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lunes, 20 de agosto de 2018

Catalina Motto: “Lo que más me gusta de la actuación es contar historias que toquen fibras al espectador y se vaya reflexionando”






La actriz Catalina Motto habló con Entre Vidas de sus comienzos en el mundo de la actuación y de la obra Dos, una desconexión que lleva más de cien funciones y actualmente se presenta todos los viernes a las 20:30 horas en El Método Kairós Teatro (El Salvador 4530, Palermo).




¿Cómo nace tu amor por la actuación?
Yo soy marplatense. Comencé a estudiar allá a los 12 años, por casualidad, porque tenía amigas que estudiaban, así que empecé  con Silvia Ferragine en la Alianza Francesa. Al año siguiente seguí estudiando pero con Carlos Castaño. Y ahí empezó todo. Formamos el primer grupo de teatro adolescente independiente de la ciudad. Él nos enseñó la disciplina, responsabilidad y el amor por esta profesión. Realizamos varias obras de teatro allá muy exitosas, realmente ahí empezó mi pasión por la actuación. A los 18 años me vine a vivir a Buenos Aires. Después, en Buenos Aires arranqué en el teatro San Martín, luego hice un año con Lito Cruz, luego los 4 años de formación actoral con Agustín Alezzo y finalmente con Pablo Bellocchio. Cuando llegué a Buenos Aires me costó retomar la actuación, ésta no es una ciudad fácil. Empecé a estudiar otras carreras hasta que pude volver a incursionar en esto. “Dos, una Desconexión” fue un gran impulso, me ayudó a crecer mucho en lo personal y como actriz. A partir de eso vinieron nuevos proyectos teatrales y cinematográficos como películas “Mario on Tour” y “Beyond the Sun” (en inglés).

¿Tenés alguna preferencia entre cine, televisión y teatro?
Me gustan los autores. No el cine, teatro o TV “prefabricado”. Me gusta cuando tienen algo interesante para contar. Algo que te deja pensando. Me gusta el drama, la comedia, el thriller. Veo mucho cine y teatro. Uno de mis directores de cine favoritos es Xavier Dolan.

¿Cómo surge tu llegada a la obra Dos, una desconexión?
Empecé a estudiar con Pablo Bellocchio y me llamó para un casting. Quedé y bueno, acá estamos. Cumplimos 100 funciones hace un par de semanas.

Para el que todavía no fue a ver la obra, ¿qué podés contar de la historia?
Somos 5 actores interpretando una pareja en diferentes instancias de la relación. Es una historia donde el público puede reflejarse en ambos personajes. Sus miradas, conflictos, lo que se dicen, lo que no se dicen, los momentos felices, la desconexión. Son humanos con todo lo que eso implica. En esta historia no hay “buenos” ni “malos”, sino personas atravesando un conflicto. Es muy interesante la devolución que nos hace el público, como los toca de cerca. Creo que es lo que más me gusta de la actuación es contar historias que toquen fibras al espectador y se vaya reflexionando.

¿Cómo fue el proceso de ensayos y en particular el de creación de tu personaje?
Fueron 6 o 7 meses de ensayo, realmente un proceso muy trabajoso, pero a la vez espectacular. Formamos un grupo humano hermoso encabezado por el director Nico Salischiker que desde el comienzo supo llevarse muy bien, siempre tuvimos una conexión increíble y eso es muy importante a la hora de encarar una obra. Claudia, mi personaje, fue atravesando distintas instancias a medida que íbamos ensayando, trabajé mucho; es un personaje muy difícil porque prácticamente hablo sola casi toda la obra. Trabajamos en conjunto con el director, también me apoyé mucho en mis compañeros. Hoy por hoy, viéndolo a la distancia, siento que mi personaje creció a la par que crecí yo también en estos 3 años. Creo que la Claudia de hoy es mucho más madura.

¿Qué podés decir de tu personaje y con qué desafíos te encontraste?
El mayor desafío fue el hecho de hablar sola, hablarle a un teléfono. El teatro (al menos como lo veo yo) es el otro, la atención está puesta en el otro, y al estar sola es mucho más difícil. Hoy por hoy, después de hacerlo hace tanto tiempo ya me divierto y puedo jugar mucho más.

¿Qué criterio empleas para elegir las propuestas laborales que te llegan?
Claramente el guion.

Entre Vidas es una página de entrevista en la que una gran parte de las notas son a escritores. ¿Vos escribís teatro o algún otro género?
Nunca escribí nada, por ahora, pero estoy tomando clases de guión. Quizá en algún momento me largue a escribir, aunque reconozco que es un trabajo muy difícil. Creo que la clave es dejar de juzgarme y animarme.

De los últimos libros que leíste, ¿cuáles recomendarías?
Últimamente me puse a leer clásicos que nunca había leído y el que me volvió loca es Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente artístico?
Seguir creciendo en cine y teatro. Me encantaría poder trabajar también fuera de Argentina.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy ensayando “Abulia” que fue la primera obra que escribió Pablo Bellocchio, pero esta vez dirigida por Maximiliano Zago. En septiembre voy a filmar la opera prima de Ignacio Lidejover que ideó junto a Zago. Además, estoy realizando mi primera asistencia de dirección en una obra a estrenar posiblemente a fin de año compuesta por un equipo íntegramente de mujeres. Eso me tiene muy motivada. Será dirigida por Marianela Avalos y actuada por Sol Agüero y Ailín Salas.



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sábado, 12 de mayo de 2018

Daniel Canney: “Los temas son, en su mayoría, autobiográficos”





Daniel Canney publicó su obra de teatro Almagedón o el final de la razón en un libro que salió por Azul Francia Editora y el autor habló con Entre Vidas acerca de dicho acontecimiento. Además, adelantó que está ensayando la segunda parte y que está escribiendo una sucesión de relatos en formato cuento que le gustaría que derivaran en una novela.

¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Muchas veces escribo incluso viajando en bondi. Pero al hacerlo sistemáticamente, busco estar cómodo. Quizá pongo alguna música que me inspire. Un cigarro. Una copa de vino.

¿Con qué frecuencia escribís?
Intento hacerlo todos los días. Buscando los momentos en cada espacio que encuentro libre.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu obra de teatro Almagedon o el final de la razón?
Mi cuerpo hecho un ovillo tirado en el piso. 

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre?
Siendo pequeño me inculcaron el temor de que el fin del mundo se avecinaba. A este le llamaban Armagedón. Llegué a la edad adulta y descubrí que, durante nuestra existencia, sufrimos varios finales. Alineando este concepto con la perpetuidad del Alma salió el nombre de Almagedón.  O el final de la razón surgió como subtítulo al entrar en conflicto con lo excesivamente racional. Cuando es la mente quien construye la repetición.

¿Cómo fue el proceso de escritura de la obra?
Catártico. En dos horas treinta ya la había arrojado sobre el titilante cursor de un Word. Claro que para ello fueron necesarios treinta y seis años de práctica.

¿De qué temas se nutre tu escritura? ¿De qué tema te gustaría escribir próximamente?
Los temas son, en su mayoría, autobiográficos. Si bien suelo crear nuevos esquemas, siempre está el punto de referencia con algo que me identifica e intento trascender. Me gustaría lograr con esto una escritura absolutamente honesta, prolija y dialécticamente deliciosa. Sobre esto quiero escribir.

¿Cómo se dio la posibilidad de editar la obra con la editorial Azul Francia?
Con Francisca nos conocimos actuando para un programa de televisión. Cuyo contenido (idea) inicial tuve el placer de escribir. Luego, la afinidad nos llevó a crear un bello vínculo que, con el tiempo (y compartiendo nuestros más sinceros sueños), tuvo, entre otras bellas consecuencias, que ella conciba su propia editorial y yo mi primera publicación. 

¿Qué repercusiones tuviste de la gente que leyó el libro?
Uf… Inesperadas. Ya me había sucedido con gente que vio la obra. No lo esperaba con el libro. Personas que me han dado bellas devoluciones. Que se han sentido tocadas por referencias y profundidades antes no vislumbradas. Que me han agradecido la honestidad por la cual pudieron reflejarse. No lo sé. Me da un poco de pudor admitirlo. Pero las repercusiones ampliaron el impulso que subyacía en mí, para continuar escribiendo.

¿Hiciste algún taller de dramaturgia?
Si. De adolescente. Ello marcó el transcurso de mi vida. Pues llegaron a publicarme en un diario local y tiradas independientes (esto en Puerto Madryn). Luego, con lo aprendido y leyendo asiduamente, logré armarme de un sistema para continuar pariendo letras.

¿Escribís o tenés pensado escribir otro género literario?
Escribí una obra que enmarca dentro del género de la ciencia ficción. Me divirtió hacerlo. Aún no la estrené. Considero que los géneros son pragmáticos a la hora de escribir, así que … veremos.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Además de lo teatral (ahora ensayando la segunda parte de Almagedón), estoy escribiendo una sucesión de relatos en formato cuento que me gustaría derivaran en una novela. ¿Ambicioso? No, como dije en un principio, sólo busco trascender, bañando sentires en tinta, para que luego, una vez transformados en letras, vuelen hacia nuevas libertades.




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domingo, 6 de mayo de 2018

Ariel Hernán Toledo: “Por alguna razón que aun hoy trato de descubrir, la guerra de Malvinas me perseguía”




El escritor Ariel Hernán Toledo habló con Entre Vidas de su flamante obra  de teatro Tumbamadre en la que la guerra de Malvinas cumple un papel preponderante. Además, adelantó que trabaja en una nueva obra y está cerrando una novela que está por entrar a etapa de corrección.

¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No sé si tengo algún ritual en particular. Solo sé que al momento de ejecutar la escritura necesito aislarme del resto y mantener un silencio que me permita volcar eso que está necesitando surgir. Apunto datos sueltos todo el tiempo. Acumulo frases, palabras, ideas. Y la noche suele ser un buen momento para bajar a tierra eso que uno fue masticando durante el día.

¿Con qué frecuencia escribís?
Todo el tiempo. Tengo la costumbre de escribir en pequeños papeles, hojas A4 que doblo en cuatro. Esas pequeñas páginas que se forman me contienen y me obligan a respetar ciertas cuestiones que no tengo muy claro cómo llamarlas, pero que me ayudan a sentirme cómodo y seguro.

¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
Mi padre, sin dudas. En casa los libros siempre fueron parte de la cosa diaria. Él es un gran lector, un tipo crítico y refinado. Hemos tenido siempre largas conversaciones en torno a la literatura y lo que gira a su alrededor.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la historia de tu obra de teatro Tumbamadre?
No fue una imagen. En realidad, por alguna razón que aun hoy trato de descubrir, la guerra de Malvinas me perseguía. Algo que volvía a mí todo el tiempo y me atravesaba. Algo que incomodaba. Recuerdos, datos, historias que estaban ahí y de las que no lograba despegarme. Esa fue la razón por la que termina naciendo Tumbamadre. Escribo para quitarme las cosas de encima, eso que incomoda y molesta. De alguna manera, le devuelvo al mundo lo que el mundo deposita en mí.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre?
Es un juego de palabras. Lo de tumba es porque eso es lo que represento para los chicos que fueron a pelear, una tumba desde el vamos. Lo de madre es porque en esa época a las islas les decían, las hermanitas perdidas.

¿Cómo fue el proceso de escritura de la obra? ¿Realizaste alguna investigación previa?
No. El texto lo escribí en dos noches, casi como un vómito. Luego fueron algunos días de ajustar y afinar lo escrito. Necesitaba quitarme de encima eso que incomodaba. Sentarme a hacer archivo hubiese influido y quizás hasta de manera negativa sobre esas cosas que necesitaba decir.

¿Qué repercusiones tuvieron de los espectadores?
Por suerte fueron buenas. Hubo de todo, gente que salió emocionada, gente que agradecía que sigamos manteniendo viva la memoria sobre nuestra historia más reciente. La memoria histórica debe ser política de estado permanente. El teatro tiene las herramientas necesarias para hacer valer esa memoria. El escritor tiene la obligación de involucrarse con su tiempo, narrar la historia, dejar testimonio de aquellos que fue y que nos hace.

¿De qué temas se nutre tu escritura? ¿De qué tema te gustaría escribir próximamente?
Los temas van surgiendo en base a las inquietudes que se van asomando en el camino. Por alguna razón, los temas aparecen y se renuevan todo el tiempo.  Me nutro de imágenes, sensaciones, experiencias. Entiendo a la literatura como una consecuencia de algo mayor. Es ejecutar eso que no tiene nombre.

¿Qué libros o autores recomendarías?
Son muchos y es difícil pensar en una pequeña selección, pero te puedo nombrar rápido y de memoria algunos como, Gabriela Cabezón Camara, Juan Rulfo, Roberto Arlt, Pascal Quignard, Eduardo Lalo.

También escribís narrativa, ¿con qué género te sentís más cómodo?
Cada uno de ellos tiene su magia. El teatro me da la posibilidad de generar algunos espacios que la narrativa no me lo permite. En cambio con la prosa puedo abordar algunas cuestiones mucho más profundas y jugar un poco más con las formas.

¿Cómo fue la experiencia del año pasado con el programa de radio Ficticios? ¿Tienen intenciones de volver?
La experiencia fue maravillosa, incluso superó por mucho lo que habíamos pensado en un principio. La intención primaria era tener un espacio para poder hablar de literatura y de lo que gira en torno a ella. Pero la cosa creció  y nos obligó a estar a la altura de ese crecimiento. El programa, el ciclo de lecturas, fue toda una experiencia increíble que no hubiera sido posible sin la generosidad de los escritores que siempre estuvieron dispuestos a hacernos la segunda.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy terminando de escribir y comenzando a corrigiendo una nueva obra de teatro que supongo se estará montando para la segunda mitad del año. Estoy cerrando una novela que se está metiendo en pleno proceso de corrección y armando un poemario.



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sábado, 18 de noviembre de 2017

Solange Verina: “El año pasado fue para reconfirmar que amo actuar”




La actriz Solange Verina estuvo hablando con Entre Vidas acerca de su exitosa carrera como actriz que comenzó en Chiquititas y luego continuó en Cebollitas, dos recordados programas infantiles de la década del noventa. Después de un tiempo de ausencia, el año pasado volvió a la actuación con la obra La vida resuelta y la serie web Selfie. Este año estuvo en Ecuador haciendo una revista junto a Pablo Granados y Valeria Britos, actualmente ensaya una obra y en el verano empieza a ensayar otra obra. Además, de estar con dos series web.




¿Cómo se dio tu llegada al programa Chiquititas?
Venía hace tiempo haciendo castings para otros programas y ya me tenían vista, por lo cual me llamaron para decirme q estaba preseleccionada.

¿Qué repercusiones tuviste luego de aparecer en el programa?
Nadie lo podía creer, mis amigos del colegio no entendían nada, era una sensación rarísima, porque además yo venia grabando desde unos meses antes y el boom se dio de repente, no sabíamos que iba a ser tanto.

¿Qué fue lo más loco que te tocó vivir?
Lo más loco es todo lo q se fue generando, las masas de gente que se acumulaban para vernos, saludarnos, cuando uno en realidad no sabía bien que estaba pasando ,primero porque éramos chicas, segundo, porque arrancamos el proyecto sin saber qué podía suceder.

¿Cuál fue tu vínculo con Romina Yan?
Muy lindo, tengo hermosos recuerdos de ella, muy buena, con paz siempre, humilde...una hermosa persona que me pone bastante triste recordar.

¿Por qué pensás que después de tantos años todavía la gente se acuerde de Chiquititas y en tu caso, del personaje de Vero?
Porque Chiquititas fue un suceso, es atemporal....lo siguen viendo niños de 12 años y chiquitos de 4 que aún escuchan sus canciones porque sus mamás o tías se las ponen y les encanta. Me pasa a mí con mi sobri...es algo increíble y emocionante. Vero era muy buena y dulce y creo que eso hacía que la quisieran mucho.

¿Qué anécdotas recordás del programa?
Muchas cosas de los recreos jugando con las chicas, sobre todo con Jime, Georgi y Agus que éramos un cuarteto divino....armábamos canciones, historias, cosas de chicas...muy unidas muy lindo.

¿Cómo fue pasar a otro programa exitoso como Cebollitas?
Fue raro, yo no me quería ir de Chiquititas, es como cuando te cambian de colegio y vos no querés, pero bueno caí en un cambio de elenco y esa fue la propuesta que igual estuvo genial porque Cebollitas fue otro hermoso programa y además grabábamos al lado de Chiquititas.

El año pasado volviste al teatro con la obra La vida resuelta y este año estuviste con la serie web Selfie, ¿cómo fueron esas experiencias?
El año pasado a full con La vida resuelta, obra que amé e hice todo el 2016 y después hice otra más, Regalos de navidad con un personaje muy lindo también. Dos lindos desafíos donde me di cuenta que me encanta el teatro y esta bueno disfrutar de eso y no solo de la tele (aunque la extraño) y la serie fue algo nuevo, muy divertido en dónde además hicimos un muy lindo grupo. El año pasado fue para reconfirmar que amo actuar.

Hace poco estuviste en Ecuador formando parte de una revista en la que también estaban Pablo Granados y Valeria Britos. ¿Qué podés contar de la obra y del recibimiento que tuviste en Ecuador?
Ecuador fue mágico, me pasaron cosas hermosas en menos de 2 meses, me trataron tan bien que estoy planeando la vuelta. Cebollitas allá fue y es algo impresionante que se repitió además varias veces, entonces te conocen todos. La obra era una revista. Muy linda con muy lindo elenco mitad ecuatoriano y mitad argentino. Todo armado por Juan Yacuzzi, y yo participaba del skech humorístico junto con otros actores como Pablo Granados y Valeria Britos, con los que hice una hermosa relación.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente artístico?
Quiero seguir generando cosas, que no se corte esto de la actuación, sea en teatro, tele o web, y que sigan apareciendo proyectos!

¿Qué proyectos tenés actualmente?
Hace unos días grabe un video clip con un chico que se la lanza como cantante, estoy ensayando una obra divina que es una adaptación de Moliere, y muy posiblemente en el verano empiece a ensayar otra! Y tenemos en vista la filmación de una serie web nueva, así como la parte 2 de Selfie. Además, de mis clases de teatro a niños que sigo dando y tratando de regresar con mi marca de ropa para bebes, Pqñas criaturas.



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domingo, 30 de abril de 2017

Sol Pavéz: “Aparece el deseo o la necesidad de hacerlo y entonces escribo"




La dramaturga y directora Sol Pavéz editó su obra de teatro Munus a través de Peces de Ciudad, en la que dos mujeres llamadas Carmiña y Simona reciben la llegada de un forastero que viene de otro lugar y comienza a necesitar ser parte del mundo que habitan las dos mujeres. La autora, adelantó que está trabajando en su próxima obra En mí.



¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No tengo rituales, aparece el deseo o la necesidad de hacerlo y entonces escribo.

¿Con qué frecuencia escribís?
Por épocas muy seguido y otras no tanto.

¿Cuál fue la imagen disparadora que dio inicio a la escritura de tu obra de teatro Munus?
Un mundo en la noche, una ruta arbolada, muchas mujeres, una pequeña casa, bombones y un forastero.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre al libro?
Por el significado del término,  siento que cristaliza la obra, es el deber y el don que se da porque se debe dar y no se puede no dar, implica pérdida, sustracción, cesión, es la obligación que se tiene para con el otro, de esta forma la comunidad se transforma en personas unidas por un deber, por una carga, no precisamente por algo que se tiene, si no por algo que falta, una falta que se tiene en común. Un conjunto de personas unidas no por un “más” si no por un menos, a las que las une el deber por el otro. Dentro de la obra este significado lo ponen de manifiesto las mujeres.

¿En qué te basaste para construir los personajes de Carmiña y Simona?
En la observación del mundo femenino, en lo absurdo y ridículo de determinados mitos y mandatos que son naturalizados, en vivencias y en el lugar que ha ocupado la mujer a lo largo de la historia.

Además, aparece el personaje del forastero John. ¿Tuviste alguna referencia previa?
No, elegí  un forastero ya que esto  construye el mundo de Munus, un hombre que llega  desde otro lugar y comienza a necesitar ser parte de este.

¿Cuánto tiempo te llevó la escritura de la obra?
Alrededor de un año.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con la editorial Peces de Ciudad?
A través de otro autor, Manuel Eiras, quien ya había publicado en la Editorial, nos pusimos en contacto y fue una experiencia hermosa.

¿Qué obras de teatro recomendarías?
Recomiendo dos ciclos muy interesantes por su variedad poética, Divinas Glorias y Monoblock organizados por Natalia Carmen Casielles.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
En mi  próxima obra En mí. La cual forma parte de un ensayo basado en un sustento teórico que indaga en la interpretación de mismos elementos en distintos contextos y poéticas; del cual forman parte también Munus y La ilusión,  el ensayo fue publicado por la Universidad de Palermo en el libro, Reflexiones Académicas I, del Congreso Tendencias Escénicas y se llama   “Tres espacios, tres tiempos, Munus, la ilusión en mí”.



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miércoles, 22 de junio de 2016

Martín Mild: “Cuando trabajaba como coordinador de grupos usaba mucho el Teatro en mis proyectos”






El actor Martín Mild estuvo hablando con Entre Vidas acerca de sus comienzos como actor y de su sala de teatro Dynart Espacio de Arte en las que se desarrollan diferentes actividades como Clases de teatro para todas las edades, improvisación, stand up, canto y técnica vocal, yoga, entre otras.



¿Quién te inculcó tu amor por la actuación?
Mi viejo actuaba en el Teatro Gauchesco de chico y era bastante histriónico, pero a mí ya de chico me gustaba bastante lo de armar personajes, inventar historias y me pasaba ratos largos poniendo caras frente al espejo.

¿Cuáles fueron tus comienzos como actor?
Cuando trabajaba como coordinador de grupos usaba mucho el Teatro en mis proyectos. De a poco me comenzaron a llamar por mis Unipersonales. Luego de algunos seminarios de clown, entre en una cooperativa que dirigía Carlos Kaspar. También, me formé en Técnicas Psicodramáticas.

Creaste varios personajes, ¿cuál es tu preferido?
Realmente son todos muy diferentes, cada uno tiene algo especial pero Hellen (La Niña Diabólica) es mi debilidad. Tiene mucha profundidad y un gran compromiso.

¿En qué te inspiraste para crear tu personaje Glorieta del Carril?
Glorieta en sus comienzos fue solo una voz radial y luego, tuve que agregarle un cuerpo. Se estuvo incubando muchos años. Es un mix de una profesora de literatura del secundario, que tenía un timbre y una forma de articular las palabras muy particular y varias señoras moooy bien, tipo zona norte.

¿Qué trabajo previo realizas antes de construir algún nuevo personaje?
Bastante observación, voluntaria e involuntaria. Hay cosas que me llaman la atención y simplemente se me pegan, un gesto, una actitud corporal o una frase. Eso es lo primero. Después le pongo el cuerpo, que me pasa a mí con ésto, como se mueve el personaje y así comienzo a construir su mundo, qué siente, qué piensa, cómo habla, la gestualidad, etc.

¿Cómo surge tu obra Alververaz?
Alververaz es un Unipersonal bastante autorreferencial por momentos. Es el primero que escribí y actúe en nuestro Espacio, fue una necesidad de decir acá estoy, como un recorrido de todas las experiencias de vida que vamos teniendo y la complejidad del ser, contado a través de personajes, que muestran sus contradicciones. Como dice su frase final: ¨Solo cuando te atrevas a mirarte al espejo sin miedos… Alververaz¨.

¿Cómo nace la idea de tener tu propia sala?
Realmente es un proyecto que uno siente que estuvo desde siempre. Me cuesta pensar que alguien se levante un día y diga quiero tener un teatro. Sería raro. Desde chico no solo jugaba a actuar y disfrazarme, me fascinaban los teatros, su magia. Siempre me gusto la totalidad de ¨Lo Teatral¨: Técnica, Escenografía, Actuación, Vestuario, Dirección. Todo me interesa.

¿Por qué decidiste ponerle de nombre Dynart?
Originalmente la idea fue Dinamo, pero existían espacios con ese nombre y lo acortamos Dynart. Del Dinamo, nos interesaba captar la idea de Movimiento y Energía y le sumamos el Art en relación a todas las Propuestas artísticas que se desarrollan en nuestro Espacio.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de armar tu espacio?
Uffffff, ¿te cuento? Un año estuvimos todos las tardes buscando el lugar adecuado, la remodelación, la burocracia, el armado de las propuestas, la convocatoria. Todos hermosísimos obstáculos que volvería a repetir. Aunque pensándolo bien prefiero obstáculos nuevos.

¿Qué actividades se desarrollan actualmente en la sala?
Por suerte tenemos un montón de propuestas entre las clases, los seminarios, las charlas y los espectáculos. Cabe destacar que estamos sumamente conformes con el nivel de excelencia de las mismas. Tenemos Clases de teatro (Niños, adolescentes, adultos), improvisación, stand up, canto y técnica vocal, hatha yoga, reeducación postural hipopresiva, y un montón de propuestas y espectáculos en la cartelera que pueden consultar en nuestra página web: www.dynart.com.ar

¿Cuáles son los próximos objetivos que te fijaste para Dynart?
En lo Inmediato estamos con los ensayos y puestas para las obras que se estrenan en julio, agosto y septiembre. Y en un futuro, la idea es seguir aumentando la cantidad y variedad de propuestas de formación, continuar trabajando para ofrecer workshops, charlas y seminarios de calidad.

¿Qué proyectos tenes como actor o director?
Tengo varias cosas dando vueltas, una obra de clown y un unipersonal. Pero en lo inmediato me anoté en un seminario de bufón en la escuela de Marcelo Savignone para seguir investigando.




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domingo, 14 de diciembre de 2014

Luján Bukowski: “Pensé que actuar no podía apasionarme más hasta que conocí a Julio Chávez”





Entre vidas estuvo entrevistando a la actriz Luján Bukowski, que nos estuvo contando acerca de su gran año en el que fue una de las protagonistas de la obra de teatro "Fuera de línea" de Agustín Aguirre, con la que recibieron el reconocimiento de La Legislatura por ser declara de Interés Cultural.


¿Cómo nace tu pasión por la actuación?
Cuando me preguntan eso me cuesta dar una respuesta simple y directa. No sé si la pasión por esta profesión me eligió o yo la elegí a ella... Filmé mi primera publicidad al año y medio, y fue mi primer acercamiento al ¨medio¨. Luego de eso hice varios comerciales más, y curiosamente son los recuerdos de mi infancia que más claros y vivos tengo. No vengo de familia de artistas, mis padres nunca fomentaron demasiado mi creatividad... Es de esas cosas que no se pueden explicar. No sé de donde nace, siento que estuvo conmigo siempre. Y sin dudas, se fue afianzando cuando comencé a formarme y cada docente me fue despertando nuevas inquietudes y desafíos.

¿Qué docentes fueron los que más te marcaron en tu formación? ¿Qué aprendiste de ellos?
Siempre fui muy selectiva a la hora de elegir con quien formarme, por eso siento que cada maestro me marcó en la etapa que compartimos. Emilia Mazer fue mi primera docente a nivel profesional, ella me abrió otro mundo a la hora de ver teatro, a la hora de leer obras. Fue muy intenso y sin dudas marcó mi formación futura. Empecé a estudiar con ella siendo muy chica, y ella es tan potente como docente, que a veces siento que recién ahora entiendo de qué me hablaba... También estudié en El Excéntrico de la 18, con Luis Romero. Joy Morris me aportó un mundo de técnicas y ejercicios que no solo aplico a mis trabajos sino a la vida cotidiana. Sus enseñanzas me dieron un accionar para chequear y trabajar en mi artista a diario. Eso es impagable. Actualmente estoy haciendo un seminario para actores con Julio Chávez. Le gente dice que Julio es un GRAN actor, porque no lo conocen como docente. Es difícil poder resumir todas las herramientas que te da. Genera constantemente interrogantes, inquietudes, te obliga a revisar todo tu instrumento y ponerte al servicio de cada trabajo por pequeño o simple que parezca. Pensé que actuar no podía apasionarme más hasta que lo conocí a él.

Con semejantes maestros y tantos actores que actualmente son profesores, ¿tenes pensado dar clases en algún momento?
Le tengo un profundo respeto al rol del docente y a todo lo que ese trabajo conlleva. No digo que nunca lo haría, pero siento que todavía me falta trabajar y descubrir muchas cosas en mi persona para poder formar a otra.

¿Cómo surge la posibilidad de estar en la serie on line Éxtasis? ¿Cómo fue la experiencia?
Llegué a Éxtasis por intermedio de un casting. Fue un aprendizaje y un crecimiento de principio a fin. Era el primer proyecto de la producción, de la directora. Se fue formando el perfil del programa con el pasar de los rodajes y la composición de cada actor. Todos aportamos nuestro granito de arena y luchamos con los inconvenientes para sacarlo adelante. Creo que logramos un producto muy digno con las herramientas que teníamos.

Este año estuviste en la exitosa obra Fuera de línea, ¿qué pensaste al leerla por primera vez? ¿Qué objetivos te habías planteado con la obra?
Mi criterio para decidir participar de un proyecto es que el mismo me guste y me genere un desafío. La primera vez que leí ¨Fuera de Línea¨ sentí eso. Nunca había hecho una comedia con ese tipo de humor, la puesta que planteaba Agustín Aguirre (el director) me pareció muy original. Trabajar con la dificultad de estar sentada en la misma posición toda la obra y sostener el comportamiento de mi personaje. A la vez interactuar con mis compañeros y que se genere una dinámica. Agustín es un apasionado y si trabajas con él te subís a su viaje. La primera vez que nos reunimos con el equipo completo nos dijo que la obra iba a estar lista en un mes, y así fue. Fueron muy pocos ensayos pero intensivos. Y creo que tuvimos un gran resultado. Incluso creo que superó las expectativas de todos. No es fácil estar 7 meses en cartel con un buen número de público. Las funciones a beneficio, como la que hicimos en la Villa 31. El reconocimiento de la Legislatura... creo que más no podemos pedir. Y ni hablar, de lo que crecí y disfruté compartiendo el escenario con mis compañeros. Son todos profesionales generosos, comprometidos; fue un privilegio. FDL me dejó grandes amigos.

¿Qué proyectos tenes?
Estoy con varios proyectos nuevos. Algunos en los que me convocaron y otros generados por mí, muy pronto te contaré las novedades. A medida que se concreten los iré compartiendo pero puedo adelantarte que voy a hacer cine, teatro y televisión. Estoy muy agradecida a la vida.
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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Agustín Aguirre: "La obra persigue el fin de la reflexión y el humor principalmente"




El guionista y escritor Agustín Aguirre decidió incursionar en el ámbito teatral y adaptó su popular blog “El Bobero” a un unipersonal que será protagonizado por el actor Sebastián Fernández. El ingenioso autor vio que la mejor manera de darle un cierre al personaje que realiza una crítica anormal contra la gente normal era a través de un espectáculo teatral. Aguirre estuvo hablando con Entre vidas acerca de la obra “El Bobero” que estará todos los viernes a las 23 horas en el Teatro N/Artaza, cuyo estreno será el viernes 14 de septiembre.


¿Cómo surge la posibilidad de llevar a teatro la obra El Bobero?
La realidad es que yo no lo había pensado. Después de un reportaje con Alejandro Fantino me llamo un productor y me dijo que quería lo mismo que en la entrevista pero arriba de un escenario. Lógicamente me negué porque no soy actor. Finalmente luego de muchas idas y vueltas decidí hacerlo con Sebastián Fernández.

¿Qué te llevó a considerar a Sebastián Fernández como el actor ideal para el papel?
Lo primero fue el talento. Y lo que más me gustó de él fue la dedicación y el compromiso. Es muy dificíl tratar con un actor que deje el ego de lado para que todo salga bien.

¿Cómo llegaste a él?
A través de Claudio Cabré, el productor de la obra, que también es un excelente profesional. Lo estudiamos un poco pero en la reunión nos dimos cuenta de inmediato que era el indicado.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de empezar el proyecto?
La realidad es que soy un tipo de carácter marcado. No me gusta nada fumarme el ego de nadie. No me importa si sos Chris Rock o un desconocido. Tuve que tratar con demasiados egos y eso me hizo tambalear, a un mes del estreno casi mando todo a la mierda.

¿Qué cambió para que no dejaras el proyecto de lado? 
La seriedad de la gente que conocí. Antes de Sebastián estuvo Sofia Elliot, que es una genia y por un pequeño problema no podíamos hacerlo. Pero si no lo hacía con Sebastián no iba a hacerlo. La gente cada vez se compromete menos. No existe más el esfuerzo, están todos corriendo por algo que los salve. Quiren dar el batacazo. Es un reflejo de la realidad.

Contame el proceso de selección del equipo que te acompaña en el unipersonal.
El equipo se conformo con Silvina Eiseinstein, que aparte de ser mi amiga es la persona con la que escribo para televisión. Ella me ayuda en la adaptación. Por otro lado está Claudio Cabre que es el productor. Sebastián Fernandez es el actor, y también agrego cosas suyas. Y por último estoy yo en una especie de debut de director y autor.

¿Qué sensaciones te está dejando tu primera experiencia como director de teatro? 
La verdad que muy positivas. Lo disfruto, sino no lo haría. Es un mundo que desconozco, pero otra puerta para exponer lo que pienso. De todos modos la obra persigue el fin de la reflexión y el humor principalmente. Creo que ese es mi fuerte y quiero explotarlo. Después la gente dirá.

La obra es una adaptación de tu exitoso blog El Bobero. ¿Cuánto te llevó la adaptación a teatro y qué tan difícil fue seleccionar con tanta variedad de temas que aparecían en la página?
La verdad es que había más de quinientos textos. No sé cuando tuve tanto tiempo. Seleccione lo que más me indignaba, para mi esta obra es darle un cierre definitivo a "El Bobero", siempre dije que él no podía tener vida, y ahora se la estoy dando para poder matarlo y continuar con otras cosas.

¿Con qué se va a encontrar el público que vaya a ver la obra?
Con reflexiones de la vida cotidiana llevadas al paroxismo. lo que intentamos hacer es mostrar lo irrisorias que son algunas costumbres o comportamientos humanos. Y como muchas veces la crítica no sirve de nada, los ponemos en ridículo. Nadie quiere estar en ridiculo. Creo y espero que la gente se ría y mucho.




¿Qué te llevó a elegir al teatro N/Artaza para realizar el unipersonal?
El buen compromiso de Monica Navarro. Me pareció todo muy serio y bien manejado. En este ambiente parece que hay muchas personas pero todos se conocen entre si. El teatro fue muy serio en todo momento.

El personaje de "El Bobero" es definido por vos como un adulto sociópata que se centra en intentar hacer "una críticar anormal contra la gente normal". ¿Podrías adelantar alguno de los temas de los que hablará en el espectáculo?
Sí. Vamos a hablar de la medicina, de las salas de espera, de los taxistas, de los rugbiers, de la obesidad, de la inseguridad. La realidad es que los temas son muy variados, y donde vi el hueco para poder analizarlo desde un lado gracioso lo aproveche. El contenido es fuerte, y sacamos muchas cosas para que nadie se sienta ofendido, pero creemos que es original y distinto a lo que se denomina "stand up".

Ahora que estás incursionando en el teatro, ¿tenés pensado escribir obras de teatro?
La realidad es que en lo único que pienso es en el mar. Claro que detras de esto habrá nuevas cosas. Siempre es así, pero desde muy chico me acostumbre a vivir el día a día. Y en este momento como dije antes necesito el mar, vacaciones, y no pensar en nada por un mes como minimo, jaja.

El estreno de la obra es el viernes 14 de septiembre a las 23 hs en el teatro N/Artaza, ¿hasta cuándo va a estar la obra en cartel?
Tenemos pensado hacerlo por dos meses. Dependiendo de cómo venga veremos si lo extendemos o lo cortamos. La idea es que sea algo bueno y terminarlo en el mejor momento, el que hace arte sabe que pèrseguir el dinero es un error, por eso no quiero caer en depender de la taquilla, el día que no nos guste más bajaremos la persiana.

¿Qué proyectos tenés para el futuro?
En este momento estamos negociando con una productora extranjera dos series de television y tengo muy atrasado mi segundo libro. sigo escribiendo en distintos medios, pero intento elegirlos más que antes.

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miércoles, 25 de julio de 2012

Francisca Mauas: “Prefiero la libertad de la improvisación y que la lucha siga siendo día a día”




Francisca Mauas es actriz, dramaturga, productora y directora. Actualmente protagoniza la obra “Una vez inmóvil” junto a los actores Nicolás Salischiker y Santiago Fraccarolli, presentándose todos los viernes a las 21 hs en el Teatro El Fino. Mauas habló con Entre vidas acerca de sus comienzos y de su excelente presente al frente de un proyecto muy recomendable la cartelera teatral.


¿Quién te inculcó el amor por el teatro?
Es una buena pregunta.  Creo que nació de adentro mío, me lo inculqué yo misma.  A mi familia le gusta el teatro pero me enseñaron más el hábito de la lectura y la escritura que del teatro en sí mismo. 
Actuar me gustó desde chiquita, entonces no puedo pensar en un momento determinado en el que supe que me gustaba…

¿Cómo te organizas para poder actuar, producir, dirigir y además escribir las obras? ¿De todo eso qué es lo que más disfrutás?
Al principio las cosas suceden de a una y cuando avanza la cosa, se viene el caos de todo a la vez.  Primero vivo la etapa solitaria de la escritura.  En ese proceso aparecen ya imágenes, posibles puestas y demás.  Una vez que termino de escribir, empiezo a buscar actores y a armar el equipo para empezar a ensayar.  Y ya cuando eso está en camino y tenés fecha de estreno, empieza el ajetreo.  Un bello caos que después se extraña. Disfrutar, disfruto de todo.  Pero si tengo que elegir una etapa más cómoda y segura, elijo la escritura.  Es un momento y un espacio donde siento confianza y serenidad.  Me llevo bastante bien conmigo en esa etapa.  Será porque al escribir en soledad uno se marca sus propios tiempos y se perdona también errores que en acción o en grupo no tanto. 

¿Cómo surge la historia de tu nueva obra “Una vez inmóvil”?
Primero me imaginé un personaje.  Un personaje importante, respetado, con mucho poder en su discurso, un gran orador, que fuera seductor y tan noble como villano.  Inventé un escenario donde sus subordinados le preparasen un lugar donde refugiarse de un peligro que corre.  Y la atención se me fue hacia esos personajes.  Empezaron casi solos a ser los protagonistas de la historia y su líder pasó a ser una excusa para contar los conflictos entre ellos.

¿Con qué obstáculos te encontraste al momento de llevar a cabo el proyecto?

Obstáculos un montón.  No sé si más que en proyectos anteriores pero se sintieron fuertes esta vez.  Supongo que cualquiera que hace una obra lo sabe.  Se nos va vida trabajando duro, contra el mundo muchas veces, porque la entrega es absoluta en el mejor de los casos y siempre que hay entrega, aparecen contrariedades.  Intentar resolver cosas a veces sin saber, con nuestro instinto, puede traer dificultades.  Pero sin piedras en el camino supongo que sería aburrido. 


¿En qué te basaste para elegir la de sala del Teatro El Fino?
El Fino es un teatro precioso y es perfecto para contar esta historia.  Está bien ubicado y el trato es excelente en todo sentido.  No es fácil encontrar un espacio donde las cosas sean más o menos armoniosas y justas para todos.  En El Fino la gente la pasa bien.

¿Qué repercusiones estás teniendo con la obra?
De parte del público tengo repercusiones de toda clase.  Eso me gusta.  La obra presenta interrogantes y me divierte escuchar interpretaciones.  Prefiero que en vez de preguntarme dudas sobre lo que vieron, me vengan con respuestas.  Al fin y al cabo es el espectador quien termina de escribir la historia. 

¿Por qué decidiste dirigir la obra junto a Judith Schmorak?
Al estar fuera y dentro de escena, necesito sí o sí una mirada externa.  Yo me considero más como una directora general del proyecto y a ella como una directora actoral.  La elegí a Judith porque la conozco hace años y ya hemos trabajado juntas, porque es una genia, excelente actriz y directora y además una amiga con la que tengo toda la confianza del mundo.  Necesito mucho ese apoyo de alguien parecido a mí y a la vez diferente, que me sostenga y que reme a mi par.  Y ella es todo eso. 

¿Por qué elegiste el género de suspenso para contar la historia?
El suspenso me gusta y creo que en teatro se ve poco.  Estamos acostumbrados a ese género en películas pero no tanto en obras teatrales.  Me divierte actuar el suspenso.  Una vez inmóvil fue yendo para ese lado de a poco.  La intriga que empezó a generarse la llevó al suspenso sola.  Las dudas, la sospecha constante, el encierro y el afuera, son elementos que llevan inevitablemente al suspenso.

Para las personas que todavía no vieron “Una vez inmóvil”, ¿por qué tendrían que ver la obra?
No quiero vender mi obra yo misma porque suena raro.  Les diría dos cosas: una que vengan a ver a mis geniales actores y la otra que vayan al teatro en general.  A ver cosas nuevas, cosas escondidas por ahí, las que les recomiendan, las que encuentran al azar, las que por alguna razón les llaman la atención.  Que no las dejen morir.  El teatro independiente tiene mucho esfuerzo puesto y por ende mucho amor.  Nada tan malo puede salir de eso. 
Hay que ir más al teatro, eso diría. 

¿Qué proyectos tenés para el futuro?
Como proyecto inmediato tengo otra obra, que recién estoy escribiendo pero ya bastante encaminada.  Ideas y proyectos más hacia futuro tengo innumerables.  Me gusta hacer películas en mi cabeza y obras también.  Después elijo una y le doy vida.  Trato de no perder el ritmo creativo y estar siempre activa para no dejar de generar cosas.


¿Qué aspiraciones tenés dentro del ambiente teatral?
Soy arena que vuela con el viento, la verdad.  No tengo un objetivo que quiera alcanzar.  Tengo claro que no quiero parar de hacer obras.  Lo que pueda pasar o ser de mí, no me sale planearlo. Las cosas más lindas me pasaron así, sorpresivamente, y a veces llenarse de grandes objetivos puede ser frustrante o contraproducente también. Prefiero la libertad de la improvisación y que la lucha siga siendo día a día. 
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jueves, 14 de junio de 2012

Melisa Freund: “Me llama la atención como las parejas se miran durante la función asintiendo lo que los personajes dicen”





Melisa Freund tiene muchos años de experiencia como actriz pero éste año también se luce como dramaturga, productora y directora en la obra teatral “Casi que no está”, todos los viernes a las 21 hs en Elefante Club de Teatro, ubicado en Guardia Vieja 4257. Asimismo, también forma parte del elenco de “Vuelve”, obra escrita y dirigida por Paula Marull. Freund estuvo hablando con Entre vidas acerca de su exitoso año y de sus nuevos proyectos.


Sos actriz, dramaturga, productora y directora, ¿con qué te sentís más cómoda?
Como actriz siento que tengo más experiencia y hasta formación, te diría. Como dramaturga si bien es la primera obra que dirijo, tengo escritos varios materiales y muchos años de talleres y entrenamiento. Me gusta mucho la situación de trabajar sola en casa con la computadora, me divierte mucho. El rol de directora aparece más por añadidura de la dramaturga y me gusta muchísimo, y como no tengo formación específicamente en ese campo, siento que dispongo de mucha libertad a la hora de buscar, por que no tengo en la cabeza un “abc” de como están “bien hechas” las cosas. Con la actuación me empezó a pasar hace poco, que me olvido de la teoría, que largue los manuales y me doy mas permiso a la hora de jugar. Y la productora nace más como una necesidad de llevar a cabo mis propios proyectos, aunque no descarto la idea de hacerlo para otros equipos de trabajo, es un rol que me sienta muy cómodo, por que soy de resolver y bastante organizada.

¿Cuál fue la imagen disparadora para escribir la obra “Casi que no está”?
En la primera etapa tome una imagen que tenia escrita hace muchísimo tiempo, que era la de una pareja en la cama después de tener relaciones, en una habitación muy húmeda, casi una selva. De esa primera imagen quedo muy poco, solo la pareja. En el marco del taller de la emad con Mauricio Kartun, termino de tomar forma la idea de la memoria, del recuerdo de cada integrante de la pareja. La escritura apareció en la misma escritura

¿Por qué decidiste que toda la historia transcurra en una cama?
Por un lado, la cama aparece como ícono universal de la pareja y por el otro, me gusta la idea de “una pareja en una sola noche va a reconstruir su relación desde la cama hasta que se haga de día”.

Una vez un escritor de novelas me dijo que él siempre partía te un tema autobiográfico pero después desarrollaba la mentira, ¿en tu caso cómo sería?
Es interesante esa hipótesis, en mi caso te podría decir a grandes rasgos que funciona al revés. Parto de una imagen que se me manifiesta, casi de una manera mística, se me presenta y no puedo pensar en otra cosa,  y luego inevitablemente cuando aparecen los personajes y el espacio mas claramente delimitado, aparecen situaciones o diálogos de mi vida personal. A mi entender la materia prima de la dramaturgia es la biografía personal. Uno imagina, asocia, pero esas asociaciones no salen de otro lado que de la propia vivencia. Es una cuestión de grados. Se trata de extremar la propia vivencia de alguna manera, además de poder crear el verosímil, es decir, darle forma a algo que tal vez haya sido real, verdadero, pero que para que funcione en la ficción necesita de otras reglas que lo vuelven verosímil

¿Cuánto tiempo de llevó la escritura del guion?
Por suerte fluyó muy bien, y no tuvo tantas rescrituras. Fueron aproximadamente 4 meses, de mucho trabajo, de análisis de  taller. Luego, cuando empecé a ensayar (que eso llevó un año) sufrió muchísimas correcciones. Textos o situaciones que por escrito eran necesarias, en escena no funcionaban y hasta eran redundantes. En eso tuvieron que ver mucho los maravillosos actores con los que cuento (Mariano Villamarín y Daniela Rico Artigas) en su poder de condensación a la hora de contar simplemente con algunos gestos.




¿En qué te basaste para la elección de los protagonistas?
Además de, como dije antes, necesitaba que fueran excelentes actores, que supieran narrar, que tuvieran un “buen decir”, ya que la obra esta sostenida principalmente en lo que se narra; hubo algo del aspecto físico que me resultaba importante. Necesitaba que fuera creíble que fueran pareja, algo de la edad, de como funcionaban juntos esos cuerpos en el espacio. Además de cierta belleza corrida, por el planteo irónico que me hago acerca de la pareja. Que el espectador se pueda sentir identificado y a la vez diga “pobre, es linda chica”.

¿Con qué obstáculos te encontrás al momento de llevar a cabo una obra independiente?
En general cuesta coordinar horarios de ensayo, por que todos tenemos otros trabajos que nos permiten financiar los proyectos. En este caso no fue tan difícil por que se trata de un equipo de trabajo más bien pequeño. También tener que adaptar ciertas ideas de puesta a lo que los recursos económicos me permiten. A la vez es pura ganancia, por que te obliga a buscar soluciones creativas a todo, y desarrollas una capacidad resolutiva muy interesante.

Actualmente hay numerosas obras en cartel, ¿con qué se va a encontrar la gente que decida ir a ver “Casi que no está”?
Por un lado la obra narra con humor situaciones típicas de pareja por las que todos hemos pasado alguna vez. Es entretenida y a la vez plantea una reflexión sobre el mundo de la pareja y las diferencias de criterios entre mujeres y hombres a la hora de entender y analizar ese mundo. A mí me atrae mucho observar al público mientras mira la obra, y me llama la atención como las parejas se miran durante la función asintiendo lo que los personajes dicen, o generando un código con su pareja como diciendo: “viste? vos haces lo mismo”.

Más allá de la obra que dirigís, estás actuando en “Vuelve” escrita y dirigida por Paula Marull, ¿Cómo surgió la propuesta?
Compartí con Paula varios talleres de dramaturgia y su singularidad, sutileza y humor a la hora de escribir siempre me parecieron brillantes. Como somos amigas, me convocó para actuar en “Vuelve” y antes de leer la obra le dije que si, por que sabía que me iba a gustar. Además de que me parece muy importante el equipo de trabajo, y me gustaba la idea de trabajar con Paula, su hermana María y Fernando Ferrer en la asistencia creativa al resto del equipo no los conocía todavía, y se armó un grupo muy interesante.

Las críticas de Vuelve han sido sumamente positivas, ¿superaron las expectativas?
Personalmente mi única expectativa era pasarla bien, aprender y crecer como actriz. En ese sentido claro que las superó. A la vez la obra esta muy bien escrita y muy bien dirigida, entonces no me sorprende que al público le guste tanto. Pero también es cierto que hay obras que están muy bien hechas, y no les va tan bien de publico o de críticas, siento que esta obra tiene “un ángel” especial.

¿Qué podés contar de la obra "Vuelve"?
Vuelve habla de lo que es venir del interior a la ciudad y tener que adaptarse a esa situación. Una chica que ya esta instalada en Buenos aires, recibe a su hermano que viene de su pueblo natal en Santa Fe a pasar unos días. Con él vienen todos recuerdos del pueblo, y lo que Lara, la protagonista intenta dejar atrás. Pero influenciada por su amiga Anita y un amigo de ella,  termina metida en una situación  ambigua muy dolorosa, que solo está aludida. La obra se termina de completar en la cabeza del espectador. Además, vemos el arco de crecimiento del personaje de Julián, que conoce también a una porteña, Melina, la hija del encargado del edificio donde viven, que lo hace de alguna manera crecer de golpe. Se enfrentan la viveza criolla con los valores de gente que viene del interior a buscar nuevas oportunidades.

Por último, ¿Qué otros proyectos tenés?
Como directora empiezo a ensayar este año un monólogo que escribí que también transcurre durante una noche. Una mujer sola en su casa se prepara para salir y el plan se le va frustrando. Como actriz siguen las funciones de Vuelve, los viernes a las 23:30hs. En El kafka y me gustaría incursionar en el cine.
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sábado, 21 de enero de 2012

Gisela Bernal: “La gente se va maravillada de Stravaganza”



Fue la soñadora de Matías Alé en el Bailando por un sueño de 2007 y a partir de ahí, Gisela Bernal ingresó al medio artístico con talento y profesionalismo. Tras una sobresaliente actuación en el Bailando 2010 junto a Flavio Mendoza, éste la eligió para formar parte de Stravaganza, espectáculo número uno en ventas de toda la temporada. El show se presenta en el Teatro Luxor de Villa Carlos Paz y cuenta con un elenco de más de treinta personas en escena. La bailarina atendió a Entre vidas en los camarines del éxito del verano.



¿Cómo te llega la propuesta para Stravaganza?
La propuesta vino de parte de Flavio Mendoza. Hace un buen tiempo. Antes de empezar el Bailando por un sueño que hicimos juntos en el 2010, él ya me había comentado quería hacer un proyecto que tenía en su cabeza. Estaba muy emocionado con eso. Me dijo que quería que yo participara y así fue. Cuando se fue gestando me llamaron de la producción.

¿Cómo te preparaste para un espectáculo que requiere de tanta exigencia física?
A parte de lo hecho durante todos mis años de bailarina, estuve todo el año pasado preparándome en lo acrobático, acrobacia aérea, que es lo más complicado. Por supuesto que no fui la única. Todos los bailarines se prepararon mucho. Es un show sensacional, está buenísimo.

¿Qué podés contar del show?
Tenemos una pileta de tamaño natural, increíble. Tiene acrílico adelante para que se pueda ver lo que se hace abajo del agua. Tenemos un escenario que es hidráulico, o sea, es escenario en un momento y después se destapa y se hace un escenario de doble piso y destapa la pileta. Sumado a una serie de elementos que vienen desde el cielo: una jaula, un barco que está en el aire. Si yo lo cuento parece mucho pero verlo es aún mucho más. La gente se va maravillada de Stravaganza. Todos lo agradecen, se van contentos y realmente nos ovacionan de una forma que pocas veces he escuchado en mi vida. Eso es lo que nos emociona tanto como artistas. Nos sentimos totalmente orgullosos de este show.



¿Por qué es la obra más vista de la temporada?
Porque tiene toda ésta infraestructura que no existe. Lamentablemente lo digo porque sería genial que existieran muchos espectáculos de ésta envergadura en el país. Estamos contentos de ser los primeros en traer algo muy internacional a Carlos Paz y nos sentimos honrados de poder pertenecer a un gran show.

¿Qué proyectos tenés para el 212?
Continuar con Stravaganza en Buenos Aires. Ojalá que la gente nos siga apoyando de la misma manera que en Carlos Paz. Veremos que otros proyectos surgen. Por ahora, lo único concreto es Stravaganza, después se verá.
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miércoles, 18 de enero de 2012

Alejandra Fidalme: “Es una excelente posibilidad de ver a Daniel Araoz haciendo comedia nuevamente”



En el medio artístico no abundan las actrices cómicas así que el caso de Alejandra Fidalme es atípico. De a poco, va encontrando su lugar al destacarse en papeles humorísticos. Si bien ahora su nombre y rostro empiezan a hacerse conocidos, la actriz hace varios años que se desempaña con unipersonales en el teatro independiente y con su espectáculo “Miss Matriz” ha obtenido un Premio Ace. Actualmente forma parte del elenco de la obra “¿Quién con cuál?”, una de las revelaciones de la cartelera teatral de Villa Carlos Paz. El espectáculo está protagonizado por Daniel Araoz, Alejandro Fiore, María Nela Sinisterra y cuenta con un gran elenco. Alejandra Fidalme personifica en gran nivel a la mujer del personaje que desarrolla Daniel Araoz, en una obra divertida de principio a fin y que está de martes a domingo en el Teatro Zorba. Antes de la función, la humorista atendió muy amablemente a Entre Vidas.




¿Empezaste a estudiar a los diez años con María Vaner?
¡Cómo sabés eh! Sí, después estudié con Cristina Banegas en la adolescencia, en el San Martín con Ricardo Lago Oliveira y también con Héctor Bidonde. Luego, me incliné a estudiar humor con Mariana Briski, Eduardo Calvo, Carlos Belloso. De todos saqué cosas que me sirvieron. A veces, algunos ejercicios de presencia escénica o de tomar energía los tomo de Briski. Algunos personajes los he construido en seminarios con Eduardo Calvo. Quizás los maestros que tuve cuando era más chica me influyeron de otra manera porque lo que vivís de chico te marca de diferente forma.

¿Por qué hay pocas mujeres humoristas?
Dicen que porque a las mujeres nos cuesta más ponernos en ridículo. Como que la mujer se quiere ver linda, no se quiere arruinar. Realmente para mí es más fácil componer un personaje, hacer humor es algo que me fluye. Igual me conviene que haya pocas humoristas mujeres.

Estuviste trabajando en teatro con Sergio Gonal, ¿cómo se conocieron?
A Gonal lo conocí personalmente en el programa “Canta conmigo Argentina”. Invitaban famosos y nos tocó ir dos veces distintas en el año, los dos en el mismo equipo y sentados al lado. Hicimos onda de joder y soplarnos las letras. A él le habían hablado de mis shows porque hay gente en común que nos vende en eventos. Me llamó el año pasado para una reunión, me preguntó que iba a hacer en el verano y me propuso formar parte de “La evolución me da risa”. Fue una experiencia increíble y le estoy muy agradecida. Con Gonal, la vida nos va a juntar en otros proyectos porque además nos hicimos muy amigos.

¿Cómo surge la propuesta para la obra “¿Quién con cuál?”?
Empecé en la televisión porque parte del elenco y con Sinema Producciones, que hace ésta obra, grabamos “Todas a mí” por América, que va todos los domingos al mediodía. Una productora de televisión me recomendó para el papel de gallega y así conocí a la productora y a María Nela Sinisterra, que es la protagonista. Y cuando pensaron en venir a Villa Carlos Paz, antes de saber si íbamos a hacer Todas a mí u otra comedia, me pidieron que firmara contrato con ellos. Si bien manejaba otras alternativas, me pareció que si ellos estaban apostando por mí en la televisión era un voto de confianza.




Contame del personaje que hacés en la obra.
En la obra mi personaje se llama Florencia y hago de la esposa de Ariel Manzanares, personaje que compone Daniel Araoz. Es un placer trabajar con él. La historia es acerca de dos locos, que se encuentran en un hotel de Cartagena y sus mujeres demoran en llegar porque el avión se atrasa por culpa de las cenizas. Cuando llegan no sé si los encuentran solos o mal acompañados. Es una obra muy divertida.

Para el que todavía no vio la obra, ¿por qué tendría que ir?
Tiene que ir a verla porque es una excelente posibilidad de ver a Daniel Araoz haciendo comedia nuevamente, volviendo a Córdoba y jugando con la gente. Ninguna función la hace igual, siempre para nosotros es una sorpresa. Luego, porque hay un gran elenco, es un bodeville, la risa es salud así que por eso los invito a ver “¿Quién con cuál?” en el teatro Teatro Zorba de Carlos Paz.

¿Cuáles son tus proyectos para éste año?
Tengo proyectos personales fuertes. Me gustaría encarar la maternidad. Si el trabajo me deja porque si enganchás algo bueno se complica. Pero esa es mi idea. Por otro lado, no sé qué pasará con la obra, si haremos gira o no. Seguro que seguiré con mis shows privados. Por ahora no tengo un proyecto firme.

¿Qué aspiraciones tenes como actriz?
Quizás en el ego del actor quisiera un poco más de reconocimiento. Quiero seguir en la línea de lo que estoy haciendo en teatro comercial y seguir creciendo. También, me gustaría hacer cine. Espero que algún día tenga esa posibilidad.
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domingo, 11 de septiembre de 2011

Nacho Ciatti: “Alemania tiene influencias de Volver al futuro”



Nacho Ciatti es actor, autor, director y músico. Con el paso del tiempo fue haciéndose un lugar dentro del difícil mundo del teatro independiente y actualmente es el creador de la exitosa obra “Alemania”. Se puede ver cada viernes a las 23.15 hs en el Teatro Anfitrión  en la que se destaca un importante elenco compuesto por Iván Moschner, Eugenia Alonso, Michel Noher, Guido Botto Fiora, Florencia Zothner Ciatti y el Cuarteto de cuerdas Edelweiss. Nacho Ciatti habló con “Entre vidas” para contar de sus comienzos y su crecimiento como dramaturgo.

¿Cuál de todas las actividades artísticas que realizas es la que más te gusta?
A mí lo que más me gusta es escribir. Tengo algunos problemas de timidez, que cada vez son menos y el momento más sagrado es el de la escritura. Como que los universos se van mutilplicando sin escuchando otras voces. Me gusta mucho la soledad, soy muy solitario. Es la disciplina en la que más cómodo me encuentro. Después dirigir, que me encanta. Me encanta el encuentro de personas, es algo que se me da genuinamente, me gusta conciliar los grupos, las personas, ir midiendo, acompañando. No soy mucho de imponer la idea. Y por último, actuar. Me pongo muy mental, me fui del otro lado y analizo todo como director. Por ejemplo cuando hice un reemplazo en “Alemania”, en un momento no podía dejar de mirarlos como director. Tengo varias etapas. A veces estoy como muy escritor, otros momentos me dedico a la actuación y hago publicidades.

¿Con qué empezaste?
En verdad empecé a escribir y lo que más arranqué realmente fue la actuación que fue en teatro a los 16 años pero siempre pensé que en el fondo hacía eso para en el futuro llegar a dirigir. Música arranqué de muy chico también pero la dejé. Vuelvo para componer música para la obra. La música es la madre de todas las artes, yo no concibo la vida sin la música.

¿En qué momentos escribís?
Me gusta mucho escribir a la noche y a la tarde en los cafés también me encanta. La verdad que escribo cuando puedo. Muy poco a la mañana.

Tomaste cursos de dramaturgia con Matías Feldman y Mauricio Kartun, ¿Qué es lo que más aprendiste con ellos?
Los dos me dejaron un montón. Kartun me dejó mucha teoría y comprender la teoría desde un lugar muy pragmático, un lugar muy práctico. Es un maestro con todas las letras, te muestra las cosas de una forma terrenal, palpable. Además, me transmitió de vuelta el amor por la escritura, por la reescritura, la corrección es la verdadera escritura. Y Matías Feldman, me enseño también mucha técnica. La obra Alemania la escribí en el taller de él, hicimos mucha corrección. El otro día revisaba los bocetos y me decía que fue increíble como mutó. Feldman me dio una obsesión sana por la corrección, por el conocimiento de algunos materiales dentro de la escritura. Me dio muchas herramientas aplicables. Yo casi siempre fuí medio caradura, salvo en la actuación que estudié la carrera en el conservatorio, siempre me consideré un autodidacta. Antes trabajaba a partir de la intuición y con ellos adquirí herramientas. Igualmente más allá de los conocimientos creo que mucho en la intuición.

¿Qué método de escritura tenés?
Por ejemplo Alemania nació a partir de la fusión de varias imágenes disparadoras. Hay determinadas imágenes que generan movimiento o generan fricción o generan el potencial. Y hay algunas que sirven para lo teatral. Yo siempre trabajé a partir de imágenes de conceptos. Alemania sucede todo en la cama matrimonial y en mi obra anterior todo ocurrió en un asilo para ancianos, con cinco camas en una habitación enorme. Por ejemplo, cuando escribí la obra “Asilo; para que vuelvas” surgió porque a mí interesa el tema de los ancianos, soy medio abuelo, siempre me dijeron “nono”, tengo algo así como retro y bueno, fui a geriátricos y me sentí avasallado por la atmósfera. La televisión siempre encendida en un canal que no sabés ni para qué está porque los abuelos no la están mirando. Y en Alemania trabajamos con la fusión  de imágenes disparadoras. Una era un hospital, un padre con un hijo y una pelota de básquet que entraba y otra era con una madre en una habitación de hotel. Y quedó transmitida una atmósfera de la habitación, una cama matrimonial, una familia, haciendo todo en esa habitación, en una situación de domingo.

¿Te acordás de tu primera vez en un escenario ante público?
Sí, “Malvinas, grito sagrado” se llamaba la obra, la hacíamos en el taller. Nos transmitían el amor y la dedicación por el teatro. Pasamos del humor hasta el drama en ese taller. Hicimos una investigación muy fuerte sobre Malvinas, fuimos con ex combatientes y escribimos una obra ahí, casualmente yo también escribí. Veinticinco adolescentes en escena decía el volante y la obra la hicimos en un teatro muy lindo que cerró, se llamaba “El ombligo de la luna”. Mi personaje era de un ángel que hablaba, era como la conclusión después de la guerra. La obra narraba el punto de vista de un soldado inglés y el de un soldado argentino.


Hablando del teatro independiente, ¿con qué obstáculos te encontraste al momento de llevar a cabo las obras?
El obstáculo mayor es conciliar los horarios con las personas que vamos a trabajar, entre los actores y el equipo técnico. Muchas obras no prosperan por eso, muchas no terminan teniendo el mismo elenco, todos trabajamos de otra cosa. El teatro independiente se hacer por el amor, porque uno puede plasmar el arte ahí y nadie le dice no. Realmente tenés libertad creativa, hasta que viene el tema del dinero y ahí se limita un poco. Para la obra “Alemania” yo convoqué a todos los actores por separado y son personas que laburan mucho. No se ensayó tanto. También, otro obstáculo es el dinero. Yo por suerte tuve la suerte de pegar dos publicidades fuertes con la que produje la obra y no lo podía creer.

¿Cuál era el objetivo al que apuntaste con la obra “Alemania”?
 Confluyen muchas cosas en Alemania. En principio fue como conectarme con la escritura dramática. Antes escribía con poca técnica y más como un cuentista. Y en ésta obra la idea era escribir algo más dramático, con mucho peso, que tenga un estilo, que en realidad se fue dando. Todo se fue organizando desde adentro de la obra. Hay una búsqueda del peso específico en la formación de cada palabra y cada frase. A partir de ahí se fueron dando los personajes. Quería contar la casa en un primer piso con clima de domingo, con alfombra, con una familia de clase media que anteriormente había tenido más dinero. Yo quería una escritura teatral pero que a la vez tampoco se pase al extremo de ser tan hermética porque a la vez la obra tiene un montón de influencias de “Y dónde está el piloto?”, cosas de “Volver al futuro”. El nene tiene cosas de esa película. El plan de los gitanos por ejemplo. Alemania tiene influencias de “Volver al futuro”. Hay algo oculto en mí que es la sensación de que no puedo generar historias, yo siempre trabajo mucho en lo poético, las imágenes. Es como que tengo etapas. Tuve una etapa en la que era de ver mucho cine europeo pero ahora estoy encontrando un costado más de aventura. Un cine más de entretenimiento naif, no vulgar.

¿Por qué pensás que la gente no tendría que perderse de ver tu obra?
Por varias cosas. Alemania es una obra original en su propuesta, conjuga ciertas disciplinas de una forma bastante orgánica. Es un drama con un trasfondo que se sostiene con una buena escenografía, con un aspecto visual y musical importante. Y sobre todo porque es una historia teatral en el sentido que hace jugar a los actores.

¿Qué sensaciones tuviste la primera vez que la viste representada ante el público?
El ensayo general previo fue un desastre que realmente me dejó llorando cuatro días seguidos. Después el estreno fue excelente. Lo que me encanta es que no me aburro nunca, es maravilloso que me pase eso. Cada función es como si la estuviera viendo por primera vez y realmente el elenco está muy bien. Han encontrado cada uno su personaje y una forma de contar ésta historia. Es una historia muy bizarra, muy absurda. La pasamos muy bien con la obra.
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jueves, 18 de marzo de 2010

Florencia Caro: “Me quiero enfocar en la actuación”



Se hizo conocida debido a ser la notera de Calles Salvajes, programa en el que se desempeñaba como cronista de temas sexuales principalmente, y más allá de reconocerlo como una experiencia positiva,  Florencia Caro es una actriz que apunta a transitar también, el camino del arte. Por tal motivo, se preparó bajo la supervisión de profesionales de la talla de Augusto Fernández o Cristina Banegas, con el fin de poder dedicarse al mundo que tanto la apasiona. Próximamente se la podrá ver en un capítulo del unitario “Cosas que importan” en el que compartirá cartel con los exitosos Fabián Vena y Erica Rivas.

¿Cómo fue que se dio lo de dedicarte al mundo artístico?
Yo siempre había querido ser actriz y a mi vieja no le gustaba que me pudiera dedicar a la actuación. Siempre que había un casting me decía que no. Yo iba a ver las grabaciones de “Chiquititas” pero no se dio. Iba a colegio de doble escolaridad y no tenía muchas chances de dedicarme. No podía por el ritmo de vida que tenía en ese momento y cuando terminé el colegio, me metí en el Conservatorio de Arte Dramático. Hice la audición, nunca había hecho teatro ni nada y quedé. Empecé ahí y ya ese mismo año arranqué a trabajar.

Después estudiaste teatro con varias personas muy reconocidas.
Si, estudié con Augusto Fernández, con Cristina Banegas, con Joy Morris. Son clases de enseñanza muy distintas, Fernández va por el lado que tiene que ver con lo intelectual, el análisis de textos. Con Cristina Banegas es más improvisación, más meterle en lo que pasa en el presente y con Joy Morris aprendí muchos ejercicios para traer emociones específicas de las cosas que uno tiene que ir mostrando.

¿Compartiste ensayos con algún actor reconocido?
Con un montón de actores. Compartí ensayos con Joaquín Furriel, con Victoria Oneto, con Beatiana Blum, la periodista Julieta Caamaño y Sergio Gonal también, todos estuvimos con Augusto Fernández.

¿En qué momento te decidiste a estudiar tango, telas, entre otras cosas?
Tengo como una necesidad de usar, no solo la cabeza, sino el cuerpo. Eso es lo que me pasa. Es una necesidad de conocer y ejercitar mi cuerpo. A mí pasó cuando empecé tango que me pareció como que nos identifica mucho y que la juventud no está muy enterada de lo que es el tango en realidad. No es solo una música, tiene un contenido cultural enorme, de dónde venimos. Empecé a los 17 años a hacer tango.

¿Qué fue lo primero que hiciste en teatro?
Lo primero que hice fue un infantil para el conservatorio, era una adaptación de Aladdín. La experiencia fue linda en el sentido que la obra la hicimos para colegios del estado y para colegios de chicos discapacitados. Yo hacía el personaje de Jazmín y lo bueno era ver como los chicos se copaban con la obra y además, se reían mucho.

Contame de la obra “Plato’s sucios en la cocina”.
Fue una obra muy comprometida, en el sentido del personaje que hacía. Me costó mucho hacerlo ya que habla de todo el mundo femenino. Mi personaje era el de una mina grande que convive con su esposo en una cocina encerrados y que transita por todas las opciones que puede tener una mujer. Desde querer ser madre hasta querer suicidarse, hasta querer matarlo, amarlo, odiarlo. Todo concentrado en una obra de una hora y media, y tener que pasar por todos esos estados y de verdad, disfrutarlo, no es fácil.

¿Qué trabajo tuviste que hacer para poder realizar un personaje tan complejo?
Ensayé mucho, fueron cuatro meses de ensayos. Quizás a las mujeres nos pasa una de esas emociones por año pero lo que tiene la actuación de mágico es que lo que a una persona le pasa en cinco años, vos tenés que desarrollarlo todo concentrado en un mismo momento. Es como la densidad de la vida puesta en una caja, toda concentrada. Para desarrollar el personaje hablé con una persona que no puede tener hijos, es una persona grande que se separó sin tener hijos y tuve que hablar con ella para ver la amargura de ese momento. Hay un punto en el que la mujer biológicamente necesita ser madre. Y lo que a mi me parece es que si la mujer en general si no concreta ese tipo de cosas termina volviéndose un poco loca, que es lo que le pasaba al personaje. Tan temperamental que no se entiende ni ella.

Respecto a la televisión, ¿cómo se da tu llegada al programa “Doble Venganza”?
Llegué por casting, la verdad que no conocía a nadie. Yo estaba trabajando de promotora en un evento y conocí a Gaby Álvarez, que me presentó a un representante. Ese representante me llevó al casting, dónde había mucha gente conocida y terminé quedando. Me tenía mucha fe porque yo me formo para que las cosas se vayan dando.





Después estuviste en “Fuera de foco”.
Hice de todo ahí. Cámaras ocultas, producción detrás de cámara. Fue una experiencia rara. Tenía riesgo, igualmente yo soy como del riesgo. Me gusta el hecho de meterme en esos lugares. Estar sentada hablando con un chanta, uno que te quiere vender un cuento pero que no se lo creía ni loca. Tener que actuar que me lo creía, eso me parecía alucinante.

¿Te acordás de alguna anécdota trabajando en ese programa?
Una muy divertida. Estábamos una vez yendo a hacer una cámara oculta en una clínica de abortos. Nos hacen pasar y nos ponen video en el que están haciendo un aborto. Yo ahí me pongo a llorar, junto con el que hacía de mi esposo, que era un productor del programa con el que todavía hablo. Estamos mal y la señora corta el video y nos dice que en realidad era de una organización evangélica, nos da un folleto y nos empezó a decir que ella no quería que abortáramos. Nos quería convencer que la vida era maravillosa. Es decir, fue muy divertido.

En “Calles Salvajes” pasaste por muchas notas jugadas, ¿qué pensaste en el momento de hacer por ejemplo un desnudo, entre otras cosas?
Yo soy muy impulsiva, soy una mujer de acción, pensar me viene después y eso, a veces, es un problema. Igualmente nunca me arrepiento de nada, siempre hay que mirar para delante. Creo que las cosas pasan por algo, uno tiene que vivir el momento presente. También tomé decisiones que fueron difíciles, pero voy quemando etapas y sé dejar las cosas atrás. Me gusta la televisión. Me quiero enfocar en la actuación.



¿Qué podés adelantar del unitario en el que vas a aparecer por la pantalla de ATC?
Ya está grabado mi capítulo que es el que abre el ciclo, en el que participo junto a Fabián Vena y Erica Rivas. El ciclo se llama “Cosas que importan” y para mí el programa va a dar que hablar. Es un unitario social, tiene que ver con cuestiones sociales. Como es un canal que llega al interior, tiene más auge en el interior. Lo que puedo decir es que tiene que ver con las relaciones en las familias y cómo se pueden desvirtuar esas relaciones.

¿Qué proyectos tenés para éste año?
Ojalá que pueda hacer teatro, que es algo con lo que estoy en tratativas. Todavía no puedo decir nada porque recién recibí el guión de la obra. Y espero que pueda hacer televisión, quisiera trabajar en alguna tira pero por el momento no recibí ninguna propuesta.
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martes, 22 de diciembre de 2009

René Bertrand: "Creemos que se puede hacer un teatro comercial independiente"

Seguramente la influencia de sus padres, actores muy destacados, impulso para que René Bertrand se dedicara a al actuación y principalmente un consejo paterno lo catapultó a estudiar en el Conservatorio de Arte Dramático para tomarse la profesión muy en serio. Su exitosa trayectoria incluye numerosas obras de teatro, como actor y como director, y además, en su haber posee tres premios Carlos e igual cantidad de premios Estrella Concert. También, son recordadas sus participaciones en programas de televisión como “Poné a Francella” o “La peluquería de Don Mateo”. Actualmente está haciendo temporada en la provincia de Córdoba con la obra en la que actúa, dirige y produce, llamada “Feliz caño nuevo”. El elenco de la comedia está compuesto por Roly Serrano, Víctor Pollino,  Adriana Brodsky, Mariana de Melo, Fernanda Neil y Belén Giménez. De sus inicios, parte de su trayectoria y su actualidad, René habló con “Entre vidas”.

¿En qué momento de tu vida decidiste dedicarte a la actuación?
Yo estuve ligado indirectamente por mis abuelos, mis tíos, mis viejos (César Bertrand y María Rosa Fugazot) a éste medio, desde el primer segundo de vida. El otro día los escuchaba a los hijos de Alberto Olmedo leyendo el libro que hizo el hijo de Alberto, desde su visión de lo que era el papá, un libro maravilloso. Cuenta cosas que uno que estuvo cerca sabe que fueron exactamente así y eso engrandece al hombre, por sobre la figura. Era lo que faltaba para que el pueblo sepa que Alberto Olmedo, más allá de una estrella, fue un gran hombre y un gran padre. Es un homenaje muy merecido. Volviendo a lo de los inicios, cuando era chico a mí molestaba que la gente se acercara a pedirles fotos a mis padres, en ese momento uno quiere que los viejos sean de uno. Ellos estaban diez horas grabando o en el teatro y en el momento de comer pasaban esas cosas y yo pensaba, esto no lo voy a hacer nunca. Y después la vida te inclina para un sitio. Cuando me encontré a los 18 años en una confusa situación de no saber para dónde ir me di cuenta que yo entre la gente de mi grupo tenía un liderazgo natural, sin proponérmelo. Hacía un chiste y se reía, tenía una pizca de gracia, obviamente heredada porque uno copia lo que admira. Después de pasar muchas noches con mi papá, con Javier Portales, con Olmedo y todo ese clan maravilloso, vas adoptando cierto tipo de respuesta, de réplica, de forma o de rapidez mental que entre gente de tu edad, es como estar un paso adelante. Cuando me di cuenta de eso y que evidentemente era algo que le gustaba y no le tenía miedo, hablé con mi papá, que era la parte más dura de aceptar, mi mamá es más de apoyar incondicionalmente y la respuesta de él fue que si quería vivir de esto fuera al Conservatorio de Arte Dramático. Me dijo que Averiguara, estudiara ahí y cuando me recibiera iba a actuar pero a chorear no. De esto no se chorea, se vive.

Te puso los puntos para que lo hicieras seriamente.
Me explicó que todo lo que cuesta vale y que todo lo que te regalan uno lo guarda en un cajón y no le da el valor porque no se lo ganó uno. Fue muy piola el aprendizaje. Di un exámen de ingreso, pasé el filtro, estaba Agustín Alesso como uno de los jueces del ingreso y entré. Encima yo me llamo Caumont de apellido, con lo cual ni el Bertrand me podía ayudar en ese momento. No tenía nombre artístico como tengo ahora. Me puse a estudiar y repetí el primer año y fue todo un proceso bastante complicado porque uno no está armado físicamente para afrontar una escuela de teatro de buenas a primeras. Me recibí en el ’89.

¿Tu primera obra para adultos fue “El que me toca es un chancho”?
Si, fue la primera obra para adultos que hice. El director era Alberto Drago, un gran tipo que después me lo crucé varias veces en el conservatorio, yo seguí yendo con algún seminario luego de haberme recibido. Hice un seminario de mimo, un seminario de dirección e iluminación, cosas que suman a la hora de la actuación.

¿Qué recuerdos tenés del personaje de Juan que hacías en esa obra?
Era un elenco de gente no conocida, se hacía en el centro cultural, no en las salas importantes del San Martín y me acuerdo que yo era un animal porque realmente no estaba preparado para eso. Me tiré a la pileta porque Drago me dio una confianza tremenda y le agradezco mucho. Me dijo que quería que hiciera un personaje muy difícil. Tenía una carga muy dramática, muy importante y no sabía como entrar de esa manera, el personaje entraba faltando siete minutos. Esperaba casi toda la noche para entrar unos minutos al final. La obra transcurría en una terraza de casa humilde, de una familia en una navidad. Una familia que tenía un hijo que estaba encerrado por el tema del proceso pero nadie hablaba de eso. De ese tema no se hablaba y yo era el hermano que había hecho todo mal, que era montonero. Era una obra muy costumbrista, muy bien escrita y el personaje mío entraba en el final y todo se paralizaba. Terminaba en una escena entre el personaje que interpretaba y su abuela. La gente lloraba mucho pero no lloraba porque yo actuaba bien sino porque la que hacía de abuela era una actriz increíble, Leonor Sanz. También trabajaba Eleonora Massa, que es la hija de Alicia Aller. Aller se nos fue hace poco, una actriz muy talentosa y sin embargo se fue sin el reconocimiento que se merecía.

Volviendo a la obra, ¿qué se te cruzaba por la cabeza al tener que entrar en los últimos minutos?
Era terrorífico, pensaba que si hacía mal mi papel le iba a cagar el trabajo a los diez tipos que se estaban matando durante una hora y media. Me llegaba a equivocar y se podía desmoronar todo. Era un compromiso terrible. Con el correr de las funciones me fui afirmando.

Luego vinieron otras obras.
Si, hice la obra Jetattore, con Alfredito Iglesias, hicimos algunas cosas serias en un teatro alternativo, no algo comercial. Lo que te meten en la cabeza en el conservatorio, aparte del teatro, es a dejar el alma por una elección y a no tranzar. Es como que es sagrado el teatro para el que lo enseña y yo aprendí que es sagrado el teatro. Yo trabajé con Gerardo Sofovich que pese a lo que muchos crean tiene el mismo concepto, lo que pasa que es más político que yo y yo al ser más joven hay cosas que tal vez no negocio y él ya sí. Yo dirigí ocho comedias de Gerardo en los últimos tres años y le agradezco profundamente el hecho de haber confiado de mi capacidad para hacerlo. Una persona de su carácter no delega salvo que confíe plenamente. Entonces para mi fue un gran empujón.

Contame de tu inicio en el teatro comercial.
Lo primero que hice de manera comercial fue cuando me convocó Luciano Garbellano, por intermedio de Daniel Fernández que es un coreógrafo conocido en el medio, para darme la posibilidad de estar un verano en Carlos Paz. Yo pensando como hoy, no tenía que haber hecho eso y sin embargo, no me quedaba otra porque no tenía más nada y tenía la necesidad imperiosa de laburar para morfar. Me senté con Garbellano, no me pareció ni jodido ni peligroso como lo pintan y después descubrí un gran tipo. Me ofreció ser el cómico del espectáculo. Estaba Marcelo Polino haciendo sus rutinas hablando de lo mediático, estaba Marixa Balli, Silvia Suller, Mariana Aria y Ethel Rojo, que era lo que más me atrapaba del negocio. Era sumarle a mi cortita carrera hasta ahí, haber trabajado con un mito de la revista. Me encontré con un muy lindo grupo. Yo salí a matarme, tal vez bajo de experiencia pero tengo una virtud, sin querer sonar fanfarrón, manejo muy bien los tiempos. Fue una temporada muy piola y por consiguiente, gané el premio Carlos a la revelación de la temporada. Al año siguiente, Pinky Rubano, que ahora es productor de Valeria Lynch, me llamó para coprotagonizar una comedia, también en Carlos Paz con Raúl Taibo y Beatriz Salomón y encima me dio la dirección de la comedia.



¿Cuál fue tu reacción cuándo te dijo que seas el director de la comedia?
Le dije que estaba en pedo pero que lo hacía porque yo tenía muchas ganas. Yo ya había dirigido a Gogó Andreu, en una obra de Roberto Cossa que se llama “Historia de varieté”, en el Konex. Me había gustado, había salido bueno y me gustaba lo del liderazgo. El objetivo del director es conseguir el resultado que quiere. Es difícil porque todos creemos que somos lo más importante de la obra, cada uno se preocupa por su personaje pero el director tiene diez personajes por los que preocuparse. Dirigí esa obra y me nominaron como mejor director. El premio lo ganó Lía Jelín, por Aryentains, pero a mí el hecho de haber estado ternado me dio a pensar que se puede. Me dio confianza para ir por más. Ese año me tocó ganar el Carlos como mejor actor de reparto ya que también estaba ternado y atrás de eso hice “La mesa está servida” con Sergio Gonal, que me gusta siempre lo que hace, labura muy parecido a mi desde el concepto, es un tipo muy generoso y justo me llamó para ofrecerme esa obra. Tenía una oferta de Gerardo en ese momento pero el papel era muy chico así que preferí aceptar el ofrecimiento de Gonal. Gerardo respeta mucho el trabajo de la gente que para él vale la pena pero no le va a temblar el pulso si te tiene que decir andate, me parece maravilloso. Espero ser el cincuenta por ciento de parecido en su forma de manejarse. Yo aprendí mucho al lado de él. Me dio una oportunidad actoral muy importante en el 2000, cuando me ofreció trabajar en “La peluquería de Don Mateo” con Miguel Ángel Rodríguez y después la oportunidad que me da a nivel dirección fue cuando me ofrece dirigir a Florencia de la V en “El champán las pone mimosas” que es el primer caño caliente que me tira, en paralelo con “Pobres pero… casi honradas”. Luego, las demás oportunidades me las gané yo. A Gerardo lo valoro no por las oportunidades, le valoro el conocimiento del género. Los demás hacen lo que creen que es el género. También le valoro mucho el haber aprendido a entender éste medio desde los noventa para acá porque el medio perdió toda esa rigidez de trabajo que tenía antes.

¿Por qué pensás que se lo critica tanto?
Porque es un hombre políticamente jugado y es un hombre al que no le ha temblado el pulso a la hora de echar a grandes de la historia nacional. No a mi, a mi me echó cuatro veces y me llamó cuatro veces más. Gerardo es un tipo que hace escuela, si mirás para atrás, los más grandes trabajaron con Sofovich.

También, ¿en general existe mucha competencia en el medio no?
Si, pero siempre existió la competencia. No hay nada más difícil que la función de estreno para un actor porque está llena de actores y son muy pocos lo que vienen de corazón a festejar lo que hacés.




¿Cómo te manejas dentro del ambiente?
Cada uno sabe lo que es, cada uno sabe cuales son sus límites, cuales son sus limitaciones, que no es lo mismo. Hasta ahora siempre me fui a dormir tranquilo porque a la hora de laburar di el ciento por ciento, si no alcanza, no tengo más. Yo nunca me fuí antes del escenario porque me sonaba el celular, lo apago antes de hacer la función.

¿Qué podés decir de la experiencia televisiva en el programa “Poné a Francella”?
Fue una experiencia maravillosa. Yo venía de terminar con Gerardo, en una de nuestras tantas separaciones, estaba sin trabajo y me llamó Guillermo Francella, con el que había estado en Los Benvenuto antes. El siempre tuvo hacia mí un cariño muy especial y siempre lo sentí genuino porque Guillermo no era amigo de mi viejo ni de mi vieja y no había trabajado tanto con ellos. Un día lo llamé, estuvimos charlando, le conté que estaba sin trabajo y a me dijo que iba a trabajar con él. A la semana me llamaron y me dieron un bolo. Lo hicimos, salió piola y empecé a grabar algunas participaciones. Me ayudaba a poder sostenerme y vivía de eso y de hacer animaciones en boliches. Estaba Horacio Erman también, que es un amigo. Me juntaron Horacio y Guillermo y me dijeron que al año siguiente iba a estar fijo todo el año. Me sentí maravillosamente bien cuando me dijeron que iba a continuar. Yo siempre hice casting antes de empezar y también conceptualmente como sabía que mis viejos no iban a golpear por mí, sabía que tenía el mismo derecho que cualquier otra persona a tener una oportunidad. Mirá como es la vida, nunca quedé en un casting. Una vez me dio una gran mano Javier Portales, estaba haciendo “Son de diez”, buscaban un personaje que jugara al fútbol y él me metió ahí. Estuve seis meses en ese programa.

¿Cómo surgió la idea de armar la productora “Big Globo”?
Cuando vuelvo del verano de hacer la obra “Le referí cornud” en la costa, llego acá y me encuentro con que Gerardo estaba con la revista de Florencia y no tenía comedia. Se produce el parate natural por la falta de proyectos, me pongo a ver qué hacer. Respecto a la televisión, ella no me busca y yo no la busco a ella. Cuando me puse a hablar con amigos, me fijé que yo tengo una comedia que se llama “Mi tío es un travieso” que es una comedia que produje en Carlos Paz allá por el 2006 y nos había ido muy bien. Es una obra escrita por Guillermo Camblor, que es un gran tipo y una persona que conoce el humor que me gusta hacer a mí. Me gusta hacer un humor estructurado, no me gusta el humor de Todo por dos pesos, me divierten algunas cosas porque son humoristas muy talentosos pero yo prefiero la estructura del pie y el remate. Elijo eso porque es lo que me hace reír. Volviendo a lo de la productora, me junté con un amigo, Ariel Ibáñez, que había sido mi asistente de dirección en “El champán las pone mimosas”. Armamos Big Globo con él porque ama éste negocio como yo y porque creemos que se puede hacer un teatro comercial independiente. Se puede tener la estructura para contar una linda historia con un buen vestuario, con una buena escenografía, con un buen caudal de iluminación y con la entrada a un costo para que la gente pueda ir y que salir a la noche no les cueste quinientos pesos.



¿De qué manera seleccionaste el elenco para la obra “Feliz caño nuevo”?
Yo sabía que después de haber trabajado y dirigido a muchas personas, algunas habían entendido como yo era y como pensaba. Si bien tuve que negociar con cada una de ellas, no quería quilombo. La idea fue armar un elenco con gente que le gustara ésto, más allá de una tapa de una revista de las de ocasión. Sé que trae el costo que vamos a pagar con algunas entradas no vendidas, justamente por no tener una persona mediática pero también sé que la gente a la hora de pasar por la marquesina iba a notar algo diferente. En una época que la gente tiene la plata justa, me la juego a que la gente decida ver un buen espectáculo, antes que ver a una persona mediática. Por ahí pasa la elección. El que venga a ver “Feliz caño nuevo” sabe, antes de entrar, que va a ver una obra contada por actores. No digo que las de los otros teatros no lo sean pero ni Florencia de la V es Roly Serrano, ni Roly es Flor, son dos cosas diferentes. Estamos hablando de una estrella como es Flor de la V y estamos hablando de un excelente y grandísimo actor como lo es Roly. Hay público para Florencia y público para Roly, te juro que no es el mismo público. Posiblemente Florencia sea la gran ganadora del verano pero también hay un público que no ve a Florencia, posiblemente sea el más chico pero si son diez mil personas que nos vean a nosotros, lo voy a celebrar. Yo tengo que contar una historia, jugada por actores y que la gente que se divierta. El tipo que no quiera ver a Florencia y quiera ver una comedia, que vea Feliz caño nuevo.

¿Qué expectativas tenés con la obra?
Las expectativas son las mejores, sino no lo haría. Gerardo me enseñó una frase que es “Esto no es un salto al vacío”. Todo tiene que estar sostenido por algo, por convicción, por talento, por entrega. Creo que nos tiene que ir bien porque estamos haciendo las cosas bien, porque vamos a ser serios y vamos a ser serios para hacer reír.

¿Por qué la gente que vaya a Córdoba los va a tener que elegir?
Nos van a tener que elegir los pocos o muchos que vean el teatro como lo vemos nosotros. Desde la puerta se dan cuenta. El que está a la bartola no nos va a elegir, va a ver lo que se ve en la tele. El que tiene ganas de ver teatro, no es que los otros no hagan buen teatro, aclaro, nos va a elegir por la sumatoria de gente importante que hay en el elenco. Creo que vamos a generar una duda. Un elenco con mucha gente del palo junta y de géneros distintos pero si los ponemos todos juntos, suena lindo. Para finalizar, creo que tendrían que elegirnos porque de ésto comen siete familias, como las de la gente que van a venir. No estamos por encima de la gente, estamos a la par. El escenario, lo único que marca, es la diferencia de profesión en nosotros. Es decir, nosotros somos gente que llega a fin de mes, tal vez, igual que la señora que viene a pagar la entrada y somos iguales que cuando nosotros vamos y le pagamos la consulta a un doctor. O sea, tienen que venir a vernos porque es un ida y vuelta. Porque lo mismo que yo voy a buscar de la gente cuando voy a su trabajo, la gente viene a buscar de mi cuando viene a verme.
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