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sábado, 18 de noviembre de 2017

Solange Verina: “El año pasado fue para reconfirmar que amo actuar”




La actriz Solange Verina estuvo hablando con Entre Vidas acerca de su exitosa carrera como actriz que comenzó en Chiquititas y luego continuó en Cebollitas, dos recordados programas infantiles de la década del noventa. Después de un tiempo de ausencia, el año pasado volvió a la actuación con la obra La vida resuelta y la serie web Selfie. Este año estuvo en Ecuador haciendo una revista junto a Pablo Granados y Valeria Britos, actualmente ensaya una obra y en el verano empieza a ensayar otra obra. Además, de estar con dos series web.




¿Cómo se dio tu llegada al programa Chiquititas?
Venía hace tiempo haciendo castings para otros programas y ya me tenían vista, por lo cual me llamaron para decirme q estaba preseleccionada.

¿Qué repercusiones tuviste luego de aparecer en el programa?
Nadie lo podía creer, mis amigos del colegio no entendían nada, era una sensación rarísima, porque además yo venia grabando desde unos meses antes y el boom se dio de repente, no sabíamos que iba a ser tanto.

¿Qué fue lo más loco que te tocó vivir?
Lo más loco es todo lo q se fue generando, las masas de gente que se acumulaban para vernos, saludarnos, cuando uno en realidad no sabía bien que estaba pasando ,primero porque éramos chicas, segundo, porque arrancamos el proyecto sin saber qué podía suceder.

¿Cuál fue tu vínculo con Romina Yan?
Muy lindo, tengo hermosos recuerdos de ella, muy buena, con paz siempre, humilde...una hermosa persona que me pone bastante triste recordar.

¿Por qué pensás que después de tantos años todavía la gente se acuerde de Chiquititas y en tu caso, del personaje de Vero?
Porque Chiquititas fue un suceso, es atemporal....lo siguen viendo niños de 12 años y chiquitos de 4 que aún escuchan sus canciones porque sus mamás o tías se las ponen y les encanta. Me pasa a mí con mi sobri...es algo increíble y emocionante. Vero era muy buena y dulce y creo que eso hacía que la quisieran mucho.

¿Qué anécdotas recordás del programa?
Muchas cosas de los recreos jugando con las chicas, sobre todo con Jime, Georgi y Agus que éramos un cuarteto divino....armábamos canciones, historias, cosas de chicas...muy unidas muy lindo.

¿Cómo fue pasar a otro programa exitoso como Cebollitas?
Fue raro, yo no me quería ir de Chiquititas, es como cuando te cambian de colegio y vos no querés, pero bueno caí en un cambio de elenco y esa fue la propuesta que igual estuvo genial porque Cebollitas fue otro hermoso programa y además grabábamos al lado de Chiquititas.

El año pasado volviste al teatro con la obra La vida resuelta y este año estuviste con la serie web Selfie, ¿cómo fueron esas experiencias?
El año pasado a full con La vida resuelta, obra que amé e hice todo el 2016 y después hice otra más, Regalos de navidad con un personaje muy lindo también. Dos lindos desafíos donde me di cuenta que me encanta el teatro y esta bueno disfrutar de eso y no solo de la tele (aunque la extraño) y la serie fue algo nuevo, muy divertido en dónde además hicimos un muy lindo grupo. El año pasado fue para reconfirmar que amo actuar.

Hace poco estuviste en Ecuador formando parte de una revista en la que también estaban Pablo Granados y Valeria Britos. ¿Qué podés contar de la obra y del recibimiento que tuviste en Ecuador?
Ecuador fue mágico, me pasaron cosas hermosas en menos de 2 meses, me trataron tan bien que estoy planeando la vuelta. Cebollitas allá fue y es algo impresionante que se repitió además varias veces, entonces te conocen todos. La obra era una revista. Muy linda con muy lindo elenco mitad ecuatoriano y mitad argentino. Todo armado por Juan Yacuzzi, y yo participaba del skech humorístico junto con otros actores como Pablo Granados y Valeria Britos, con los que hice una hermosa relación.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente artístico?
Quiero seguir generando cosas, que no se corte esto de la actuación, sea en teatro, tele o web, y que sigan apareciendo proyectos!

¿Qué proyectos tenés actualmente?
Hace unos días grabe un video clip con un chico que se la lanza como cantante, estoy ensayando una obra divina que es una adaptación de Moliere, y muy posiblemente en el verano empiece a ensayar otra! Y tenemos en vista la filmación de una serie web nueva, así como la parte 2 de Selfie. Además, de mis clases de teatro a niños que sigo dando y tratando de regresar con mi marca de ropa para bebes, Pqñas criaturas.



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lunes, 24 de enero de 2011

David Kavlin: "La radio en Argentina tiene un nivel que la televisión de nuestro país debería envidiar"



Alcanzó su mayor nivel de popularidad al co-conducir junto con el “Mono” Amuchástegui el programa “Vale la pena” y desde la soltura que mostraba frente a cámara ha transitado su camino tanto en medios del interior como en Buenos Aires. David Kavlin forma parte de un grupo de jóvenes conductores pero más allá de eso, es actor, cantante y compositor. Desde el 17 de enero conduce el programa “Kavlines pelados” por Radio TKM, de lunes a viernes de 9 a 12 hs. David dialogó con “Entre vidas” para contar parte de su importante trayectoria y su actualidad al frente de un importante desafío radial.


Sos conductor de radio, de televisión, actor, cantante, ¿con qué rol te sentís más cómodo?
Uno va encontrando la comodidad en distintos aspectos de cada actividad. Con el tiempo aprendí a detectar que cosas me gustan de cada rol y pontenciarlas.

Tus comienzos se dieron en FM Salta, ¿qué recuerdos tenés del programa “Maratón”?
Se mezclaron varias cosas en ésa época. Primero, compartir el descubrimiento de la pasión por la comunicación con mi mejor amigo, Álvaro, con quién hicimos “Maratón”. Jugábamos a hacer radio, pero el juego se fue profesionalizando y eso llevó a perfilar todo hacia la búsqueda de una carrera. Además, eran los años ochenta, una década símbolo en la Argentina post dictadura, con una necesidad de exteriorización de la palabra y ahí estábamos nosotros.

¿Cómo se dá tu llegada a Córdoba?
Llegaba el final del secundario y yo había definido mi futuro académico, pero tenía que ver dónde. Mis padres me habían preparado desde hacia años bajo la idea que debía partir y a Buenos Aires la sentía enorme, así que opté por una ciudad intermedia, pero con fuerte desarrollo universitario.

En Córdoba conociste al “Mono” Amuchástegui con el que armaron una importante dupla, ¿ya desde el ciclo “12 mil” pensaron que iban a tener tanta química?
En Córdoba me topé con un tipazo, con ganas de hacer, como es el “Mono”. Primero me produjo en el cable y tras irnos a Paraguay le propuse que estuviera al frente del micrófono. Me parecía que su carisma daba más que para tirar ideas y vender publicidad y nació una dupla increíble.

Tras varios años trabajando en medios cordobeses llegas a Buenos Aires, ¿cómo se dio esa oportunidad?
Un productor nuestro en Paraguay tenía vínculo con Claudio Villarruel y se dio que viniéramos a hacer un piloto para Telefé. A partir de ahí se fue gestando “Vale la pena”.

¿Qué significó en tu vida el programa “Vale la pena”?
Fue lo mejor que me pasó en mi vida televisiva. Lo que no significa que en un futuro no pueda haber otro momento importantísimo que marque mi carrera en la tv. Era movilizante desde entrar por la puerta con las tres pelotas, cruzarte con grandes de la televisión, poder aprender a cada instante, trabajar con un grupo extraordinario de personas, construir amistades y ver crecer a cada uno.




Tuviste la oportunidad de trabajar con Martín Bossi y Alejandro Muller, dos de los actores del momento, ¿qué podés decir de ellos?
Son regalos de la profesión cruzarte en la vida con buenas y talentosas personas. Pero además son medallas que me cuelgo sin pudor de decir “a éstos tipos casi los elegimos nosotros y mirá dónde llegaron”. Ojo, lo hubieran logrado igual pero que lindo que es haber estado alguna vez en el mismo camino. Con Martín me une una amistad que nació de veranear juntos hasta incluso hacerle de anfitrión improvisado en algún show en sus comienzos. Siempre supe y supo hacia dónde iba y lo que le pasa me llena de orgullo. Y lo mismo con Ale, desde que improvisaba con nosotros tenía en claro que a un actor así, tarde o temprano le iba a llegar la oportunidad. Así fue. Un día me llamó la hermana de Adrián Suar para preguntarme si no me molestaba que lo llamaran para Pol-ka, imaginate si me iba a molestar?!!!

¿Qué te dejó la experiencia de conducir un clásico de la televisión como “Feliz domingo”?
Tomo siempre lo mejor de cada paso que doy y tamizo lo bueno de lo que no fue tan positivo. Hacer “Feliz domingo” me sirvió para ganar más horas de vuelo, poder trabajar con muchísimo público cada domingo y además, poder decir con mucho orgullo que fui parte de un programa con mucha historia.


El año pasado se te pudo ver cantar en la novela “Alguien que me quiera”, ¿seguís componiendo y cantando temas propios?
Lo que hice en la novela de Osvaldo Laport y Andrea del Boca fue solo una participación para darme un gustito de actuar. Y se dio que justo el personaje tenía que cantar. La música es otro pedazo de mi ser y siempre estoy componiendo y cantando mis canciones, por ahora canto para “adentro” (risas). Tal vez haya llegado el momento de sacar todo eso.


Arrancaste con el programa “Kavlines Pelados” por Radio TKM, ¿cómo surgió la propuesta?
Tenía ganas de hacer radio en FM y se lo conté a Daniel Hadad. Con mucha generosidad me propuso en pocos días la chance de armar algo con Ricky Valdez en la mañana de Radio TKM y todo fue fluyendo rápidamente. Armamos con Christian Raimundi, el gerente, el esqueleto del programa y definimos el equipo y manos a la obra!!!

¿Con qué se encuentra la gente que escucha el programa?
Se encuentra con un Kavlin pelado auténtico, con lo que nos divierte, nos mueve, nos preocupa, nos apasiona. Todo eso en forma de radio, música, secciones, info, etc.

Vas a tener que competir contra otros programas importantes ya instalados y con mucha audiencia, ¿qué es lo que diferenciará tu ciclo de los otros?
La diferencia la pone la personalidad que le imprime el conductor, más allá del contenido. Creo que con Anita y Vinchu, que me acompañan, y el equipo de la radio, vamos a lograr a base de trabajo, creatividad y mucha pasión, instalar de a poco un producto muy digno.

¿Qué opinión tenés acerca del nivel radial actualmente?
Si te sirve de algo, la radio en Argentina tiene un nivel que la televisión de nuestro país debería envidiar.

¿Qué proyectos tenés para el 2011?
Muchos. Siempre tengo muchos proyectos, tenerlos es el motor de mi vida. Algunos salen, otros no.

Por último, ¿cuál es tu mayor objetivo como artista?
Hace rato que no me manejo con objetivos, me manejo con pasos en el camino.
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viernes, 31 de diciembre de 2010

Guadalupe Docampo: "Aspiro a interpretar siempre cosas que me lleven a lugares diferentes"


Es una de las nuevas caras del cine argentino, joven pero con varios protagónicos en su haber, Guadalupe Docampo es una actriz con excelente presente y mejor futuro. Desde sus comienzos participando en la película “El custodio” mostró frescura y su confirmación llegó en “La Tigra, Chaco” en dónde tuvo una actuación impecable que le permitió obtener el premio a mejor actriz en el Festival de Cine de Mar del Plata. Próximamente se estrenará “El agua del fin del mundo” en la que compartirá cartel con Facundo Arana. De sus inicios y parte de su trayectoria, Guadalupe habló con “Entre vidas”.

¿Qué fue lo que te impulsó a dedicarte a la actuación?
No recuerdo un primer impulso, más bien la sensación desde muy pequeña de que eso tenía que hacerlo seguro y que todo lo demás es lo que iba a ser un misterio para mí.

¿Con quién estudiaste teatro?
Mario Moscoso y Susana Garcia fueron los primeros, después vinieron Dario Levin, Carlos Defeo, Violeta Zorrilla y Camilo Parodi.

¿Por qué pensás que varios directores te han elegido para protagonizar sus películas?
No tengo ni la menor idea. En primer lugar, porque entre ellos son muy diferentes, supongo que también fueron muy diversas las cosas que cada uno vio en mi.

Tu primer participación en un largometraje fue en la película “El custodio”, ¿cómo surgió la posibilidad de formar parte del elenco?
Yo había hecho el casting para "La Ninia Santa" y quedé entre las preseleccionadas. Mi nombre quedó dando vueltas por la oficina de Alvaro Urtizberea. Años más tarde me llamaron para hacer el casting para "El Custodio". Lo hice y me fue mejor.



¿Cómo fue la experiencia de trabajar con uno de los mejores actores del país como Julio Chávez?
Muy intensa. Era mi primera película, yo tenía mucho miedo, pero era lo que más quería hacer en el mundo. Julio me ayudó mucho y de el aprendí mucho también.

Contame acerca de tu participación en “Tetro”, de Francis Ford Copolla.
Yo audicioné para un personaje para el que finalmente no quedé, pero me ofrecieron participar de alguna otra manera y accedí encantada de la vida. Tuve 4 jornadas muy extenuantes aunque mi participación era mínima. Coppola se toma mucho tiempo para lograr lo que quiere en comparación con los tiempos que se manejan en Argentina. Todavía no tuve oportunidad de ver la película, pero sé que mi parte quedó afuera.

¿Qué podés decir de tu participación en “La Sangre brota”, del director Pablo Fendrik?
Toda la experiencia de esa película fue muy fuerte para mí. Me parece una de las mejores películas que se han hecho y me llena de orgullo haber podido participar. Disfrute mucho el proceso, los ensayos, las salidas a conocer locaciones, las charlas y, más que nada, la intensidad del rodaje. La mayoría de mis escenas se hicieron en la calle, en lugares donde circulaba mucha gente, incluso la primera escena de sexo de la película se hizo en una terraza y en la otra no podía haber equipo reducido. Todo fue muy salvaje y demandaba máximo compromiso de todos los que formábamos parte del equipo. "La Sangre Brota" me dejó la impresión de que todo es posible.



“La tigra, Chaco” fue la película que te trajo mayor reconocimiento dentro del público y de la crítica, ¿con qué exigencias te encontraste para realizar ese trabajo?
 La exigencia más notoria fue la del acento. Hasta llegar a La Tigra para rodar nunca había tratado de hacerlo. Tuve una semana para practicarlo. Me ayudaron mucho los actores de la película que eran de allá y Ezequiel Tronconi, por supuesto, que después de largas jornadas de rodaje, repasaba una y otra vez las escenas conmigo. Lo que me preocupaba del acento es que si lo hacía mal podía ser algo patético y eso iba a tener su repercusión en la película. Y, sinceramente, no era muy claro para mí durante el rodaje si el acento estaba funcionando o no. Pero para cuando fue el estreno de la película ya me había olvidado de los miedos y, para sorpresa mía, la gente lo recibió maravillosamente. Todo lo que paso con esa película fue increíble.

En tu nueva película “El agua del fin del mundo” tenés escenas muy fuertes con Facundo Arana, ¿te costó mucho interpretar un papel tan jugado?

En "El Agua..." muchas escenas son fuertes y el tiempo que teníamos para rodarlas, escaso. Ensayamos durante 4 meses con Diana Lamas y Facundo Arana. Paula Siero, la directora, nos lo propuso y para todos nosotros fue un lujo. No es normal tener todo ese tiempo para trabajar con tu director y compañeros en el cine. Cuando Paula decía acción cada uno sabía exactamente hacia donde habia que llegar, eso facilitó mucho las cosas, sobretodo, en las escenas mas densas. Claro que nada de ésto me hubiera servido a la hora de rodar sin la confianza incondicional de Paula, Diana y Facundo.



Tuviste participaciones en Todos contra Juan 2 y en Ciega a Citas, ¿te gustaría hacer una tira en televisión abierta?
Lo que me entusiasma de la tele es que te da puro oficio y en tiempo record. Lo que no me gusta es que te expone mucho y si la gente te ve tanto se pierde un poco el juego de que lo que esta viendo puede ser real. Como espectadora es una ilusión que disfruto mucho. Pero quizás sea solo mi imaginación. La televisión es una gran fuente laboral para los actores.

¿A qué aspirás como actriz?
Aspiro a interpretar siempre cosas que me lleven a lugares diferentes y que el estómago no se me deje de revolver ante cada nueva aventura.

¿Qué proyectos tenés para el 2011?
En febrero del 2011 finalmente se estrenara en las salas nacionales "El Agua del Fin del Mundo", después de su estreno internacional en el Festival Internacional de Cine de Roterdam. Para Marzo voy a ser "Errata" la opera prima de Ivan Voscovo, con Nico Woller, y un poco mas adelante, "De Martes a Martes" de Gustavo Triviño. También se va a estrenar "Antes" de Daniel Gimelberg. Por otro lado, hace unos meses que estamos trabajando en una obra con Florencia Elicabe que planeamos poder estrenar mediando el año. Todo lo demás va a ser pura sorpresa.
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martes, 23 de noviembre de 2010

Agustín Aguirre: “Desde que existe internet se multiplicaron los guapos”


 El año pasado en Entre vidas tuvimos la oportunidad de entrevistar al guionista Agustín Aguirre, dueño del blog “El bobero”, uno de los más populares y con mayor cantidad de seguidores. La nota tuvo mucha repercusión y debido a eso volvimos a encontrarnos con él para que nos cuente su actualidad y los importantes proyectos con los que cuenta para los próximos meses.



Hace un tiempo hablamos y tenias varios proyectos, ¿qué novedades tenés al respecto?
Por suerte he podido concretar lo que buscaba. Hemos escrito con Silvina Einseinstein tres series televisivas que están próximas a hacerse realidad.

¿Podrías contar de qué se tratan las series?
Si. "Diario de un Desempleado" es una tragicomedia que habla de un personaje sociópata que pierde todo lo que tiene y debe comenzar su vida desde cero. En el camino, se encontrara con situaciones inesperadas y graciosas, y también sentimentales, como recomponer los lazos familiares. En cuanto a "El Corte", es un unitario que habla de "Amores que no fueron", y aborda 13 historias planteadas desde distintas psicólogas que nos cuentan la razón por la cual esa pareja no funcionó, con un enfoque muy fuerte en la ruptura.
Y por último está "Basta la Salud", una comedia de hipocondríacos que enferma a todo un country.

¿Cuáles fueron los puntos de partida para desarrollar las historias?
La realidad es que no sabría decirte. Hemos mechado un poco de ficción, que es lo que nos gusta escribir, y de realidad. Todos en algún momento vivimos cosas similares. En el caso de "Diario de un Desempleado", mucha gente se vera reflejada, más viviendo en un país sensacionalista en el que encontrar un trabajo digno es una carrera de obstáculos.

Me imagino que habrás pasado alguna vez por la dificil tarea de conseguir empleo... y de las tediosas entrevistas que hay que pasar...
Si, de hecho he escrito bastante acerca de los supuestos "Recursos Humanos" que precisamente de humanos no tienen nada. Me parece que la calidad de trato hacia al ser humano y el comercio con la necesidad son dos cosas propias del capitalismo y son espantosas.

¿Estuviste en contacto con gente de recursos humanos para interiorizarte acerca de los mecanismos de selección?
Si, por desgracia tuve que sufrirlos. Soy una persona emprendedora, nunca me gusto estar parado. Por suerte mi constancia me impidió tener que tolerarlos demasiado, pero más de una vez me he parado y he mandado a una oficina entera a la mierda.


¿En qué quedó la posibilidad de escribir una obra de teatro?
Tuve una oferta concreta del productor Cristofani, ex productor de Sofovich, la idea era llevar el libro a teatro, pero por una cuestión de tiempos decidí apostar más a otras cosas. El teatro te consume demasiado tiempo y no es lo mío, por eso decidí decir que no y dejar la puerta abierta para un futuro.

¿La idea era llevar "El bobero" al teatro?
Si, la idea era hacer una comedia Stand Up con los diversos temas de "El Bobero". El productor me escuchó en un reportaje que me hizo Fantino y me insistía con que quería que actúe yo, pero para subirme a un escenario necesitan una orden de un juez, jaja.

Contame acerca de la novela que estas escribiendo...
Bueno, digamos que debido al apoyo incondicional que estuve dándole a un amigo que se encuentra en un neuropsiquiátrico me introduje demasiado en ese mundo. Es un mundo que siempre me asustó, que me tentó, y que también me pareció maquiavélico. Vivirlo de cerca es algo muy fuerte, y después de pasar días y días hablando con gente internada, me puse a pensar que la reja que los separa del mundo, ese alambre de un milímetro de espesor, nunca define bien de que lado está le gente enferma y de cual la que busca vivir en paz. De eso trata mi novela.

 Junto a la guionista Silvina Einseinstein

¿Ya conseguiste una editorial que confíe en el producto?
Si, en cuanto a la Editorial prefiero reservármelo porque hasta no firmar y asegurarme de que sean serios no quisiera afirmar nada. De todos modos estoy en el proceso de finalización de la misma.

¿Por qué pensás que no hay término medio con la gente que lee tu blog? o te aman o te odian...
Es algo que nunca voy a entender, y que sinceramente tampoco me interesa. Yo soy muy fiel a mi mismo, y escribo de la misma forma. El arte como escapismo nunca me intereso, entonces cuando afirmás o contás tus pensamientos aparece la gente que te critica o que lo comparte. En algún momento me importó, la verdad es que no tengo aires de estrella ni mucho menos, soy alguien buscando su lugar en el mundo, pero elijo vivir de una determinada manera y la gente que no la comparte no la entiende, simplemente quiere meterte en su misma ruta. Todos te la van a querer hacer difícil, pero si tus intenciones son eternas no se puede hacer nada. ¿Quién puede quitarle la alegría a un hombre pobre cantando bajo la lluvia?

¿La gente que te critica entiende tu humor?
Tal vez decir que no seria de soberbio, pero es lo que creo. Yo elegí reírme solo de las cosas que se eligen. Nunca me vas a ver haciendo madera de un árbol caído, pero me vas a encontrar riéndome de todas las elecciones que no comparto. Aunque suene prejuicioso.

¿Tenés alguna anécdota con gente que no comparta tus apreciones en el blog o en twitter?
Demasiadas. No sabría por donde empezar. Pero todas están conectadas a los sentimientos. Hay mucha gente que te puede decir barbaridades de mi, y después esta la que me conoce. Pero aprendí que los que proponen una pelea por twitter están refugiados en un monitor, y yo no cazo moscas, prefiero destruirme a trompadas, aunque suene a caníbal. Desde que existe internet se multiplicaron los guapos.

¿Qué relación tenés con la gran cantidad de seguidores de tu blog?
Con algunos tengo una relación muy buena, así como internet te da esos malhumores, también te permite responder y acercarte. Por ejemplo he entablado una gran amistad con Diego Mira, un chico que escribe muy bien, pero también he entablado relaciones con la policía, con gente que quiere romper esa barrera y conocerte, jajaja.

¿Para cuando el club de fans de "El bobero"?
Jajajajaja, ya lo hizo una chica en Facebook, creo que tiene seiscientos seguidores. Esas cosas me dan verguenza, no quiero ser famoso ni nada por el estilo, quiero ser feliz escribiendo.

¿Te reconocen en la calle?
No, gracias a Dios no. Una sola vez en la playa me pasó. Pero no me gusta eso, no persigo el fin de ser famoso, persigo el fin de ser feliz haciendo lo que me gusta. De hecho, me he negado a poner foto en el libro, y terminaron poniendo una espantosa, jajaja.

Por último, ¿qué mirada tenés acerca de las relaciones humanas y del amor en general?
La verdad que mi mirada acerca del amor es bastante particular. Yo he decidido para mi vida no privarme de nada, hacer siempre lo que siento, y no mucha gente tiene el valor de vivir así. Principalmente porque hay mucha gente lastimada, pero sospecho que la felicidad en el amor es poder ser las 24 horas del día uno mismo con la persona a quien amas, y la libertad no es estar solo, es sino tener la libertad de elegir entre millones de personas a una sola para compartir todo.

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sábado, 24 de julio de 2010

Marcela Feudale: "Soy muy crítica de los formatos de radio actuales"


Es la voz del programa más importante de la televisión argentina y forma parte del elenco desde el inicio cuando se llamaba Videomatch he iba por la medianoche. Marcela Feudale es multifacética y más allá de su participación junto a Marcelo Tinelli, ha trabajado en radio al frente de programas musicales, magazine y hasta se ha dado el gusto de hacer teatro junto a Moria Casán. Actualmente se encuentra trabajando en Showmatch y además, conduce un programa de radio llamado “Animate a decirlo” por la 92.3.

¿En qué momento decidiste estudiar locución?
De muy chica jugaba con mi mamá y mi hermana a la radio y de ese modo se fue convirtiendo en vocación. Teníamos móviles, periodistas acreditados y hasta un avión que mi mamá hacía con la boca. Nos grabábamos en un viejo grabador familiar y después nos reíamos mucho cuando la escuchábamos. Además, cambiábamos las voces para hacer otros personajes.

¿Todavía conservas esas grabaciones?
No, lamentablemente no, porque no pensé que con el tiempo fueran trascendentes. Pavadas que uno hace en la vida.

¿Tu mamá tiene algún vínculo con el mundo de la radio?
No, para nada. Era y es una gran oyente de radio, igual que mi abuela.

¿Luego de lo que nació como un juego se dio lo de estudiar para locutora?
Si, estudié en un principio locución, luego periodismo y con los años me gradué en Historia.

¿Qué fue lo primero que hiciste en radio?
Lo primero que hice fue como estudiante. Grababa para un programa que hacía un compañero llamado Dante Alcaraz en la radio Lt17 de Posadas. Yo era su columnista de turismo. Se grababa en el estudio de Orsese y de allí se mandaba, al igual que todo el programa. Luego, trabajé con Franco Bagnato en un programa de Radio Belgrano. Éramos compañeros de estudio y el programa iba los sábados de 16 a 18 hs.


Después se da lo de trabajar en radios importantes como Rock & Pop, Z 95 y Del Plata, ¿cómo llegás a esas emisoras?
Yo me recibí en diciembre de 1984 y a los pocos días me enteré de una prueba que hacían en los estudios Jotace Producciones, ubicados en Santa Fe y Talcahuano. Decían que buscaban voces nuevas para una radio que salía y que iba a ser un éxito rotundo. Aprobé la prueba y no era ni más ni menos que para la Rock & Pop. Me convertí junto con Patricia Antao y Patricia Landi en una de sus voces comerciales. En abril del ’85 era un éxito increíble, la primera radio muda que pasaba solo música. Los locutores hombres anunciaban temas y las mujeres hacíamos la publicidad. Más tarde me llamaron para ser la voz exclusiva de Interdisc y para hacer dos programas en Del Plata, “Submarino amarillo” y “Una noche más”. Ambos como conductora.

¿De qué trataban esos dos programas?
“Una noche más” era un programa que pasaba temas inéditos del pop y rock internacional, teníamos la música meses antes que saliera al mercado argentino. Y “Submarino amarillo” era un fuerte programa de rock, que junto con el “9 pm” de Lalo Mir y Elizabeth Vernaci hizo historia. Estaban Horacio Nieto, Tom Lupo, Bernardo Bergeret, Pont Lezica, un grupo fuerte y un programa de mucho éxito.


Más allá de trabajar en radios importantes, luego comenzás a trabajar en Videomatch, ¿en qué momento te diste cuenta que tu grado de popularidad había aumentado?
Eso fue bastante tiempo después, en 1992. En realidad, el hacerme popular fue surgiendo de un modo casi natural, de a poco. En un principio yo tenía prohibido mostrar mi imagen dado que la locutora debía ser una incógnita en el programa, hasta que me empezaron a enfocar en 1994. Yo empecé a hacer notas para el programa y fue sensación. Igualmente no hay que olvidarse que más allá del éxito de ese momento, Videomatch era un programa que iba a las 12 de la noche y la medición no pasaba los 15 puntos. La gran popularidad llega con el desplazamiento del horario al prime time.

¿Cómo se dio tu ingreso al programa?
Me llamó Claudio Villarruel, yo estaba trabajando con Bobby Flores en Rock & Pop, conduciendo otro exitoso programa llamado “Guardias a mi”. Querían alguien nuevo y me llamaron.

¿Tuviste que hacer un casting?
No, ellos me llamaron a mí porque me querían. Yo ya era muy conocida en el medio radial y en Videomatch estaba Jacubovich, Néstor Kot y otra gente que había trabajado conmigo y pensaron que podía estar en el lugar de locutora. Además, había trabajado para la pequeña agencia de publicidad que tenía Marcelo Tinelli. Es decir, todos sabían de mi trabajo.


¿Por qué pensás que sos una de las pocas personas que con el paso del tiempo se mantuvo en el programa?
Porque mi puesto es muy clave. Soy la locutora pero además hay cierta complicidad entre Marcelo y yo, que en el aire no es fácil de reemplazar. Él se apoya porque también me conoce. La gente nos vincula juntos y tanto Marcelo como yo, llevamos la marca en los hombros y aunque lo mío sea en menor escala, uno pasa a ser referente del programa. Es difícil que digas Marcela Feudale o la enana Feudale y la gente no lo asocie con Showmatch.

Contame de tu amor por la historia.
Fue algo que siempre estuvo. Mi familia siempre fue amante de la historia. Además, vengo de una familia que militó en política en todos los tiempos. Mi bisabuelo fue Director de la asistencia pública de Irigoyen, fundador de FORJA; mi tía abuela fue diputada; mi abuela delegada peronista; de todo un poco. Siempre se hablo mucho de historia en las reuniones de los domingos así que esa pasión fue fogoneada por ellos.

¿Qué recuerdos tenés de tu programa radial de historia llamado “El reloj”?
Muchos y muy buenos porque fue el primer programa que produje vinculado al tema y que corrió totalmente por cuenta mía en cuanto a contenidos y formato. Pude entrevistar a grandes historiadores del mundo como Paul Preston, Ian Kershaw, Joseph Fontana y muchos más que hablaron sobre sus trabajos y pareceres. Pero fue complicado ya que el trabajo de historia es muy costoso y si no tenés un auspiciante todo corre por cuenta propia tal como pasó en su momento con “El reloj”.

¿Sentiste prejuicios de gente que quizás se asombra de verte hablando de temas sociales o de historia?
No me importa ni nunca me importó el prejuicio ajeno. Que hagan y digan lo que quieran, no tengo que pagar peaje para vivir mi vida como quiera, ni para pensar como quiera ni para hacer lo que quiera. Ellos serán quienes deban trabajar su prejuicio porque el prejuicio es el que te prohíbe avanzar en todos los sentidos de la vida.

¿Por qué todavía no tuviste un programa propio en televisión?
Porque siempre lo que me ofrecieron no me gustó y no quería dejar mi lugar en Ideas del Sur. Era correr un riesgo muy grande. Hasta el momento lo ofrecido nunca superó lo que tengo en Ideas y además siempre pude hacer otras cosas paralelas como radio, teatro o estudiar. Me lo permite Showmatch porque para mí fue es un programa cómodo en horarios y preocupaciones. La comodidad ganó y el buen trato también.

El año pasado tuviste la oportunidad de trabajar con Moria Casán en teatro, ¿cómo fue esa experiencia?
Lo disfruté muchísimo y aprendí muchísimo también. No solo me sirvió para aprender sino para estar un poco más lanzada en mi vida personal. Moria es una gran maestra sobre escena, te enseña a maquillarte, a moverte y además, es una buena amiga.

¿Qué podes comentar del programa de radio que estás haciendo actualmente?
Es un magazine de 12 a 14 hs que se llama “Animate a decirlo” y que se emite por la 92.3, que también se puede escuchar por Internet en la página www.923laradio.com.ar.
Me llamaron porque ellos son de un grupo evangelista llamado Catedral de la Fe y me ofrecieron el espacio de modo gratuito. Me contaron cuál era su idea de lo que debía ser la comunicación. Me tomé mi tiempo, escuché la radio dónde están Virginia Hanglin, Mario Caira, Fernando Menéndez y me di cuenta que había mucho respeto por los conductores. En principio yo también tenía algunos prejuicios como también ellos hacia mí. Llegamos a un acuerdo tras una serie de reuniones donde me explicaron la línea editorial de su radio. Me pidieron un lenguaje educado, una actitud positiva frente a la vida, me pidieron volver al humor de Pepe Biondi, evitando la procacidad, el mal gusto, el doble sentido. Me pareció que me estaban pidiendo ni más ni menos que lo que se puede hacer en un medio, algo muy raro porque así debería ser pero no es. Formé el equipo, llamé a Mirta Wons y a Juan Acosta, dos amigos, que aceptaron porque les pareció un desafío importante. Es decir, componen personajes saliendo del chiste fácil. Yo puse al periodista deportivo Facundo Ojeda y ellos pusieron la locutora Liliana Varani, el cronista de espectáculos Daniel Loisi y la periodista de actualidad Cynthia García. También aportaron a un excelente humorista que es Diego Rivas, que trabajó con el gordo Casero y que realmente es una revelación. La productora es Rosana Vargas, también de la radio. Tenemos un programa muy completo.

¿Qué considerás que lo diferencia de otros programas del mismo estilo?
Que su humor es más trabajado, que evita lo discriminativo y lo sexual para volver a lo de antes al estilo de Pepe Biondi o el Chavo y que además, no sacamos las notas de ningún diario. No hacemos periodismo de periodistas. Producimos nuestras propias notas de acuerdo a nuestros intereses y de acuerdo a como lo percibimos. Solo ocasionalmente cuando la noticia es demasiado pesada como el caso de Macri y las escuchas telefónicas, hacemos referencia. No vivimos en un tupper porque hablamos de los temas pero nuestras notas no son de la tapa de ningún diario, detesto eso, me parece horrible y poco original.

¿Te gusta el nivel de la radio actual?
No escucho radio actualmente. No me gusta lo que se está haciendo porque no soy de los que se quieren reír todo el día o de los que quieren que le lean el diario a la mañana. A mí me gusta la reflexión, la recomendación, el pensamiento libre. Odio que se diga siempre lo políticamente correcto. Soy muy crítica de los formatos de radio actuales. Salvo Chiche Gelblung, el resto habla todo el día de lo mismo y se cae en la fácil, cuando la radio es un medio bellísimo para producir y para trabajar.

¿Qué proyectos tenés?
Muchos. Por ahora el gran proyecto es llevar adelante el programa de radio porque es una producción independiente y de verdad “independiente”. Luego, tengo otro proyecto de unos micros que recorren la historia argentina en 5 minutos y que está casi listo para ser emitido. Tengo en espera una propuesta de San Nicolás y otra de San Luis. Quiero volver a hacer “El reloj” en cuanto pueda y estoy por empezar un programa de música on line en una radio que se llama Proyecto Urbania. Los que me quieren escuchar saben que por internet lo pueden hacer, hoy el poder de la web mató todo aquello que se pueda decir masivo. Las comunicaciones están cambiando mucho.
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jueves, 20 de mayo de 2010

Guillermo "Fierita" Catalano: "Mi mayor premio es permanecer en este medio y poder mostrar distintas cosas"



Hace años que se viene desempeñando en numerosas actividades vinculadas con los medios, desde sus comienzos como productor, su paso como notero hasta su presente como adivinador de Justo a tiempo o columnista de tecnología en el noticiero de Telefe, el multifacético Guillermo “Fierita” Catalano siempre busca reinventarse dentro del ambiente artístico. De sus comienzos y parte de su extensa trayectoria habló con “Entrevidas”.



¿En qué momento de tu vida decidiste que quería dedicarte a trabajar en los medios de comunicación?
Desde los 14 años quería dedicarme a la magia. Un poco antes me maravillaba la radio e iba siempre a los programas partidarios de Banfield. La chance de hablar, mandar saludos, me parecía increíble.

¿Qué fue lo que te impulsó a estudiar ilusionismo a los 14 años?
Yo siempre compraba videojuegos en un local en Corrientes al 800. Un día no habían juegos nuevos y adelante había una casa de magia, le dije a mi abuelo, ¿podemos invertir el presupuesto semanal de juegos acá? por suerte me dijo que si, y así empezó.

¿Tenés pensado realizar algún espectáculo de magia o ya es parte de tu pasado?
Es claramente mi primer amor. Postergado por el enorme esfuerzo y respeto que le tengo al arte. No pierdo las esperanzas de reeditar un espectáculo. El último fue en 2004.

Mucha gente posiblemente no sepa que fuiste asistente de producción en Videomatch, ¿cómo fue tu llegada al programa?
Yo trabajaba en teatro con Adrián Korol, gracias a ese show me hice amigo de Diego Korol y movilizado por mi interés por actuar en cámaras ocultas acepte entrar al único lugar que había, meritorio de producción.

Tu nivel de popularidad se dio a partir del programa “Atorrantes”, ¿qué recuerdos tenés de esa etapa de tu vida? ¿Seguís teniendo contacto con el Pato Galván, conductor de ese ciclo?
Recuerdos muy lindos, eran momentos de inocencia, pero de profunda emoción y compromiso. Descubrir todo. Al Pato lo ví por última vez el año pasado un día que trajo a sus hijos a ver Justo a Tiempo.

Por tus trabajos en Atorrantes y en Versus, entre otros, tuviste la oportunidad de viajar a numerosos acontecimientos, ¿qué anécdota podrías contar?
Mi lugar favorito es Pamplona, donde estuve tres veces en San Fermín, corriendo delante de los toros. Alguna vez un productor nuestro fue preso por grabar dentro de la corrida. Por suerte terminamos charlando de fútbol con los policías y al rato estaba afuera.

¿De todas las personalidades mundiales que entrevistaste cuáles fueron las más interesantes o las que tuvieron muy buena onda con vos?
La que mejor me cayo por afano fue Sylvester Stallone. El tipo resultó un campeón, súper accesible y simpático.


Conseguiste muchos logros importantes, ¿de cuál te sentís más orgulloso?
Mi mayor premio es permanecer en este medio y poder mostrar distintas cosas. Desencasillarte es un triunfo, les agradezco a los productores que me permiten hacerlo.

Fuiste a cubrir los Mundiales del `98 y el 2006, ¿tenés pensado ir al de Sudáfrica?
Desgraciadamente mis ocupaciones en Justo a Tiempo me lo impiden.

¿Cómo viviste el primer título de la historia para tu equipo Banfield?
Con enorme alegría, era algo que soñé toda la vida.




En alguna oportunidad declaraste que tenías como objetivo poder tener ingresos de sitios de Internet propios que te pudieran hacer prescindir de trabajar para terceros, ¿estás cerca de lograrlo?
No aún... pero ayuda a fin de mes...

¿Cómo se dio tu llegada al Noticiero de Telefe?
Tras una entrevista que me hicieron en Diario de Medianoche con Germán Paoloski salió el tema de la tecnología, y ahí se les ocurrió a los amigos del noticiero que podía sumarme.

Sos fanático de la tecnología y de comunicarte con tus fans, en cuánto a tu experiencia ¿qué podés decir de facebook y de twitter?
Me parece algo increíble, permite comunicarte en plano de igualdad con gente que nunca podrías hacerlo personalmente. Todo está por descubrirse y el techo es el infinito.

Por último, seguimos formando parte de Justo a tiempo, ¿qué expectativas hay para la actual temporada?
¡¡¡Adivinar la visita más rápido!!!
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jueves, 18 de marzo de 2010

Florencia Caro: “Me quiero enfocar en la actuación”



Se hizo conocida debido a ser la notera de Calles Salvajes, programa en el que se desempeñaba como cronista de temas sexuales principalmente, y más allá de reconocerlo como una experiencia positiva,  Florencia Caro es una actriz que apunta a transitar también, el camino del arte. Por tal motivo, se preparó bajo la supervisión de profesionales de la talla de Augusto Fernández o Cristina Banegas, con el fin de poder dedicarse al mundo que tanto la apasiona. Próximamente se la podrá ver en un capítulo del unitario “Cosas que importan” en el que compartirá cartel con los exitosos Fabián Vena y Erica Rivas.

¿Cómo fue que se dio lo de dedicarte al mundo artístico?
Yo siempre había querido ser actriz y a mi vieja no le gustaba que me pudiera dedicar a la actuación. Siempre que había un casting me decía que no. Yo iba a ver las grabaciones de “Chiquititas” pero no se dio. Iba a colegio de doble escolaridad y no tenía muchas chances de dedicarme. No podía por el ritmo de vida que tenía en ese momento y cuando terminé el colegio, me metí en el Conservatorio de Arte Dramático. Hice la audición, nunca había hecho teatro ni nada y quedé. Empecé ahí y ya ese mismo año arranqué a trabajar.

Después estudiaste teatro con varias personas muy reconocidas.
Si, estudié con Augusto Fernández, con Cristina Banegas, con Joy Morris. Son clases de enseñanza muy distintas, Fernández va por el lado que tiene que ver con lo intelectual, el análisis de textos. Con Cristina Banegas es más improvisación, más meterle en lo que pasa en el presente y con Joy Morris aprendí muchos ejercicios para traer emociones específicas de las cosas que uno tiene que ir mostrando.

¿Compartiste ensayos con algún actor reconocido?
Con un montón de actores. Compartí ensayos con Joaquín Furriel, con Victoria Oneto, con Beatiana Blum, la periodista Julieta Caamaño y Sergio Gonal también, todos estuvimos con Augusto Fernández.

¿En qué momento te decidiste a estudiar tango, telas, entre otras cosas?
Tengo como una necesidad de usar, no solo la cabeza, sino el cuerpo. Eso es lo que me pasa. Es una necesidad de conocer y ejercitar mi cuerpo. A mí pasó cuando empecé tango que me pareció como que nos identifica mucho y que la juventud no está muy enterada de lo que es el tango en realidad. No es solo una música, tiene un contenido cultural enorme, de dónde venimos. Empecé a los 17 años a hacer tango.

¿Qué fue lo primero que hiciste en teatro?
Lo primero que hice fue un infantil para el conservatorio, era una adaptación de Aladdín. La experiencia fue linda en el sentido que la obra la hicimos para colegios del estado y para colegios de chicos discapacitados. Yo hacía el personaje de Jazmín y lo bueno era ver como los chicos se copaban con la obra y además, se reían mucho.

Contame de la obra “Plato’s sucios en la cocina”.
Fue una obra muy comprometida, en el sentido del personaje que hacía. Me costó mucho hacerlo ya que habla de todo el mundo femenino. Mi personaje era el de una mina grande que convive con su esposo en una cocina encerrados y que transita por todas las opciones que puede tener una mujer. Desde querer ser madre hasta querer suicidarse, hasta querer matarlo, amarlo, odiarlo. Todo concentrado en una obra de una hora y media, y tener que pasar por todos esos estados y de verdad, disfrutarlo, no es fácil.

¿Qué trabajo tuviste que hacer para poder realizar un personaje tan complejo?
Ensayé mucho, fueron cuatro meses de ensayos. Quizás a las mujeres nos pasa una de esas emociones por año pero lo que tiene la actuación de mágico es que lo que a una persona le pasa en cinco años, vos tenés que desarrollarlo todo concentrado en un mismo momento. Es como la densidad de la vida puesta en una caja, toda concentrada. Para desarrollar el personaje hablé con una persona que no puede tener hijos, es una persona grande que se separó sin tener hijos y tuve que hablar con ella para ver la amargura de ese momento. Hay un punto en el que la mujer biológicamente necesita ser madre. Y lo que a mi me parece es que si la mujer en general si no concreta ese tipo de cosas termina volviéndose un poco loca, que es lo que le pasaba al personaje. Tan temperamental que no se entiende ni ella.

Respecto a la televisión, ¿cómo se da tu llegada al programa “Doble Venganza”?
Llegué por casting, la verdad que no conocía a nadie. Yo estaba trabajando de promotora en un evento y conocí a Gaby Álvarez, que me presentó a un representante. Ese representante me llevó al casting, dónde había mucha gente conocida y terminé quedando. Me tenía mucha fe porque yo me formo para que las cosas se vayan dando.





Después estuviste en “Fuera de foco”.
Hice de todo ahí. Cámaras ocultas, producción detrás de cámara. Fue una experiencia rara. Tenía riesgo, igualmente yo soy como del riesgo. Me gusta el hecho de meterme en esos lugares. Estar sentada hablando con un chanta, uno que te quiere vender un cuento pero que no se lo creía ni loca. Tener que actuar que me lo creía, eso me parecía alucinante.

¿Te acordás de alguna anécdota trabajando en ese programa?
Una muy divertida. Estábamos una vez yendo a hacer una cámara oculta en una clínica de abortos. Nos hacen pasar y nos ponen video en el que están haciendo un aborto. Yo ahí me pongo a llorar, junto con el que hacía de mi esposo, que era un productor del programa con el que todavía hablo. Estamos mal y la señora corta el video y nos dice que en realidad era de una organización evangélica, nos da un folleto y nos empezó a decir que ella no quería que abortáramos. Nos quería convencer que la vida era maravillosa. Es decir, fue muy divertido.

En “Calles Salvajes” pasaste por muchas notas jugadas, ¿qué pensaste en el momento de hacer por ejemplo un desnudo, entre otras cosas?
Yo soy muy impulsiva, soy una mujer de acción, pensar me viene después y eso, a veces, es un problema. Igualmente nunca me arrepiento de nada, siempre hay que mirar para delante. Creo que las cosas pasan por algo, uno tiene que vivir el momento presente. También tomé decisiones que fueron difíciles, pero voy quemando etapas y sé dejar las cosas atrás. Me gusta la televisión. Me quiero enfocar en la actuación.



¿Qué podés adelantar del unitario en el que vas a aparecer por la pantalla de ATC?
Ya está grabado mi capítulo que es el que abre el ciclo, en el que participo junto a Fabián Vena y Erica Rivas. El ciclo se llama “Cosas que importan” y para mí el programa va a dar que hablar. Es un unitario social, tiene que ver con cuestiones sociales. Como es un canal que llega al interior, tiene más auge en el interior. Lo que puedo decir es que tiene que ver con las relaciones en las familias y cómo se pueden desvirtuar esas relaciones.

¿Qué proyectos tenés para éste año?
Ojalá que pueda hacer teatro, que es algo con lo que estoy en tratativas. Todavía no puedo decir nada porque recién recibí el guión de la obra. Y espero que pueda hacer televisión, quisiera trabajar en alguna tira pero por el momento no recibí ninguna propuesta.
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martes, 22 de diciembre de 2009

René Bertrand: "Creemos que se puede hacer un teatro comercial independiente"

Seguramente la influencia de sus padres, actores muy destacados, impulso para que René Bertrand se dedicara a al actuación y principalmente un consejo paterno lo catapultó a estudiar en el Conservatorio de Arte Dramático para tomarse la profesión muy en serio. Su exitosa trayectoria incluye numerosas obras de teatro, como actor y como director, y además, en su haber posee tres premios Carlos e igual cantidad de premios Estrella Concert. También, son recordadas sus participaciones en programas de televisión como “Poné a Francella” o “La peluquería de Don Mateo”. Actualmente está haciendo temporada en la provincia de Córdoba con la obra en la que actúa, dirige y produce, llamada “Feliz caño nuevo”. El elenco de la comedia está compuesto por Roly Serrano, Víctor Pollino,  Adriana Brodsky, Mariana de Melo, Fernanda Neil y Belén Giménez. De sus inicios, parte de su trayectoria y su actualidad, René habló con “Entre vidas”.

¿En qué momento de tu vida decidiste dedicarte a la actuación?
Yo estuve ligado indirectamente por mis abuelos, mis tíos, mis viejos (César Bertrand y María Rosa Fugazot) a éste medio, desde el primer segundo de vida. El otro día los escuchaba a los hijos de Alberto Olmedo leyendo el libro que hizo el hijo de Alberto, desde su visión de lo que era el papá, un libro maravilloso. Cuenta cosas que uno que estuvo cerca sabe que fueron exactamente así y eso engrandece al hombre, por sobre la figura. Era lo que faltaba para que el pueblo sepa que Alberto Olmedo, más allá de una estrella, fue un gran hombre y un gran padre. Es un homenaje muy merecido. Volviendo a lo de los inicios, cuando era chico a mí molestaba que la gente se acercara a pedirles fotos a mis padres, en ese momento uno quiere que los viejos sean de uno. Ellos estaban diez horas grabando o en el teatro y en el momento de comer pasaban esas cosas y yo pensaba, esto no lo voy a hacer nunca. Y después la vida te inclina para un sitio. Cuando me encontré a los 18 años en una confusa situación de no saber para dónde ir me di cuenta que yo entre la gente de mi grupo tenía un liderazgo natural, sin proponérmelo. Hacía un chiste y se reía, tenía una pizca de gracia, obviamente heredada porque uno copia lo que admira. Después de pasar muchas noches con mi papá, con Javier Portales, con Olmedo y todo ese clan maravilloso, vas adoptando cierto tipo de respuesta, de réplica, de forma o de rapidez mental que entre gente de tu edad, es como estar un paso adelante. Cuando me di cuenta de eso y que evidentemente era algo que le gustaba y no le tenía miedo, hablé con mi papá, que era la parte más dura de aceptar, mi mamá es más de apoyar incondicionalmente y la respuesta de él fue que si quería vivir de esto fuera al Conservatorio de Arte Dramático. Me dijo que Averiguara, estudiara ahí y cuando me recibiera iba a actuar pero a chorear no. De esto no se chorea, se vive.

Te puso los puntos para que lo hicieras seriamente.
Me explicó que todo lo que cuesta vale y que todo lo que te regalan uno lo guarda en un cajón y no le da el valor porque no se lo ganó uno. Fue muy piola el aprendizaje. Di un exámen de ingreso, pasé el filtro, estaba Agustín Alesso como uno de los jueces del ingreso y entré. Encima yo me llamo Caumont de apellido, con lo cual ni el Bertrand me podía ayudar en ese momento. No tenía nombre artístico como tengo ahora. Me puse a estudiar y repetí el primer año y fue todo un proceso bastante complicado porque uno no está armado físicamente para afrontar una escuela de teatro de buenas a primeras. Me recibí en el ’89.

¿Tu primera obra para adultos fue “El que me toca es un chancho”?
Si, fue la primera obra para adultos que hice. El director era Alberto Drago, un gran tipo que después me lo crucé varias veces en el conservatorio, yo seguí yendo con algún seminario luego de haberme recibido. Hice un seminario de mimo, un seminario de dirección e iluminación, cosas que suman a la hora de la actuación.

¿Qué recuerdos tenés del personaje de Juan que hacías en esa obra?
Era un elenco de gente no conocida, se hacía en el centro cultural, no en las salas importantes del San Martín y me acuerdo que yo era un animal porque realmente no estaba preparado para eso. Me tiré a la pileta porque Drago me dio una confianza tremenda y le agradezco mucho. Me dijo que quería que hiciera un personaje muy difícil. Tenía una carga muy dramática, muy importante y no sabía como entrar de esa manera, el personaje entraba faltando siete minutos. Esperaba casi toda la noche para entrar unos minutos al final. La obra transcurría en una terraza de casa humilde, de una familia en una navidad. Una familia que tenía un hijo que estaba encerrado por el tema del proceso pero nadie hablaba de eso. De ese tema no se hablaba y yo era el hermano que había hecho todo mal, que era montonero. Era una obra muy costumbrista, muy bien escrita y el personaje mío entraba en el final y todo se paralizaba. Terminaba en una escena entre el personaje que interpretaba y su abuela. La gente lloraba mucho pero no lloraba porque yo actuaba bien sino porque la que hacía de abuela era una actriz increíble, Leonor Sanz. También trabajaba Eleonora Massa, que es la hija de Alicia Aller. Aller se nos fue hace poco, una actriz muy talentosa y sin embargo se fue sin el reconocimiento que se merecía.

Volviendo a la obra, ¿qué se te cruzaba por la cabeza al tener que entrar en los últimos minutos?
Era terrorífico, pensaba que si hacía mal mi papel le iba a cagar el trabajo a los diez tipos que se estaban matando durante una hora y media. Me llegaba a equivocar y se podía desmoronar todo. Era un compromiso terrible. Con el correr de las funciones me fui afirmando.

Luego vinieron otras obras.
Si, hice la obra Jetattore, con Alfredito Iglesias, hicimos algunas cosas serias en un teatro alternativo, no algo comercial. Lo que te meten en la cabeza en el conservatorio, aparte del teatro, es a dejar el alma por una elección y a no tranzar. Es como que es sagrado el teatro para el que lo enseña y yo aprendí que es sagrado el teatro. Yo trabajé con Gerardo Sofovich que pese a lo que muchos crean tiene el mismo concepto, lo que pasa que es más político que yo y yo al ser más joven hay cosas que tal vez no negocio y él ya sí. Yo dirigí ocho comedias de Gerardo en los últimos tres años y le agradezco profundamente el hecho de haber confiado de mi capacidad para hacerlo. Una persona de su carácter no delega salvo que confíe plenamente. Entonces para mi fue un gran empujón.

Contame de tu inicio en el teatro comercial.
Lo primero que hice de manera comercial fue cuando me convocó Luciano Garbellano, por intermedio de Daniel Fernández que es un coreógrafo conocido en el medio, para darme la posibilidad de estar un verano en Carlos Paz. Yo pensando como hoy, no tenía que haber hecho eso y sin embargo, no me quedaba otra porque no tenía más nada y tenía la necesidad imperiosa de laburar para morfar. Me senté con Garbellano, no me pareció ni jodido ni peligroso como lo pintan y después descubrí un gran tipo. Me ofreció ser el cómico del espectáculo. Estaba Marcelo Polino haciendo sus rutinas hablando de lo mediático, estaba Marixa Balli, Silvia Suller, Mariana Aria y Ethel Rojo, que era lo que más me atrapaba del negocio. Era sumarle a mi cortita carrera hasta ahí, haber trabajado con un mito de la revista. Me encontré con un muy lindo grupo. Yo salí a matarme, tal vez bajo de experiencia pero tengo una virtud, sin querer sonar fanfarrón, manejo muy bien los tiempos. Fue una temporada muy piola y por consiguiente, gané el premio Carlos a la revelación de la temporada. Al año siguiente, Pinky Rubano, que ahora es productor de Valeria Lynch, me llamó para coprotagonizar una comedia, también en Carlos Paz con Raúl Taibo y Beatriz Salomón y encima me dio la dirección de la comedia.



¿Cuál fue tu reacción cuándo te dijo que seas el director de la comedia?
Le dije que estaba en pedo pero que lo hacía porque yo tenía muchas ganas. Yo ya había dirigido a Gogó Andreu, en una obra de Roberto Cossa que se llama “Historia de varieté”, en el Konex. Me había gustado, había salido bueno y me gustaba lo del liderazgo. El objetivo del director es conseguir el resultado que quiere. Es difícil porque todos creemos que somos lo más importante de la obra, cada uno se preocupa por su personaje pero el director tiene diez personajes por los que preocuparse. Dirigí esa obra y me nominaron como mejor director. El premio lo ganó Lía Jelín, por Aryentains, pero a mí el hecho de haber estado ternado me dio a pensar que se puede. Me dio confianza para ir por más. Ese año me tocó ganar el Carlos como mejor actor de reparto ya que también estaba ternado y atrás de eso hice “La mesa está servida” con Sergio Gonal, que me gusta siempre lo que hace, labura muy parecido a mi desde el concepto, es un tipo muy generoso y justo me llamó para ofrecerme esa obra. Tenía una oferta de Gerardo en ese momento pero el papel era muy chico así que preferí aceptar el ofrecimiento de Gonal. Gerardo respeta mucho el trabajo de la gente que para él vale la pena pero no le va a temblar el pulso si te tiene que decir andate, me parece maravilloso. Espero ser el cincuenta por ciento de parecido en su forma de manejarse. Yo aprendí mucho al lado de él. Me dio una oportunidad actoral muy importante en el 2000, cuando me ofreció trabajar en “La peluquería de Don Mateo” con Miguel Ángel Rodríguez y después la oportunidad que me da a nivel dirección fue cuando me ofrece dirigir a Florencia de la V en “El champán las pone mimosas” que es el primer caño caliente que me tira, en paralelo con “Pobres pero… casi honradas”. Luego, las demás oportunidades me las gané yo. A Gerardo lo valoro no por las oportunidades, le valoro el conocimiento del género. Los demás hacen lo que creen que es el género. También le valoro mucho el haber aprendido a entender éste medio desde los noventa para acá porque el medio perdió toda esa rigidez de trabajo que tenía antes.

¿Por qué pensás que se lo critica tanto?
Porque es un hombre políticamente jugado y es un hombre al que no le ha temblado el pulso a la hora de echar a grandes de la historia nacional. No a mi, a mi me echó cuatro veces y me llamó cuatro veces más. Gerardo es un tipo que hace escuela, si mirás para atrás, los más grandes trabajaron con Sofovich.

También, ¿en general existe mucha competencia en el medio no?
Si, pero siempre existió la competencia. No hay nada más difícil que la función de estreno para un actor porque está llena de actores y son muy pocos lo que vienen de corazón a festejar lo que hacés.




¿Cómo te manejas dentro del ambiente?
Cada uno sabe lo que es, cada uno sabe cuales son sus límites, cuales son sus limitaciones, que no es lo mismo. Hasta ahora siempre me fui a dormir tranquilo porque a la hora de laburar di el ciento por ciento, si no alcanza, no tengo más. Yo nunca me fuí antes del escenario porque me sonaba el celular, lo apago antes de hacer la función.

¿Qué podés decir de la experiencia televisiva en el programa “Poné a Francella”?
Fue una experiencia maravillosa. Yo venía de terminar con Gerardo, en una de nuestras tantas separaciones, estaba sin trabajo y me llamó Guillermo Francella, con el que había estado en Los Benvenuto antes. El siempre tuvo hacia mí un cariño muy especial y siempre lo sentí genuino porque Guillermo no era amigo de mi viejo ni de mi vieja y no había trabajado tanto con ellos. Un día lo llamé, estuvimos charlando, le conté que estaba sin trabajo y a me dijo que iba a trabajar con él. A la semana me llamaron y me dieron un bolo. Lo hicimos, salió piola y empecé a grabar algunas participaciones. Me ayudaba a poder sostenerme y vivía de eso y de hacer animaciones en boliches. Estaba Horacio Erman también, que es un amigo. Me juntaron Horacio y Guillermo y me dijeron que al año siguiente iba a estar fijo todo el año. Me sentí maravillosamente bien cuando me dijeron que iba a continuar. Yo siempre hice casting antes de empezar y también conceptualmente como sabía que mis viejos no iban a golpear por mí, sabía que tenía el mismo derecho que cualquier otra persona a tener una oportunidad. Mirá como es la vida, nunca quedé en un casting. Una vez me dio una gran mano Javier Portales, estaba haciendo “Son de diez”, buscaban un personaje que jugara al fútbol y él me metió ahí. Estuve seis meses en ese programa.

¿Cómo surgió la idea de armar la productora “Big Globo”?
Cuando vuelvo del verano de hacer la obra “Le referí cornud” en la costa, llego acá y me encuentro con que Gerardo estaba con la revista de Florencia y no tenía comedia. Se produce el parate natural por la falta de proyectos, me pongo a ver qué hacer. Respecto a la televisión, ella no me busca y yo no la busco a ella. Cuando me puse a hablar con amigos, me fijé que yo tengo una comedia que se llama “Mi tío es un travieso” que es una comedia que produje en Carlos Paz allá por el 2006 y nos había ido muy bien. Es una obra escrita por Guillermo Camblor, que es un gran tipo y una persona que conoce el humor que me gusta hacer a mí. Me gusta hacer un humor estructurado, no me gusta el humor de Todo por dos pesos, me divierten algunas cosas porque son humoristas muy talentosos pero yo prefiero la estructura del pie y el remate. Elijo eso porque es lo que me hace reír. Volviendo a lo de la productora, me junté con un amigo, Ariel Ibáñez, que había sido mi asistente de dirección en “El champán las pone mimosas”. Armamos Big Globo con él porque ama éste negocio como yo y porque creemos que se puede hacer un teatro comercial independiente. Se puede tener la estructura para contar una linda historia con un buen vestuario, con una buena escenografía, con un buen caudal de iluminación y con la entrada a un costo para que la gente pueda ir y que salir a la noche no les cueste quinientos pesos.



¿De qué manera seleccionaste el elenco para la obra “Feliz caño nuevo”?
Yo sabía que después de haber trabajado y dirigido a muchas personas, algunas habían entendido como yo era y como pensaba. Si bien tuve que negociar con cada una de ellas, no quería quilombo. La idea fue armar un elenco con gente que le gustara ésto, más allá de una tapa de una revista de las de ocasión. Sé que trae el costo que vamos a pagar con algunas entradas no vendidas, justamente por no tener una persona mediática pero también sé que la gente a la hora de pasar por la marquesina iba a notar algo diferente. En una época que la gente tiene la plata justa, me la juego a que la gente decida ver un buen espectáculo, antes que ver a una persona mediática. Por ahí pasa la elección. El que venga a ver “Feliz caño nuevo” sabe, antes de entrar, que va a ver una obra contada por actores. No digo que las de los otros teatros no lo sean pero ni Florencia de la V es Roly Serrano, ni Roly es Flor, son dos cosas diferentes. Estamos hablando de una estrella como es Flor de la V y estamos hablando de un excelente y grandísimo actor como lo es Roly. Hay público para Florencia y público para Roly, te juro que no es el mismo público. Posiblemente Florencia sea la gran ganadora del verano pero también hay un público que no ve a Florencia, posiblemente sea el más chico pero si son diez mil personas que nos vean a nosotros, lo voy a celebrar. Yo tengo que contar una historia, jugada por actores y que la gente que se divierta. El tipo que no quiera ver a Florencia y quiera ver una comedia, que vea Feliz caño nuevo.

¿Qué expectativas tenés con la obra?
Las expectativas son las mejores, sino no lo haría. Gerardo me enseñó una frase que es “Esto no es un salto al vacío”. Todo tiene que estar sostenido por algo, por convicción, por talento, por entrega. Creo que nos tiene que ir bien porque estamos haciendo las cosas bien, porque vamos a ser serios y vamos a ser serios para hacer reír.

¿Por qué la gente que vaya a Córdoba los va a tener que elegir?
Nos van a tener que elegir los pocos o muchos que vean el teatro como lo vemos nosotros. Desde la puerta se dan cuenta. El que está a la bartola no nos va a elegir, va a ver lo que se ve en la tele. El que tiene ganas de ver teatro, no es que los otros no hagan buen teatro, aclaro, nos va a elegir por la sumatoria de gente importante que hay en el elenco. Creo que vamos a generar una duda. Un elenco con mucha gente del palo junta y de géneros distintos pero si los ponemos todos juntos, suena lindo. Para finalizar, creo que tendrían que elegirnos porque de ésto comen siete familias, como las de la gente que van a venir. No estamos por encima de la gente, estamos a la par. El escenario, lo único que marca, es la diferencia de profesión en nosotros. Es decir, nosotros somos gente que llega a fin de mes, tal vez, igual que la señora que viene a pagar la entrada y somos iguales que cuando nosotros vamos y le pagamos la consulta a un doctor. O sea, tienen que venir a vernos porque es un ida y vuelta. Porque lo mismo que yo voy a buscar de la gente cuando voy a su trabajo, la gente viene a buscar de mi cuando viene a verme.
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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Juan Acosta: "Soy una persona versátil y tengo cierta independencia dentro del medio"




Siempre vinculado al difícil arte de hacer reír, con una trayectoria que incluye trabajos en cine, teatro, televisión, Juan Acosta es un actor muy versátil. Actualmente no solo actúa sino que se dedica a sus otros amores, como lo son la música y la pintura. Recordado por la publicidad de Melthiolate en la que estaba vestido de romano y por su personaje de Naboletti en el programa de Gasalla, el humorista repasa parte de su importante trayectoria con “Entre vidas”.

¿Cómo fueron tus comienzos?
Al principio me fui a estudiar teatro con Lito Cruz, Augusto Fernández, Carlos Moreno y David Di Napoli, que fueron mis profesores. Mientras estudiaba teatro hacía circuitos under como el Parakultural, algunas cosas en “Cemento” hasta que enganché para hacer unas publicidades. Hice las de Merthiolate y Volkswagen. Luego di una prueba con Antonio Gasalla y me tomó y fui al teatro con él. Después, Gasalla pasó a la televisión y arrancamos ahí.

Con el programa de Gasalla surge tu personaje de Naboletti.
Si, ahí hice Naboletti y me hice famoso. Antes de lo de Gasalla yo había estado en la película “Esperando la carroza”, un clásico del cine nacional. Fue en el 85, hice un bolo y ese fue mi primer trabajo en cine. Mi personaje se llamaba Peralta.

¿Cómo llegaste a participar en la película?
Llegué a estar en la película porque Alejandro Doria iba al estudio de Lito Cruz a elegir gente. Nosotros actuábamos en los pasillos, en las salas y Doria iba eligiendo. Nos mostrábamos y era una buena manera para que te conociera y me terminó eligiendo para hacer ese personaje. Luego con Gasalla estuve diez años trabajando en teatro y en televisión.



¿Es verdad que Gustavo Yankelevich te dijo que podía transformarte en el nuevo Tinelli?
Si, el me dijo eso. Yo estaba con Gasalla en el año 92 y me dijo que me quedara en el canal. No sabía que era Yankelevich. Me dijo que había hecho triunfar a Tinelli y que si me quedaba quizás me hacía triunfar a mí. Yo le respondí que me quedaría pero que no quería que me pasara lo de Marcelo Dos Santos que era un tipo que estuvo dos meses, tuvo un quilombo y lo echaron. Y me fui con Gasalla a ATC. Hicimos dos programas, “El palacio de la risa” y “Las torres de Babel”. Luego no arreglé el dinero, Gasalla se va a Canal 13 y yo me voy a trabajar a Telefe, trabajando con Francella y Portales en el programa “Un hermano es un hermano”.

Después pasaste a “La movida del verano” con Juan Alberto Mateyko.
Si, la misma gente que laburaba con nosotros trabajaba en “La movida”, entonces un verano me fui a trabajar con Mateyko y no lo podía creer. Yo venía del under y en ese programa me rodeaba de cantantes que en ese momento no los conocía nadie y él los llevaba. Por ejemplo, a Shakira, a Ricky Martin, y nunca me saqué una foto con alguno.
Termino de hacer eso y en el primer programa que podría decir que fui protagonista lo hice con Cecilia Oviedo y se llamaba “Uno por semana”, donde empezaron las duplas.

¿Qué podés decir del programa “La cueva del chancho”?
El programa era bueno pero justo se daba cuando se iba Menem, Canal 7 no tenía dinero, entonces nosotros hacíamos 2 puntos en ese momento que para el canal era bastante pero no había presupuesto y tuvimos que dejar de hacerlo. A partir de ahí mi carrera se transformó, salí un poco de la televisión y empecé a trabajar en teatro. Estuve con Nito Artaza, con Jorge Corona, con el Negro Álvarez, con Moria Casán. También hice mi vida paralela que es pintar, hacer música y mis unipersonales.


También seguiste haciendo cine.
Trabajé en una película que se llamó “Dos ilusiones” con Matías Santoianni y Claudia Albertario, la dirigió Martín Lobo, que me había dirigido a mí en publicidad. Fue su primer trabajo como director de cine. Estuve en varias películas pero el protagonismo lo tuve en algunos cortos. Pero en películas laburé con Pino Solanas, con Raúl de la Torre, con Sorín pero en publicidad.

¿Sentís que a muchos actores se los etiqueta para un determinado papel?
Yo nunca quise etiquetarme por eso nunca más hice Naboletti pero los productores te eligen para determinadas cosas. El que abrió un poco el juego fue Adrián Suar, cuando llamó a Alfredo Casero, llamó a Juan Carlos Calabró pero si, te etiquetan. Yo no sé adonde me pueden etiquetar porque hago cualquier cosa. Soy una persona versátil y tengo cierta independencia dentro del medio.

¿Por qué pensás que no hay programas de humor?
Porque el humor requiere mucho tiempo para hacerlo bien. Todo el humor diario no tiene la misma creatividad. Un programa norteamericano excelente es “Saturday Night Live” pero es semanal porque te lleva mucho tiempo. El programa diario se fue volviendo medio berreta, se fue como malgastando. Entonces ves a los cómicos trabajando para otro. Ves a Gasalla haciendo Mamá Cora Con Susana Giménez, Diego Pérez con Maru Botana, es decir, te transformas en una persona que va cinco minutos. Es difícil hacer humor desde ese lugar, podés enganchar un personaje pero ya no hay programas como “Cha cha cha”, “Operación ja ja” o “El mundo de Antonio Gasalla”. Es mucho más caro, entonces prefieren poner a cuatro en un mostrador con una persona en el medio que hable. El problema es que no solo se vuelve más berreta todo sino que además se pierde como calidad para que la gente abra más su cabeza, se va perdiendo cultura y se reduce todo a un reportaje de la chica de Crónica a un mono.

Por último, ¿qué estás haciendo actualmente y qué planes tenés para el futuro?
Ahora estoy haciendo un programa para San Luis que se llama “Un puntano en Buenos Aires”, hice un programa de arte que se llamaba “Arte en vivo” para Canal A y voy a dirigir una obra que es “El conventillo de la paloma” para el Gobierno de la Ciudad. Siempre tratando de vivir de lo que me gusta, hago shows de humor, hago conducciones de eventos. Estoy tratando de sostener los platos en éste juego chino y por ahora los sostengo.
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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Gabriel Schultz: "Trabajar con amigos es algo que valoro más que la plata que gano"




Es el creador de las Máximas de un Hombre Cualquiera, forma parte del staff de Basta de todo y La venganza será terrible y es uno de los conductores de TVR pero más allá de su actualidad, Gabriel Schultz está en los medios hace 20 años. Desde sus comienzos con Carlos Abrevaya en radio, pasando por trabajos junto a Badía, Araujo, Niembro hasta llegar al presente junto a Matías Martin y Alejandro Dolina en radio, y Sebastián Wainraich en televisión se ha desempeñado tanto en tareas de producción como conducción.

Fuiste DJ, estudiaste ingeniería en sistemas y fuiste profesor en la ORT, ¿en qué momento decidiste dedicarte al periodismo?
Me empecé a aburrir estudiando otra cosa y me di cuenta que me gustaba el periodismo. Llegó el momento que me planteé, no tan concientemente, sino que fue decantando y me di cuenta que quería dedicarme al periodismo, en una época que estudiar eso no era tan común como ahora. La decisión la tomé en el año 86, arranqué al año siguiente y me recibí en el 89. No había tantas escuelas de periodismo, no era negocio enseñarlo ni era negocio estudiarlo porque si hoy es difícil vivir de ésto, hace veinte años parecía más improbable aún. Hoy es difícil porque hay poco trabajo, en esa época porque era un trabajo mal pago.

¿Arrancaste con Carlos Abrevaya?
Si, arranqué con Abrevaya en Radio Municipal, cuando todavía estaba estudiando periodismo y después él se fue de la radio y yo seguí en la radio un par años. Luego, fui a Radio La Red y ahí empecé con Juan Alberto Badía, con Fernando Bravo, con Adrián Noriega, luego Marcelo Araujo y después con Fernando Niembro.

Con Marcelo Araujo hacías un personaje que tuvo mucha repercusión llamado “René”, ¿qué recuerdos tenés?
Fue lo primero que hice al aire con continuidad, a pesar que yo no aparecía en los créditos o por lo menos no quería aparecer, no quería que supieran que era yo. Más que nada porque lo hacía como un hobbie. No era mi profesión ser un humorista sino que a mí siempre me gustaba la producción, buscar notas, esas cosas. Pero como me salía con tanta facilidad y Araujo le gustaba lo hacía pero en un momento llegó a tener más trascendencia cualquier cosa que hiciera con René que todo mi trabajo periodístico. Entonces fue ganándole ese personaje a todos los demás trabajos dentro de la radio. Me dio muchas satisfacciones.

¿Llegaste a hablar con muchos familiares de los protagonistas?
Si, es decir, tenía mucha producción el programa y encima tenía la ventaja que en esa época no había tantos celulares. Tenía los números de teléfono de las casas y era más fácil hablar con las mujeres o las familias de los protagonistas. Hoy el número de la casa no te lo dan porque aparte no están. En la actualidad me sería más difícil hacer una sección como esa. Yo no quería hablar con los protagonistas, quería hablar con las mujeres, las hijas, las madres, que además me parece interesante. A veces tuvimos algunas declaraciones increíbles como las de la mamá de Nelson “Pepino” Cuevas cuando entró a insultar a los dirigentes de River. También, cuando llamé a Blatter y me habló de los gatos de Buenos Aires, de cómo se divertía cuando venía a nuestro país. Hay algo que éticamente es discutible que es que ellos nunca supieran que estaban al aire. Reconozco que estaba mal pero se buscaba no incomodar, sino que la idea era divertir. Nunca buscaba una declaración que le trajera problemas al protagonista, no era la idea de la sección.

¿Cómo conociste a Matías Martin?
Llego a Matías porque él arranca en la Rock & Pop un programa, el productor que tenía se tiene que ir y llama a una persona que había sido profesor de Matías en TEA para que sea el productor. Esta persona había estudiado conmigo y como no podía me recomendó y el flaco me conectó con Matías. Yo renuncié mi trabajo en la escuela, estaba en el laboratorio de computación y me vengo por la mitad del sueldo y perdí la relación de dependencia que tenía. Es decir, me perdí diez años de antigüedad en blanco, renuncié en la ORT, podría haberme llevado mucho dinero pero prioricé la vocación. Sentí que era el momento, que tenía que seguir mi vocación. Sino posiblemente seguiría siendo profesor de computación y me sentiría muy mal.

¿Qué podés decir del programa de radio “Basta de todo”?
Es un programa de amigos. En general, en los programas que trabajé se creó éste clima, un estilo de trabajo. No venimos a sufrir a la radio sino que venimos a divertirnos y creo que se le transmite a la gente. El verdadero éxito radial se basa en que uno la pase bien.

¿Cómo surgió lo de las “Máximas de un Hombre Cualquiera”?
Eso surge porque yo siempre tenía ese tipo de observaciones tajantes sobre cosas y Juan Pablo Varsky, que en ese momento estaba en “Basta de todo” con nosotros me obligó a hacerlo al aire. Fue así. Me dijo que pensará una para decir y yo estaba en la producción y me hizo pasar, me insistió. Lo hice al aire, la gente se puso a debatir, se convirtió en una obligación y tuvo mucha repercusión positiva.

¿Te piden por la calle que digas alguna máxima?
Si, odio eso. No es que ando por la vida tirando máximas y cada vez me cuesta más. No es tan fácil. Trato que tenga cierta posible intención de realidad la máxima, aunque a veces parezca que no. Es buscar algo que sea posible que ocurra, por más que tal vez no lo sea.


¿Cómo se dio tu llegada al programa “La venganza será terrible” de Alejandro Dolina?
Es algo que a ésta altura de mi vida ya ni me lo planteaba. Se fue dando, Coco Sily se fue a la televisión con Alejandro Fantino y quedó el lugar vacante. Me probaron y quedé. Es maravilloso, es aprender algo nuevo. Es como si estuviera haciendo un master y está bárbaro. Se van dando cosas que nunca hubiera soñado que me iban a pasar y se dan con una naturalidad que me sorprende.

Con Matías también trabajaste en televisión en el programa “Arde Troya”, ¿eras un notero agresivo para preguntar no?
Si, fue lo primero que hice en televisión. Al principio lo hice con cierta inseguridad de mí mismo y después ví que tenía repercusión positiva en la gente. Pero había un momento que sentía que estaba haciendo algo raro porque era un total desconocido para las personas que entrevistaba y los bardeaba. Se ve que les habré caído bien porque nunca tuve un problema.

¿Ningún famoso se enojó?
El hermano de Susana, Patricio Giménez, una vez se enojó porque le pregunté “¿de qué vivís?, me respondió “yo canto” y le dije “dale, no me jodas, ¿de qué vivís?” y ahí me dijo que si la nota iba a ser así parábamos ahí. Paró la nota y no quiso seguir pero ahora si me lo cruzo, todo bien. Yo hacía ese tipo de preguntas.

¿Te sentiste cómodo trabajando en “Indomables”?
Si, no pude instalarme como panelista porque iba dos veces por semana, me turnaba con Gustavo Noriega. Entonces era raro, en radio puede ser más común lo de no ir todos los días. Igualmente me divertía y Roberto Pettinato fue muy generoso conmigo en el sentido de repartir el juego y darme un pie para que hiciera un chiste. Laburé con él tres meses nada más y puedo decir que conmigo se portó muy bien.

Actualmente en televisión sos uno de los conductores de Televisión Registrada, ¿el programa va a continuar?
El programa creo que va a seguir, no va a seguir en Canal 13, ésto ya es un hecho y no sé en dónde va a seguir. Es algo que escapa a mi decisión, ni que siga, ni que termine. Me entero muchas cosas de TVR leyéndolas en páginas de Internet o en diarios, no porque me las comunique alguien. Generalmente somos los últimos en enterarnos, tanto Sebastián Wainraich como yo, de las cosas que van a ocurrir. Nunca se nos pregunta por los informes o por los invitados. Hay un guión en el programa pero ni lo miramos, es un apoyo por si no se nos ocurre nada. Hay un gran guionista que es Pablo Mir, muy creativo y escribe muy buenos chistes que a veces ayudan muchísimo cuando no tenemos nada para decir pero también tenemos la posibilidad de improvisar.



¿Qué significan para vos Matías Martin y Sebastián Wainraich?
Tengo un vínculo enorme. Son dos personas que aprecio mucho, que considero amigos y que la verdad que laburar con amigo no sé si se puede repetir en alguna etapa de la vida. Ojalá toda la vida pudiera elegir trabajar con gente como ellos y si es por mí, ya te firmo que si. Es gente con la cual no tenemos discusiones, no hay peleas y no hay competencia. Son cosas muy valiosas, sobre todo en el medio, donde hay una competencia feroz y la amistad es una palabra que se usa mucho pero que no existe. Trabajar con amigos es algo que valoro más que la plata que gano.

¿Qué proyectos tenés para el futuro?
Seguir con lo que tengo. Si pudiera subsistir con éstos trabajos sería muy feliz. No es una cuestión de perdurar sino que lo disfruto, sobre todo el de la radio. El de la televisión tiene sus meses, en estos momentos no están fáciles las cosas. No por una cuestión profesional sino por cuestión de coyuntura. Me gustaría seguir con “Basta de todo” muchos años más y en la televisión me gustaría seguir haciendo un TVR que vuelva a ser humorístico y que vuelva a tener objetividad.

¿No estas conforme con el TVR actual?
En algún punto no porque ha perdido objetividad y sinceramente a mí me gustaría que fuera más equilibrado.
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martes, 22 de septiembre de 2009

Fernando "Coco" Sily: "Voy a seguir en el Multiteatro durante el verano"




Su trayectoria incluye trabajos junto a Tato Bores y Antonio Gasalla, fue la voz del primer juez del juego “El imbatible” de Susana Giménez, manager de la Bersuit Vergarabar y numerosos trabajos en teatro, radio y televisión. Fernando “Coco” Sily sigue llenando el Multiteatro con su unipersonal “La cátedra del macho” y durante la medianoche co-conduce el programa “Animales sueltos” junto a Alejandro Fantino.


¿Cómo fueron tus comienzos?
Yo empecé trabajando como payaso, de muy joven, en animaciones de fiestas y en shows. Esos fueron mis inicios, siempre trabajé de esto, no trabajé de otra cosa. Fue apenas terminé la secundaria que empecé a trabajar con un compañero mío que era mi preceptor en el colegio y con él arrancamos.

¿Qué recuerdos tenés de la obra “El señor Galíndez”?
Maravillosos porque fue el primer espectáculo que yo encaré como estudiante pero un gran recuerdo. Hacía un personaje que llama “Beto”, increíble. Todavía estábamos en la época de la dictadura, era una obra muy peligrosa para hacer porque estaba prohibido el autor y la obra, ya que hablaba sobre la vida de los torturadores. Tuve un encuentro con Héctor Alterio, casual. Mientras yo estaba haciendo la obra, él había terminado de filmar la película “El señor Galíndez” en España y me quedó ese recuerdo de haberme encontrado en el Bauen Hotel con ese maravilloso actor.

¿Tu padre no quería que actuaras no?
No quería que actuara pero tenía que ver con el tema de la dictadura y estaba preocupado por lo que me podría pasar pero después mi viejo se transformó en mi primer fan.

Después continuaste haciendo obras.
Sí, después hice muchísimo repertorio de teatro contemporáneo porque estaba en un teatro de San Telmo que era un teatro escuela en el que se montaban muy rápidamente muchas obras y eso me dio la posibilidad de hacer a Dragún, a Pavlovsky y un montón de autores más. De una manera muy acelerada pero con mucho público porque estaba de moda el lugar así que pude hacer mucho repertorio en ese momento.


¿Cómo se da tu llegada a la televisión?
Empecé trabajando en radio, me desarrollé ahí y un día conocimos a Sebastián Borensztein. Yo estaba haciendo con Pedro Saborido y Omar Quiroga unos micros de humor político, escribiéndolo con ellos y Borensztein nos convocó para escribir el programa de su padre, Tato Bores. Hice algunos programas y me desvinculé para tratar de conseguir trabajo como actor y le pedí a Sebastián que me deje trabajar en el programa de Tato haciendo unos bolos. Así arranqué y en seguida ya estaba conectado con algunas personas que había conocido en la experiencia de grabar con Tato y me llamaron para hacer una tira con Carlos Calvo, que se llamaba “Hola papi”. Ahí empecé a trabajar.

Hiciste varios programas de televisión, entre tiras y unitarios, ¿qué preferís?
La verdad que me da lo mismo. Me gusta toda la televisión.

¿Te ofrecieron algo actualmente?
No, hace bastante que no me ofrecen.

Volviendo al teatro, ¿qué podes contar de la obra que hiciste llamada “Aryentains 1” y “Aryentains 2”?
El espectáculo estaba basado en cuentos de Roberto Fontanarrosa. “Aryentains 1” era del libro “Usted no me lo va a creer” y en “Aryentains 2” era del libro “El rey de la milonga”. Con Roberto tenía un vínculo primero de admiración y después con el paso del tiempo de amistad. A través de Daniel Araoz que era el que lo conocía inicialmente, era amigo de él y como yo producía también con Daniel empecé a tener trato con Fontanarrosa hasta el final de sus días. Ya en ese momento estábamos haciendo en televisión los cuentos de él, que nos había dado los derechos para que lo produzcamos nosotros.

Respecto a “La cátedra del macho”, ¿cómo surgió la idea?
Nació en el programa de radio “Tarde negra”, que conduce Elizabeth “La Negra” Vernaci, donde empezamos como un chiste a joder que había muchos putos en el programa de ella, que hacía falta un macho. Fue tan gracioso lo que pasó porque yo fui como invitado a vender Aryentains, la llamé a “la negra” y le dije que tenía que publicitar la obra y la gente empezó a llamar. A partir de ahí empecé a ir una vez por semana y quedó eso del macho. Se fue instalando “La cátedra del macho”. Fue una gran casualidad y fueron apareciendo las cosas que serían de macho y las que no. Empezamos a armarlo, fue creciendo la bola y lo hicimos como dos años en el programa haciendo eso.


Luego aparece el libro.
Sí, ahí me llamó planeta para ver si queríamos editar el libro de “La cátedra del macho” y cuando juntamos el material para armar el libro nos dimos cuenta que había como para hacer un espectáculo. Nosotros escribíamos los guiones con Sergio Salasa, que es el productor. Así fuimos escribiendo el macho y los deportes, el macho y la mujer, el macho y la comida. Con todo eso rápidamente montamos la obra y se armó una gira. Hace dos años que estamos con el espectáculo. En Buenos Aires estuvimos en el teatro Chacarerean y ahora en el Multiteatro.

¿La idea del verano es seguir con “La cátedra del macho”?
Sí, voy a seguir en el Multiteatro durante el verano. Nos vamos a quedar en Buenos Aires y vamos a ir a Mar del Plata los lunes. Queremos ir a un teatro bastante grande en Mar del Plata ya que la idea es acumular la venta de toda la semana en un día. Acá vamos a seguir haciendo la obra de jueves a domingo.
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