lunes, 2 de abril de 2018

Fedra Spinelli: “El Delta se me impuso”






La escritora Fedra Spinelli habló con Entre Vidas de su libro de prosa poética Delta, publicado por ediciones La Mariposa y La Iguana y de sus nuevos proyectos entre los que se encuentra una novela que viene trabajando en una clínica con la autora Alejandra Zina.






¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No sé si tengo un ritual específico. Si sé que necesito despejar mi mente de otras cosas y también despejar la mesa de otras cosas, entonces  me pongo a ordenar, limpiar y tirar, papelitos, cosas dela cocina, al fina termino limpiando todo. 

¿Con qué frecuencia escribís?
Soy bastante irregular, me pasa que me concentro por momentos, y a veces pasa mucho tiempo en que no puedo hacerlo. Así que aprovecho mucho cuando encuentro ese clima interno y predisposición. Ahí sí estoy un rato largo, a veces me tomo un día del fin de semana, y no veo a nadie, no hablo por teléfono, no salgo. Me paso todo el día buscando adentro que quiero contar, o solo dejando que fluya en el texto. Es como un día de entrenamiento pero en soledad. El gran dilema para mí es no distraerme, incluso Facebook u otras redes funcionan como grandes distractores. Y además como tengo muchísimo laburo en contacto continuo con personas, soy vendedora, no paro de hablar, para mí el silencio es algo muy buscado y necesario para escribir, y la soledad también.

¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
No sé exactamente quien, supongo que siempre ví a mi mamá leer mucho siempre, muy concentrada en la lectura. Y también tuve muy buenos maestros, y enseguida afiné con ellos y con la literatura. Pero tengo la sensación que nací con hambre, con mucho hambre de historias, de fantasía, de chica me sentía más cómoda habitando mi imaginación. Mi mamá me leía poesía y mitos griegos, y esos fueron mis dos grandes pilares, aún lo son. Me internaba en las historias y me resultaba más placentero y más fácil que habitar el mundo real. Y  a veces todavía me pasa. Sé que era un escape, una protección del mundo, yo era muy introvertida y la literatura resultaba un lugar seguro, loco sí, infinito también, pero seguro.

¿Por qué decidiste que tu libro prosa poética se llamara Delta?
La cosa es que cuando escribí Delta, por lo menos su texto inicial, estaba en el Delta de Tigre en la primera sección, cuidando la casa de un amigo que había decidido salir de viaje en canoa rio arriba, y no sabía cuándo iba a volver. Era verano, yo no tenía un mango y me había ofrecido que me quedé en su casa y le cuidara a su perra Luchi. El Delta se me impuso, habitar ahí esos días, estar a un paso de la ciudad y sin embargo sentirme en una zona agreste, muy vegetal, casi salvaje, el río que te impone su ritmo si se desborda y sube el agua no podes salir de la isla, estar a su merced, la noche en el muelle que es hipnótica, el rumor de lo vegetal, del agua, todo eso se imponía, y no sé Delta es eso , ese conjunto, sentí que tenía llamarse así. Además creo tengo algo con nombrar la geografía y los espacios, tengo otro libro de poemas que se llama Digo bosque. 

¿Cómo fue el proceso de selección de los textos que aparecen en el libro?
Primero escribí de un tirón, sin pensarlo, parecía un diario pero duro, casi como si fuera un informe médico, descriptivo, frío, quería describir los ruidos, las sensaciones y las fabulaciones. Salirme del yo poético típico de los poemas y perder la extrema emotividad. Por eso creo que aparece esa voz rara en tercera persona. Y me pareció un engendró. Pensé bueno, sirvió de catarsis, es un bicho raro. Y después se lo mostré a un par de amigas lectoras, que me dijeron que tenía algo, algo importante, algo entero, ellas conectaron perfectamente bien con el texto. Entonces, lo retoque, lo pulí, y lo dejé dormir. Paso un tiempo. Sentí que pegar el salto y decidir, si era algo publicable, si quería hacer algo con eso, y buscarle lugar. Me llevó otro tiempo, y conocí a las editoras de la Mariposa y la Iguana en una FLIA y me encantó el catálogo y ellas. Concretamos enseguida, les pasé Delta y les gustó mucho. Leticia Hernando se tomó el trabajo de corregirlo y lo revisamos juntas, y finalmente quedo así.

¿Cuál es tu preferido del libro?
Uy, hay muchos, pero mi libro cabecera es Frankenstein, me encanta. Y su autora, Mary, esa cabeza para contar de esa manera, ese espíritu, la ironía de ese relato. La belleza de la estructura, tipo muñeca rusa, la historia dentro de la historia: el capitán que le escribe a la hermana que le cuenta del Doctor que a su vez le narra el experimento y lo sucedido. La voz de la criatura nunca aparece en forma directa. Ese silencio. Ese abandono. Esa negación. Crítica lo más oscuro de la humanidad. Esa oscuridad incluso también en nosotros. 

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
De muchas cosas, otras lecturas, de poesía. Me inspira a veces ver fotos o imágenes. Y sin dudas ahora le robó mucho al cine y las series, cuelgo mucho ahí, me gustan algunos personajes y me los imagino en otros ámbitos , incluso como si pudiera tener diálogos con ellos o fueran mis colegas y amigos.

¿Qué libros o autores recomendarías? 
Un montón, de lo que más me gusto en este último tiempo: Claire Keagan, la irlandesa, todo. Nona Fernandez, la chilena, también. Me encantó el Papel preponderante del oxígeno de Ángeles Salvador y me gustó mucho el libro Quema de Ariadna Castellarnau. También, Inés Garland, recomiendo todos sus libros, pero el último, Una vida más verdadera, es precioso. Todas chicas ehh, bueno, de los varones amé La comemadre de Roque Larraquy. Me gusta mucho Jorge Consiglio. Diego Muzzio es gigante, su poesía es tremenda y sus nouvelles Las esferas circulares también. Y les recomiendo dos poetas que me encantan que son Javier Roldan y Martin Vázquez Grillé.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Dicho así suena a tener un frío plan, en realidad tengo un plan cálido. La literatura me está dando muy buenos colegas y grandes amigos, hay mucho cariño, en serio. Hay una suerte de manada, de grupo invisible, informal, que empieza a juntarse y mi plan es estar aquí, con ellos, con todos nosotros. Es compartir, leer y que me lean, y seguir escribiendo, aprender cosas nuevas y disfrutar.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con ediciones La Mariposa y La Iguana
Como conté antes las conocí en una FLIA, que son las ferias del libro independientes que se realizan en espacios comunitarios que pueden estar en peligro de cierre, y se hacen a modo de defensa de los espacios públicos y culturales. La mariposa y la Iguana es una editorial independiente, creada hace 7 años por Leticia Hernando y Dafne Pidemunt, publican principalmente poesía y género. Ellas mismas son poetas. Son muy buenas editoras tanto en la publicación, corrección, selección de tapa y todo ese proceso creativo, ya les hablé de Leticia Hernando, que está en cada detalle y cuida muchísimo el terminado. Y Dafne Pidemunt que está en la parte comercial, que es la más difícil y que cuesta mucho hacer. Dafne sale a la calle y encara librerías, ferias, lo que sea, la escuché hablar de nuestro libros, de sus catálogo, de sus poetas, con ese cariño nos llama frente a otros, y realmente es muy luchadora y arremete con fuerza para que los libros estén disponibles para todos. Tuve mucha serte de conocerlas y las quiero mucho.

¿Cómo surgió el programa de radio Ficticios?
Surgió casi casual, yo soy vendedora de una editorial y tengo que visitar las librerías que son mis clientes, y así conocí al resto del grupo en el Splendid, de tanto hablar de libros y recomendarnos y quedarme más de la cuenta conversando. Ariel Toledo y Debret me  propusieron hacer un programa de radio con lo que hablábamos en el pasillo.

Con Ficticios una vez por mes hacían eventos en los que invitan reconocidos escritores. ¿A cuál te hubiese gustado tener? ¿Cuál te sorprendió de los que fueron a leer?
Ay nos quedaron muchos escritores sin venir todavía, me hubieran gustado mucho que vengan Roque Larraquy e Inés Garland, porque sus entrevistas fueron divinas. Y una deuda enorme para mí es tener a Hernán Ronsino, lo admiro, es una gran persona y sería un lujo y una enorme alegría poder hablar con él y escúchalo leer.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy con varias cosas y poco tiempo. Me mata que el trabajo que paga la renta, como decían en una película, me tomé tanto tiempo y energía. Mi gran dilema va ser, como siempre, concentrarme y organizarme. Tengo una novela en camino, la vengo trabajando en una clínica con Alejandra Zina, que es una excelente guía. Además estoy dando taller y por abrir otro más, vamos a ver si puedo con todo.


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Pamela Terlizzi Prina: “Es un libro de duelo y de crisis, escribirlo fue catártico”






La escritora Pamela Terlizzi Prina habló con Entre Vidas acerca de su flamante libro de poesía No cuentes pesadillas en ayunas, publicado por la editorial Santos Locos. El nombre surgió de una frase de su abuela y la autora contó que el ochenta por ciento del libro lo escribió en uno o dos meses. Además, Pamela adelantó que Siga al Conejo Blanco, ciclo de arte que coordina junto a Agustina Bazterrica, vuelve el 27 de abril y van a estar cada tercer viernes del mes en Club de Música, en Paraguay 5519, Palermo.



¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir? 
¿El desorden puede ser considerado un ritual? Espero que sí, porque es lo que habitualmente me rodea. Soy tremendamente desordenada y tengo una coherencia rigurosa al respecto: llevo mi desorden a todos lados. Igual, más allá del chiste, creo que mi único ritual es la abstracción. Cuando empiezo a escribir entro en una especie de sordera, de embotamiento donde sólo puedo escuchar mis dilaciones internas. Debe ser porque vivo quitándole minutos al resto de las actividades para poder escribir. Sí, debe ser eso: escribir como modo de supervivencia.

¿Con qué frecuencia escribís? 
Creo que en el tema de la frecuencia podemos aplicar la teoría de los rituales: no soy nada metódica. Tengo épocas en las que escribo todos los días un poco y otras de meses enteros sin escribir. Al menos no un texto con un objetivo claro. Estas sequías son más en la narrativa que en la poesía. Tengo una frase muy repetida que dice: siempre quiero escribir narrativa y siempre puedo escribir poesía. En fin, soy hija del rigor. El deadline me ordena y me vuelve productiva.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía? 
Honestamente, no recuerdo que nadie me haya puesto un libro de poesía en las manos, o que me haya leído poesía. Quiero decir, no tengo una herencia poética, si se me permite la expresión. Sí recuerdo un poema de Julia Prilutzky Farny; lo tenía mi mamá copiado a mano en una hoja de cuaderno. Yo era apenas una preadolescente. "Sé que voy al dolor, inútilmente", así terminaba. Envidié profundamente esa capacidad de conmover, de mostrar tanto con un puñado de palabras. Esa envidia terrible fue un germen.

¿Por qué decidiste que tu libro se llamara No cuentes pesadillas en ayunas
Es una frase que decía mi abuela. Las pesadillas contadas en ayunas se hacían realidad, ese era el mito. Y es un libro oscuro y doméstico. Una frase acuñada en el seno familiar para contar tragedias a escala hogareña: digamos que me pareció que pintaba de cuerpo entero al libro, que bien podría ser una pesadilla vuelta realidad a fuerza de negligencias y torpezas.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro? 
La verdad es que el ochenta por ciento del libro lo escribí en uno o dos meses, y prácticamente en el orden en el que quedaron finalmente. Es un libro de duelo y de crisis, escribirlo fue catártico. Había algunos textos que finalmente no entraron y hubo otros que no pensé en primera instancia como parte del libro, y efectivamente terminaron adentro. En eso fue fundamental la mirada de Marcos Gras, que interpretó la voz del libro inmediatamente. Así que no sólo hubo selección, sino trabajo. No tengo dudas de que el libro resultó mucho mejor como sistema, que quedó mucho más balanceado gracias a su intervención. En estas cosas se ve la importancia de un editor comprometido. Me hizo laburar como ningún otro editor y se lo agradezco muchísimo. Por eso y por militar la poesía como lo hace.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores? 
¡Qué difícil! Creo que las preferencias varían según el ánimo, pero me gustan mucho Plaga, Punto de fuga, Plebe. Y los lectores suelen quedar muy atravesados con Nona, Yo confieso y Juguemos. Casi todo el arco temático del libro se puede ver en estos poemas. La cuestión de género, la opresión doméstica, la crisis como punto de partida.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Tanto en narrativa como en poesía me interesan las historias chiquitas, porque el objetivo es que la obra tenga un sentido poético, simbólico, incluso por sobre lo que cuenta. Me interesa mucho más el cómo que el qué. Dicho esto, es imposible no advertir que todo lo que escribo tiene una enorme carga erótica y de alguna manera está atravesado por la muerte. Lo opresivo, lo brutal como condición humana.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Doliente, de Patricia González López, es un librazo. También me gustó mucho San Francisco, de Luciano Lamberti. Recomiendo leer a Walter Lezcano, por supuesto. Y a Virginia Janza, Julieta Desmarás, Flor Codagnone, Salvador Biedma. ¡Y a María Teresa Adruetto, por favor! Y a Irene Gruss, y Julieta Dal Verme, qué lucidez. También estén atentos al próximo libro de Paula Brecciaroli. Si mis deseos se hicieran realidad, tendría que salir un libro de poesía de Yair Magrino. ¡Y voy a hacer muy injusta con todos los libros que estoy olvidando!

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario? 
En realidad tengo objetivos en la literatura, y no son más que seguir escribiendo y poder seguir siendo leída. Las editoriales, por supuesto, son un factor importante en esa ecuación. Así que espero que proliferen espacios comprometidos y gustosos de lo que hacen, como La Coop. En cuanto al ambiente literario, voy a citar palabras de un amigo, Pablo Martínez Burkett: "escribimos para terminar tomando cervezas y comiendo asados". Coincido. Y agrego: para enamorarnos de los amigos y amigas que te da este oficio. A veces, con mucha suerte, además de colegas, encontrás compañeros para la lucha, la creación, la felicidad.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Santos Locos
Gracias al "celestinazgo" de Macarena Moraña. Yo estaba trabajando en un libro de narrativa, no tenía pensado ni proyectar ni publicar poesía este año, pero la charla surgió como todo lo que rodeó a este libro: por obra del destino. Yo había ido a la casa de Macarena a buscar a Eva, mi gata hermosa con antifaz de superheroína. Mientras nuestras hijas jugaban, Macarena me insistió para que hable con Marcos por los textos que escribí tras la muerte de mi papá. Y lo hice. Y fue la mejor decisión que pude haber tomado.

¿Qué podés contar de la presentación del libro que hicieron en Nivangio? 
Que tuve el mejor equipo que podría haber soñado. Macarena Moraña y Silvina Gruppo hablaron sobre el libro y Walter Lezcano me entrevistó en vivo. Después leyeron algunos textos Julieta Desmarás, Patricia González López y Virginia Janza. Y hasta tuve DJ: gracias a Paula Brecciaroli terminamos bailando hasta las 2AM como si estuviéramos en un boliche. Fue una noche inmensamente feliz, llena de gente querida. Quedé sorprendida, además, de la cantidad de gente que hubo. Fue hermoso.

¿En qué nuevo proyecto estás trabajando actualmente?
Siempre estoy trabajando para Siga al Conejo Blanco, el ciclo de arte que coordino con Agustina Bazterrica, mi hermana literaria. Y este año hay muchos cambios: incorporamos a la organización del ciclo a Mariana Collante, que es periodista cultural, además de una genia sideral. También nos mudamos de espacio. A partir del 27 de abril nos van a encontrar cada tercer viernes del mes en Club de Música, en Paraguay 5519, Palermo. Estamos preparando una fiesta para Mayo, que es nuestro aniversario. En lo puramente literario, voy a retomar el libro de cuentos que abandoné el año pasado. Además, sigo trabajando en una novela. Para No cuentes pesadillas en ayunas, todavía nos quedan algunas presentaciones: una en el pago chico, en Adrogué, y otra en Montevideo. No tengo fechas aún, pero serán entre Mayo y Junio. Por último, el 4 de abril comienzo a coordinar un grupo de lectura y taller de escritura creativa junto a Jorgelina Etze en Adrogué. Nos vamos a orientar a la lectura de autores contemporáneos, así que estamos muy entusiasmadas.



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Carolina Riccio: “El amor atraviesa todo lo que escribo”




La escritora Carolina Riccio acaba de publicar su libro de poemas El lugar de la herida con la editorial Caleta Olivia y habló con Entre Vidas acerca del proceso de escritura. Además, contó que el nombre del libro tiene que ver con Alejandra Pizarnik, su poeta favorita y adelantó que en sus poemas, en mayor o menor medida, hay una herida desde la que habla.



¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No tengo rituales, por lo general las ganas de escribir me vienen leyendo, cuando estoy caminando por la calle o en el colectivo en medio de algún viaje. De repente una frase o una sensación opera como disparador, pero soy muy desordenada y poco metódica para escribir. Me encantaría ser más disciplinada.

¿Con qué frecuencia escribís?
Tampoco tengo una frecuencia determinada. Depende el día, el estado anímico, el tiempo que disponga. Una vez leí que Balzac tenía un horario específico para escribir. Yo lo intenté, pero no pude…escribo cuando lo siento, así me encuentre arriba de un colectivo o en medio de una reunión. Hasta me llegué a mandar audios a mí misma por wapp para no olvidarme de una imagen, por ejemplo, que me vino a la cabeza.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Creo que fue un encuentro personal. No tengo nadie en mi familia lector de poesía, pero sí podría decir que el amor por los libros me lo inculcó mi papá que siempre está leyendo, por lo general de historia o religión.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara El lugar de la herida?
Siempre supe que el nombre del libro iba a tener que ver con Alejandra Pizarnik, mi poeta favorita. Era una forma de hacerle un pequeño homenaje. Y leyendo ese magnífico verso de ella que dice: “Tú eliges el lugar de la herida en donde hablamos nuestro silencio” supe de inmediato que ese iba a ser el nombre, que representaba a los poemas del libro y que les daba cierta unidad porque en todos, en mayor o menor medida, hay una herida desde la que hablo.

¿Cómo fue el proceso de selección de las poesías que aparecen en el libro?
Fue un proceso bastante natural o darwiniano, donde fueron quedando los que me parecían más acordes a lo que yo quería contar. Los dividí en tres apartados para que pueda tener cierta coherencia el libro como unidad. Como dice Pablo Ramos en la contratapa que tan gentilmente hizo para el libro, los poemas que elegí son los que irradiaban cierta oscuridad que yo quería expresar pero que a la vez son luminosos porque intentan hacer algo lindo con ella.

¿Cuál es tu poesía preferida del libro?
¡Qué difícil! Creo que los poemas que hablan de la dualidad que siento en relación al cuerpo como objeto de seducción y a la vez como obstáculo para que un ser vea al otro desde una concepción más profunda y no ligada a lo efímero. Y también me gusta mucho un poema que tiene que ver con la enfermedad de mi mamá, no tanto por el valor literario que pueda tener sino porque me ayudó a sacar afuera algunas sensaciones que no me estaba permitiendo tener de manera conciente o que no se ponían en juego desde la palabra cotidiana pero que encontraron su expresión por ahí. Fui mi forma de tratar de hacer algo bello con el dolor.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
Intento hablar de todo lo que me moviliza e inquieta. Sin dudas, el amor atraviesa todo lo que escribo ¡Es el interrogante y el motor de mi vida! Pero también hablo de la soledad, la muerte, la feminidad y la religión.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
En este momento leo muy variado en lo que respecta a poesía. Una mezcla tremenda de estilos. Sin dudas, recomendaría a Alejandra Pizarnik. Si lees a Alejandra y no sentís nada, no leas poesía. Pero también recomendaría Sharon Olds, Pessoa, Piedad Bonnett, José Sbarra, Olga Orozco, Carver, Hölderlin, Trakl, Urondo, Pavese, Pound, Éluard…  De Argentina, contemporáneos, me gusta mucho Fabián Casas y Laura García Del Castaño. 

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Leer mucho y tratar de escribir un poco. Agrandar mi biblioteca. Y hace poquito empecé taller con Alicia Genovese, así que con mucha expectativa por aprender todo lo que pueda de esta gran poeta.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Caleta Olivia
Le mandé a Pablo Gabo Moreno el borrador del libro porque es un sello que me gusta mucho y que está valorizando a la poesía y a las voces nuevas. Fue mi primera opción cuando realmente estuve decidida a querer publicar y rápidamente tuve un buen feedback de él y se encaminó el libro.

¿Qué podés adelantar de la presentación?
Por el momento puedo decirte que la presentación va a ser el 21/4, en Abasto. Va a presentarlo Gaby Larralde que, para mí, es mi hada madrina de la poesía. Hice taller con ella un año. Fue muy generosa con los conocimientos que me transmitió, a parte de ser una chica super cálida y creativa. Me incentivó a tener confianza en mi escritura y fue la primera persona que me llamó poeta.

¿Tenés algún otro proyecto?
Proyecto es una palabra superlativa para mí, que soy medio fóbica. Sí puedo decirte que tengo algunas ideas en la cabeza que espero poder poner en palabras. Y en lo personal, ser menos pesimista, aunque sin ese pesimismo (que en el fondo amo, pero como todo amor a veces es un poco dañino) creo que no hubiese podido escribir nada.


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domingo, 25 de marzo de 2018

Yamila Bêgné: “Armar Los límites del control fue una suerte de juego de fuerzas”





La escritora Yamila Bêgné habló con Entre Vidas acerca de su flamante libro Los límites del control editado por Alto Pogo y de sus nuevos proyectos entre los que se destacan un libro de cuentos escritos en ocasión de canciones y otro libro de cuentos que está más en la línea del trabajo que viene haciendo.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Ninguno, diría. Como escribo a la mañana, antes desayuno. Pero, claro, los días en que no escribo también desayuno: así que no sé si cuenta. Soy muy mañosa para otros asuntos (para el desayuno, por ejemplo), pero para escribir prefiero hacer un esfuerzo por despegarme de los ritos y las mañas. Es más sencillo así.

¿Con qué frecuencia escribís?
En general, escribo o corrijo o releo todos los días. Puede ocurrir que un día no se dé, claro, pero me gusta dedicarle al menos un rato todos los días.

¿Cómo fue el proceso de selección de los relatos que aparecen en tu libro Los límites del control?
Armar Los límites del control fue una suerte de juego de fuerzas. Se trató, para mí, de lograr que los cuentos, juntos y en determinado orden, armaran un arco narrativo, temático y estructural semi-sistemático. E insisto mucho en el semi. Tanto que hasta le podría decir cuasi. Tiendo a ser demasiado sistemática cuando pienso en un libro (¿cuándo pienso en cualquier cosa?), pero en este caso se dio algo del orden del azar que, creo, hizo que las sogas se soltaran un poco. Entonces, en vez de terminar con un libro de unidad muy marcada (como son los anteriores, creo), Los límites del control reúne cuentos que tienen un arco común, pero un arco más traslúcido, menos férreo que antes.
Una vez, en ocasión de Protocolos naturales, alguien en la radio me dijo que era un libro muy consistente. Yo dije gracias. Me respondieron: “pero no sé si lo digo como un elogio, eh”. Yo había agradecido porque, en ese momento, no hace tanto, la consistencia cerebral me parecía algo que no podía faltar en un libro de cuentos. Recién ahora, con la publicación y la escritura de Los límites del control, entiendo por qué respondieron lo que respondieron a mi “gracias”. Creo que Los límites del control tiene algo más suelto, más blando, y que no por eso deja de ser firme en otros sentidos: todo eso si logré lo que quería lograr, ¿no?, claro.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre al libro?
Hará seis años, escribí un libro que se llamaba, como la película de Jim Jarmush, Los límites del control. Resultó ser un libro del todo impublicable (ni siquiera lo intenté). Pero, sobre todo, resultó ilegible. Eran cuatro cuentos largos para los que yo me había auto-dictado pautas formales muy estrictas: un cuento sin verbos (odiaba los verbos en ese momento), uno sin sustantivos, otro solo con verbos y sustantivos y nada más, y el último, finalmente, con todo. Y cada uno, además, en torno de un concepto científico. Fue un proceso de escritura del que aprendí mucho: aprendí, sobre todo, que mi forma de llegar al descontrol (o, digámosle, a algo así como la soltura) debía ser a través del control. Llegar al descontrol por exceso de control: saturar un procedimiento (y un modo de ser y de escribir) hasta llevarlo hasta el punto en que comienza a ser otra cosa, pero no porque uno le agrega algo nuevo, sino, justamente, porque uno le agrega demasiado de lo mismo. El título quedó porque creo que sintetiza bien ese proceso; me faltaba dar con el libro que también hiciera legible ese principio.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
Como tema, me obsesiona la naturaleza. Creo que por eso también busco motivos científicos como excusa temática: botánica, astronomía. En verdad, pienso ahora, la naturaleza me interesa como tema, sí, pero me obsesiona también como forma. O, más bien, como búsqueda formal. ¿Cómo lograr que algo complejo aparezca, en la página o en el mundo, con las formas de lo natural? Esa es una pregunta que, me parece, la escritura y la naturaleza pueden compartir.

¿Cuál es tu relato preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
A mí me gusta “Un hombre con un proyecto”: creo que porque es un cuento para el que investigué y estudié mucho y, si me salió más o menos como pensaba, todo eso que leí está ahí, pero mezclado también con un principio mucho más laxo y asistemático: algo de puro sonido y puro gusto de la escritura, digamos. Los que han leído el libro mencionan “El sistema del invierno” y “Cajas de humo”: también son cuentos para los que estudié mucho, y que corregí durante al menos tres años.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con la editorial Alto Pogo?
Conversé con Marcos Almada, uno de los editores de Alto Pogo, y se dio. Juntos, revisamos una última vez los textos, pensamos el orden de los cuentos: siempre es muy bueno contar con la mirada de un editor como él.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Seguir escribiendo y seguir publicando. Eso ya es un lujo.

¿Qué libros recomendarías?
De los de siempre:
Worstward Ho, de Beckett.
La mayor, de Saer.
Las ensoñaciones del paseante solitario, de Jean-Jacques Rousseau.
Algunos de los que leí en los últimos años:
El año del pensamiento mágico, de Joan Didion.
Una ofrenda musical, de Luis Sagasti.
Como si existiese el perdón, de Mariana Travacio.
Principio de fuga, de Francisco Cascallares.
Algunos de los, quizás, más raros:
Del caminar sobre el hielo, de Herzog
La mística salvaje, de Michel Hulin

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy ultimando detalles de un libro de cuentos escritos en ocasión de canciones. Estoy, también, corrigiendo otro libro de cuentos que está más en la línea del trabajo que vengo haciendo (o deshaciendo, más bien, destrabajando: aflojar y aflojar el ansia de sistema) con Los límites del control. Y, además, estoy intentando una novela.



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sábado, 17 de marzo de 2018

Flavia Calise: “Me cansé de escribir sobre la muerte y ahora escribo sobre la vida”




La escritora Flavia Calise publicó el libro de poemas El incendio que hicimos en tu casa a través de la editorial Textos Intrusos. La poeta habló con Entre Vidas acerca de su proceso de escritura y de sus proyectos entre los que se encuentra el ciclo de poesía llamado La leyenda del vampiro floral que circula por distintos bares y centros culturales desde el año 2015.


PH Roco Perna

¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Cuando me siento a escribir, me gusta tomar café. Así que preparo una taza grande antes de comenzar. Por otro lado, me gusta tener un ramo de flores cerca. Sobre la mesa, al lado de la computadora. Pero no mucho más que eso.

¿Con qué frecuencia escribís?
Escribo todos los días. Trato de generar una rutina en la que pueda llevar un ritmo siempre actual de lo que quiero decir. Se trata de encontrar un momento del día para bajar una imagen o alguna frase que pueda servir como material inmediato. Escribo mucho en las notas del celular. Entonces, me pasa que siempre tengo algunos versos o nuevos, que luego decantan en un poema.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Si bien comencé a escribir desde chica, no tuve un referente cercano inmerso en la poesía. Recuerdo que una vez encontré unos libros que venían en una entrega semanal y mi madre los dejaba en el revistero. Entre los autores estaban Baudelaire, Rainer Maria Rilke y Alfonsina Storni. Los comencé a leer, pero no los entendía. Mi padre es melómano, su afecto por la música llevó a que le comience a prestar más atención a las letras. Después vino el amor por Charly García y todas esas cosas que te rompen la cabeza.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara El incendio que hicimos en tu casa?
El libro habla constantemente de algo que está sucediendo, que se está incendiando. No se corre del movimiento constante. Por otro lado, un incendio es fascinante y también puede ser muy triste, como todo proceso. El fuego va desde adentro hacia afuera: están quienes se espantan y otros, que acompañan la vehemencia.

¿Cómo fue el proceso de selección de los textos que aparecen en el libro? 
El proceso tuvo que ver con mi trabajo en una clínica de poesía dictada por Gabriela Borrelli Azara y Elisa Mondello. Ellas me acompañaron y revisamos los textos, sabiendo que terminarían siendo parte del poemario. En relación a la temática, se dio naturalmente; en algún momento no pude hablar más que del fuego, más que nada relacionado al deseo, el sostén de los que tratamos de no mentir.

¿Cuál es tu poema preferida del libro?
No tengo un poema preferido. Sí creo que cada poema puede ser más afín al momento que uno atraviesa. En este momento, sería "Detector de incendios".

¿De qué temas se nutre tu escritura?
Me cansé de escribir sobre la muerte y ahora escribo sobre la vida.  Me interesan los cambios internos y cómo afecta eso las mismas relaciones afectivas, la transformación del cariño. Divertirme cambiando de cuerpo y lugar, hablar de cosas que no existen o que por mi edad no viví.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Por supuesto que son muchos, pero ahora se me ocurren Ana Cristina Cesar, Andrés Caicedo, Blanca Varela, Idea Vilariño, el libro "Hola mediodía" de Dorothea Lasky, "Toro" de Carla Sagulo y "Poemas completos" de Néstor Perlongher.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Me interesa aprender. Continuar incorporando herramientas para mejorar mi escritura y pulir mi estilo. Hallar nuevos formas de abordar la poesía. Como la fusión con el teatro y la música.
También seguir forjando lazos con otros autores y encontrar espacios donde podamos compartir lo que hacemos. La poesía es bastante solitaria, pero no tiene que ser siempre así.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Textos Intrusos?
Hernán, mi querido editor, me contactó por Facebook. Nos teníamos ahí por amigos en común del ambiente literario y leyó mis poemas desde esa la red social. Luego me llamó y nos encontramos para hablar del libro.

El Domingo pasado se presentó el libro en el bar Varela Varelita ¿Qué podés decir de ese día?
Fue una noche  hermosa. Estoy totalmente agradecida a los presentadores: Ricardo Strafacce, Gabriela Borrelli Azara y Elisa Mondello. No sólo por lo que los admiro profesionalmente, sino por la calidez y el amor con el hablaron sobre él. A su vez, aportaron una perspectiva totalmente aguda y distinta de lo que yo misma pensaba sobre los poemas. No quiero dejar de mencionar a Varelita, que aporta una atmósfera especial en todo lo que pasa allí.

¿Tenés algún otro proyecto?
Tengo un ciclo de poesía llamado La leyenda del vampiro floral que circula por distintos bares y centros culturales desde 2015. Allí se mezclan poetas, músicos y artistas plásticos en una misma fecha. Por otro lado, el Domingo 18 de Marzo a las 22hs presento junto a Maxi Muti y Nicolás Capeluto la primera edición del proyecto "La velocidad del fuego" en el Club Cultural Matienzo. Es una experiencia que reúne textos de poetas que son tomados por directores y, de este modo, crean perfomances a partir de los mismos, contando con la presencia escénica de distintos actrices y actores que nos encantan. También contamos con el apoyo de varias artistas del mundo poético, musical y actoral que enviarán poemas recitados por ellas mismas e intervenidos por el músico Nicolás Aimo y que pasaremos en los intervalos de cada obra.



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lunes, 12 de marzo de 2018

Lorena Suez: “Mis Vendavales es la historia de una nena que atraviesa una situación familiar que la perturba”






La escritora Lorena Suez habló con Entre Vidas acerca de su flamante novela infantil Mis vendavales que saldrá a través de la editorial Peces de Ciudad. Ademas, la autora publicó el libro Intemperie con Viajera Editora y su relato Desde el Mandarino en la antología Tetas, historias de pecho, editada por Textos intrusos.



¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Con el paso del tiempo dejé de tener rituales, al menos algunos. Ahora necesito más voluntad y determinación que ceremonia.  También depende de lo que esté escribiendo, con la poesía se impone el ritual de responder a una imagen y escribirla urgente, es muy valioso lo que se pierde si no lo llevo a cabo. En narrativa, aprovechar el tiempo es una obligación que no siempre sostengo.
En cualquier caso, lo ritual en mí tiene que ver con acomodarme mentalmente a la situación de escritura. Una actitud interna, una mirada sobre las ideas que solo aparece cuando escribo y lo disfruto. Sin esa actitud no escribo nada apreciable.

¿Con qué frecuencia escribís?
Tengo que asumir que perdí la frecuencia en la escritura. Tiene que ver con las ocupaciones que fui sumando, y con un espacio no solo físico sino también mental. Escribo cuando me lo permito, y últimamente me permito poco. 

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
En realidad la poesía surgió sin que me lo propusiera. Se me impuso y la dejé hacerlo. Escribía prosa y empecé a jugar con los espacios, los silencios, los recursos. Fue sorprendente ver cuánto creció todo. Así empecé a amar no solo a la poesía sino a las palabras que pronunciaba, que elegía. Y en una vuelta mágica y poética empecé a amarme a mí cuando escribía poesía.
Le debo mucho a este género. Para mí está muy vinculado a lo más interno e inexpresable que persiste, escribir poesía es un acto íntimo gracias al cual vivo momentos brillantes y solitarios. La visión, el proceso creativo, las imágenes, la escritura, la relectura, la voz, son todas cosas de un mundo intangible al que a veces puedo acceder con cuidado y devoción.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en tu libro Intemperie?
El libro se fue autodefiniendo, armando y diseñando solo. Lo que dejamos afuera fue más por resonancia intuitiva que por un proceso deliberado de escribir sobre tal o cual tema. Estaba todo, había que buscar afinidades.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre al libro?
Es una visión que atraviesa gran parte del libro y se asocia no solo a una descripción física de un espacio al aire libre, expuesto, sino a una noción temporal y personal sobre los ritmos y los procesos que viven en estado de intemperancia.

¿De qué temas se nutre tu poesía?
De imágenes, de vacío, de tristeza, y también de amor. De lo indecible de la naturaleza, de lo perfecto, del dolor que, gracias a la poesía, puede nombrarse.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
No puedo elegir uno. En cada serie tengo mis preferidos. Los lectores destacan bicho, hay un árbol, garra, yo te esperaba, hace meses que reformo mi casa, nunca.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con Viajera Editorial?
Hace unos años quise empezar un taller literario. En la primera entrevista me pidieron que llevara el material que tuviera escrito. En ese compendio caótico y exaltado estaba casi todo Intemperie. El resto del camino fue con Virginia Janza, mi editora. Gracias a ella conocí la belleza de trabajar y retrabajar un texto hasta que reluzca.

También, formás parte de la antología Tetas, historias de pecho, publicada por Textos intrusos. ¿Cómo te llegó la propuesta?  ¿Qué podés contar de tu relato Desde el Mandarino?
La propuesta, que me llegó a través de Virginia Janza, era escribir sobre Tetas. Surgió un relato que me gusta mucho. Recuerdo empezar a escribirlo mientras manejaba mi auto por el barrio, a pocas cuadras de casa.  Hay una mujer en su auto, un mandarino rebosante y las tetas. Hay deseo, voracidad. El resto hay que leerlo.

¿Qué podés adelantar de tu novela infantil Mis vendavales, que saldrá este año por la editorial Peces de Ciudad?
Que también, como en la poesía, el lenguaje me fue descubriendo a mí. La idea del libro pronto a publicarse no deja de sorprenderme. Nunca me había propuesto escribir literatura infantil y debo agradecer a Angie Pagnotta por pensar en mi texto y convocarme para publicar en Peces de Ciudad.
Mis Vendavales es la historia de una nena que atraviesa una situación familiar que la perturba. Una nena con un mundo interior frondoso, rodeada de seres reales e imaginarios que la acompañan durante unos días de su vida entre la tristeza, los miedos, las pesadillas y el amor.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
Crecí leyendo novela. La poesía o el modo de decir poético me llegó más tarde. Podría decir que amo leer a Nicole Krauss, Marosa Di Giorgo, Alfonsina Storni, Clarice Lispector, Pessoa, Miguel Hernández, Baricco, Virginia Woolf, Mercedes Roffé.
Viajera, la editorial de Karina Macció, publica a autores increíbles. Amoratada de Karina Macció es supremo, Fragmentos del Fin de Eugenia Coiro, Lado Géminis de Virginia ambos imprescindibles. 

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Trabajo, sin frecuencia ni ritual, sobre un texto de ciencia ficción, sobre algún relato infantil y otros tantos relacionados a una labor psicosocial que realizo sobre un equipo de médicos y sus enfermos terminales. 



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domingo, 25 de febrero de 2018

Florencia Borrilli: “Cuanto más disfruto de la vida, más le encuentro sentido a la poesía”



Florencia Borrilli da sus primeros pasos en el ambiente literario publicando su libro de poesía Murmullo de fuego a través de la editorial Textos Intrusos comandada por el también poeta Hernán Casabella. Entre Vidas habló con la autora acerca del proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro y de los temas que la movilizan a escribir.




PH Martín Frydman


¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
No sé si rituales, sí preferencias. Prefiero escribir en un cuaderno, a la vieja usanza. Y por lo general, cuando escribo me aíslo un poco, ya que entro en un estado de escucha interna y de atención bastante intensas.

¿Con qué frecuencia escribís?
Tengo épocas. Nunca convertí en rutina al acto de escribir. Necesito estar conectada, porque el hecho de escribir me lo puede disparar un viaje en colectivo, mirar cómo cae una hoja de un árbol, sentir el amor de un amigo o simplemente observar cómo sale el sol. Y en esos momentos escribo en cualquier soporte: cuaderno, celular, o hasta lo grabo en un audio. Cuando era chica conectaba solo desde el dolor y la angustia. Con el tiempo logré poetizar aún en los momentos de mayor plenitud, y eso es maravilloso.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Siempre me atrajo la poesía, y tuve algunas personas que me acercaron más a ella. Como Mariela, que me leía poesías de Alejandra Pizarnik cuando teníamos 19 años y cursábamos en la UBA. También una pareja que estaba íntimamente vinculada con este universo poético y con quien intercambié muchísimo. Y el amor por la vida. Cuanto más disfruto de la vida, más le encuentro sentido a la poesía, que para mí es hablar de la vida pero con un lenguaje que tiene una belleza muy particular.


¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Murmullo de fuego?
En realidad el título es un fragmento de una de las poesías del libro. Y me gusta porque siempre quise que el fuego sea un elemento presente en mi libro. Además, soy sagitariana (con una carta natal donde el fuego es el elemento que predomina), y en mi Kin Maya también me guía el poder del fuego universal. El fuego está íntimamente relacionado con mi personalidad. También creo que hay algo bastante erótico en esto del “murmullo de fuego”, donde “murmullo” representa un ronroneo sutil, pero acompañado del fuego seduce y enciende.


¿Cómo fue el proceso de selección de los textos que aparecen en el libro?
En estos dos últimos años escribí muchísimo. La escritura acompañó un proceso de transformación y liberación internas bastante importante. Con lo cual, ya sabía que incluiría muchos. De hecho, estaban ahí aguardando unas hojas donde posarse y revelarse ante el mundo. Otros los escribí más recientemente, en las escapadas de verano por ejemplo, pero me pasó algo muy curioso que fue que una vez que decidí publicar, brotaron un montón de versos como una cascada. Y por supuesto, hoy están en el libro.

¿Cuál es tu poesía preferida del libro?
Siempre me cuesta este tipo de preguntas. No tengo una preferida. El libro se divide en cuatro partes: nacimiento, deseo, muerte y trascendencia. Cada una de estas partes son tránsitos de mi vida en los cuales viví situaciones muy diversas y que pude plasmar en palabras. Cuando las releo cada poesía me trae imágenes y recuerdos muy particulares. Todas ellas son quien soy.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
Tiendo a reflexionar sobre la naturaleza, los vínculos y el erotismo. Hay como una especia de tríada muy presente en este libro. Son temas muy importantes en mi vida. La naturaleza es un refugio, mis vínculos también y el erotismo es una energía que me pulsa permanentemente.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
¡Tantos autores! Borges, María Rosa Lojo que escribió -entre tantos otros libros, pero no de poesía- Bosque de ojos, uno de microrelatos que me marcó bastante, todas las poesías de Olga Orozco, Juan L. Ortíz, Gelman, Joaquín Giannuzzi, las canciones de María Elena Walsh, Gonzalo Rojas, Pizarnik, los cuentos de Silvina Ocampo, Octavio Paz, Pessoa, Baudelaire, Gioconda Belli, Rimbaud, todos los libros de Hermann Hesse, en especial Narciso y Goldmundo (¡El libro de mi vida!), y José Watanabe; escritor peruano y último hallazgo de una compañera de teatro que agradezco infinito que me lo haya compartido.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Mi objetivo más ambicioso en este momento es mostrar lo que hago, que me parece que ya es un montón. Que me conozcan, que las personas puedan llegar a mis poesías y le pasen cosas. Muchas veces escucho a las personas decir que les cuesta vincularse con este género, que les resulta mucho más simple leer ficción; pero creo que si se lo permiten, se van a enamorar. Solo hay que toparse con alguien que nos refleje o que manifieste en palabras lo que muchas veces sentimos de la vida pero que no sabemos cómo expresar. Ojalá yo pueda ser ese canal de conexión para algunas personas.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial Textos Intrusos?
Todo comenzó una tarde noche en un bar de Palermo. De repente me junté a charlar con un amigo escritor que me recomendó esta editorial y salí del lugar sabiendo que iba a publicar mi primer libro. Así que a los pocos días me junté con Hernán Casabella, el director de la editorial y después de cruzar unas pocas palabras supe que era la persona indicada para encarar este proceso tan especial.

¿Qué podés adelantar de la presentación?
Leerán dos personas a quienes aprecio muchísimo. Una de ellas es quien acompañó el proceso de edición de este libro, y la otra un escritor muy conocido a quien admiro profundamente. También habrá música, que es algo que acompaña todos los momentos de mi vida (y una asignatura pendiente en la cual empezaré a bucear pronto), pero lo que más deseo es que las personas que estén presentes se lleven un pedacito de mi ser, poder intercambiar con ellos la magia de la poesía.

¿Tenés algún otro proyecto?
Estas últimas semanas acontecieron hechos muy trascendentales en mi vida que quiero eternizar en poesías, con lo cual seguiré escribiendo. Y un amigo le está poniendo música a una de mis poesías, algo que me entusiasma porque si hay algo que aprecio de estos procesos, es que las artes y los formatos se mezclen, se combinen y se sigan expandiendo.

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