martes, 28 de junio de 2016

Gilda Manso: “Cuando tuve la idea general de Mal bicho, supe que tenía que ser novela”




La escritora Gilda Manso publicó varios libros de cuentos breves y microficciones como Primitivo ramo de orquídeas, Matrioska, Temple y Temporada de Jabalíes y la novela Mal bicho. La autora estuvo hablando con Entre Vidas acerca de dicha novela y del prestigioso ciclo de lecturas Los Fantásticos que coordina desde hace cinco años.



¿Tenes algún ritual en el momento previo a escribir?
Nada raro: la casa debe estar en el mayor silencio posible.

¿Cómo surge la idea de tu novela Mal Bicho?
Surgió primero el protagonista, Gastón, con sus características tan despreciables. Una vez que tuve a Gastón, le creé situaciones en las que pudiera desarrollar su maldad.

¿En quién te inspiraste para crear el personaje de Gastón?
En muchas personas y a la vez en nadie en particular: Gastón tiene características, gestos, palabras, reacciones que tuve el displacer de presenciar por parte de varios emisores. Gastón no es una sola persona sino un frankestein: tomé lo peor de algunas personas que conocí.

Gabriela Cabezón Cámara en la contratapa del libro define a Gastón como hijo de puta, ¿qué pensaste cuando leíste esa definición?
Que tiene razón, pero que es un hijo de puta tonto, lo que es peor. Uno puede llegar a sentir cierta admiración repulsiva por un malvado inteligente, pero un malvado al que no le da la cabeza para concretar la maldad genera irritación.

¿Cómo nace el ciclo de lectura Los Fantásticos?
En estos días el ciclo cumple cinco años de encuentros mensuales. Empecé organizando lecturas para las que convocaba a escritores amigos, que eran los únicos que conocía. Al principio el ciclo no tenía nombre ni periodicidad definida. Luego quise darle una forma más compacta, y fui convocando a escritores que no conocía ni me conocían. Y así llegamos a cinco años y vamos por más.

¿Qué escritores de los que admiras todavía no fueron al ciclo?
Me gustaría mucho contar con Sergio Bizzio.

¿Cómo fue la experiencia de pasar de escribir cuentos a una novela?
Natural. No me lo planteé como una decisión a tomar, se dio naturalmente. Cuando tuve la idea general de Mal bicho, supe que tenía que ser novela.

¿Qué objetivos tenes dentro del ambiente literario?
Tener cada vez más lectores.

¿Qué proyecto tenes para este año?
Seguir escribiendo.


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miércoles, 22 de junio de 2016

Martín Mild: “Cuando trabajaba como coordinador de grupos usaba mucho el Teatro en mis proyectos”






El actor Martín Mild estuvo hablando con Entre Vidas acerca de sus comienzos como actor y de su sala de teatro Dynart Espacio de Arte en las que se desarrollan diferentes actividades como Clases de teatro para todas las edades, improvisación, stand up, canto y técnica vocal, yoga, entre otras.



¿Quién te inculcó tu amor por la actuación?
Mi viejo actuaba en el Teatro Gauchesco de chico y era bastante histriónico, pero a mí ya de chico me gustaba bastante lo de armar personajes, inventar historias y me pasaba ratos largos poniendo caras frente al espejo.

¿Cuáles fueron tus comienzos como actor?
Cuando trabajaba como coordinador de grupos usaba mucho el Teatro en mis proyectos. De a poco me comenzaron a llamar por mis Unipersonales. Luego de algunos seminarios de clown, entre en una cooperativa que dirigía Carlos Kaspar. También, me formé en Técnicas Psicodramáticas.

Creaste varios personajes, ¿cuál es tu preferido?
Realmente son todos muy diferentes, cada uno tiene algo especial pero Hellen (La Niña Diabólica) es mi debilidad. Tiene mucha profundidad y un gran compromiso.

¿En qué te inspiraste para crear tu personaje Glorieta del Carril?
Glorieta en sus comienzos fue solo una voz radial y luego, tuve que agregarle un cuerpo. Se estuvo incubando muchos años. Es un mix de una profesora de literatura del secundario, que tenía un timbre y una forma de articular las palabras muy particular y varias señoras moooy bien, tipo zona norte.

¿Qué trabajo previo realizas antes de construir algún nuevo personaje?
Bastante observación, voluntaria e involuntaria. Hay cosas que me llaman la atención y simplemente se me pegan, un gesto, una actitud corporal o una frase. Eso es lo primero. Después le pongo el cuerpo, que me pasa a mí con ésto, como se mueve el personaje y así comienzo a construir su mundo, qué siente, qué piensa, cómo habla, la gestualidad, etc.

¿Cómo surge tu obra Alververaz?
Alververaz es un Unipersonal bastante autorreferencial por momentos. Es el primero que escribí y actúe en nuestro Espacio, fue una necesidad de decir acá estoy, como un recorrido de todas las experiencias de vida que vamos teniendo y la complejidad del ser, contado a través de personajes, que muestran sus contradicciones. Como dice su frase final: ¨Solo cuando te atrevas a mirarte al espejo sin miedos… Alververaz¨.

¿Cómo nace la idea de tener tu propia sala?
Realmente es un proyecto que uno siente que estuvo desde siempre. Me cuesta pensar que alguien se levante un día y diga quiero tener un teatro. Sería raro. Desde chico no solo jugaba a actuar y disfrazarme, me fascinaban los teatros, su magia. Siempre me gusto la totalidad de ¨Lo Teatral¨: Técnica, Escenografía, Actuación, Vestuario, Dirección. Todo me interesa.

¿Por qué decidiste ponerle de nombre Dynart?
Originalmente la idea fue Dinamo, pero existían espacios con ese nombre y lo acortamos Dynart. Del Dinamo, nos interesaba captar la idea de Movimiento y Energía y le sumamos el Art en relación a todas las Propuestas artísticas que se desarrollan en nuestro Espacio.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de armar tu espacio?
Uffffff, ¿te cuento? Un año estuvimos todos las tardes buscando el lugar adecuado, la remodelación, la burocracia, el armado de las propuestas, la convocatoria. Todos hermosísimos obstáculos que volvería a repetir. Aunque pensándolo bien prefiero obstáculos nuevos.

¿Qué actividades se desarrollan actualmente en la sala?
Por suerte tenemos un montón de propuestas entre las clases, los seminarios, las charlas y los espectáculos. Cabe destacar que estamos sumamente conformes con el nivel de excelencia de las mismas. Tenemos Clases de teatro (Niños, adolescentes, adultos), improvisación, stand up, canto y técnica vocal, hatha yoga, reeducación postural hipopresiva, y un montón de propuestas y espectáculos en la cartelera que pueden consultar en nuestra página web: www.dynart.com.ar

¿Cuáles son los próximos objetivos que te fijaste para Dynart?
En lo Inmediato estamos con los ensayos y puestas para las obras que se estrenan en julio, agosto y septiembre. Y en un futuro, la idea es seguir aumentando la cantidad y variedad de propuestas de formación, continuar trabajando para ofrecer workshops, charlas y seminarios de calidad.

¿Qué proyectos tenes como actor o director?
Tengo varias cosas dando vueltas, una obra de clown y un unipersonal. Pero en lo inmediato me anoté en un seminario de bufón en la escuela de Marcelo Savignone para seguir investigando.




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martes, 21 de junio de 2016

Narciso Rossi: “Mi prioridad en este momento es la editorial”




El escritor Narciso Rossi es uno de los creadores de la colección PelosDePunta y estuvo hablando con Entre Vidas acerca de ese ambicioso emprendimiento en el que una gran cantidad de autores escriben relatos vinculados al género de terror. Además, se refirió al futuro en el que tienen pensando lanzar la editorial y habló de su libro de cuentos “Los chicos también se mueren”, editado por Textos Intrusos.



¿Cómo nace la colección PelosDePunta?
Pelos ve la luz en el mes de julio de 2015. Surge en medio de este bombardeo de literatura de género, como un brazo que permite integrar relatos inéditos con autores locales, consagrados y nóveles, y lograr un alcance nacional. Como lectores detectamos una fuerte inclinación de muchos escritores argentinos por el cuento oscuro, perturbador, cuasi terrorífico. Lo que hicimos fue abrir un poco más esa puerta que el género mantenía arrimada y convocar a los escritores para que se animaran a escribir terror.

¿Cómo fue el proceso de selección de autores?
Fue un proceso constante de leer, encontrar, convencerse y proyectar. La era digital nos permitió leer a los autores antes de convocarlos. A algunos escritores como a Lucas Berruezo, Marisa Vicentini o Juan José Burzi los había leído en papel. A otros, como Luciano Doti, Marcos Tabossi, Alejandra Decurgez, los encontré en el mudo virtual y los contacté.

¿Por qué decidieron volcar la colección hacia el género de terror?
Porque sentíamos que era un terreno que no había sido explotado. Un terreno al cual muchos autores se acercaban, algunos desde el desprecio mismo, pero sin valorarlo. El terror nacional estaba necesitando su espacio. La Editorial Muerde Muertos había encarado ese terreno hace algunos años, y nosotros quisimos colaborar y brindar también un aporte al género.

¿De los escritores que forman parte de las antologías cuáles te sorprendieron gratamente?
Ninguno me sorprendió de una forma que no haya sido grata. Puedo sonar muy poco sincero con esta respuesta pero no importa. En mayor o menos medida los ciento sesenta autores que forman parte de esta colección me sorprendieron para bien. A muchos se los dije personalmente, a otros no porque luego me olvido. Valentina Vidal, C. Castagna, Christian Broemmel y Pamela Terlizzi Prina, por nombrar a algunos, no son escritores de terror y sin embargo los cuentos que escribieron tienen una originalidad y oscuridad admirable. Otros como Celso Lunghi, Esteban Dilo, Hernán D. Nimo o José María Marcos la rompen con lo que hacen pero saben moverse mejor entre historias fuertes.

¿Cómo distribuyeron a los autores y a los estilos dentro de cada tomo?
De la manera más dispar posible. Si bien los cuentos se escriben bajo consigna, intentamos que sea lo más abierta posible para no caer en la repetición y el aburrimiento. Autores consagrados están el mismo tomo que autores que están comenzando con la escritura. De este modo conseguimos que todos los libros tengan la misma fuerza y que la visibilidad sea para todos.

¿Qué podes contar de tu libro Los chicos también se mueren?
“Los chicos…” es un libro de cuentos negros. Intenté dejar de lado el terror y concentrarme en historias oscuras, crudas, pero que se alejaran de lo exclusivamente terrorífico.  Son cuentos que pueden llegar a provocar muchas sensaciones, o al menos eso intentan: angustia, rechazo, pena. Para mí era más importante provocar incomodidad que miedo. La mayoría de los cuentos tienen varios años. Otros son del último tiempo, pero comparten esa atracción personal que me generan los chicos que no siguen la norma. Uno espera que los niños se comporten de tal o cual modo, que aprendan y se desarrollen según estadios. Hay un tiempo para todo. ¿Qué pasa cuando el niño no es como los demás, cuando no representa a su etiqueta infantil?

¿Cómo surge la posibilidad de editar con Textos Intrusos?
Nada inusual. Le escribí a la editorial preguntando si estaban aceptando originales y me respondieron que sí. Varios amigos habían publicado ahí así que me interesaba ir por terrenos conocidos. Envié el archivo para evaluación y después Hernán se comunicó conmigo. Le pedí una devolución de los cuentos, él me dio una crítica desde su parecer y resaltó los puntos fuertes y débiles que veía.

¿Con qué se va a encontrar el que lea el libro?
Con mis miedos. El que lea el libro va a ver un poco dentro de mi alma. Los cuentos de ese libro tienen de todo: recuerdos, vivencias, y también mucho de mi imaginación. Hay muchas voces hablando en “Los chicos…”; ancianos buenos y malos, niños, padres, madres, hay una travesti medio bruja, una nena con un poder horrible, cartas de una abuela a su nieto, adolescentes. Parte de la idea de libro como totalidad era poder contar cuentos desde las más variadas perspectivas. Uno de los cuentos no tiene narrador.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy en plena revisión de mi primera novela, La caída de Las Lechiguanas saldrá el próximo año y quiero aprovechar al máximo todo lo que aprendí gracias a PelosDePunta. Fue un año de aprendizaje intenso por eso ahora que reveo una obra anterior a Pelos, encuentro cosas para corregir y mejorar.  También estoy (siempre junto a Ruben Risso y Luciana Baca, que más que mis amigos ya son hermanos en esto) organizando y preparando la nueva editorial que lanzaremos a fin de año.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Mi prioridad en este momento es la editorial. Venimos preparándola desde hace bastante y si bien hay una buena parte recorrida, queda todavía un camino que siempre parece estirarse. Entre el alta, la AFIP, la facturación, la distribuidora, la imprenta y los trabajos de selección y maqueta se van pasando los días. Quiero que el sello tenga su lugar, que sea visiblemente atractivo, conseguí trabajar con material de calidad y estoy apostando mucho a esto. Hay mucha editoriales y no quiero ser una más de esas, quiero que el trabajo que hago (en equipo, claro) sea agradable para quien lo recibe.

¿Cómo fue la experiencia de Pelos de Punta dentro de la Feria del libro de este año?
Uh, eso fue algo que no esperábamos. Nos superó por mucho, nos desabasteció, nos hizo correr. Quizá hasta bajamos algunos kilos. Como no teníamos lugar propio, la gente de Tahiel Ediciones nos ofreció colocar los libros en su stand. Fuimos moderados y entregamos una cantidad pequeña de cada tomo. Enseguida tuvimos que reponer un poco más, y después otro poco. Finalmente reimprimir algunos tomos y entregarlos casi en totalidad. La gente iba a buscar los libros de la colección exclusivamente. Algunos, nos contaron luego los vendedores, se sacaban fotos con los libros o comentaban que un amigo, un familiar o ellos mismos habían escrito para la colección.

¿Cuáles son los pasos a seguir con PelosDePunta?
PelosDePunta concluye el 26 de agosto. Así que estamos trabajando para darle el cierre que se merece una colección que, a nosotros como editores, nos dio tantas gratificaciones. Fueron trece meses de mucho trabajo y de mucha dedicación. Los disfrutamos muchísimo pero que también nos agotó mentalmente o casi. La colección se termina pero no muere. Todavía quedan algunas sorpresas que recién estamos armando para que siga activa y a mejor alcance de todos.



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miércoles, 1 de junio de 2016

Juan Manuel Vega: “Siempre o casi siempre las situaciones inspiradoras son las que no son bonitas y ésta no fue la excepción”





El escritor Juan Manuel Vega acaba de publicar el libro “Una noche para la victoria” a través de la Editorial Hesíodo y hablo con Entre Vidas acerca de éste lanzamiento, de sus primeros pasos dentro del mundo literario y de sus próximos proyectos.




¿Tenes algún ritual en el momento previo a escribir?
Realmente no en el sentido de ritual o "cábala" pero sí que me puse como objetivo sentarme a escribir solamente en los momentos en los cuales sentía que podía surgir de mí algo interesante. Por lo general lo hago de madrugada, es un momento silencioso y un espacio más propicio para conectarse con lo que uno siente.

¿Cuál fue la imagen disparadora de tu libro “Una noche para la victoria”?
Si tuviera que elegir un disparador para sentarme frente al primer desafío de una hoja en blanco es un momento personal difícil. Este es el único punto en donde no me gusta ser autorreferencial, no quiero aferrarme a una historia complicada que puede causar empatía para promocionar el libro. Pero resumiendo fue un momento personal que compartí con la gente que me quiere. Siempre o casi siempre las situaciones inspiradoras son las que no son bonitas y ésta no fue la excepción.

¿Por qué le pusiste ese nombre?
La novela tiene algunas pinceladas políticas, casi siempre en forma de metáfora, pero es casi una provocación, un juego. Recuerdo una conversación con mi familia donde me recomendaban no ponerle este título por miedo a que la gente que no comulgaba con esa ideología en particular no se sintiera atraída, la decisión de ponerle "Una noche para la victoria" fue un redoblar la apuesta. Si alguien no está ni siquiera dispuesto a encontrarse con una historia por el título sin saber siquiera que no es un libro de política entonces que no lo lea, no estoy interesado en llegarle a esa persona. Como dice el tango, para que pueda gustarte esta historia da lo mismo que seas cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.

¿Cómo te llega la posibilidad de publicar con la editorial Hesíodo?
Fue una larga búsqueda, más que nada por mi juventud y falta de experiencia, llegué a esta editorial a través de conocidos que la recomendaron. Fue una decisión complicada, yo no tenía idea del proceso que requiere publicar un libro y puedo decir que he quedado conforme con los resultados, y por sobre todo empecé a meterme en este mundo maravilloso de poder transmitir algo expresándome artísticamente.

¿Hay algo autobiográfico en el libro?
Si claro, yo creo que todos los autores nos nutrimos de todo lo que tenemos a mano, de todo lo que nos parece interesante. Hay vivencias únicas que sirven a la hora de construir un relato. Tenemos también además la posibilidad de tomar prestado lo que nos gusta de otros autores, en la novela hay dos referencias claras a Alejandro Dolina y Jorge Luis Borges, casi a modo de homenaje, porque si se cruzó por mi cabeza escribir fue gracias a haberlos leído a ellos. Puntualmente lo que es autobiográfico me lo reservo, pero puedo decir que es mucho... uno mezcla la ficción con vivencias propias, cosas que le pasaron a amigos o familiares, cosas que escuchó, cosas que vio, cosas que se imagina cuando escucha una canción o ve una película. Creo personalmente que por más ficticia que sea la narración siempre tiene algo del autor.

¿Para el que todavía no leyó tu novela qué podrías adelantar de la historia?
Podría adelantar que es la historia de alguien de mi edad, sufriendo y gozando por amor, sintiéndose bien o mal con su entorno, el motivo de conflicto es bastante fantástico pero que no deja de estar ligado con lo bien o mal que uno se desenvuelve en su vida cotidiana según como se sienta en ese terreno. Es un ida y vuelta al pasado, la comparación inevitable cuando el corazón pone las cosas blanco sobre negro. La metáfora político-social también está presente, pero más con la intención de ilustrar como nos descalificamos, como nos etiquetamos para arriba o para abajo más que defender una ideología en particular.

¿Qué trabajo previo realizaste antes de ponerte a escribir el libro?
En este sentido creo que tuve mucha suerte, no tuve que realizar ningún trabajo previo, tal vez porque la historia ya se estaba incubando dentro de mí o porque las musas me asaltaron.
Siento que solo fui un canal, que la historia ya estaba en algún lado y lo único en lo que tuve que trabajar fue en ponerle mi impronta y en tratar de que ese relato salga de mí en los momentos en los que estaba emocionalmente ligado a lo que pretendía escribir.

¿Cómo te definirías como escritor?
Creo que soy un romántico en el sentido literario de la palabra, me gusta corregir poco y que esté presente ese sentimiento en lo que se lee. Prioricé ese golpe emocional que puede dar una puteada cuando sale, esa sensación tan única de un sentimiento descripto en el momento en el que se está sintiendo. Esas son las cosas que más me gusta leer y a lo que apunté, es casi un objetivo para mí transmitir sentimientos.

¿Qué objetivos tenes dentro del ambiente literario?
Llegar lo más lejos posible, no me corto las alas. Me gusta escribir y mientras tenga algo interesante para contar lo haré. Y más que en el ambiente literario mi objetivo es el de cualquiera que escribe o se expresa artísticamente, que es que a uno lo quieran, que el que en este caso lea, sienta empatía con uno. Para mí un libro es una extensión del ser del autor, si a uno le gusta un libro le está diciendo a esa parte del escritor que lo acepta... y en el mejor de los casos lo quiere.

¿Qué proyecto tenes para este año?
Para este año en particular mi proyecto es darme a conocer, con esta novela o con un segundo libro.
Creo humildemente que tengo mucho para dar, podrá gustar o no, pero hay más cosas que pueden surgir de mí y estoy dispuesto a compartirlas con todo aquel que quiera leerlas.



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lunes, 30 de mayo de 2016

Juan José Burzi: “Lo mejor que puede suceder cuando estás escribiendo es no pensar en qué opinará tal o cual, no censurarse”





El escritor Juan José Burzi, autor de los libros Los deseantes y Un Dios demasiado pequeño,  habló con Entre Vidas acerca de los cuentos políticamente incorrectos que forman parte de ambas publicaciones. Además, se refirió de su rol de editor de Zona Borde y de sus objetivos dentro del ambiente literario.



¿Tenes algún ritual en el momento previo a escribir?
No sé si serían “rituales”, pero por lo general me aseguro de tener al menos una o dos horas por delante libres, me gusta tener algo para tomar (gaseosa, un vinito) y/o algún dulce para comer. En una época ponía a Bach de música de fondo. Sí, un sacrilegio.

En tu libro de cuentos Los deseantes tocas temas políticamente incorrectos, ¿qué trabajo previo realizaste? ¿Cómo fue la elección de temas?
No lo pensé demasiado, salieron así. Tal vez sucede que cuando intuyo que hay un tema que puede esconder alguna moral o bajada de línea, prefiero ir para el lado contrario. Me parece interesante tratar de salir de una zona de comodidad.

En el cuento que le da el nombre al libro el protagonista tiene tu nombre y abordas el tema de la pedofilia entre un profesor y una alumna. ¿Cómo surgió la historia y por qué decidiste ponerle Juan José?
En realidad esa historia surge como un homenaje/robo a Lolita. Siempre pensé que había que ponerle distorsión a ese libro, adecuarlo un poco a estos tiempos. Una Lolita sadomasoquista me gustaba. Y en un momento de la escritura, me pareció que había que dar un paso más. Pedofilia, sadomasoquismo, antisemitismo… todo bonito, ok, pero un personaje así lo escribe cualquiera… me pregunté qué tal sería escribirlo con mi nombre. Luego lo iba a cambiar, pero quería tratar de alcanzar un punto de “no me importa nada”. Lo mejor que puede suceder cuando estás escribiendo es no pensar en qué opinará tal o cual, no censurarse. Al final no pude cambiarle el nombre al protagonista, ya se lo había adueñado.

¿Qué buscas generar en el lector al escribir cuentos con tanta crudeza y por momentos demasiada perversión?
Que les guste. Y no hay que esforzarse mucho. Varios (tanto mujeres como hombres) me admitieron que se calentaron leyendo la historia de la Lolita, o la de los hermanos incestuosos. Akutagawa decía que no es artista aquel que no encuentra belleza en lo horrible. Me parece una idea genial.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a tu cuento Crónica negras en el que hablás de violencia de género?
El 70% de esa historia me la contó una chica que vi una sola vez en la vida, y me la contó como real. La piba estaba loca, deliraba, o era una gran mentirosa. Igual me gustó la idea, y dos años después me decidí a escribirla. No pensé tanto en la violencia de género, sino en la violencia a secas.

¿Alguno de tus cuentos tiene algo autobiográfico?
No los cuentos de este libro, no en forma directa. Uno es una anécdota que me contaron, otro es una historia de gemelos, que siempre me fascinaron, otro la de un profesor y una alumna (soy profesor en la vida real)… pero no son autobiográficos. Sí tomo elementos de la realidad que conozco y de ahí escribo. O a veces meto algún pensamiento propio, escondido, disimulado. Es difícil saber hasta qué punto todo lo que uno escribe no es autobiográfico en cierta forma.

¿Te pasó que algún lector se confunda ficción con realidad?
Y… a veces la gente se cree que soy un monstruo, hasta que me conocen… y lo reafirman! Jaja Me imagino que más de uno pensará que estoy medio loquito, o que soy un perverso o un sádico. Me tiene sin cuidado, es ficción, el que no lo entiende así, puede leer otra cosa.

¿Cómo nace tu libro de cuentos Un Dios demasiado pequeño?
Un dios demasiado pequeño tiene cuentos de diferentes épocas, y a la vez ciertos núcleos temáticos: el sexo y la muerte por un lado, el fanatismo religioso por otro, la fascinación con el nazismo como hecho estético. No sé si el que lo lee lo lee de esa manera, pero es la lectura que hago yo.  El libro nace cuando me doy cuenta que la familia que estoy describiendo en el cuento “Un dios demasiado pequeño”, es la familia del enfermero perturbado del cuento “Reyna”, que había escrito unos seis años atrás. Ahí nació la saga de los Ferrer, y te comento que me quedan al menos dos cuentos más por escribir de esa familia.

¿Por qué en los cuentos aparecen tantos nombres religiosos como Betsabé, Teodoro, Esther o San Camilo?
Soy ateo y nunca leí la Biblia; sí los evangelios, pero de grande ya. No estoy muy informado de quién fue Betsabé ni Esther… pero siempre apuesto al papel del inconsciente cuando escribo, y sé que de una forma o la otra, esos nombres y la historia que hay detrás de ellos, juegan algún papel.

¿Qué repercusiones tuviste tras obtener el Tercer Premio de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires en 2009?
Casi cien likes en Facebook cuando lo anuncié. Fuera de eso, repercusiones nada. Me alegró haberlo ganado, nunca gané nada. Pero no es el Nobel. Imagino que tal vez haga que algún editor, a futuro, le preste un poquito de más atención a un original mío. O no.

¿Qué podes contar acerca de tu participación en la editorial Zona Borde?
En Zona Borde oficio de editor, la directora, Laura Massolo, también trabaja a la par. Me encargo de la prensa y del diseño de los libros. Hago de todo un poco. Y es una de mis funciones preferidas. Tratar con la imprenta, ver las opciones de portadas, trabajar con los autores. Me siento un líbero literario.

¿Cuáles son las próximas publicaciones de la editorial?
Saldrá un libro de relatos de terror de Marcelo di Marco, y un libro de cuentos de Juan Carlos Balassanian. También estamos por cerrar algunos contratos con otros autores, pero no puedo nombrarlos.

¿Cómo te definirías como escritor?
Me resulta imposible. Quizá apuesto a ser un mejor lector como escritor.

¿Qué objetivos tenes dentro del ambiente literario?
Del ambiente literario me gustaría prescindir y desaparecer. Pero no se puede. Objetivos dentro de la literatura: escribir en la medida en que tenga deseos de hacerlo y poder publicarlo. También tengo en mente una serie de autores y libros quizá no tan difundidos que me gustaría reeditar. Pero bueno, ese objetivo está atado a mis posibilidades económicas, que son escasas.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
En el último año escribí un solo cuento. Lo empecé y lo terminé en menos de un mes. Se publicó en una antología. Fuera de eso, ni media carilla de borrador de nada. Nada de nada. Tengo dos o tres cuentos en la cabeza, pero como soy muy vago e incapaz, no sé cuándo me sentaré a escribirlos. Es que escribir una buena idea, es indefectiblemente toparse con la decepción de no lograrlo.



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martes, 24 de mayo de 2016

Lucas Berruezo: “Los hombres malos usan sombrero es lo más autobiográfico que escribí hasta ahora”





El escritor Lucas Berruezo publicó la novela Los hombres malos usan sombrero a través de la editorial Muerde Muertos y estuvo analizando junto a Entre vidas su flamante publicación y de los proyectos en los que está trabajando actualmente.



¿Tenes algún ritual en el momento previo a escribir?
La verdad es que no. Vivo con mi esposa y mis dos hijos en una casa con poco espacio. Escribo cuando puedo, a veces con cierta celeridad. Quisiera tener un ritual o, incluso, algún momento determinado del día para escribir (me encantaría hacerlo por las mañanas), pero no es posible. Al menos no por ahora. El único ritual para mí es sentarme y prender la computadora. Nada más.

¿Cuál fue la imagen disparadora de tu libro Los hombres malos usan sombrero?
Hubo dos momentos que funcionaron como disparadores.  Hace ya siete u ocho años, estaba viajando en colectivo cuando vi a una viejita sentada sola en una plaza. Tenía un pañuelo en la cabeza y una expresión maligna en la cara. No se parecía en nada a esas abuelitas de los cuentos, sino todo lo contrario. Parecía una mujer mala. En fin, la vi y esa imagen se me quedó dando vueltas en la cabeza.
El otro disparador se dio poco después. Estaba trabajando en Flores (en ese momento era vendedor de espacios publicitarios) y entré al baño del bar Odeón, ubicado en la esquina de Rivadavia y Pedernera (la misma esquina de La Sentencia, el bar de la novela). Ahora ya no está más, pero en ese momento era un lugar conocido en la zona. Entré, entonces, y fui al baño. Mientras orinaba en uno de los mingitorios, escuché que alguien se quejaba dentro de un cubículo. Supongo que al que haya leído la novela esta escena le resultará conocida. En todo caso, la realidad fue menos interesante. Terminé de orinar, salí del baño y me fui, pero ya la idea de una historia iba tomando forma en mi cabeza.

¿Por qué le pusiste ese nombre?
A veces los nombres aparecen sin que se los busque. Este fue el caso. Si tengo que aventurar una respuesta, diría «magia».

¿Cómo te llega la posibilidad de publicar con la editorial Muerde Muertos?
Cuando me enteré de la existencia de una editorial que se dedicaba a publicar terror argentino contemporáneo, me dije a mí mismo «esta es la mía», y le mandé un mail con la novela Los hombres malos usan sombrero. Me respondió José María Marcos casi inmediatamente… de forma negativa. Me dijo que por el momento tenían la agenda completa y que no podían sumar nada nuevo, pero que les escribiera más adelante. Después de eso, seguí de cerca el catálogo de Muerde Muertos, iba leyendo los libros de terror que habían sacado y que iban sacando para reseñarlos para El lugar de lo fantástico, mi blog. De esta manera, entablé una relación amena con los hermanos Marcos (José María y Carlos), y ellos me mandaban las novedades para que las leyera. Finalmente, José María me propuso participar del libro Haikus Bilardo (de él y de Fernando Figueras), junto a otros escritores como Luis Mey y Liliana Bodoc. Esa fue mi primera participación en Muerde Muertos. Después, le volví a escribir a José María ofreciéndole una nueva historia, La Tablada, y él me respondió diciéndome que le parecía muy larga para una primera novela, que lo mejor era sacar Los hombres malos. Fue una sorpresa para mí, primero porque ya no recordaba que se la había mandado, y segundo porque me pareció destacable que José María la hubiese leído a pesar de haberme dicho que no. Me reveló el nivel de profesionalidad de él y de la editorial Muerde Muertos.

¿Para el que todavía no leyó tu novela qué podrías adelantar de la historia?
Cuenta la historia de Alejandro Paredes, un estudiante de Letras que sueña con ser escritor, pero que ve que la realidad no tiene nada que ver con los sueños, salvo con las pesadillas. Después de una jornada agotadora en el trabajo, Alejandro encuentra a una nena llamada Carola escondida en el baño de hombres de un bar de Flores. La nena está muy asustada, y le dice que «los hombres malos» la quieren agarrar. Alejandro, entonces, decide ayudarla, más por una obligación moral que por verdadero interés, y después de eso su vida no va a volver a ser la misma. Muchas veces, el Infierno aparece después de querer ayudar a alguien…

¿Qué tenes del protagonista Alejandro Paredes?
Me han dicho que Alejandro es mi alter ego. Realmente no lo creo, aunque sí tengo que admitir que Los hombres malos usan sombrero es lo más autobiográfico que escribí hasta ahora. La primera versión data de cuando yo también era estudiante de Letras, por lo que las frustraciones del personajes eran las mías. Al igual que él, yo estaba casado y el hecho de tener un hijo formaba parte de las discusiones de todos los días. Para decirlo con simpleza, mucho de lo que le pasa al personaje responde a una necesidad de catarsis que me atravesaba en ese momento. Sin embargo, la forma de reaccionar de Alejandro, la forma de encarar los problemas y la forma de enfrentar el futuro no se identifican con la mía. Creo… Espero…

¿Qué buscas al escribir capítulos cortos?
En Los hombres malos, la intención era hacer entrar al lector suavemente en una realidad conocida, de todos los días. Los capítulos cortos funcionan como un estímulo para que el lector se deje llevar y vaya pasando de uno a otro, siempre un poco más, hasta que el terror y los golpes ya no lo dejen decidir y se vea obligado a seguir hasta el final. No siempre escribo capítulos cortos, pero en este caso me pareció que era la mejor forma para la historia. Varios lectores me han escrito diciéndome que no pudieron soltar la novela hasta terminarla (cosa que no les llevó más de un día, a lo sumo dos), por lo que no podría estar más satisfecho.

¿Cómo te definirías como escritor?
Me tomo el trabajo en serio y doy mi mejor esfuerzo. Puedo hacerlo bien o mal, las historias pueden estar buenas o no, pero tené por seguro que cuando entrego un relato (ya sea de una página o de trescientas) es lo mejor que pude hacer en ese momento. Estoy seguro de que puedo seguir mejorando, y mi intención es seguir haciéndolo, pero lo que doy para leer, con todos los errores que pueda tener, es el resultado de mucho esfuerzo y de mucha corrección. No puedo entender cómo hay escritores que entregan sus originales o suben sus cuentos a Internet con graves errores de ortografía y de redacción. Mis fallas son el resultado de mis limitaciones, no de mi desidia.

¿Qué escritores argentinos recomendarías leer?
Hay muchos escritores argentinos que están haciendo un gran trabajo. Recomiendo leer a mis «hermanos Muerde Muertos», José María Marcos, Pablo Martínez Burkett, Carlos Marcos, Fernando Figueras, Marisa Vicentini, Patricio Chaija, etc. etc. etc. También me gusta mucho Matías Bragagnolo, Samanta Schweblin y Mariana Enriquez. Es difícil, hay muchos y me gustaría nombrarlos a todos. Por eso, recomendaría leer la colección PelosDePunta, dirigida por los escritores Narciso Rossi, Luciana Baca y Rubén Risso. Ahí van a encontrar todo lo bueno del terror que se está haciendo en la Argentina. Ah, y no puedo dejar de mencionar a uno de mis autores argentinos favoritos, Rafael Pinedo, y a la mujer que me lo hizo conocer, Elsa Drucaroff, que además de una excelente crítica y docente, es también una gran escritora.

¿Qué objetivos tenes dentro del ambiente literario?
Mi objetivo es escribir, y escribo para sentirme mejor, para no dejar (como digo siempre) que los monstruos tomen el control. Ojalá pueda algún día vivir de lo que escribo, pero aunque ese día no llegue, seguiré escribiendo.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Acabo de terminar un libro de sietes cuentos llamado En la escuela, en el que cada relato pasa en la misma institución educativa. Por otra parte, estoy escribiendo una novela que, hasta ahora, lleva el título de Insania. Es algo así como un apocalipsis psicológico. Supongo que me va a llevar un buen tiempo porque tengo pensado hacerla bien larga. Por otra parte, escribo cuentos aislados constantemente y artículos y reseñas sobre literatura y cine. Me la paso escribiendo, básicamente. A lo mejor por eso sigo sonriendo…



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Luciana Baca: “Tratamos de salir de la capital y darle visibilidad a la literatura que se teje en las provincias”



Luciana Baca, escritora y editora, es una de las personas encargadas de crear la colección Pelos de Punta en la que se priorizan relatos en torno al género de terror divididos en diferentes tomos que por el momento son 13. Junto a ella, trabajan el escritor Narciso Rossi, ideólogo del proyecto y el escritor Rubén Risso. Baca estuvo hablando con Entre vidas acerca de este ambicioso emprendimiento y sus proyectos para desarrollar la editorial.



¿Cómo nace Pelos de Punta?
Nace en el verano del 2015 mientras corregía la primera novela de Narciso Rossi La caída de las lechiguanas (Thelema, 2015). Chat mediante, le comenté que tenía ganas de hacer un proyecto que reuniera a escritores de nuestra ciudad, San Pedro. Así, nació Perro Gris y con una mirada más abarcativa y dedicada de lleno al género de terror, nace PelosdePunta. Mientras estábamos preparando el primer tomo, MalaSangre, Rubén Risso, uno de los escritores participantes, le preguntó a Narciso por el tema de la tapa y así, de manera natural, Rubén empezó a trabajar con nosotros.

¿Cómo fue el proceso de selección de autores?
El que lleva la posta en ese aspecto del trabajo es Narciso pero todos colaboramos porque, antes que nada, somos lectores. Personalmente, soy lectora entusiasta de la literatura argentina y contemporánea: me encanta revisar catálogos de editoriales de acá y siempre trato de estar al tanto de las novedades en ese sentido. También hay colegas que nos recomiendan, los suplementos culturales de los diarios son una buena fuente y por supuesto, internet y su proliferación de blogs y redes sociales.

¿Por qué decidieron volcar la colección hacia el género de terror?
Quizá por el sentimiento de que, en nuestro país, el terror es el último orejón del tarro. Se leen muchos autores traducidos y, con la loable excepción de la editorial Muerde Muertos, no hay un espacio que reúna a escritores del género, jóvenes y argentinos. La mirada de PelosdePunta es muy federal también: tratamos de salir de la capital y darle visibilidad a la literatura que se teje en las provincias.

¿De los escritores que forman parte de las antologías cuáles te sorprendieron gratamente?
Muchos, el talento de los escritores argentinos es inabarcable. No podría decir ningún apellido, lo que le sugiero a los lectores interesados es, después de leer los tomos, ojear la sección de las biografías para saber qué otros títulos de los escritores pueden seguir leyendo. Se van a sorprender.

¿Cómo distribuyeron a los autores y a los estilos dentro de cada tomo?
La distribución de los autores y estilos es azarosa, total y absolutamente azarosa: hay autores inéditos al lado de escritores de vasta experiencia, los hay dedicados de lleno al género y otros que se animan por primera vez a esta aventura de escribir terror… Sólo en dos tomos hubo selección de los autores: en TacoAguja, ya que todos los cuentos debían ser escritos y protagonizados por mujeres; y en MalCriados, en el que los escritores y protagonistas debían ser adolescentes. Lo que sí puedo decirte es que cada tomo está perfilado desde su título (una frase o lugar común, como mencioné anteriormente) y una consigna de escritura, por ejemplo, en cada relato del primer tomo debía aparecer la frase “mala sangre”, o el tomo 8 SangreFría, cuya consigna era escribir una ficción a partir de un caso policial real.

¿Qué podes adelantar de tu relato La muerte en los tiempos de la cólera, que forma parte del tomo Entre dientes?
La consigna de ese tomo era ubicar la historia en un lugar húmedo. Se me ocurrió que el lugar obvio era la vera del río o las orillas del mar por eso quise proponer una vuelta de tuerca y que la humedad provenga de un ser humano, en este caso puntual, de su saliva. Eso es lo que puedo adelantar, lo que deseo es que el lector de este relato sienta un antes y un después en cuanto a viajes en colectivos respecta.

Para los que todavía no leyeron nada de tu autoría, ¿cómo te definirías como escritora?
Como yo me defina no es necesariamente como soy en verdad. Trato de ser inclasificable, no quiero que se me etiquete en ningún género o estilo por eso escribo de todo así como leo de todo. En este momento estoy terminando de escribir una colección de obras de títeres infantiles y empezando una novela sobre los taxi-boy. Así también como estoy leyendo lo último de John Waters y Budismo zen y psicoanálisis de Fromm.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
“San Pedro de leyenda” es mi primer libro y salió publicado por Perro Gris, emprendimiento en el que sigo trabajando en la actualidad. Perro Gris (lo pueden buscar en Facebook) edita escritores nóveles y la encuadernación es por completo artesanal lo que me demanda un promedio de ocho horas de trabajo por ejemplar. En este momento, estamos preparando la salida, para octubre, de cinco títulos nuevos.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Ni siquiera me considero una escritora con todas las letras, soy, antes que nada, una lectora ávida. No tengo ningún objetivo ni ningún interés en el ambiente literario, lo único que quiero es conocer gente que esté interesada en superarse como persona. Como dice Yupanqui: “que lo primero es el hombre, y lo segundo, poeta”.

¿Cómo fue la experiencia de Pelos de Punta dentro de la Feria del libro de este año?
Fue muy cálida, un lugar de encuentro necesario. Flavia Pantanelli, una escritora maravillosa que ofició de presentadora, dijo una frase que me dejó pensando: que el oficio de escritor es muy solitario. Y ver la sala de Zona Futuro plena de personas fue una alegría enorme. Debo agradecer, de manera muy especial, a Esteban Castromán, organizador del evento.

¿Cuáles son los pasos a seguir de la colección?
Lo próximo es publicar a los ganadores de la convocatoria de narrativa que realizamos el año pasado y quizá, dar nuestros primeros pasos como editorial.
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