelas Recuerdos parásitos y Muerde Muertos, ésta última en coautoría con su hermano José María Marcos, y el libro de cuentos Tu madre… Además, es bibliotecario, archivista y junto a su hermano están al frente de la editorial Muerde Muertos. El autor habló parte de sus publicaciones y anticipó los libros que lanzarán con su editorial en el 2017 entre los que se destaca la reedición del Manual Sadomasoporno de Alberto Laiseca, con nuevas ilustraciones y un diferente diseño. También, contó cómo es manejar una editorial junto a su hermano.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Tengo todos los rituales posibles, incluso todos los que no considero rituales: lo son. Subordinado a lo que esté escribiendo en ese momento puede variar entre un cigarrillo inter párrafo hasta el sacrificio de una docena de ardillas vírgenes y un enano de jardín a la francesa. Del mismo modo, ahorita mismo estoy ahondando en algunos ritos de tribus casi desconocidas o/o en peligro de extinción.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo con menos frecuencia de lo que desearía, con menos frecuencia de lo que leo, con menos frecuencia de lo que imagino, con menos frecuencia de lo que espero, con menos frecuencia de lo que vislumbro o cuento historias. Pero está bien, de otra manera desearía menos, leería menos, imaginaría y esperaría lo justo, vislumbraría y contaría poco y nada.

¿Cómo nace tu amor por la literatura?
Nace en el mismo momento del amor a la lectura, en el mismo momento de tomar conciencia del poder de las palabras y a la inevitable fascinación por los libros.

Hace unos años publicaste el libro de mixtorietas llamado Inmaculadas con la editorial Muerde Muertos en la que hablas de los diferentes tipos de mujeres, ¿cuál fue la imagen disparadora que da lugar a la escritura de ese libro? ¿Manejas la posibilidad de escribir un segundo libro de ese estilo?
Inmaculadas es un experimento pensado para graficar con palabras y con imágenes algunas de las infinitas formas de lo femenino, no de los diferentes “tipos” de mujeres, sino que es un intento de saltar un poquito más allá de la sombra que proyecta lo llamado “femenino” en el ser humano. El disparador fue un cuadro de la artista plástica Silvia Giménez, de su serie de gordas eróticas, un cuadro de 1.70 cm. alto por 1.10 cm. de ancho, donde retrata un desnudo de una obesa mórbida que no ha perdido sus encantos femeninos. Ese cuadro me acompañó, en préstamo, a lo largo de un año. Regresarlo a su dueña original produjo un vacío “monumental” que me impulsó a reflexionar y pintar mi propia “gorda erótica” que es la primera de la serie de las inmaculadas. Tengo material gráfico y pequeños textos para componer una nueva serie o un nuevo libro, pero no he encontrado cual sería realmente el aportare novedoso al primero o a la idea del primero, sería pura acumulación.

¿Cómo fue la experiencia de escribir el libro Muerde Muertos en coautoría con tu hermano José María?
Tanto en Muerde Muertos como en Recuerdo parásitos, dos novelas de la serie “Quién alimenta a quién” así como en el proyecto de la editorial y cualquiera de los proyectos compartidos con mi hermano, se juega el placer de volver a jugar juntos, la complicidad de la infancia que no se ha interrumpido a pesar de los años, el conocimiento íntimo del otro y el honor de compartir modos de ver, vivir y sentir el mundo. Una gran experiencia con cualquier ser humano potenciada por los lazos de hermandad.

¿De qué temas te nutrís para desarrollar tus historias?
De todo, increíblemente de todo, todo lo que tengo a la mano. Me gusta suponer que la imaginación sustenta al mundo, así que cualquier cosa que roce la imaginación y rompa el circuito de lo previsto es pasible de ser literalizado. La imaginación ensancha el pene... perdón, ¡el mundo! Bueno, el pene también.

¿Cómo fue la experiencia de publicar tu libro de cuentos Tu madre… a través de la Exposición de la Nueva Narrativa Rioplatense?
La experiencia de la Expo! (así llamada cariñosamente por los convocados) fue una experiencia colectiva maravillosa. La reunión de tres editoriales independientes con la voluntad de curar y editar cuarenta escritores de la narrativa actual, junto a cuarenta artistas plásticos para producir esos pequeños libros-objetos es en sí digna admiración. Como cualquier colectivo debió enfrentarse a problemas de tránsito, choques, a los avatares de la mecánica, de la física y de la química. Personalmente fue una experiencia enriquecedora y muy valiosa como todos los proyectos colectivos.
¿Cómo se dio la posibilidad de armar la Editorial Muerde Muertos junto a tu hermano José María?
Como te decía antes, en gran medida debido a la complicidad, a la confianza y a cierto espíritu juguetón que compartimos con José María. También compartimos un padre con grandes dosis de autodidactismo enloquecido que cree que todo puede hacerse, aprenderse, mejorarse, construirse, etc. con deseo, esfuerzo y trabajo. En algún despropósito paterno heredado teníamos que tomar parte.

¿Cuáles son las próximas publicaciones de la editorial?
En este momento estamos cerrando para la primera parte del año tres proyectos con los cuales enfrentaremos el 2017. La reedición del Manual Sadomasoporno de Alberto Laiseca, con nuevas ilustraciones y un diferente diseño. La traducción visual de la novela Strip-tease de Enrique Medina, mediante la colaboración de cuarenta artistas plásticos. Y una novela de Pablo Tolosa que se llamará: Que se mueran todos. Pablo es un escritor del sur argentino que publicó un cuento en nuestra antología Osario común: Summa de horror y fantasía. Ahora se le animó a la novela.

¿En qué proyecto estas trabajando actualmente?
Seguimos trabajando siempre alrededor de la editorial y de la literatura. Estamos terminando el ciclo de Radio Intelectoilets 2016 que llevamos adelante con Fernando Figueras y José María Marcos y proyectando el 2017 con más Entrevistas de tocador (dos escritores dentro de un baño), con más Booktuberías (nuestros booktubers personales, Ratón y Carpincho), más entrevistas, juegos y algunas novedades también. Seguimos de ferias, de charlas, de lecturas, de presentaciones y de tapas... Muerde Muertos no se detiene, siempre existen muchas pavadas por hacer. Demasiadas, a veces.

Leer más...

María Victoria Vázquez: “Todo está invariablemente atravesado por el tema de la soledad”






La escritora María Victoria Vázquez publicó el libro de cuentos Frío con la editorial Textos Intrusos y estuvo hablando con Entre Vidas acerca de su literatura en la que un tema que predomina es el de la soledad. El libro tiene varios relatos destacables como Gotera, Denominación o el que le da el nombre a la publicación.




¿Qué rituales tenes al momento previo a escribir?
Honestamente, no tengo grandes rituales. Estos últimos tres años, en los que me dediqué a escribir ya sin aflojar, estuvieron atravesados por una separación, mudanzas varias, así que recién ahora me estoy acomodando. Si se acepta como “ritual”, lo indispensable es estar sola y con un té a mano.

¿Con qué frecuencia escribís?
Siempre que puedo. Como tengo otros trabajos no dispongo de horarios amplios para escribir, así que suelo aprovechar las madrugadas. Pero para no perder la oportunidad de alguna idea, siempre llevo conmigo un cuaderno en el que anoto las imágenes, frases o a veces el comienzo y la estructura de una historia que me parece que puede terminar siendo cuento.

¿Por qué tu libro de cuentos se llama Frío?
Frío es el título del microcuento que está en la contratapa. Es una historia muy corta pero muy densa, que una vez que visualicé no me dejó otra alternativa que ser escrita, tenerla encima era como una tortura. Dudé acerca de publicarla, porque surgió de un dolor profundo, pero ahora veo que fue la mejor decisión, está ahí, escrita, impresa, y eso la despegó de mí a un nivel muy saludable, creo. Y es Frío por el cuerpo de esa madre muerta por voluntad propia, a pesar de dejar solo al hijo. Es Frío por el vacío.

¿Cómo nació la historia del cuento Gotera en la que una gotera parece ser la única compañía de una señora?
Surgió de una consigna de taller. Había que escribir algo en base a una onomatopeya. Pensé en otros sonidos antes del plic, hasta que lo encontré. Y la historia salió sola a partir de ahí, como una suerte de asociación libre. Es curioso, pero si bien el cuento cierra como está, y nadie me dice otra cosa, yo le veo una vuelta de rosca más, pero que no escribí porque le robaba efecto. Sin embargo la historia de esa mujer no se termina ahí.

En el cuento Denominación te metés con el tema de la sexualidad. ¿Cuál fue la imagen disparadora que dio lugar a la historia?
Considero que el nombre de una persona es algo muy fuerte. Que marca, atraviesa, define. Es una carga pesada en algunos casos, como en las personas que se llaman igual que sus padres. Por eso siempre me llamó la atención que la gente usara de modo tan fresco nombres con connotaciones negativas, trágicas a veces, como Mártires, Dolores, o el que uso en el cuento, Soledad. Creo que está dicho ahí en voz del personaje, pero realmente no entiendo que un padre pueda darle ese nombre a su hija. El juego con la sexualidad fue como exacerbar esa consecuencia del nombre en la persona: no solo se va a rebelar contra el sentido como palabra sino contra todo, absolutamente todo lo que dice ese nombre. Y esa ambigüedad de la sexualidad está acá y en “Vecinos” también, donde el narrador/protagonista no tiene marca de género y puede ser tanto un hombre como una mujer quien habla.

¿Cuál es tu cuento preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
En cuanto a los lectores, sin dudas, “Gotera” tiene algún tipo de efecto particular. Todos lo mencionan primero. Y yo le tengo mucho cariño, si es que acaso se puede usar esa palabra a “Troglodita”, en parte porque es una nena quien habla, y por otro lado porque habla de las pulsiones irrefrenables, del monstruo en uno mismo, y ese es un tema que me interesa mucho. Como Jekyll y Hyde, el horror debajo de la normalidad. Pero también me gustan otros (menos mal, ¿no?). “Pacífico” me divierte, el tedio de la pareja transformado por la posibilidad del asesinato me resulta gracioso desde lo trágico. Me gusta el humor negro.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con la editorial Textos Intrusos?
A pesar de que muchos renieguen contra las nuevas tecnologías, lo que ocurrió en mi caso fue que Hernán Casabella, editor responsable, me contactó por Facebook y me pidió ver algo de lo que yo estaba escribiendo. Le gustó el material, yo a la editorial la conocía porque algunas escritoras habían publicado allí, y me propuso hacer el libro. Hernán me contactó con Marcelo Rubio, que además de hacer el prólogo trabajó conmigo los textos. Algunos estaban más “cerrados”, pero su aporte en otros fue muy valioso.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
Un tema que me ronda y que es bastante obvio en lo que escribo y ninguna novedad para la humanidad, es la soledad. Y después preguntas que me van surgiendo con respecto a situaciones, como el médico con complejo de Dios, las pulsiones. Tengo una formación familiar-escolar católica y también me hago preguntas con respecto a eso que se nos impone como absoluto: una forma de entender al mundo con una moralidad desde mi punto de vista errónea. Pero todo está invariablemente atravesado por el tema de la soledad. Creo que escriba sobre lo que escriba, aparece de forma más o menos evidente, pero ahí está.

¿En qué proyecto estas trabajando actualmente?
Estoy trabajando cuentos que aspiran a formar otro libro, y paralelo a eso estoy trabajando una antología de cuentos de otros escritores.


Leer más...

domingo, 11 de diciembre de 2016

Ricardo González Aguirre: “Mucho de los cuentos están atravesados por una especie de crueldad”





El escritor Ricardo González Aguirre publicó el libro de cuentos Vida de club con Ediciones La Parte Maldita, en el que cada relato se sitúa en un club, ya sea deportivo o nocturno. El autor pasó su infancia en las instalaciones de Ferrocarril Oeste y hablando con Entre vidas señaló que un club es como un pueblo chico, un infierno grande inspirador y cautivante.



¿Qué rituales tenes al momento previo a escribir?
No tengo ninguno predeterminado, ni horarios, ni un lugar favorito, prefiero la mañana, pero la noche también es buena compañera.

¿Con qué frecuencia escribís?
En general todos los días un poco. A veces dos líneas, y a veces me parece increíble como pasa el tiempo entre que me siento y cuando veo que ya es hora de dejar.

¿Cómo fue tu experiencia en el taller de Liliana Heker?
Reveladora. Liliana me enseñó a amar la literatura. A luchar para que un texto sea digno de ser leído por otros. Es muy generosa, rigurosa y amorosa.

¿Cómo fue el proceso de selección de los cuentos que aparecen en tu libro Vida de club?
La Parte Maldita estaba buscando editar un libro de cuentos temático. Y así fuimos seleccionando los que finalmente armaron el libro. Ahí me dí cuenta que muchos de mis cuentos estaban atravesados por personajes que habían vivido una vida de club. El escenario es parecido pero no siempre es el mismo, ya que hay presonajes de todo tipo de clubes, incluso nocturnos.

¿Cuál fue la imagen disparadora del cuento Bandera en alto en la que un juez de línea hace todo lo posible para que un jugador que conoce de la infancia no ascienda de categoría?
Quería escribir un cuento de fútbol desde un lugar que no estuviera tan contado, hay muchos cuentos de fútbol maravillosos escritos por grandes escritores argentinos empezando por Fontanarrosa. El juez de línea debe ser unos de los personajes más odiados dentro del deporte. Escribir desde ese lugar tan cuestionado significaba un desafío muy grande y disfruté mucho haciéndolo. Es uno de los cuentos que salió muy rápido, lo tuve en la cabeza antes de sentarme a escribirlo.

La contratapa del libro fue escrita por la prestigiosa escritora Claudia Piñeiro. ¿Cómo fue tu llegada a ella? ¿Qué te dijo tras leer  los cuentos?
Soy amigo de Claudia desde que era contadora. Hice un año de taller con ella y si bien es reconocida por sus novelas, Claudia es una gran cuentista. Muy generosa y con un ojo clínico para los detalles.
En varios de los cuentos del libro aparecen la sed de revancha y la traición. ¿Fue algo buscado?
Mucho de los cuentos están atravesados por una especie de crueldad, la crueldad es una fuente de inspiración muy generosa, Heker y Castillo hasta la pusieron como título de sus libros de cuentos; Cuentos crueles, La crueldad de la vida, algunas veces se presenta como una revancha, otras como una obsesión y otras como una traición.

¿Cuál es el cuento que más te gusta y cuál es el favorito de los lectores?
El de los lectores, creo que es Caddy, recibí muy buenas críticas de este, que es el último cuento del libro. No sé si tengo un favorito, de hecho cuando me ha tocado leer siempre elegí uno distinto. Te diría que “La vuelta de Arturo Rivera” que aún no leí en público es uno de los que más me gustan.

¿De qué temas te nutrís para escribir las historias?
Me gustan las fisuras. Espiar por donde no hay que mirar. Por los lugares donde todo parece ordenado y funcionando.

¿Cuál es tu vínculo con la vida en un club?
Desde chico estoy muy vinculado a los clubes. Crecí en Ferro con una banda de amigos que son los hermanos que no tuve. Fue mi segundo hogar, si no, el primero. Un club es como un pueblo chico, un infierno grande inspirador y cautivante.

¿Cómo se dio la posibilidad de publicar el libro con Ediciones La Parte Maldita?
Tengo un gran amigo de la literatura, Mauricio Koch, excelente escritor, quién nos presentó, ya que como mencioné anteriormente la editorial estaba buscando editar un libro de cuentos temático y Mauri, sabía.

¿En qué proyecto estas trabajando actualmente?
En otro libro de cuentos que se va a llamar Familia de bien. Son cuentos en donde los personajes se repiten y se entrecruzan. Esta vez se trata de espiar, con la crueldad correspondiente,  por las fisuras que se dan en las relaciones familiares.




Leer más...